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¿Qué revela el primer viaje del Papa León XIV sobre la línea de política exterior que seguirá el pontífice?

El Papa León XIV ha concluido su primer viaje internacional, una gira que confirma la continuidad de la política exterior iniciada por su predecesor, el Papa Francisco. La elección de Turquía y el Líbano como destinos refleja la intención de reforzar el diálogo interreligioso, promover la paz y acompañar a regiones clave para la estabilidad global. Como explica Teresa Hernández, alumna del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico de LISA Institute, este viaje inaugura un pontificado que, sin renunciar a su propio estilo, mantiene viva la dimensión moral y diplomática de la Santa Sede.

El Papa León XIV acaba de finalizar su primer viaje al exterior. La elección de los destinos revela una continuidad profunda con la línea de política exterior de su predecesor el Papa Francisco.

¿Qué relevancia tiene la Santa Sede en la política mundial?

La Santa Sede en tanto que órgano de gobierno del Estado de la Ciudad del Vaticano y líder de la Iglesia Católica (18% de la población mundial) desempeña un papel clave en la geopolítica internacional. En este sentido, cabe recordar que la Santa Sede mantiene relaciones diplomáticas plenas con 184 estados soberanos, siendo la primera embajada permanente y la más antigua del mundo la de España ante la Santa Sede establecida por los Reyes Católicos en 1475.

Es, además, de los pocos estados que reconoce a la República de China (Taiwán) como estado soberano. Más allá de las Nunciaturas Apostólicas enviadas por el mundo, el rol geopolítico que ejerce la Santa Sede es crucial por su compromiso firme con la paz, la armonía mundial, el mantenimiento del diálogo interreligioso y la defensa de la dignidad humana. Por lo tanto, su política exterior constituye una palanca moral reconocida en la práctica totalidad de la comunidad internacional.

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La huella personal de cada Papa

Cada Papa ha marcado su impronta en la política exterior llevada a cabo durante su papado. El Papa Juan Pablo II revolucionó el escenario de la Guerra Fría al apoyar públicamente al sindicato “Solidaridad” liderado por Lech Walesa que fue uno de los detonantes del fin del comunismo en Polonia y en el resto del mapa europeo.

Por su parte, Benedicto XVI impulsó una línea política más conservadora, doctrinal y académica, profundizando en los valores cristianos, el diálogo interreligioso y la diplomacia de principios. El primer destino exterior del Papa Francisco fue la isla italiana deLampedusa, en julio de 2013, cinco meses después de haber sido elegido Papa. Esta visita reflejó el claro compromiso del Papa Francisco con la situación de los migrantes, de los desplazados y de los refugiados a nivel internacional.

El Papa Francisco reivindicó en esta visita los derechos fundamentales y la dignidad de todas las personas que se veían forzadas a dejar su tierra en busca de mejores oportunidades y denunció la indiferencia y el desinterés general hacia la situación de los migrantes. Además de mantener como prioridad durante todo su papado a los pobres, a los migrantes y a los desplazados, bajo el Papado de Francisco, se estrecharon los lazos con América Latina y los países que conforman el Sur Global, se impulsó el diálogo interreligioso y se publicó la encíclica “Laudato Si” que documentó la crisis medioambiental, el consumismo y el individualismo.

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La continuidad del Papa León XIV con el Papa Francisco

Desde que fue elegido Papa, León XIV ha predicado un mensaje de paz como elemento real y estructural de la convivencia humana. “¡La paz esté con todos ustedes!” fueron sus primeras palabras. Este primer viaje del Papa León XIV está incardinado en la resolución de conflictos, la reconciliación y la paz, lo cual también fue prioritario para su predecesor Francisco. El viaje ha tenido como destinos Turquía y El Líbano, siguiendo la línea del Papa Francisco ya que éste señaló su voluntad de ir a ambos lugares su papel estratégico a nivel geopolítico y religioso.

En primer lugar, profundizar en la paz y la armonía a través deldiálogo interreligioso ha sido vital en este primer viaje. En efecto, la visita a Turquía, ha tenido como escenario principal la ciudad de Iznik. Iznik, antiguamente Nicea, fue la cuna del Credo de Nicea formulado hace 1700 años que sentó las bases de la unidad doctrinal del cristianismo. Además, el Credo de Nicea es aceptado para la mayoría de las grandes tradiciones cristianas; la Iglesia Católica, la Ortodoxa, la Anglicana y muchas protestantes históricas. Reforzar el diálogo interreligioso ha sido una constante en la política exterior de la Santa Sede. El encuentro del Papa León con el Patriarca Ecuménico Bartolomé I, en el que oraron juntos por la unidad de todos los cristianos y por el fin de los conflictos ha reflejado este compromiso del Papá León por la reconciliación y la armonía.

En otro orden de ideas, Turquía constituye un país pivote esencial para la resolución de conflictos y desafíos globales por su localización geográfica; controla algunas de las rutas migratorias más saturadas del mundo. A nivel político, el encuentro del Papa León XIV con el presidente Erdogan ha tenido como fundamento señalar el factor de estabilidad que debe desempeñar el presidente turco. Este matiz político, si bien ha sido más sutil y diplomático que el cariz del Papa Francisco, sigue en línea con introducirse en el núcleo de la política dura.

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En relación con el Líbano, país que siempre ha estado contaminado por las guerras de los estados vecinos, tiene un valor simbólico y diplomático fundamental. El Líbano constituye un mosaico religioso de musulmanes chiitas y sunitas, cristianos maronitas y drusos que conforman un total de 18 comunidades religiosas y que constituyen un sistema político integrado por las tres comunidades religiosas fundamentales. A pesar de que la población cristiana del país constituye un 30% del total, el Papa ha sido recibido con fervor en el Líbano celebrando una misa a la que han acudido más de 120.000 personas. Una vez más, el Papa aprovechó la oportunidad para clamar un mensaje de paz en un país que está continuamente amenazado por bombardeos israelíes a pesar de la tregua firmada en noviembre de 2024 entre ambos países.

Existen numerosas similitudes entre ambos Papas en su línea ejecutiva de política exterior como la denuncia del individualismo, el consumismo y las consecuencias climáticas y sociales de una sociedad centrada en la productividad. Cada uno con un enfoque personal, siguiendo una misma línea común; el Papa Francisco con su crítica a la crisis medioambiental bajo la encíclica “ Laudato si” y el Papa León XIV con su alusión a la encíclica “Rerum Novarum” publicada por León XII que denunciaba las condiciones sociales e industriales de la época derivadas del capitalismo industrial. Otra particularidad que les une es que ambos han sido los primeros Papas de sus respectivas órdenes religiosas. El Papa Francisco fue el primer Papa jesuita, y el Papa León XIV el primer Papa agustino. Esta característica ha permitido a cada uno implantar una huella de su cariz religioso en el marco de la política exterior desempeñada por la Santa Sede.

En efecto, ambos tienen numerosas similitudes que podrían ser objeto de otros artículos. Este primer viaje de León XIV nos permite comprender los fundamentos de la política exterior de la Santa Sede que revela una fuerte continuidad con la política exterior llevada a cabo de su predecesor. El núcleo moral y ético de la Iglesia Católica constituye el corazón de la política exterior de la Santa Sede y cada Papa aporta una visión y una experiencia nueva que expande el horizonte del estado más pequeño del mundo.

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Daniel Villegas da una ponencia sobre Operaciones de Influencia a la Armada de Colombia

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En el marco del Seminario de Liderazgo Estratégico de la Armada de Colombia, organizado por la Academia Naval de Estudios Estratégicos (ANEES), Daniel Villegas, fundador y Director General de LISA Institute, impartió la ponencia “Operaciones de influencia: liderazgo y legitimidad en el entorno informacional”. Ante oficiales y suboficiales, analizó cómo la guerra cognitiva, la desinformación y las campañas de influencia condicionan el liderazgo militar moderno y la legitimidad institucional en un entorno cada vez más volátil y complejo.

Daniel Villegas, fundador y Director General de LISA Institute, participó como ponente destacado en el Seminario de Liderazgo Estratégico organizado por la Armada de Colombia a través de la ANEES. Este seminario reunió durante tres días a altos mandos nacionales e internacionales para analizar los retos del liderazgo militar en la era informacional, la guerra cognitiva y las operaciones de influencia.

La ponencia: “Operaciones de influencia: liderazgo y legitimidad en el entorno informacional”

Durante su intervención, Daniel Villegas analizó cómo el liderazgo militar debe adaptarse a un entorno operativo caracterizado por la volatilidad, la infoxicación, la incertidumbre, la multiplicidad de actores, la falta de autonomía estratégica y la urgencia permanente para decidir. Estos factores conforman un escenario donde la influencia se convierte en una capacidad decisiva.

1. El entorno actual y sus efectos sobre el liderazgo militar

Villegas expuso los 10 rasgos estructurales que definen el ecosistema actual —volátil, complejo, glocal, saturado de información y marcado por crisis simultáneas—, y cómo estos generan cinco consecuencias críticas para el liderazgo:

  • Pérdida acelerada del control del relato y erosión de la legitimidad.
  • Sobrecarga cognitiva y decisiones lentas o condicionadas.
  • Fragmentación interna y desalineación comunicacional.
  • Vulnerabilidad ante la manipulación cognitiva externa.
  • Dificultad creciente para mantener coherencia, confianza y liderazgo ético.

2. La influencia como capacidad multidominio

La ponencia destacó que las operaciones de influencia deben entenderse dentro de un marco que abarca seis dominios: terrestre, marítimo, aéreo, espacial, ciberespacial y cognitivo. Este último —el de la mente humana— fue señalado como el verdadero campo de batalla decisivo del siglo XXI.

Villegas explicó la naturaleza, objetivos y activos de cada dominio, subrayando que la superioridad informacional y cognitiva es ya tan relevante como la superioridad terrestre, naval o aérea.

3. Dónde se enmarcan las operaciones de influencia

El análisis comparó las operaciones de influencia con otros tipos de guerra contemporánea:

  • Guerra híbrida: integración ambigua de instrumentos de poder.
  • Guerra cognitiva: ataque directo a percepciones, identidades y procesos mentales.
  • Guerra informativa: control del flujo de datos y narrativas.
  • PSYOPS: acciones diseñadas para influir en emociones y comportamientos de audiencias específicas.
  • Ciberguerra: ataques digitales con efectos tácticos o incluso cinéticos.

Las operaciones de influencia se posicionaron como una capacidad transversal que combina diplomacia, información, economía y poder militar para moldear percepciones y decisiones.

4. Características clave de las operaciones de influencia

Entre los aspectos esenciales abordados, destacaron:

  • El objetivo es la mente: influir en la voluntad, percepción y razonamiento.
  • Intencionalidad estratégica: nada ocurre por accidente; requiere planificación.
  • Narrativas definidas y gestión de percepciones: realidad vs interpretación.
  • Sincronización palabra–acción: cerrar la brecha say–do para preservar credibilidad.
  • Efectos acumulativos y multicanal: la influencia se construye, no se improvisa.

Además, se explicó la relación entre operaciones de influencia y actividades como CIMIC, MILDEC, disuasión, KLE o ciberguerra, mostrando sus diferencias y complementariedades.

5. Conclusiones finales

La intervención de Daniel Villegas concluyó con cinco ideas estratégicas:

  1. El dominio cognitivo es decisivo: la batalla se libra en la mente.
  2. La legitimidad es el centro de gravedad de cualquier campaña.
  3. La coherencia entre lo que se dice y lo que se hace es vital.
  4. El liderazgo hoy es transversal: estratégico, operativo y táctico.
  5. Las operaciones deben integrarse de forma holística para crear dilemas al adversario y certezas a la población.

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LISA Institute participa en el Seminario de Liderazgo Estratégico de la Armada de Colombia

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El Seminario de Liderazgo Estratégico reunió en Bogotá a destacadas figuras militares y expertas internacionales para abordar los retos del liderazgo en la era informacional. Durante tres días, oficiales, suboficiales e invitados especiales analizaron la guerra cognitiva, la desinformación y la transformación organizacional junto a referentes como Shoshana Chatfield, Tanna Krewson y excomandantes de las Fuerzas Militares. LISA Institute participó con la ponencia del director general, Daniel Villegas sobre operaciones de influencia y legitimidad en el entorno informacional.

Los días 2, 3 y 4 de diciembre de 2025, la Armada de Colombia, a través de su Academia Naval de Estudios Estratégicos (ANEES), celebró en la Universidad de los Andes (Bogotá) el Seminario de Liderazgo Estratégico (SLE), un encuentro académico de alto nivel dirigido a oficiales, suboficiales e invitados especiales. LISA Institute tuvo una participación destacada gracias a la ponencia impartida por su Director General, Daniel Villegas.

¿Qué es la ANEES y por qué organiza este seminario?

La Academia Naval de Estudios Estratégicos (ANEES) es el centro de pensamiento estratégico de la Armada de Colombia, orientado al diseño, análisis y actualización de la estrategia marítima nacional. Su misión es fortalecer el liderazgo, la capacidad de respuesta y la visión estratégica de los oficiales y suboficiales, contribuyendo a la consolidación de Colombia como potencia bioceánica para 2030.

La institución está dirigida por el Capitán de Navío Ricardo Sánchez, y se consolida como un espacio esencial para abordar los desafíos contemporáneos en materia de seguridad, influencia informacional, operaciones conjuntas y transformación organizacional.

El Seminario de Liderazgo Estratégico forma parte de este esfuerzo institucional, reuniendo a líderes nacionales e internacionales para analizar el papel del liderazgo en un entorno militar marcado por la guerra cognitiva, las operaciones de información y la rápida evolución tecnológica.

Objetivos del seminario

El Seminario de Liderazgo Estratégico fue diseñado para:

  • Fortalecer las competencias de liderazgo estratégico en un entorno influido por operaciones informacionales.
  • Comprender la guerra cognitiva como herramienta central de dominio del espacio informacional y mental.
  • Integrar conocimientos teóricos y prácticos para reforzar la resiliencia cognitiva y la superioridad informacional.
  • Formar líderes capaces de anticipar, contrarrestar o aprovechar campañas de desinformación o manipulación cognitiva.
  • Promover la toma de decisiones éticas, la cohesión organizacional y el liderazgo transformacional dentro de la Armada Nacional.

El seminario combinó clases presenciales, conversatorios con expertos internacionales, discusiones semiestructuradas y talleres prácticos.

Resumen por días del Seminario de Liderazgo Estratégico

El Seminario de Liderazgo Estratégico reunió durante tres días a referentes nacionales e internacionales del ámbito militar y estratégico. El primer día estuvo marcado por una visión global del liderazgo moderno frente a la guerra cognitiva, con figuras como la Vicealmirante (R) Shoshana Simone Chatfield, ex presidenta del U.S. Naval War College; la PhD Tanna Krewson, reconocida experta de la OTAN en guerra cognitiva; y el Vicealmirante Carlos Alberto Serrano Guzmán, Jefe del Estado Mayor Naval de Operaciones de la Armada de Colombia. El segundo día se centró en las lecciones estratégicas de altos excomandantes colombianos, entre ellos el General (R) Carlos Alberto Ospina Ovalle, el Almirante (R) Hernando Wills Vélez y el General (R) Pablo Enrique García Valencia, quienes compartieron su experiencia en operaciones terrestres, navales y aéreas.

El tercer día profundizó en el liderazgo ético y en los retos informacionales del siglo XXI, con la participación del Coronel Ignacio Gabaldón (España), especialista en liderazgo militar. En representación de LISA Institute, el Daniel Villegas impartió la conferencia “Operaciones de influencia: liderazgo y legitimidad en el entorno informacional”.

Participación de LISA Institute: Ponencia de Daniel Villegas

El Director General de LISA Institute, Daniel Villegas, impartió la conferencia titulada:“Operaciones de influencia: liderazgo y legitimidad en el entorno informacional”

Su intervención abordó:

  • La relación entre guerra cognitiva, legitimidad institucional y liderazgo estratégico.
  • Cómo las organizaciones militares pueden fortalecer su resiliencia cognitiva frente a campañas de desinformación.
  • La importancia del liderazgo ético y la comunicación estratégica para mantener la confianza social y el control del entorno informacional.

La participación de LISA Institute reforzó el valor que la institución aporta en temas de inteligencia, seguridad, ciberdefensa y gestión del riesgo, contribuyendo a formar líderes preparados para los desafíos informacionales del siglo XXI.

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¿Qué hace un analista de Inteligencia?

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Descubre qué hace un analista de Inteligencia, sus funciones y por qué su labor es esencial para reducir la incertidumbre y tomar mejores decisiones. Si quieres convertirte en experto, te recomendamos el Máster Profesional de Analista de Inteligencia de LISA Institute.

En un entorno donde la información fluye sin parar, las decisiones se toman con prisa y los riesgos acechan por todas partes, surge una profesión que marca la diferencia. Imagina tener que elegir el mejor camino sin saber qué hay adelante. Ahí entra en juego el analista de Inteligencia, esa figura que ayuda a navegar por la gran cantidad de datos con claridad. Este artículo explora esta profesión, desde sus tareas diarias hasta su impacto real en empresas y organizaciones.

¿Qué es un analista de Inteligencia?

Un analista de Inteligencia es el profesional que recoge datos de distintos lugares, los revisa con cuidado y los convierte en ideas claras para guiar acciones. Su función principal es reducir la incertidumbre, separando lo útil del ruido para que otros tomen decisiones seguras. Trabaja en gobiernos, empresas o agencias de seguridad, siempre enfocado en dar una visión lo más realista de cada situación o indicador.​

¿Qué funciones tiene un analista de Inteligencia?

El día a día de un analista de Inteligencia se centra en tareas prácticas que convierten la información cruda en conocimiento accionable. Aquí van sus principales responsabilidades:

  • Recopila datos de fuentes variadas, como noticias públicas, informes internos, redes digitales, personas, imágenes, satelitales, etc., para tener un panorama completo.
  • Verifica la información cruzando datos de varios lados, eliminando errores o contradicciones que puedan confundir.
  • Identifica patrones y tendencias para prever qué puede pasar, reduciendo la incertidumbre en situaciones futuras.
  • Elabora informes simples y directos que explican hallazgos y sugieren pasos a seguir.
  • Monitorea cambios constantes en el entorno, ajustando los análisis para mantener todo actualizado.
  • Colabora con equipos de decisión, respondiendo preguntas clave sobre riesgos u oportunidades.

¿Por qué es importante la labor del analista de Inteligencia?

La labor del analista de Inteligencia es vital porque reduce la incertidumbre en momentos críticos, evitando errores costosos. Sin su trabajo, las organizaciones actuarían a ciegas, expuestas a sorpresas que podrían dañar reputaciones y finanzas de entidades críticas. En un mundo volátil, este profesional aporta estabilidad al transformar datos en guías confiables para líderes.

Habilidades esenciales de un analista de Inteligencia

Para destacar como analista de Inteligencia, se necesitan cualidades prácticas más allá de los datos. El pensamiento crítico ayuda a cuestionar todo y ver lo que otros pasan por alto. La capacidad de síntesis permite resumir montañas de información en mensajes claros, mientras que la imparcialidad asegura análisis objetivos. Además, saber manejar herramientas digitales y entender contextos culturales amplía su efectividad diaria.

Sectores donde trabaja un analista de Inteligencia

Los analistas de Inteligencia operan en varios campos, adaptando su rol a necesidades específicas. En empresas privadas, como energéticas, banca o tecnología, vigilan competidores y mercados para ganar ventaja, y evalúan posibles riesgos que pueden aparecer. En seguridad nacional, detectan amenazas tempranas que protegen a la sociedad. Su objetivo siempre está en reducir la incertidumbre para tomar decisiones sólidas.

Desafíos diarios de un analista de Inteligencia

Enfrentar la sobrecarga de datos y las falsedades es común para el analista de Inteligencia. Mantener la neutralidad ante presiones externas y los propios sesgos y esquemas mentales exige disciplina. Adaptarse a los cambios rápidos, como nuevas tecnologías, mantiene su labor relevante y efectiva.

¿Es el Mossad tan efectivo como dicen? Anatomía de un servicio de inteligencia entre éxitos y derrotas

El Mossad nació en un contexto de amenaza permanente y forjó una reputación sostenida en la discreción, la audacia y la anticipación. En este artículo, Artiom Vnebraci Popa examina cómo sus éxitos, fallos y transformaciones internas han convertido al servicio israelí en uno de los más estudiados del mundo y en una pieza clave para entender la seguridad de Israel y su influencia global.

El Mossad se considera uno de los servicios de inteligencia más estudiados del panorama de seguridad global contemporánea. Fue fundado en una época convulsa bajo la constante amenaza al Estado de Israel.

Su formalización se definió por el establecimiento de una línea de defensa operativa mediante la recopilación de inteligencia en terreno hostil. Este contexto específico, formuló una doctrina caracterizada por la discreción y la prevención acelerada.

Historia y consolidación del Mossad

La creación del Mossad fue establecida por Ben-Gurión gracias al consejo de Rueven Shiloah. Su funcionamiento inicial se basaba en anclar de forma coordinada las operaciones de inteligencia militar (Aman), la seguridad nacional (Shin Bet) y el departamento del Ministerio de Asuntos Exteriores.

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Durante sus inicios, el Mossad estudió y aprehendió fórmulas de inteligencia gracias a la CIA estadounidense o el MI-6 británico. Sus campos más allegados fueron el de la inteligencia humana (HUMINT) y la detección de señales (SIGINT). A esto se le sumó una amplia red de colaboradores informales y voluntarias que proporcionaron apoyo y coordinación civil en operaciones globales.

Esta formulación organizativa definió una estrategia de maximización de herramientas más que limitadas mediante la movilización del entorno local y supranacional sin precedente alguno. 

Operaciones exitosas del Mossad

Gran parte de la percepción del éxito del Mossad deviene por su amplio arsenal de aciertos operativos históricos. El más emblemático y de película fue la captura en 1960 de Adolf Eichman en Argentina. Asimismo, un grupo reducido de agentes operativos lograron secuestrarlo, llevarlo de forma sutil a Israel y contener un juicio por parte de los poderes judiciales israelíes.

Otra operación importante fue la Operación Entebbe en 1976. El Mossad aportó inteligencia sustancial sobre el secuestro del avión Air France, el traslado de los rehenes israelíes a Uganda y la estrategia arquitectónica de las defensas del aeropuerto por parte del régimen de Idi Amin. El resultado final fue la liberación de la mayoría de los cautivos, la muerte de un único operativo (el hermano de Benjamin Netanyahu) y el refuerzo activo de la imagen internacional del Mossad.

Por otro lado, en el terreno científico, el Mossad ha formulado durante más de 40 años un programa de sabotaje constante del programa atómico iraní. Esto abarca desde asesinato de científicos iranís clave hasta los ciberataques Stuxnet.

Pero anterior a esta tendencia, existía ya la Operación Plumbat que buscaba la sustracción de material radioactivo para su posterior investigación.

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También,la Operación Cólera de Dios (lanzada tras el asesinato de los atletas israelíes en 1972 en Múnich) mostró otra particularidad de este servicio de inteligencia: su globalización operativa al perseguir a los causantes del ataque en varios países del continente europeo y de la Península Arábiga. Durante años ejecutó operaciones contra miembros del Septiembre Negro, que reforzaron la imagen de la implacabilidad de su alcance. 

Fracasos operativos

Ningún análisis académicamente riguroso de las operaciones del Mossad puede ignorar sus fallas. Probablemente el caso más perverso es el de Lillehammer en 1973. En una constante persecución de los responsables de la masacre de Múnich, un equipo de operativos del Mossad confundió a Ahmed Bouchiki (un camarero marroquí que volvía del cine con su esposa) con Ali Hassan Salameh (líder de Septiembre Negro). Lo asesinaron creyendo que eliminaron a uno de los operativos del atentado del 1972.

Esto provocó una mala imagen internacional de Israel y del Mossad, y tuvo un costo enorme donde múltiples agentes fueron arrestados (aunque no fueron juzgados), los contactos fueron descubiertos y se hubo de desmontar una amplia parte de su red en el continente europeo.

Salameh sería asesinado en el 1979, pero de nuevo, con algunas víctimas colaterales. Con todo ello, cabe remarcar que el director del Mossad de aquel entonces (Zvi Zamir), asumió la total responsabilidad.

Otro duro golpe llegaría unos meses después: la Guerra de Yom Kippur. El 6 de octubre de 1973, Egipto y Siria atacaron de forma coordinada a Israel por sorpresa. La inteligencia militar israelí calculó erróneamente que ciertas alertas tempranas no se materializarían (como que Egipto no actuaría sin sistemas armamentísticos soviéticos y Siria no se involucraría sin la coordinación egipcia). Tal marco mental llevó a ignorar señales precedentes y a subestimar la operatividad (y el engaño) de ambos países.

Y es en tiempos contemporáneos donde devino el golpe más doloroso. El ataque de Hamas el 7 de octubre del 2023. El Mossad no anticipó el ataque correctamente por basarse en una hipertecnologización y no contar que sus vecinos usarían la inteligencia humana como antaño definía al servicio de inteligencia israelí.

El error puso de manifiesto la subestimación de los grupos de guerrilla asimétrica al asumir que tal asimetría imposibilitaría el cruce de líneas rojas.

El ataque de Hamás sorprendió incluso a los más veteranos de la inteligencia militar. Desde ese momento, en los servicios de inteligencia y de seguridad israelíes ha resurgido la pregunta sobre cómo se ha de enfocar sus operaciones en este nuevo siglo.

El Mossad como marca global de implacabilidad

El Mossad ha sabido jugar perfectamente al juego de percepciones, constituyendo su imagen como marca global de eficacia, implacabilidad, acceso y miedo. Su reputación basada en una supuesta omnipotencia se formula como arma estratégica y disuasoria.

De esta forma, el Mossad podría permitirse incluso ser un servicio de inteligencia regular pero no puede permitirse no ser excelente en relaciones públicas.

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Así, la comunicación del servicio de inteligencia israelí funciona en base a la disuasión psicológica (sus operaciones generan temor), la propaganda activa de sus éxitos (ejemplo: Eli Cohen en la serieThe Spy) y el silencio sutil de sus fracasos, el uso de la industria del entretenimiento para reforzar su imagen y una amplia presencia en el ciberespacio que promueve operaciones psicológicas en los medios digitales.

En definitiva, el Mossad funciona a su vez como aparato operativo y como industria creadora de percepción manufacturada, donde el mito es igual de estratégico como la propia inteligencia.

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Un año de la caída de al-Assad: transición incierta y nuevo orden en Siria

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Este artículo Artiom Vnebraci Popa analiza el primer año tras la caída del régimen de Bashar al-Assad en Siria. Examina cómo se consolidó el poder de HTS, las tensiones internas y externas del nuevo gobierno, y las implicaciones regionales e internacionales de esta reconfiguración.

El 8 de diciembre de 2024, el colapso total del régimen de al-Assad tuvo lugar durante la ofensiva militar promovida por Hay’at Tahrir al-Sham (HTS) y la Sala de Operaciones del Sur. Fue el fin de más de 50 años de mandato dinástico caracterizado por narcocapitalismo, clientelismo, corrupción y represión (muerte y tortura incluida) de la disidencia.

Pero lo realmente interesante de tal «transición» fue la velocidad de esta. Durante años el conflicto mantenía una definición congelada y, en cuestión de semanas, el aparato estatal fue desmoronado y superado. Desde el inicio del asalto (que no de los preparativos), las fuerzas rebeldes llegaron desde Alepo hasta Damasco en once días. Las instituciones y fuerzas públicas colapsaron, colaboraron o simplemente no intervinieron. Esto reveló la seria problemática de un Estado con autoridad parcial y muchos vacíos de poder.

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La controvertida llegada del HTS al gobierno y su parcial reconocimiento internacional representan no solo un cambio de liderazgo. También marcan una fractura comparable a la Revolución iraní, la invasión de Irak o las diferentes primaveras árabes.

¿Por qué cayó el gobierno de Al-Assad?

La vertiginosidad del colapso del régimen de la dinastía Al-Assad se debía en gran parte a características multidimensionales. Por un lado, la degradación de las instituciones públicas, el desempleo, la poca prospectiva de futuro y la inseguridad regional formularon una amplia base de descontento. Esto, combinado con políticas extractivistas por parte de las élites sirias, combinado con sanciones internacionales, redujo el PIB del país a menos de la mitad de su valor inicial en 2010. Ocho de cada diez sirios vivían en situación de precariedad.

Por otro, la mala preparación tanto técnica como operativa por parte de las fuerzas oficialistas sirias fue una de las vulnerabilidades logísticas más fundamentales. Rusia e Irán habían mandado cantidades notables de material militar al gobierno de al-Assad, pero décadas de corrupción sistémica posibilitaron la descomposición institucional y la reventa de tales materiales, que nunca acababan de llegar a las fuerzas de seguridad. Esta cleptocracia estructural por parte de las élites oficiales sirias fue la causa de la indisposición técnico-operativa de los militares.

A su vez, el ataque de Hamás a Israel el 7 de octubre de 2023 cambió activamente la política exterior israelí. El Estado judío buscó debilitar el Eje de la Resistencia liderado por Teherán vía operaciones militares y financiación quirúrgica. Desde ataques aéreos a Yemen, la guerra de guerrillas contra Hezbollah en el Líbano, la ocupación de Gaza y el intercambio de misiles con Irán fueron (y son) una modalidad estratégica que busca debilitar varios actores coordinados simultáneamente (generando caos y posible rechazo futuro a la cosmovisión iraní). Así, la degradación de tales aliados regionales del régimen sirio oficialista privó al mismo de su garante de seguridad más continuista.

De forma simultánea, la Federación Rusa se encontraba cada vez más enfrascada en la guerra de Ucrania. Esto desviaba sus recursos adjudicados a política exterior. Los propios analistas iraníes avisaron a Assad sobre la posibilidad de una rebelión de HTS. Sin embargo, esta advertencia llegó bastante tarde para revertir dinámicas comunitarias y operacionales que tardaron años en fraguar.

Transición, estrategia y sectarismo tras la caída de al-Assad en Siria

La consecutiva victoria de HTS y el establecimiento del gobierno de transición bajo el personalismo de Ahmed al-Sharaa (antes conocido como Abu Mohammed al-Golani) se han caracterizado por tensiones de base. Estas tensiones surgen entre proyecciones inclusivas narradas en el discurso y las realidades tercas del aparato político-militar de los nuevos líderes del país.

El Mando de HTS estableció de forma rápida el control sobre Damasco y otras áreas estratégicas, iniciando un realineamiento político. La nueva Declaración Constitucional del 13 de marzo otorgó a al-Sharaa grandes poderes ejecutivos para los siguientes cinco años.

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Esto ha comenzado a generar preocupaciones sobre si la fase de transición es realmente una reforma democrática genuina. O si, por el contrario, es una forma gradual de institucionalización de la dominación política de HTS. HTS y el Gobierno de Salvación controlan directamente ministerios estratégicos, empresas públicas, política exterior, poder judicial y territorios con recursos clave. También dominan la apertura al Mediterráneo Oriental. Esto contradice las promesas de pluralismo y descentralización.

La designación oficial de al-Sharaa como presidente en enero de 2025, aunque formulada en un marco de inclusión y respeto hacia las minorías étnico-religiosas de Siria, fue recibida con escepticismo. Varias comunidades que históricamente se alinearon con el régimen de al-Assad manifestaron cierto rechazo ante esta designación.

Se reportaron múltiples incidentes y asesinatos de personas pertenecientes a grupos minoritarios en Siria, como los alauitas, los drusos y los cristianos. Desde el nuevo oficialismo se afirmó que tales bajas fueron provocadas por «fuerzas residuales» de los tradicionalistas pro-Assad. Sin embargo, algunos grupos responsables de estas atrocidades fueron reconocidos como miembros de las nuevas Fuerzas Armadas interinas.

De esta forma, el desafío futuro radica en la capacidad evolutiva de HTS desde una organización yihadista con vínculos a Al-Qaeda en un actor internacional capaz de absorber un Estado multiétnico y multiconfesional.

¿Y qué pasa con los kurdos?

La cuestión kurda constituye uno de los desafíos más complicados de la transición siria. El 10 de marzo de 2025, Mazloum Abdi (nuevo comandante de las Fuerzas Democráticas Sirias kurdas) firmó un acuerdo para formular las bases de un plan de integración del ejército rebelde kurdo en el nuevo ejército sirio. Este principio de acuerdo fue bienvenido por la ONU, EE. UU. y la UE.

Sin embargo, las barreras y límites para implementar tal plan son múltiples. El nuevo gobierno de Damasco y las FDS se diferencian en cuanto a cómo se debe gobernar: de forma centralizada o descentralizada. También, el grado de integración militar es un punto conflictivo. Las FDS no se niegan a la interiorización en el nuevo gobierno, pero desean permanecer semiautónomas (algo que Damasco no puede permitir en su narrativa unificadora).

Hasta diciembre de 2025, ha habido muchos incumplimientos operativos por parte de Damasco en relación con las promesas hechas a las FDS. A su vez, el control de las FDS sobre áreas con mayorías árabes se ha convertido en un caldo de cultivo para el nuevo gobierno sirio. Sin embargo, los regimientos kurdos no piensan ceder tan fácilmente algo que han «cuidado» durante años.

Por su parte, Turquía se opone a un federalismo al estilo iraquí en Siria. Además, exige que las FDS se integren al nuevo gobierno y que se expulse del país a los combatientes asociados al PKK.

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Esto pone en tesitura a Damasco, ya que muchos de estos y estas combatientes fueron los que ayudaron a tumbar el régimen de Al-Assad. Expulsarlos sería enviar un mensaje contradictorio. Si la excusa para derrocar a la dinastía Assad fue que no cuidaban a sus propios ciudadanos, ¿qué mensaje transmite HTS si expulsa, por petición de actores extranjeros, a sus propios «revolucionarios»?

De momento, la integración y el acuerdo se encuentran congelados. Las FDS tienen preocupaciones sobre el trato que reciben grupos étnicos minoritarios, como los alauitas y los drusos, por parte del ejército sirio.

En septiembre de 2025, el presidente sirio ha afirmado que Turquía podría tomar acción militar contra las FDS si no se logra la integración con rapidez. Esto se traduce en una forma de presión sobre los kurdos sirios para que acepten con rapidez términos desfavorables.

Implicaciones regionales e internacionales tras la caída de al-Assad y la reconfiguración del poder territorial sirio

Esta nueva transformación del poderío territorial en Siria ha propiciado una reconfiguración geopolítica interesante. Turquía proyecta a Siria como pieza necesaria en su visión neo-otomana. Estados Unidos reduce ciertos compromisos militares sin dejar de lado la lucha contra el ISIS.

Israel busca la consolidación de un Estado tapón o zona de amortiguamiento que no contenga amplia influencia iraní. Los Estados del Golfo intentan reinsertar a Siria en una gobernanza regional más estable. Y Rusia junto con Irán intentan reconvertir y limitar la magnitud de sus pérdidas.

Tal reconfiguración se caracteriza por unatransición no solo interina y nacional, sino también basada en un sistema regional multipolar. En este escenario, actores intermedios como Turquía, Arabia Saudita, Qatar, Emiratos Árabes Unidos e Israel ejercen una autonomía emergente frente a potencias que tradicionalmente dominaban la región.

La limitada capacidad de Teherán y Moscú para contener la caída del régimen baazista expuso debilidades en su estrategia y en su influencia. Esto debilitó la narrativa de un bloque cohesionado y capaz de antagonizar el orden occidental. Como respuesta, Irán y Rusia formularon un nuevo pacto reactivo que busca reforzar la cooperación en defensa, tras perder el Levante como posible espacio de dominio.

Rusia se encuentra en reorientación de su influencia hacia África, como forma compensatoria de la pérdida de influencia en Oriente Próximo. A pesar de ello, y el rechazo del nuevo gobierno de Damasco hacia la política de acogida de Al-Assad y su familia en Moscú, las dos bases operativas de las fuerzas rusas seguirán operando por el cierre de un nuevo contrato energético necesario para Siria.

A su vez, Estados Unidos comienza a enfrentar un dilema estratégico. Se tambalea entre reducir cierta presencia militar, pero tampoco quiere ceder terreno al ISIS ni a competidores regionales.

De momento, el gobierno sirio se aproxima a Washington mediante la cooperación antiterrorista y la formación en guerra de guerrillas para las fuerzas militares estadounidenses. La reunión entre Trump y al-Sharaa simbolizó esta fase. También promovió el levantamiento de sanciones bajo la Ley Caesar y la reapertura de la embajada siria en Washington.

Por otro lado, tal arquitectura política emergente en el Próximo Oriente tiene consecuencias fundamentales para otros nodos de conflicto. En Yemen, la contracción del eje iraní reduce capacidad de apoyo a los hutíes, obligándolos a adoptar tácticas reactivas. En el Líbano, la pérdida del corredor sirio-libanés ha debilitado considerablemente la economía logística de Hezbollah.

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Hamás, por otro lado, observa cómo gran parte del respaldo regional a sus políticas se encuentra en erosión acelerada. Los múltiples Estados del Golfo se enfocan en la reconstrucción siria, inversión e infraestructura, posibilitando la contención de rivalidades inter-sunitas.

Por su parte, Israel ha celebrado la caída de Assad, ya que esto representa una reducción de las capacidades militares sirias. También implica la disminución de la infraestructura iraní y el desabastecimiento de grupos militares proxy.

A su vez, la expansión gradual de asentamientos en los Altos del Golán refuerza la percepción de una ventana histórica. Israel ve esta oportunidad como clave para consolidar posiciones geoestratégicas a largo plazo.

En contrapartida, Irán ha devenido como el gran perdedor geopolítico. Ha perdido el corredor sirio-libanés, el comercio y control del tráfico de captagón y las capacidades de amortiguamiento de sus fuerzas proxies.

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A esta estructura panorámica se suma la evolución de la retórica de HTS. Su narrativa inclusiva, junto con la decisión de ciertos actores internacionales de suavizar la designación terrorista sobre su líder, puede interpretarse como parte de un proceso gradual de legitimación.

Esto genera tensiones jurídicas sin precedentes. La flexibilización de las caracterizaciones políticas vinculadas al extremismo puede abrir espacios para normalizar actores con un pasado reciente profundamente ligado al yihadismo radical.

El problema se agrava cuando parte de sus miembros provienen de antiguos grupos yihadistas vinculados a Al-Qaeda. Muchos de ellos mantienen un marco ideológico distante de los modelos liberales de gobernanza.

Pero la legitimación parcial de HTS no puede ser entendida y responsabilizada únicamente a cuestiones interinas. Este tipo de justificaciones se enmarca en dinámicas de realismo político. En ellas, actores estatales y privados priorizan el control territorial y la estabilidad a corto plazo sobre criterios democráticos estrictos.

Esta lógica explica por qué Estados Unidos ha optado por recibir oficialmente al nuevo funcionario sirio, a pesar de su vinculación pasada con organizaciones consideradas terroristas por su país anfitrión.

Así, la dinámica inconsistente y selectiva de la terminología «terrorista» se convierte en un marco que depende del valor de un actor en un contexto determinado. Muchos de los «amigos» de al-Sharaa seguirán siendo considerados prescindibles porque no tienen el mismo valor estratégico que tiene el actual presidente sirio.

Por su parte, la Unión Europea también se ha sumado a tal reorganización geopolítica. Sus visitas y colaboración con el nuevo gobierno de transición, junto a paquetes financieros aprobados para la reconstrucción, responden al interés europeo por estabilizar fronteras, contener flujos migratorios y evitar una reactivación del terrorismo en su periferia.

El levantamiento de sanciones y la apertura de programas técnicos, tanto en infraestructura como en educación, responden a una táctica que privilegia cierta estabilidad regional por encima de los valores democráticos.

Siria, lejos de estabilizarse, se convierte en un espacio de ensayo para nuevas formas de influencia. Allí, los límites entre el realismo geopolítico y la hipocresía normativa se vuelven cada vez más difusos.

¿Qué debe hacer Siria para su estabilización?

a) Transparencia y justicia por las atrocidades cometidas

Para que el proyecto inclusivo de HTS evolucione, es necesario un mecanismo transparente de justicia. Esto implicaría juzgar a los responsables de los asesinatos de alauitas, drusos y cristianos de las nuevas Fuerzas Armadas interinas, junto a la creación de comisiones vinculantes que reconozcan crímenes de lesa humanidad del anterior régimen como también del nuevo aparato militar.

A su vez, se ha de garantizar derechos culturales y confesionales básicos a las minorías. Esto evitaría la lógica selectiva que históricamente ha dificultado la reconciliación nacional siria.

b) Integración inter-étnico

El nuevo gobierno no solo ha de reconocer la pluralidad étnica de su territorio, sino poner en marcha mecanismos de descentralización adminsitratica, garantizar la representación política de kurdos, cristianos drusos y árabes de múltiples escuelas teológicas. A su vez, la integración de las varias milicias en el órgano central ha de ser de primera necesidad (pero se ha de conseguir por medios diplomáticos e incentivos).

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c) Repatriación gradual de la diáspora y de los desplazados

Más del 55% de la población siria vive fuera del país. Para revertir tal efecto se han de crear garantías de no persecución y retorno para personas desplazadas, como reconocer la identidad híbrida y de doble ciudadanía desarrollada por la juventud siria en la diáspora.

d) Reconstrucción económica diversificada

Se ha de posibilitar la construcción de servicios básicos como agua y alimento, sanidad, educación, infraestructura y electricidad. Para ello, los acuerdos energéticos formulados con los rusos pueden ser un buen inventivo de inicio. A su vez, atraer la inversión de los Estados del Golfo en agricultura, puertos, infraestructura y también de Israel en capacidad hídrica junto a la desalinización es de primera necesidad.

Por último, pero no menos importante, se ha de intervenir en la infraestructura de la vivienda para posibilitar (aunque bajo el umbral de la pobreza) una mínima vivienda y evitar el vacío dejado por el narcoestado baazista por parte de mafias locales.

e) Seguir con la diplomacia internacional

La evolución del modelo diplomático basado en la convergencia occidental ya ha dado sus primeros frutos al nuevo gobierno sirio (aunque sea en base a acceso mediático). Damasco debe seguir invirtiendo en su fuerza diplomática diversificada para potenciar su alcance global.

Así, si el gobierno logra reducir el peso de señores de la guerra, de redes del captagón y de estructuras económico-religiosas paralelas, podría emerger un modelo económico funcional, aunque limitado.

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Cómo funciona la guerra cognitiva y por qué es una amenaza real

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En este artículo, Carlos Mira explora cómo la manipulación informativa se ha convertido en un arma estratégica. Analiza la guerra cognitiva, sus métodos y sus impactos. Expone casos concretos y detalla el papel de la geointeligencia.

Una de las cosas que siempre me han dicho es que la verdad cambia según quien la mire. Está es una afirmación que siempre me ha parecido terriblemente ambigua, falaz y verdadera.

La verdad solo puede ser una, si no ya no sería verdad, sino opinión, pero cuando elevamos las opiniones y los sesgos cognitivos o ideológicos al rango de verdades, se convierten en expresiones como «mi verdad». Hoy, esas verdades personales (opiniones sesgadas) se arman, se enfrentan, seducen, alteran y escalan en las mentes de las personas en una pugna llamada «guerra cognitiva» (Iriarte, 2025).

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Y es que ahora, uno de los dominios fundamentales de la guerra es la mente, y lo que se busca en ella es hacernos a todos participes de contiendas ajenas que otros nos presentan como propias, bombardeando nuestro cerebro con mensajes convenientemente preparados para producir una respuesta que sea favorable a intereses particulares (Aznar, 2021).

¿Y por qué se hace eso? Porque 95% de nuestras decisiones son automáticas o inconscientes, lo que nos hace vulnerables a manipulación emocional y sesgos cognitivos (Zaltman, 2016; Kahneman, 2011). Por lo tanto, esa concepción de racionalidad que nos fundamenta como personas no es tal, lo que nos transforma de «seres racionales» a «seres con aspiraciones racionales».

La manipulación, como todos sabemos, está a la orden del día y creo que es necesario introducir estos dos conceptos que a mi entender son fundamentales en esta cuestión: missinformation, que hace referencia a publicación de información errónea de manera inconsciente y legítima, porque todos podemos equivocarnos; y luego esta disinformation, que hace referencia a la publicación de información errónea de manera consciente, con el objetivo de cumplir unos propósitos.

Aquí entra todo el espectro de manipulaciones al que, nosotros como sociedad, nos vemos sometidos: medias verdades, mentiras flagrantes, Deepfakes, memes, actos de falsa bandera, etc. 

Esta realidad en la que vivimos se puede ver en hechos separados que conforman un marco cada vez más completo que dibuja esta guerra soterrada de intereses que se libra en las mentes de los ciudadanos de cada vez más países.

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Un primer ejemplo es que China invierte más de 10.000 millones de dólares anuales en medios estatales internacionales. Su objetivo es moldear narrativas globales y contrarrestar críticas sobre temas como Xinjiang o Taiwán (Gadzala Tirziu, 2024). Otro caso es que el Centro de Excelencia StratCom de la OTAN señaló en 2023 que «la mente humana es el nuevo dominio de operaciones».

Además, entre 2022 y 2024, la creación y uso de deepfakes políticos creció un 550%. Hubo un aumento notable en su uso para desinformación en conflictos y campañas electorales (Sensity AI, 2024). Por último, el Global Disinformation Index detectó en 2023 más de 150 campañas coordinadas de desinformación con alcance transnacional. La mayoría estaban vinculadas a actores estatales (GDI, 2023).

La siguiente pregunta es, ¿y esto cómo se hace? 

La guerra cognitiva no es magia negra ni un truco nuevo: es la manipulación de siempre, llevada a una escala y velocidad que nunca habíamos visto. La diferencia ya no está en el método, sino en el alcance y en la capacidad de llegar al teléfono, la televisión y la mente de millones de personas a la vez.

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Todo empieza por un objetivo. Puede ser tan amplio como expulsar a un país de una región estratégica. Pensemos en un caso hipotético: interesa que Francia abandone el Sahel para que otro actor internacional ocupe ese espacio y se convierta en la potencia dominante en la zona.

No se envían tanques, sino titulares; no se bloquean rutas comerciales, sino que se bloquea la confianza pública en la misión. Se amplifican errores, se difunden imágenes de abusos, se fabrican testimonios que parecen legítimos y se alimenta, día a día, la narrativa de que «Francia es el problema, no la solución».

Otras veces el objetivo es más quirúrgico: reducir el voto a un adversario político en un segmento concreto de la población. Por ejemplo, debilitar su apoyo en la clase obrera de las ciudades de más de cincuenta mil habitantes. Se empieza por detectar frustraciones reales (precariedad, falta de vivienda, servicios públicos saturados) y se atribuyen a la supuesta ineficacia o corrupción del rival.

A partir de ahí, se diseñan mensajes emocionales y fáciles de compartir: un vídeo en redes, un meme, un gráfico alarmista. No importa tanto que sea cierto como que suene convincente y se repita lo suficiente para convertirse en «sentido común».

Y también hay batallas puramente comerciales. Un competidor en el mercado de comida rápida que quiere que bajes ventas en pueblos donde te gana terreno no necesita mejorar su hamburguesa: puede bastar con que circule un vídeo (falso pero creíble) mostrando una supuesta contaminación en uno de tus locales. A partir de ahí, los comentarios negativos y las reseñas falsas hacen el resto, erosionando tu imagen sin que hayas cambiado una sola receta.

Definido el objetivo, se busca la grieta: la división social, el resentimiento latente, el miedo, la frustración… Ese es el punto de ruptura, el eslabón débil sobre el que se va a golpear una y otra vez (Aznar, 2021). Y aquí es donde entra la ingeniería de la percepción: elegir la narrativa que mejor explote esa grieta y vestirla con las formas que más penetran (una noticia manipulada, un vídeo viral, un deepfake, un meme aparentemente inocente).

Luego, se siembra y se amplifica. Ya no hace falta un periódico entero: basta con un ejército de cuentas falsas, un puñado de influencers afines o una red de medios controlados. El algoritmo hace el resto, empujando el mensaje a quien es más proclive a creerlo. Y, si la tecnología lo permite, se afina aún más: segmentación geográfica, perfiles demográficos, intereses… el equivalente digital a dejar el panfleto en la puerta exacta.

Y todo esto se mide. Se monitorizan las reacciones, se ajustan las palabras, se cambian las imágenes. Porque la guerra cognitiva, como toda guerra, es dinámica: se adapta al terreno, reacciona a la defensa y siempre busca la próxima debilidad.

No hay una sola receta, pero sí un patrón. Primero se decide qué se quiere cambiar en la mente del otro. Luego se elige la herida que se va a tocar. Después, se diseña el golpe para que parezca inevitable. Y cuando la idea ya se ha instalado, el resto (la opinión pública, la percepción de los hechos, incluso la memoria) se reorganiza sola.

Al final, la guerra cognitiva, tiene una manifestación física, no solo mental o digital, por lo que si la guerra cognitiva trata de moldear cómo pensamos, la geointeligencia trata de entender dónde esas ideas se mueven, cómo se concentran y por qué prosperan en unos lugares y no en otros. 

En manos defensivas, la geointeligencia o una maniobra informativa son un escudo. Permite ver el mapa de la influencia: dónde aparecen los primeros brotes de desinformación, qué comunidades están siendo objetivo, qué infraestructuras informativas se usan para amplificar el mensaje. Con esa lectura, se puede actuar antes de que el mensaje eche raíces: reforzar presencia institucional, desplegar comunicación estratégica o fortalecer la resiliencia comunitaria.

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En manos ofensivas, la misma capacidad se convierte en bisturí. Sirve para localizar grietas geográficas y sociales, aislar comunidades vulnerables y lanzar mensajes diseñados a medida. No es lanzar un mensaje al mundo, sino a la coordenada exacta donde es más probable que cale.

Y es aquí donde conviene recordar que la geointeligencia, como cualquier herramienta, no tiene moral propia. Puede servir para cuidar o para herir. Lo que marca la diferencia no son los datos ni el mapa, sino el armazón moral de quien decide cómo usarlos. Porque, al final, las herramientas dibujan el terreno… pero somos nosotros quienes decidimos si ese terreno se llena de puentes o de trincheras.

En esta guerra, la primera línea no está en las fronteras ni en las pantallas, sino en nuestra propia conciencia. Podemos tener las mejores herramientas, los mapas más precisos y los análisis más sofisticados, pero si el armazón moral que los sostiene es débil, acabarán sirviendo a cualquier propósito, incluso al que juramos combatir.

La geointeligencia, el análisis de datos, la tecnología… todo eso son medios, no fines. Lo que cuenta es el uso que hacemos de ellos y la responsabilidad de proteger no solo nuestra mente, sino también la de quienes nos rodean.

Porque al final, la guerra cognitiva se gana o se pierde en un terreno muy concreto: el que compartimos con nuestros vecinos. Y en ese terreno, cuidar es también defender.

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Ataque de fuerza bruta: qué es y cómo defenderse

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Conoce cómo identificar y proteger tus sistemas ante uno de los ataques más comunes en ciberseguridad.

La seguridad digital se enfrenta constantemente a múltiples amenazas, y una de las más persistentes es el ataque de fuerza bruta. Este tipo de ataque puede poner en riesgo tanto a usuarios individuales como a grandes organizaciones, por lo que conocer sus características y formas de defensa resulta fundamental para proteger la información.

¿Qué es un ataque de fuerza bruta?

Un ataque de fuerza bruta es un método utilizado por ciberdelincuentes que consiste en probar sistemáticamente todas las combinaciones posibles de contraseñas o claves hasta encontrar la correcta. No se basa en vulnerabilidades técnicas específicas, sino en la capacidad de probar muchas combinaciones de forma rápida hasta acceder a un sistema o cuenta protegida por contraseña. Este tipo de ataque suele ser exitoso cuando las contraseñas son débiles o predecibles, ya que la potencia de cálculo puede descifrarlas mediante ensayo y error.​

¿Cómo defenderse del ataque de fuerza bruta?

La defensa contra los ataques de fuerza bruta requiere una estrategia combinada que incluya:

  • Políticas de contraseñas seguras: elegir contraseñas largas, complejas y únicas, preferentemente con una mezcla de letras mayúsculas, minúsculas, números y símbolos. Se recomienda una longitud ideal entre 15 y 20 caracteres para dificultar la adivinación por fuerza bruta.
  • Autenticación multifactor (MFA): añadir capas adicionales de seguridad que requieran más que solo la contraseña para acceder, como códigos enviados al teléfono, biometría, o autenticadores específicos. Esto hace casi imposible que un atacante consiga acceso aun con la contraseña.
  • Bloqueo de cuentas y limitación de intentos: activar mecanismos que bloqueen temporalmente cuentas tras varios intentos fallidos evita que los atacantes prueben muchas combinaciones en poco tiempo.
  • Monitoreo y bloqueo de direcciones IP sospechosas: identificar y bloquear accesos desde IP con patrones maliciosos previene los intentos antes de que lleguen a realizarse.
  • Uso de gestores de contraseñas: para crear y almacenar contraseñas robustas evitando que los usuarios reutilicen contraseñas débiles.

Diferencias entre el ataque de fuerza bruta y el relleno de credenciales

CaracterísticaAtaque de fuerza brutaRelleno de credenciales
MétodoPrueba sistemática de todas las combinaciones posibles de contraseñasUso de listas de nombres de usuario y contraseñas filtradas de otras brechas
DependenciaDepende de probar muchas combinaciones hasta acertarDepende del comportamiento del usuario, que reutiliza credenciales
VelocidadPuede ser lento y consume recursosMás rápido, ya que usa datos reales previamente filtrados
ObjetivoDescifrar cualquier contraseña posibleAcceder con credenciales existentes para otros servicios
Defensa específicaContraseñas robustas, bloqueo de intentos, MFAControl estricto de reutilización de contraseñas, MFA

Otros aspectos importantes sobre el ataque de fuerza bruta

  • Tipos de ataques de fuerza bruta incluyen el ataque de diccionario (uso de palabras comunes), ataque híbrido (combinaciones de palabras con números y símbolos) y ataques inversos (buscar nombres de usuario para una contraseña dada).
  • No se basa en vulnerabilidades técnicas del sistema, sino en la debilidad o repetición de contraseñas por parte de los usuarios.
  • Es fundamental educar a los usuarios para evitar contraseñas fáciles o reutilizadas y promover hábitos de seguridad adecuados.
  • Sistemas y servidores deben implementar barreras técnicas, como firewalls y reglas específicas para detectar patrones típicos de fuerza bruta.
  • Contar con certificados SSL también ayuda a proteger las comunicaciones y dificulta los intentos de interceptación o manipulación durante los ataques.

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Dugin, Putin y La «Teoría de la Complejidad» como fundamento de la multipolaridad global

En este artículo, Martín Álvarez analiza la visión geopolítica de Alexandr Dugin, centrada en la defensa de un orden multipolar. El autor explora cómo Dugin interpreta las protestas sociales y el auge del soberanismo como fracturas del liberalismo occidental, y cómo recurre a la teoría de la complejidad para justificar la expansión de la influencia rusa.

Alexandr Dugin, uno de los ideólogos rusos más próximos a Putin, sostiene que el mundo se dirige hacia un escenario multipolar liderado por grandes civilizaciones soberanas. Desde esta óptica, interpreta las protestas en países como Georgia como injerencias externas y ve en el auge del soberanismo en Europa del Este un signo de ruptura con el orden liberal occidental.

La multipolaridad y los grandes estados-civilización en la visión geopolítica de Dugin

En una entrevista reciente, Alexandr Dugin, influyente intelectual ruso conocido por ser uno de los principales asesores de Putin, desgrana su interpretación del discurso del presidente ruso pronunciado en el  foro anual del Club de Discusión Valdai.

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Dugin comienza su análisis subrayando una distinción que considera crucial entre el presidente estadounidense Donald Trump y Putin.

Mientras que los discursos del primero se caracterizan como «memes» (fragmentos descontextualizados, sin coherencia ni trascendencia, donde «dice algo gracioso, baila, salta, guiña el ojo, amenaza, asusta y luego se retracta»), los de Putin forman un proyecto filosófico más amplio y sistemático que se despliega con el tiempo.

Es así como el líder ruso ha venido profundizando en la multipolaridad como nuevo eje geopolítico internacional.

Se ha abandonado, según Dugin, el antiguo «mundo bipolar» o «unipolar», así como el «sistema westfaliano de estados-nación, donde cara uno supuestamente es soberano, pero en realidad no lo es». En contraposición, el nuevo modelo geopolítico internacional debe guiarse por la multipolaridad en la que los polos son los grandes «estados-civilización» verdaderamente soberanos. 

Dugin traza un paralelismo histórico con la época previa al colonialismo, cuando existían civilizaciones-estado como el Califato Islámico, la civilización india, el Imperio chino, los reinos africanos, los imperios de Europa Occidental y el Imperio Ruso-Bizantino.

Esta última referencia reviste una significancia doctrinal particular en su ideología, ya que evoca la teoría de Moscú como la Tercera Roma. Este concepto articula la legitimidad histórica de la Rusia moderna como sucesora imperial tras el colapso de Roma y Bizancio.

Este discurso multipolar promueve estructuras geopolíticas horizontales entre alianzas de centros de poder (Rusia, China, India), en detrimento de la unipolaridad estadounidense y su liberalismo globalista. La nueva arquitectura mundial no sería una jerarquía centrada en Occidente, sino una constelación de espacios civilizacionales. En cada uno, se preservaría la autonomía estratégica y la identidad cultural de sus respectivos polos.

La teoría de la complejidad según Dugin

Para Dugin, «Putin está trazando esta transición, no solo teóricamente sino también en la práctica» hacia los estados-civilización. Para ello, el discurso del presidente ruso se apoya en la Teoría de la Complejidad, desarrollada por el pensador francés Edgar Morin.

Según esta teoría, la realidad no opera mediante procesos lineales simples de causa y efecto. En cambio, existe una red de interconexiones e incertidumbre, donde pequeñas acciones pueden generar consecuencias impredecibles y significativas. Dugin ilustra esto con un ejemplo concreto: los efectos que puede tener una simple persona con un iPhone.

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Esta sofisticada elaboración teórica que Dugin articula constituye un velo intelectual que permite al pensamiento ruso justificar la expansión de su esfera de influencia.

Convergiendo con los postulados del realismo ofensivo de autores como John Mearsheimer, esta retórica de la complejidad respalda la necesidad de proteger la identidad rusa. Parte de una realidad en la que cualquier agente internacional, por pequeño o aparentemente irrelevante que sea, puede tener capacidad disruptiva.

En otras palabras, la filosofía de la complejidad se convierte en un instrumento conceptual que legitima tanto el refuerzo defensivo como las iniciativas estratégicas ofensivas.

Putin, ‘poli bueno’; Medvedev, ‘poli malo’

Para Dugin, «cada uno tiene su papel». Muestra a Putin como un líder reflexivo, teórico y con rasgos filosóficos, «amable y flexible en sus declaraciones».

Por otro lado, Medvedev es el líder duro, brusco y «a veces poco diplomático» que resulta necesario para encajar con la mentalidad occidental. Responde directamente a líderes como Trump con comentarios breves, incisivos y precisos.

Dugin y la situación en Georgia: ‘masas desarraigadas y mentalmente débiles’

Dugin menciona la situación en Georgia para ilustrar su tesis sobre la injerencia occidental. Según él, las actuales protestas del país no son expresiones legítimas de la sociedad civil, sino intentos orquestados por Occidente para derrocar gobiernos «indeseados».

Afirma que no se busca crear una oposición real, sino movilizar «elementos libres» de la población: personas marginales, «locos», predicadores callejeros y «quienes han cambiado su orientación sexual». Los describe como «fragmentos volubles», «átomos dispersos» incapaces de articular una política constructiva, reduciendo las movilizaciones a «masas desarraigadas y mentalmente débiles».

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Paradójicamente, Dugin recurre a la Teoría de la Complejidad para sostener que incluso «la escoria sin valor» puede alterar el destino de un país o la geopolítica global. Este argumento revela una contradicción: parte de una visión sofisticada sobre la interconexión internacional para terminar descalificando los movimientos sociales como irracionales y patológicos.

En realidad, esta simplificación cumple una función ideológica: deslegitimar cualquier protesta democrática en el espacio postsoviético, presentándola como una amenaza caótica impulsada por fuerzas externas.

La interpretación de Dugin reduce el movimiento ciudadano georgiano a una conspiración externa, ignorando las causas internas. Entre ellas destacan las denuncias de fraude electoral, la suspensión de negociaciones con la UE y el rechazo a la deriva prorrusa del gobierno de Sueño Georgiano.

La reconfiguración de los Estados del Este de Europa

Dugin analiza la evolución política en Europa del Este, comenzando por la República Checa, donde Andrej Babiš ha llegado al poder. Aunque no es prorruso, Dugin señala que su enfoque «dista de la hostilidad abierta hacia Rusia que caracterizaba a gobiernos anteriores».
Interpreta esto como un giro hacia la lógica pragmática del interés y la soberanía nacional.

El pensador extiende esta idea a Polonia, afirmando que incluso un país «que nada tiene de prorruso» está priorizando su soberanía frente al proyecto europeo. Para reforzar su argumento, cita a BogdanovLa Gran Europa del Este») y su tesis sobre la formación de una geopolítica independiente de Europa Occidental, que conduciría a una comunidad soberana en Europa del Este. Dugin interpreta esta ola soberanista como una fractura del proyecto de integración europea, lo que considera positivo para la multipolaridad.

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Este discurso, aunque revestido de pragmatismo, encubre una estrategia revisionista: debilitar la cohesión de la UE y fomentar espacios autónomos que reduzcan la influencia euroatlántica. Desde una perspectiva geopolítica clásica, esta dinámica conecta con la advertencia de Halford Mackinder sobre la importancia del «eje del Este europeo» como puerta del Heartland: quien controle esta franja condiciona el equilibrio global. 

La narrativa duginiana instrumentaliza el soberanismo para legitimar un orden multipolar que erosiona el marco normativo europeo y normaliza la competencia de esferas de influencia.ee.

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LISA promueve la prospectiva estratégica y el talento humano en Expodefensa en Colombia

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LISA Institute participó en Expodefensa 2025, el principal encuentro de Seguridad y Defensa de Latinoamérica celebrado en Bogotá, en una ponencia estratégica sobre innovación, prospectiva y preparación ante el Entorno Operativo 2050. Durante el evento, Daniel Villegas expuso los desafíos que enfrentan gobiernos, Fuerzas Armadas y organizaciones críticas en un contexto marcado por la volatilidad, la infoxicación y la aceleración tecnológica, destacando la necesidad de anticipación, talento especializado y autonomía estratégica.

Del 1 al 3 de diciembre de 2025, LISA Institute ha participado en Expodefensa 2025, el evento más relevante de Seguridad y Defensa en América Latina, celebrado en el centro de convenciones Corferias en Bogotá. En esta edición, que reúne a más de 230 expositores de casi 30 países, se espera la asistencia de miles de visitantes interesados en nuevas tecnologías, cooperación internacional, soluciones de defensa y seguridad multidominio.

Durante la feria, el director general de LISA Institute, Daniel Villegas, ofreció la ponencia “Innovar para proteger: cómo potenciar la Seguridad Nacional y la Defensa”, en la que abordó los grandes retos actuales del entorno de seguridad, derivados de la volatilidad, la complejidad, la infoxicación y los cambios tecnológicos, y presentó su propuesta estratégica para anticipar el futuro mediante prospectiva, talento, doctrina y capacidad operativa.

Principales desafíos globales hacia 2050 que condicionan la Seguridad, Defensa y las Organizaciones Críticas

Villegas parte del diagnóstico de que vivimos en una era VUCA (volátil, incierta, compleja y ambigua), caracterizada por fenómenos estructurales que impactan de forma simultánea a la seguridad, el estado y el sector privado. Entre los desafíos que definió:

  • Volatilidad e incertidumbre crecientes en escenarios globales y locales.
  • Infoxicación como obstáculo para la anticipación y el análisis.
  • Aumento de la complejidad operativa y necesidad de especialización transversal.
  • Realidad glocal: interrelación entre dinámicas globales y locales.
  • Policrisis y riesgo permanente.
  • Multiplicación de actores relevantes (estatales, no estatales, híbridos).
  • Capacidades y objetivos en rápida transformación.
  • Interdependencias que erosionan autonomía estratégica.
  • Urgencia constante para decidir y actuar con anticipación.
  • Disrupción tecnológica acelerada: IA, ciber, espacio, autonomía digital.

Este marco, según Villegas, exige una revisión profunda del enfoque tradicional de defensa y seguridad: no basta con reactivo, sino anticipación, estrategia y adaptación continua.

Cinco consecuencias estratégicas para la Seguridad y Defensa

A partir de esos desafíos, la ponencia identificó cinco impactos clave que ya están moldeando el panorama de seguridad y que marcan la urgencia de innovar:

  • Necesidad urgente de talento especializado, híbrido e interoperable: gente que entienda tanto la operación como la tecnología, con formación continua y visión estratégica.
  • Amenazas híbridas difíciles de detectar y atribuir: mezclas de ciberataques, desinformación, crimen organizado, actores estatales y no estatales.
  • Infoxicación que paraliza la toma de decisiones: la sobrecarga informativa reduce la capacidad de anticipar riesgos.
  • Tecnología evoluciona más rápido que doctrinas y normas: brechas crecientes entre capacidades técnicas y regulación/organización.
  • Multiplicación de actores hostiles y pérdida de autonomía estratégica: dependencia exterior, presión geopolítica, vulnerabilidades industriales.

Cinco líneas estratégicas para innovar sin morir en el intento

En su presentación, Villegas propuso un marco metodológico y operativo para que la innovación sea realmente una capacidad estratégica, no simplemente acumulación de herramientas. Las cinco líneas clave son:

  1. Definir el Entorno Operativo 2050, mediante análisis prospectivos que permitan anticipar actores, amenazas, capacidades y escenarios.
  2. Integrar tecnología con doctrina, procedimientos y personas, dotando de coherencia operativa a la innovación.
  3. Acelerar la adopción tecnológica a través de pilotajes rápidos, pruebas de concepto ágiles y ciclos de aprendizaje de semanas en lugar de años.
  4. Desarrollar talento híbrido y formación continua: ingenieros, analistas y líderes capaces de operar en entornos complejos, multidominio e interconectados.
  5. Reducir dependencias externas y reforzar autonomía estratégica: invertir en capacidades propias, resiliencia industrial, ciberresiliencia y desarrollo nacional.

Por qué la participación de LISA Institute en Expodefensa 2025 es especialmente relevante

  • Porque Expodefensa 2025 se consolida como el hub de referencia en América Latina para la industria de la defensa, con una oferta multidominio y un enfoque en innovación, cooperación internacional e industria nacional.
  • Porque el contexto global y regional exige un replanteamiento estratégico: amenazas híbridas, riesgos cibernéticos, vulnerabilidades estructurales y disrupciones tecnológicas requieren un enfoque prospectivo, multidisciplinar, resiliente.
  • Porque la visión que propone LISA Institute (anticipación, integración tecnología-doctrina-talento, autonomía estratégica) coincide plenamente con los objetivos declarados de Expodefensa 2025: fortalecer las capacidades nacionales, promover innovación y consolidar alianzas estratégicas.

Recursos complementarios sobre Prospectiva y Estrategia