GeopolíticaSun Tzu: una estrategia militar que aún perdura

Sun Tzu: una estrategia militar que aún perdura

Análisis

Nerea de Pedro Baena
Nerea de Pedro Baena
Especialista en contenidos en LISA Institute. Periodista especializada en política social, comunicación psicológica y salud mental.

¿Es posible emplear en pleno siglo XXI consejos y estrategias de hace más de 2500 años? La respuesta es sí, y no solo es posible, sino que es útil y necesario.

El estratega, general y filósofo Sun Tzu nació durante el periodo de las Primaveras y Otoños, como se conoce en China a la era comprendida entre los años 771 y 476 a.C. La mayor parte de las fuentes que aún perduran en el tiempo, aunque no todas, coinciden en que estuvo sirviendo al rey Helü del estado de Wu como consejero y estratega militar a principios del siglo VI a.C.

Sun Tzu participó en la batalla de Boju, llevando a la victoria al reino de Wu, frente al de Chu. Su estrategia fue distraer y debilitar al enemigo poco a poco atacando pueblos y ciudades con poca capacidad defensiva. Finalmente, las tropas de Chu cayeron en una pensada trampa del general y fueron destruidas.

Su éxito militar quedó plasmado en la obra El arte de la guerra, un libro que consta de trece capítulos a lo largo de los cuales Sun Tzu analizó y desarrolló estrategias y puntos clave de todos los agentes participantes en un conflicto bélico. El arte de la guerra se convirtió pronto en un texto indispensable en oriente durante el periodo de los Reinos Combatientes, que concluyó con la unificación de China.

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No obstante, su influencia ha perdurado hasta la actualidad y ha traspasado las fronteras del continente asiático a lo largo del siglo XX, llegando algunas de sus enseñanzas a ser aplicadas hoy en día en países y conflictos bélicos, diplomáticos y empresariales de todo el mundo.

Regla 1: Conocer al enemigo

“Si conoces a tu enemigo y te conoces a ti mismo, no deberías temer el resultado de mil batallas. Si te conoces a ti mismo, pero no a tu enemigo, por cada batalla que ganes sufrirás una derrota. Si no conoces ni al enemigo ni a ti mismo, perderás todas las batallas”, escribió Sun Tzu en El arte de la guerra. Una de las mayores ideas heredadas del estratega chino es la importancia de conocer al enemigo, entendiéndose este en la actualidad como cualquier persona o grupo con intereses opuestos.

Con el general Tzu nace la idea de espiar al enemigo y el espía como un agente clave en la victoria de conflictos militares. Cualquier situación propicia puede ser un buen momento para recopilar información sobre el rival. Estas enseñanzas están plenamente integradas en todo tipo de sociedades y ámbitos: los políticos estudian a sus oponentes antes de debatir una idea, los empresarios analizan a la competencia antes de invertir en un nuevo proyecto, incluso los equipos de fútbol estudian las jugadas y puntos fuertes del equipo rival antes de salir al campo.

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También la importancia de conocerse a uno mismo, convertida casi hoy en día en un mantra, surge de la mano de Sun Tzu. Es imposible ganar a un oponente en cualquier ámbito sin conocer y desarrollar los puntos fuertes propios, de la misma forma que no identificar los puntos débiles que el oponente puede atacar aumenta la propia vulnerabilidad.

Regla 2: Coordinación, planificación y engaño

Todo movimiento debe ser planificado, estudiado y coordinado antes de llevarse a cabo. Es otra de las enseñanzas de Tzu. En relación con el punto anterior, de nada sirve conocer a tu enemigo si no se desarrolla una estrategia en base a la información de la que se dispone. Una estrategia en cualquier ámbito debe ser bien planificada, sin prisas ni rabia, y valorando todas las posibles situaciones.

“Cuando podamos atacar, debe parecer que no podemos; si estamos cerca, debemos hacer pensar que estamos lejos; parecer indefensos cuando somos más fuertes que él”, apuntaba Sun Tzu. Como si de una partida de póker se tratase, en El arte de la guerra ocultar las cartas a tu enemigo también es una pieza fundamental. Una vez más, no basta solo con desarrollar buenas tácticas si el enemigo las descubre. El estratega chino también aprendió a dominar el arte del engaño.

Regla 3: Llegar primero

“El que llega primero al campo de batalla espera la llegada del enemigo fresco para combatir. Quien llega tarde al campo de batalla tiene que apresurarse y llega exhausto al combate”, dijo el militar chino. Para él, si se cumplen todas las premisas anteriores, es decir, si se está lo suficientemente preparado, no tiene sentido esperar o intentar evitar un ataque, pues tienes asegurado el éxito.

Esta premisa no sólo tiene sentido en el campo de batalla, en el que tantas victorias obtuvo Sun Tzu, se ha convertido en una de las claves del pensamiento empresarial. Quién aprovecha antes una nueva oportunidad de negocio es quién más posibilidades tiene de lograr el éxito. No obstante, tan solo el que está mejor preparado tiene mayores posibilidades de llegar primero.

Regla 4: Combinar colores para obtener otros nuevos

Sun Tzu escribió: “No hay más de cinco colores primarios, sin embargo, combinándose producen más matices de los que nunca se han visto. No hay más que siete notas musicales, pero la combinación de ellas crea más melodías que las que podremos escuchar en toda una vida. En la batalla solamente hay dos métodos de ataque: el directo y el indirecto. Pero éstos, si son combinados, dan pie a una serie interminable de maniobras posibles”. 

Los recursos de cualquier persona o grupo de personas son siempre limitados, sin embargo, la combinación de los mismos da lugar a un número mucho más amplio de posibilidades. Es otra de las técnicas que las nuevas empresas están implementando cada vez más dentro de sus plantillas. La comunicación y el trabajo ya no queda aislado por departamentos, sino que cuánto más abierto y participativo sea más ideas y posibilidades pueden surgir.

El arte de la guerra va más allá de lo militar, se trata de aplicar y conocer las bases del funcionamiento de la mente humana para optimizar cualquier actuación en la mayoría de ámbitos competitivos. Es por eso, que sus enseñanzas están hoy integradas en muchas sociedades y culturas y muchos dirigentes políticos y empresarios reconocen haber estudiado las palabras de Sun Tzu para buscar el éxito de sus actuaciones.

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Sin embargo, no es necesario pertenecer a uno de estos colectivos para entender y aplicar el tratado del estratega chino, al fin y al cabo, su obra se puede resumir en la importancia del conocimiento y de estar informado sobre lo que pasa alrededor como medida preventiva para cualquier persona, independientemente de sus objetivos profesionales.

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Nerea de Pedro Baena

Especialista en contenidos en LISA Institute. Periodista especializada en política social, comunicación psicológica y salud mental.

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