Alemania anuncia que está reforzando su Ciberseguridad ante la guerra de Ucrania. En este artículo te contamos las claves de estas nuevas medidas.
Según informó este miércoles, 15 de julio, el Ministerio de Interior alemán, los elementos centrales de estas nuevas medidas consisten en la creación de una arquitectura de Ciberseguridad organizada con un papel de liderazgo del Gobierno federal, nuevos poderes para que las autoridades de seguridad puedan evitar los ataques, la lucha decisiva contra la ciberdelincuencia y el fortalecimiento de la resiliencia del Estado y las infraestructuras críticas.
Según la Ministra Federal del Interior, Nancy Faeser, con esta nueva agenda de Ciberseguridad se garantizará una «arquitectura de seguridad sólida y el más alto nivel posible de protección en Ciberseguridad». «Es absolutamente necesario porque la situación de amenaza en el ciberespacio crece cada día (…) La guerra de agresión rusa contra Ucrania requiere una reorganización estratégica y una inversión significativa en nuestra Ciberseguridad», dijo Faeser.
En el comunicado en el que Ministerio de Interior informaba de estas nuevas medidas también aseguraban que tanto el Gobierno federal como el estatal deberán hacer frente a las amenazas cibernéticas de manera «coordinada» y desarrollar «constantemente» sus habilidades.
En este sentido aseguraron que propondrán una enmienda a la Ley Fundamental con el fin de convertir a la Oficina Federal de Seguridad de la Información en una oficina central siguiendo el modelo de la Oficina Federal de Policía Criminal y la Oficina Federal para la Protección de la Contitución.
«Crearemos nuevos poderes de seguridad para las autoridades de seguridad y trataremos medidas que van más allá de la mera resolución de un ataque. Demos ser capaces de influir en las infraestructuras de IT que se utilizan para un ataque. De esta amena, las autoridades de seguridad podrán prevenir y detener, o al menos mitigar, los ataques cibernéticos graves».
Así, el objetivo de la agenda es crear una distribución eficiente y clara de las tareas en la arquitectura de ciberseguridad. La función de la oficina central de la Oficina Federal de Seguridad de la Información (BSI) debe estar consagrada en la Ley Fundamental.
Otro componente de la agenda está dedicado a la lucha contra la ciberdelincuencia y los contenidos delictivos en Internet. Según el Ministerio de Interior alemán, la máxima prioridad es la protección de los niños y adolescentes contra la violencia sexualizada y el objetivo es prevenir eficazmente la propagación de representaciones de abuso a través de Internet.
«El objetivo es elaborar una estrategia nacional para combatir la violencia sexual contra los niños, en la que, además del enjuiciamiento penal, los aspectos de la prevención, la protección de las víctimas y la asistencia a las víctimas también desempeñan un papel central», informan.
Además, las pequeñas y medianas empresas, así como los consumidores, también son protagonistas en este nuevo plan al verse en gran medida afectados por los ciberataques. «Con el fin de proteger mejor la economía y la sociedad, se creará una nueva plataforma de cooperación en el BSI, que agrupa información y servicios para la autoprotección y los ofrece para todos», aseguran en el comunicado.
Otras medidas incluyen el fortalecimiento de la investigación alemana sobre Ciberseguridad para aumentar la resiliencia, la expansión de las infraestructuras seguras y el fortalecimiento de las capacidades cibernéticas de las autoridades de seguridad.
Bruselas rebaja la tensión con Rusia y permite que Lituania envíe a Kaliningrado mercancías sancionadas a través de la UE en tren después de semanas de tensión entre Moscú, Lituania y la Unión Europea.
Rusia podrá enviar mercancías sancionadas a través del territorio de la Unión Europea hacia Kaliningrado en tren, según las nuevas orientaciones publicadas este miércoles por la Comisión Europea, tras semanas de tensión entre Moscú, Lituania y la Unión Europea que pusieron a prueba la determinación de Europa de imponer sanciones a Rusia.
Según la Comisión, este cambio forma parte de los intercambios técnicos periódicos sobre la aplicación práctica de las medidas restrictivas de la UE, que han sido impuestas por unanimidad por el Consejo, en respuesta a la guerra de agresión de Rusia contra Ucrania.
De esta forma, Lituania, miembro de la Unión Europea, permitirá que las mercancías rusas sancionadas transiten por su territorio en su camino al exclave ruso de Kaliningrado en tren.
Kaliningrado, que limita con los estados de la UE y depende de los ferrocarriles y las carreteras que atraviesan Lituania para la mayoría de las mercancías, ha tenido parte del transporte de mercancías desde Rusia continental cortado desde el 17 de junio bajo las sanciones impuestas por Bruselas. Las sanciones estaban diseñadas para prohibir la entrada en la UE de ciertos productos rusos, como el vodka y el acero.
Moscú dijo anteriormente que restringir el tránsito terrestre de mercancías de Rusia a Kaliningrado equivalía a un «bloqueo ilegal». El gobernador de Kaliningrado, Anton Alikhanov, escribió en Telegram que las nuevas directrices son «solo el primer paso necesario» para resolver el enfrentamiento: «Seguiremos trabajando para la eliminación completa de las restricciones».
Para la UE a pesar del cambio en relación al tránsito en tren, confirma que el tránsito de mercancías sancionadas por carretera con operadores rusos no está permitido en virtud de las medidas de la UE. «No existe tal prohibición similar para el transporte ferroviario, sin perjuicio de la obligación de los Estados miembros de realizar controles efectivos», aseguran en un comunicado.
Serán los Estados miembros también los encargados de comprobar si los volúmenes de tránsito se mantienen dentro de las medias históricas de los últimos 3 años, en particular reflejando la demanda real de mercancías esenciales en el destino, y que no hay flujos o patrones comerciales inusuales que puedan dar lugar a la elusión.
«El tránsito de bienes y tecnología militares y de doble uso sancionados está totalmente prohibido en cualquier caso, independientemente del modo de transporte», dicen desde la Comisión.
Además, Alemania anunció durante la Cumbre de la OTAN en Madrid a finales del pasado mes de junio que reforzará su presencia militar de la Alianza con el despliegue de efectivos de la Brigada de Infantería Acorazada 41 (actualmente en Brandeburgo). Esta medida se toma también en el contexto de la guerra de Ucrania con el objetivo de aumentar la seguridad de la OTAN en el flanco oriental.
Esta semana en Internacional destacamos la dimisión del primer ministro británico, Boris Johnson, tras la cascada de renuncias de miembros de su propio Gobierno y la serie de escándalos que ha protagonizado el líder tory en los últimos meses. En este artículote explicamos las claves para entender el sistema electoral británico y cómo se elegirá al sucesor de Johnson con aportaciones de Marc Vendrell, Profesor delCurso de Analista Político Internacional de LISA Institute.
Además, este mismo viernes ha fallecido ex primer ministro de Japón, Shinzo Abe, tras ser disparado con un arma de fuego durante un discurso en la ciudad de Nara (al oeste del país). El presunto autor de los disparos ha sido un hombre desempleado de 41 años y ex miembro del Ejército nipón. Esta últimas semanas estamos viendo un preocupante aumento de los ataques con arma de fuego en todo el mundo, en los últimos siete días hemos visto tiroteos en Copenhague (Dinamarca) o Chicago (Estados Unidos).
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La construcción de una cultura estratégica debe ir más allá de los ejércitos u operaciones nacionales e incluir conversaciones con la sociedad civil, las industrias de tecnología y defensa, y el público en general. Un análisis que profundiza en los principales retos para definir una cultura estratégica transatlántica común y claves que pueden acercar a este objetivo.
La guerra en Ucrania se ha convertido en un aspecto clave en el debate sobre el nuevo Concepto Estratégico de 2022 de la OTAN que, sustituyendo al de 2010, ve la luz en la cumbre de la Alianza celebrada en Madrid. Sin embargo, preparar la Alianza para un contexto cada vez más definido por la competencia de las grandes potencias requiere mirar más allá de la crisis actual en Europa del Este y hacer un balance de los desarrollos geoestratégicos más amplios.
Esto es particularmente importante a la luz de la centralidad decreciente de la región euroatlántica en la competencia estratégica global y el hecho de que la dinámica de seguridad en y alrededor de Europa se verá progresivamente afectada por desarrollos extraeuropeos.
De manera crítica, la Alianza deberá desarrollar un enfoque más global de la seguridad y, más específicamente, una mejor comprensión de los desarrollos geoestratégicos en la región del Indo-Pacífico y sus posibles implicaciones para la seguridad euroatlántica. Pero, en la base de la elaboración de un Concepto Estratégico en el seno de la Alianza siempre late una cuestión poco reconocida, pero fundamental: compartir una cultura estratégica transatlántica común.
La cuestión de la cultura estratégica común
Partimos del hecho de que la Alianza Atlántica inició un proceso de reevaluación de su papel en la escena internacional (uno de cuyos pasos fue el proceso de «OTAN 2030»), y la Unión Europea está por su parte en un camino de implementación de iniciativas para avanzar en su política defensiva, que trata de dar respuesta a una percepción de amenaza entre sus Estados miembros. Esto pasa por desarrollar una cultura estratégica común a ambas orillas del Atlántico y, a su vez, en los países europeos que lleve a nuevas capacidades.
Pese a todo, a pesar de la voluntad política de construir una cultura estratégica europea más cohesionada, las declaraciones recientes de los líderes de la UE sugieren diferentes entendimientos del concepto. A lo largo de la historia, en Europa ha sido una tarea difícil desarrollar una cultura estratégica de arriba hacia abajo, debido a ser un continente complejo y diverso.
Por ello, con una cultura estratégica diversa y fragmentada, dicha cultura estratégica europea es diferente a la de Estados Unidos, y esto afecta negativamente las relaciones transatlánticas. A pesar del deseo compartido de una mayor autonomía estratégica europea, incorporar las diferencias culturales no parece ser una forma constructiva de forjar una alianza más estrecha para hacer frente a los innumerables desafíos que Europa y América tienen que afrontar.
La situación ideal sería velar por una cultura estratégica transatlántica común en lugar de una eurocéntrica. Esto involucraría a Europa junto con Estados Unidos y Canadá para integrar ideas, comportamientos y prácticas comunes en defensa y seguridad, y sería un intento consciente de salvar las divisiones de ideas y de comportamiento que existen actualmente entre ambos lados del Atlántico.
La cultura estratégica podría ser definida como la suma total de ideales, respuestas emocionales condicionales y patrones de comportamiento habitual que los miembros de una comunidad estratégica nacional han adquirido a través de la educación o imitación, y que han compartido entre ellos de cara a una estrategia.
La diferente percepción de las amenazas en la definición de cultura estratégica
Lo que podemos denominar escuela de la cultura estratégica surgió a finales de los años setenta como respuesta a la tendencia de ver la política exterior durante la Guerra Fría como un producto de características estructurales sistemáticas (incluido el equilibrio de poder y de capacidades materiales), y el proceso racional de toma de decisiones. Pero estos enfoques fallan a la hora de explicar anomalías referentes a la manera en que las grandes potencias actuaron, incluidos aquellos episodios en que parecían actuar irracional y contrariamente a sus intereses nacionales.
En la guerra del Vietnam, por ejemplo, un conflicto en el que los europeos se resistieron a involucrarse, la creencia arraigada de que Estados Unidos podía ganar cualquier guerra inhibió al gobierno estadounidense de ver la realidad de que estaba perdiendo. En Cuba, en 1962, Kruschev no reconoció la idea y el principio incrustados en la cultura política estadounidense durante siglos: la doctrina Monroe. Por tanto, comprender tal cultura estratégica era fundamental para evitar una crisis, conflictos, e incluso una guerra nuclear.
Ya superada la era de la Guerra Fría, la cultura estratégica puede explicar un número de problemas relacionados con los europeos y la seguridad transatlántica. El desencuentro entre Europa y Estados Unidos sobre Irak en 2003, a título de ejemplo, apuntaba a más amplias e identitarias diferencias. Éstas incluían una largamente mantenida idea de los norteamericanos sobre la guerra, el poder político, las sanciones punitivas y las intervenciones en terceros países; y, de otra parte, una preferencia en los Estados europeos (Francia y Alemania especialmente) por una diplomacia paciente, reglas y regulaciones, así como un manejo de las crisis basado en la persuasión e iniciativas más allá del uso de la fuerza.
La cultura estratégica también ayuda a explicar las diferencias en cuanto a la percepción de las amenazas entre los aliados. Los países ven las amenazas a través de las lentes culturales e históricas, coloreadas previamente por interacciones sociales tanto con amigos como con adversarios, y de acuerdo con preconcebidas ides. Como una investigación reciente ha resaltado, hay grandes diferencias de percepción entre los europeos en cuanto a las amenazas que implican, incluida el área transatlántica.
De acuerdo con la cultura estratégica, estas diferencias resultan más de las ideas que de las variaciones geográficas y de las capacidades materiales. Como ejemplo, la estrategia de ciberseguridad estadounidense está basada en la idea de una defensa avanzada a través de un compromiso con los adversarios de Estados Unidos. Así, los estadounidenses están comprometidos en operaciones ofensivas para descolocar a los adversarios más allá de las fronteras de Estados Unidos, proyectando poder en el ciberespacio y estableciendo una presencia operativa adelantada en las redes de los adversarios para disuadir ciberataques, de tal manera que no haya que empeñarse en una lucha en casa.
Estas ideas pueden ser familiares dado que constituyen una constante de la política de defensa norteamericana a lo largo de su historia. En este sentido, la estrategia de ciberseguridad estadounidense no es solamente una reacción a las amenazas de ciberseguridad, sino la confluencia de una poderosa afluencia de comportamientos históricos.
Respecto a la estrategia de ciberseguridad europea, es más defensiva, más regulatoria y legalista, más orientada hacia los mercados, basada en la resiliencia más que en la disuasión y la ruptura, y mucho más normativa, incluido el comportamiento responsable de los Estados. Mientras que algunos Estados europeos están desarrollando capacidades ofensivas, el enfoque general de la UE en materia de ciberseguridad se basa en la historia, las culturas políticas, así como en las ideas y comportamientos integrados en su institución, es un producto de la misma.
Estos ejemplos muestran que la cultura estratégica es más que una simple forma de percibir las amenazas e incluye la manera en la que los actores se comportan. A título de ejemplo, el antimilitarismo, que continúa siendo fuerte en la política exterior de Alemania, es el resultado de una cultura política acumulada de décadas a partir de la Segunda Guerra Mundial. Esto ayuda a explicar la constancia del comportamiento internacional de Alemania en la era posterior a la Guerra Fría y cómo los patrones establecidos a lo largo del tiempo no son fáciles de cambiar o alterar.
Sin embargo, la cultura estratégica también puede formar un contexto exógeno en el que se moldean los intereses de los actores. Este enfoque sugiere que las organizaciones internacionales como la UE y la OTAN pueden crear y crean un contexto político y cultural que da forma a los comportamientos, creencias (e incluso intereses) de sus miembros. Este aspecto de cómo evolucionan las culturas estratégicas es importante porque forjar o instrumentalizar la cultura estratégica es exactamente lo que los líderes europeos se proponen hacer.
El concepto europeo de cultura estratégica
En los enfoques que habitualmente se realizan sobre la cultura estratégica se suele obviar un dato importante: la constatación de si realmente existe una cultura estratégica de los aliados transatlánticos. De hecho, las referencias a la cultura estratégica europea vienen ya de la época posterior a la Guerra Fría. En 2003, Javier Solana hablaba de que Europa necesitaba una cultura estratégica. Sin embargo, los líderes europeos continúan buscando una nueva cultura estratégica todavía.
Quizás el primer motivo para tal ausencia sea la resistencia a militarizar y a entrar abiertamente en temas de seguridad cuando se trata el papel de Europa en el mundo. Es decir, la Unión Europea tiene una cultura, pero no es estratégica.
Desde el momento en el que Europa busca una autonomía estratégica, la capacidad para actuar independientemente de Estados Unidos y anhelar un papel fortalecido en seguridad dentro de la OTAN pasa por nuevas capacidades militares (como PSECO Y FED), mejora de la inversión en industria militar, aumento de presupuestos en defensa y un mando militar propio. Pero todo esto es visto por algunos en el Viejo Continente como la antítesis por lo que la UE fue creada (preservar la paz) y por otros como una innecesaria duplicación de la OTAN.
Estas dinámicas históricas ayudan a explicar por qué ha habido resistencia a reformar la PCSD para darle un papel más sólido en la seguridad y por qué los battlegroups de la UE nunca se han desplegado. Como los analistas señalaron ya en 2005, una cultura estratégica europea sin las capacidades militares requeridas suena hueco.
Otro aspecto por aclarar sobre la cultura estratégica europea es que en ocasiones se ha utilizado para servir a los intereses nacionales más que a los colectivos. Obviamente, este enfoque puede erosionar la solidaridad. Históricamente, la OTAN ha encarnado múltiples culturas estratégicas, pero a través de la toma de decisiones basada en el consenso y la inclusión de las potencias más pequeñas estas divisiones culturales se han reconciliado.
En este contexto, ya ha habido algunos intentos por establecer una cultura estratégica europea, pero es cuestionable si se ajustan bien a una agenda transatlántica o, de hecho, a una escala europea. Quizás el ejemplo más destacado sea la Iniciativa de Intervención Europea (IE2), una agrupación de Estados que tiene como objetivo construir una cultura estratégica en la que se puedan basar las operaciones militares.
Mientras que una cultura estratégica basada en la conducción más autónoma de operaciones militares es consistente con el «nivel de ambición de la UE» contenido en la Estrategia Global para la Política Exterior y de Seguridad de la UE de la UE (EUGS) de 2016, limitar la cultura estratégica europea a un enfoque puramente operativo parecería ser una aplicación demasiado restringida del concepto. La iniciativa parece basarse en la idea de priorizar la eficacia sobre la inclusión y permanece fuera de las estructuras tanto de la OTAN como de la UE, y además se forma parte de ella únicamente por invitación.
Por otra parte, si tal iniciativa es un vehículo que sirve principalmente a las prioridades francesas en el Sahel y el Mediterráneo, es poco probable que supere las divisiones ideológicas y de comportamiento dentro de Europa, que son razones por las que la cultura estratégica europea sigue estando postergada.
Estas razones incluyen diferencias sobre la integración europea en sí misma, el alcance de la cooperación en materia de defensa de la UE a la luz del papel y la preeminencia de la OTAN, la naturaleza y el alcance de las intervenciones estratégicas y humanitarias, la amenaza y la respuesta al terrorismo y diferentes ideas sobre la soberanía, las fronteras, la migración. y la promoción de la democracia.
Europa y Estados Unidos en una cultura estratégica común
Como preámbulo a este importante apartado digamos que dada la inherente e histórica problemática para desarrollar una cultura estratégica europea, la cuestión se centra en la posibilidad de conseguir una cultura estratégica con un enfoque transatlántico.
Un punto a favor de tal posibilidad se basa en el hecho de que ambas partes han colaborado durante décadas, y en que lo que cada aliado ha considerado ser su cultura estratégica ha coexistido en el marco de la OTAN proporcionando una efectiva cooperación en materia de seguridad.
De hecho, incluso en la época más crítica de Trump con la Alianza Atlántica, la Cámara de Representantes estadounidense adoptó una resolución apoyada por los partidos prohibiendo la apropiación o el uso de fondos para abandonar la OTAN, y otra prohibiendo la salida de la OTAN sin la aprobación de dos tercios del Senado.
También es esencial destacar que las culturas estratégicas no son constructos nacionales monolíticos inflexibles y sin posibilidad de adaptación o cambio. Además, la cultura estratégica se basa en visiones y percepciones de los asuntos estratégicos, por lo cual hay un amplio margen para una convergencia por parte de los aliados atlánticos.
Y, por supuesto, hay que poner en valor la existencia de una cultura atlántica basada en una normativa compartida de un orden internacional sostenido en valores occidentales, una creencia en la importancia de Estados Unidos en la seguridad europea y una preferencia por la OTAN como plataforma para coordinar el planeamiento de fuerzas y el despliegue operacional. De la misma forma, los países que exhiben atlantismo contribuyen más al reparto de la carga de la OTAN.
Quizás lo más importante es que el liderazgo de Estados Unidos ha sido esencial para la paz y la seguridad europeas durante más de un siglo. En Bosnia o en Kosovo, al librar la guerra contra el terrorismo en Afganistán y al oponerse a la expansión china y la agresión rusa, Estados Unidos ha sido una lo mismo una influencia galvanizadora a menudo como divisiva.
Con la excepción del presidente Trump, los presidentes estadounidenses se han comprometido invariablemente con la integración y la cooperación europeas, y los vínculos entre pueblos entre las comunidades de los dos continentes son tan importantes y fuertes como cualquier otro factor de la política transatlántica. Esta historia sugiere que Estados Unidos puede desempeñar un papel de liderazgo decisivo en la construcción de una cultura estratégica transatlántica más fuerte y superar algunas de las fragmentaciones y barreras inherentes a los enfoques centrados en Europa.
Pasando al «meollo» de la cuestión aseveremos que, ante todo esto, podemos trazar un camino hacia esa cultura estratégica transatlántica común pero el primer paso a seguir es tener discusiones serias y sostenidas sobre las amenazas que enfrenta la Alianza, con miras a construir percepciones de amenazas comunes.
Temas centrales de una cultura estratégica común
Los temas en los que centrarse deben incluir China, Rusia, el terrorismo, las amenazas cibernéticas, las tecnologías emergentes, la seguridad climática y energética, y los espacios e interconexiones entre ellos. La OTAN necesita liderar este esfuerzo, especialmente porque históricamente ha actuado como un agente en la construcción de la cultura estratégica, enfatizando la defensa colectiva del área transatlántica sobre la defensa nacional (lo cual es un mensaje antipopulista y antinacionalista).
También a través de la socialización incorporar a los nuevos miembros a las normas, prácticas e ideas de la Alianza. La enseñanza y la persuasión fueron una parte integral del proceso de ampliación de la OTAN y ayudaron a incorporar ideas democráticas liberales y comportamientos (los elementos clave de la cultura estratégica). La OTAN podría estar haciendo lo mismo de nuevo.
Más concretamente, el proceso NATO 2030 y la construcción de un nuevo Concepto Estratégico son las principales vías a través de las cuales esto podría lograrse. El proceso OTAN 2030 y cualquier otro que lo suceda en el tiempo podrían adoptar un enfoque estratégico para desarrollar una cultura estratégica transatlántica y evaluar dónde y cómo las ideas sobre seguridad actualmente divergen y convergen.
Esto podría implicar un debate más profundo sobre el significado de la solidaridad transatlántica y las virtudes de las alianzas en sí e incluso estar vinculado a las iniciativas de la UE. Si la cooperación UE-OTAN es un proceso serio, entonces trabajar hacia culturas estratégicas complementarias a través de estos mecanismos debería también ser posible.
El advenimiento de nuevos diálogos estratégicos de alto nivel también es una vía prometedora para forjar ideas y comportamientos comunes, incluido el diálogo de alto nivel UE-Estados Unidos sobre China. A nivel no gubernamental, si se va a construir una cultura estratégica que ayude a alinear ideas y comportamientos, la red de universidades y de centros de investigación sobre defensa en todo el área transatlántica también es un vehículo para el cambio.
El papel que desempeña la educación como vía para instrumentalizar la cultura estratégica es vital y estas organizaciones tienen efectos importantes, incluidas la formación de ideas, creencias y prácticas, sobre los oficiales del estamento militar.
El papel de la diplomacia en la definición de una cultura estratégicacomún
Reconociendo los desafíos de construir una cultura estratégica de arriba hacia abajo, también existen canales de diplomacia pública que podrían usarse para extender y reforzar ideas, comportamientos y prácticas comunes en todo el espacio transatlántico. La diplomacia pública recibe menos atención en la política transatlántica de la que debería, pero presenta claras oportunidades y ventajas. Identificar formadores de opinión a nivel nacional (en el campo académico y en la sociedad civil), que estén a favor del atlantismo es una base importante igualmente cara al objetivo de desarrollar una cultura estratégica común.
Así, será importante trasladar este proceso más allá de los canales gubernamentales convencionales. Los intercambios entre ambos lados del Atlántico son importantes para entablar y fortalecer un diálogo, lo cual podría ayudar asimismo a romper las percepciones norteamericanas de que los europeos son elitistas, tecnócratas y oportunistas, y facilitar un diálogo sobre cómo la OTAN ha avanzado en seguridad y protegido de forma efectiva a los europeos de amenazas muy reales. El proceso podría ser recíproco e instrumentalizado en un nuevo programa de diplomacia pública UE-OTAN que se base en la construcción de la solidaridad aliada más allá de los pasillos del poder de Bruselas y Washington.
Las personas que son más escépticas y propensas a aceptar narrativas acerca de que la OTAN es una organización agresiva y militarista, deben ser persuadidas del impacto positivo de la Alianza. Tales narrativas maliciosas deben contrarrestarse de abajo hacia arriba, especialmente en una era de subversión de las redes sociales. Nadie puede dudar de la relevancia de internet para dar forma a las ideas sobre la OTAN. Rusia y China están alimentando claramente las narrativas en contra de la UE, Estados Unidos y la OTAN, y al hacerlo están construyendo y sosteniendo subculturas antiatlánticas dentro de Europa.
Las propias instituciones y organismos afiliados de la OTAN también podrían hacer más para alinear ideas y percepciones de amenazas en torno a cuestiones de seguridad. Están los centros de excelencia, que ya acogen a funcionarios de toda la zona transatlántica, los cuales podrían utilizarse de manera más estratégica para debatir áreas de convergencia y divergencia entre Europa y América del Norte.
La vía del Mando de Transformación Aliado de la OTAN también constituye un camino potencialmente útil. El proceso de Análisis de Prospectiva Estratégica, que identifica las amenazas a la Alianza, el Marco de las Operaciones Aliadas Futuras y el Proceso de Planificación de la Defensa de la OTAN podrían instrumentalizarse de manera más estratégica para construir ideas comunes, incluyendo la participación de otras instituciones como la UE.
Por último, la construcción de una cultura estratégica debe ir más allá de los ejércitos u operaciones nacionales e incluir conversaciones con la sociedad civil, las industrias de tecnología y defensa, y el público en general. La estrategia en sí misma involucra a una gama más amplia de actores y ha ido más allá del uso de la fuerza militar y la coerción. La construcción de una cultura estratégica debe hacer lo mismo.
Desde LISA News te ofrecemos el Especial OTAN, una recopilación de las últimas noticias de actualidad relacionadas con la OTAN y la Cumbre de Madrid, así como los análisis, informes y artículos más leídos sobre esta organización.
En este artículo de LISA News te explicamos en qué consistiría la creación de un ejército europeo. Hoy te contamos qué piensan sobre la cuestión los principales líderes de la comunidad internacional, cómo ha impactado la guerra de Ucrania en el debate y cuáles son los principales desafíos de su creación según los expertos.
Actualmente, la Unión Europea no cuenta con unas fuerzas armadas independientes, ya que queda recogido en elartículo 42 del tratado de la UE que estas competencias pertenecen exclusivamente a los Estados Miembros. Sin embargo, los cambios geopolíticos en el panorama internacional han motivado que países como Francia, España, Alemania e Italia apuesten por la inversión en una fuerza europea, en contraposición con otros que piensan que la iniciativa podría debilitar la cooperación con la OTAN.
Este debate se produce también un contexto cambiante en términos geopolíticos y que afectan también a Europa como los atentados terroristas sucedidos en suelo europeo en 2017, la salida de las tropas estadounidenses de Afganistán en 2021 y la reciente invasión de Ucrania.
Uno de los líderes que más han apoyado la creación de un ejercito propio ha sido el presidente de Francia, Emmanuel Macron. El líder francés ha defendido la necesidad de autonomía de la Unión criticando que aumentar el gasto militar para comprar armas de otro país no es lo más «justo». «No quiero que los europeos aumenten su presupuesto de defensa para comprar armas americanas u otras. Si aumentamos el presupuesto es para construir nuestra autonomía», declaró en 2018 para la CNN.
Sin embargo, no todos los líderes de la comunidad internacional respaldan el punto de vista de Macron. Un ejemplo de ello es precisamente el expresidente estadounidense, Donald Trump, que, en su día, se mostró totalmente contrario a la creación de un ejército europeo independiente al de la OTAN. Trump consideró la propuesta de «muy insultante» y señaló a aquellos países que aún no cumplen con las exigencias de la OTAN de invertir un 2% de su PIB en Defensa.
«El presidente Macron de Francia ha sugerido que Europa cree su propio Ejército para protegerse de Estados Unidos, China y Rusia. Muy insultante, pero quizá Europa debería pagar antes una cuota justa en la OTAN, que Estados Unidos subsidia en gran medida», escribió en Twitter el entonces presidente de los Estados Unidos.
Por otro lado, el presidente ruso, Vladimir Putin, recibió la propuesta como un «proceso positivo», aprobando la voluntad del líder francés de querer aumentar la independencia del continente con respecto a Washington: «Quiero un diálogo real a nivel de seguridad con Rusia, un país que respeto, un país europeo, pero tenemos que tener una Europa que pueda defenderse por su cuenta, sin depender de Estados Unidos», afirmaba Putin.
Por su parte, la excanciller alemana, Angela Merkel, también se unió a su homólogo francés considerando que «los tiempos en los que podíamos confiar en los demás han terminado. Merkel instó a mejorar la actuación, a través de la reformulación de las formas de decidir, entre ellas la renuncia al principio de unanimidad.
«Tenemos que crear una unidad de intervención europea con la que Europa pueda actuar sobre el terreno cuando sea necesario», declaró la canciller. Citando a Jean-Claude Juncker, quien también mostró su apoyo a la creación de un ejército europeo, Merkel aseguró que así se «mostraría al mundo que no va a volver a haber guerra en Europa».
Tras la salida de las tropas estadounidenses de Afganistán en agosto de 2021, el Alto Representante de la Unión Europea, Josep Borrell, manifestó la necesidad de establecer una fuerza militar europea «propia» e «independiente». Según Borrell, la decisión de Washington hizo evidente la falta de autonomía estratégica en materia de seguridad y defensa de la organización.
¿Impulsa la guerra de Ucrania la creación de un Ejército Europeo?
Según los expertos, hay posturas dentro de la comunidad internacional que apoyan una mayor dependencia europea de la Alianza Atlántica debido a la imposibilidad de trabajar en los intereses de la Unión Europea cuando no coinciden con los estadounidenses o de la OTAN.
A pesar de haber unidades como los «EU Battlegroups», creadas en 2007 y constituidas por 1500 efectivos de diversas nacionalidades, nunca han sido utilizadas. Estas fueron diseñadas para llevar a cabo operaciones militares individuales o para intervenir en primeras etapas de otros conflictos, una herramienta militar de reacción rápida de la Unión para responder a las crisis y conflictos emergentes en el panorama internacional.
Sin embargo, ya sea por razones políticas o económicas, como acabamos de mencionar, estos grupos nunca han sido desplegados debido al requisito de unanimidad en el Consejo Europeo. De este se deriva un derecho a veto que se convierte en uno de los principales obstáculos para que realicen su labor.
Los desafíos a los que se enfrenta la creación de un ejército europeo
Los crecientes cambios geopolíticos y el aumento de conflictos y agresiones militares llevan al planteamiento de trabajar por una Unión en materia de defensa. Sin embargo, no todo es un «camino de rosas» sino que hay que tener en cuenta los desafíos a superar.
Según Ángel Saz-Carranza, director del Center for Global Economy and Geopolitics (ESADEgeo), uno de los primeros factores a considerar es la diversidad europea, así como las prioridades de defensa y seguridad de cada Estado. No hay una unanimidad en cuanto a desafíos comunes para los países de la Unión: mientras que para España es vital el norte de África, para países del este como Polonia lo será el expansionismo ruso.
Es por ello que, identificar las necesidades comunes de la Unión como un conjunto, y no como algo individual a proteger desde cada Estado, sería clave para crear un hipotético ejército europeo. Podemos observar cómo se avanza en este tema en la UE, al establecer lospilares de la seguridad europea en la «brújula estratégica», programa que ayudará a conseguir políticas conjuntas en materia de defensa y seguridad.
Por otra parte, el descontento ya mencionado de Donald Trump ante la iniciativa de la creación de una fuerza independiente de la OTAN, muestra también una preocupación de la Alianza, la cual podría llegar a verse amenazada por sus propios aliados. La propia Organización del Atlántico Norte podría oponer resistencia, tanto por parte de Estados Unidos, que ve que el desarrollo de la defensa europea como una debilitación de su propia organización; como por parte de los países de Europa del Este, clave en el desarrollo de la labor de la OTAN al ser una zona primordial para controlar su frente con Rusia.
Según los expertos, se plantea como «esencial» el balance de los países de Europa Occidental, que deberían mostrar la complementariedad y alineación entre ambas organizaciones, con el objetivo de que la creación de un ejército europeo no genere una nueva amenaza para el continente.
Para el establecimiento de las fuerzas de la Unión, el director del Center for Global Economy and Geopolitics (ESADEgeo) establece que hay que tener en cuenta la necesidad de integración de las industrias nacionales de defensa. El objetivo sería crear una única industria europea que no acabe con la de pequeños países debido a un auge de grandes estados como Francia o Alemania.
París y Berlín han sido los que más claro han dejado su voluntad de independencia europea, por lo que para el director de ESADEgeo es «imprescindible que muestren claramente sus intenciones en torno a la defensa europea, para establecer un liderazgo inclusivo».
Francia debe aclarar si busca imponer una estrategia militar a la organización o si quiere liderar una defensa europea exclusivamente; así como Alemania planea crecer militarmente de forma individual siguiendo sus intereses nacionales o bajo una estructura integrada en la unión.
El experto en estrategia considera que la conflictividad que protagoniza el panorama internacional debe ser respondido desde la Unión comenzando por asumir sus responsabilidades en materia de seguridad. «Ha llegado el momento de crear una política de defensa potente. Sabemos dónde hay que llegar y qué obstáculos superar; solo falta liderazgo político», asegura.
¿Qué opinan los expertos sobre la creación de un ejército europeo?
Hay expertos que «sueñan» con la creación de un ejército europeo propio como la historiadora y periodista, Anne Applebaum, la cual tiene esperanza en la creación de una institución individual de la UE que vele por los intereses del continente, y que además sea capaz de trabajar con Estados Unidos.
Lo que más se tiene en cuenta para hablar de la constitución de un organismo de defensa europeo es la dependencia de la OTAN y su capacidad de actuación. Así, la experta considera que la capacidad de la Alianza Atlántica superaría con creces la de un ejército europeo, donde no podría hacer frente a la guerra con Rusia de manera independiente. De esta forma, y a pesar de que crea que lo mejor sería la creación de una institución independiente de la OTAN, no cree que sea factible en el contexto en el que nos encontramos.
Según José María Catalán, profesor de la UDIMA en el Máster de Seguridad, Defensa y Ciberestrategia, la creación de una defensa independiente en Europa es «prácticamente imposible sin la ayuda de los aliados del otro lado del Atlántico» y apunta que lo máximo que se podrá conseguir serán cuarteles generales.
Por su parte, Félix Arteaga, investigador de Seguridad y Defensa del Real Instituto Elcano, también destaca como obstáculo, al igual que Ángel Saz-Carranza, las diferencias entre los miembros de la UE: «La competencia de la Comisión acaba donde los estados tienen las líneas rojas del interés nacional», señala.
De esta forma los expertos coinciden en que el proyecto de un ejército europeo contribuiría fuertemente a garantizar los objetivos exclusivos de la Unión, además de ganar independencia con respecto a Estados Unidos; sin embargo, es algo que hay que sopesar y más aún ante el panorama geopolítico en el que nos encontramos tras la invasión de Putin a Ucrania.
Como paso previo a una integración total defensiva como es un ejército propio habría que lidiar con las diferencias internas de los Estados miembro y el proyecto planteado no debería debilitar la cooperación con la OTAN ni percibirse como una amenaza para la organización: la Alianza es un organismo clave para la defensa de la Unión Europea, al menos, por ahora.
El ex programador de software de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA), Joshua Adam Schulte, ha sido declarado culpable por un jurado federar este miércoles por causar el mayor robo de información clasificada de la historia de la CIA.
El ex ingeniero de la CIA, Joshua Adam Schulte, fue arrestado en 2017 después de la filtración en Wikileaks de unos 8761 documentos que revelaban métodos secretos de la agencia para penetrar en las redes informáticas de gobiernos extranjeros y terrorista. Entre ellos, cómo oficiales de Inteligencia estadounidenses habían “hackeado” teléfonos en el extranjero para convertirlos en dispositivos de escucha.
El ex ingeniero de la CIA, Joshua Adam Schulte, fue arrestado en 2017 después de la filtración en Wikileaks de unos 8761 documentos que revelaban métodos secretos de la agencia para penetrar en las redes informáticas de gobiernos extranjeros y terrorista. Entre ellos, cómo oficiales de Inteligencia estadounidenses habían “hackeado” teléfonos en el extranjero para convertirlos en dispositivos de escucha.
También destacó que las acciones de Schulte tuvieron un efecto “devastador” en la comunidad de Inteligencia estadounidense al proporcionar Inteligencia “crítica”. Según un comunicado del Departamento de Justicia, Schulte tenía acceso a algunas de las herramientas cibernéticas de recopilación de Inteligencia “más valiosas del país” utilizadas para luchar contra organizaciones terroristas y otras influencias “malignas” en todo el mundo.
“Cuando Schulte comenzó a albergar resentimiento hacia la CIA recopiló encubiertamente esas herramientas y se las proporcionó a WikiLeaks dando a conocer algunas de las herramientas de Inteligencia más críticas al público y, por tanto, a nuestros adversario”, explican en el comunicado.
Según el Departamento de Justicia estadounidense Schulte era consciente del “daño colateral” y que su “represalia” podría representar una “amenaza extraordinaria” para Estados Unidos. Según los registros judiciales los problemas de Schulte en la CIA comenzaron en 2015 cuando tuvo una “disputa” con la dirección y con un compañero de trabajo presentando contra él incluso una orden de alejamiento.
Finalmente abandonó la CIA en noviembre de 2016 y fue en marzo de 2017 cuando WikiLeaks publicó la primera entrada de las filtraciones de la Bóveda 7 originadas en los programas a los que Schulte tenía acceso según los registros judiciales. Esta condena se produce coincidiendo con los cargos de extradición a los que se enfrenta el fundador de WikiLeaks, Julian Assange.
El nuevo Concepto Estratégico de la OTAN aprobado a finales del pasado mes de junio en la Cumbre de Madrid y la Brújula Estratégica a pesar de ser documentos “diferentes”, según el Secretario General de la OTAN, Jens Stoltenberg, reflejan “la misma realidad”.
“Estamos de acuerdo en la dirección estratégica de esta Alianza en la comprensión de un mundo más peligroso, competitivo e impredecible”, declaró Stoltenberg durante una comparecencia en una sesión conjunta de la Comisión de Asuntos Exteriores y la Subcomisión de Seguridad y Defensa del Parlamento Europeo.
El Secretario General de la OTAN también destacó cómo se demuestra la cooperación entre la Unión Europea y la Alianza entendiéndose como dos organizaciones diferentes que comparten los “mismos desafíos”.
En este contexto mencionó concretamente la invasión de Rusia a Ucrania y cómo ambos bloques estaban apoyando a Ucrania a través de sanciones y con apoyo militar y económico «significativo» demostrando la unidad de la Unión Europea y la OTAN. En el plano militar Stoltenberg recordó cómo la OTAN y sus aliados están en Ucrania desde 2014 y que actualmente están proporcionando al país niveles «sin precedentes» de apoyo militar.
«Los aliados acordamos un paquete de asistencia integral también sobre cómo ayudar a Ucrania a pasar del equipo de la era soviética a un equipo estándar más moderno de la OTAN, y también sobre cómo proporcionar más apoyo también a largo plazo, construyendo instituciones de defensa y seguridad en Ucrania», declaró.
El Secretario General también recordó cómo en el Concepto de Lisboa de 2010, el anterior Concepto Estratégico de la OTAN, se había señalado a Rusia como un “socio estratégico”, comparándolo con la situación actual tras la invasión a Ucrania, y como ambos bloques miran hacia los “desafíos” que plantea China a los intereses tanto de la Alianza como de la Unión Europea. “China y Rusia están trabajando cada vez más estrechamente y, juntos, abordamos los desafíos cibernéticos, el cambio climático, la tecnología y otras muchas cuestiones.
En esta comparecencia el Secretario General de la OTAN también abordó otra de las cuestiones que preocupan a ambos bloques: la inestabilidad en África. Así aseguró que es preferible ayudar a países socios en África a mejorar sus capacidades de seguridad en lugar de desplegar “grandes operaciones militares” para hacer frente a la inestabilidad que puedan afrontar.
“En el sur la OTAN puede hacer más, pero no creo que las grandes operaciones militares sean todas las respuestas a la inestabilidad que vemos en el sur” El político noruego se pronunció así a preguntas de eurodiputados sobre las amenazas que llegan del flanco sur de la Alianza y, más en concreto, del Sahel.
Joe Biden comenzó esta semana su primera gira de cuatro días por Oriente Próximo como presidente del país. Biden viajó a Israel (su parada más larga), realizó una vista exprés a Cisjordania y terminó su viaje en Arabia Saudí.
El presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, realizó esta semana su primera gira como presidente a Oriente Próximo. Según la Casa Blanca, uno de los principales objetivos del viaje sería el de profundizar la integración de Israel en Oriente Próximo a través de los Acuerdos de Abraham (impulsados por su antecesor, Donald Trump).
Según los expertos los principales objetivos del viaje serán el tratar de impulsar las relaciones entre israelíes y saudíes a través de los Acuerdos de Abraham impulsados por su antecesor Donald Trump, reforzar el frente anti-iraní y tratar de reducir los precios del petróleo.
No está claro si Estados Unidos logrará una normalización de las relaciones entre israelíes y sauditas, al menos en este viaje, pero sí podrían confirmarse algunos acercamientos. En esta visita a Israel, Biden ha asegurando que las relaciones entre Estados Unidos «nunca había sido tan estrechas» y ha defendido el «compromiso» estadounidense con la seguridad de Israel.
«En consonancia con la relación de seguridad de larga data entre los Estados Unidos e Israel y el compromiso inquebrantable de los Estados Unidos con la seguridad de Israel, y especialmente con el mantenimiento de su ventaja militar cualitativa, los Estados Unidos reiteran su firme compromiso de preservar y fortalecer la capacidad de Israel para disuadir a sus enemigos y defenderse por sí mismo contra cualquier amenaza o combinación de amenazas», han asegurado los líderes de Estados Unidos e Israel en un comunicado conjunto.
Además, también destacaron el compromiso conjunto de que Irán nunca adquiera un arma nuclear estando dispuestos a utilizar «todos los elementos de su poder nacional» para garantizarlo.
«Los Estados Unidos afirman además el compromiso de trabajar junto con otros socios para hacer frente a la agresión y las actividades desestabilizadoras de Irán, ya sean avanzadas directamente o a través de apoderados y organizaciones terroristas como Hezbolá, Hamás y la Yihad Islámica Palestina», destacaron.
Los Estados Unidos también se comprometieron a buscar «asistencia adicional» de defensa antimisiles que superen los niveles del Memorando de Entendimiento, en circunstancias excepcionales como las hostilidades con Hamás durante once días en mayo de 2021.
Israel agradeció a los Estados Unidos su continuo y extenso apoyo a la profundización y ampliación de los históricos Acuerdos de Abraham. Los países afirman que los acuerdos de paz y normalización de Israel con los Emiratos Árabes Unidos, Bahréin y Marruecos constituyen una adición crítica a los tratados de paz estratégicos de Israel con Egipto y Jordania.
Desde su llegada al poder, Biden no ha revertido la decisión de reconocer Jerusalén como capital de Israel y ha declarado que desea profundizar en los Acuerdos de Abraham también impulsados por su antecesor, Donald Trump.
Hungría ha declarado un estado de «emergencia energética» en el país con el objetivo de «asegurar el suministro de cara a los próximos meses de invierno» y ante la incertidumbre actual del mercado energético en el contexto de la guerra de Ucrania. De esta forma se convierte en el primer país de la Unión Europea que toma esta decisión que entrará en vigor a partir de agosto.
El ministro portavoz del Ejecutivo, Gergely Gulyas, ha anunciado el Plan de 7 puntos del Gobierno de Viktor Orbán para «prepararse para la inminente crisis energética que amenaza a toda Europa». «La prioridad es salvaguardar la seguridad energética del país», ha declarado en Twitter el director político de Orbán.
Entre las medidas del Plan se destacan la decisión de prohibir la exportación de cualquier tipo de fuente de energía, aumentar la producción de gas doméstico de 1500 a 2000 millones de metros cúbicos y que los hogares que consuman más energía que el promedio se vean obligados a pagar el excedente a precio de mercado. Además, el Estado miembro de la UE también tiene previsto aumentar la extracción del carbón y aumento de la producción nacional de lignito.
🇭🇺Hungary’s government has issued a state of danger and set out a 7-point plan to prepare for the looming energy crisis threatening the whole of Europe. Now, the priority is to safeguard the country’s energy security and to defend our utility cost reduction program. pic.twitter.com/oeJOc7rdWF
«La prolongada guerra y las sanciones de Bruselas han hecho que los precios de la energía aumenten drásticamente en toda Europea y, de hecho, gran parte de Europa ya se encuentra en una crisis energética», aseguró Gulyás.
Orbán ha criticado anteriormente las propuestas de la Unión Europea contra las exportaciones de petróleo ruso con sanciones asegurando que estas medidas paralizarían la economía del país.
Según los datos, Hungría depende en gran medida de los combustibles fósiles rusos y, el año pasado, firmó un acuerdo de 15 años con la estatal rusa Gazprom para la compra de gas natural. De esta forma, el 65% de su petróleo y el 85% de su gas proviene de Rusia.
Esta misma semana ha sido también noticia que Gazprom había cortado el suministro hacia Alemania alegando tareas de mantenimiento. El ministro de Economía y Energía alemán, Robert Habeck, declaró este lunes que tema el corte definitivo del suministro del gasoducto Nord Stream 1. El proyecto del Nord Stream 2 permanece bloqueado por Alemania debido a la invasión rusa de Ucrania.
El Gobierno alemán ha descartado, como ha hecho Hungría, elevar, por el momento, el nivel de emergencia a la espera de nuevas informaciones sobre el restablecimiento del flujo del gas ruso una vez acaben las tareas de mantenimiento del gasoducto. Desde Berlín aseguran que el suministro está actualmente «garantizado».
Desde que comenzó la invasión Moscú ha cortado el suministro de gas ruso a varios países europeos al negarse estos a abonar el precio del gas en rublos.
¿Es posible emplear en pleno siglo XXI consejos y estrategias de e Sun Tzu, formulados hace más de 2500 años? La respuesta es sí, y no solo es posible, sino que es útil y necesario.
El estratega, general y filósofo Sun Tzu nació durante el periodo de las Primaveras y Otoños, que en China corresponde a la era entre los años 771 y 476 a.C. La mayor parte de las fuentes que aún perduran en el tiempo, aunque no todas, coinciden en que estuvo sirviendo al rey Helü del estado de Wu como consejero y estratega militar a principios del siglo VI a.C.
Sun Tzu participó en la batalla de Boju, llevando a la victoria al reino de Wu, frente al de Chu. Su estrategia fue distraer y debilitar al enemigo poco a poco atacando pueblos y ciudades con poca capacidad defensiva. Finalmente, las tropas de Chu cayeron en una pensada trampa del general y fueron destruidas.
Su éxito militar quedó plasmado en la obra El arte de la guerra, un libro que consta de trece capítulos a lo largo de los cuales Sun Tzu analizó y desarrolló estrategias y puntos clave de todos los agentes participantes en un conflicto bélico. El arte de la guerra se convirtió pronto en un texto indispensable en oriente durante el periodo de los Reinos Combatientes, que concluyó con la unificación de China.
No obstante, su influencia perdura hasta la actualidad y trasciende las fronteras del continente asiático. A lo largo del siglo XX, algunas de sus enseñanzas se aplicaron en países y conflictos bélicos, diplomáticos y empresariales de todo el mundo.
Regla 1: Conocer al enemigo
«Si conoces a tu enemigo y te conoces a ti mismo, no deberías temer el resultado de mil batallas. Si te conoces a ti mismo, pero no a tu enemigo, por cada batalla que ganes sufrirás una derrota. Si no conoces ni al enemigo ni a ti mismo, perderás todas las batallas», escribió Sun Tzu en El arte de la guerra. Una de las mayores ideas heredadas del estratega chino es la importancia de conocer al enemigo, entendiéndose este en la actualidad como cualquier persona o grupo con intereses opuestos.
Con el general Tzu nace la idea de espiar al enemigo y el espía como un agente clave en la victoria de conflictos militares. Cualquier situación propicia puede ser un buen momento para recopilar información sobre el rival. Estas enseñanzas están plenamente integradas en todo tipo de sociedades y ámbitos: los políticos estudian a sus oponentes antes de debatir una idea, los empresarios analizan a la competencia antes de invertir en un nuevo proyecto, incluso los equipos de fútbol estudian las jugadas y puntos fuertes del equipo rival antes de salir al campo.
También la importancia de conocerse a uno mismo, convertida casi hoy en día en un mantra, surge de la mano de Sun Tzu. Es imposible ganar a un oponente sin conocer y desarrollar los propios puntos fuertes. Además, no identificar los puntos débiles del rival aumenta la vulnerabilidad.
Regla 2:Coordinación, planificación y engaño
Todo movimiento debe ser planificado, estudiado y coordinado antes de llevarse a cabo. Es otra de las enseñanzas de Tzu. En relación con el punto anterior, de nada sirve conocer a tu enemigo si no se desarrolla una estrategia en base a la información de la que se dispone. Una estrategia en cualquier ámbito debe ser bien planificada, sin prisas ni rabia, y valorando todas las posibles situaciones.
«Cuando podamos atacar, debe parecer que no podemos; si estamos cerca, debemos hacer pensar que estamos lejos; parecer indefensos cuando somos más fuertes que él», apuntaba Sun Tzu. Como si de una partida de póker se tratase, en El arte de la guerraocultar las cartas a tu enemigo también es una pieza fundamental. Una vez más, no basta solo con desarrollar buenas tácticas si el enemigo las descubre. El estratega chino también aprendió a dominar el arte del engaño.
Regla 3: Llegar primero
«El que llega primero al campo de batalla espera la llegada del enemigo fresco para combatir. Quien llega tarde al campo de batalla tiene que apresurarse y llega exhausto al combate», dijo el militar chino. Para él, si se cumplen todas las premisas anteriores, es decir, si se está lo suficientemente preparado, no tiene sentido esperar o intentar evitar un ataque, pues tienes asegurado el éxito.
Esta premisa no sólo tiene sentido en el campo de batalla, en el que tantas victorias obtuvo Sun Tzu, se ha convertido en una de las claves del pensamiento empresarial. Quién aprovecha antes una nueva oportunidad de negocio es quién más posibilidades tiene de lograr el éxito. No obstante, tan solo el que está mejor preparado tiene mayores posibilidades de llegar primero.
Regla 4: Combinar colores para obtener otros nuevos
Sun Tzu escribió: «No hay más de cinco colores primarios, sin embargo, combinándose producen más matices de los que nunca se han visto. No hay más que siete notas musicales, pero la combinación de ellas crea más melodías que las que podremos escuchar en toda una vida. En la batalla solamente hay dos métodos de ataque: el directo y el indirecto. Pero éstos, si son combinados, dan pie a una serie interminable de maniobras posibles».
Los recursos de cualquier persona o grupo siempre son limitados; sin embargo, combinar esos recursos genera un número mucho más amplio de posibilidades. Es otra de las técnicas que las nuevas empresas están implementando cada vez más dentro de sus plantillas. La comunicación y el trabajo ya no queda aislado por departamentos, sino que cuánto más abierto y participativo sea más ideas y posibilidades pueden surgir.
Sin embargo, no es necesario pertenecer a uno de estos colectivos para entender y aplicar el tratado del estratega chino. Su obra se centra en la importancia del conocimiento. Estar informado sobre lo que sucede a nuestro alrededor es crucial. Estas medidas preventivas son útiles para cualquier persona, sin importar sus objetivos profesionales.
Sin embargo, no es necesario pertenecer a uno de estos colectivos para entender y aplicar el tratado del estratega chino. Su obra se resume en la importancia del conocimiento y de estar informado sobre lo que sucede a nuestro alrededor. Estas son medidas preventivas útiles para cualquier persona, independientemente de sus objetivos profesionales.
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