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El rol de las agencias de inteligencia en las guerras económicas

Las agencias de inteligencia se han convertido en actores clave en el conflicto entre China y Estados Unidos, que ya no se libra sólo con armas. En este artículo, al alumno del Máster Profesional de Analista de Inteligencia de LISA Institute, Sebastián Ruda explica cómo estas agencias operan en terrenos estratégicos como la economía, la tecnología y la diplomacia.

«China está lista para cualquier tipo de guerra con Estados Unidos», declaró Xi Jinping. Esta afirmación del mandatario chino estremeció al mundo y reabrió el debate sobre el verdadero alcance de la escalada del conflicto (o desafío) entre las dos potencias mundiales.

El mundo actual se encuentra completamente interconectado, lo que lo hace profundamente interdependiente. El proceso de la globalización generó condiciones en las que cualquier decisión tomada por un mandatario, conflicto, desastre natural o situación extraordinaria puede generar un efecto dominó. Este, a su vez, podría impactar indirectamente a diferentes países.

Este nivel de interdependencia ha transformado la forma en la que se ejecutan los conflictos a nivel mundial. Hoy en día, una escalada bélica entre potencias con capacidad nuclear podría significar el fin de, por lo menos, una gran parte de la humanidad. Por esta razón, el conflicto muta y se desarrolla de otras maneras, en otros entornos o aspectos de la vida de los Estados. Aunque no implique directamente el uso de la fuerza, sí amenaza su integridad, su poder e incluso su supervivencia.

Las guerras económicas

El poder económico es uno de los elementos fundamentales que debe tener cualquier país que quiera destacar en el ámbito geopolítico. El poder económico condiciona al poder político, y el poder político, a su vez, procura el crecimiento del poder económico. Por eso, un país que se encuentre expuesto a cualquier tipo de conflicto debe tener la capacidad de asumir el costo.

La guerra económica no es un concepto nuevo. No surgió tras las recientes sanciones de Estados Unidos a diferentes países, sino que tiene sus orígenes incluso en la época del mercantilismo. Ya entonces se aplicaban medidas proteccionistas, llegando incluso a imponer el consumo de ciertos productos.

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«La guerra económica es, en su esencia: el uso de la violencia, de restricciones o de medios desleales o ilegales, dirigidos a proteger o conquistar un mercado, o conseguir una posición dominante para controlar (a veces de forma abusiva) un determinado mercado o una tecnología dominante», según recoge la Office of the United States Trade Representative (USTR) en su 2017 Trade Policy Agenda and 2016 Annual Report of the President of the United States on the Trade Agreements Program (marzo de 2017).

El mariscal Montgomery consideraba que la razón principal de las guerras reside en satisfacer las aspiraciones económicas de las personas en su sentido más amplio. Es decir, alcanzar mayor poder, bienestar, riqueza y dominio sobre otros seres humanos en un espacio geográfico mayor.

Ese espacio geográfico engloba un mercado, o varios mercados estratégicos. Y, llevándolo a nuestros días, se amplía al dominio económico desde Internet, lo que podríamos definir como ciberguerra económica.

Este tipo de guerras funciona bajo una lógica en la que no hay declaraciones, suelen iniciarse de manera sutil y condicionar a múltiples actores. Todas las características de las guerras económicas evidencian el papel fundamental que cumplen en ellas los servicios o agencias de inteligencia.

La importancia de las agencias de inteligencia

El rol que cumplen las agencias de inteligencia en las guerras económicas es crucial, llegando incluso a ser determinante. Estas agencias se convierten en elementos estratégicos de recopilación, estructuración y análisis de la información. Todo este trabajo está orientado a proteger los intereses nacionales y aportar valor para la toma de decisiones por parte de los mandatarios.

Funciones principales de las agencias de inteligencia en guerras económicas

Las agencias realizan la recopilación de inteligencia, recolectando datos que permiten conocer las capacidades económicas de otros países. Gracias a ello, es posible entender cómo desarrollan sus estrategias comerciales, cuál es el estado de su capacidad de innovación y avances tecnológicos, cuántos recursos naturales poseen, el nivel de dependencia de otros países y sus planes de inversión.

Adicionalmente, estas agencias realizan el seguimiento y monitoreo de empresas extranjeras y su mercado financiero. Con ello logran entender el funcionamiento y comportamiento de sus cadenas de suministro, lo que les permite anticipar movimientos o tomar decisiones que puedan afectar la economía nacional o global.

Posteriormente, las agencias de inteligencia establecen mecanismos de protección contra el espionaje económico. Esto se desarrolla especialmente en sectores estratégicos, protegiendo la propiedad intelectual, los secretos comerciales y, principalmente, previniendo el sabotaje económico que podrían sufrir tanto el sector privado como el público.

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En la actualidad, esta protección se refleja sobre todo en los ciberataques que se dirigen a industrias clave como la energía, la tecnología, la defensa, la logística y la infraestructura crítica.

En muchos casos, las agencias de inteligencia participan en acciones encubiertas para afectar aspectos de la economía de un país. Estas acciones pueden generar consecuencias como la desestabilización de su moneda, sus flujos comerciales o influir para que organismos internacionales tomen decisiones con impacto económico. Un ejemplo es la desestabilización de la economía chilena bajo el gobierno de Allende en los años setenta, una operación que fue apoyada por la CIA y cuya información fue desclasificada en 1998.

Las agencias también realizan acciones de colaboración y articulación con el sector privado, con el objetivo de fortalecer su competitividad frente a empresas rivales en otros países. En ocasiones, incluso comparten inteligencia que permite obtener ventajas en negociaciones y contratos a nivel internacional.

Un ejemplo de esto fue la revelación de Edward Snowden en 2013 sobre el programa PRISM. Snowden expuso cómo la NSA colaboró con empresas como Google y Microsoft para recopilar datos, lo que benefició a estas firmas en términos de competitividad. Otro caso es el de VERIZON, en el que la NSA solicitó a la compañía entregar las comunicaciones de todos sus clientes, tanto dentro como fuera del país.

Además, estas agencias proveen información crítica que se convierte en apoyo directo a políticas y sanciones. Esta inteligencia permite diseñar medidas coercitivas contra uno o varios países determinados.

Un claro ejemplo de ello es el caso de las sanciones impuestas a Huawei por parte de Estados Unidos. Las agencias de inteligencia señalaron los vínculos entre la empresa y el gobierno chino, y alertaron sobre riesgos como el espionaje, el robo de propiedad intelectual o la captación ilegal masiva de grandes volúmenes de datos. A raíz de esto, Estados Unidos decidió incluir a Huawei en la «entity list», limitando así su acceso a software y componentes estadounidenses.

El Departamento de Justicia de Estados Unidos lo tituló así: «El conglomerado chino de telecomunicaciones Huawei y sus filiales están acusados de conspiración para extorsionar y robar secretos comerciales. Los cargos también revelan negocios de Huawei en Corea del Norte y su asistencia al gobierno de Irán en la realización de vigilancia interna».

Las agencias de inteligencia también son herramientas clave en la guerra de información. Incluso llegan a utilizar estrategias de desinformación como armas para desestabilizar mercados financieros y divisas extranjeras. Esto incluye la divulgación de rumores, datos falsos o imprecisos y narrativas manipuladas, orientadas a generar incertidumbre. El objetivo es provocar especulaciones sobre quiebras inminentes o crisis en sectores, instituciones y empresas.

Existen casos que van desde las estrategias empleadas en la Guerra Fría, cuando la CIA utilizó estas tácticas para perjudicar el sistema financiero soviético, hasta la actualidad. Hoy en día, se coordinan campañas desde las redes sociales para alterar la percepción pública, afectando negativamente la confianza y la estabilidad económica de un rival. En estos últimos casos, las agencias de inteligencia tienen un amplio poder de influencia económica e incluso psicológica.

Implicaciones éticas y desafíos

Son bastante amplias las implicaciones y desafíos éticos que conlleva el papel de las agencias de inteligencia en las guerras económicas. El espionaje, el uso de la desinformación y la difusión sistemática de información para impactar psicológicamente el contexto de una institución o empresa violan principios como la transparencia y la soberanía. Además, afectan a la población civil e inducen artificialmente a crisis, todo ello en función de intereses geopolíticos.

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Esto impacta directamente a las personas y familias que sufren la pérdida de empleos o de fuentes de generación de ingresos. Generar ventajas competitivas implica favorecer a unos a costa de perjudicar a otros. Esto fomenta la corrupción y, en consecuencia, daña de forma importante la confianza pública.

Uno de los desafíos más relevantes es controlar las consecuencias no deseadas de las acciones de las agencias de inteligencia. Sin embargo, esto resulta bastante difícil, ya que recuperarse de una desestabilización económica es un proceso que conlleva tiempo y requiere dirección.

En conclusión, las agencias de inteligencia juegan un papel esencial en la recopilación de información estratégica, su análisis y la generación de inteligencia para apoyar a los decisores. Con ello, protegen los intereses nacionales y orientan el poder económico global a través de las decisiones tomadas.

También tienen la capacidad de realizar operaciones encubiertas. Estas pueden incluir campañas de desinformación masiva, sabotaje o amplificación de influencia. La mayoría de estas acciones implican una fuerte tensión ética y diplomática.

La colaboración y articulación entre las agencias de inteligencia y el sector privado es cada vez más estrecha. Su apoyo en decisiones como las sanciones demuestra una integración creciente entre inteligencia y política económica. Esta tendencia está redefiniendo las guerras modernas como batallas de recursos e influencia, que van mucho más allá del campo militar.

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España presenta su nueva Estrategia de Acción Exterior 2025-2028

El Gobierno presenta su plan para posicionar a España en un mundo cada vez «más complejo» y en constante transformación. La estrategia apuesta por la autonomía de Europa frente a la incertidumbre global, el multilateralismo y la construcción de paz.

El gobierno español ha presentado la nueva Estrategia de Acción Exterior 2025-2028, un documento estratégico que establece los principios y objetivos de la política exterior española para los próximos cuatro años. Esta hoja de ruta busca responder a un entorno internacional en «profunda transformación», marcado por la «fragilidad de la paz y el debilitamiento del orden internacional basado en reglas».

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El documento expresa que «el objetivo es que España ocupe un lugar en el mundo que permita a los españoles desarrollar con éxito sus proyectos de vida, reconociendo que muchas de las decisiones que afectan a su día a día se toman fuera de nuestras fronteras». La estrategia se presenta en un momento especialmente complejo, coincidiendo con el tercer aniversario de la invasión rusa de Ucrania y un incremento de la violencia en el entorno estratégico español, desde el Sahel hasta Oriente Medio.

Tres «desplazamientos sistémicos» que redefinen el contexto internacional

La nueva estrategia identifica tres grandes cambios que han transformado el escenario global y que exigen una adaptación de la acción exterior española:

  1. La transición de un orden basado en reglas hacia dinámicas donde predominan las lógicas de poder, con una preocupante erosión del derecho internacional.
  2. La fragmentación económica y la competición estratégica, con un desplazamiento desde la eficiencia propia de la globalización hacia la búsqueda de resiliencia y mitigación de riesgos.
  3. Los múltiples desafíos que enfrentan las sociedades democráticas, en un clima de «polarización y desinformación» que amenaza la estabilidad democrática.

«Vivimos en tiempos inciertos, en una era marcada por la fragilidad de la paz y del orden internacional. El mundo afronta hoy unos desafíos producto de evoluciones políticas y alteraciones en la distribución de los factores que configuran el poder, con consecuencias desestabilizadoras», advierte el texto.

Tres principios transversales de actuación

Para responder a estos desafíos, España ha estructurado su estrategia en torno a tres principios fundamentales de actuación:

Reforzar la autonomía europea

El ministerio de Exteriores de España apuesta decididamente por una «respuesta europea» a los desafíos globales, partiendo del «profundo europeísmo de la sociedad española y de la convicción de que solo a nivel europeo» se puede tener un peso decisivo en la reconfiguración del orden mundial.

«Debemos pensar a largo plazo, actuar más, mejor y más rápido y, sobre todo, trabajar juntos, como europeos», señala la estrategia, que aboga por «un salto cualitativo en las políticas comunes y su financiación, que vaya acompañado de una transformación institucional».

El documento además propone un «presupuesto europeo más ambicioso», una «reforma del proceso de toma de decisiones» que extienda la mayoría cualificada a nuevos ámbitos como la política exterior, y un «apoyo al proceso de ampliación de la UE acompañado de reformas realistas».

Una España comprometida con el multilateralismo

En un momento «crítico» para las instituciones multilaterales, España defiende la «necesidad de preservar, reformar y reforzar el sistema internacional».

«España defiende preservar los logros alcanzados a través de un papel activo dentro del sistema multilateral y reformar las estructuras existentes, apostando por una mayor inclusividad que refleje la composición de la sociedad internacional actual», indica el documento.

Entre los objetivos específicos, destacan la protección y promoción de los derechos humanos, la reforma de la gobernanza económica y financiera internacional, el diseño de una gobernanza tecnológica ética, y el refuerzo de la política exterior feminista.

Una España constructora de paz y seguridad

El nuevo contexto «obliga» a España y a Europa a asumir «mayores cuotas de responsabilidad sobre su defensa». La estrategia propone reforzar el papel de España como proveedor de seguridad en el marco de la UE, la OTAN y las Naciones Unidas.

«España buscará construir paz desde la coherencia en la defensa del derecho internacional, velando por el cumplimiento de las normas de derecho internacional humanitario en todas las circunstancias y conflictos», destaca el texto.

Además, se enfatiza la importancia de fortalecer la «resiliencia democrática» frente a diversas amenazas como la desinformación y el discurso de odio, que no son «meros desafíos técnicos, sino amenazas a la cohesión social que nos hacen más vulnerables frente a la radicalización y la injerencia externa».

Prioridades geográficas

  • Entorno estratégico inmediato. Se prestará especial atención a los vecinos inmediatos y a los «vecinos de nuestros vecinos», desde Europa Oriental hasta África Occidental, el Norte de África y Oriente Medio. Para ello, España reforzará su despliegue diplomático hasta «alcanzar una cobertura completa» en el entorno estratégico.
  • América Latina y el Caribe. La región constituye «una constante en la identidad y la acción exterior de España». En los próximos cuatro años se buscará fortalecer el Espacio Iberoamericano y trabajar conjuntamente para ampliar la influencia colectiva en foros multilaterales. «España ha puesto a América Latina en el centro de la agenda europea, con la celebración de la primera Cumbre UECELAC en ocho años durante la Presidencia española del Consejo de la UE en 2023», recuerda el documento.
  • Relaciones con América del Norte y Asia-Pacífico. La estrategia propone mantener relaciones estrechas con América del Norte sobre la base del diálogo, a la vez que apuesta por «una huella más profunda en Asia-Pacífico» mediante una nueva estrategia específica para la región.

Modernización de los instrumentos de acción exterior

Para hacer efectivas estas prioridades, el documento propone iniciar un proceso de reflexión sobre la adaptación de los instrumentos de la acción exterior española. Se busca preparar al servicio exterior para atender mejor los intereses de los españoles mediante la adecuación del despliegue diplomático, la transformación digital y la inversión en capital humano.

«La acción exterior es una tarea que nos implica a todos, desde el conjunto de poderes del Estado a las Administraciones públicas españolas y a la propia sociedad civil, incluidos los españoles en el exterior», concluye la estrategia, destacando la importancia de la coordinación entre todos los actores involucrados.

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Taiwán condena a prisión a cuatro militares por espiar para China

Tres de ellos trabajaban en la seguridad de la Oficina del presidente, y el restante pertenecía al Comando de Información y Telecomunicaciones del Ministerio de Defensa Nacional. A todos se les acusa de fotografiar información crítica a cambio de miles de dólares durante más de 20 años.

Cuatro militares taiwaneses han sido condenados a prisión por espiar para la inteligencia china. Según las autoridades, tres de ellos trabajaban en la seguridad de la Oficina del Presidente, mientras que el cuarto pertenecía al Comando de Información y Telecomunicaciones del Ministerio de Defensa Nacional. La fiscalía reveló que los acusados utilizaron sus teléfonos móviles personales para fotografiar «información militar interna» clasificada, que posteriormente compartieron con sus agentes de inteligencia chinos. A cambio de estos servicios, recibieron compensaciones económicas que oscilaban entre 7.000 y 20.000 dólares cada uno, en una operación de espionaje que se extendió desde 2002 hasta 2024.

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Aunque durante la parte pública del juicio no se especificó el tipo exacto de información filtrada, la acusación sostuvo que las fotografías digitales entregadas a China contenían datos obtenidos mientras los soldados trabajaban en «unidades extremadamente sensibles e importantes» del ejército taiwanés. Por todo ello, el tribunal impuso sentencias de entre 70 y 84 meses de prisión por violación de la ley de seguridad nacional. Al dictar sentencia, el juez declaró que los acusados habían cometido actos que «traicionaron al país y pusieron en peligro la seguridad nacional», evidenciando la gravedad de sus acciones.

Aumento del espionaje chino en Taiwán

La Oficina de Seguridad Nacional de Taiwán ha alertado sobre el alarmante incremento en los casos de espionaje chino durante los últimos años. Las estadísticas oficiales muestran una tendencia preocupante. Mientras en 2022 se registraron 10 procesamientos por espionaje para China, esta cifra se disparó a 48 en 2023 y alcanzó los 64 casos en 2024, estableciendo un nuevo récord por segundo año consecutivo. Este aumento pone de manifiesto el aumento de los esfuerzos de inteligencia de Pekín dirigidos contra la isla. Cabe recordar que el gigante asiático considera ese territorio parte de su soberanía.

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Además, muchos de los individuos procesados por espionaje eran militares en activo o exmiembros de las fuerzas armadas taiwanesas. Según la Oficina de Seguridad Nacional, «estos individuos recibieron contactos de manera deliberada por oficiales de inteligencia chinos porque tenían conocimiento de los secretos militares taiwaneses». Esta táctica plantea la estrategia deliberada por parte de China para acceder a información sensible sobre las capacidades defensivas de Taiwán, en un contexto de grandes tensiones entre ambos territorios y la amenaza constante de una posible reunificación forzosa.

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La UE pide más poder para Europol y otras agencias de seguridad comunitarias

Bajo la estrategia «Proteger la UE», Bruselas busca que las agencias policiales europeas tengan mayor protagonismo para dar respuestas coordinadas en un ámbito que tradicionalmente era competencia de los Estados miembros. Asimismo, buscan dar mayor prioridad en la ciberseguridad y la protección de los menores sistema para comunicaciones críticas que facilite el intercambio de información sensible entre autoridades de distintos países de la UE.

La Comisión Europea ha presentado este martes una nueva estrategia de seguridad denominada «Proteger la UE», que busca reforzar los poderes de agencias europeas como Europol y mejorar el acceso a datos encriptados en investigaciones criminales. Durante la presentación en Estrasburgo, la vicepresidenta comunitaria responsable de Soberanía Tecnológica, Seguridad y Democracia, Henna Virkkunen, destacó que «el paisaje de seguridad de la UE ha cambiado radicalmente» y que «las amenazas ahora mismo son grandes, globales y cada vez se dan más online». Esta iniciativa responde a la creciente preocupación por diferentes amenazas como el crimen organizado, el terrorismo y los ataques híbridos, que según la Comisión requieren una «respuesta coordinada a nivel europeo».

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El plan propone una revisión del mandato de Europol para convertirla en un órgano «verdaderamente operativo» en investigaciones transfronterizas complejas que supongan una «amenaza grave» para la seguridad interior de la Unión. Además, busca fortalecer otras agencias como ENISA, Frontex y Eurojust. «Ningún Estado miembro puede enfrentarse a ello en solitario», advirtió Virkkunen, explicando la necesidad de nuevas normas que permitan «anticipar, detectar, prevenir y responder» a todas las amenazas. La Comisión también propone mejorar la cooperación entre estas agencias para ofrecer más recursos a los Estados miembros, especialmente en áreas como análisis forense digital, descifrado y procesamiento de datos.

El comisario de Interior, Magnus Brunner, complementó la presentación, destacando la importancia de desarrollar una «nueva diplomacia para la seguridad» en las relaciones con terceros países. Según Brunner, cada vez que la Unión Europea dialogue con países externos, «la seguridad debe estar sobre la mesa» de discusión y podría condicionar políticas como la de visados o la ayuda al desarrollo. Aunque la Comisión ha presentado las líneas de esta hoja de ruta, las reformas detalladas están aún por desarrollar, lo que refleja la complejidad de implementar cambios en un área que tradicionalmente ha sido de competencia exclusiva de los Estados miembros.

Prioridad en ciberseguridad y protección del menor

La Comisión Europea ha anunciado este martes próximas reformas en materia de ciberseguridad y protección del menor frente a abusos, junto con la creación de un sistema para comunicaciones críticas que facilite el intercambio de información sensible entre autoridades de distintos países de la UE. Además, el Ejecutivo comunitario planea desarrollar un nuevo marco legal sobre el acceso a datos encriptados, que según la vicepresidenta Virkkunen será presentado «antes de que finalice el 2025».

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Aunque evitó detallar el alcance de esta propuesta, Virkkunen explicó que primero los servicios comunitarios deben analizar «lo que es técnicamente posible», subrayando que el objetivo es establecer una base legal para acceder a datos «sin erosionar la ciberseguridad» mientras se garantiza la protección de la privacidad y se evita cualquier «acceso no autorizado» a los contenidos. Esta iniciativa forma parte de la estrategia más amplia de seguridad europea que busca equilibrar la eficacia en la lucha contra el crimen con la protección de derechos fundamentales.

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La Guardia Civil lanza una operación contra una filial de Hezbolá en Barcelona

La Audiencia Nacional ordena el operativo contra ciudadanos libaneses vinculados al grupo terrorista chií en territorio español. La investigación se realiza por el Servicio de Información del Instituto Armado y se prevén varios arrestos. Es la segunda operación en España contra la red logística de la milicia libanesa en menos de un año.

La Guardia Civil está llevando a cabo desde el 1 de abril una operación contra una estructura de Hezbolá en España, con detenciones y registros en Barcelona ordenados por la Audiencia Nacional. Según fuentes de la investigación citadas por ‘El Confidencial‘, la operación está dirigida contra ciudadanos libaneses y corre a cargo del Servicio de Información del Instituto Armado. Las actuaciones están coordinadas por la Fiscalía y el Juzgado Central de Instrucción número 1 de la Audiencia Nacional, bajo la dirección del magistrado Francisco de Jorge. Esta intervención se produce en un contexto de máxima alerta, ya que los Servicios de Información europeos han incrementado la vigilancia sobre potenciales amenazas como Hezbolá, milicia terrorista libanesa vinculada al régimen de Irán, debido a la escalada bélica en Oriente Medio.

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No es la primera vez que las autoridades españolas actúan contra estructuras de Hezbolá en territorio nacional. En 2024, la Guardia Civil ya desarticuló un grupo logístico de esta organización en Cataluña, acusado de construir más de mil drones para el grupo chií libanés. Aquella operación se saldó con tres detenciones en España (Barcelona y Badalona) y una en Alemania. Las investigaciones comenzaron cuando los agentes detectaron la compra de grandes cantidades de materiales idóneos para la construcción de drones kamikaze, también conocidos como UAV’s (Unmanned Air Vehicles), que posteriormente eran enviados a Líbano.

La actual operación muestra la creciente preocupación por las actividades de Hezbolá en territorio europeo, especialmente tras el recrudecimiento del conflicto en Gaza y los enfrentamientos entre Israel y la milicia libanesa. La operación de momento se mantiene abierta para determinar el alcance exacto de la red desarticulada. Asimismo, las autoridades están analizando las conexiones internacionales del grupo y su posible vinculación con otras células operativas en Europa, en lo que podría constituir una red más amplia de apoyo logístico y financiero a las actividades de Hezbolá en Oriente Medio.

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Juan Pablo II, un pontificado en clave geopolítica

El Papa Juan Pablo II, una de las figuras más influyentes del siglo XX, dejó un legado que sigue siendo objeto de debate. En este artículo, Miquel Ribas, alumno del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico y el Curso de Experto en China de LISA Institute, explora el pensamiento de Juan Pablo II en relación con el marxismo y el liberalismo. Además, se analizará la influencia de su papado en la geopolítica de la Guerra Fría, con un enfoque particular en su relación con Washington y Reagan.

El Papa Juan Pablo II (Karol Wojtyla) es recordado como una de las figuras más importantes en la caída del marxismo en Europa. Su pontificado, el segundo más largo de la historia, solo superado por el de Pío IX, se distingue por su lucha contra el comunismo. Junto con Ronald Reagan y Margaret Thatcher, formó la cumbre de la Santísima Trinidad antimarxista del liderazgo occidental.

Sin embargo, el consenso no es unánime. Algunos reconocen el papel de la Iglesia católica polaca y de Juan Pablo II en su oposición al comunismo, pero argumentan que el bloque del Este se derrumbó debido a sus defectos inherentes, principalmente económicos.

La figura de Juan Pablo II sigue despertando gran admiración, incluso veinte años después de su muerte. Es especialmente reverenciado por sectores conservadores, miembros de la derecha sociológica y una gran mayoría de fieles cristianos. Para ellos, su pontificado fue esencial en la derrota del comunismo.

Su importancia dentro de la Iglesia católica se refleja en la decisión del actual Papa, Francisco I, de santificarlo en 2014. Junto con Juan XXIII, fueron reconocidos como los dos pontífices que más han influido en el futuro de la Iglesia católica contemporánea desde el fin de la Segunda Guerra Mundial y el Concilio Vaticano II. Ambos se han convertido en los principales representantes de las dos grandes almas de la Iglesia católica: la conservadora de Juan Pablo II y la progresista de Juan XXIII.

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A pesar de esto, a Juan Pablo II se le suele describir como antimarxista. Sin embargo, no se exploran sus opiniones sobre otras ideologías, como el capitalismo, el pensamiento neoliberal o los derechos humanos. También se desconocen las razones por las que el papa polaco criticó la ideología marxista.

Contexto de elección: un pontificado en clave geopolítica

La elección de Juan Pablo II, el 16 de julio de 1978, ocurrió en el nuevo contexto de la Guerra Fría. En ese momento, la distensión entre ambas superpotencias había virado hacia la confrontación. Esto sucedió después del fin de la presidencia de Carter y la llegada de Reagan. Su elección se consideró un hito por dos razones. Inicialmente, rompió el monopolio papal de los cardenales italianos (durante el siglo XX, hasta la elección de Wojtyla, todos los papas eran italianos).

En segundo lugar, Juan Pablo II fue un Papa cuyo país natal estaba gobernado, al menos de iure, por el ateísmo de Estado y la ideología marxista. A pesar de esto, la mayoría de la población polaca seguía identificándose fervientemente con la religión católica. Para ellos, la fe católica era la base del patriotismo y el nacionalismo polaco.

Durante la era socialista, a pesar de la oposición de la Iglesia polaca al comunismo, algunos de sus miembros colaboraron con el aparato estatal del Partido Obrero Unificado Polaco (POUP). Este partido gobernaba en la Polonia socialista, de origen marxista-leninista y satélite de Moscú, y participaba en la represión contra el clero católico polaco.

En este contexto, el cardenal Wyszynski es considerado la verdadera figura eclesiástica que luchó contra el marxismo en Polonia. Por su parte, Wojtyla no es recordado por su militancia activa frente a los sucesivos gobiernos del POUP. Sin embargo, su llegada al papado reforzó la fuerza de una nueva generación de polacos, guiados por el catolicismo como eje de su identidad nacional y la incompatibilidad de la ideología marxista con el sentimiento nacional polaco.

Su elección no fue casual. Estuvo motivada por razones geopolíticas, no solo en Europa, sino también en América Latina y el Caribe (ALC). En esa región, la teología de la liberación comenzaba a ganar influencia entre la población.

Este movimiento teológico rompió con la doctrina oficial del Vaticano, alineándose con las tesis marxistas. Los obispos católicos latinoamericanos defendieron una «opción preferencial por los pobres» como parte de este enfoque.

También defendieron el pacifismo frente a la militarización y la violencia. Igualmente, participaron y colaboraron en revoluciones políticas contra las dictaduras militares impuestas por Washington en la ALC bendecidas por Santa Sede y Juan Pablo II como las de Pinochet y Videla en Chile y Argentina respectivamente.

Juan Pablo II y la Santa Alianza

La teología de la liberación representó una amenaza para los intereses de Washington en el marco de la doctrina de contención del comunismo. Sus clérigos desarrollaban sus actividades en la región que Washington consideraba su patio trasero. Para evitar su propagación, la Santa Sede persiguió el movimiento a través de la Congregación para la Doctrina de la Fe, dirigida por el cardenal Joseph Ratzinger (futuro papa Benedicto XVI).

Bajo el pontificado de Juan Pablo II, la Congregación para la Doctrina de la Fe llevó a cabo persecuciones, fuertes represiones y condenas (excomuniones). Incluso se llegó a eliminar, físicamente si era necesario, a sacerdotes que simpatizaban con este movimiento cristiano contrario a las directivas de la Santa Sede.

En este contexto de persecución de sacerdotes y clérigos disidentes, destaca el caso de Ernesto Cardenal en Nicaragua. Cardenal mantuvo una estrecha relación con los sandinistas y fue castigado por Juan Pablo II. Este hecho se reflejó cuando el pontífice polaco se negó a bendecirlo al llegar al aeropuerto de Managua. Además, le dijo que debía reconciliarse primero con la Iglesia.

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Todo esto fue resultado de un pacto entre Reagan y Juan Pablo II, firmado el 7 de junio de 1982. Este acuerdo formalizó la Santa Alianza entre Washington y el Vaticano (o entre Reagan y Juan Pablo II, si se prefiere). La alianza se extendió más allá de Europa, adquiriendo un carácter global contra la expansión del comunismo.

Bajo el papado de Juan Pablo II, el Vaticano desempeñó un papel importante colaborando con la CIA estadounidense. Juntos financiaron la oposición al POUP en Polonia, principalmente a través del sindicato Solidaridad. La Santa Alianza, con la aprobación de Juan Pablo II, invirtió unos 500 millones de dólares (estimado, pues no hay cifras oficiales) en ayuda a Lech Wałęsa y Solidaridad.

El Vaticano se convirtió en intermediario entre la CIA y Solidaridad, brindando ayuda económica y material para debilitar al POUP y desestabilizar el Pacto de Varsovia. Esto se dio en el contexto de los problemas internos, principalmente económicos, que sufría el bloque oriental.

Liberalismo vs. Marxismo 

A pesar de reconocer el papel de Juan Pablo II en la lucha contra el marxismo, surge la pregunta: ¿por qué fue importante en la caída del comunismo? Para ello, debemos explorar las líneas de su pensamiento político. Históricamente, el marxismo y el capitalismo se han presentado como sistemas antagónicos.

Sin embargo, este antagonismo debe mitigarse. A pesar de sus enormes diferencias estructurales, ambas son corrientes materialistas. Ambas comparten la creencia de que las fuerzas materiales impulsan el cambio o el progreso histórico. En el caso del marxismo, esto se logra mediante la lucha de clases, y en el caso del capitalismo, mediante el mercado. 

Principales diferencias
IdealismoMaterialismo
Idea prevalece sobre todas las cosas. Principio del ser y el conocimientoMateria es el principio de todo
La idea es la base del conocimiento que lleva a comprender la realidad y general pensamiento a partir del espíritu.Individuo piensa porque tiene una materia (cerebro) que genera idea o pensamiento.
Ideas/Espíritu crean la realidad, el origen de todo radica en ellas.Rechazo mundo metafísico y lo intangible. Se apoya en pensamiento científico
Defiende intangibilidad de las cosasDefiende tangibilidad de las cosas
Diferencias entre Idealismo y materialismo

Reagan y Thatcher extendieron la expansión del neoliberalismo característico de la Escuela de Chicago del economista Milton Friedman. Esta escuela se caracteriza por la convicción de que la intervención estatal en la economía debe ser mínima. De este modo, se permite que el libre mercado sea el instrumento regulador de la economía.

Además, en el contexto de la Guerra Fría, ni Estados Unidos ni el Reino Unido tenían buena reputación en el Tercer Mundo. Esto se debía a su condición de imperios y sus vínculos con el colonialismo. De acuerdo con Winston Churchill, la gobernanza global debía ser llevada a cabo por naciones ricas o, en su defecto, imperiales.

En este contexto, el cardenal alemán Reinhard Marx señaló que el retorno al neoliberalismo o liberalismo extremo reavivó la pregunta de Karl Marx. La cuestión era: «¿De qué sirve el derecho burgués a la libertad si la gente no recibe un salario digno por su trabajo y no puede comprar pan?».

La declaración explica la importancia geopolítica de Juan Pablo II como tercer vértice de esta Santísima Trinidad antimarxista. Para Reagan y Thatcher, la desigualdad social no era un problema. Sin embargo, el Papa polaco entendía que la desigualdad y la pobreza reforzaban o incluso generaban mayor simpatía hacia el marxismo. Esto ocurría especialmente en los países del Tercer Mundo o el actual Sur Global.

Ejes del pensamiento de Juan Pablo II

Los pilares del magisterio de Juan Pablo II se basaban en un idealismo humanista. Esto contrastaba con el neoliberalismo del tándem Reagan-Thatcher, característico de la Escuela de Economía de Chicago. Su concepto central, sobre el cual desarrolló su mensaje político, se resume en la importancia de la persona individual como representante de Dios. Este concepto metafísico se convierte en la piedra angular de la filosofía cristiana y de las religiones monoteístas.

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Para Juan Pablo II, el individuo constituye el núcleo de la doctrina social de la misión que Jesucristo confió a la Iglesia: la promoción y defensa de la dignidad de la persona humana. Como afirmó en su audiencia con el cuerpo diplomático acreditado ante la Santa Sede en 1982, «La Iglesia se mueve únicamente por su amor hacia la persona humana y por el respeto a su dignidad, que tiene su fuente en Dios». Añadió que «el hombre es el camino primero y fundamental de la Iglesia». Así, el hombre queda definido como el principio conductor de la acción de la Santa Sede en la vida internacional.

Este discurso refleja los principios fundamentales del magisterio de Juan Pablo II: el trabajo y la familia. En su posición sobre el trabajo, la doctrina de Juan Pablo II rompe con la idea del capitalismo desenfrenado. La Iglesia, según él, asume el valor humano y espiritual del Evangelio en la comunión con el hombre. En este sentido, los trabajadores tienen derecho a que «el producto de su trabajo contribuya equitativamente a su propio bienestar y al bienestar común de la sociedad».

El pontífice polaco llegó a afirmar incluso la primacía del trabajo sobre el capital, como expresó en su encíclica Laborem exercens. Para el sacerdote jesuita Norberto Alcover, dicha encíclica representa una crítica a aquellos que han situado el capitalismo en el centro, siguiendo una visión del «capitalismo negrero» o explotador propio del siglo XIX.

Es quizás notable asociar el pensamiento económico de Juan Pablo II con el de John Stuart Mill. Mill sostenía: «La forma de asociación que debe esperarse que predomine si la humanidad continúa mejorando es la asociación de los propios trabajadores en términos de igualdad, propietarios colectivos del capital con el que realizan sus operaciones y con directores elegibles y revocables por ellos mismos».

Esta afirmación rompe con el discurso de los neoconservadores del Partido Republicano, cuyo programa, como ocurrió en la época de Reagan, aboga por favorecer los intereses del capital financiero y corporativo. Esto se logra garantizando la no imposición de marcos regulatorios dirigidos a la protección de los trabajadores o de los agentes sociales que los representan, como los sindicatos.

Siguiendo con la crítica del modelo de capitalismo salvaje, en su discurso dirigido a los trabajadores de Viena, el Papa mostró su apoyo a los trabajadores emigrantes. Alabó su defensa del derecho a tener lo suficiente para comer como un derecho humano inalienable. Criticó la consideración de la alimentación desde una óptica de simple asistencia ocasional o mero aumento de la producción.

Además, defendió el respeto a la soberanía y a un trato justo e igualitario de todas las naciones. Hizo una analogía con el segundo mandamiento: «Ama a tu prójimo como a ti mismo». También invitó a los estados ricos a invertir en el desarrollo de las naciones pobres. Esto refleja una crítica al enfoque tradicional desde la colonización, que condujo a una desigualdad extrema entre países que lo tienen todo y países que no tienen nada, un esquema económico que ha caracterizado las relaciones norte-sur.

Juan Pablo II contra el marxismo: negación de los derechos del individuo

Muchos de los principios mencionados aquí por el papa polaco se alinean más con el pensamiento marxista, principalmente en su defensa de los trabajadores y los oprimidos. Esto es más cercano a su postura que a los intereses y postulados del capitalismo desenfrenado, el colonialismo o el imperialismo. Juan Pablo II adoptó un enfoque fundamentalista guiado por el ultraconservadurismo católico.

Este enfoque conservador se manifestó en su oposición a la apertura de la Iglesia hacia cuestiones más sociales, como la ordenación de mujeres, la autorización de las uniones sacerdotales con las uniones civiles y el matrimonio igualitario, entre otras. Este contexto plantea la pregunta de cuál era la crítica del papa polaco al marxismo.

La crítica de Juan Pablo II al marxismo giró en torno a la eliminación de la verdad y la negación de la cultura que esta ideología conlleva. Sostuvo que el marxismo, al igual que el totalitarismo, se basa en la negación de la dignidad humana. Además, subyuga esta dignidad y sus valores al Estado. Esto implica que la ideología marxista, siguiendo un enfoque estatista, elimina valores, imponiendo su verdad absoluta mediante la coerción del poder sobre las convicciones.

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En esencia, significa considerar que un Estado todopoderoso sustituye a otras instituciones sociales que asumen la misión que les corresponde y, en consecuencia, las despoja de su autonomía y soberanía. Para Juan Pablo II, el principio rector del Estado es la defensa de los derechos humanos. Un hecho que, según su ideario, es incompatible con la concepción marxista quien asume que el Estado está por sobre del individuo. 

En este contexto, el pensamiento de Wojtyla ha trascendido la confrontación bipolar entre capitalismo y comunismo, debido a su papel como defensor de los derechos humanos, los cuales concibió como «un elemento fundamental de un orden social justo, pacífico y digno para el hombre».

Esta concepción inspiró al presidente George H.W. Bush, quien adoptó estos principios como guía para el nuevo orden mundial que surgió tras el colapso de la superpotencia comunista. El 41º presidente de Estados Unidos afirmó que «la libertad y el respeto a los derechos humanos encontrarán un hogar en cada nación».

Todo esto conduce a una conclusión en la que Juan Pablo II critica los postulados de Ronald Reagan y Margaret Thatcher. Esta crítica se enmarca en su visión extrema del libre mercado, la reducción del gasto social y la privatización de empresas públicas. Propugna un Estado reducido al mínimo y un individualismo salvaje que abandona los principios de solidaridad y subsidiariedad. El pontífice polaco entendió estos principios como un antídoto contra el relativismo moral.

Además, Juan Pablo II criticó el desprecio por la dignidad humana y estatal, ya que consideraba que el individualismo extremo, bajo la bandera de la libertad individual, conducía al relativismo moral y al nihilismo. Ambos conceptos eran vistos por el sumo pontífice polaco como tan peligrosos como el marxismo. Esto llevó a extrapolar su crítica también a las democracias liberales.

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La política internacional de Trump de ‘paz a través de fuerza’ 

La teoría de ‘paz a través de la fuerza’ ha sido un pilar en las relaciones internacionales, especialmente en la estrategia de defensa de Estados Unidos. Desde la Guerra Fría hasta la administración de Donald Trump, el uso de la fuerza militar como herramienta de disuasión ha jugado un papel clave en la estabilidad geopolítica global. Este artículo explora cómo esta estrategia ha evolucionado y su impacto en la política internacional actual.

La paz y la fuerza suenan como conceptos mutuamente excluyentes, pero, ¿y si uno es necesario para que exista el otro? El concepto de paz a través de la fuerza en el ámbito de las relaciones internacionales ha sido empleado desde antes de la formación de muchos estados actuales. Esta idea se basa en el uso de la fuerza militar como garantía de seguridad para la población. Así, se mantiene la paz proyectando una imagen sólida del poder nacional. Estrictamente relacionado con la teoría de la disuasión, la paz a través de la fuerza lleva a un gobierno a incrementar su presupuesto militar. 

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«Mediremos nuestro éxito no solo por las batallas que ganemos, sino también por las guerras que terminemos y, quizás lo más importante, por las guerras en las que nunca entremos. Esto se llama paz a través de la fuerza», dijo Trump en el Baile Inaugural del Comandante en Jefe.

Esta teoría forma parte actualmente de la estrategia de defensa y de la política internacional de Estados Unidos. Puede apreciarse en práctica durante los primeros meses del mandato del presidente Donald Trump.

Historia de la política ‘paz a través de la fuerza’

Si la anarquía internacional predomina, la competencia entre estados crece. Esta condición de realismo, descrita por Hobbes, discute la realidad como un constante estado de guerra y supervivencia. Los estados no pueden llegar a ser «amigos», solo forman alianzas con quienes comparten intereses, pero estas pueden ser disueltas. Sin una autoridad global, el estado más poderoso gana. 

Durante la Pax Romana hubo vestigios de la paz asegurada por el poder incontestable del imperio. Desde Augusto, la superioridad militar fue promovida como base para mantener la estabilidad en su orden y paz. Al pagarles a los soldados de las legiones desde la tesorería pública de Roma, y no desde el bolsillo de sus generales, se aseguraba su lealtad. Esto garantizaba también el cumplimiento de la expansión del Imperio. Proyectando su poder militar y con ajustes presupuestarios, redujeron la posibilidad de conflicto y aseguraron la paz. 

Estados Unidos comenzó a adaptar esta práctica tan antigua siglos después. George Washington dijo en algún momento que, para respaldar la paz, el país debe estar listo para la guerra. Sin embargo, el compromiso de mantener esta actitud se popularizó durante la Guerra Fría.

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Históricamente, cuando el poder de un estado ha sido desafiado por el de otro, empieza una guerra. Sin embargo, la Guerra Fría demostró que hay otros caminos. Con Ronald Reagan como presidente, los objetivos eran evitar la expansión del comunismo e imposibilitar una guerra nuclear, modernizando las fuerzas militares.

Por medio de la política de disuasión, un estado puede invertir en su potencial de represalia y en su poder nuclear. Esto le permite evitar ataques de otras naciones y asegurar su paz nacional. Durante sus dos mandatos, incrementó el presupuesto en defensa un 35 %. Este aumento estuvo acompañado por constantes negociaciones con la Unión Soviética para eliminar misiles nucleares de rango intermedio.

Antes de que asumiera la presidencia, el presupuesto militar era de 143 mil millones de dólares. Para el inicio de su segundo mandato, ya había superado los 300 mil millones. Con esto, demostró que el avance en las negociaciones con la Unión Soviética fue posible gracias a la seguridad militar que las respaldaba. Esto otorgó a Estados Unidos mayor firmeza en sus acciones diplomáticas.

Implementación bajo la Administración de Trump 

La administración de Donald Trump está buscando aumentar el presupuesto de defensa militar en Estados Unidos, comparándolo con los resultados de Reagan. El senador John Wicker publicó su plan de inversión en defensa titulado La paz a través de la fuerza en el siglo XXI: una inversión generacional en las Fuerzas Armadas de EE. UU.. En él se discute cuál sería el presupuesto ideal para alcanzar la estabilidad en el contexto actual.

Wicker propone incrementar el presupuesto a 5% del PIB, comparándolo con el 6% de la época de Reagan. Idealmente, dará beneficios en un plazo de solo cinco años. Es más, presumen que la inversión podría garantizar tres décadas de estabilidad militar. 

La implementación de la paz a través de la fuerza requiere del ajuste presupuestario e incrementar la cooperación con aliados y el sector privado. Su objetivo se centra en expandir su logística militar en el Pacífico y Europa, incluyendo sus bases permanentes y reservas estratégicas. Trump y Wicker se reunieron para discutir las medidas principales necesarias, y concluyeron tres.

Primero, se plantea reconstruir el ejército mediante la inversión en nuevas tecnologías. También se busca motivar a nuevos emprendedores a contribuir con estas innovaciones, desarrollar sistemas avanzados de defensa como el Iron Dome y lograr que la legislación respalde la inversión en defensa.

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Segundo, se propone un plan para gastar de forma eficiente en el Pentágono, a través del proyecto «Restaurando la fragua de la libertad». Este se basa en el rol que tuvo la industria privada durante la Segunda Guerra Mundial, cuando fue clave en la producción de barcos, armas y aviones.

Finalmente, el tercer punto es regresar al compromiso de «paz a través de la fuerza». Esto implica prepararse militarmente para evitar una guerra destructiva y preservar la paz que permite a los estadounidenses disfrutar su vida. «Cuando nuestra defensa nacional es fuerte, es menos probable que nuestros adversarios actúen contra nosotros», dijo Wicker.

China, Rusia, Corea del Norte e Irán comparten intereses y se apoyan mutuamente en distintos ámbitos: militar, económico y político. Esto ha llevado a Estados Unidos a percibir una creciente amenaza en la región del Oriente. Por ejemplo, China ha estado proveyendo a Rusia con inteligencia geoespacial, así como con herramientas de precisión y microelectrónica destinadas a su industria de defensa.

La administración de Biden estimó que alrededor del 90% de la microelectrónica de Rusia en el 2023 llegó de China. Al percibir un período de peligro y amenaza, la competencia militar aumenta. El poder militar estadounidense está en un déficit para abordar el escenario actual, y promoviendo la paz a través de la fuerza pueden incentivar la inversión requerida. 

China es el segundo poder militar global. Este 2025 ha anunciado que sus gastos militares serán un 7,2% del PIB. Militarmente crecen a una velocidad acelerada, intensificando las tensiones con EEUU. La prioridad de China es recuperar el control total de Taiwán y expandir su influencia por el Sudeste Asiático. Esto confronta directamente los intereses de Estados Unidos en la región. Una de las medidas para responder a esta situación es la «paz a través de la fuerza». Sin embargo, mientras China prioriza su crecimiento económico, Estados Unidos impone aranceles en respuesta.

Ambos países están armándose para una posible guerra. En este contexto, ambos buscan sobrevivir, como el neorrealista Kenneth Waltz sugiere: la anarquía y la distribución de poder llevan a la competencia internacional. La amenaza y defensa por medio del incremento del poder de ambos estados los lleva a caer en una trampa de Tucídides, poniendo sobre la mesa múltiples posibles escenarios futuros involucrando cooperación o conflicto.

La embajada de China en EE. UU. aclaró esta semana: «Si EE. UU. quiere la guerra, ya sea una guerra arancelaria, una guerra comercial o cualquier otro tipo de guerra, estamos listos para luchar hasta el final».

Éxitos y fracasos de ‘paz a través de la fuerza’

Un ejemplo de éxito fue la Guerra Fría, como se ha discutido en el artículo. La disuasión de EE.UU. en ese entonces fue capaz de promover las negociaciones con la Unión Soviética para reducir el armamento nuclear, mantener su ventaja militar y «restaurar» la paz y la estabilidad geopolítica.

Fracasos:

Sin embargo, hay momentos históricos que desafían la garantía de esta postura: 

  • La guerra del Peloponeso: A pesar de que Esparta haya derrotado a Atenas, quedó tan desgastado por la guerra que su poder hegemónico no duró mucho tiempo, teniendo un efecto devastador en la sociedad, deteriorando su cultura política. 
  • El Tratado de Versailles: Buscó restaurar la paz por medio de una respuesta severa para prevenir futuros conflictos y debilitar a Alemania. No obstante, el resultado fue un resentimiento a largo plazo y dificultades económicas para Alemania, contribuyendo al ascenso de Hitler y sentando las bases de la Segunda Guerra Mundial. 

Éxitos: 

  • Pax Mongolica: El poder incuestionable del imperio de Gengis Kan garantizó el éxito en la comunicación de la ruta de la seda entre Asia y Europa, promoviendo un período de prosperidad y estabilidad en las regiones conquistadas.
  • Pax Britannica: Tras la derrota de Napoleón, Gran Bretaña asumió el papel de potencia global dominante, aprovechando su superioridad naval y su presencia global por sus bases en Gibraltar o Singapur, contribuyendo al comercio global y la estabilidad. 

La administración de Trump busca implementar una medida histórica y con arraigo al realismo político. La historia ha comprobado el éxito de la paz a través de la fuerza en la anarquía, pero ningún imperio es eterno. Roma también cayó en su momento. Aunque ayude a posponer una guerra, la competencia y el conflicto son inevitables.

Trump puede tener éxito en mantener el status quo con sus esfuerzos. Sin embargo, la historia subraya la necesidad de una estrategia que combine fuerza con diplomacia y cooperación internacional a largo plazo. El uso de la fuerza para alcanzar la paz queda como una herramienta de estabilidad, pero no de una victoria de un mundo unipolar eterno.

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¿Qué es la guerra proxy?

En este artículo te explicamos la guerra proxy o cómo las potencias mundiales libran los conflictos a través de terceros sin enfrentarse directamente. Si quieres aprender más sobre geopolítica, te recomendamos el Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico de LISA Institute.

Una guerra proxy, también conocida como guerra subsidiaria o guerra por delegación, es un conflicto armado en el que dos o más potencias utilizan a terceros como sustitutos para enfrentarse indirectamente, evitando así una confrontación directa. En este tipo de conflictos, los actores principales proporcionan apoyo financiero, armamento, entrenamiento y otros recursos a grupos o países que luchan en su nombre.

Las potencias involucradas en guerras proxy suelen ser estados, aunque también pueden participar organizaciones supranacionales como la OTAN. Los actores que reciben apoyo y actúan como proxies pueden ser:

  • Gobiernos de países más pequeños.
  • Grupos guerrilleros o paramilitares.
  • Organizaciones terroristas.
  • Mercenarios o empresas militares privadas.

Estos actores proxy suelen tener sus propios intereses, que pueden ser diferentes de los de sus patrocinadores. Como señaló el profesor Daniel Byman de la Universidad Georgetown a BBC, «en lugar de usar sus propias fuerzas militares, (un estado) emplea las fuerzas de otro, que puede ser otro estado, una milicia o señores de la guerra».

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Las guerras proxy ofrecen ventajas a las potencias involucradas, como la reducción de costes y riesgos directos. Sin embargo, también presentan algunos problemas. Esto se debe a que los actores proxy pueden actuar de forma independiente y el conflicto puede prolongarse indefinidamente. Como afirmó el expresidente estadounidense Eisenhower, las guerras proxy son «el seguro más barato del mundo», ya que es muy atractivo estratégicamente para las grandes potencias.

Ejemplos de guerra subsidiaria

Las guerras proxy se han utilizado ampliamente a lo largo de la historia, especialmente durante la Guerra Fría. Algunos ejemplos notables incluyen:

  • La guerra civil española (1936-1939), donde la Unión Soviética y las potencias fascistas apoyaron a bandos opuestos.
  • La guerra de Vietnam (1955-1975), con Estados Unidos y la URSS respaldando al Sur y al Norte respectivamente.
  • La guerra civil afgana (1979-1989), donde Estados Unidos apoyó a los muyahidines contra la invasión soviética.
  • El actual conflicto en Ucrania, donde la OTAN respalda al gobierno ucraniano mientras Rusia utiliza organizaciones paramilitares como el Grupo Wagner.
  • La guerra civil siria, que se convirtió en un complejo escenario de guerras proxy con múltiples actores internacionales involucrados.
  • El conflicto entre Irán e Israel, donde Irán utiliza grupos como Hezbolá, Hamás y los hutíes yemeníes como proxies. El analista internacional Federico Gaón destaca en 24Matins que «Irán, desde hace décadas, cultiva a estos grupos proxys», lo que demuestra la persistencia y evolución de esta estrategia en la geopolítica moderna.

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¿Puede Trump presentarse a un tercer mandato como presidente de Estados Unidos?

Te explicamos si el presidente de Estados Unidos puede romper con el tradicional límite de dos mandatos establecido en la Constitución.

El presidente Donald Trump ha afirmado que «no está bromeando» sobre la posibilidad de buscar un tercer mandato presidencial, a pesar de las claras limitaciones constitucionales que lo prohíben. Durante una entrevista telefónica con NBC News, Trump declaró que «hay métodos» para conseguirlo. Sin embargo, añadió que «es demasiado pronto para pensar en ello». Esta declaración representa su señal más clara de que está contemplando formas de eludir las restricciones constitucionales que le impedirían continuar en el cargo después de que finalice su segundo mandato en enero de 2029.

La Constitución estadounidense, específicamente la Vigésima Segunda Enmienda, establece claramente que «ninguna persona podrá ser elegida para el cargo de Presidente más de dos veces». Esta limitación constitucional representa el mayor obstáculo para cualquier aspiración de Trump (y cualquier otro mandatario) de permanecer en el poder más allá de dos mandatos.

Origen de la limitación de dos mandatos presidenciales

La Vigésima Segunda Enmienda se ratificó el 27 de febrero de 1951, tras la presidencia de Franklin D. Roosevelt. Este presidente rompió con la tradición de dos mandatos establecida por George Washington. Roosevelt fue elegido para un tercer y cuarto mandato durante la Gran Depresión y la Segunda Guerra Mundial, falleciendo poco después de comenzar su cuarto período en 1945.

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Antes de Roosevelt, ningún presidente había servido más de dos mandatos, una tradición que comenzó con George Washington y se mantuvo durante más de 150 años. Esta tradición se consideraba casi una ley no escrita, prácticamente tan sagrada como cualquier disposición de la Constitución. Thomas Jefferson, quien ejerció como presidente entre 1801 y 1809, también se negó a postularse para un tercer mandato, lo que reforzó esta tradición en los posteriores presidentes. A pesar de esto, la enmienda se promulgó porque existía la preocupación de que alguien afianzara el poder de manera similar a un rey.

Posibles estrategias y vacíos legales

A pesar de las claras restricciones constitucionales, Trump y sus aliados valoran varias estrategias potenciales para eludir los límites de la Vigésima Segunda Enmienda:

  • La estrategia del vicepresidente. Una posibilidad mencionada por Trump implica que su actual vicepresidente, J.D. Vance, se postule para presidente en 2028 con Trump como compañero de fórmula. Si ganaran, Vance podría renunciar, permitiendo que Trump asuma la presidencia. Sin embargo, la Duodécima Enmienda establece que «ninguna persona constitucionalmente inelegible para el cargo de Presidente será elegible para el de Vicepresidente de los Estados Unidos». Esto, probablemente, impediría que Trump ocupara el cargo de vicepresidente.
  • Modificación constitucional. Otra opción sería buscar una enmienda constitucional que elimine la prohibición de un tercer mandato presidencial. Esto requeriría una mayoría de dos tercios en ambas cámaras del Congreso y la ratificación por tres cuartos de las legislaturas estatales. El representante republicano Andy Ogles de Tennessee, propuso en enero de 2025 una resolución para modificar la Constitución y permitir que una persona sea elegida presidente hasta un máximo de tres veces, siempre que no sean mandatos consecutivos.
  • Interpretación de «elección» versus «sucesión». Algunos partidarios de Trump argumentan que existe un vacío legal en la Constitución que aún no se ha probado en los tribunales. Sostienen que la Vigésima Segunda Enmienda solo prohíbe explícitamente que alguien sea «elegido» más de dos veces, sin mencionar la «sucesión». Bajo esta interpretación, Trump podría asumir la presidencia a través de la sucesión en lugar de la elección directa.
  • Presidente «en funciones». Un bufete de abogados de Pensilvania, Cornerstone Law, sugirió que si Trump fuera elegido como vicepresidente, el presidente bajo el cual sirve podría declararse temporalmente incapacitado, permitiendo que Trump sirva como «presidente interino en funciones» bajo la Vigésima Quinta Enmienda.

Steve Bannon, ex asesor de Trump, ha expresado públicamente su creencia de que Trump «se presentará y ganará de nuevo». Para ello, mencionó que hay «un par de alternativas» para que esto ocurra.

Expertos lo creen imposible sin incumplir la Constitución

Sin embargo, expertos legales advierten que estas interpretaciones enfrentarían importantes obstáculos constitucionales y políticos. Bruce Fein, experto en derecho constitucional, afirmó categóricamente que «no hay absolutamente ningún método para eludir la Vigésima Segunda Enmienda». Además, advirtió que si Trump intenta desafiar la enmienda, podría ignorar o incumplir otros límites constitucionales en su búsqueda de poder.

El profesor David Schultz, de la Universidad Hamline, señaló que «Trump puede no querer descartar un tercer mandato, pero la Vigésima Segunda Enmienda de la Constitución sí lo hace». Michael Gerhardt, experto constitucional de la Universidad de Carolina del Norte, añadió que «sería completamente un hecho sin precedentes que un presidente desafiara abiertamente los dictados de la Vigésima Segunda Enmienda».

Por todo ello, cualquier intento de un tercer mandato de Trump probablemente conduciría a desafíos legales que podrían llegar hasta la Corte Suprema, creando un posible dilema constitucional sin precedentes en la historia estadounidense.

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Reino Unido emitirá la miniserie ‘Adolescencia’ en todos los institutos del país

El Gobierno del primer ministro Keir Starmer impulsa la iniciativa para abordar los problemas juveniles en los institutos británicos. La serie se utilizará como recurso educativo para prevenir los fenómenos de radicalización juvenil.

El Gobierno británico difundirá gratuitamente la miniserie ‘Adolescencia‘ en los institutos de Reino Unido para «combatir discursos radicales y machistas en redes sociales». El primer ministro Keir Starmer anunció esta iniciativa, destacando la importancia de abordar temas que preocupan tanto a los jóvenes como a los padres. La serie, producida por Netflix, trata sobre el asesinato de una adolescente por parte de un compañero de 13 años y denuncia la exposición de los jóvenes a contenidos misóginos en internet. Starmer admitió que, como padre, le resultó «muy difícil» ver la serie, pero enfatizó su valor para «arrojar luz sobre un gran número de cuestiones que ahora mismo mucha gente no sabe cómo responder».

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El primer ministro expresó que no existe una solución simple para estos problemas al calificarlos como «una cuestión cultural» de la cual «no existe una receta perfecta». El primer ministro británico, padre de dos adolescentes, señaló que la serie «expone constantemente asuntos que preocupan no solo a los jóvenes, sino también a la inmensa mayoría de los padres de todo el país». De igual manera, reflejó la importancia de tratar la misoginia presente en la sociedad y los peligros de la radicalización, especialmente considerando el aislamiento y el fácil acceso a contenidos problemáticos que experimentan muchos jóvenes.

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Netflix ha confirmado que la miniserie estará disponible gratuitamente para todos los centros de educación secundaria a través del servicio de streaming Into Film+, comúnmente utilizado por las escuelas del país. Esta medida busca facilitar el acceso al contenido y promover su uso como herramienta educativa. Asimismo, Starmer concluyó alertando sobre los «desafíos» diarios que enfrentan los menores, manifestando la necesidad de abordar estos temas de manera completa en la sociedad británica.

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