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El trilema chino y la posición geoestratégica de Pekín en Ucrania

Análisis

Javier Julián-Segarra
Javier Julián-Segarra
Su interés innato por conocer y comprender los diferentes planos de la realidad internacional le ha llevado a dedicarse al análisis geopolitico y a la consultoría intercultural, después de haberse formado áreas como Geopolítica, Interculturalidad, Derecho, Marketing y Comercio Exterior, entre otras diversas materias. Todo ello en paralelo a una trayectoria profesional de varias décadas como Export Area Manager para diferentes empresas. Además, es alumno certificado del Curso de Analista Internacional y alumno en curso del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico de LISA Institute.

Un análisis realizado por el alumno del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico de LISA Institute, Javier Julián-Segarra, sobre la posición de China en el ámbito geoestratégico mundial y más concretamente en el contexto de la invasión rusa de Ucrania.

China arrastra un gran problema de política internacional en forma de dilema o trilema en el que los componentes son la asociación estratégica con Rusia, los principios chinos en política exterior y la proyección exterior de la economía china.

En relación a la asociación estratégica con Rusia su naturaleza es estratégica y está cimentada en el interés mutuo en contrarrestar la política exterior de Estados Unidos. No parece haber una profunda conexión o simpatía entre las élites de ambos países, solo les une el adversario común, EEUU. Tanto Rusia como China son conscientes de que, en esa asociación asimétrica entre ambos países, China tiene un mayor peso y esa mayor influencia continúa acrecentándose con el paso del tiempo. 

Es una relación puramente pragmática, táctica, y beneficial para ambas partes. Sus economías son complementarias y los estilos de gobierno similares. Rusia da nueva salida a sus energías fósiles y recursos naturales, y China se garantiza un suministro energético a un precio más ventajoso mientras que amplía la cuota de mercado para sus productos en Rusia y mantiene un aliado frente a EEUU.

Por otro lado, a China no le interesa que Rusia pierda interés y peso geopolítico en el ámbito europeo como consecuencia de una posible derrota o salida en falso del conflicto en Ucrania, porque podría provocar que Rusia pasara a concentrar su interés en su lado asiático, generando posibles dinámicas desestabilizadoras en Asia Central, zona en la que China es también un importante actor interesado.

En cuanto a los principios chinos en política exterior, Pekín dice basar su política exterior en principios tales como la soberanía nacional, y la no injerencia en asuntos internos de otros países y sobre la proyección exterior de la economía, China tiene un profundo interés en mantener el libre comercio e inversiones internacionales

Que China aumente el apoyo a Rusia respecto a su agresión a Ucrania expone al país a unas sanciones occidentales que serían muy perjudiciales para los intereses económicos chinos. Por otra parte, al hacerlo está contradiciendo sus propios principios de política exterior. Mostrarse de acuerdo con las posiciones occidentales o no escenificando un apoyo a las tesis rusas podría debilitar o hacerle perder a su aliado contra la hegemonía estadounidense. Por eso parece que China está intentando nadar y guardar la ropa.

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En línea con lo anterior, el apoyo o cobertura de China a Rusia en este contexto de guerra en Ucrania parece estar limitándose al ámbito estratégico, y no en el táctico u operacional. Los chinos no suelen emprender ningún movimiento que perjudique sus propios intereses nacionales. Han apoyado y amplificado el relato ruso y su desinformación sobre el conflicto en Ucrania, les han comprado la energía fósil que no pueden vender directamente a Occidente, pero difícilmente acometerán ningún movimiento táctico que les arriesgue a más sanciones económicas occidentales.

Los diplomáticos chinos no parecen entender la política exterior rusa. Posiblemente, la encuentren ilógica y absurda, con demasiado “Yang”, y estén tratando de reaccionar y adaptarse a la misma con respecto al devenir del conflicto en Ucrania. No entienden por qué los rusos se embarcaron en una acción bélica que ya preveían como claramente perjudicial para los intereses rusos, y antes del conflicto probablemente no la estimaban como posible por estas mismas razones. Sus expectativas se han cumplido, deterioro económico por sanciones occidentales, una OTAN revitalizada y además ampliada con los países escandinavos.

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Los líderes chinos tienen claro que los principales factores en la partida geopolítica internacional actual son la economía y la tecnología, y no solo el poder militar, principal soporte de la estrategia rusa. Por ello en escenarios como África o el Oriente Medio, China se presenta como inversor, socio, comprador, prestamista, mientras que Rusia ofrece sus servicios militares. Con respecto al, llamémosle bloque Occidental, China pueden estar haciendo las siguientes reflexiones:

  • Los líderes chinos parecen pensar que incluso si apostaran por apoyar de pleno las tesis y medidas occidentales con respecto a Rusia por su agresión a Ucrania, esto no tendría un impacto positivo significativo en la relación que realmente les importa, la que tienen con Estados Unidos.

Las relaciones bilaterales entre EEUU y China continúan deteriorándose con el paso del tiempo, y las bases de este deterioro están en la lucha por la supremacía económica y la influencia geopolítica internacionales. Los chinos observan un consenso entre los dos principales partidos políticos estadounidenses en su postura contra China, y no sienten ninguna motivación para hacer ninguna concesión que pudiera aliviar o reconducir esta creciente tensión.

  • Son conscientes de su influencia con respecto Europa. Los europeos quizás lo tengamos más fácil para desacoplarnos del gas y petróleo rusos que de la interacción económica con China. El desarrollo económico reciente de la locomotora europea, Alemania, se ha basado principalmente en dos factores, la energía barata rusa y el acceso al mercado chino para sus empresas. El primer apoyo ya no lo tienen.

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  • La diplomacia china parece estar prestando más atención a Europa, Australia y a los países del sur global. A los dos primeros en un intento de distraer o complicar la coalición del bloque occidental mediante la “zanahoria” del acceso al mercado chino, caso del carbón y vino australiano, por ejemplo. Ganarse al sur global se construye sobre el desencanto de este con respecto de la política exterior occidental hacia estos países.

Pekín pensando en su estrategia con respecto a Taiwán y al mar de China meridional, podría estar anotándose las siguientes observaciones o lecciones como resultado de este conflicto en Ucrania:

  • Occidente está dispuesto a utilizar sanciones económicas directas y relevantes como medida de presión en caso de conflicto. 
  • Existen maneras de manejar o atenuar parcialmente los efectos de estas sanciones económicas, como está mostrándoles Rusia, pero en realidad no existe en un mundo actual tan interconectado ningún modo efectivo de proteger totalmente la propia economía frente a sanciones internacionales
  • China podría utilizar la llave del acceso a sus mercados y su relevancia en aspectos clave de la cadena mundial de suministros como instrumento de respuesta ante la imposición de sanciones económicas de terceros.
  • Arriesgarse a un conflicto económico serio con Occidente tendría consecuencias que posiblemente sobrepasaran las ganancias políticas internas del régimen chino o las geopolíticas.

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