Guía para entender Al Shabab y el terrorismo en el cuerno de África

Análisis

Alejandro Fernández Fresquet
Alejandro Fernández Fresquet
Alumno del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítica de LISA Institute. Graduado en Historia con estudios en Economía. Sus áreas de interés se centran en África Subsahariana, la economía internacional, los retos de la energía, los recursos estratégicos y el papel de la diplomacia en un mundo de disputa geopolítica.

La proyección internacional del yihadismo practicado por Al Shabab se intensificó tras la alianza del grupo con Al Qaeda a finales de 2009 y hoy es uno de los grupos terroristas predominantes en el cuerno de África. En este análisis el alumno del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico de LISA Institute, Alejandro Fernández Frasquet, expone los factores que han desembocado en el fenómeno del terrorismo trasnacional en la región y propone futuros escenarios.

Entendiendo Al Shabab

Origen del grupo terrorista Al Shabab

Al Shabab es fruto de la mezcla de grupos islamistas radicales, procedentes del grupo salafista la Unión Islámica creado tras la caída de la dictadura en 1991. Su objetivo era la creación de un emirato somalí. En 2004, a raíz de las disensiones internas en la Unión Islámica, un grupo de jóvenes más radicales originó Al Shabab bajo el mandato de Fara Ayro.  

En 2006, tras la intervención etíope, el grupo se radicalizó religiosamente y esto dio lugar a la transformación de la milicia en una guerrilla, que ampliaría su área de influencia por el sur y centro del país. Sus ataques terroristas han sido notables en el Cuerno de África. A pesar de que sus objetivos queden acotados al ámbito nacional, sus reivindicaciones se transponen al plano internacional. Por tanto, la acción terrorista de Al Shabab supone un elemento coadyuvante del aumento de la inestabilidad e inseguridad de las regiones del Cuerno de África y de África Oriental.  

Catálogo de actuaciones terroristas de Al Shabab

La proyección internacional del yihadismo practicado por Al Shabab se intensificó tras la alianza del grupo con Al Qaeda a finales de 2009. En este sentido, el objetivo de construir un califato islámico somalí se apoyaría en redibujar el esquema fronterizo, como resultado del colonialismo occidental. Aunque la mayoría de los ataques se han producido en suelo nacional somalí, numerosos han sido los ataques a objetivos extranjeros, especialmente en Kenia. 

Durante el período comprendido entre los años 2007 y 2020, la mayoría de los ataques terroristas en el Cuerno de África, han sido perpetrados por el grupo terrorista Al-Shabab, frente al resto de organizaciones. Concretamente, y según el Global Terrorism Database y Council on Foreign Relations, el 98,89% de los ataques. Los datos tienen en cuenta la autoría principal del grupo y muestran la preeminencia sobre sus otros rivales.

Más allá de los ataques vividos en Nairobi, el siguiente mapa ilustra que la notable actividad terrorista se concentra en la frontera oriental de Kenia con Somalia. La característica principal de la región constituye la porosidad de la frontera, lo que promueve una gran facilidad de movilidad. Asimismo, las provincias keniatas de Mandera, Wajir, Garissa y Lamu concentran un alto porcentaje de la población somalí y musulmana.

Actividad terrorista en la frontera keniata-somalí. Fuente: Global Terrorism Database y Council on Foreign Relations

La población somalí-musulmana constituye el 10% de la población total de Kenia y siempre han vivido marginados por las autoridades centrales. Este descontento, junto con la inestabilidad económica y social, ha conformado el caldo de cultivo para la proliferación del grupo armado Al Shabab.  

En cuanto al impacto de los ataques, la célula terrorista no se caracteriza por actos masivos. La mayoría de sus objetivos son poco numerosos y concentrados, aunque sí que ha protagonizado algún episodio destacable. El gráfico inferior muestra la ratio de fallecidos por número de ataques. En definitiva, muestra unos números bajos para Kenia y Somalia, aunque sí es cierto que son los que más ataques han sufrido. Por su parte, Uganda y Etiopía representan los ataques más masivos.  

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Índice de fallecidos por ataques terroristas del grupo Al Shabab

Como hemos visto anteriormente, la mayor parte de los atentados se han producido en la frontera entre Kenia y Somalia. En este sentido, el principal objetivo de Al Shabab ha sido el gobierno central, especialmente, sus instalaciones civiles y militares. Por otro lado, son significativos los ataques a la población civil. En este sentido, Al Shabab se ha focalizado en el ataque a militares, funcionarios y políticos como represalia por la intervención de Kenia en el conflicto somalí.

Tipos de objetivos de los ataques terroristas cometidos por Al Shabab en el Cuerno de África (2007-2020)

Si atendemos a la variedad de los métodos utilizados, se puede vislumbrar que la célula terrorista se concentra en la destrucción material y el terror, mediante el uso de las armas de  fuego y las bombas explosivas. Casi la mitad de los ataques terroristas se ha producido con bombas, mientras que poco más de un 25% se corresponde a asaltos armados. Por lo tanto, no se puede inferir que su fuente de ingresos principal provenga de la toma de rehenes.

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Tipología de los ataques terroristas perpetrados por Al Shabab en el Cuerno de África (2007-2020)
Principales medios utilizados en los ataques perpetrados por Al Shabab en el Cuerno de África (2007-2020).

En consonancia con las gráficas analizadas previamente, no es extraño destacar que las armas más utilizadas sean los explosivos, por encima de químicos, armas de fuego, blancas u otro tipo de armamento.

Actores implicados en el terrorismo transnacional de Al Shabab en el Cuerno de África

Somalia

Somalia está situado en el Cuerno de África y tiene frontera con el Océano Índico, Yibuti, Etiopía y Kenia. Su localización le hace gozar de una posición geoestratégica inigualable, al poder controlar el tráfico marítimo del golfo de Adén. Además, dispone de significativas reservas petrolíferas, lo que despierta las apetencias de las potencias exteriores como Estados Unidos. El país es una república federal que conjuga los intereses de los diferentes clanes musulmanes. 

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Antecedentes históricos del terrorismo en Somalia

La esfera geopolítica internacional actual provoca que, en parte, se pierda la atención en algunos focos inestables de otras latitudes del mundo más allá de las que acaparan el foco mediático. El Cuerno de África es una de estas regiones del mundo y, especialmente, la República Federal de Somalia. Desde la descolonización, su historia reciente ha estado marcada por la dictadura socialista, la guerra civil, los intentos de reconstrucción y el terrorismo. Asimismo, la inestabilidad económica y social se ha visto agravada por los impactos del cambio climático

Los primeros indicios históricos de la región se remontan a los primeros contactos con los egipcios y, posteriormente, con el reinado etíope de Aksum. Sucesivamente, con la llegada del islam y de los portugueses situaron las costas de la actual Somalia en los circuitos comerciales del Océano Índico. Desde su independencia, el país ha vivido un devenir histórico convulso e inestable. Entre 1969 y 1991, Mohamed Siad Barre gobernó la República Democrática de Somalia bajo una dictadura de corte socialista. La Rebelión Somalí (1978-1991) fue protagonizada por el clan de los Isaaq y supuso la disolución final de la dictadura.  

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Posteriormente, las misiones de la ONU (ONUSOM I y II) prestaron ayuda humanitaria, pero no pudieron restablecer el orden estatal. En la década de los 2000, los sucesivos fracasos de reconstrucción estatal llevaron a Yusuf Ahmed a trasladar el Gobierno Federal de Transición de Somalia a Kenia en 2006. Asimismo, una coalición de las fuerzas etíopes, el gobierno de transición y tropas somalíes de Puntlandia vencieron al grupo liderado por la Unión de Tribunales Islámicos (2006-2009).

Inmediatamente después, el conflicto se desplazaría a la frontera keniata, debido a la notable actividad de grupos yihadistas salafistas, como Al Shabab  o Hizbul Islam.  En este sentido, la intervención de actores internacionales ha sido destacable, con la participación de Naciones Unidas, Estados Unidos o misiones conjuntas de la Unión Africana (AMISOM). Desde 2011, el conflicto sigue estancado en un vaivén de tomas territoriales, por parte de Al Shabab y el Gobierno de Transición.  

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De este modo, la inoperatividad del Estado de controlar todo el territorio y las fragmentaciones internas del grupo salafista han permitido que el conflicto se perpetúe. Además, la inestabilidad económica y social, los peligros del cambio climático, la lucha de clanes y la radicalización salafista hacen prever un largo camino en la consecución de la estabilidad regional.

Actores estatales: Etiopía, Eritrea, Kenia y Yibuti

La rivalidad de estas potencias se juega en Somalia, especialmente, por el control de zonas estratégicas. Principalmente, Etiopía y Kenia protegen sus intereses geopolíticos bajo el velo de la seguridad nacional. El primero busca una Somalia dividida para tener acceso a sus recursos y hacer uso del acceso al mar de Somalilandia para dejar de depender de Eritrea y Yibuti. En cuanto a Kenia, la frontera porosa supone una amenaza a su plan de desarrollo Kenya Vision 2030, en el que espera ampliar la clase media. 

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Organismos internacionales: Unión Africana y Naciones Unidas

La participación de la Unión Africana (UA) se vertebra a través de la misión AMISOM (African Union Mission in Somalia), desplegada desde 2007. Se trata de una misión de reconstrucción de la paz y, en ella, participan efectivos militares y policiales de Burundi, Yibuti, Etiopía, Kenia, Uganda, Ghana, Nigeria y Sierra Leona.  

Por su parte, la Organización de las Naciones Unidas (ONU) apoya la misión africana y ofrece asistencia gracias a la misión UNSOM. Así pues, desde 2013, ambas misiones trabajan, conjuntamente, con el objetivo de restablecer el gobierno federal, la paz y favorecer la gobernabilidad de la región.  

La Unión Europea y la OTAN ofrecen apoyo financiero y militar, mediante la formación del ejército somalí (misión EUTM Somalia). Además, combaten la piratería (EUNAVFOR ATALANTA y Ocean Shield). También, la UE provee ayuda humanitaria y de desarrollo, mediante numerosos instrumentos como el Programa Mundial de Alimentos.

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Escenarios futuros para el terrorismo de Al Shabab en el Cuerno de África

Las perspectivas de mejora serán muy difíciles debido al deterioro y hartazgo de los ciudadanos de la región que se resignan ante las luchas intestinas y las injerencias externas. La fragmentación territorial del país permea la intromisión de potencias externas frente a la inoperancia de las misiones de paz de los principales organismos internacionales. Una clara voluntad política de reconducir el país choca con la conjugación de diversos intereses geopolíticos en la zona.  

Por tanto, se asiste a un proceso que se retroalimenta a sí mismo: un Estado fragmentado, incapaz de contener el fundamentalismo religioso islámico queda constreñido por los intereses de las potencias exteriores que, a su vez, coadyuvan a la fragilidad del Estado. Así pues, el escenario futuro más plausible sería la intensificación del yihadismo hacia las estructuras críticas de la frontera entre Kenia y Somalia. También, una extensión territorial de su radio acción gracias a una mayor capacidad de recursos financieros.  

Todo ello, en un contexto de intensificación de la pugna geopolítica entre Kenia, Etiopía, Eritrea y Yibuti —con la participación de posibles nuevos actores, como Sudán, Sudán del Sur, países del Golfo Pérsico—, siempre con el apoyo de Estados Unidos. Tampoco es descabellada la participación de Rusia, India, China o Turquía, dado el nuevo contexto de competencia geopolítica actual.  

El fenómeno del terrorismo transnacional en el Cuerno de África reviste diferentes niveles de comprensión que van más allá del mero hecho yihadista. Así pues, se conjugan los factores históricos del decurso sociopolítico de Somalia, los componentes ideológicos del salafismo y las crisis de subsistencia con el consecuente deterioro económico y social de la población. Todo ello constituye el caldo de cultivo para la proliferación de grupos yihadistas como Al Shabab.  

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En el plano internacional, las potencias extranjeras aprovechan y perpetúan, el desmembramiento de Somalia para satisfacer sus apetencias nacionales y de rivalidad histórica geopolítica. La posición geoestratégica de Somalia invita a ello, no sin contar con el apoyo necesario de los Estados Unidos. En este sentido, Etiopía y Kenia se erigen como los principales rivales geopolíticos de la región. Todo ello no invita a una solución a largo plazo, sino a un recrudecimiento del conflicto.

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