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¿Cómo medir el impacto de un corte de gas en tu país?

Análisis

Lucía Carbayo
Lucía Carbayo
Colaboradora en LISA News. Especializada en el ámbito de los Estudios Internacionales y de la Ciencia Política. Interesada en el ámbito de la Seguridad Internacional, los procesos de paz y de resolución de conflictos internacionales.

En el contexto actual, donde se plantea el posible corte total del suministro de gas procedente de Rusia a Europa, te explicamos cómo y en qué medida afectaría la escasez de esta fuente de energía a los países europeos.

Desde el comienzo de la guerra en Ucrania, la media del flujo de gas procedente de Rusia se ha reducido hasta un 30% menos, en comparación con la etapa 2016-2021. Según los expertos y autoridades europeas Rusia podría cortar de forma parcial o total el suministro de gas a Europa.

Cabe señalar que la Unión Europea considera que Rusia está utilizando la energía como “arma” para amenazar a Europa, ya que muchos de los países europeos dependen en gran medida del suministro de gas ruso. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, ha declarado lo siguiente: “Rusia nos está chantajeando y Europa debe estar preparada”.

Ante la posibilidad de que Rusia corte total el suministro de gas, la Comisión ha presentado una propuesta a los Estados miembros para reducir el consumo de gas en un 15% aprobado este martes 26 de julio.

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Los factores clave de un corte de suministro de gas por Rusia en Europa

Si sucediera el corte radical de suministro no todos los países sufrirían de igual manera. Como explica Juan Ramón Rallo, doctor en Economía, hay diferentes factores que debemos considerar a la hora de analizar cómo afectaría a un país el corte de suministro ruso.

El primero de ellos refiere a la dependencia que un país tenga del gas para generar energía. Es decir, cuanto más peso tenga el gas en un país a la hora de proporcionar energía a las empresas y a las familias, más se verá afectada su economía si se produce un corte en el suministro de gas procedente de Rusia.

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Sin embargo, el daño económico que sufriría un Estado por el corte de suministro, no depende únicamente de la importancia del gas a la hora de generar energía, sino también de la importancia que tenga el gas ruso con respecto al gas total empleado para producir energía en un país.

En tercer lugar, hay que tener en cuenta la relevancia, en términos generales, de la energía dentro de la economía del país. Cuanto más intensivo sea el uso de la energía en el país, los daños serán mayores. También hay que destacar la importancia que tengan los sectores que hacen mayor uso de la energía dentro del PIB del Estado, pues el corte en el suministro del gas terminaría dañando al conjunto de la economía a través de esos sectores que dependen del gas ruso.

El último de los factores hace referencia al coste que le puede suponer a un país sustituir el gas ruso por fuentes de energía alternativas. Estas fuentes pueden estar basadas en el gas, como por ejemplo el gas licuado (GNL) o no depender del último, como es el caso del carbón o de la energía nuclear.

Si una economía no tiene dificultades para sustituir el gas y es capaz de generar electricidad a través de fuentes alternativas, su economía no sufrirá tanto ante el corte radical en el suministro de gas ruso. Si, por el contrario, al país concreto le resulta muy costoso sustituir el gas, en igualdad de condiciones su economía sufrirá más que la del primero

¿Cómo afectaría a los países europeos un corte en el suministro de gas?

En su último informe, el Fondo Monetario Internacional (FMI) ha estimado cuáles serían los efectos económicos que sufrirían cada país europeo si se diera la situación en la que Rusia decida cortar de forma total el suministro de gas a Europa. La estimación del FMI está basada en dos supuestos.

El primero de ellos, hace referencia a la integración del mercado mundial del gas, tras el corte de suministro. Si el mercado mundial se mantuviera integrado cuando el suministro ruso desapareciera, los precios internacionales del gas aumentarían, y, por lo tanto, todos los países se verían afectados por igual. De este modo, si fuera posible importar GNL, se podría reemplazar el suministro de gas ruso, aunque los Estados lo pagarían al mayor precio internacional.

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La otra opción planteada es que el mercado mundial de gas no se mantuviera integrado. En este contexto, los países que no pudieran acceder a la compra de gas internacional, verían como el precio local del gas ascendería tanto que llegaría a superar el precio del gas internacional.

Por lo tanto, ante ambas posibilidades, habría que decidir si el mercado debe permanecer integrado o no, teniendo en cuenta las nefastas consecuencias de la falta de integración en el mercado mundial para los países que no tuvieran acceso al gas internacional.

El segundo supuesto sobre el que el FMI basa su estimación, hace referencia a la forma en la que se va a distribuir la escasez de gas entre los agentes de la economía. Es decir, si van a ser las empresas o las familias las que van a asumir el racionamiento o cortes de suministro.

Según las explicaciones del experto, si finalmente se priorizara el acceso al gas a las familias y los cortes de suministro se concentraran en torno a las empresas, el daño económico “sería mayor”. Los cortes de suministro ocasionarían la paralización de la industria, las pérdidas de empleo, etc.

Por otro lado, el FMI ha estimado cuál sería la mayor pérdida del PIB (Producto Interior Bruto) en los países europeos con base a los peores supuestos. Estos son, que el mercado mundial de gas natural deje de estar integrado y que el racionamiento se concentre en la industria, priorizando el consumo de las familias.

Si este contexto sucediera, el FMI informa que el país menos afectado sería Luxemburgo, debido a que tiene una menor dependencia del gas para producir electricidad en términos y en concreto, una menor dependencia del gas ruso.

Por lo tanto, ante un corte de suministro, su PIB se reduciría en un 0,4%. A Luxemburgo le seguiría Estonia, que sufriría una caída del 0,6% si se produjera el corte radical de gas procedente de Rusia. Después, nos encontramos con Grecia (0,8%); Bulgaria (0,9%); Francia (1,1%) y España (1.2%). A continuación se sitúan Lituania, que sufriría una caída del 1,2%; Finlandia (1,4%); Holanda y Polonia (2%); y Eslovenia, cuyo PIB descendería en un 2,4%.

Los países más perjudicados serían, Austria, que sufriría una caída del PIB del 2,6%; Alemania (2,8%) y República Checa, cuyo PIB podría descender hasta 5,4 puntos porcentuales. A este último le siguen Italia y Eslovaquia (5,7%), lo que supone el doble del daño económico que a Alemania.

Pero sin duda, el país más perjudicado de todos sería Hungría, que experimentaría una caída en su PIB del 6,5% si se produjera el corte de suministro.

¿Qué sucedería en España si Rusia corta el suministro de gas?

El gobierno de España ha rechazado el plan propuesto por la Comisión Europea para paliar las consecuencias de la crisis energética. Cabe recordar que España depende mayoritariamente del gas procedente de Argelia (35%) y que las importaciones de gas natural ruso supone el 10% del total.

Según el último informe del Banco de España, el corte de suministro de gas procedente de Rusia, supondría para nuestro país un impacto del 1,8% en el PIB y una subida de precios del 1,2%. Como podemos comprobar, estas estimaciones coinciden con las del FMI.

A este respecto, la Confederación estatal de Consumidores y Usuarios (CECU) asegura a Ondacero que, “el esfuerzo de reducir la demanda de energía en un 15% no tendría ningún impacto positivo real en ningún otro país de la UE, mientras puede agravar la crisis económica, aumentar la situación de inflación y poner en riesgo el bienestar de los hogares el próximo invierno”.

En términos generales, CECU no coincide con la propuesta de la Comisión sobre los cortes de suministros y el racionamiento a las empresas y a las familias. Por el contrario, apuesta por las políticas que incentiven la transición energética, “con especial atención a los consumidores vulnerables”.

Verónica Rivière, presidenta ejecutiva de Gas Industrial, aseguraba a Ondacero, que “ningún escenario contempla que sean necesarias medidas adicionales y restricciones en la demanda para garantizar el suministro de gas”, mientras que España “sufre desde hace meses el impacto de los altos precios del mercado, pese a no haber riesgo de interrupción del suministro ruso”. En esta línea, la experta destaca que reducir el consumo “no tendría ningún impacto” en España.

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Colaboradora en LISA News. Especializada en el ámbito de los Estudios Internacionales y de la Ciencia Política. Interesada en el ámbito de la Seguridad Internacional, los procesos de paz y de resolución de conflictos internacionales.

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