Inicio Blog Página 221

Las leyes que están transformando a la Unión Europea

¿Qué significa pertenecer a la Unión Europea? Cuando le hice esta pregunta a mi abuela, ella me respondió que cuando España entró en la organización «cambió todo, incluso los semáforos». Me dijo que «supuso un cambio al que tuvimos que adaptarnos, pero fue un cambio bueno». Ahora pregunto a mis amigos ya adaptados al cambio y me dicen que la Unión Europea simplemente está para darnos dinero y viajes, pero que realmente no influye en el día a día. Pero, ¿de verdad hace Europa algo más que darnos dinero? La respuesta es sí.

La Unión Europea se encuentra a la vanguardia legislativa con innovadoras propuestas de ley. Se adapta a las problemáticas actuales, con el fin de mantener a los ciudadanos europeos protegidos ante las nuevas amenazas. La inteligencia artificial, la recaudación de datos, la libertad de prensa o incluso la restauración de la naturaleza, son algunos de los nuevos temas sobre los que legisla.

Procedimiento legislativo de la Unión Europea

El procedimiento legislativo de la Unión Europea se compone de dos modalidades principales: el procedimiento legislativo ordinario y el procedimiento legislativo especial. En el primero, la Comisión Europea presenta una propuesta legislativa al Parlamento Europeo, donde se realiza una primera lectura y la pueden enmendar o aprobar. Después, la envían al Consejo Europeo, quien podrá aceptar o modificar la propuesta del Parlamento. 

Si no se acepta, se realiza una segunda lectura por ambas instituciones, con un plazo de tres meses para cada institución, con posibilidad de ampliar un mes más. El Parlamento Europeo examina la posición del Consejo y puede aprobar y adoptar el acto; rechazarla y dar por concluido el procedimiento; o proponer enmiendas. En este último caso,  se devolverá la propuesta al Consejo, quien examinará la propuesta. En el supuesto de no llegar a un acuerdo, se convocará al Comité de Conciliación en las próximas seis semanas, con posibilidad de extenderse a ocho.

Este comité, compuesto por partes iguales de diputados del Parlamento y del Consejo, buscará alcanzar un texto consensuado que puedan aceptar ambas instituciones en un plazo de seis semanas. Para su aprobación se realiza una votación, en la que la delegación del Parlamento deberá aprobar el texto por mayoría absoluta y los representantes del Consejo por mayoría cualificada, aunque en algunos casos también requiere de unanimidad. 

➡️ Te puede interesar: Retos y oportunidades para la Unión Europea en la nueva legislatura: el futuro está en juego

Si el comité no acuerda un texto conjunto, no se adopta el acto legislativo y se da por concluido el procedimiento. Por el contrario, si el comité llega a un acuerdo, este se transmite al Parlamento y al Consejo para una tercera lectura, en la que si ambas instituciones la aprueban (por mayoría simple el Parlamento y mayoría cualificada el Consejo), se adopta la ley como directiva, reglamento o decisión. 

A diferencia del procedimiento ordinario, en el que el Parlamento y el Consejo actúan como colegisladores, en el procedimiento legislativo especial el Consejo es el único que toma la decisión final. En estos casos, el Parlamento Europeo deberá ser consultado y solo puede aceptar o rechazar la propuesta, pero no modificarla. Este procedimiento se utiliza cuando se propone una nueva legislación para la lucha contra la discriminación. No obstante, el Parlamento Europeo podrá ejercer su derecho a veto cuando se utilice como base jurídica en temas de seguridad y de política exterior.

Asimismo, los parlamentos nacionales reciben todas las propuestas de la Comisión, para que puedan formular dictámenes que les permitan dar su opinión. En los ámbitos de competencia compartida con la Unión Europea, pueden ejercer el principio de subsidiariedad, que establece que solo deben tomarse medidas a nivel de europeo cuando sean más eficaces que la actuación individual de los Estados miembros a nivel nacional, regional o local. Así pues, si los parlamentos nacionales consideran que no se respeta este principio, pueden manifestarlo.

Ley para proteger a los periodistas y la libertad de prensa

El 13 de marzo de 2024, se aprueba la ley para proteger a periodistas y medios de comunicación europeos de interferencias políticas o económicas. Las nuevas declaraciones en parlamentos nacionales de querer establecer leyes que limiten la actuación de los medios de comunicación pone en jaque su independencia, vulnerando sus derechos y fomentando la desinformación. Un ejemplo es la actuación del primer ministro húngaro, Viktor Orbán, calificado como «depredador de la libertad de prensa» por Reporteros Sin Fronteras, quien ha construido un imperio mediático sometido a las órdenes de su partido, exponiendo a la oposición a presiones políticas, económicas y legales.

De este modo, se busca proteger el trabajo de los periodistas y sus editores, prohibiendo su detención, sanción, buscar en sus oficinas o instalar programas de vigilancia intrusivos en sus dispositivos electrónicos. Así, el uso de programas espía queda rescindido a casos específicos bajo previa autorización judicial, con el fin de investigar delitos graves sancionados con pena de cárcel.

➡️ Te puede interesar: ¿Qué es la cartera digital de la Unión Europea?

Asimismo, para evitar el uso político de estos medios, sus directores y miembros del consejo de administración deberán ser seleccionados mediante procedimientos transparentes y no discriminatorios. Se tendrá que publicar en una base de datos nacional la identidad de sus propietarios y si la titularidad del medio de comunicación es total o parcialmente pública. Además, los fondos públicos que se reciban en concepto de publicidad o en forma de subvenciones deberán informarse, para lograr una mayor transparencia y evitar interferencias económicas.

Por último, la Eurocámara incluye un mecanismo de protección contra las grandes plataformas en línea que restrinjan o eliminen arbitrariamente contenidos de medios independientes, como Instagram o la plataforma X. Así pues, los medios de comunicación recibirán una notificación cuando la plataforma tenga la intención de eliminar o restringir su contenido y contarán con veinticuatro horas para responder.

Ley de inteligencia artificial

Los sistemas de Inteligencia Artificial tienen diferentes aplicaciones, facilitando el trabajo a sus usuarios, pero pueden suponer un riesgo. La identificación biométrica, puntuación social y la manipulación cognitiva, atentan contra los derechos de privacidad e individualidad personal. Así pues, la Unión Europea ha elaborado esta ley para asegurar que los sistemas de IA utilizados sean seguros, transparentes, rastreables, no discriminatorios y respetuosos con el medio ambiente.

Esta ley clasifica a las IA según su nivel de riesgo. En primer lugar, se encuentran los sistemas considerados inaceptables y, por tanto, o, prohibidos en el territorio de la organización. Son aquellos que utilizan sistemas que clasifican a las personas en función del comportamiento, estatus socioeconómico o características personales; sistemas de identificación biométrica y sistemas que manipulan el comportamiento de personas o grupos vulnerables específicos. 

➡️ Te puede interesar: Proceso de integración en la Unión Europea: trayectoria y desafíos actuales

En segundo lugar,  están los considerados «alto riesgo» definidos como aquellos que afecten negativamente a la seguridad o los derechos fundamentales, teniendo que ser evaluados antes de ser comercializados y durante su ciclo de vida. Entre estos últimos destacan los utilizados en infraestructuras o programas educativos, entre otros. Aunque la IA generativa no entra en la clasificación de alto riesgo, tendrá que cumplir con los requisitos de transparencia y la ley de derechos de autor. De este modo, deberá revelar que el contenido fue generado por IA, diseñar el modelo para evitar que genere contenido ilegal y publicar resúmenes de datos con derechos de autor utilizados para la formación generada. Además, cualquier incidente grave tendrá que ser reportado directamente a la Comisión Europea.

La Unión Europea, también deja hueco a la innovación. Con esta ley, ofrece a las nuevas, pequeñas y medianas empresas oportunidades para desarrollar y capacitar modelos de IA antes de su lanzamiento al público. De esta manera, esta organización ha solicitado a sus miembros que proporcionen a las empresas un entorno de pruebas que simule condiciones cercanas al mundo real, para que puedan realizarlo de la manera más eficiente y con el que obtener un buen índice de resultados.

Asimismo, esta ley se enmarca dentro del Reglamento general de protección de datos (RGPD), destinada a proteger a las personas físicas en el tratamiento de datos personales por parte de las autoridades competentes para fines de prevención, investigación, detección o enjuiciamiento de infracciones y la ejecución de sanciones penales. Esta normativa se ha ampliado recientemente para abarcar incluso la actuación de las entidades privadas.

El volumen de datos recopilados e intercambios ha crecido de forma exponencial, poniendo cada vez más datos personales del ciudadano a disposición pública. Además, la integración económica y social, ha dado lugar a un aumento de los flujos transfronterizos de datos, por lo que es necesario una legislación eficiente y firme que defienda la privacidad de los usuarios.

Ley europea de materias primas fundamentales

Los recursos naturales son un elemento fundamental en el sustento de cualquier país. El litio, cobalto y níquel se utilizan para producir baterías; el galio, los paneles solares; el boro se emplea en tecnologías eólicas; y el titanio y el wolframio, en los sectores espacial y de defensa. De este modo, la Unión Europea ha elaborado la Ley Europea de Materias Primas, con la que quiere garantizar un suministro seguro y sostenible de recursos fundamentales para la industria europea y reducir significativamente la dependencia de la organización con respecto a las importaciones suministradas por un solo país.

➡️ Te puede interesar: 7 películas para convertirte en experto en la Unión Europea

La guerra de Ucrania ha puesto en relieve la fragilidad de las cadenas de suministro de gas natural, evidenciando los riesgos de depender de un solo proveedor. Sin embargo, esta situación no es exclusiva del gas: el 97% del magnesio que consume la UE proviene de China, mientras que el 98% de borato se importa de Turquía. Estos ejemplos ponen de manifiesto la necesidad de fortalecer las cadenas de suministro a nivel nacional y reforzar las alianzas con terceros países. El objetivo es lograr una mayor autonomía estratégica mediante la diversificación de proveedores, evitando la dependencia excesiva de un solo país y reduciendo la vulnerabilidad de las cadenas de suministro.

La era digital en la que nos encontramos aumenta la demanda mundial, por lo que con esta ley la Unión Europea crea una lista de materias primas estratégicas de importancia crucial para la transición ecológica y digital y para el ámbito de defensa y seguridad. De este modo, se establecen parámetros de referencia para las capacidades nacionales a lo largo de la cadena estratégica de suministro que deben alcanzarse de aquí a 2030. Así, el 10% de las necesidades europeas se cubrirá con la extracción, un 40% con transformación y un 15% con el reciclado. Por último, se destaca que, como máximo, el 65% del consumo anual de la UE de cada materia prima en cualquier fase del proceso de  transformación podrá proceder de un tercer país, evitando caer en la dependencia, al mismo tiempo que se mejora la resiliencia de la organización.

➡️ Si quieres adentrarte en la Unión Europea y las relaciones internacionales y adquirir habilidades profesionales, te recomendamos los siguientes programas formativos:

¿Qué es la Ley Rusa y por qué está revolucionando Georgia?

La aprobación el pasado 14 de mayo en el Parlamento georgiano de la «Ley de Transparencia sobre Inherencia Extranjera», que posteriormente fue vetada por la presidenta de ese país, expone una crisis política que apunta directamente a Rusia, uno de los principales beneficiados por esta ley. En este contexto, Moscú observa con atención un escenario, el Cáucaso, vital para sus intereses geopolíticos y de seguridad, particularmente ante las tentativas europeas por atraer a su esfera de influencia a países como Georgia y Armenia. En este artículo, Roberto Mansilla Blanco, alumno del Máster Profesional de Analista de Inteligencia de LISA Institute, analiza esta ley y sus desafíos.

En un contexto determinado por el aumento de la retórica belicista entre Rusia y Occidente, Georgia, país caucásico históricamente enmarcado dentro de la esfera de influencia rusa, pero que inició en diciembre pasado negociaciones de admisión en la Unión Europea (UE), ha logrado captar la atención geopolítica en los últimos días. La razón se debe a la tensión política generada sobre la aprobación parlamentaria de la Ley de Transparencia sobre Inherencia Extranjera, también conocida como «Ley Rusa» por sus similitudes con la que rige en Rusia desde 2022. 

Esta ley fue inicialmente impulsada en marzo de 2023 por el primer ministro Bidzina Ivanishvili y el partido Sueño Georgiano (SG) En ese momento la ley fue retirada tras ser rechazada en primera votación parlamentaria en medio de protestas en las calles. El Parlamento georgiano retomó su discusión a comienzos de mayo de 2024, siendo finalmente aprobado el borrador el pasado 14 de mayo. 

Siguiendo con los procedimientos reglamentarios, la ley pasó a manos de la presidenta georgiana Salomé Zurabishvili (también del partido SG), quien finalmente la vetó el pasado 19 de mayo. No obstante, el texto pasará de nuevo al Parlamento, con expectativas de ratificar su aprobación.

 ➡️ Te puede interesar: ¿Por qué Putin es tan popular entre los rusos?

Este contexto ha incrementado la tensión política y el malestar social de los sectores opositores que, contando con el apoyo desde Occidente, han generado un prisma dentro de la opinión pública hacia el gobierno de Ivanishvili calificándolo de presuntamente «prorruso». Durante semanas, la capital georgiana Tbilisi registró múltiples protestas ciudadanas, con represión y detenciones por parte de las autoridades. 

En perspectiva geopolítica, la crisis georgiana ilustra una eventual ampliación hacia el Cáucaso del pulso que libran Rusia y Occidente desde la guerra en Ucrania. Este escenario afecta con mayor incidencia los imperativos de seguridad rusos en la región, que involucran al Cáucaso y Oriente Próximo. 

El análisis examinará en qué medida la crisis georgiana y los pulsos ruso-occidentales en el contorno caucásico pueden repercutir en escenarios de mayor tensión y conflictividad para Moscú. Destacamos así:

1. Los intereses rusos y occidentales en torno a la Ley de Transparencia sobre Inherencia Extranjera, que inciden en sus expectativas por mantener a Georgia dentro de sus respectivas áreas de influencia;

2. La posibilidad de que el Cáucaso se convierta en un nuevo frente conflictivo para Rusia, con implicaciones hacia otros escenarios (Oriente Próximo) así como dentro de las alianzas estratégicas si no-rusas y occidentales.

Los intereses ruso-occidentales en torno a la Ley de Transparencia sobre Inherencia Extranjera 

El pasado 1 de mayo, el Parlamento georgiano aprobó el proyecto de Ley de Transparencia sobre Inherencia Extranjera, anteriormente conocida como Ley contra Agentes Extranjeros, en la segunda de las tres votaciones necesarias. 

La ley exige que los medios de comunicación, ONG y organizaciones sin ánimo de lucro sean registrados como «intereses de una potencia extranjera» en caso de recibir más del 20% de su financiamiento fuera del territorio georgiano. De acuerdo con un informe de la Unión Europea (2021), existen en Georgia entre 1.200 y 2.300 organizaciones civiles que reciben más de un 20% del financiamiento exterior y que, visto el contenido de la ley, podrían verse afectadas. 

Los riesgos para estas entidades de la sociedad civil ante la etiqueta de «potencia extranjera» son variados. Cada seis meses, el Ministerio de Justicia georgiano llevará a cabo inspecciones sobre documentos y comunicaciones internas de estos organismos. 

➡️ Te puede interesar: Cómo la Iglesia Católica y Juan Pablo II derribaron el comunismo en Europa del Este

Según los críticos de esta ley, entre los que destacan, además de la oposición georgiana,  la UE, la OTAN y EE. UU., la «Ley Rusa» aleja a Georgia de la Unión Europea y la acerca a los imperativos geopolíticos del Kremlin. Así, el conflicto de intereses geopolíticos entre Rusia y Occidente se amplía directamente dentro del contexto político georgiano, en particular con la vista puesta en las elecciones parlamentarias previstas para octubre próximo. En juego está la hegemonía política de SG, en el poder desde 2012. 

En un espacio político sumamente polarizado y atomizado, la tensión ha desatado una confrontación permanente entre sectores «pro occidentales», nacionalistas y «prorrusos», vigente en el país desde la denominada «Revolución de las Rosas» de 2003. Esta rebelión  ciudadana acabó entonces con el gobierno de Eduard Shevarnadze (exministro de exteriores soviético considerado más próximo al Kremlin) a favor del pro occidental Mijaíl Saakashvili (2003-2011). 

Los intereses rusos en Georgia

Rusia ha salido en defensa del gobierno de Ivanishvili argumentando una presunta inherencia occidental en las protestas. Moscú ha propagado la idea de que Occidente quiere recrear en el país caucásico, lo que ha denominado como un «intento de golpe de Estado», trazando un paralelismo con lo sucedido en Kiev con el Maidán de 2013-2014.  

En ese momento y contando con apoyo occidental, la rebelión ciudadana en la capital ucraniana dio paso a la caída del gobierno de Víktor Yanukóvich, igualmente señalado de «prorruso», a favor de un giro político pro occidental manifestado en sus sucesores Petró Poroshenko (2015-2019) y el actual presidente Volodímir Zelenski. Por tanto, para Moscú resulta estratégico evitar cualquier atisbo de reproducción de un «nuevo Maidán» pro occidental en sus esferas de influencia euroasiáticas. 

Asimismo, el gobierno de Ivanishvili ha debido manejar delicados equilibrios entre Rusia y Occidente. Si bien continuó con el esquema pro occidental de admisión en la UE, su gobierno se opuso a la aplicación de las sanciones occidentales contra Rusia tras la invasión de Ucrania en 2022. Ante esta situación, la opinión pública occidental no tardó en tildar a SG de ser un supuesto «delfín» del Kremlin, incluso acusándolo de adoptar un estilo autoritario. Por otro lado, SG denunció la presunta «inherencia occidental» en la crisis política georgiana.

➡️ Te puede interesar: Más allá del FSB: los servicios de Inteligencia de Rusia

Ivanishvili y SG han contado con el estratégico apoyo de la Iglesia Ortodoxa georgiana, lo cual denota una interacción de intereses entre el poder político y las autoridades religiosas, un factor muy similar al que desde hace dos décadas mantiene Putin en Rusia. Esta variable podría implicar vías de conexión entre Moscú y Tbilisi a través del poder de influencia que mantienen las respectivas Iglesias ortodoxas nacionales tanto en la sociedad rusa como en la georgiana. 

En lo relativo a las próximas elecciones parlamentarias, Ivanishvili estaría manejando la posibilidad de garantizar a su favor el apoyo de sectores más tradicionalistas, sean «prorrusos» o incluso nacionalistas. Tampoco se debe olvidar el peso del factor energético. Georgia depende en un 90% del suministro de petróleo y gas natural ruso, toda vez su territorio es ruta de tránsito de oleoductos y gasoductos del Mar Caspio hacia Rusia y Europa. 

Moscú también tiene otras cartas a su favor. El Kremlin ha ofrecido negociar con el gobierno de Ivanishvili un acuerdo confederal en torno a Abjasia y Osetia del Sur, muy probablemente con la intención de zanjar cualquier reclamación territorial en caso de un eventual cambio de gobierno en Tbilisi a raíz de las elecciones parlamentarias. Tras la guerra ruso-georgiana de 2008 que derivó en la independencia de facto de Abjasia y Osetia del Sur, Moscú ha pasado a controlar un 20% de antiguo territorio georgiano, un contexto muy similar al que mantiene desde 2014 en Ucrania en torno a la península de Crimea y desde 2022 en el Este ucraniano, principalmente en el Donbás, territorios ahora «reintegrados» dentro de la Federación de Rusia vía referéndums no reconocidos por la mayor parte de la comunidad internacional. 

Aunque algunos analistas observan la posibilidad de que Moscú esté negociando con Tbilisi un nuevo estatus para Abjasia y Osetia del Sur como una especie de «moneda de cambio» a favor de la aprobación de la «Ley Rusa», los objetivos del Kremlin estarían más bien enfocados en garantizar su seguridad regional, creando un cordón sanitario en el Cáucaso Sur similar al que mantiene actualmente en el Donbás y otras regiones del Este ucraniano. 

Con ello, Rusia buscaría blindarse ante la posibilidad de un viraje pro occidental en Georgia, con el foco en las próximas elecciones parlamentarias. Toda vez que desarrolla líneas férreas para unir a Abjasia y Osetia del Sur con el territorio ruso, el Kremlin también permite inversiones chinas en infraestructuras en esas regiones.

Los intereses occidentales

Occidente también ha jugado sus cartas en Georgia. Al tiempo que la mayor parte del sistema mediático europeo mostró un visible apoyo al giro pro occidental georgiano, advirtiendo sobre los peligros de reorientación hacia Moscú por medio de la «Ley Rusa», durante las recientes protestas en Tbilisi fue notoria la presencia de los respectivos ministros de Exteriores de Lituania, Estonia e Islandia, todos ellos países miembros de la OTAN y, en el caso lituano y estonio, también de la UE, en apoyo a los manifestantes.

Mediante comunicado emitido por el comisario de Política Exterior de la UE, Josep Borrell, Bruselas dejó claras sus intenciones al calificar que «el espíritu y el contenido de la ley no están en consonancia con las normas y valores fundamentales de la UE. Socavará el trabajo de la sociedad civil y los medios de comunicación independientes, mientras que la libertad de asociación y la libertad de expresión son derechos fundamentales que están en el centro de los compromisos de Georgia como parte del Acuerdo de Asociación y de cualquier vía de adhesión a la UE».

➡️ Te puede interesar: Runet, el arma de Putin para controlar Internet

Este contexto define los imperativos geopolíticos occidentales en torno a Georgia y, por extensión, también hacia el resto de países del Cáucaso, en particular Armenia. De acuerdo a fuentes europeas, más del 80% de los georgianos manifiesta su apoyo a integrarse en la UE. Desde hace más de dos décadas, Bruselas ha incentivado este camino para el país caucásico: en 1999 Georgia ingresó en el Consejo de Europa, un organismo de defensa de la democracia y los derechos humanos antecesor de la UE. 

En medio de la ampliación de la UE de 2004, Georgia fue incluida en la Política Europa de Vecindad (PEV); en 2014 firmó con la UE el Acuerdo de Asociación y el Acuerdo de Libre Comercio de Alcance Amplio y Profundo (ZLCAP) que le permitió a Tbilisi (al mismo tiempo que a Ucrania y Moldavia) acceder al mercado único europeo en determinados sectores económicos. 

Amparadas por Bruselas, desde 2012 los gobiernos de SG han impulsado una serie de reformas con especial atención en la Ley de Desoligarquización y medidas de transparencia y lucha contra la corrupción, con la finalidad de allanar el camino a las negociaciones de ingreso georgiano. 

En marzo de 2022, muy probablemente condicionada por la invasión militar rusa de Ucrania, Georgia pidió formalmente su admisión a la UE. Esta decisión, en palabras de Charles Michel, presidente del Consejo Europeo, supuso «una clara señal de esperanza para el pueblo georgiano y para todo el continente europeo»; una declaración que demostraba a las claras las intenciones geopolíticas de Bruselas de alejar a Georgia del área de influencia rusa. 

La petición de admisión georgiana fue finalmente atendida el 14 de diciembre de 2023, cuando Bruselas aceptó iniciar negociaciones de ingreso para Tbilisi. Muy seguramente determinada por las tensiones ruso-occidentales, esta inmediatez europea por acelerar las negociaciones de admisión con países en la órbita de influencia rusa como Georgia, Ucrania y Moldavia contrasta claramente con el atasco y el distanciamiento mantenido desde hace décadas con otros aspirantes de mayor trayectoria para ingresar en la UE, como es el caso de Turquía, miembro de la OTAN y que en los últimos años ha mantenido una posición más autónoma de los imperativos geopolíticos occidentales, acercándose particularmente a Rusia y China.

Tras la aprobación de la «Ley Rusa», la presión de la UE hacia Georgia no se hizo esperar: Bruselas manifestó su intención de revisar sus relaciones con Tbilisi.

El Cáucaso: ¿un nuevo frente de guerra para Rusia?

Ante la posibilidad de perder influencias regionales motivadas por la inherencia exterior y las tendencias pro occidentales, Rusia se ha visto en la obligación de reacondicionar sus prioridades y alianzas en el Cáucaso y otras esferas geopolíticas. 

Estos imperativos para Moscú se acrecientan tras el reciente desbloqueo en el Senado estadounidense de 61.000 millones de euros en ayuda para una Ucrania escasa de efectivos militares y de armamento para contrarrestar la previsible ofensiva rusa a gran escala. Una ofensiva en la que Moscú, con apoyo militar de aliados como Corea del Norte, Irán y China, delinea una fase decisiva para intentar definir a su favor, a mediano plazo, el curso de la guerra en Ucrania.

➡️ Te puede interesar: Cómo analizar a los líderes de la geopolítica actual

Expectante ante la posibilidad de éxito de esta ofensiva militar, el Kremlin no descarta una eventual negociación en Ucrania condicionada por la incapacidad de Kiev para mantener el esfuerzo de guerra así como del posible desencanto y hartazgo occidental en su ayuda a Ucrania que pueda terminar resultando estéril. A través de esta eventual negociación, el Kremlin sopesa imponer unas condiciones que impliquen para Kiev y Occidente aceptar el status quo de división política y territorial del territorio ucraniano

No obstante, Occidente no parece persuadido a seguir, al menos de momento, esas expectativas rusas. Mientras acelera la ayuda militar a Ucrania, EE. UU. y Europa ansían observar un giro político ‘antirruso’ en Georgia, sea por la vía de las protestas o ante las próximas elecciones parlamentarias. 

Muy concentrada en el frente bélico ucraniano, Rusia busca evitar la caída de un peón estratégico como Georgia. Pero las presiones occidentales podrían implicar para el Kremlin atender una serie de escenarios conflictivos, una especie de «guerra de dos frentes» desde Ucrania hasta el Cáucaso.

Armenia y Azerbaiyán

Ante esta situación, Moscú viene adelantando un reordenamiento de sus prioridades estratégicas en el Cáucaso. Tras las breves guerras entre Azerbaiyán y Armenia por el control del enclave de Nagorno Karabaj (2020-2021 y 2023) y contando tácitamente con el apoyo de aliados como Turquía, Irán y China, Moscú ha profundizado sus lazos con una potencia energética y cada vez más militar como Azerbaiyán con el objetivo disuasivo de mantener el equilibrio de poder regional. Como también sucede en el caso georgiano, la baza energética es un arma geopolítica, estratégica y de influencia para Moscú en Armenia, igualmente dependiente del gas y petróleo rusos.

La victoria militar relámpago de Azerbaiyán sobre Armenia por el control de Nagorno Karabaj en 2023 y el anuncio en abril pasado de la salida de los 2.000 efectivos militares rusos allí establecidos desde 2021 como fuerzas de paz reacondiciona el equilibrio militar y geopolítico regional. Este contexto anuncia la tácita configuración de un eje ruso-azerí como disuasión estratégica ante una Armenia que, como Georgia, también ha mostrado sus expectativas de orientación pro occidental, tal y como defiende en Ereván el gobierno del presidente Nikol Pashynian

No obstante, este contexto comienza a complicar la situación del presidente armenio, particularmente ante la reciente movilización ciudadana en su contra impulsada por sectores nacionalistas y de la Iglesia armenia, molestos por la derrota militar en Nagorno Karabaj y el éxodo de compatriotas de origen armenio. Con ello, y mientras intenta mantener su influencia en Tbilisi, Moscú también observa con atención la posibilidad de que las protestas en Ereván impliquen una especie de «Maidán a la inversa» que, eventualmente, propicie la caída de Pashynian y un retorno de la influencia rusa en Armenia. 

En esta ecuación geopolítica, Rusia y Occidente pujan por mantener sus respectivas esferas de influencia en Georgia y Armenia como puerta de acceso al Cáucaso, Oriente Próximo y Asia Central. 

El islamismo yihadista

Por otro lado, Moscú también observa con atención la posibilidad de retorno de algunos reductos del islamismo radical, tal y como se observó con el atentado terrorista de Moscú del pasado 22 de marzo. Mientras repetía hasta la saciedad la existencia de una presunta autoría ucraniana detrás del atentado, Moscú terminó enfocando su atención en supuestos terroristas islamistas, principalmente de origen tayiko. 

El Cáucaso y Asia Central han sido tradicionales focos de irradiación del islamismo yihadista y de células terroristas afines contra lo que denominan como la «infiel Rusia», intentando así atizar un sentimiento antirruso entre sus poblaciones musulmanas. La intervención militar rusa en Siria a partir de 2015 en apoyo al régimen de Bashar al Asad significó también un argumento sostenido por el islamismo yihadista, especialmente por parte del Daesh, también conocido como Estado Islámico, para atentar contra objetivos rusos.

➡️ Te puede interesar: La geopolítica de Eurovisión: del conflicto entre Rusia y Ucrania al de Armenia y Azerbaiyán

Esto ha llevado al Kremlin a intentar manejar delicados equilibrios internos con respecto a sus poblaciones de origen musulmán. Aquí se resaltan algunas variables importantes como la lealtad de las autoridades y efectivos militares chechenos al esfuerzo bélico ruso en Ucrania así como la posibilidad de acentuarse recelos dentro de la sociedad rusa hacia inmigrantes caucásicos y centroasiáticos a raíz del reciente atentado en Moscú. 

Temiendo conatos de xenofobia y de detenciones arbitrarias dentro del territorio ruso, los gobiernos de Tayikistán y Kirguizistán han recomendado a sus ciudadanos no viajar a Rusia. El factor lingüístico también ha entrado en juego: los gobiernos tayiko y kirguizo se resisten a adoptar las expectativas de Moscú por reforzar en esos países el uso del idioma ruso, un aspecto que también puede reproducir reivindicaciones nacionalistas históricas en Asia Central.

Oriente Próximo

Más allá de la presencia rusa en Siria y del actual contexto de guerra en Gaza, el nuevo panorama regional también implica escenarios de atención para la seguridad y los imperativos geopolíticos rusos.

El reciente fallecimiento del presidente iraní Ibrahim Raïsi tras un accidente aéreo el pasado 19 de mayo supone para el Kremlin un revés importante. Además de Turquía y Qatar, Irán es un aliado estratégico ruso tanto a nivel regional como en lo relativo a la ayuda militar al esfuerzo bélico en Ucrania. 

La desaparición de Raïsi implica para el Kremlin observar con atención cómo se definirá la situación interna en Irán, que deberá celebrar nuevas elecciones presidenciales el próximo 28 de junio. Esto lleva a atender los nuevos equilibrios de poder en Teherán en un contexto de volatilidad e inestabilidad regional determinado igualmente por el reciente enfrentamiento directo entre Israel e Irán, cuyas repercusiones de «guerras híbridas» también se hacen sentir en otros contextos como Siria, Líbano, Irak y Yemen.

El pulso entre el eje sino-ruso y Occidente

Más allá del Cáucaso y de Oriente Próximo, existen otros escenarios que Moscú atiende con visión estratégica para sus intereses geopolíticos y de seguridad. En medio de la crisis georgiana, el presidente ruso Vladímir Putin inició una visita oficial de dos días a Beijing (16-17 de mayo) con la finalidad de reforzar la relación estratégica con su homólogo chino, Xi Jinping. 

La cumbre Xi-Putin supone para Moscú fortalecer un marco vital de alianzas en un contexto de creciente confrontación con Occidente. El intento de asesinato del jefe de gobierno eslovaco Robert Fico, así como anteriormente sucediera con su homólogo serbio Aleksandar Vučić, enturbiaron aún más este clima de tensión ruso-occidental; los gobiernos y medios europeos califican a Fico y Vucic como «prorrusos», un argumento que el Kremlin también ha utilizado de manera defensiva para denunciar la posibilidad de desatarse una mayor «rusofobia» en Europa con el foco en la guerra en Ucrania.

➡️ Te puede interesar: ¿Está la Unión Europea preparada para afrontar al terrorismo?

Antes de la visita de Putin, Xi había iniciado su primera gira por Europa en cinco años, que le llevó a Francia, Serbia y Hungría, estos dos últimos países también aliados del eje sino-ruso. En Budapest, Xi informó sobre la próxima apertura de una fábrica de coches eléctricos, un anuncio que generó temores en Occidente en cuanto a la potencialidad tecnológica china en pleno centro europeo ante la sintonía geopolítica entre Xi y el presidente húngaro Viktor Orbán.

Una semana antes de su viaje a Beijing, Putin inició oficialmente el pasado 6 de mayo un nuevo mandato presidencial con un cambio sustantivo en las esferas de poder en el Kremlin: la destitución de Serguéi Shoigú como ministro de Defensa y su sustitución por el tecnócrata y economista Andréi Beloúsov, hasta ahora viceprimer ministro. Este golpe de timón de Putin pareciera encaminar al reordenamiento de las fuerzas armadas y de la economía rusas a través de una reforma que imprima una mayor eficacia para mantener el esfuerzo bélico en Ucrania, así como de consolidar la iniciativa militar ante la OTAN. 

Toda vez Shoigú pasa ahora a ocupar el cargo como nuevo secretario del Consejo de Seguridad, Putin mantiene a otro de sus aliados, el general Valeri Gerásimov, como jefe del Estado Mayor. Este enroque en las altas esferas políticas y militares define a Gerásimov como el encargado principal de la planificación y la dirección de la guerra en Ucrania; mientras que la experiencia en el área económica de Beloúsov buscaría mejorar la coordinación entre las diferentes instancias directamente implicadas en la «economía de guerra». Por otro lado, Putin también asciende a otro aliado, Nikolái Patrushev, ex secretario del Consejo de Seguridad, ahora como nuevo consejero personal.

Con estos movimientos, Moscú busca crear una tenaza de contención que le permita repeler las tentativas occidentales por alejar a Ucrania y Georgia de las esferas de influencia rusas. Los recientes acontecimientos dan a entender los alcances de este pulso geopolítico entre los ejes sino-ruso y el occidental, especialmente dentro del espacio euroasiático. 

Mientras Europa busca crear un sistema defensivo alternativo a la OTAN y con la vista en el «enemigo ruso», el presidente francés Emmanuel Macron anunció la posibilidad de enviar tropas francesa de la Legión Extranjera a Ucrania. La respuesta de Putin ha sido aprobar maniobras nucleares cerca de la frontera con Ucrania como efecto disuasivo. Toda vez este pulso entre alianzas geopolíticas tiene igualmente incidencia en el Sahel africano, donde París ha perdido esferas de influencia (Níger, Burkina Faso) precisamente a favor del eje sino-ruso. 

Otro contexto son las elecciones al Parlamento europeo de junio próximo. Bruselas muestra su preocupación ante el presunto efecto que puedan tener los canales de desinformación tanto rusos como chinos a través de las alianzas políticas y el ascenso electoral vía partidos populistas y euroescépticos, algunos de ellos de extrema derecha y otros también señalados como «prorrusos», dentro del próximo Parlamento europeo para el período 2024-2029.

Al igual que Rusia, China también interpreta que Occidente, con EE. UU. a la cabeza, busca quebrantar la solidez de un eje sino-ruso desafiante para la hegemonía «atlantista». Occidente presiona cada vez más a Beijing por su apoyo a Rusia en la guerra de Ucrania; toda vez Washington sigue buscando vías indirectas y alternativas con la finalidad, hasta ahora infructuosa, de alejar a Moscú de su alianza con Beijing. En perspectiva, la crisis georgiana es un apéndice más del pulso geopolítico global entre los ejes sino-ruso y occidental.

➡️ Si quieres adentrarte en el mundo de las RRII y adquirir habilidades profesionales, te recomendamos los siguientes programas formativos:

Proceso de integración en la Unión Europea: trayectoria y desafíos actuales

La Unión Europea nace en la década de los años 50 como respuesta al horror de la Segunda Guerra Mundial y con el objetivo de prolongar un tiempo de consenso y paz en nuestro continente. Desde entonces, son muchos los países que han ido adaptándose y adoptando el proyecto europeo. En este artículo, David García Pesquera, estudiante del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico analiza el proceso de integración en la Unión Europea desde sus inicios hasta la actualidad.

Durante las últimas décadas de historia europea, se ha sucedido un proceso de integración y ampliación de los miembros de la comunidad europea hasta alcanzar los 27 países actuales. Ser miembro de pleno derecho no atiende únicamente a criterios geográficos, sino que también se deben cumplir unas variables de calidad democrática, transparencia institucional y desarrollo económico y social.

Estados fundadores de la Unión Europea

El 9 de mayo de 1950, Robert Schuman, perteneciente a la tradición democristiana europea, propone articular la reconstrucción europea en torno a la protección del acero y el carbón, fundamentales para el mercado del continente. En 1951, las comunidades europeas nacen a través de la cooperación económica europea, formada por Bélgica, la República Federal de Alemania, Francia, Italia, Luxemburgo y Países Bajos. Así nace la Comunidad Europea del Carbón y del Acero (CECA), precursora de la Unión Europea actual.

➡️ Te puede interesar: Retos y oportunidades para la Unión Europea en la nueva legislatura: el futuro está en juego

Estos inicios explican que el 9 de mayo se celebre el Día de Europa, fecha de la denominada Declaración de Schuman, que junto a Jean Monnet, Konrad Adenauer, Alcide De Gasperi y Paul-Henri Spaak son considerados los padres de Europa o padres fundadores. Todos ellos provenían de la familia democristiana representada actualmente en su mayoría por el Partido Popular Europeo (PPE), excepto el belga Spaak, socialdemócrata, representado por los Socialistas y Demócratas (S&D).

La presencia de estos seis países fundadores no tardó en aportar beneficios. El mercado del carbón y el acero se incrementó en esta comunidad en más de un 20% y la riqueza de estos países aumentó en más de un 17%. Además, el paro descendió y la seguridad de los trabajadores aumentó. En lo político, además, al controlarse quién producía qué la pacificación de la zona era una realidad. Con la creación de una unión aduanera, era imposible que alguien destinase fuera de los tratados internacionales una cantidad distinta a la autorizada. 

Todos los estados fundadores se beneficiaron. Desde el Puerto de Róterdam en Países Bajos, los paraísos fiscales de Luxemburgo, el creciente protagonismo industrial para los belgas, los italianos que irrumpen como gran aliado y país industrializado del sur del continente y alemanes y franceses pondrían fin a sus disputas históricas y liderarían el desarrollo económico del continente.

Con el Tratado de Roma de 1957 se funda oficialmente la Comunidad Económica Europea, (CEE), aglutinando todos los proyectos en marcha en la CECA e iniciando el legado institucional europeo garante de un tiempo de paz y cooperación. El cambio de nombre a la actual Unión Europea tiene lugar en el año 1993 tras el Tratado de Maastricht, que abrió una nueva etapa basada en la cooperación en asuntos de seguridad, justicia y política exterior.

Primeras ampliaciones de la Unión Europea

Tras los primeros años en los que los seis países fundadores echaron a andar el proyecto europeo, comenzaron las ampliaciones. La primera tiene lugar en 1973, con la entrada de Dinamarca, Irlanda y Reino Unido. La CEE pasaba así de 6 a 9 países miembros, ampliando su campo de acción e incorporando una de las principales potencias a nivel europeo y mundial.

➡️ Te puede interesar: ¿Qué es la cartera digital de la Unión Europea?

Posteriormente, la década de los 80 estuvo protagonizada por la ampliación europea en el sur del continente tras caer sus dictaduras durante la década anterior. Primero, Grecia accedió a la CEE en 1981. Más adelante, tiene lugar la ampliación ibérica, con el ingreso de España y Portugal en la organización en el año 1986. En el caso español, su ingreso o permanencia no fue sometido a referéndum, como sí la permanencia en la OTAN apenas dos meses más adelante de nuestra entrada oficial el 1 de enero de 1986.

Austria, Suecia y Finlandia se unen al proyecto europeo en 1995, completando así el proceso de  integración durante el siglo XX, extendido a prácticamente la totalidad del oeste europeo. Se trató además de la primera incorporación a la recién bautizada Unión Europea tras el giro aportado en el Tratado de Maastricht.

Últimas incorporaciones

Ya entrado el siglo XXI, son muchos los países al este del telón de acero que una vez la división internacional emanada de la Segunda Guerra Mundial y presente en tiempos de la Guerra Fría había caído, manifestaban su voluntad de entrar en la Unión Europa y avanzar sus alianzas con las potencias hegemónicas del mundo occidental, también con su integración paralela en la OTAN.

En 2004 tuvo lugar la mayor ampliación de estados miembros hasta ahora vista, con la entrada de Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, Chequia, Eslovaquia, Hungría, Eslovenia, Malta y Chipre. Además de estas dos últimas islas mediterráneas, prácticamente la totalidad del antiguo bloque del este europeo, excepto las antiguas repúblicas soviéticas y yugoslavas (excepción de Eslovenia) unieron su destino a la comunidad europea: las repúblicas bálticas y el grupo de Visegrado.

➡️ Te puede interesar: 7 películas para convertirte en experto en la Unión Europea

Posteriormente, en 2007, con la incorporación de Rumanía y Bulgaria, se cerraría el círculo de los países del antiguo bloque oriental que no pertenecían a otro estado en forma de república federal (Unión Soviética o Yugoslavia). La última entrada en la organización data de hace más de una década, cuando en 2013 Croacia ingresó en la Unión Europea. 

Por aquel entonces el número de países alcanzó los 28, gozando de gran salud su membresía, solo causando una única baja a lo lago de toda su historia, la del Reino Unido tras el Brexit. La votación vía referéndum tuvo lugar el 23 de junio de 2016 y fue muy ajustada y dispar en función del territorio (51,9% a favor de abandonar la UE y 48,1% en favor de permanecer). La salida oficial del Reino Unido de la UE se produjo el 31 de enero de 2020, 6 días después de la firma del Acuerdo de Retirada. Desde ese momento, los siguientes meses se articularían pactos para gestionar las relaciones británicas con los países de la unión en asuntos políticos y económicos.

Países candidatos a la UE

Actualmente, hay 9 países que son candidatos oficiales a entrar en la Unión Europea: Albania, Macedonia del Norte, Bosnia y Herzegovina, Serbia, Montenegro, Georgia, Moldavia, Turquía y Ucrania. Por otra parte, Kosovo aparece como candidato potencial, pero no ostenta un estatus similar dado su reconocimiento internacional limitado (por parte de 5 países de la UE, entre ellos España).

Todos los países europeos que así deseen pueden solicitar su adhesión a la UE, siempre y cuando cumplan con los requisitos pertinentes, que se encuentran recogidos en los Criterios de Copenhague. Se plantea como idea principal la necesidad de instituciones estables que aporten garantías democráticas y la defensa del Estado de derecho, los Derechos Humanos y la seguridad de las minorías.

Además, los países candidatos deben defender una economía de mercado y asegurar el funcionamiento de sus sectores productivos de forma que sean capaces de hacer frente a la presión competitiva del mercado comunitario europeo. Por último, resulta fundamental asegurar el cumplimiento de las obligaciones que el contrato de membresía de la UE exige, entre las que se incluyen la aplicación de la legislación comunitaria y la adhesión a los objetivos comunes de la organización.

➡️ Te puede interesar: ¿Debe la Unión Europea crear su propio Ejército? El debate en torno a la Estrategia Industrial de Defensa en Europa

El proceso de adhesión consta de tres fases: candidatura, negociaciones de adhesión y adhesión. Esta primera fase es implementada por el Consejo Europeo, que solicita a la Comisión Europea la viabilidad del país candidato para ser miembro oficial. Con base en el criterio de la Comisión, el Consejo otorga el estatus de país candidato, iniciando automáticamente la ronda de negociaciones.

La segunda fase viene marcada por la aplicación de las reformas pendientes y los requisitos a cumplir por parte del país candidato, siempre bajo la supervisión de la Comisión y las informaciones permanentes al Parlamento y el Consejo. Una vez finalizada esta fase y siempre y cuando la Comisión considere que el candidato la ha superado, se firma el Tratado de Adhesión, con la rúbrica y ratificación de todos los estados miembros.

Si bien los criterios y el proceso de integración son uniformes, la UE ha priorizado algunas regiones en su estrategia de adhesión de nuevos miembros, por ejemplo, con el proceso especial para los Balcanes Occidentales. El Proceso de Estabilización y Asociación prioriza esfuerzos en Albania, Montenegro, Bosnia, Serbia y Macedonia del Norte, agilizando reformas económicas e inversiones competitivas que dinamicen los mercados de estos países.

Otro de los casos a comentar es Turquía, país candidato desde 1987, cuando presentó su solicitud. Su proceso de integración es el más largo de la organización hasta ahora, debido a diversos factores: la situación de Chipre, la inestabilidad en el Kurdistán o la brecha existente en términos económicos y sociales. Sin embargo, la principal razón que ha congelado el europeísmo en Turquía es el creciente autoritarismo de los gobiernos de Erdoğan durante los últimos años.

Por otro lado, los otros candidatos, Georgia y Moldavia, padecen un paradigma completamente distinto. Su integración en la UE está influida por su dependencia de Rusia y su pretendido alejamiento de Moscú. En el caso de Moldavia encontramos el dilema de Transnistria mientras que en Georgia la actualidad nos lleva a las protestas europeístas en contra de la Ley de Agentes Externos aprobada por los prorrusos proyecto que limitaría la capacidad de las organizaciones de la sociedad civil y los medios de comunicación para operar libremente en el país.

En conclusión, el proceso de integración en la Comunidad Europea se puede describir como una historia de éxito. Una gran parte de los países del continente se han sentido representados por una organización como la Unión Europea que ha construido un espacio de libertad y paz en un continente que en sus inicios estaba destrozado tras dos guerras mundiales en apenas treinta años.

➡️ Si quieres adentrarte en la Unión Europea y las relaciones internacionales y adquirir habilidades profesionales, te recomendamos los siguientes programas formativos:

Rusia amenaza con atacar a instructores franceses que se envíen a Ucrania

0
  • El Kremlin asegura que allí no tienen inmunidad y, por lo tanto, son objetivos legítimos para las Fuerzas Armadas rusas. 
  • Francia habría planteado el envío de instructores militares para formar a soldados ucranianos.

Las autoridades de Rusia han amenazado con atacar a cualquier personal militar en Ucrania y les advierte de que allí «no gozan de inmunidad». La polémica surge tras la medida de Francia, por la cual estaría planteando enviar instructores para formar al ejército ucraniano.

«Los instructores que participan en el entrenamiento de los militares del régimen ucraniano no tienen inmunidad. No importa si son franceses», admitió Dimitri Peskov, portavoz de la Presidencia rusa. Sergei Lavrov, ministro de Exteriores de Rusia, advirtió en declaraciones a Interfax de que «cualquier miembro del ejército francés en el territorio de Ucrania será un objetivo legítimo para las Fuerzas Armadas rusas». Además, aseguró que tiene «razones para creer» de que estos instructores «ya están trabajando en Ucrania». «Sean quienes sean, militares de las Fuerzas Armadas francesas o mercenarios, son un objetivo absolutamente legítimo para nuestras Fuerzas Armadas», dijo en una rueda de prensa en la República del Congo tras reunirse con el presidente del país.

Francia prevé enviar instructores próximamente

Francia decidió a finales de mayo el envío próximo de instructores militares para entrenar a las fuerzas ucranianas. La medida la anunció el Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de Ucrania, Oleksandr Syrskyi, tras una reunión virtual con el Ministro de Defensa francés, Sébastien Lecornu. Esta iniciativa es parte de los esfuerzos continuos de Francia y otros países de la OTAN para fortalecer las capacidades defensivas de Ucrania en su lucha contra la agresión rusa. Además, Sirski instó a otros aliados a unirse a este «ambicioso proyecto».

➡️ Te puede interesar: Estados Unidos aprueba una ayuda de 61.000 millones de dólares para Ucrania

París planea inicialmente enviar un pequeño contingente de instructores para evaluar las necesidades específicas y las modalidades de la misión, antes de desplegar varios cientos de entrenadores. Estos instructores se centrarán en áreas como el desminado, el mantenimiento de equipos y la provisión de conocimientos técnicos sobre aeronaves de guerra proporcionadas por Occidente. Además, Francia financiará, armará y entrenará a una brigada motorizada ucraniana​.


➡️ Si quieres adentrarte en geopolítica y las relaciones internacionales y adquirir habilidades profesionales, te recomendamos los siguientes programas formativos:

Artículo escrito por:

Rubén Asenjo Morillas. Periodista apasionado por la actualidad internacional y la geopolítica. Escribo para entender el mundo en constante cambio y compartir perspectivas que despierten la reflexión y el debate. Comprometido con la búsqueda de la verdad y las historias que impacten e inspiren.

Georgia impulsa una nueva ley de «valores familiares» que podría restringir derechos LGTBI

0
  • Se prohibiría el cambio de género, las manifestaciones, la adopción de niños por parejas del mismo sexo y el matrimonio entre personas LGTBI.
  • Se prevé que la ley se efectúe a finales de este año, dependiendo del resultado de las elecciones parlamentarias de octubre.
  • Georgia podría tumbar sus opciones de entrar en la Unión Europea, ya que esta norma sería contraria a los valores del organismo.

El gobierno de Georgia ha presentado un nuevo y controvertido proyecto de ley de valores familiares. La legislación, propuesta por el partido gobernante Sueño Georgiano, busca implementar medidas restrictivas sobre los derechos de las personas LGTBI, afectando significativamente la estructura legal y social del país. Bajo el pretexto de la defensa de «los valores familiares», la norma vetaría el matrimonio homosexual, las operaciones de cambio de sexo o la adopción de menores a las parejas «con una orientación sexual no tradicional», entre otras limitaciones. Esta medida surge semanas después de la aprobación definitiva de la ley de agentes extranjeros de Georgia, tras superar el veto de la presidenta.

➡️ Te puede interesar: ¿Es Georgia un nuevo Euromaidán?

La nueva ley incluye varias disposiciones que prohíben el cambio de género y la adopción de niños por parejas del mismo sexo. Además, se pretende enmendar la constitución para definir el matrimonio exclusivamente como la unión entre un hombre y una mujer biológicos. La ley también incluye cláusulas que podrían prohibir las marchas del orgullo LGTBI, cualquier otra manifestación relacionada con el colectivo y la exhibición de banderas y símbolos.

El presidente del Parlamento, Papuashvili, asegura que esta propuesta tiene el apoyo y la mayoría suficiente para ser aprobada. «Nuestro objetivo es proteger los valores familiares y a las generaciones futuras de las consecuencias irreparables de la propaganda pseudoliberal». Para llevar a cabo la ley, ha lanzado un paquete de varias medidas que se llama: «Sobre los valores familiares y la protección de los menores». Además, planteará enmiendas para otras 18 normas. El presidente de la Cámara ha informado de que el proyecto de ley también busca la prohibición de cirugías de cambio de género, la prohibición de difusión de «propaganda LGBT» en algunos ámbitos educativos o la restricción a la celebración de concentraciones o eventos que defiendan los derechos de este colectivo.

➡️ Te puede interesar: ¿Georgia y Moldavia pueden verse arrastradas a un conflicto por los territorios separatistas?

Se espera que el texto quede aprobado antes del verano, para posteriormente aprobarse en segunda y tercera lectura tras las vacaciones de verano. Mamuka Mdinaradze, presidente ejecutivo de Sueño Georgiano, argumentó que la ley es necesaria para «proteger los valores familiares y a los menores» en Georgia. Sin embargo, críticos nacionales e internacionales han señalado que estas medidas violan los derechos humanos y contravienen los estándares democráticos y de derechos civiles que Georgia debe cumplir como candidato a la Unión Europea. El primer ministro de Georgia, Irakli Kobajidze, asegura que es necesaria la separación entre los Derechos Humanos «garantizados para cualquier persona, independientemente de su estilo de vida», y «la propaganda inaceptable», que es para quien va dirigida la ley.

​Sueño Georgiano prevé que la tramitación de la norma se alargue hasta finales de año, después de las elecciones parlamentarias de octubre. Las elecciones parlamentarias en Georgia están programadas para el 26 de octubre de 2024. Este proceso electoral es crucial, ya que será el primero desde que el país obtuvo el estatus de candidato a la Unión Europea. Los sondeos recientes muestran una tendencia competitiva, con el partido gobernante, Sueño Georgiano (GD), liderando con un apoyo significativo, pero con varios partidos de oposición también obteniendo una cantidad considerable de votos.

Una ley a lo Rusia

Según HRW, la ley rusa contra la «propaganda gay», implementada inicialmente en 2013 y ampliada en 2022, impone una serie de restricciones severas sobre la difusión de información relacionada con la orientación sexual y la identidad de género no tradicionales. La legislación prohíbe cualquier promoción de relaciones homosexuales a menores. Desde 2022, extiende esta prohibición a todas las edades, clasificando tales contenidos como dañinos para la salud y el desarrollo de los niños. Las multas por violar esta ley pueden alcanzar los 6,500 dólares para individuos y hasta 81,000 dólares para entidades legales, como ONG.

El nuevo proyecto de ley de valores familiares propuesto por el gobierno de Georgia tiene algunos parecidos con la legislación rusa «Anti-LGTB». Esta ley georgiana, presentada como una medida para proteger los valores tradicionales y la familia, incorpora restricciones sobre los derechos de las personas LGTBI y las actividades de las ONG. Entre las similitudes están:

  • Restricciones a los derechos del colectivo. Busca limitar la visibilidad y los derechos de las personas LGTBI. Prohíbe el matrimonio igualitario, las manifestaciones y la promoción de relaciones no tradicionales en presencia de menores y en espacios públicos, argumentando la protección de los menores de edad de influencias consideradas perjudiciales.
  • Enfoque en los valores tradicionales. Ambas legislaciones justifican sus medidas en la necesidad de proteger los valores tradicionales y la identidad cultural. En Rusia, este argumento se utilizó para justificar políticas restrictivas que marginaron a diversos grupos y limitaron la libertad de expresión y asociación.

La situación de los derechos LGTBI en Georgia

En Georgia, la homosexualidad es legal, pero el matrimonio entre personas del mismo sexo no está reconocido. La Constitución, reformada en 2017, define el matrimonio como la unión entre un hombre y una mujer. A pesar de esta restricción, desde 2000 las relaciones sexuales consensuadas entre personas del mismo sexo fueron despenalizadas, y en 2014 se implementó una ley contra la discriminación que incluye protección basada en la orientación sexual y la identidad de género​.

A pesar de los avances legales, las actitudes sociales hacia la comunidad LGTBI en Georgia son mayoritariamente conservadoras y hostiles, influenciadas en gran medida por la Iglesia Ortodoxa Georgiana. Según un estudio de 2021 del International Social Survey Programme (ISSP), el 84% de los georgianos considera que las relaciones entre personas del mismo sexo son incorrectas, la tasa más alta en Europa.

Los miembros de la comunidad LGTBI enfrentan discriminación y violencia con regularidad. Los eventos del Orgullo, como el Tbilisi Pride, a menudo encuentran resistencia y violencia de grupos conservadores. Este panorama muestra un país en el que, a pesar de los avances legales, la lucha por la igualdad y la aceptación social de la comunidad LGTBI está lejos de ser alcanzada.

Consecuencias potenciales de la aplicación de esta ley

La implementación de esta ley podría tener varias repercusiones hacia Georgia. La primera es el aislamiento internacional de Occidente. La UE ha advertido que la protección de los derechos de los grupos vulnerables, incluidos los LGBTQ+, es una condición esencial para el avance de Georgia en su candidatura a la membresía de la UE. La aprobación de esta ley podría retrasar o incluso detener el proceso de integración europea del país​. En mayo de 2024, la UE amenazó con paralizar el proceso de ingreso de Georgia si no elimina la ley de agentes extranjeros. Sin embargo, Sueño Georgiano continuó con la ley. Además, sigue en proceso de unirse a la UE, ya que según encuestas el 80% de la población lo apoya.

Otra de las consecuencias sería el aumento de conflictos internos. Georgia podría ser testigo de violentos enfrentamientos de activistas en contra de esta norma. La promulgación de esta ley podría incrementar las tensiones entre los grupos conservadores y progresistas, además de alimentar la oposición contra el gobierno actual. Además, en una situación en la que se ha aprobado la ley de agentes extranjeros, que ha ocasionado graves disturbios, se polarizaría más a la sociedad.

Georgia también sufriría un impacto en la sociedad civil. Las organizaciones de derechos humanos y los grupos activistas dentro de Georgia se verían gravemente afectados, limitando su capacidad para operar y abogar por los derechos de las minorías sexuales. Esto también podría restringir la libertad de expresión y reunión en el país​.

Por último, aumentaría la marginalización de la comunidad LGTBI. La implementación de esta ley podría llevar a un aumento en la discriminación y la violencia contra personas LGTBI, al validar actitudes homofóbicas y transfóbicas.

➡️ Si quieres adentrarte en geopolítica y las relaciones internacionales y adquirir habilidades profesionales, te recomendamos los siguientes programas formativos:

Artículo escrito por:

Rubén Asenjo Morillas. Periodista apasionado por la actualidad internacional y la geopolítica. Escribo para entender el mundo en constante cambio y compartir perspectivas que despierten la reflexión y el debate. Comprometido con la búsqueda de la verdad y las historias que impacten e inspiren.

Jordi Serra del Pino: «La prospectiva nos ayuda a entender cómo y por qué hay cambios»

En esta entrada de LISA News, hablamos con Jordi Serra del Pino, profesor-coordinador de los Cursos de Experto en Prospectiva y Análisis Estratégico: Nivel 1, Nivel 2 y Nivel 3 y Director del Máster Profesional de Analista Estratégico y Prospectivo de LISA Institute. Jordi tiene más de 20 años de experiencia en prospectiva, inteligencia y estrategia con múltiples empresas públicas tanto en Europa, Asia y América.

¿Qué es la prospectiva y por qué es importante en el ámbito de la toma de decisiones estratégicas?

Jordi Serra del PinoLa prospectiva es la disciplina que nos ayuda a entender como y por qué cambian las cosas. Nos ayuda a entender qué es lo que provoca el cambio, de qué manera puede desarrollarse y qué factores lo pueden condicionar. Cuando estamos tomando decisiones estratégicas que, por lo tanto, tienen un impacto a largo plazo, es importante entender de qué manera puede evolucionar tanto el contexto de esa decisión como los elementos principales.

Por lo tanto, la prospectiva puede ser una actividad sumamente complementaria porque nos ayuda a poner en una perspectiva temporal más larga los elementos de la decisión que estamos tomando.

¿Cuáles son las principales metodologías y herramientas utilizadas en el análisis prospectivo?

Jordi Serra del Pino – En realidad, es una pregunta que no se puede responder tal y como está planteada porque será cada caso y las particularidades de cada estudio y análisis lo que nos dictaminará qué metodologías pueden ser más idóneas o no. Dicho esto, y como principio general, a mí me gusta combinar distintos tipos de métodos.

Personalmente, me gusta empezar con métodos de análisis cuantitativos como análisis de series temporales y después, complementarlo con métodos más cualitativos que escogeré en función de los datos y de las necesidades de mi cliente. En algunos casos, voy a integrar también algún método participativo como un taller de futuro porque es algo que le aporta al análisis o me lo pide el cliente. Aun así, insisto, siempre será la particularidad del caso lo que dictará que métodos van a ser más idóneos.

¿Cómo puede la prospectiva ayudar a las organizaciones a anticipar y prepararse para futuros escenarios y tendencias?

Jordi Serra del Pino – Esa es justamente una de las funciones de la prospectiva. La prospectiva lo que intenta hacer es generar conocimiento a futuro y que se puede expresar de distintas maneras: generando escenarios, proponiendo análisis, generando listas de retos, etc. Al final, la prospectiva se parece mucho a la inteligencia. La inteligencia es la generación de conocimiento para objetivos predeterminados y la prospectiva es la generación de conocimiento a futuro. Ese conocimiento a futuro puede estar circunscrito y determinado por las necesidades de la organización. Si la organización necesita saber más sobre un aspecto concreto, la prospectiva puede ser de gran ayuda.

¿Cuál es la relación entre la prospectiva y el análisis estratégico en el contexto empresarial y gubernamental?

Jordi Serra del PinoProspectiva y estrategia son dos actividades de gran complementariedad. La prospectiva trata de aprender más sobre el futuro mientras que la estrategia trata de ayudarnos a tomar mejores decisiones en el presente en función de unos objetivos que nos vienen fijados y que escogemos. Pero, sin embargo, para poder tener mayores probabilidades de conseguir lo que pretendemos con la acción estratégica, complementarlo con conocimiento a futuro, tanto del objeto como de su contexto, es importante.

Esencialmente, hacer reflexión estratégica se puede sintetizar en el acrónimo DAFO. Es decir, intentar conocer mejor al actor que quiere llevar a cabo un objetivo y ver qué cuestiones pueden surgir en el camino de la aplicación o desarrollo de esos objetivos. La prospectiva puede ser tremendamente útil para detectar amenazas y oportunidades a medio y largo plazo. La acción combinada de prospectiva y estrategia es ideal.

¿Cuáles son los desafíos más comunes en la aplicación efectiva de la prospectiva y cómo se pueden superar?

Jordi Serra del Pino – El escollo más habitual es que las organizaciones no acostumbran a tener una cultura orientada a futuro, a la previsión o al análisis. Entonces, lo más común es que las organizaciones estén muy centradas en las cuestiones del día a día y a menudo piensen que la anticipación es un extra que se puede hacer en algunos casos, pero no de manera habitual, lo cual es un error. La prospectiva da sus mejores frutos cuando se hace de forma regular y se puede hacer de una manera más modesta, sin grandes costes.

¿Qué papel juegan la incertidumbre y el riesgo en el proceso de análisis prospectivo y cómo se gestionan?

Jordi Serra del PinoLa incertidumbre es lo que hace que valga la pena hacer prospectiva. Si no existiera, sería porque uno, tenemos muy claro lo que va a pasar y no tendríamos alicientes o, dos, porque sentimos que no podemos influir en el futuro de ninguna manera. La incertidumbre es ese punto intermedio en el cual, no estamos seguros de lo que va a suceder, pero tenemos algunos elementos que podemos utilizar para intentar aprender y despejar algunas dudas o dilemas.

El riesgo es diferente. Es una percepción que viene asociada más al nivel de confort, seguridad o bienestar de las personas. Es decir, cuanto más es el nivel económico de una persona u organización, más sensible es el riesgo. El riesgo como tal puede ser algo paralizante y lo interesante es entender que las cosas que pueden pasar siempre tienen algún tipo de probabilidad asociada y que tenemos que preocuparnos sobre todo por qué podemos hacer al respecto y es aquí donde la prospectiva puede ser de gran ayuda.

¿Cuáles son algunos ejemplos destacados de estudios prospectivos que hayan tenido un impacto significativo en la toma de decisiones a nivel global o regional?

Jordi Serra del Pino – Hay un ejemplo muy clásico que es lo que se conocen como los escenarios de Mont Fleur. Fueron unos escenarios generados para ayudar a los ciudadanos de Sudáfrica a decidir como querían navegar el proceso postapartheid. Se contrató a un grupo de prospectivistas expertos, entre ellos el creador del concepto de escenario de futuro, que definieron una serie de escenarios en función de alternativas que tenían unas metáforas muy comprensibles para todo tipo de públicos.

En el ámbito empresarial, el principal referente sería Shell. La compañía empezó primero a utilizar la prospectiva como un instrumento de apoyo en sus procesos de tomas de decisiones. Por otro lado, actualmente, Malasia ha generado un proyecto que quiere ser un marco para el desarrollo de políticas públicas en el país. Es un plan que se fundamenta en unos valores troncales para la cultura de Malasia como la sostenibilidad, la compasión, el respeto, la innovación, la prosperidad y la tolerancia y, a raíz de ello, se han generado propuestas de futuro.

¿Cuáles son las tendencias emergentes que los profesionales en análisis estratégico y prospectiva deben tener en cuenta en la actualidad?

Jordi Serra del Pino – Lo primero es que el mundo se ha hecho mucho más complejo. Hay una gran tendencia en el análisis en general y también en la prospectiva a intentar simplificar, encontrar las variables clave, los actores principales… con la esperanza de que eso nos dará un acceso más factible a la anticipación y al desarrollo de planes estratégico.

Actualmente, esto último cada vez falla más por la complejidad del mundo. Un mundo hiperconectado donde la revolución digital ha cambiado las reglas del juego. Eso hace el trabajo de los analistas más difícil pero también más interesante y valioso. Por tanto, creo que hoy en día, los analistas tienen que intentar desarrollar un mejor conocimiento de como funciona la complejidad, el conocimiento no linear, qué ocurre en momentos de gran transición e intentar ser más pluridisciplinar al abordar distintos temas.

Si quieres aprender de Jordi Serra del Pino, no te pierdas los cursos en Prospectiva y Análisis Estratégico: Nivel 1, Nivel 2 y Nivel 3 y el Máster Profesional de Analista Estratégico y Prospectivo de LISA Institute.

El partido de Modi gana las elecciones legislativas de la India pero pierde la mayoría

0
  • Modi tendrá que pactar para lograr una coalición que le permita un tercer mandato de cinco años.
  • Las elecciones democráticas más grandes de la historia han sido un reto logístico.

En una jornada electoral que ha sido descrita como la más grande y compleja del mundo, el partido del primer ministro de la India, Narendra Modi, ha logrado una victoria no tan amplia como se esperaba. Los resultados provisionales indican que el Partido Bharatiya Janata (BJP) ha obtenido 240 escaños de los 272 requeridos para conseguir mayoría absoluta, por lo que deberá pactar con los socios de coalición. Respecto a 2019, el partido gobernante de Modi pierde 62 escaños.

«Estoy en deuda con todos los ciudadanos por su apoyo y su amor. Nuestro tercer mandato será una de las mayores decisiones y el país escribirá un nuevo capítulo de desarrollo. Esa es la garantía de Modi. Avanzaremos con energía renovada, entusiasmo renovado y determinación renovada», afirmó Modi tras conocer los resultados electorales.

La jornada electoral, que comenzó el 19 de abril y finalizó el 1 de junio, ha sido un desafío logístico y político sin precedentes. Esto es debido a que más de 970 millones de votantes (casi un 10% de la población mundial) estaban llamados a las urnas. La participación ciudadana ha sido histórica, con un récord de 642 millones de votantes, lo que representa el 66,3% del electorado.

➡️ Te puede interesar: India, terrorismo y derechos humanos

La victoria de Modi no es tan demoledora como se esperaba. La oposición, liderada por la coalición de más de 25 formaciones llamada INDIA, ha conseguido 230 escaños. El principal partido de la coalición opositora, el histórico Congreso Nacional Indio (INC) de Nehru o Gandhi, ha logrado mantener una presencia significativa en el Parlamento con 99 escaños, duplicando su cifra de 2019, cuando consiguió 46. Por su parte, el Partido Socialista ha cosechado 37 diputados y vuelve a tener representación. La coalición de partidos regionales han alcanzado unos 50 escaños aproximadamente.

El triunfo del BJP también ha ido acompañada de una serie de desafíos para el país. La India enfrenta grandes problemas demográficos, económicos y de desigualdad interna, así como de su posición dentro de la comunidad internacional. La politización de la identidad de casta sigue siendo un tema relevante en la política india, y la creación de partidos políticos que apelan a esta identidad sigue siendo un desafío para la democracia en el país.

➡️ Te puede interesar: ¿Por qué ha estallado la violencia etnonacionalista en India?

Modi ha conseguido mantenerse en el poder gracias a su capacidad para expandir su base electoral a las castas bajas hindúes que históricamente han votado a la alianza del Congreso Nacional o que directamente no votaban. Unos dos tercios de la población del país están en las castas más bajas, por lo que los políticos prometen mejoras de sus condiciones de vida para ganar adeptos. La estrategia de Modi de apelar a la identidad hindú y a la asistencia social fue efectiva en muchos distritos electorales.

Deberá pactar con sus socios

El Bharatiya Janata Party (BJP), liderado por Modi, ha obtenido 240 escaños, por debajo de los 272 necesarios para una mayoría absoluta en el Parlamento de 543 diputados. Aunque Modi se ha declarado ganador y ha celebrado su tercera victoria consecutiva, su partido no puede gobernar sin la ayuda de otros partidos. La Alianza Democrática Nacional (NDA), que lidera el BJP, podría alcanzar el total de 292 escaños, lo que sería suficiente para formar gobierno.

La victoria de Modi ha sido una sorpresa en relación con la mayoría de sondeos, que pronosticaban una mayoría absoluta. La necesidad de pactar con otros partidos para mantener el poder será un desafío para el candidato a la reelección.

El Gobierno de España felicita a Narendra Modi

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha felicitado al actual presidente de la India por su victoria electoral. «Mi más sincera enhorabuena a Narendra Modi por su victoria electoral. India es un importante socio de España y juntos trabajamos para hacer frente a los retos globales. Continuaremos fortaleciendo nuestras relaciones en este nuevo mandato», expresó Sánchez en redes sociales.

Narendra Modi, una vida marcada a la política

Narendra Damodardas Modi, nacido el 17 de septiembre de 1950 en Vadnagar, Gujarat, es el actual Primer Ministro de la India, cargo que ocupa desde el 26 de mayo de 2014. Es una figura importante en el partido Bharatiya Janata (BJP) y ha jugado un papel clave en la política contemporánea de la India.

Modi nació en una familia de tenderos en Vadnagar, Gujarat. Creció en un entorno humilde. Completó su educación primaria en Vadnagar y obtuvo una licenciatura en Ciencias Políticas de la Universidad de Gujarat. En la década de 1970, se unió al Rashtriya Swayamsevak Sangh (RSS), una organización pro-hindú, lo que marcó el inicio de su carrera política.

Posteriormente, se unió al BJP en 1987 y rápidamente ascendió en las filas del partido. Fue nombrado Ministro Principal de Gujarat en 2001. Ahí destacó por sus reformas económicas y desarrollo de infraestructura, aunque su mandato estuvo ensombrecido por las controversias de los disturbios de Gujarat de 2002. En 2014, Modi lideró al BJP hacia una victoria decisiva en las elecciones generales y asumió el cargo de Primer Ministro. Durante su administración, ha implementado importantes reformas. Ahora se encamina a su tercer mandato consecutivo, y aspira a gobernar la India durante 15 años.

A pesar de sus logros, Modi sigue siendo una figura polémica. Los críticos lo acusan de destruir la democracia en la India durante su mandato y de intentar prohibir el secularismo indio de la Constitución. Sin embargo, cuenta con un amplio apoyo por sus esfuerzos para modernizar la economía de India y mejorar su posición global​.

➡️ Si quieres adentrarte en geopolítica y las relaciones internacionales y adquirir habilidades profesionales, te recomendamos los siguientes programas formativos:

Artículo escrito por:

Rubén Asenjo Morillas. Periodista apasionado por la actualidad internacional y la geopolítica. Escribo para entender el mundo en constante cambio y compartir perspectivas que despierten la reflexión y el debate. Comprometido con la búsqueda de la verdad y las historias que impacten e inspiren.

Eslovenia reconoce al Estado de Palestina tras cancelar la opción de referéndum

0
  • La oposición ultraconservadora pidió un referéndum y luego retiró la solicitud por cuestiones «técnicas».
  • Eslovenia se une a España, Irlanda y Noruega en reconocer a Palestina.

La Asamblea Nacional de Eslovenia ha aprobado este martes 4 de junio el reconocimiento del Estado de Palestina. El trámite finalmente salió adelante con 52 votos a favor, aunque se complicó por una solicitud de la oposición ultraconservadora para celebrar un referéndum. Sin embargo, la formación retiró la propuesta a las horas alegando «razones técnicas», y aseguró que presentarán en el futuro un nuevo proyecto de referéndum. Con esta decisión, Eslovenia se convierte en el número 147 de las Naciones Unidas en reconocer a Palestina como un «estado soberano e independiente».

«El reconocimiento hoy de Palestina como Estado soberano e independiente envía esperanza al pueblo palestino en Cisjordania y Gaza», expresó Robert Golob, el primer ministro esloveno, en redes sociales.

La presidenta del país, Nataša Pirc Musar, felicitó el reconocimiento. «Me complace que la República de Eslovenia haya reconocido a Palestina como Estado independiente y que, de este modo, esté en condiciones de prestar una ayuda aún más creíble al pueblo palestino en su difícil camino hacia una auténtica independencia e igualdad en la comunidad internacional». Por su parte, Tanja Fajon, ministra de Exteriores, confirmó que esto «es un mensaje de esperanza y de paz». «Pensamos que solo una solución de dos Estados puede conducir a una paz duradera en Oriente Próximo», sentenció.

El SDS puso trabas

El Consejo de Ministros de Eslovenia aprobó el envío de la medida de reconocer a Palestina al Congreso. Sin embargo, el Partido Demócrata Esloveno (SDS) bloqueó temporalmente la propuesta porque pedía un referéndum. Finalmente, eliminó la solicitud, aunque oposición y Gobierno se culparon de incumplir el reglamento parlamentario, que exige esperar 30 días para propuestas de referéndum.

Janez Janša, líder del SDS y ex primer ministro del país, culpó al Gobierno de «exprimir electoralmente la tragedia» en Gaza para ganar apoyos de cara a las próximas elecciones al Parlamento Europeo. «Si el modelo de Estado de derecho en Eslovenia es que se aplique lo que tenga sentido para una persona en una determinada posición, no lo que diga el Reglamento de la Cámara de los Comunes o la ley, entonces el Estado de derecho en Eslovenia es peor que en Gaza», sentenció Jansa.

Eslovenia se une a España, Irlanda y Noruega

Los tres países reconocieron formalmente al Estado de Palestina el pasado 28 de mayo de 2024 defendiendo la solución pacífica del conflicto y la formación de dos Estados que puedan convivir en paz y estabilidad en la región. Israel criticó la decisión, y comunicó que «reconocer al Estado palestino llevará a más terrorismo, inestabilidad en la región y pondrá en peligro cualquier posibilidad de paz».

«La posibilidad de reconocer un Estado palestino supone un riesgo de que os convirtáis en un peón en manos de Irán y Hamás. Una decisión de ese tipo solo reforzará a Hamás y debilitará a una ya disfuncional Autoridad Palestina. El hecho de que líderes de Hamás os den las gracias debería ser una voz de alerta. Vuestras acciones alimentarán el extremismo y la inestabilidad. Solo puede haber progresos a través de negociaciones directas en un contexto regional más amplio. No sean peones en manos de Hamás. Decid no a la normalización».

➡️ Te puede interesar: Las milicias en contra de Israel dentro y fuera de Palestina

Además, Israel llamó a consultas a los tres por la decisión. Se espera que haga lo mismo con Eslovenia. «Estoy enviando un mensaje claro e inequívoco. Israel no permanecerá en silencio ante quienes socavan su soberanía y ponen en peligro su seguridad», aseguró el canciller Israel Katz en redes sociales.

➡️ Te puede interesar: Israel llama a consultas a su embajadora en España tras el reconocimiento al Estado de Palestina

Suiza no reconoce a Palestina

El Consejo Nacional de Suiza, por su parte, ha rechazado este martes la medida presentada por Fabian Molina, un miembro socialista. La medida incluía el reconocimiento, pero siempre que Hamás liberara a los rehenes secuestrados durante los ataques del 7 de octubre. La medida obtuvo 131 votos en contra y 61 a favor. Aunque la medida hubiera salido adelante, la competencia del reconocimiento oficial la tiene el Consejo Federal, entidad que se encarga de la política exterior del país.

¿Qué ventajas obtiene Palestina de ser reconocida por un país?

El reconocimiento de un país por otro conlleva varias ventajas tanto políticas como económicas y sociales. Primero, un país reconocido gana legitimidad y reconocimiento en la comunidad internacional, lo que puede fortalecer su posición en organismos internacionales como las Naciones Unidas. Este reconocimiento reafirma su soberanía y derecho a existir como un estado independiente y autónomo.

Además, el establecimiento de relaciones diplomáticas se facilita. Un país reconocido puede abrir embajadas y consulados, promoviendo así la diplomacia y la protección de sus ciudadanos en el extranjero. También se facilita la negociación y firma de tratados y acuerdos bilaterales en áreas como comercio, defensa y cooperación cultural.

El reconocimiento también permite la firma de acuerdos comerciales que aumentan las exportaciones e importaciones. La movilidad y migración también se ven favorecidas. Los acuerdos sobre visados y permisos de residencia se facilitan, mejorando la movilidad de los ciudadanos.

➡️ Si quieres adentrarte en geopolítica y las relaciones internacionales y adquirir habilidades profesionales, te recomendamos los siguientes programas formativos:

Artículo escrito por:

Rubén Asenjo Morillas. Periodista apasionado por la actualidad internacional y la geopolítica. Escribo para entender el mundo en constante cambio y compartir perspectivas que despierten la reflexión y el debate. Comprometido con la búsqueda de la verdad y las historias que impacten e inspiren.

Cómo la Iglesia Católica y Juan Pablo II derribaron el comunismo en Europa del Este

Tras la Segunda Guerra Mundial, las fuerzas soviéticas ocuparon Europa del Este. Los objetivos de Stalin se sintetizaban en garantizar un sistema de seguridad en torno a la URSS y la expansión del comunismo en su versión estalinista. Polonia, desde el inicio, se convirtió en un Estado que se integró en el bloque soviético por imposición tras el abandono de los aliados en las Conferencias de Yalta y Potsdam. A pesar del establecimiento de un gobierno pro soviético, en Polonia floreció una oposición agrupada en torno a la Iglesia Católica y, a finales de los setenta, en torno al Sindicato Solidaridad al cual se le atribuye un papel central en la caída del marxismo en Polonia, en particular, y en Europa del Este o el bloque oriental. En este análisis, Miquel Ribas, alumni del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico y el Curso de Experto en China de LISA Institute analiza las relaciones polaco-soviéticas y el papel de Juan Pablo II y la Iglesia polaca durante la Guerra Fría

El papel de la Iglesia Católica polaca y el Sindicato Solidaridad como impulsores de la caída del marxismo no es unánime, pues hay quienes difieren de este rol opinando que se ha magnificado y exagerado. El historiador Ian Morris afirma que fue el liberalismo y las deficiencias económicas inherentes al propio sistema marxista quienes contribuyeron al derrumbe del bloque socialista. Del mismo modo, otros académicos en el ámbito de Rusia y Europa del Este, a pesar de reconocer el papel de la Iglesia polaca en su oposición contra el comunismo, restan importancia a la religión católica como artífice de su colapso dando, al igual que Morris, mayor importancia a los problemas económicos y sociales internos del bloque oriental. 

En este punto es de relevancia comprender las relaciones que se establecieron entre la República Popular de Polonia y la URSS tras la Segunda Guerra Mundial para analizar los problemas internos que tuvieron lugar en el Estado y extraer una conclusión en torno al papel que, la Iglesia Católica polaca tuvo en torno a la caída del comunismo en Polonia.

Evolución del socialismo en la República Democrática Popular de Polonia

Del fin de la Segunda Guerra Mundial al octubre polaco

La República de Polonia siempre ha estado ligada a la cristiandad de rama católica. Tras la Segunda Guerra Mundial, el 96% de la población practicaba esta fe. Los polacos han mostrado una rivalidad histórica con los rusos, tanto en la cuestión religiosa (católicos vs. ortodoxos) como histórica, pues aún se recuerdan las guerras ruso-polacas de 1486-1677, las particiones de Polonia entre Prusia, el Imperio Ruso y el Austrohúngaro, o la guerra polaco-soviética de 1918 así como la imposición del socialismo tras la Segunda Guerra Mundial.

➡️ Te puede interesar: ¿Por qué Putin es tan popular entre los rusos?

Esta rivalidad la sintetizó el líder soviético, Joseph Stalin, a quien se atribuye la frase: «Es más difícil implantar el socialismo en Polonia que cabalgar encima de una vaca». Una afirmación que, visto en retrospectiva, tiene sentido, pues la mayor parte de la población polaca compartía los valores del catolicismo e identificaban la imposición externa de un nuevo orden materializado en la ideología comunista como enemigo de la cultura y la identidad nacional polaca

Los inicios de la etapa de la República Popular de Polonia fueron convulsos, incluso desde dentro del propio partido gobernante, el Partido Obrero Unificado Polaco (POUP), dividido entre facciones más estalinistas y más liberales o reformistas. Inicialmente, el primer líder socialista polaco, Boleslaw Bierut adoptó una sovietización de matriz estalinista reflejado en la aprobación de la Constitución del Estado polaco de 1947, la cual seguía el modelo de la URSS estaliniana de colectivización agraria y planes industriales trienales/quinquenales guiada por el ateísmo de Estado. 

Estos objetivos industriales estaban basados en un plan de fomento de rápida industrialización y urbanización en una sociedad preeminentemente agraria. La implantación de un Estado marxista-leninista llevó a la Iglesia Católica a emerger como el principal oponente a los planes del POUP aglutinando al campesinado como núcleo opositor de la colectivización y la industrialización. En este contexto emergió la figura del cardenal Stefan Wyszynski, el Primado de Polonia, quien luchó (incluso desde la cárcel) por garantizar la práctica del catolicismo de la población y que permitió a la Iglesia mantenerse como primera fuerza moral gracias a la cohesión de elementos religiosos y la incompatibilidad entre el ateísmo y la lucha de clases contra el catolicismo.

El modelo económico implantado por el POUP combinó épocas de eficiencia y escasez. En 1956, tras la muerte de Bierut, el nuevo líder del partido, Edward Ochab intentó introducir una cierta liberalización que no sirvió para impulsar la producción y condujo a las huelgas de Poznan de 1956, aplastadas por la fuerza del Ejército polaco que causó 1.000 muertos ante las demandas sociales de mejora de sus condiciones de vida y trabajo. Las protestas permitieron llevar al poder al líder de la facción más liberal del POUP, Władysław Gomułka quien contó con el beneplácito de Moscú con objeto de evitar un nuevo otoño Húngaro (en referencia a la revolución de 1956 en la que los húngaros pretendían derrocar al régimen comunista pro soviético de Budapest). 

➡️ Te puede interesar: Las batallas perdidas de Putin y por qué la guerra en Ucrania seguirá por un tiempo

Gomułka impulsó su política de deshielo conocido como el octubre polaco basado en eliminar la represión, fomentar una sociedad más abierta y aumentos de subsidios de compra de alimentos para los obreros en el marco de la nueva política aperturista de Moscú hacia sus Estados Satélites. Bajo la égida de Nikita Jrushchov, Moscú implantó una doctrina orientada a dotar a cada Estado de mayor flexibilidad para desarrollar su propio modelo para llegar al comunismo, pero manteniendo siempre lealtad a la URSS y a sus instituciones (Comité de Ayuda Económica Mutua o CAEM de matriz económica y Pacto de Varsovia como organización militar y seguridad). En Polonia, esta etapa, liderada por Gomułka, coincidió con el desarrollo de un aperturismo y el diálogo con la Iglesia Católica polaca, como connotó la liberación del cardenal Wyszynski.

Sin embargo, el mandato de Gomułka no fue tan efectivo para satisfacer las expectativas generadas a causa de la recesión económica derivada de su política de descolectivización agraria que desembocó en un creciente malestar social. Hechos que le impulsaron a cambiar su política inicial de apertura del octubre polaco por una campaña de persecuciones contra la Iglesia católica polaca, los campesinos, los judíos y la oposición en general. Gomułka entendió que la discusión  que se fomentó con el periodo temporal conocido como el «deshielo de Gomułka», podría hacer entender a la sociedad que el sistema era utópico ante la incapacidad de sus reformas para regenerar la economía y mejorar el nivel de vida de la población. Este fracaso llevó al líder soviético, Brezhnev, a comentar que «la cuestión polaca había ido demasiado lejos» apartando del poder a Gomułka reemplazándolo por Edward Girek. 

El estancamiento brezhneviano y el movimiento obrero Solidaridad

Gierek intentó mejorar las relaciones con la Iglesia, pues comprendió que esta constituía el núcleo de oposición más fuerte contra el sistema político. El nuevo secretario general del POUP sintetizó que las relaciones entre el Estado y las organizaciones no-estatales (Iglesia católica polaca, principalmente) no interesadas en favorecer el socialismo en el país era de consentimiento, es decir, se podían practicar siempre que no se pusiese en cuestión el liderazgo del POUP, el sistema socialista y la política exterior de Varsovia centrada, fundamentalmente, en la pertenencia al CAEM, al Pacto de Varsovia y en la lealtad a Moscú.

Los problemas económicos de Gierek hicieron mella y como resultado una amplia masa social opositora que emergió en los astilleros de Lenin en Gdansk y Gdynia, a consecuencia de la subida de los precios de productos alimentarios básicos. La presión de estos movimientos populares obligó al gobierno a autorizar la creación de un Comité de Defensa de los Obreros (CDO) cuyos objetivos rompían con los gubernamentales, pues giraban en torno a la lucha contra la discriminación política e ideológica. Estos constituían el elemento matriz para proteger los derechos y libertades ciudadanas junto con la defensa de los derechos humanos.

➡️ Te puede interesar: Más allá del FSB: los servicios de Inteligencia de Rusia

La importancia de dichos CDO fue ciertamente relevante, ya que fueron el embrión del sindicato Solidaridad, integrado por la Iglesia y materializado como el centro de oposición del gobierno del POUP de Wojciech Jaruzelski. El Vaticano jugó un papel fundamental en el conflicto entre gobierno y sindicato, ya que fue una fuente de financiación, a través de la CIA, al sindicato que devino el brazo ejecutor de la alianza Washington-Vaticano en Polonia contra el comunismo y el POUP.

Además, la Iglesia Católica polaca, a lo largo de los años de socialismo, pudo mantener una posición única en comparación con la situación de la institución en otros Estados socialistas (a pesar de ciertos momentos de persecución). Esto permitió que pudiese conservar su independencia del Estado y del POUP funcionando como una ideología alternativa al oficialismo. Esta posición de independencia favoreció a que sectores de la sociedad civil se uniesen en torno a la institución, motivados, principalmente, por su oposición al socialismo, reflejando la conexión entre Iglesia y Solidaridad.

Las deficiencias estructurales del sistema político y económico de la Polonia socialista eran extrapolables a aquellos problemas de escasez que sufría el bloque socialista, en general, y la URSS, en particular, con el adviento del período conocido como estancamiento brezhneviano. En el trascurso de los años en los que la URSS estuvo bajo la dirección de Leónidas Brezhnev, los Estados del bloque soviético quedaron rezagados en términos de crecimiento económico, productividad y desarrollo tecnológico frente a sus competidores occidentales a causa del rechazo de los líderes soviéticos a implementar la Tercera Revolución Industrial, considerada como capitalista.

Es preciso remarcar, en este contexto, que, entre 1975 y 1985, la productividad de EE.UU. ascendió al 27%, la de Europa Occidental al 23%, mientras que en la URSS aumentó un 9% solamente y en sus satélites de Europa Oriental un 1%. Sin embargo, al mismo tiempo, se daba la paradoja que a nivel de política exterior el poder y la influencia de Moscú se situaba en su cúspide y parecía que los soviéticos podrían ganar la Guerra Fría ante los fracasos de EE.UU. en la guerra de Vietnam y habiendo alcanzado la paridad nuclear.

Internamente, en el bloque oriental, los problemas económicos y políticos afloraban como denotó la aparición de la Primavera de Praga que llevó al Politburó soviético a impulsar una nueva doctrina llamada doctrina Brezhnev (Soberanía limitada) a fin de garantizar un rígido control ideológico y político por parte de Moscú sobre los países bajo su órbita de influencia.

➡️ Te puede interesar: Runet, el arma de Putin para controlar Internet

Esta doctrina reflejaba que los intereses del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) se encontraban por encima de los países individuales otorgando el derecho de intervención  en caso de percibir desviaciones de la visión de Moscú en torno a la ortodoxia marxista. Consecuentemente, Varsovia tuvo un menor margen de maniobra que aquel que ostentó durante el deshielo de Jrushchov y el octubre polaco de Gomulka para aplicar políticas económicas independientes.

Una política que, junto con la escasez de bienes de primera necesidad en los Estados del bloque oriental, donde muchas veces acceder a productos básicos como el champú o alimentos básicos era considerado un suplico, incrementó la oposición ciudadana. En Polonia, el líder comunista, Jaruzelski tuvo que implementar la ley marcial (para evitar una intervención del Ejército Rojo como sucedió en Praga y Budapest según defendió el líder polaco), la cual, a pesar de contener el crecimiento de Solidaridad con su ilegalización, persecución y encarcelamiento de sus militantes, no pudo evitar que este reemergiera con más fuerza como consecuencia de su incapacidad para mejorar la economía polaca fuertemente endeudada y estancada. Unos hechos a los cuales hay que agregar el creciente malestar social ante la incapacidad del gobierno del POUP de hacer frente a sus demandas.

A lo largo de la década de los sesenta y principios de los setenta se había dado una distensión entre soviéticos y estadounidenses en una época más marcada por el despliegue de una cooperación dentro de la confrontación quien seguía, en cierto modo, las líneas doctrinales de la política de coexistencia pacífica de Jrushchov. No obstante, la llegada al poder en Washington de Reagan cambió el esquema geopolítico pues, como  representante del neo conservadurismo estadounidense y fervientemente anticomunista, la URSS debía desaparecer describiendo la Guerra Fría como la lucha entre «el bien (EE.UU.) y el mal (URSS)».

Además, agregó que el error esencial de la distensión obedecía más a dar legitimidad al comunismo, equiparándolo con el capitalismo. De ahí la necesidad de recuperar la legitimidad militar con la Iniciativa de Defensa Estratégica y el aumento del poder militar estadounidense, algo que aterraba a Moscú, pues su maltrecha, obsoleta, atrasada y poco competitiva economía planificada ya no deba más de sí para afrontar una renovada carrera armamentística.

➡️ Te puede interesar: Cómo analizar a los líderes de la geopolítica actual

Un hecho que se reflejó en el 1985 cuando, días antes de su elección como Secretario General del PCUS, Mijaíl Gorbachov comentó a su esposa, Raisa: «no podemos seguir así». Una afirmación que llevaba implícita el reconocimiento de la profunda crisis estructural que atravesaba el bloque soviético a nivel general. Además, señalaba la necesidad de iniciar transformaciones estructurales para mejorar la productividad interna de los maltrechos conglomerados industriales estatales. También destacaba las deficiencias agrarias y la ineficiencia del sistema de planificación-centralización económica. Esto, junto con la incompetencia de la cúpula directiva del GOSPLAN, la junta central que supervisó diversos aspectos de la economía planificada de la Unión Soviética. Esta junta tradujo en planes nacionales específicos los objetivos económicos generales delineados por el PCUS y el gobierno soviético.

El inicio de una nueva doctrina lanzada por Gorbachov hacia los Estados del Pacto de Varsovia, conocida como doctrina Sinatra, basada en abandonar el intervencionismo de Moscú en asuntos internos de sus Estados satélites, así como en retirar unilateralmente un componente significativo de tropas soviéticas de los Estados, derogando la doctrina Brezhnev, debilitó a los gobiernos que tradicionalmente habían representado los intereses de Moscú con objetivo de evitar el uso de la fuerza en los procesos internos de dichos Estados. Como consecuencia, sin el apoyo de la principal fuente de legitimidad que los gobiernos pro soviéticos de Europa del Este habían mantenido (el Ejército Rojo), pronto se desmantelaron como un castillo de naipes ante las bondades que la población percibía por parte de las democracias occidentales y el capitalismo. 

La crisis del sistema comunista en sí fue admitida por el propio partido y el acceso a las negociaciones donde todos los pasos se acordaron entre gobierno y oposición en la celebración de unas elecciones, en 1990 con la derrota electoral del POUP, para dar paso a la transición hacia el primer gobierno no comunista precedido por Tadeusz Mazowiecki. En estas elecciones se dio la paradoja de que, en Polonia, fueron los propios trabajadores los protagonistas que derrocaron a un gobierno, el cual, supuestamente, defendía los intereses de la clase trabajadora.

➡️ Si quieres adentrarte en el mundo de las RRII y adquirir habilidades profesionales, te recomendamos los siguientes programas formativos:

¿Qué es Internet of Things (IoT)? 

Internet ha evolucionado enormemente desde su aparición, tanto que podemos acceder instantáneamente a cualquier tipo de información con un smartphone básico. Actualmente, en la era digital existen nuevas y variadas posibilidades, pero por desgracia también aparecen nuevos peligros. Aparte de conocer y entender qué es Internet of Things (IoT) y sus aplicaciones, es importante explorar las preocupaciones relacionadas con la privacidad en relación con los dispositivos conectados.

En el entorno de los dispositivos inteligentes existe una preocupación, la seguridad. En especial, sobre la privacidad. En este contexto, los usuarios debemos conocer los riesgos a los que nos exponemos y tratar de proteger los datos que recopilan los dispositivos inteligentes mientras los utilizamos. Promover la ciberseguridad es crucial en la era de Internet of Things (IoT). 

¿Qué es IoT?

El Internet de las Cosas o Internet of Things (IoT) se puede explicar como objetos físicos dotados de sensores, software y otro tipo de tecnologías. El objetivo es que esos objetos puedan conectarse para intercambiar datos con otros dispositivos y sistemas mediante el uso de Internet. Estos dispositivos pueden variar desde objetos domésticos simples hasta herramientas industriales avanzadas.

El imparable avance tecnológico de los últimos años está haciendo que la tecnología de IoT sea importante y casi indispensable en el siglo XXI. La posibilidad de conectar objetos cotidianos como accesorios de cocina, termostatos o electrodomésticos, entre otros, a internet con dispositivos integrados crea una comunicación fluida entre personas, procesos y cosas. Autores y expertos en la materia afirman que el Internet de las Cosas (IoT) es un paso revolucionario en el día a día y un hito conseguido en el campo de la Inteligencia Artificial. El IoT nos permite controlar de manera remota casi cualquier aparato eléctrico de nuestro entorno. 

➡️ Te puede interesar: ¿Cuál es la diferencia entre Deep Web y Dark Web?

Internet of Things es una gran red compuesta por dispositivos conectados que recopilan datos y comparten cómo operar y realizar las tareas asignadas. Todo ello se puede realizar por medio de los sensores integrados en los teléfonos móviles y demás aparatos eléctricos que emplean las señales conectándose a la red de IoT. 

Los avances en distintos tipos de tecnologías hacen posible el desarrollo de IoT en por ejemplo:

  • Accesibilidad a sensores tecnológicos de bajo coste y consumo. Los fabricantes usan sensores fiables y asequibles. Estos sensores se encuentran en el corazón del IoT, porque son los que permiten a las máquinas y dispositivos la interacción con el mundo físico.  
  • Conectividad. La gran cantidad de protocolos de red para internet facilitan la conexión de los sensores para lograr una eficiente transferencia de datos. Algunos ejemplos de tecnologías de conectividad empleadas en IoT son Wifi, Bluetooth, ZigBee y LoRaWan (Low Power Wide Area Network).      
  • Plataformas de computación en la nube. El incremento de las plataformas en la nube ofrece a empresas y consumidores un acceso a la infraestructura necesaria para almacenar y analizar datos, además de construir e implementar aplicaciones de IoT. 
  • Aprendizaje automático y análisis. Mediante el machine learning and analytics, las empresas recopilan información de numerosas bases de datos rápida y sencillamente que ayudan a ampliar los límites de la IoT.
  • Inteligencia Artificial conversacional (IA). Los avances en redes neuronales han llevado el procesamiento del lenguaje natural a los dispositivos de IoT como los asistentes personales digitales (Alexa, Cortana, Siri…) haciéndolos atractivos, asequibles y viables para el uso doméstico.  

¿Qué aplicaciones puede tener IoT?

La tecnología IoT ofrece confort y accesibilidad, ayudando a las personas a vivir y trabajar de forma más inteligente. Este tipo de tecnología permite automatizar hogares y ayudar a los negocios. Proporciona a las organizaciones una visión de cómo operan sus sistemas suministrando información desde el rendimiento de las máquinas hasta la cadena de suministro y las operaciones logísticas. Internet of Things trata de unir el mundo físico con el mundo digital, mejorando la forma de vida, la sociedad y las empresas. 

➡️ Te puede interesar: De China a Rusia: los 10 países con mayor censura de internet en el mundo

Algunas aplicaciones de IoT son:

  1. Ciudades urbanas inteligentes. Como ejemplo, el transporte autónomo, la seguridad urbana, el suministro de agua y el medio ambiente, la gestión de la energía, etc.  
  2. Industria automotriz. Innovaciones en vehículos conectados y autónomos. Automóviles equipados con sensores capaces de reconocer y comunicarse con señales de tránsito y objetos del exterior, mejorando la seguridad y detectando incidentes.
  3. Wearable. Objetos cotidianos dotados de tecnología. Son productos tecnológicos muy demandados que se usan en el cuerpo humano y que interactúan con otros aparatos para transmitir o recoger datos. Relojes inteligentes o pulseras de actividad.
  4. Comercio minorista inteligente. IoT permite a los minoristas una conexión con sus clientes. Un ejemplo puede ser los clientes que realizan pagos con su smartphone.
  5. Salud digital (Digital Health). Se emplean dispositivos IoT en temas relacionados con la salud para monitorear a los pacientes de forma remota y recopilar datos en tiempo real sobre sus signos vitales. También tiene otras aplicaciones como el rastreo de equipos médicos, la administración de los inventarios o el monitoreo de la medicación.
  6. Entornos de producción estandarizados. El objetivo es lograr una óptima eficiencia operativa en el uso y el inventario de equipos.
  7. Agricultura inteligente. Uso de dispositivos con IoT para controlar el suministro de agua o para obtener información sobre los nutrientes del suelo y la humedad para lograr una actividad eficiente.
  8. Hogares inteligentes. Una casa inteligente equipada con tecnología ayuda a las personas a controlar el entorno conectando varios dispositivos inteligentes a internet. El objetivo es controlar de manera remota el sistema doméstico deseado como sistemas de seguridad o entretenimiento.
  9. Entorno laboral. El uso de IoT en las oficinas de una empresa ayuda en la gestión energética o en la seguridad de los edificios.

Riesgos de IoT en materia de seguridad y privacidad

Cada vez que usamos algún servicio del medio online, nuestros datos personales se extraen y asocian con datos de otras personas para usarlos con fines comerciales. Los consumidores lo aceptan a cambio de unos servicios. IoT conecta miles de millones de dispositivos a internet. Internet of Things facilita la recopilación y el almacenamiento de los datos personales. Las empresas usan los datos obtenidos mediante dispositivos IoT para mejorar los productos y servicios, además de generar ingresos adicionales.

Por otra parte, la gran cantidad de dispositivos IoT que se utilizan en empresas o domésticamente en los hogares inteligentes crean nuevas vulnerabilidades. Conforme más dispositivos se conecten a la red, aumenta el número de formas de atacarlos. Todo ello genera preocupaciones importantes en temas de seguridad y privacidad. 

➡️ Te puede interesar: Las contraseñas más filtradas en la Dark Web y consejos para que la tuya no esté en la lista

La aparición de IoT ofrece una puerta abierta a los ciberataques. Las empresas y las personas están invirtiendo tiempo, dinero y recursos para proteger un ordenador, pero nos olvidamos de los objetos conectados a la red. Estos dispositivos IoT conectados nos permiten controlar la iluminación, los enchufes, termostatos y demás objetos que no están completamente segurizados mientras mantienen una conexión activa con internet. Los atacantes pueden obtener acceso a la red explotando los dispositivos IoT mal protegidos, utilizándolos como puerta de entrada.

Un ejemplo de ataque de este tipo es el ciberataque que sufrió la sede de ORACLE. Los atacantes utilizaron un dron para acercarse al edificio y conectarse con el sistema de iluminación conectado a internet. Una vez conectados, utilizaron la iluminación de todo el edificio para generar un mensaje luminoso de SOS, además de penetrar hasta los servidores de la compañía.

Es importante comprender cómo las nuevas tecnologías influyen en la seguridad de las personas, las empresas e incluso los estados. La tecnología del Internet de las Cosas ofrece beneficios, pero también conlleva unos riesgos y desafíos asociados. Los dispositivos IoT conectados crean un ecosistema con ojos, oídos y sensores por todas partes, tanto para cosas buenas como para no tan buenas. Existen multitud de dispositivos y su vulnerabilidad puede diferir, por lo que el nivel de seguridad asociado a cada dispositivo es diferente. Algunos destacan por la ausencia de protocolos de seguridad.

➡️ Te puede interesar: Curso de Experto en Hacking Ético

Finalmente, como los dispositivos IoT están continuamente conectados, un hacker puede aprovechar sus vulnerabilidades para manipular los datos o incluso inhabilitarlos. Si no se aplica una política de actualización de dispositivos con regularidad, se generan brechas de seguridad que aprovechan los ciberdelincuentes.

De nada sirve tener el último modelo de ordenador actualizado a la última versión y bien protegido si no actualizamos también, por ejemplo, la impresora conectada por wifi. El principal riesgo de seguridad relacionado con Internet of Things es la falta de recursos de privacidad y seguridad de los productos junto a la falta de seguridad postcomercialización o los procesos de respuesta a posibles incidentes.

El ecosistema creado por el Internet de las Cosas no está pensado para ser seguro, sino para ofrecer comodidad y accesibilidad en el día a día en empresas y en el hogar. Así que, la protección y la privacidad deben ser aplicadas por parte de los consumidores con medidas de ciberseguridad según nuestras necesidades. 

➡️ Si quieres adentrarte en el mundo de la tecnología y la inteligencia y adquirir habilidades profesionales, te recomendamos los siguientes programas formativos: