Inicio Blog Página 4

Flávio Bolsonaro gana la primera vuelta en Brasil y se medirá a Lula el 25 de octubre

El candidato del PL logra el 47,17% de los votos, pocos puntos más que el presidente actual, que suma el 45%.

Flávio Bolsonaro, candidato ultraderechista del Partido Liberal (PL), ganó la primera vuelta de las elecciones presidenciales en Brasil con el 47,17% de los votos. El presidente saliente, Luiz Inácio Lula da Silva, quedó cuatro puntos por debajo, con el 45%.

Como ninguno alcanzó la mayoría absoluta, ambos disputarán una segunda vuelta el 25 de octubre. Bolsonaro, hijo del expresidente Jair Bolsonaro, sumó más de 55 millones de votos y superó a Lula en unos 2,5 millones. Además, ganó en los tres estados con más electores: Minas Gerais, Río de Janeiro y Sao Paulo. En los dos últimos superó el 50%, con el 53,02% y el 51,93%, respectivamente.

➡️ Te puede interesar: Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico

El clan familiar también logró otros resultados. Michelle Bolsonaro, exprimera dama, fue elegida senadora por el Distrito Federal, en Brasilia, con el 29% de los votos. Carlos Bolsonaro será el segundo senador por Santa Catarina, y su hermano Jair Renan obtuvo un escaño en la Cámara de Diputados por ese mismo estado. Por su parte, Renato Bolsonaro, hermano de Jair, resultó elegido diputado federal por Sao Paulo.

Los datos se consideran definitivos con el 99,18% escrutado, es decir, 495.237 de las 499.248 secciones habilitadas por el Tribunal Superior Electoral (TSE). Según el último boletín oficial, la participación fue del 78,93%, con un 1,84% de votos en blanco y un 2,93% de nulos. En Brasil el voto es opcional desde los 16 años y obligatorio entre los 18 y los 70.

En su primer discurso, Flávio Bolsonaro agradeció el apoyo de más de 56 millones de brasileños y proclamó: «La palabra es cambio, Brasil no aguanta más (…). Está decretado el fin de la era del PT». Acusó al partido de Lula de dejar un «récord de mujeres asesinadas, brasileños endeudados, altos impuestos, desesperanza y empresas cerradas». Prometió un «gobierno moderno con menos ministerios» y anunció que propondrá al menos cuatro jueces para el Tribunal Supremo que «no intenten interferir en las elecciones». Reprochó además a Lula estar «preocupado por el poder» tras presentarse a siete elecciones presidenciales, y aseguró que será el único candidato comprometido con poner «fin a la reelección».

➡️ Te puede interesar: Máster Profesional de Analista Estratégico y Prospectivo

Lula, por su parte, admitió que estaba «convencido» de ganar en la primera vuelta, pero ironizó con que «al pueblo le gusta» que dispute segundas vueltas: «Soy muy bueno en las eliminatorias, en el cara a cara». Denunció la «biografía tenebrosa» del entorno de su rival, con «sospechas gravísimas» de vínculos con «el crimen organizado, los asesinatos en Río de Janeiro» y el caso del Banco Master, y avisó de que «todo eso quedará claro» en tres semanas. Defendió su «autoridad moral» porque Brasil fue «el único país del G20 en lograr superávit primario» en sus primeros mandatos, y prometió inversión en universidades, escuelas a tiempo completo y un plan de reindustrialización de casi 725.000 millones de reales (123,8 millones de euros). Dirigiéndose a los más de 33 millones de abstencionistas, afirmó: «El partido va a comenzar, estamos en la prórroga».

Entrenamiento de IA y copyright: el Departamento de Justicia de EE.UU. toma partido por OpenAI

El Departamento de Justicia de Estados Unidos se pronuncia en el procedimiento que agrupa las demandas por infracción de copyright contra OpenAI y Microsoft, entre ellas la del New York Times. En este artículo, Rodrigo López del Barco explica cómo el DOJ defiende que entrenar modelos de lenguaje con obras protegidas constituye fair use, y vincula esta tesis con el liderazgo estratégico de EE.UU. en inteligencia artificial.

En este artículo se analiza el contenido y el alcance de este escrito, su posición dentro del entramado judicial que enfrenta a la industria editorial y periodística con las grandes tecnológicas, y las implicaciones que su razonamiento podría proyectar sobre el resto de litigios abiertos en el sector.

Un escrito con valor persuasivo, no vinculante

El documento ha sido emitido por el Departamento de Justicia (DOJ) de Estados Unidos, actuando como representante de los intereses federales en una función próxima a la que en España desempeñaría la Abogacía del Estado. No se ha presentado exclusivamente en el pleito que enfrenta al New York Times con OpenAI, sino en el conjunto de litigios acumulados frente a OpenAI y Microsoft, agrupados en un procedimiento multidistrito que consolida ante un mismo tribunal tanto la demanda del Times como las interpuestas por autores y editoriales de libros.

➡️ Te puede interesar: Armas del futuro: ¿la inteligencia artificial definirá la seguridad y la defensa del siglo XXI?

Se trata de un escrito presentado por un tercero ajeno al pleito para trasladar su opinión al tribunal, cuyo valor es persuasivo y no vinculante. En sentido estricto, su contenido solo afecta a los procesos abiertos frente a OpenAI, pero su razonamiento de fondo podría tener resonancia en otros litigios del sector y proyectar influencia sobre empresas de IA cuyos procedimientos, aunque formalmente distintos y separados, plantean cuestiones jurídicas semejantes.

La tesis central: el entrenamiento como uso transformativo

En cuanto al fondo, el DOJ se posiciona con claridad a favor de la industria de la IA y sostiene una tesis central: entrenar modelos de lenguaje con obras protegidas constituye fair use y no vulnera, por sí mismo, la legislación de copyright. El escrito pide expresamente al tribunal que rechace cualquier interpretación que considere infractor el mero entrenamiento.

El eje argumental que articula todo el documento es la distinción entre dos fases de uso claramente diferenciadas. Por un lado, la fase de entrenamiento del modelo, que consiste en copiar las obras para que el sistema aprenda patrones estadísticos de lenguaje; por otro, la fase de generación de respuestas al usuario. El DOJ centra deliberadamente su análisis solo en el entrenamiento y aparta las salidas del modelo, argumentando que cada uso debe examinarse de forma separada.

Sobre esa base, defiende que el entrenamiento es un uso extraordinariamente transformativo, porque el modelo no reproduce el contenido expresivo de las obras, sino que extrae de ellas relaciones estadísticas de lenguaje. A juicio del DOJ, el carácter comercial de esta actividad no altera dicha conclusión.

Liderazgo en IA y seguridad nacional

Más allá del razonamiento estrictamente jurídico, el escrito envuelve su postura en un marco de política pública que trasciende el propio litigio. El DOJ vincula expresamente la cuestión del fair use con el liderazgo estratégico de Estados Unidos en inteligencia artificial, apelando a la política oficial de la Administración en la materia.

El documento invoca la orden ejecutiva de enero de 2025 sobre eliminación de barreras al liderazgo estadounidense en IA, que fija como política nacional sostener y reforzar el dominio global del país en esta tecnología. Se apoya también en una segunda orden ejecutiva, de junio de 2026, orientada a impulsar la innovación y la adopción responsable de la IA en los sectores público y privado, así como en el marco nacional de política de IA de marzo de 2026.

➡️ Te puede interesar: OSINT y conflictos híbridos: la nueva vanguardia de la inteligencia militar

Sobre esta base, el DOJ introduce incluso un argumento de seguridad nacional advirtiendo que unas reglas que dificulten el desarrollo de una industria de IA robusta debilitarían al país y darían ventaja a sus adversarios extranjeros. El escrito añade que una interpretación restrictiva del fair use favorecería, paradójicamente, a las grandes tecnológicas y a los medios tradicionales, al permitirles erigir barreras de licenciamiento frente a competidores emergentes.

El efecto sobre el mercado y el rechazo a la «dilución»

El segundo pilar del escrito se centra en el efecto sobre el mercado de las obras originales. El DOJ sostiene que el entrenamiento no sustituye las obras protegidas ni merma su mercado en el sentido jurídicamente relevante, dado que no revela al público la expresión protegida de los textos utilizados.

En este punto, el escrito ataca frontalmente la doctrina de la dilución de mercado, acogida previamente en el caso Kadrey contra Meta. Esa doctrina sostenía que, aunque el entrenamiento no reprodujera obras concretas, sí podía dañar el mercado de forma indirecta, al permitir que los modelos generasen a gran escala obras nuevas que compiten con las creadas por autores humanos, saturando el mercado y debilitando el incentivo a crear.

➡️ Te puede interesar: El tablero invisible: cómo funciona el contraespionaje en la era digital

El DOJ rechaza esta doctrina por dos motivos: (i) porque, a su juicio, confunde dos usos que deben analizarse por separado (el entrenamiento y las salidas del modelo) y (ii) porque se apoya en una idea de sustitución excesivamente amplia, que bastaría con que las obras generadas compitiesen dentro del mismo género que las originales, cuando el género en sí no es un elemento protegido por el copyright.

El reparto de competencias: tribunales versus legislador

Como cierre de su argumentación, el DOJ plantea una cuestión institucional de fondo sobre si la irrupción de la inteligencia artificial generativa exige reescribir la legislación de copyright es una tarea que corresponde al legislador, y no a los tribunales. Con ello, el escrito no solo defiende una interpretación concreta del fair use aplicable al caso, sino que delimita el papel que, a su juicio, deben desempeñar los jueces frente a un cambio tecnológico de esta magnitud, aplicando el marco normativo vigente sin extender su alcance mediante doctrinas como la dilución de mercado, dejando cualquier reforma sustantiva en manos del Congreso.

➡️​ Si quieres adentrarte en el mundo de la Inteligencia, te recomendamos los siguientes programas formativos:

Cómo la inteligencia artificial está transformando las llamadas de ventas y atención al cliente

0

La inteligencia artificial está redefiniendo el sector de las llamadas de ventas y atención al cliente, marcando la transición de una gestión reactiva hacia un modelo predictivo, automatizado y personalizado. Ya no se limita a responder comandos básicos: comprende el contexto emocional, automatiza procesos comerciales complejos y optimiza el rendimiento humano en tiempo real.

Transcripción, speech analytics y coaching con IA

Todo el proceso arranca con la transcripción automatizada (speech-to-text), que convierte el audio en texto legible, separa las voces del cliente y el agente, entiende jerga técnica y acentos regionales, y detecta y censura datos sensibles como tarjetas o contraseñas.

Sobre ese texto actúan los resúmenes automáticos, generados con IA generativa: sintetizan el motivo de la llamada, los acuerdos alcanzados y las tareas de seguimiento, y los suben directamente al CRM.

El análisis de llamadas (speech analytics) evalúa miles de conversaciones a la vez, midiendo el sentimiento del cliente a través del vocabulario, la velocidad y el tono, además del ratio de conversación entre agente y cliente.

La detección de temas y objeciones clasifica automáticamente las llamadas por temática y alerta sobre los motivos de rechazo más frecuentes (precio, competencia, falta de tiempo) para rediseñar la argumentación comercial.

El coaching comercial convierte esos datos en aprendizaje práctico: sugiere respuestas en tiempo real al vendedor y permite auditar el 100% de las interacciones, no solo una muestra al azar.

Por último, la automatización de flujos de trabajo ejecuta acciones en otros sistemas a partir de lo hablado: abre tickets de retención, mueve oportunidades en el embudo de ventas o agenda citas sin intervención manual.

Voicebots de IA para ventas: automatización, copilotos y plataformas líderes del mercado

Los nuevos voicebots mantienen conversaciones fluidas gracias al procesamiento de lenguaje natural y pueden cualificar a un prospecto, evaluar su interés, consultar disponibilidad y enviar un enlace de pago en una sola llamada. Su escalabilidad es su gran ventaja: pasan de 10 a 1.000 llamadas simultáneas, garantizando atención 24/7 sin disparar los costes de infraestructura, y se integran con CRM, calendarios y hojas de cálculo corporativas.

La IA también refuerza al teleoperador en directo: analiza el tono de voz para detectar frustración, sugiere en pantalla la respuesta o documentación idónea, y automatiza la toma de notas y la actualización del CRM al colgar, liberando al equipo de tareas administrativas.

Plataformas como Ringover ya integran buena parte de este ecosistema dentro de sus soluciones de telefonía en la nube: transcripción y resumen automático de llamadas, análisis de sentimiento y coaching en tiempo real, todo conectado con CRMs como Salesforce o HubSpot. Junto a ella conviven otros actores del mercado (como Enreach, Zoonsuite o Megacall) que ofrecen enfoques similares, desde voicebots autónomos hasta suites completas de speech analytics, consolidando un sector cada vez más competitivo.

A través del machine learning, las empresas convierten el audio acumulado en datos de alto valor: identifican qué guiones y objeciones resueltas tienen mayor probabilidad de conversión, y anticipan picos de demanda o fallos recurrentes antes de que se conviertan en una crisis de reputación. La IA ha dejado de ser una herramienta puntual para convertirse en la columna vertebral de la estrategia comercial y de atención al cliente.

➡️​ Si quieres adentrarte en el mundo de la Inteligencia, te recomendamos los siguientes programas formativos:

Google lanza al espacio un satélite para probar chips de IA en órbita

El prototipo, construido con Planet y enviado en un cohete de SpaceX, medirá cómo resisten los TPU Trillium a la radiación y a las temperaturas extremas.

Google lanzó este jueves 1 de octubre al espacio el prototipo de satélite con el que quiere comprobar si es viable una infraestructura de inteligencia artificial escalable en órbita, dentro del Proyecto Suncatcher. El aparato, construido junto a Planet, viajó a bordo del transbordador Transporter-18 de SpaceX, según el plan que la compañía anunció la semana pasada.

Con el satélite, la tecnológica analizará los datos recogidos en órbita sobre el rendimiento de las Unidades de Procesamiento Tensorial (TPU) Trillium. Los chips se enfrentarán al estrés físico del vuelo espacial y a las condiciones extremas de radiación y temperatura. «Hay cosas que solo se pueden probar en el espacio», afirmó Google en un comunicado difundido con motivo del lanzamiento.

➡️ Te puede interesar: Máster Profesional en Ciberseguridad, Ciberinteligencia y Ciberdefensa

El objetivo de fondo es estudiar cómo aprovechar la energía solar de forma más eficiente en la construcción de sistemas informáticos para IA en el espacio. Para ello, la empresa prevé desplegar «flotas de satélites equipados con paneles solares, enlaces intersatelitales de óptica de espacio libre y chips aceleradores de TPU propios». Además, los satélites volarían «muy cerca unos de otros», de modo que se facilite una comunicación de alto ancho de banda y baja latencia.

Por último, Google sostiene que los TPU Trillium «están probados contra la radiación». Según la compañía, pueden soportar «una dosis ionizante total equivalente a una vida útil de misión de cinco años sin fallas permanentes». Los chips, precisó, están además caracterizados para errores de inversión de bits.

¿Puede sustituir China a Francia en África Occidental? Una reconfiguración de la influencia internacional en la región

Francia atraviesa el ocaso de su influencia histórica en África Occidental, con el fin del modelo Françafrique y la retirada militar del Sahel. En su lugar, China impone una lógica propia basada en comercio, infraestructuras y financiación selectiva, sin compromisos de seguridad. En este artículo, Kitiara Davinia Román Iglesias analiza ese cambio de modelo y por qué ni Francia desaparece ni China la sustituye del todo. El resultado es un continente que diversifica alianzas y gana margen de maniobra frente a las grandes potencias. 

La respuesta corta es no, al menos no de la misma forma. Francia está perdiendo la posición privilegiada que mantuvo durante más de setenta años en África Occidental, pero China no está heredando la Françafrique. Pekín está construyendo un modelo de influencia completamente distinto, basado en el comercio, la financiación y las infraestructuras, mientras que los Estados africanos aprovechan la competencia entre potencias para diversificar sus alianzas.

La retirada de las tropas francesas del Sahel, la devolución de bases en socios históricos como Senegal o Chad, el auge del sentimiento antifrancés y el pragmatismo económico chino reflejan un cambio mucho más profundo que in simple relevo entre dos actores.

El fin de la Françafrique

Durante décadas, Francia mantuvo una posición privilegiada en África Occidental gracias a una combinación de acuerdos militares, cooperación política, presencia empresarial y herramientas económicas como el franco CFA. Este entramado, conocido como Françafrique, permitió a París conservar una influencia excepcional tras las independencias de los años setenta.

➡️ Te puede interesar: China, Europa y dos concepciones distintas de la sostenibilidad

Esa influencia también tenía una importante dimensión económica. Empresas francesas ocuparon posiciones destacadas en sectores estratégicos como la energía y la minería. Un ejemplo fue el uranio de Níger, imprescindible para las centrales nucleares francesas y explotado durante años por la empresa Orano. Al mismo tiempo, Francia mantenía bases militares y acuerdos de defensa, convirtiéndose en el principal socio de seguridad de la región.

Ese modelo comenzó a romperse a partir de 2013. Francia intervino militarmente en Malí con la operación Serval para frenar el avance de grupos yihadistas. Esta misión fue sustituida un año después por la operación Barkhane, un despliegue antiterrorista permanente extendido por cinco países del Sahel. 

Sin embargo, a pesar de eliminar a varios líderes insurgentes, la violencia siguió expandiéndose y la seguridad empeoró. Esto alimentó un creciente sentimiento antifrancés que las juntas militares de Malí, Burkina Faso y Níger aprovecharon tras sus golpes de Estado para expulsar a las tropas francesas y romper definitivamente con el modelo. A la ruptura militar en el Sahel se suma la revisión de acuerdos en países como Senegal o Chad y la batalla por la soberanía monetaria, donde el cuestionamiento del franco CFA impulsa la búsqueda de mecanismos financieros propios.

China apuesta por la geoeconomía

A diferencia de Francia, China se apoya en la geoeconomía, el comercio y la financiación de infraestructuras. Pekín busca asegurar el acceso a minerales críticos (clave para la transición energética y la fabricación de baterías), impulsar la industrialización local y financiar proyectos en energías renovables y telecomunicaciones.

China acompaña estas inversiones con un discurso de no injerencia, evitando condicionar la cooperación a reformar políticas o exigencias sobre derechos humanos, un enfoque que los gobiernos locales consideran más flexible que el occidental.

Asimismo, medidas como la eliminación de aranceles para productos procedentes de 53 países africanos con los que mantiene relaciones diplomáticas han consolidado su papel como principal socio comercial del continente, dinamizando masivamente el comercio bilateral. Durante el primer semestre de 2026, las exportaciones africanas hacia China crecieron un 22,1%, mientras que el comercio multilateral aumentó un 19,6% respecto al mismo periodo del año anterior.

➡️ Te puede interesar: Pensamiento a largo plazo: China, Rusia y Occidente

Los límites del nuevo escenario

Sin embargo, estas nuevas alianzas también muestran las contradicciones del nuevo mapa regional. Por un lado, la relación con China se rige ahora por un pragmatismo selectivo. Lejos del mito de la “trampa de la deuda”, la realidad es que Pekín ha reducido los préstamos masivos y ya no financia grandes obras a fondo perdido. El gobierno chino prefiere ahora proyectos más pequeños, rentables y centrados en la tecnología. Esto significa que los Estados africanos ya no encontrarán en China un financiador sin límites.

Por otro lado, los cambios políticos no han resuelto el problema de la inseguridad. La salida de las tropas francesas y la llegada de Rusia (a través del Africa Corps) como nuevo socio militar en el Sahel tampoco han logrado frenar la violencia yihadista. Cambiar de aliado en materia de defensa no ha traído paz al territorio, por lo que la inestabilidad sigue siendo el principal obstáculo de desarrollo para la región.

África diversifica sus alianzas

Pensar que China sustituirá completamente a Francia simplifica en exceso la realidad. Los Estados africanos no están cambiando una dependencia por otra, sino ampliando sus opciones.

Rusia ha reforzado su papel como proveedor de seguridad y armamento en varios países del Sahel, China concentra su presencia en el comercio, la financiación y la infraestructura. La Unión Europea y Estados Unidos siguen desempeñando un papel relevante mediante programas de cooperación, inversión y financiación climática.

➡️ Te puede interesar: China, el gigante del siglo XXI

Francia tampoco ha desaparecido del continente. El país intenta redefinir su estrategia reforzando la cooperación económica, educativa y cultural, al tiempo que estrecha relaciones con nuevos socios estratégicos como Kenia o Nigeria, dos países que adquieren un peso creciente en su política africana.

Más que un relevo entre potencias

China no está sustituyendo a Francia, está sustituyendo el modelo de influencia que representó la Françafrique. La competencia por África Occidental ya no se decide únicamente mediante bases militares o alianzas políticas, sino también a través del comercio, la inversión y el control de las cadenas de suministros estratégicas.

La verdadera novedad es que los Estados africanos cuentan hoy con un margen de maniobra mucho mayor que hace dos décadas. El éxito de esa estrategia dependerá de su capacidad para convertir la rivalidad entre las grandes potencias en industrialización, desarrollo y autonomía económica.

➡️ Si quieres adquirir conocimientos sobre Geopolítica y análisis internacional, te recomendamos los siguientes cursos formativos:

Estados Unidos completa su retirada de Irak y pone fin a la coalición contra Estado Islámico

El Pentágono cierra la misión en la base de Erbil tras doce años de campaña, y el CENTCOM traslada su cuartel general a Jordania.

El Departamento de Defensa de Estados Unidos ha confirmado este miércoles 30 de septiembre que completó la retirada de su presencia militar en Irak, lo que pone fin a la coalición internacional que combatió durante doce años a Estado Islámico. El anuncio llega 23 años después de que Washington invadiera el país para derrocar a Sadam Husein.

➡️ Te puede interesar: Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico

El portavoz del Pentágono, Sean Parnell, habló en un comunicado de la «retirada ordenada de las fuerzas y el equipamiento de la coalición de la Base Aérea de Erbil». Según él, esa salida «marca la conclusión exitosa de la misión militar que derrotó a Estado Islámico en Irak». Se cumplen así los plazos acordados con Bagdad. Parnell añadió que el paso supone también «la transición de una misión de la coalición en tiempos de guerra a un esfuerzo de seguridad liderado por Irak».

Irak asume el liderazgo de su seguridad interna

Washington asegura que las fuerzas iraquíes, incluidos los ‘peshmerga’ del Kurdistán iraquí, liderarán los esfuerzos para contener los remanentes del grupo. La responsabilidad sobre la seguridad interna, también frente a las milicias proiraníes, «recae en el Gobierno de Irak». Aun así, el Departamento de Defensa «seguirá proporcionando formación específica y apoyo de Inteligencia» a sus socios iraquíes. Ambos países trabajarán para que el grupo yihadista «nunca pueda reconstituirse desde territorio iraquí».

Por su parte, el Mando Central (CENTCOM) confirmó la «salida ordenada» de tropas y equipamiento de Erbil. Precisó que la misión sigue «operativa» y que ahora tiene su cuartel general en Jordania. Además, el Ejército estadounidense continúa su campaña contra Estado Islámico en Siria, junto con sus socios de la coalición y el Gobierno sirio. Su comandante, Brad Cooper, felicitó por el «trabajo bien hecho» a «las decenas de miles de militares estadounidenses, diplomáticos y personal civil que respondieron a la llamada de Irak». Además, añadió que las fuerzas desplegadas en la región seguirán «preparadas para responder ante cualquier amenaza de Estado Islámico».

Al Zaidi: «La responsabilidad de proteger esa victoria»

El primer ministro iraquí, Alí al Zaidi, calificó la fecha de histórica y sostuvo que la conclusión de la misión «demuestra que la cooperación entre fuerzas amigas y pueblos amigos ha dado como fruto la victoria». Según él, este punto final «no significa el fin de la batalla contra el terrorismo, sino el paso de Irak a una etapa en la que asume la responsabilidad plena por su seguridad y estabilidad». Prometió además que la cooperación «permanecerá como un camino abierto» y será «más efectiva y focalizada». Recordó asimismo que a los iraquíes les corresponde ahora «la responsabilidad de proteger esa victoria». Al Zaidi Cerró su comunicado afirmando que «no hay arma fuera del paraguas de la ley, ni fuerza fuera de las instituciones del Estado».

➡️ Te puede interesar: Máster Profesional de Analista de Inteligencia

Estados Unidos invadió Irak en 2003 y permaneció allí hasta 2011, cuando el entonces presidente Barack Obama ordenó la retirada. Sin embargo, sus tropas regresaron tres años después, dentro de la coalición contra Estado Islámico. Esa misión, liderada por Washington, contó con socios europeos como Reino Unido, Francia, España, Italia y Alemania.

Hegseth reestructura el Pentágono y crea un grupo con Elon Musk para investigar el futuro de la guerra

El secretario de Defensa anuncia el «Proyecto Meridian», un Comando de Guerra Autónoma y el regreso de «decenas de miles» de soldados a territorio estadounidense.

Pete Hegseth, secretario de Defensa de Estados Unidos, ha anunciado una reestructuración de las Fuerzas Armadas que crea nuevos comandos y pone en marcha una iniciativa de Elon Musk y Palmer Luckey para investigar el armamento del futuro. Lo hizo en su discurso sobre el «Estado de la Fuerza», pronunciado en la base del Cuerpo de Marines en Quantico (Virginia). Allí fijó seis grandes directrices para modernizar la estructura militar y erradicar las políticas de diversidad de la institución.

En el plano tecnológico, el jefe del Pentágono presentó el «Proyecto Meridian». Este grupo de trabajo estará codirigido por Musk, fundador de SpaceX, por Luckey, creador de Anduril, y por el expresidente de la Cámara de Representantes Newt Gingrich. Lo supervisará el jefe de tecnología del Pentágono, Emil Michael, y buscará descubrir y desarrollar las armas y sistemas de las futuras generaciones en el campo de batalla. Además, Hegseth ordenó crear el Comando de Guerra Autónoma (AutoWARCOM), una estructura de cuatro estrellas pensada para integrar y desplegar sistemas robóticos y drones a gran escala en todas las ramas militares.

➡️ Te puede interesar: Máster Profesional de Analista de Inteligencia

En cuanto a infraestructuras, Estados Unidos reducirá su presencia en el extranjero y repatriará a «decenas de miles» de efectivos. Para alojarlos, el Ejército construirá nuevas bases en territorio estadounidense por primera vez en 40 años, y los gobernadores estatales podrán presentar sus propuestas. Hegseth lanzó también el programa «Fortress America», que obligará a las instalaciones militares principales a generar su propia energía, sin depender de la red civil. El objetivo es que mantengan su operatividad ante posibles ciberataques o sabotajes.

La reforma incluye asimismo un giro ideológico. Hegseth, que aprovechó su intervención para acusar a la prensa de «traición», cargó contra las políticas de diversidad e identidad de género: «Se acabaron los espectáculos de ‘drag queens’, las cuotas de diversidad, los pronombres de género y los meses dedicados a identidades específicas. Solo queda el espíritu guerrero». Confirmó, además, la destitución del 10% de los generales y almirantes y la supresión de otro 10% de las plazas de oficiales generales, un recorte total del 20% en la cúpula militar. Según Hegseth, los altos mandos apartados se aferraban a políticas «woke» o cuestionaban el control civil sobre el estamento militar.

¿De quién es el mando? La paradoja geopolítica del poder español en la UE

España ha convertido la cesión de soberanía a Bruselas en su principal arma geopolítica: de país intervenido y reactivo hace una década a nodo energético y regulatorio de la Unión Europea. Sergio Estrada, alumno del Máster Profesional de Analista de Inteligencia de LISA Institute, analiza cómo, desde la Excepción Ibérica hasta el corredor H2Med, Madrid ha demostrado que delegar competencias no resta poder, sino que lo multiplica. Pero ese modelo tensiona a España con Washington y obliga a equilibrar sus intereses en el Magreb, el Sahel y el Mediterráneo sin perder el favor de sus socios comunitarios.

En un orden global dominado por la competición entre superpotencias, España enfrenta el dilema estructural de ceder parcelas de decisión nacional a Bruselas para multiplicar su peso estratégico en el mundo.

El concepto tradicional de soberanía nacional resulta ineficaz frente a los desafíos del siglo XXI. Responder de forma aislada a las tensiones energéticas, las ciberamenazas o las interrupciones en las cadenas globales de suministro excede la capacidad de acción de un Estado de tamaño medio. Ante esta realidad, la política exterior española ha consolidado un modelo de autonomía estratégica delegada, consistente en transferir competencias clave a la Unión Europea a cambio de operar con la escala económica, regulatoria y defensiva de un bloque supranacional.

➡️ Te puede interesar: La geopolítica como activo empresarial

Esta estrategia plantea una paradoja geopolítica inevitable. Al delegar capacidad decisoria en las instituciones comunitarias, Madrid renuncia al margen de maniobra unilateral sobre sectores clave de su economía y su defensa. Sin embargo, esta cesión le permite adquirir una capacidad de proyección internacional inalcanzable de forma individual. La cuestión no es cuánta soberanía formal conserva el Estado, sino en qué medida España logra influir en el cuadro de mando de Bruselas para responder a sus propios intereses estratégicos.

El escudo comunitario: de la dispersión a la escala global

La integración en las estructuras supranacionales no debilita de forma automática al estado; en un entorno geopolítico crecientemente agresivo, la fragmentación equivale al aislamiento. Al transferir competencias a la Unión Europea, España adquiere un efecto multiplicador que transforma la vulnerabilidad individual en capacidad de negociación colectiva, alcanzando un peso estratégico en la escena internacional inalcanzable de manera independiente.

Esta proyección colectiva se hace evidente en el terreno comercial y regulatorio a través del denominado «efecto Bruselas». Formar parte del mercado único permite al país negociar acuerdos globales e imponer estándares normativos de tú a tú frente a superpotencias como Estados Unidos o China. Asimismo, la escala comunitaria resulta indispensable para financiar proyectos industriales y tecnológicos de gran envergadura, como el despliegue del hidrógeno verde o el desarrollo de la defensa europea, cuyo volumen de inversión desborda las capacidades presupuestarias de un solo Estado.

En el ámbito de la seguridad, la cesión de competencias actúa como un seguro de vida geopolítico frente a amenazas híbridas y presiones transfronterizas. La protección de infraestructuras críticas, la ciberdefensa y el control de los flujos migratorios se articulan hoy mediante la inteligencia compartida y la capacidad operativa de agencias comunitarias como Frontex o la Agencia Europea de Defensa. De este modo, delegar decisiones no se traduce en una pérdida implícita de control, sino en la única vía realista para garantizar la resiliencia nacional en el tablero global.

El coste del consenso comunitario

Sin embargo, la autonomía estratégica delegada no está exenta de peajes ni de fricciones estructurales. La cesión de capacidad decisoria implica someter las necesidades nacionales a la rigidez de los marcos regulatorios europeos y a la disciplina macroeconómica impuesta desde Bruselas. Los límites fiscales de la Unión y las restricciones comunitarias a las ayudas de Estado reducen sensiblemente el margen de maniobra de las instituciones españolas para ejecutar políticas industriales de urgencia o responder de forma autónoma ante perturbaciones económicas específicas.

Esta tensión se manifiesta de forma aguda en los sectores primario e industrial del país. Las exigencias asociadas a la transición ecológica y las reformas de la Política Agrícola Común imponen reestructuraciones severas que impactan directamente en el tejido productivo local. En este contexto, la normativa europea es percibida en ocasiones como un corsé regulatorio diseñado desde una lógica centralizada, alejada de las realidades socioeconómicas de la península ibérica y susceptible de generar tensiones entre los intereses territoriales y las directivas comunitarias.

A esta limitación interna se suma la divergencia de prioridades en la agenda exterior del bloque. Mientras la atención estratégica y los recursos de la Unión Europea se concentran de manera prioritaria en la estabilidad del flanco oriental, las urgencias críticas para España, como la seguridad en el Magreb, la gestión de las fronteras en el Mediterráneo y la inestabilidad en el Sahel, corren el riesgo de quedar en un segundo plano. La necesidad constante de articular consensos entre 27 estados miembros aletarga la toma de decisiones y puede diluir la capacidad de respuesta española ante desafíos geopolíticos de carácter inmediato.

De la periferia reactiva al liderazgo regulatorio: cambios durante la última década

En 2016, golpeada aún por la resaca de la crisis financiera, intervenida de facto en su sector bancario y bajo la estricta vigilancia del brazo fiscal de Bruselas, España se comportaba como un actor eminentemente reactivo. La parálisis política interna limitaba el margen de maniobra de la diplomacia nacional, relegando al país al papel de espectador durante el reequilibrio de fuerzas originado por el Brexit y el eje franco-alemán.

➡️ Te puede interesar: La geopolítica de la final del Mundial de Fútbol

Una década después, la posición del país en el tablero europeo ha registrado un cambio cualitativo sustancial. España no solo ha encadenado ejercicios como uno de los motores económicos con mayor crecimiento de la eurozona, sino que ha desplazado su centro de gravedad geopolítico para convertirse en un nodo indispensable para la transición energética continental. La transición de un modelo puramente receptor de directivas a uno capaz de exportar soluciones regulatorias consolida la mutación de la presencia española en Bruselas, transitando desde la defensiva fiscal hasta el codiseño de las políticas industriales y climáticas comunitarias.

Este reposicionamiento responde, en gran medida, al cálculo exterior desplegado por el Gobierno de Pedro Sánchez, que basó su estrategia en proyectar la agenda nacional hacia el centro operativo de la Unión Europea. Uno de los movimientos con mayor impacto doctrinal fue la consecución de la denominada «Excepción Ibérica» en 2022, articulada conjuntamente por Pedro Sánchez y el entonces primer ministro portugués António Costa. Al desacoplar el precio del gas de la tarifa eléctrica, Madrid demostró que un país periférico podía alterar el marco regulatorio comunitario, sentando las bases para la posterior reforma del mercado eléctrico europeo.

Asimismo, la reconversión de las infraestructuras de transporte energético mediante el proyecto del corredor de hidrógeno verde H2Med, pactado entre Sánchez, Emmanuel Macron y la entonces vicepresidenta energética Teresa Ribera, transformó el histórico aislamiento peninsular en una baza de interconexión para el centro del continente. La proyección de poder se vio reforzada por el desembarco de figuras de primer nivel en la cúpula comunitaria. Algunos ejemplos de ello son el mandato de Josep Borrell como Alto Representante para la Política Exterior, la designación de Nadia Calviño al frente del Banco Europeo de Inversiones y la asunción por parte de Teresa Ribera de la Vicepresidencia Ejecutiva de la Comisión Europea para la Transición Limpia y la cartera de Competencia, que situaron a la política española en los núcleos de decisión financiera y regulatoria de la Unión.

Las sombras del modelo: tensión con Washington y desequilibrios regionales

El cambio de postura sobre el Sáhara Occidental impulsado por Pedro Sánchez y el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel Albares, en 2022 provocó una severa ruptura diplomática y un bloqueo comercial por parte de Argelia, comprometiendo temporalmente la diversificación energética del flanco sur europeo. Aunque el pragmatismo diplomático ha permitido normalizar progresivamente la relación con Argel mediante el restablecimiento de representantes y la fluidez en el suministro de gas, el episodio evidenció los riesgos de gestionar crisis de alto impacto regional sin un consenso previo en el bloque comunitario.

A estas dinámicas mediterráneas se suma una marcada tensión en el eje transatlántico motivada por los desacuerdos entre el Ejecutivo español y la administración de Donald Trump. La resistencia de Madrid a asumir incrementos drásticos en los compromisos presupuestarios de la OTAN, defendiendo que la aportación militar se evalúe por el despliegue efectivo en misiones y capacidades operativas en lugar de porcentajes rígidos del PIB, ha derivado en continuas advertencias de sanciones comerciales y amenazas de aranceles punitivos contra sectores clave de la economía nacional.

Esta fricción con Washington sitúa a España en un complejo equilibrio dentro de la Unión Europea. Por un lado, la posición del Gobierno refuerza el discurso de autonomía estratégica y soberanía regulatoria defendido por socios comunitarios como Francia frente a las presiones unilaterales estadounidenses. Por otro lado, genera recelos entre los aliados del norte y del este de Europa, fuertemente alineados con la cobertura de seguridad de la Casa Blanca, que perciben cualquier choque diplomático con Washington como un elemento de erosión para la cohesión transatlántica.

La paradoja de la influencia ejercida

El balance cualitativo de la posición de España demuestra que la autonomía estratégica delegada solo resulta rentable cuando la cesión de competencias se sostiene sobre una diplomacia proactiva y coherente. En comparación con el rol secundario y bajo el escrutinio fiscal de hace una década, España ha alcanzado una relevancia indiscutible como motor energético, regulatorio e institucional en el núcleo de la Unión Europea.

➡️ Te puede interesar: La geopolítica como activo empresarial

Sin embargo, la proyección exterior del país evidencia que la credibilidad conquistada en Bruselas debe navegar en un entorno global de creciente polarización comercial y defensiva. La paradoja geopolítica de la España contemporánea no reside en la cantidad de soberanía que comparte con las instituciones comunitarias, sino en su capacidad para consolidarse como un actor clave del liderazgo europeo sin que las tensiones directas con Tel Aviv, Rabat y Washington, o la inestabilidad en el área mediterránea, comprometan sus intereses económicos y de seguridad.

➡️ Si quieres adentrarte en las Relaciones Internacionales y adquirir habilidades profesionales, te recomendamos los siguientes programas formativos:

Berlín estrena un sistema antidrones en el aeropuerto con más incidentes de Alemania

El BER registró 28 avistamientos en seis meses y interrumpió sus vuelos en siete ocasiones, según el control aéreo alemán.

El aeropuerto de Berlín-Brandeburgo (BER) ya cuenta con un sistema para localizar drones, según ha comunicado el Ministerio de Transportes alemán. La instalación, operada por la autoridad de control aéreo, se ubica en el recinto que encabezó la lista nacional de avistamientos entre enero y junio de 2026. Su función es identificar los aparatos cuando todavía están lejos y avisar a los organismos responsables si detectan un peligro para las operaciones aéreas.

El titular del departamento, Steffen Bilger, inauguró el dispositivo sobre el terreno y admitió la gravedad del problema. «Nos tomamos muy en serio la creciente amenaza que suponen los drones en las inmediaciones de los aeropuertos», dijo. Además, defendió una respuesta ágil donde el ministerio planea extender esta tecnología a los aeropuertos internacionales del país, después de que se repitieran los avisos junto a sus terminales.

➡️ Te puede interesar: Máster Profesional de Analista de Inteligencia

Los datos del servicio alemán de control aéreo respaldan esa urgencia. La torre del BER anotó 28 avistamientos en medio año y suspendió temporalmente la actividad en siete ocasiones. Fráncfort, el mayor aeropuerto alemán, figura en segundo lugar con 27. Ninguna otra terminal se acercó a esa cifra en el mismo periodo.

La alerta aumentó en agosto, cuando un conato de ataque con drones cargados de explosivos sacudió el aeropuerto de Leipzig, en el este del país. Las autoridades habían localizado varios aparatos junto a aviones ucranianos y atribuyeron los hechos a Rusia, dentro de un «conjunto con otras acciones híbridas». Moscú, no obstante, negó las acusaciones por falta de pruebas y llegó a sugerir una «conexión ucraniana».

Mohamed VI nombra primera ministra a Fatima Ezzahra El Mansouri, la primera mujer al frente del Gobierno de Marruecos

La líder del PAM, partido más votado en las legislativas con el 22,13% de los votos, se impuso al favorito, Fouzi Lekjaa.

Mohamed VI ha nombrado este martes 29 de septiembre primera ministra a Fatima Ezzahra El Mansouri, líder del Partido de la Autenticidad y Modernidad (PAM), la formación más votada en las recientes elecciones legislativas. Es la primera mujer que encabeza un gobierno en Marruecos. El rey le ha encargado formar el Ejecutivo una semana después de la victoria del PAM.

El PAM ganó los comicios con el 22,13% de los votos, cerca de diez puntos por encima del segundo clasificado, aunque la abstención rozó el 60%. En el reparto de escaños, obtuvo 97. La Agrupación Nacional de Independientes (RNI), hasta ahora principal socio de la coalición, quedó segunda con 66. El Partido Istiqlal (PI) mantuvo el tercer puesto con 65.

➡️ Te puede interesar: Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico

Tras la audiencia con el monarca, El Mansouri calificó el momento de «histórico» y afirmó que el nombramiento «constituye un motivo de orgullo para mí y para todas las mujeres del país». Además, aseguró que «trabajará para proponer un gobierno que esté a la altura de las expectativas de Su Majestad el Rey y del conjunto de las ciudadanas y los ciudadanos». Según la agencia marroquí MAP, prometió que su programa incluirá «soluciones realistas y concretas» para los problemas de los marroquíes, en especial de los jóvenes.

El Mansouri, licenciada en Derecho de 50 años y exalcaldesa de Marrakech, ejercía como ministra de Planificación Urbana y Vivienda desde 2021. En 2014, la revista Forbes la incluyó entre las 20 mujeres jóvenes más influyentes de África. Se impuso a Fouzi Lekjaa, presidente de la Real Federación Marroquí de Fútbol y favorito en las quinielas, que ocupaba una secretaría de Estado desde 2021 y se afilió al PAM poco antes de las legislativas. Días atrás, la líder del PAM pidió calma a la espera de que el rey diera el primer paso y no descartó alianzas con ninguna fuerza, incluido el islamista Partido de la Justicia y el Desarrollo (PDJ).