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El turno de España en la “crisis diplomática” entre la UE y Rusia

Análisis

Paula Gómez Moñiz
Paula Gómez Moñiz
Estudiante de Relaciones Internacionales interesada en Geopolítica y Derechos Humanos. Actualmente realizando prácticas como Analista Internacional en LISA News.

Como ya te contamos en LISA News, estos últimos meses hemos visto una oleada de expulsiones de diplomáticos tanto europeos como rusos en el contexto de la guerra de Ucrania. Te explicamos las claves para entender la expulsión de diplomáticos españoles por parte de Rusia y cuáles han sido las relaciones entre ambos países en los últimos años.

En el contexto de la crisis diplomática entre los países de la Unión Europea y Rusia a raíz del conflicto en Ucrania, Rusia ha expulsado este miércoles a 27 diplomáticos y personal y de la embajada de España en Moscú. Esta decisión ha sido la respuesta a la expulsión de 25 diplomáticos que llevó a cabo España hace mes y medio por “representar una amenaza a la seguridad” y como rechazo a la actuación rusa en Ucrania, siguiendo los pasos de otros países europeos. Desde España se aclaró que el embajador Yuri Korchagin no estaría incluido entre los expulsados debido a que se aspira a mantener las líneas de diálogo y negociación abiertas.

El Ministro de Asuntos Exteriores español, José Manuel Albares, tomó en consideración las medidas que sus vecinos adoptaron previamente, así como el plazo que se le concedieron a los expulsados para abandonar el país: “justo los necesarios y en la línea de lo que están haciendo en otros países de nuestro entorno”.

Italia y Francia también han recibido al mismo tiempo que España las consecuencias de haber denominado como “non grato” al personal ruso, expulsando a 24 diplomáticos italianos y 34 franceses. Moscú ha comunicado a sus respectivos embajadores la decisión y los plazos a seguir y mientras que Francia cuenta con dos semanas de plazo, los diplomáticos españoles solo tendrán siete días para abandonar el país.

El Ministerio de Asuntos Exteriores español ha rechazado la decisión de Moscú de expulsar a los 27 miembros de la embajada de España en Rusia, condenando los motivos por los que se ha realizado. La expulsión de los diplomáticos españoles ha sido justificada por las autoridades rusas a partir del principio de reciprocidad en las relaciones diplomáticas; sin embargo, España no ha aceptado este motivo.

En el comunicado emitido por el ministerio español, se ha aclarado que su acción estaba justificada adecuadamente por “motivos de seguridad”, que no se han manifestado de vuelta. También han destacado y defendido la labor del cuerpo diplomático ante la Federación de Rusia que “siempre ha respetado plenamente las obligaciones previstas en la Convención de Viena sobre Relaciones Diplomáticas y la Convención de Viena de Relaciones Consulares”.

El día anterior de la decisión española, Vladimir Putin acordó restringir los visados a países de la Unión Europea por considerar que sus acciones son “inamistosas”, afectando a periodistas y delegaciones oficiales, sin permitir que los diplomáticos de dichos países entren sin visado en sus fronteras.

Como el uso de la fuerza está prohibido salvo legítima defensa y dado que el resto de países no han sido atacados directamente como para involucrarse en el conflicto, se ha derivado en una crisis “diplomática” en la que el personal de las embajadas europeas y rusas están sufriendo las consecuencias de las sanciones mutuas.

Aún no se ha procedido a la expulsión del embajador de ningún país, lo que significaría rechazar al diálogo y correspondería con la ruptura diplomática, pudiendo ser interpretado como una declaración de guerra e involucrando a todas las potencias en un conflicto mayor.

Según los expertos, mientras no lleve a más la expulsión mutua del personal diplomático y no se toque la figura del embajador, los países se seguirán presionando mutuamente y atacando a través de esta vía. La diferencia de estas medidas con las sanciones impuestas desde la UE es que se toman de manera unilateral, sin atender a recomendaciones o siguiendo unas directrices de grupo.

Es por ello que se está recurriendo a estas, expresando un descontento con la invasión que no es impuesto por una organización, sino que los propios países son los que condenan la invasión y sienten a Rusia como una amenaza.

¿Cómo han sido las relaciones entre Rusia y España hasta ahora?

Las relaciones entre España y Rusia han estado siempre influenciadas por el contexto marcado por el sistema bipolar, viendo un incremento de colaboración entre ambos países tras establecer vínculos al superar la crisis económica. Desde la revista de Relaciones Internacionales de la Universidad de Comillas se destacan dos periodos en las relaciones ruso-españolas, comenzando el siglo con el desarrollo y potenciación de la colaboración hasta 2014, cuando Rusia y Occidente entran en crisis por la invasión de Crimea.

Al igual que sucede ahora, los socios de la Unión Europea impusieron a Rusia una serie de sanciones; sin embargo, España así como otros países del mediterráneo, se resistieron a seguir las directrices impuestas por los países como Francia Reino Unido y Alemania.

Se explica que las decisiones de Italia y Grecia estuvieron justificadas por su gran exportación a Rusia de productos agrícolas y maquinaria, y al contrario, su importación de recursos energéticos era esencial. Moscú suponía un gran socio comercial.

Sin embargo, España ha sido un caso extraño ya que el intercambio comercial mutuo no suponía ser tan importante y tampoco es que compartieran posturas políticas como para poder apoyarse mutuamente. Lo que unía a estos dos países era el turismo y la inversión inmobiliaria de ciudadanos rusos en la península en el peor momento de la crisis que se encontraba este sector.

Los primeros catorce años del desarrollo de las relaciones bilaterales fueron muy prósperos, alcanzando cifras récord en turistas nacionales rusos en 2013, y compartían posturas en torno a asuntos como el terrorismo internacional debido a los atentados que sufrieron ambos países. En la misma revista se destaca la posición española, que aprovechaba sus buenas relaciones con el Kremlin para hacer presión sobre sus socios de la Unión Europea y los aliados de la OTAN.

Sin embargo, a partir de 2014, a pesar de no acatar todas las directrices impuestas por la UE, España no podía ir en contra de Bruselas. La crisis con Ucrania del 2014 supuso el punto de inflexión en las relaciones rusas con occidente, agudizando las discrepancias de Madrid con Moscú, cuyas relaciones de prosperidad cayeron en picado.

La respuesta rusa a las sanciones impuestas en ese momento por los países occidentales, perjudicó especialmente a España, que era uno de los grandes importadores de productos agrícolas de la federación.

Sin embargo, España siempre ha mostrado cierta reticencia a sancionar a rusia en concordancia con sus socios, ya sea por contrarrestar la tensión de “la nueva guerra fría” que se estaba observando en el panorama internacional o por mantener sus buenas relaciones sin depender de la unión.

Madrid permitía que buques de guerra pasaran por el puerto de Ceuta para reabastecerse en 2014 y 2015, y un año más tarde lo harían también unos submarinos rusos que venían del Báltico hacia el mar negro. Decisiones como estas de carácter militar con Rusia, enfadaron a los aliados de la OTAN, incluso en Estados Unidos se aprobó una enmienda que obligaba a informar al congreso si algún país de la OTAN permitía la entrada de buques rusos en sus puertos.

Ante la gravedad de la situación derivada de la invasión de Ucrania por parte de Rusia, España ha continuado con las pautas marcadas por el bloque Occidental y defendido la postura de la Unión Europea. El Gobierno español ha condenado desde el primer momento la agresión y ha apoyado todas las medidas impuestas desde la Unión Europea.

Ahora Moscú se está viendo aislado y cada vez más lejos de Occidente. Incluso para aquellos como España, que han intentado mantenerse en posiciones más intermedias en periodos anteriores al actual conflicto (incluso a pesar de tensiones como la invasión de Crimea) las relaciones se están viendo afectadas al igual que ocurre con otros países de la Unión Europea.

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Paula Gómez Moñiz

Estudiante de Relaciones Internacionales interesada en Geopolítica y Derechos Humanos. Actualmente realizando prácticas como Analista Internacional en LISA News.

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