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¿Qué sistemas de calendarios existen en el mundo?

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Este artículo repasa los sistemas de calendarios que existen en el mundo y explica por qué no hay un único modo de medir el tiempo. A lo largo de la historia, cada sociedad adoptó su propio criterio según la astronomía, la religión o la organización social, lo que ayuda a entender por qué hoy conviven calendarios distintos para un mismo día.

Enero, febrero, marzo, abril o mayo. Mirar la fecha parece un gesto automático. Sin embargo, detrás de ese número hay siglos de cálculos, errores corregidos y decisiones culturales. El tiempo no siempre se contó igual ni respondió a las mismas necesidades.

Cada civilización creó su propio modo de ordenar los días para orientarse en el mundo. Algunos calendarios nacieron para regular cosechas, otros para fijar rituales religiosos. Muchos de ellos siguen vivos hoy, aunque no siempre pensemos en ello.

¿Qué sistemas de calendarios existen en el mundo?

En la actualidad funcionan alrededor de 40 calendarios distintos, aunque sólo unos pocos tienen un uso amplio. El más extendido es el calendario gregoriano, que rige la vida civil en casi todo el planeta y marca ahora el año 2026. Se trata de un sistema solar, ajustado a la duración real del año terrestre, que corrigió errores acumulados durante siglos.

Junto a él conviven calendarios religiosos con un peso enorme. El calendario islámico, por ejemplo, se basa únicamente en los ciclos de la Luna. Por ese motivo, sus meses se desplazan a lo largo del año solar y festividades como el Ramadán cambian de estación con el paso del tiempo. Su cuenta empieza en el año 622, con la hégira de Mahoma.

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El calendario chino sigue una lógica distinta. Combina el movimiento lunar con correcciones solares y organiza el tiempo en ciclos de doce años asociados a animales. No se usa para la administración diaria, pero marca celebraciones, ritmos agrícolas y una parte importante de la cultura en Asia oriental.

Algo parecido ocurre con el calendario hebreo, también lunisolar, que fija fiestas religiosas y convive con el gregoriano en Israel. En Etiopía, en cambio, el calendario tradicional estructura la vida cotidiana. Tiene 13 meses y mantiene un desfase de unos siete años respecto al sistema occidental.

Calendarios nacionales que siguen en uso

Más allá de los más conocidos, hay calendarios nacionales que siguen vigentes por motivos prácticos. El calendario persa, oficial en Irán y Afganistán, destaca por su precisión. Arranca exactamente en el equinoccio de primavera y ajusta el año solar con un rigor que muchos astrónomos valoran.

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En el sur y el sudeste asiático aparece el calendario budista, cuyo punto de partida es la muerte de Buda. Países como Tailandia lo usan en documentos oficiales junto al calendario internacional, lo que obliga a manejar dos fechas para un mismo día.

En la India el panorama resulta aún más complejo. Conviven varios sistemas regionales, algunos muy antiguos, con un calendario nacional que funciona de forma paralela al gregoriano. Cada uno fija festividades, rituales y referencias culturales distintas.

¿Qué sistemas de calendarios existen en el mundo?

La razón de tanta diversidad no tiene nada de caprichosa. El problema de fondo es astronómico. El año solar no encaja con exactitud en meses lunares y la naturaleza no ofrece números redondos. Cada cultura eligió qué priorizar: las estaciones, la Luna o un equilibrio entre ambas.

A eso se suma la identidad. Un calendario marca desde dónde se empieza a contar la historia. No todas las civilizaciones tomaron el mismo acontecimiento como referencia y ese gesto dice mucho de cómo se ven a sí mismas.

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Por último, están las necesidades locales. En Egipto era vital anticipar las crecidas del Nilo. En Mesopotamia, la Luna servía para regular intercambios y cosechas tempranas. Con el tiempo, el calendario gregoriano se impuso por razones comerciales y diplomáticas, pero los demás no desaparecieron.

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Irán como actor clave en la guerra asimétrica y la geopolítica del futuro

Irán ha redefinido su estrategia de poder a través de una doctrina asimétrica que combina fuerza militar, propaganda y ciberataques. Su capacidad de adaptación se fortalece frente a sanciones y amenazas externas. En este artículo, Artiom Vnebraci Popa, alumno del Máster Profesional de Analista Estratégico y Prospectivo de LISA Institute analiza cómo este enfoque híbrido moldea el equilibrio geopolítico actual.

En una época donde el campo de batalla tradicional se volvió complementario, Irán se define como actor estatal sofisticado en la doctrina asimétrica. Vía una multimodalidad estratégica combina estrategia militar, propaganda, ciberataques, guerra psicológica, guerra legal y proyección ideológica en la arena internacional.

Esta combinación, consolidada a lo largo de décadas, sugiere que Irán continuará priorizando la resiliencia y la adaptabilidad frente a presiones externas. Al mismo tiempo, desarrollará capacidades que le permitan proyectar influencia sin exponerse a un conflicto directo con potencias superiores.

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A diferencia de las potencias occidentales, Irán ha desarrollado un modelo híbrido basado en siglos de resistencia cultural, experiencia revolucionaria y necesidad de supervivencia geopolítica. Esto es una base que puede permitirle intensificar programas estratégicos, nucleares y cibernéticos, mientras mantiene cohesión interna y control político.

Irán y su doctrina de resistencia

La Revolución Islámica del 1979 no solo transformó la estructura política de Irán, sino reconfiguró su doctrina estratégica. Vía los escritos del ayatolá Ruhollah Jomeini, y en el contexto del conflicto con Irak y el antagonismo con Estados Unidos, el aparato militar iraní adoptó una visión particular del conflicto. Esta se basó en la masa popular, la movilización ideológica, la inversión en tecnología aérea y el desgaste prolongado del enemigo.

Los altos mandos iraníes comprendieron que, ante la alta demanda material para competir con los países occidentales, debían rehacer su forma de entender la guerra. Ello sentó las bases para que estrategias de presión indirecta y de ambigüedad nuclear se integrarán como instrumentos permanentes.

De esta forma nació su alineamiento con la guerra irrestricta. Se trata de una estrategia que ensalza la guerra asimétrica, el uso de milicias proxies, la guerra psicológica y la manipulación ideológica. Tal doctrina proyecta que Irán seguirá perfeccionando métodos para maximizar recursos limitados. También buscará extender su capacidad de resistencia y su influencia regional ante cualquier escenario de presión internacional.

Proyección regional vía fuerzas Quds

La herramienta más externa de esta doctrina es la Fuerza Quds(unidad de operaciones exteriores del IRGC). Estas fuerzas especiales han posibilitado la expansión del poderío iraní a través de pactos, alianzas y financiación a grupos no estatales como Hamas, Hezbolá, los hutíes y/o las Fuerzas de Movilización Popular en Irak.

La proyección de poder mediante estos actores no estatales permite a Irán obtener influencia estratégica sin comprometer fuerzas regulares. Esta estrategia se anticipa como central en futuros escenarios de confrontación indirecta o de diplomacia coercitiva.

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Tales grupos militares se definen como extensiones regionales (a pesar de sus propias agendas) de la estrategia iraní. Esto permite la consecución de una agenda geopolítica con un componente de negación plausible. Además, facilita la proyección del poder iraní casi global sin movilizar filas militares propias, definiéndose como un hub transnacional de poder paramilitar.

Propaganda, manipulación y legalismo en Irán

Uno de los pilares de la doctrina asimétrica iraní es la manipulación del entorno perceptivo e informativo. A través de plataformas como PressTV, Al-Alam y una red de cuentas automatizadas en redes sociales, Irán construye narrativas que buscan deslegitimar a sus enemigos, victimizar al régimen y presentar a Teherán como bastión de soberanía frente al «imperialismo occidental«.

Estas narrativas son adaptadas tanto a nivel local como internacional. Probablemente se intensificarán conforme aumenten las sanciones y presiones externas, consolidando la percepción de unidad interna y legitimidad del régimen.

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El empleo del engaño y la ambigüedad es parte del ámbito cognitivo iraní. Su política nuclear se caracteriza por el equilibrio entre el cumplimiento parcial de los tratados y la amenaza implícita de ruptura. El país ha coqueteado con la ambigüedad sobre su capacidad de enriquecimiento de uranio como forma de obtener concesiones sin llegar al umbral de la guerra.

A pesar de ello, los recientes conflictos pueden desestabilizar o incluso hacer cambiar la estrategia nuclear iraní. Esto podría acelerar programas de dispersión de instalaciones, enriquecimiento encubierto y desarrollo de capacidades críticas, mientras se mantiene la narrativa de cumplimiento internacional.

En paralelo, el régimen ayatolá recurre al derecho internacional para denunciar las sanciones impuestas a Occidente. Esta táctica busca tanto evitar el aislamiento como fortalecer alianzas con países del Sur Global y potencias emergentes como China y Rusia. Se proyecta como un eje futuro de estrategia diplomática para asegurar apoyo político y tecnológico frente a posibles sanciones más severas.

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Dentro del país, el régimen de los ayatolás renueva una ideología basada en la resistencia centrada en el martirio, el deber socio-religioso y el enemigo externo como motor de cohesión social. Usa tanto la censura de medios, la represión de disidencias y el adoctrinamiento educativo en infantes. En política exterior, promueve discursos anti occidentales y anti israelíes, especialmente en el mundo árabe y entre sectores disidentes de Occidente. Esta estrategia ideológica se proyecta a futuro como un factor de resiliencia interna que permitirá a Irán sostener su postura asimétrica incluso ante presiones externas extremas.

Coacción no cinética en Irán

Irán se ha definido como experto en métodos indirectos de presión psicológica. El uso de drones, ataques con misiles de precisión y operaciones cibernéticas permiten a Teherán mantener un constante estado de disuasión. Probablemente, estas capacidades se expandirán con nuevas tecnologías de guerra híbrida y ciberdefensa.

La respuesta iraní a los ataques israelíes el 16 de junio del 2025 fue un ejemplo de esta estrategia. A pesar de la magnitud, el objetivo no era la destrucción total, sino el impacto psicológico y político.

Del mismo modo, los ataques cibernéticos contra infraestructuras estratégicas de Israel, Arabia Saudita o países de la Unión Europea forman parte de su arsenal híbrido. Se proyecta que este tipo de acciones se convertirán en un componente aún más central de su doctrina en el futuro cercano.

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La reciente muerte de los comandantes militares iraníes, y las limitadas represalias contra Israel revelan tanto la lógica de contención iraní como su temor al colapso narrativo interno. El régimen sabe que debe evitar mostrar debilidad, pero también teme una escalada que amenace su estabilidad doméstica. Esta dinámica, de cuidado extremo frente a represalias, probablemente influye en acelerar programas nucleares discretos y reforzar la dispersión estratégica de activos militares y tecnológicos.

Integración de estrategia nuclear y prospectiva

Tras los ataques estadounidenses e israelíes de 2025, Irán debe mantener un perfil operacional bajo para evitar provocar una escalada directa. Sin embargo, esta prudencia puede acelerar su programa nuclear y fortalecer su capacidad de resiliencia estratégica.

La estrategia estadounidense podría ser contraproducente. La presión externa incrementa la urgencia de proteger y diversificar instalaciones sensibles, potenciar el enriquecimiento de uranio en sitios menos vulnerables y reforzar la seguridad cibernética.

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Así, desde la perspectiva militar, Irán ha empezado a intensificar la dispersión de sus activos estratégicos, reforzar su red de milicias proxyy elevar su presupuesto en defensa. Por otro lado, la dimensión ideológica se reactiva vía campañas de propaganda que resaltan la resiliencia frente a la agresión, reforzando la narrativa de supervivencia nacional y legitimando la intensificación de programas estratégicos.

A nivel civil y político, el régimen comienza a querer equilibrar la percepción de fortaleza con la necesidad de evitar descontento social por sanciones y limitaciones económicas (lo que puede acelerar medidas de control y cohesión social). Esta combinación de prudencia, aceleración encubierta y manipulación estratégica constituye la esencia de su doctrina de guerra irrestricta contemporánea.

Innovaciones estratégicas y tecnológicas

Irán no solo opera en el plano convencional y proxy, sino que también explora:

  • Ciberestrategia avanzada: ataques y defensa contra infraestructura crítica y redes globales.
  • Inteligencia artificial aplicada a defensa: simulaciones de escenarios híbridos y optimización de recursos militares.
  • Diplomacia digital: propagación de narrativas en tiempo real y manipulación de percepciones globales.
  • Geopolítica energética: explotación y control de flujos petroleros y gasísticos regionales como instrumento de influencia.

Estas innovaciones, integradas a la doctrina de resistencia, aseguran que Irán tenga mayor capacidad de respuesta rápida y adaptable frente a amenazas multidimensionales.

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Gobernanza del riesgo sanitario y anticipación estratégica en un entorno de incertidumbre sistémica

Los riesgos sanitarios ya no son solo temas de salud pública: impactan la estabilidad política, económica y social. En este artículo, la alumna del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico de LISA Institute, Rosalía Fernández analiza por qué deben integrarse estratégicamente en la toma de decisiones. Anticipar y coordinar es clave para fortalecer la resiliencia del Estado.

Los riesgos sanitarios constituyen hoy un factor estructural de estabilidad política, económica y social. Su baja visibilidad y carácter latente dificultan su integración en los marcos tradicionales de seguridad y gobernanza, orientados a crisis manifiestas y horizontes temporales cortos.

Este policy brief sostiene que la incapacidad para anticipar y gobernar estos riesgos no es un problema técnico, sino un fallo estratégico de decisión, con implicaciones directas para la resiliencia del Estado, la legitimidad institucional y la estabilidad en contextos interdependientes.

La salud como variable estratégica

En el análisis geopolítico y geoeconómico, la salud continúa tratándose como un ámbito sectorial, pese a su capacidad demostrada para amplificar vulnerabilidades estructurales. Los riesgos sanitarios no actúan de forma aislada: generan efectos en cascada sobre cadenas de suministro, cohesión social, mercados laborales y confianza institucional. En este sentido, la salud funciona como multiplicador de riesgo sistémico y debe integrarse como variable estratégica en los marcos de seguridad y gobernanza.

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Riesgos latentes y distorsión de la decisión pública

Una categoría crítica es la de los riesgos sanitarios latentes: amenazas conocidas, técnicamente caracterizadas y recurrentemente señaladas por organismos especializados, pero carentes de urgencia política inmediata. Su baja frecuencia observable y la ausencia de presión social directa distorsionan los mecanismos de priorización pública.

En estos escenarios, la inacción no responde a la incertidumbre, sino a una lógica de aplazamiento: se acepta implícitamente el riesgo futuro para evitar costes políticos presentes. Esta dinámica incrementa la exposición estructural del sistema y reduce el margen de maniobra cuando la disrupción se materializa.

Anticipación estratégica y gobernanza prospectiva

La anticipación estratégica no equivale a predicción, sino a la capacidad institucional de reducir vulnerabilidades antes de que se manifiesten. Implica integrar inteligencia, prospectiva y análisis de escenarios en la toma de decisiones de alto nivel.

El principal déficit no es informativo, sino organizativo y político: la falta de marcos estables que permitan transformar conocimiento prospectivo en políticas sostenidas. Sin estos marcos, la información permanece fragmentada, pierde relevancia estratégica y solo se activa en contextos de crisis, cuando las opciones ya están limitadas.

Fragmentación institucional como amplificador de riesgo

Los riesgos sanitarios atraviesan múltiples dominios estratégicos (salud, economía, medio ambiente, seguridad, innovación) y requieren coordinación transversal. La fragmentación institucional, la ausencia de liderazgo claro y la indefinición de responsabilidades convierten la gobernanza en un factor de vulnerabilidad adicional.

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En sistemas complejos, esta fragmentación no es un problema operativo menor, sino un riesgo sistémico, capaz de generar fallos en cascada y respuestas desalineadas ante escenarios de alta incertidumbre.

Preparación y estabilidad geoeconómica

Desde una perspectiva geoeconómica, la preparación frente a riesgos sanitarios latentes plantea una tensión estructural: invertir hoy para evitar costes futuros inciertos, pero potencialmente exponenciales. Los beneficios de la prevención son colectivos y poco visibles; los costes presupuestarios, inmediatos y políticamente comparables con demandas tangibles.

Esta asimetría explica la subinversión crónica en capacidades críticas (vigilancia, resiliencia institucional, infraestructuras y formación) y favorece respuestas tardías, más costosas y con mayor impacto económico y social. La falta de preparación no elimina el gasto: lo desplaza hacia escenarios de crisis con efectos multiplicadores.

Innovación, dependencia y autonomía estratégica

Los riesgos sanitarios latentes ponen de manifiesto límites estructurales en modelos de innovación basados exclusivamente en incentivos de mercado. Las amenazas sin retorno comercial claro generan dependencia externa y reducen la autonomía estratégica de los Estados.

Diseñar mecanismos estables de financiación e innovación preventiva no es únicamente una cuestión de política científica, sino de soberanía funcional, resiliencia y capacidad de respuesta frente a shocks futuros.

Sistemas sanitarios y legitimidad institucional

La resiliencia de los sistemas sanitarios incide directamente en la confianza pública y la cohesión social. Fallos en coordinación, protección o coherencia operativa erosionan la legitimidad institucional y amplifican la percepción de inseguridad. En contextos de incertidumbre prolongada, la confianza se convierte en un activo estratégico.

La capacidad de absorber impactos sin colapsar define no solo la eficacia técnica del sistema, sino su credibilidad política.

Implicaciones estratégicas

Una gobernanza eficaz del riesgo sanitario requiere:

  • integración de la salud en los marcos de seguridad y estabilidad,
  • anticipación basada en escenarios y riesgos sistémicos,
  • coordinación interinstitucional con autoridad y rendición de cuentas,
  • protección de la inversión preventiva frente a ciclos políticos cortos,
  • incorporación real de inteligencia y prospectiva en la decisión pública.

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La preparación sostenida no es una política sectorial, sino una condición estructural de estabilidad estratégica.

Conclusión

En un sistema internacional interdependiente, los riesgos sanitarios latentes configuran el terreno estratégico sobre el que se asientan la estabilidad, la paz y la capacidad de decisión. Ignorarlos no elimina la amenaza; desplaza su impacto hacia un futuro más disruptivo y menos gobernable.

Anticipar, invertir y coordinar no responde a una lógica de alarma, sino de estrategia. Gobernar el riesgo sanitario es, en última instancia, gobernar la resiliencia del Estado en un entorno de incertidumbre sistémica.

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¿Qué es el Nuevo Tratado START y qué consecuencias tendría su fin?

El último gran freno a la carrera nuclear entre potencias se tambalea. Te explicamos las claves para entender qué pasará tras su fecha límite.

La expiración de uno de los acuerdos más importantes para la estabilidad mundial genera una inquietud en la comunidad internacional. A medida que se acerca la fecha límite del 5 de febrero de 2026, expertos advierten sobre un escenario que no se había presentado en más de cinco décadas. Sin embargo, pocos ciudadanos entienden realmente qué está en juego ni cómo podría cambiar el equilibrio geopolítico global si las negociaciones fracasan.

¿Qué es el Nuevo Tratado START o START III?

El Nuevo Tratado START es un acuerdo de control de armas nucleares firmado en 2010 por Estados Unidos y Rusia en Praga. Con su nombre formal «Medidas para la Reducción y Limitación Adicional de Armas Estratégicas Ofensivas», representa uno de los pilares fundamentales del control armamentístico bilateral desde la Guerra Fría.

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El tratado establece límites concretos para ambas potencias. Cada país puede desplegar un máximo de 1.550 ojivas nucleares estratégicas. Además, la cantidad total de sistemas de lanzamiento (como misiles balísticos intercontinentales, misiles lanzados desde submarinos y bombarderos pesados) se reduce a 800, con un máximo de 700 desplegados activamente.

Originalmente diseñado para estar en vigor durante diez años, se extendió en 2021 por un período adicional de cinco años, lo que establecía su fecha de vencimiento para el 5 de febrero de 2026.

Un sistema de verificación que garantiza la transparencia

Lo que distingue al Nuevo Tratado START de otros pactos o políticas es su mecanismo de verificación. El acuerdo incluye inspecciones presenciales, intercambios de datos y notificaciones detalladas que permitían a ambas potencias comprobar que la otra cumplía los compromisos asumidos.

Este sistema de transparencia es crucial. Cada misil nuevo debe identificarse individualmente, y Rusia debe notificar con 48 horas de anticipación cuando un nuevo misil sale de sus plantas de producción. Sin estos controles, cada país estaría obligado a actuar bajo sus peores suposiciones sobre las armas que desarrolla su adversario.

Cambios geopolíticos que complicaron el acuerdo

La invasión rusa de Ucrania alteró fundamentalmente el acuerdo. En febrero de 2023, Vladimir Putin anunció la suspensión de la participación rusa, aunque aclaró que Rusia seguiría respetando los límites numéricos del tratado. Esta decisión fue una respuesta al apoyo estadounidense a Ucrania.

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Ambas potencias han desarrollado nuevas armas que no estaban contempladas cuando se negoció el acuerdo. Rusia creó el misil de crucero Burevestnik, el hipersónico Oreshnik y el torpedo Poseidón, mientras que Estados Unidos planea sistemas antimisiles basados en el espacio.

Las exigencias de Trump y la falta de consenso

El presidente estadounidense Donald Trump ha dejado clara su posición. Si el tratado expira, debe ser reemplazado por un acuerdo mejor. Algunos políticos estadounidenses argumentan que Washington debería rechazar cualquier extensión para poder ampliar su arsenal nuclear y contrarrestar el crecimiento acelerado de las armas nucleares chinas.

Mientras tanto, Vladimir Putin propuso en enero de 2026 extender el tratado por un año adicional para ganar tiempo en nuevas negociaciones. No obstante, Trump aún no ha respondido formalmente a esta propuesta.

Las consecuencias potenciales del colapso del acuerdo

Si el Nuevo Tratado START expira sin un sustituto, el mundo enfrentaría un escenario sin precedentes desde los años setenta. Sería la primera vez en más de cinco décadas que no existirían límites legalmente vinculantes sobre las fuerzas nucleares estratégicas de ambas potencias.

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La ausencia de verificación mutua eliminaría el canal de comunicación que permitía entender las intenciones del otro lado. Sin estas garantías, una carrera armamentística nuclear acelerada se volvería probable, incrementando considerablemente los riesgos de conflicto. Dimitri Medvedev advirtió que esto debería alertar al mundo entero, recordando que el tratado había sido un símbolo de confianza en un período de tensiones extremas.

Ambas potencias podrían reactivar ojivas retiradas, restaurar sistemas de lanzamiento y devolver bombarderos a roles nucleares. Sin supervisión externa, la incertidumbre crecería exponencialmente.

SpaceX pide la puesta en órbita de un millón de satélites para centros de IA espaciales

La compañía busca ampliar su red más allá de Internet y pide un sistema de hasta un millón de satélites para centros de datos orbitales y cómputo de IA.

SpaceX ha solicitado a la Comisión Federal de Comunicaciones (FCC) lanzar un millón de satélites con el objetivo de crear centros de datos espaciales orientados a reforzar las capacidades actuales de inteligencia artificial (IA) mediante energía solar. En el documento, la empresa concreta que busca «desplegar un sistema de hasta un millón de satélites para operar dentro de estrechas capas orbitales de hasta 50 km cada una», con el fin de aportar capacidad de procesamiento más allá de la conectividad a Internet.

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La compañía, propiedad de Elon Musk, ya opera una red amplia en órbita y planea alcanzar los 15.000 satélites desplegados en 2031, después de que la FCC aprobara a principios de enero de 2026 el lanzamiento de 7.500 satélites Starlink Gen2 adicionales. Sin embargo, ahora plantea ampliar su constelación para atender necesidades de cómputo vinculadas a la IA, el aprendizaje automático y la computación periférica.

Mayores necesidades de procesamiento

Según la petición, los nuevos satélites se lanzarían en órbita terrestre baja y se comunicarían entre sí mediante láseres. Además, SpaceX asegura que dejarán «espacio suficiente» para evitar conflictos con otros sistemas similares y afirma que «SpaceX está diseñando su sistema de satélites para dar cabida al crecimiento explosivo de la demanda de datos impulsado por la inteligencia artificial, el aprendizaje automático y la computación periférica», en un contexto en el que «las necesidades de procesamiento ya están comenzando a superar las capacidades terrestres».

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Asimismo, la empresa defiende que estos centros de datos orbitales serán «la forma más eficiente de satisfacer la creciente demanda de potencia de procesamiento de IA», ya que funcionarían con energía solar. Aun así, se estima que más de 9.600 satélites en órbita son Starlink (SpaceX), de acuerdo con el sitio web Jonathan’s Space Pages, que cuantifica los satélites de la compañía.

Trump pide a Irán un acuerdo nuclear para evitar un ataque

El presidente estadounidense insiste en un pacto con Teherán condicionado al fin de su arsenal nuclear antes de una posible operación militar.

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, sostiene que hay negociaciones en curso con Irán y que podría haber un «acuerdo satisfactorio» que incluya el fin de su arsenal nuclear. De acuerdo con su declaración, «se puede llegar a un acuerdo negociado que sea satisfactorio, pero sin armas nucleares».

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Trump ha mantenido esa postura tras imponer este viernes un ultimátum para lograr un acuerdo sin fijar fechas concretas, y ha dejado entrever la posibilidad de un ataque a Teherán. «Se puede llegar a un acuerdo negociado que sea satisfactorio, pero sin armas nucleares. Dijeron que deberían hacerlo, pero no sé si lo harán, pero nos están hablando», dijo en una comparecencia a los medios a bordo del avión presidencial.

El mandatario también mencionó avances en una medida para imponer un arancel del 25% a las importaciones de todos los países que mantengan relaciones comerciales con Irán, sin confirmar si tomará nuevas decisiones. «No puedo decíroslo», señaló, añadiendo: «Ya veremos (…). Tenemos una ventaja enorme en ese sentido, y están hablando con nosotros. Así que podrían pasar muchas cosas».

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En respuesta al ultimátum, Irán ha mostrado disposición a negociar siempre que la Administración Trump abandone exigencias «unilaterales» y se atiendan las preocupaciones «legítimas» de Teherán. Abbas Araqchi, ministro de Exteriores iraní, afirmó que Irán ha rechazado iniciar nuevas conversaciones sin garantías de seguridad, recordando que Israel lanzó su ofensiva el pasado junio tras contactos diplomáticos para un nuevo acuerdo que reemplazara al de 2015 tras la retirada de Estados Unidos.

Israel reabre parcialmente el paso de Rafá

Tras meses de cierre, Israel abrirá la frontera para el paso de personas con nuevos controles de seguridad.

El Coordinador de Actividades del Gobierno en los Territorios (COGAT) realizó el domingo 1 de febrero de 2026 el ensayo final para la reapertura del paso de Rafá, que conecta la Franja de Gaza con Egipto. El COGAT confirmó en un comunicado que «el paso de Rafá ha reabierto únicamente para el paso de personas» y que la jornada estaba destinada a «comprobar y evaluar el funcionamiento del paso». Además, el organismo precisó que «se espera que el movimiento de residentes en ambas direcciones comience mañana».

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La televisión pública israelí Kan informó, citando fuentes conocedoras, que las pruebas resultaron «muy exitosas» con el tránsito simulado de autobuses y ambulancias desde el paso de Kerem Shalom. Las nuevas instalaciones, mostradas en imágenes difundidas por las Fuerzas Armadas israelíes, han sido bautizadas como Regavim. «Estas instalaciones mejorarán el control de seguridad en la zona», donde los militares «verificarán la identidad de quienes entren con los listados aprobados» y realizarán inspecciones minuciosas del equipaje, explicó el comunicado.

Triple filtro de seguridad para entrar

En sentido hacia Gaza, los viajeros deberán pasar primero el control egipcio, donde los guardias comprobarán su identidad y su inclusión en los listados del Shin Bet israelí. Luego, atravesarán los puntos de control de las autoridades palestinas y de la Unión Europea, para finalizar en un control israelí con varios filtros, incluyendo registros corporales, rayos X y verificación biométrica. En esta primera fase, podrán regresar a Gaza aquellas personas que huyeron de la guerra, representantes de la Autoridad Palestina y un número limitado de trabajadores humanitarios.

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En dirección contraria, hacia Egipto, el recorrido conserva la misma estructura aunque con menos requisitos. Los ciudadanos deberán enfrentar primero un control israelí con reconocimiento facial remoto, gestionado telemáticamente por militares que abren las puertas sin contacto físico. Luego pasarán por el supervisión de autoridades palestinas y europeas, y finalmente por el control egipcio, que solo se supera con autorización expresa del Shin Bet. En este proceso, tienen prioridad los enfermos y pacientes, seguidos del resto de los transeúntes.

Rechazo al desplazamiento de palestinos

Mientras tanto, el presidente de Egipto, Abdelfatá al Sisi, y el rey Abdalá de Jordania expresaron desde El Cairo su rechazo a cualquier intento de desplazar a la población palestina. «Ambos líderes han reafirmado la firme postura de Egipto y Jordania en contra de cualquier intento de desplazar al pueblo palestino de su tierra», declaró el Ministerio de Asuntos Exteriores egipcio. Al Sisi recibió a Abdalá en el Palacio Presidencial y lo acompañó al aeropuerto de El Cairo antes de su regreso a Jordania.

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El paso de Rafá permanecía cerrado desde el 7 de mayo de 2024, cuando las fuerzas israelíes tomaron la ciudad de Rafá en plena ofensiva sobre Gaza. Con esta reapertura se busca retomar el funcionamiento del acuerdo de 2005, con participación de Egipto, la Autoridad Palestina y la Unión Europea. Egipto recordó que el plan del expresidente estadounidense Donald Trump establecía movimiento en ambas direcciones. Paralelamente, las ONG humanitarias llevaban meses reclamando la reapertura debido a la grave crisis en Gaza: unas 20.000 personas enfermas o heridas esperan permiso para salir a recibir tratamiento médico fuera del enclave.

Impeachment: qué es y para qué sirve

Aprende qué es un impeachment, para qué sirve y cómo se aplica en distintos países como mecanismo de control democrático.

El término impeachment ha cobrado fuerza cada vez que un escándalo político sacude a un país. Siempre que ocurre aparece en titulares internacionales y despierta curiosidad. Sin embargo, no todo el mundo conoce cómo funciona este proceso, y por qué algunos mandatarios han sido destituidos o absueltos. Antes de responder a estas preguntas, conviene entender su origen y su función dentro de los sistemas democráticos.

¿Qué es un impeachment?

El impeachment es un procedimiento legal y político mediante el cual un órgano legislativo, normalmente el Parlamento o Congreso, puede investigar y destituir a un alto cargo del Estado, incluido el jefe del Ejecutivo, por haber cometido faltas graves. Estas faltas suelen estar relacionadas con el abuso de poder, la corrupción o la traición a la Constitución.

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El proceso no tiene el mismo formato en todos los países, pero su objetivo es similar: garantizar que nadie esté por encima de la ley, ni siquiera los presidentes o primeros ministros. En muchos casos, el juicio político empieza con una acusación formal, seguida de una investigación y, finalmente, de una votación que determina si el acusado debe abandonar su cargo.

Aunque el término es de origen inglés, el concepto existe en varias democracias con nombres distintos. En España, por ejemplo, la figura más parecida sería la moción de censura, aunque su propósito y procedimiento son diferentes.

¿Para qué sirve un impeachment?

El impeachment sirve para proteger las instituciones democráticas y mantener el equilibrio de poderes dentro del Estado. Actúa como un freno ante posibles abusos de autoridad y garantiza la transparencia en el ejercicio del poder público.

Cuando un líder político comete actos que vulneran la ley o traicionan la confianza ciudadana, este proceso ofrece una vía legal para apartarlo del cargo sin necesidad de recurrir a medidas más drásticas, como golpes de Estado o crisis institucionales.

Además, su mera existencia refuerza la rendición de cuentas. Esto se debe a que los gobernantes saben que pueden ser controlados y juzgados por sus acciones mientras estén en el poder. Por eso, el impeachment también tiene un papel disuasorio y simbólico, más allá del castigo directo.

Origen y evolución del impeachment

El concepto nació en Inglaterra, en el siglo XIV, cuando el Parlamento comenzó a utilizarlo para responsabilizar a funcionarios reales que actuaban de forma indebida. Con el tiempo, esta herramienta política se trasladó a otros países, especialmente tras la independencia de Estados Unidos, donde quedó consagrado en la Constitución como un elemento esencial de control.

Desde entonces, varios presidentes estadounidenses se han enfrentado a un juicio político. Algunos fueron absueltos, otros renunciaron antes de la votación, y muy pocos llegaron a ser destituidos. En América Latina, el mecanismo también se ha usado para destituir mandatarios acusados de corrupción o de violar normas constitucionales.

Cada caso histórico ha generado intensos debates sobre los límites entre la justicia, la política y la voluntad popular, reforzando la relevancia del procedimiento como herramienta democrática.

Diferencias entre impeachment y otras figuras políticas

Conviene no confundir el impeachment con otras herramientas parlamentarias. A diferencia de la moción de censura o de la revocación del mandato, este proceso no depende directamente de una pérdida de apoyo político, sino de una acusación formal por mala conducta o delito.

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Mientras que la moción de censura busca reemplazar a un gobierno por otro con diferente orientación política, el impeachment se centra en la responsabilidad penal o ética del líder acusado. Es, por tanto, un procedimiento más jurídico que político, aunque sus consecuencias siempre impacten en ambos ámbitos.

Fases del proceso de impeachment

Aunque varía según el país, el proceso suele seguir una secuencia parecida:

  1. Presentación de cargos. Se formula una acusación formal contra el funcionario, normalmente en la cámara baja del Parlamento.
  2. Investigación y debate. Se reúnen pruebas, se escuchan testigos y se analiza si existe base legal suficiente para iniciar el juicio político.
  3. Juicio o votación. La cámara alta (por ejemplo, el Senado) actúa como tribunal y decide, por mayoría cualificada, si el acusado debe ser destituido.
  4. Destitución o absolución. Si la mayoría aprueba los cargos, el funcionario pierde su puesto y puede enfrentarse a sanciones adicionales según la ley.

Estos pasos garantizan un proceso ordenado y transparente, evitando que una sola institución pueda actuar de forma arbitraria.

Una medida importante

El impeachment es una herramienta democrática esencial para salvaguardar la integridad del sistema político. A través de este proceso, las naciones demuestran su compromiso con la justicia, la transparencia y el control del poder. Aunque a veces su aplicación genera controversias, su existencia sigue siendo una señal de madurez institucional y de respeto hacia el principio más importante de toda democracia: la responsabilidad de los gobernantes ante la ciudadanía.

Escenarios de migración venezolana tras la captura de Maduro

La captura de Nicolás Maduro marcó un punto de inflexión en la historia reciente de Venezuela tras una operación militar liderada por Estados Unidos. Este hecho reactivó el debate sobre el retorno de migrantes y los posibles escenarios futuros del país, entre incertidumbre política y social. En este artículo, Matías González, alumno del Máster Profesional de Analista Estratégico y Prospectivo de LISA Institute analiza cómo esos factores siguen condicionando el flujo migratorio venezolano.

Posterior a la captura de Nicolás Maduro, junto a su señora, Cilia Flores, el pasado 3 de enero, el mundo observó un cambio radical.
Este giro se dio en lo que respecta a las relaciones internacionales y la geopolítica. Esta acción produjo celebraciones en diversos lugares del mundo donde se encuentran los venezolanos que «escaparon» del Chavismo representado por Maduro. También generó amplias críticas de la política internacional.

Bajo la consigna de proteger a Estados Unidos del narcotráfico y de apoyar a Venezuela en la restauración del orden, EE.UU. informó sobre el control del petróleo de Venezuela. Ese control se ejercerá para poder financiar la recuperación del país. Además, designó a un equipo del gobierno estadounidense para enfrentar la «transición» hacia un futuro gobierno democrático en Venezuela. 

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Las tensiones políticas internas, las elecciones fraudulentas, la inestabilidad económica y la falta de libertad presente en Venezuela generaron, desde hace años, una migración masiva de su pueblo. El objetivo de esa migración fue buscar mejores expectativas de vida y una mayor seguridad. Existen cifras de más de 7 millones de ciudadanos venezolanos reconocidos como migrantes en América Latina y el Caribe según organismos internacionales. Además, se estima que hay millones más que no están legalizados en esos países, por lo que no aparecen en los datos oficiales. 

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Lo ocurrido el 3 de enero pasado abre un amplio abanico de escenarios de migración venezolana. En esos escenarios destaca la influencia del gobierno norteamericano en la región. También sobresalen la inestabilidad político‑social de Venezuela y la inseguridad en el país. Además, hay una marcada desconfianza entre los inmigrantes venezolanos respecto a volver a su país. 

Antecedentes de la migración venezolana con el Chavismo

Con la llegada de Hugo Chávez a la presidencia en Venezuela en 1999, se iniciaron los cambios de la Revolución Bolivariana. Ese mismo año se instauró una nueva constitución, que impactó en el concepto de propiedad privada y en el capital extranjero que operaba en suelo venezolano. También provocó cambios en los poderes del Estado, el modelo económico y el sistema de defensa nacional. 

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Esta situación generó la primera migración de venezolanos, que se fueron de su país por miedo a que el gobierno expropiara sus viviendas, empresas y riquezas. Principalmente, esta salida fue de personas con mayores recursos y educación. Además, gran parte tenía doble nacionalidad, lo que facilitó su salida y recepción en otros países.

Ya en el año 2005 se amplificaron los cambios estructurales al interior del país. Se intensificó la centralización de los poderes del Estado y aumentó la influencia de las Fuerzas Armadas en puestos claves del gobierno. La estatización del petróleo y un alto gasto público generaron un aumento significativo en la inflación
Se estima que durante este periodo, hasta antes de que asumiera el gobierno Nicolás Maduro, migraron menos de 2 millones de venezolanos. Principalmente fueron personas altamente calificadas que previeron lo que pasaría en el país y que podían optar a una vida fuera de Venezuela.

El año 2013 asumió la presidencia Nicolás Maduro luego de la muerte de Hugo Chávez, generando una suma de factores relacionados con la intensificación de la migración venezolana. Por un lado, la economía alcanzó cifras de superinflación y los ciudadanos no tenían medios para adquirir alimentos y elementos médicos. 

Por otro lado, se vivió un tenso ambiente político junto con la pérdida de credibilidad de las instituciones de gobierno. Los bajos precios del petróleo y la violenta crisis de seguridad hicieron que en el año 2024 las cifras de migración superaran los millones de personas que salieron para tener acceso a una vida digna.

Migración de venezolanos en América. Fuente: R4V

Probables escenarios de migración en Venezuela

La situación actual de Venezuela es incierta y muestra una fuerte incertidumbre política tras los eventos recientes. Existe tensión por las presiones e imposiciones que efectúa Estados Unidos sobre el país.  Al mismo tiempo, hay disputas internas entre actores del Estado que dificultan un consenso político claro. 

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Además, persisten luchas de poder entre grupos armados, el gobierno interino y otras fuerzas con influencia en la seguridad del país. La inestabilidad social también se ve influenciada por la inseguridad en las calles y la falta de un control efectivo de la violencia. 

Previo al desarrollo de probables escenarios de migración en Venezuela, se debe tener en consideración algunos factores que existen en la actualidad. Estos factores se suman a los ya mencionados y tienen un impacto relevante en el retorno de venezolanos a su país luego de la captura de Nicolás Maduro.

Existe un gran número de ciudadanos que migraron a otros países sin tener sus documentos al día. A pesar de haber realizado constantes trámites internacionales, la institucionalidad de Venezuela no les permitió obtenerlos.

Por otro lado, muchos de estos migrantes tuvieron hijos en el extranjero que no fueron reconocidos como venezolanos en Venezuela. Esta falta de reconocimiento puede ser un problema al querer retornar al país debido a la falta de recursos actuales y la incapacidad de brindar servicios básicos a sus familias. Entre estos servicios se encuentran un sistema de seguridad social activo, especialmente relacionado con la salud. 

También está el acceso a la educación en todos sus niveles, el cual es limitado por la escasez de docentes. Gran parte de los profesionales de salud y educación que podían brindar esos servicios se fueron del país en busca de mejores oportunidades. 

Escenario 1: Estallido interno y salida masiva de personas

El escenario más complejo es aquel en el que el conflicto interno se intensifica. La coexistencia de fuerzas leales a Maduro, los diversos grupos armados subversivos, la institucionalidad de Venezuela y los que se encuentran actualmente en el gobierno interino podría derivar en enfrentamientos abiertos. Si esto se genera y aumenta la violencia se expande, afectaría enormemente a la población venezolana.

A partir de esto, la migración podría aumentar considerablemente. La población buscaría «escapar» rápidamente de las consecuencias de estas luchas internas. Inicialmente, migrarían hacia los países limítrofes. Luego, intentarían asentarse en lugares donde existan oportunidades para tener una vida digna.

Escenario 2: Transición política gradual y freno a la migración

Un escenario más favorable sería el de una transición relativamente ordenada con el apoyo de Estados Unidos y de la comunidad internacional, en donde a partir de nuevos liderazgos fuertes, se ejerza un control en los sectores que se requiere un impacto rápido, como serían la seguridad, economía, salud y educación. No quiere decir que no existirían tensiones políticas, sino que se estaría obteniendo una mayor estabilidad que la actual, entregando esperanza a los ciudadanos actuales. 

Lo anterior, podría generar una disminución de la migración actual, sumado a la atención de los venezolanos que se encuentran fuera de su país, que considerarían el retorno a Venezuela si se generar las garantías de servicios básicos y una institucionalidad que mejore considerablemente la situación actual.

Escenario 3: Incertidumbre prolongada y migración constante en venezuela

Otro escenario posible es que el país se mantenga en el statu quo actual, en donde las imposiciones de Estados Unidos no impacten rápidamente en el desarrollo del país, siga existiendo violencia pero no extrema y el abastecimiento junto a los servicios básicos no mejoren significativamente, aumentando la incertidumbre y desconfianza en el proceso.

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Teniendo en consideración esto, se mantendrían los niveles de migración actual, debido a la falta de oportunidades, la necesidad de poder subsistir y de no creer en que cambiará la situación actual.

Finalmente,no existen los escenarios garantizados. Existen muchos factores a tener en consideración y la crisis se mantiene latente, Estados Unidos, la Comunidad Internacional y el pueblo venezolano no se mantendrán al margen de lo que está ocurriendo, pero no se debe olvidar que los países limítrofes también se encuentran tomando medidas para que la situación no los perjudique de una manera incontrolable y esto determinaría en como los venezolanos verían o no la oportunidad de migrar.

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El Gobierno sirio y las FDS acuerdan un alto el fuego para iniciar la integración

Damasco y las fuerzas kurdas acuerdan cesar los combates y avanzar hacia la unificación del territorio mediante un proceso de integración.

Las milicias kurdas-árabes de Siria y el Gobierno sirio anunciaron este viernes 30 de enero un acuerdo de alto el fuego que establece un «entendimiento a nivel militar y político». Este pacto contempla la integración de los guerrilleros de las Fuerzas Democráticas Sirias (FDS) en el Ejército sirio y la incorporación de las autoridades kurdas del noreste al sistema nacional. Ambas partes destacan que el acuerdo representa un paso esencial para estabilizar la región tras semanas de combates.

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Según el comunicado conjunto, el pacto implica la «integración gradual de las fuerzas militares y administrativas de ambas partes», un avance significativo tras los recientes enfrentamientos. La agencia oficial SANA confirmó la noticia, señalando que el proceso integrador había quedado paralizado y fue el detonante de los choques armados, los más intensos desde la caída de Bashar al Assad en 2023 y la llegada al poder de Ahmed al Shara, antiguo líder yihadista.

Reclamaciones de las FDS

Desde entonces, la Administración Autónoma para el Norte y el Este de Siria (AANES) exige garantías constitucionales para los derechos y la identidad de los kurdos y otras comunidades. No obstante, la organización considera insuficiente el decreto publicado por Al Shara hace dos semanas, que reconocía de forma limitada estas aspiraciones. Por eso, la nueva tregua busca traducir en hechos concretos las promesas de reconocimiento político.

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El documento de las FDS detalla que el acuerdo «estipula la retirada de las fuerzas militares de los puntos de contacto» y el despliegue de las fuerzas del Ministerio del Interior en Hasaka y Qamishli. También define el inicio del proceso de integración de las fuerzas de seguridad mediante la creación de una división militar con tres brigadas de las FDS y una brigada de Kobane bajo la jurisdicción de Alepo.

Integración estatal

Paralelamente, el pacto dispone la integración de las instituciones de la AANES en las estructuras estatales sirias, con la contratación de funcionarios permanentes, medidas sobre los derechos civiles y educativos del pueblo kurdo, y la garantía del retorno de los desplazados a sus hogares. Las FDS explican que el texto «busca unificar el territorio sirio y lograr la plena integración en la región mediante la cooperación entre las partes».

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Este nuevo entendimiento complementa el acuerdo de alto el fuego del 18 de enero, mediante el cual Damasco obtuvo el control de Raqqa, Deir Ezzor y Hasaka a cambio de la reunificación militar. Además, el Gobierno sirio asumirá el control de los campamentos de familiares del Estado Islámico, antes gestionados por las milicias kurdas, y ofrecerá a Estados Unidos «plena cooperación» en la lucha contra las células yihadistas, aunque ambas partes habían denunciado incumplimientos del pacto anterior.