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Alemania halla un tercer dron con explosivos cerca del aeropuerto de Leipzig y Merz advierte de una «amenaza muy concreta»

Las autoridades investigan si los tres artefactos, hallados junto a aviones ucranianos y de carga, forman parte de una misma operación de sabotaje.

Las autoridades alemanas confirmaron este martes 25 de agosto el hallazgo de un tercer dron cerca del aeropuerto de Leipzig, en el este del país, después de que a principios de mes ya se hubieran localizado otros dos aparatos cargados con explosivos en las inmediaciones. El tercer hallazgo se produjo el pasado 14 de agosto en una zona adyacente a la parte occidental de la instalación, según fuentes cercanas al caso citadas por el diario alemán Süddeutsche Zeitung.

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Estas mismas fuentes han precisado que todos los drones estarían relacionados, incluidos algunos que fueron detectados cerca de aviones ucranianos. La Policía ya había anunciado la aparición de dos drones con cargas explosivas. Uno en la zona de aviones de carga y otro cerca de un avión ucraniano «Antonov», que además habría colisionado con una aeronave de la empresa de mensajería DHL en el aeródromo.

Un tercer artefacto junto a aviones de carga y ucranianos

Por otro lado, los técnicos desplegados en la zona hallaron restos de una sustancia que podría corresponderse con un material altamente explosivo, aunque la carga no llegó a detonar en ningún momento. A raíz de estos hechos, el canciller alemán, Friedrich Merz, ha advertido a los responsables de que «pagarán por ello» y ha asegurado que «pronto» se conocerán las conclusiones de la investigación oficial.

En este sentido, Merz ha señalado que se está trabajando «intensamente» con las autoridades pertinentes. «Lo expondremos en breve y nos pronunciaremos al respecto», ha declarado a la agencia DPA. Asimismo, ha destacado que el ataque «demuestra que Alemania se enfrenta a una amenaza muy concreta», ya que el país «se ha convertido en un objetivo cada vez más claro para los ataques híbridos».

Merz: «Alemania se enfrenta a una amenaza muy concreta»

No obstante, el canciller ha insistido en que «Alemania sigue siendo un país seguro» y ha destacado que el Gobierno está reforzando la protección, entre otras medidas, mediante la creación del centro de drones en Magdeburgo. Además, ha reiterado que el país mantiene «medidas disuasorias significativas» y que continuará «con perseverancia apoyando a Ucrania» en su defensa frente a la invasión rusa, con el objetivo de forzar negociaciones de paz.

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A principios de agosto, el ministro del Interior, Alexander Dobrindt, ya había enmarcado los incidentes en un «escenario de ataque híbrido» tras visitar el aeropuerto, descartando que se tratara de una «actuación amateur» y alertando de que lo ocurrido evidencia «un nuevo nivel de amenaza», con posible implicación de «potencias extranjeras». Cabe recordar que Leipzig es un centro neurálgico para el envío de armamento, incluido el destinado a Ucrania, y que desde el inicio de la invasión rusa han aumentado en Alemania los avistamientos de drones sobre infraestructuras críticas e instalaciones militares.

Meta falla en frenar anuncios electorales falsos en Facebook, según Amnistía Internacional

La organización de derechos humanos logró que la red social aprobara publicidad que incluía fraude electoral y golpes militares, sin verificar la identidad de los anunciantes.

Una investigación de Amnistía Internacional ha confirmado que los sistemas de moderación de Meta no logran detectar anuncios con desinformación electoral en Facebook. La organización consiguió que la plataforma aceptara publicidad con denuncias de fraude electoral e, incluso, contenido que incitaba a un golpe de Estado militar, todo ello a través de cuentas sin verificar. Ninguno de los quince anuncios diseñados para la prueba fue rechazado.

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El experimento se realizó de cara a las elecciones presidenciales de Brasil, previstas para el 4 de octubre. Con ese objetivo, la organización elaboró anuncios «falsos» basados en conversaciones reales recogidas en redes sociales como Facebook y X entre enero y mayo, dirigidos exclusivamente a votantes brasileños. Solo uno de los quince contenía información neutra, y el resto reproducía narrativas de deslegitimación electoral.

Un experimento diseñado con narrativas electorales reales

Según los resultados, ocho anuncios se aprobaron directamente para su publicación. Los siete restantes se marcaron únicamente para verificar la identidad del anunciante, no por contener desinformación, ya que Meta los relacionó con temas sociales o políticos. Es decir, la plataforma no identificó como problemático ni la mitad del contenido enviado, aunque Amnistía aclara que los anuncios nunca llegaron a difundirse al tratarse de una prueba controlada.

Entre las tácticas empleadas destacaron la «construcción de un enemigo», presentando a rivales políticos y tribunales como amenazas nacionales, y el «autoritarismo centrado en la seguridad», que planteaba la intervención militar como respuesta necesaria al desorden. Además, siete anuncios afirmaban que ciertos candidatos amañaban las elecciones, mientras que otros siete difundían información incorrecta sobre cuándo o cómo votar. Todos se publicaron desde una cuenta sin identidad verificada y, pese a realizarse desde Londres, no requirieron ni siquiera una VPN para simular su origen brasileño.

Anuncios sin verificación ni etiquetas obligatorias

Tampoco se exigió la etiqueta «Pagado por» ni la inclusión en las Categorías de asuntos especiales que marca la ley electoral brasileña. Por ello, Amnistía sostiene que son anuncios que «Facebook no debería haber permitido sin verificación de identidad». La directora ejecutiva de Amnistía Internacional Brasil, Jurema Werneck, ha señalado que Meta «no está haciendo lo suficiente para evitar que su plataforma sea un vector de desinformación, mientras sigue obteniendo beneficios de los contenidos y los sistemas de publicidad que hacen posible su expansión».

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Ante la proximidad de las elecciones, la organización ha pedido a Meta reforzar sus recursos en portugués brasileño para la moderación y aprobación de anuncios, así como mejorar su capacidad para «identificar y responder a peligros relacionados con las elecciones». Werneck ha advertido que «Meta aún está a tiempo de abordar con urgencia los riesgos que presentan sus sistemas de moderación de anuncios y evitar el uso de su plataforma para difundir desinformación peligrosa», y ha remarcado que dejar circular este contenido «sin control» podría «confundir a los votantes, minar la confianza en los procesos electorales y poner en riesgo la capacidad de la gente para ejercer de manera libre y significativa su derecho al voto».

El Supremo de EEUU avala la limitación al voto por correo de Trump antes de las midterms

La mayoría conservadora del tribunal permite aplicar la orden ejecutiva en 23 estados, mientras Nueva York y las juezas disidentes advierten de que la batalla legal continúa.

El Tribunal Supremo de Estados Unidos respaldó este lunes 24 de agosto el intento de la Administración de Donald Trump de limitar quiénes pueden votar por correo antes de las elecciones de medio mandato de noviembre. La mayoría conservadora, con seis jueces a favor y tres en contra, levantó la orden judicial que una jueza federal de Massachusetts había impuesto en junio para bloquear aspectos clave de la medida en California y otros 22 estados. De esta manera, la Administración Trump podría implementar ya la orden ejecutiva, si bien la batalla legal continuará abierta.

Aunque algunas partes de la orden siguen bloqueadas a nivel nacional por un fallo posterior de la misma magistrada, Indira Talwani, en un caso distinto, se espera que la decisión del Supremo también se extienda a ese proceso. Frente a ello, la fiscal general de Nueva York, Letitia James, uno de los estados que impugnó la medida, advirtió en redes sociales que el «doloroso revés» «no será la última palabra». Además, explicó que «el derecho al voto es sagrado, y ningún gobierno debería poder ponerlo en peligro. Estamos estudiando nuestras opciones legales».

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Por otro lado, el propio fallo del Supremo insiste en su carácter provisional: «La resolución de la Corte sobre esta solicitud no implica que cualquier medida adoptada por el Gobierno para implementar la orden sea necesariamente legal. En ese sentido, el tiempo lo dirá», señala el dictamen. Precisamente sobre este punto incidió la jueza Sonia Sotomayor en su escrito de disenso, al lamentar que la decisión «no aborda si los intentos del presidente de interferir en la administración estatal de las elecciones de noviembre de 2026 son legales» ni sugiere «que el Poder Ejecutivo tenga autoridad constitucional o legal para implementar las directivas del presidente». Según la magistrada, «la decisión de hoy simplemente pospone la resolución de esas impugnaciones».

Asimismo, la jueza Ketanji Brown Jackson, en su propio escrito, destacó que el fallo se limita al argumento de que Talwani actuó de forma prematura al frenar las disposiciones en los 23 estados antes de que las agencias federales elaboraran planes para aplicarlas. En consecuencia, acusó a la mayoría conservadora de «perder de vista el objetivo principal» al centrarse en un tecnicismo legal en lugar del propósito más amplio de la Administración Trump, que consiste, a su juicio, en «obtener nuestro respaldo para su intento de fomentar el caos antes de las elecciones de noviembre».

España: ¿plegada ante Marruecos?

España y Marruecos arrastran una relación marcada por tensiones migratorias, cesiones diplomáticas y silencios calculados. La crisis de Ceuta de julio de 2026, con miles de entradas irregulares en pocos días, vuelve a poner sobre la mesa si el Gobierno español actúa con firmeza ante su vecino o si, una vez más, opta por el apaciguamiento. Este análisis repasa dos décadas de episodios que sostienen esa segunda hipótesis.

El año 1956 fue testigo del nacimiento de un Estado que ha retado reiteradamente en el plano geopolítico al Reino de España, tanto en el siglo XX como en el XXI: el Reino de Marruecos. Coincidiendo con la crisis en Ceuta en julio de 2026, el presente artículo hará un repaso histórico en clave analítica de los diversos desafíos que ha presentado Marruecos a la soberanía española, podría seguir presentando en el futuro próximo e intentará dar respuesta al porqué de la actitud de España hacia su vecino más particular.

Con el objeto de evitar sesgos y la simplificación excesiva de la problemática expuesta, se tratarán de manera integral los aspectos más relevantes que han condicionado el comportamiento español para con el reino alauita.

Marruecos: ¿socio, rival o ambos?

Marruecos se yergue como un Estado que presume de ser una monarquía islámica abierta al mundo, moderna y segura para todos. Como ya se ha analizado anteriormente en LISA News, esta narrativa presenta numerosas contradicciones.

Para el Reino de España, democracia plena cuyos valores están plenamente alineados con los de sus socios de la Unión Europea, Marruecos es, en palabras del Ministro del Interior español Grande-Marlaska, «un socio fiable». Declaraciones similares son a menudo empleadas por diversos representantes de la UE al referirse al país magrebí. A principios de agosto del año 2026, el comisario europeo de Interior y Migración, Magnus Brunner, aludía a la profundización del partenariado ya existente entre la UE y Marruecos.

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El socio comercial principal y destinatario de la mayoría de las exportaciones de Marruecos es la UE. Es relevante mencionar que España es el Estado de la Unión Europea al que Marruecos más ha exportado durante los últimos años, no siendo así a la inversa.

Es innegable el hecho de que Marruecos es un Estado con el que se colabora en diversas materias que abarcan desde la gestión fronteriza hasta la seguridad transnacional, haciéndose especial énfasis en la cooperación en materia antiterrorista. El intercambio de información sensible y relevante en este campo, sobre todo para los países europeos, es de una importancia crucial, ya que Marruecos se articula como un actor con acceso privilegiado a fuentes de información en esta materia. Este Estado presenta cierta estabilidad política, practica el islam moderado y es, además, un muro de contención del fanatismo religioso en el Sahel, la frontera avanzada de la Unión Europea.

A pesar de cooperar frecuentemente con sus socios europeos en este ámbito, Marruecos sabe que tiene en su poder una baza muy poderosa en sus relaciones exteriores. Por ende, emplea el acceso a dicha información como moneda de cambio para recibir subsidios y diversas ayudas económicas para su beneficio. Este Estado no duda en dejar de  suministrar información relevante para la seguridad de sus socios si con ello alcanza sus objetivos en pos de sus intereses.

Además, la regulación de la inmigración que atraviesa el continente africano en busca de oportunidades en Europa es otro fenómeno que Marruecos ha sabido explotar para su beneficio. En múltiples ocasiones, oleadas de miles de inmigrantes procedentes del país magrebí han protagonizado incidentes de seria gravedad que han puesto en jaque a las autoridades españolas justo en momentos de escalada de la tensión diplomática. Estos inmigrantes provienen tanto de África meridional como del propio Marruecos.

Inmigración descontrolada como vector de ataque

Los elementos esenciales de un Estado moderno son el poder, el territorio, la población y el reconocimiento internacional por parte de otros Estados. Por ello, la permeabilidad o, por el contrario, la inviolabilidad de las fronteras de ese territorio son un condicionante clave en la pervivencia del Estado.

El fenómeno migratorio es un concepto abstracto y complejo. Existen flujos migratorios que son consecuencia de la pobreza, conflictos armados, persecución racial y un largo etcétera. En las últimas décadas, mafias se han lucrado de este fenómeno, aunque no son las únicas organizaciones que han sacado provecho de esta desgracia. 

Actores estatales como la República de Belarús o el Reino de Marruecos han instrumentalizado esta inmigración para sus fines políticos y de desestabilización de terceros países.

Para comprender el empleo que Marruecos realiza de la inmigración como herramienta para lograr sus fines, es indispensable saber que en la cúspide del país alauita se sitúa el monarca, Mohamed VI. Toda la organización del Estado orbita en torno a la figura del rey y de su poder absoluto en la sombra. Ejemplo de ello es el concepto del majzén, estructura que hace alusión a la omnipresente influencia condicionante que ejerce su influencia en todos los ámbitos de la vida social. 

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En cada rincón del reino, desde el poblado más humilde hasta la ciudad más pudiente, existe una serie de moqadems o informadores del Ministerio del Interior. Estos conforman el eje vertebrador de la estructura del majzén, ya que desempeñan el poder en la sombra del Estado marroquí de una manera un tanto transversal. Desde transmitir a las autoridades policiales la existencia de un converso al cristianismo en el barrio hasta la prohibición de hablar con los periodistas extranjeros y echar a los mismos a patadas de los edificios públicos, los moqadems (cuya existencia se cifra en aproximadamente 50000 hombres, según datos de 2019) son el poder invisible. Esta figura supone el eslabón básico de los servicios de información marroquíes.

Cada vez que se producen intentos masivos de entrada ilegal a Ceuta y Melilla, ciudades autónomas plenamente integradas en el territorio español como explica el siguiente artículo del periodista de LISA News Rubén Asenjo, la realidad política imperante en el momento es un factor crucial. Siempre que suceden, algún comportamiento español ha ofendido al monarca marroquí. Fue el caso de mayo de 2021, cuando alrededor de 10.000 inmigrantes saltaron las vallas de Ceuta y Melilla, un mes después de que se hiciese público que el líder del Frente Polisario, Brahim Gali, había ingresado en España para recibir tratamiento médico.

En 2021, es en los momentos posteriores a dicho acontecimiento que los teléfonos móviles tanto del Presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez Castejón, como del Ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, fueron infectados con el software espía Pegasus de fabricación israelí. Este software es vendido por parte de una empresa privada del país hebreo a actores estatales, entre los que se encuentran tanto Marruecos como España. 

El programa Pegasus puede acceder a todas las comunicaciones y archivos presentes en los dispositivos infectados.

Meses después, el gobierno español rompió más de 40 años de consenso político interno y de continuidad y cambiaba abruptamente de postura en la cuestión del Sáhara Occidental. A través de una carta dirigida al rey de Marruecos, ni tan siquiera de una comparecencia en sede parlamentaria, Pedro Sánchez asumía la marroquinidad del Sáhara Occidental dando el visto bueno del Reino de España al Plan de Autonomía para el Sáhara planteado por Marruecos. 

Años después, esta vez en 2026 y coincidiendo con la fiesta nacional marroquí (Fiesta del Trono, en la que se rinde pleitesía al rey), alrededor de 80.000 inmigrantes, de entre los cuales fallecieron un centenar ahogados en el mar, atravesaron la frontera que separa la ciudad autónoma de Ceuta de Marruecos días después de una visita institucional de Pedro Sánchez a Argelia. 

Parte de los inmigrantes que consiguieron entrar en suelo español saquearon comercios y participaron en actos vandálicos. Entre ellos, se han localizado a moqadems conocidos, a miembros en activo de la inteligencia marroquí, a delincuentes indultados por parte del rey Mohamed VI y a investigados por terrorismo en el pasado.

Además, han circulado vídeos en las redes que muestran a las autoridades policiales marroquíes presuntamente descargando camiones llenos de inmigrantes en las inmediaciones de la frontera con Ceuta. 

La observación satelital de Ceuta desde artefactos marroquíes como los satélites MOHAMED VI – A y MOHAMED VI – B fue un factor, asimismo, reseñable. La semana anterior a la crisis, entre los 4 satélites en posesión de Marruecos, se registraron una media de 0,86 pasadas diarias cerca de Ceuta. Al menos seis de estas pasadas fueron a menos de 100 kilómetros de la ciudad autónoma.

Para adquirir perspectiva, el número de las pasadas satelitales en los días posteriores a la crisis es mucho menor: se registraron una media de 0,17 pasadas diarias entre el 31 de julio y el 5 de agosto.

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Todos estos indicios podrían reforzar la tesis de que estas acciones, efectuadas a través de la presión migratoria descontrolada, podrían constituirse como ataques orquestados por Marruecos para presionar a España y conseguir cesiones a cambio.

Polonia como ejemplo de gestión migratoria

Ante los desafíos planteados por la instrumentalización de la inmigración por parte de Mohammed VI, la respuesta de España es clara: asumir la posición marroquí y ceder ante sus demandas. Siempre que se suceden avalanchas de inmigrantes en las fronteras de Ceuta y Melilla, estas vienen motivadas por razones de índole geopolítica. Marruecos ha salido ganando con concesiones de calado tras estos episodios, mientras que España nunca ha catalogado estos hechos como incidente diplomático, buscando no contrariar más a Marruecos.

La situación es similar, pero los resultados difieren de sobremanera en el este de Europa. Polonia ha sabido repeler las avalanchas de inmigrantes africanos y de Oriente Medio que Lukashenko, el dictador bielorruso, ha lanzado sobre la frontera polaca para generar presión a los socios europeos. 

Para poder repeler este tipo de ataques, es menester tener voluntad. Una amalgama de factores explica el énfasis que ponen los socios polacos en la prevención de este problema en comparación con España.

En primer lugar, esto se debe al posicionamiento geopolítico de los países que lanzan estas avalanchas de inmigrantes. Belarús es un régimen con una presidencia de gobierno cuyo titular, Alexander Lukashenko, permanece en el cargo desde el año 1994 y no realiza ningún esfuerzo por ofrecer al mundo una imagen democrática de su país. Además, se posiciona como un aliado fundamental de la Federación Rusa, llegando esta última a emplear el territorio bielorruso como lanzadera para lanzar la invasión de Ucrania en el año 2022. Por ende, las relaciones con los miembros de la Unión Europea están extremadamente deterioradas.

En el otro extremo se sitúa Marruecos. El país alauita cuida de sobremanera su imagen ante el exterior y se muestra al mundo como un país cada vez más democrático. A diferencia del país eslavo, explota una narrativa en la que se presenta como un Estado en el que existe un relevo democrático en la Presidencia del Gobierno, se respetan los derechos humanos de su población y es un socio comercial fiable. Además, sus buenas relaciones con los Estados Unidos de América y su adhesión a los Acuerdos de Abraham en 2020, las cuales situaron a Israel como aliado del Estado magrebí, ayudan a proyectar una imagen positiva ante el mundo y, en especial, ante la Unión Europea.

Ante el contexto geopolítico y debido a intereses cruzados, resulta más sencillo justificar la crítica hacia Belarús y no poner el foco en la complicada relación que tiene Marruecos con el respeto a la legalidad internacional y a los derechos humanos en su propio territorio.

Por otra parte, mientras que España presume de inhibirse de su historia en favor de una política globalista, Polonia abraza sus valores tradicionales cristianos y se refugia en la nación como proyecto de vida en común. El país centroeuropeo acoge por millones a refugiados que profesan la religión y la cultura cristiana como bielorrusos y ucranianos mientras que veta, por norma, a refugiados provenientes de países islámicos. Esto sucede al asociar la pervivencia de su modo de vida al catolicismo, doctrina que condiciona las políticas polacas. Esta confesión religiosa llega a impactar en cuestiones que van más allá del propio fenómeno migratorio como son, por ejemplo, el aborto.

Polonia es un país extremadamente celoso en la defensa de su soberanía nacional, comprendiendo que esta se defiende, en última instancia, a través del empleo de la fuerza.  

Es por ello que no permite la inclusión de inmigrantes provenientes de culturas cuya realidad choca frontalmente con los valores polacos. Polonia opta por acoger refugiados cuyas creencias y valores coincidan en lo sustancial con aquellos sobre los que se sustenta su sociedad, generalmente de países eslavos próximos, quienes ya superan, en conjunto, el millón.

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La diferencia entre España y Polonia es abismal. Mientras que en el primer Estado se prometen a los inmigrantes regularizaciones masivas (según datos del Ministerio de Migraciones de comienzos de julio de 2026, 1.174.968 solicitudes han sido registradas y más del 50% admitidas a trámite) y subsidios estatales como el Ingreso Mínimo Vital tras la regularización en cuestión (cobrado por más de 800.000 personas de las cuales más de 100.000 son extranjeras según documentos del Instituto Nacional de la Seguridad Social), Polonia rechaza sistemáticamente los intentos de entrada irregulares de personas en su territorio y exige visados y solicitudes de asilo tramitadas y aprobadas conforme a las leyes para acoger a cualquier ciudadano extranjero.

Por último, es necesario examinar con profundidad un factor determinante: el sentimiento de unidad y pertenencia a la nación. En Polonia son conscientes de que su estilo de vida y todas sus libertades están supeditadas a su nación. Tras siglos de invasiones, ocupaciones y atropellos a su soberanía, las más recientes por parte de la Alemania nazi y del gigante soviético, los polacos quieren estar blindados ante las injerencias extranjeras. 

El país eslavo es firme con la inmigración, mientras que España es más laxa. ¿Qué razones llevan a estos países, ambos europeos, a tomar decisiones tan dispares?

¿La España inmovilista?

El sentimiento de pertenencia a una unidad nacional es, en España, cada vez menor. Esta realidad queda reflejada a través de los millones de ciudadanos españoles que votan a partidos independentistas y secesionistas en regiones como Cataluña y el País Vasco. Esto se suma a partidos políticos que, a nivel estatal, supeditan la gobernabilidad del Estado al apoyo de los mismos nacionalistas cada legislatura, procediendo a una desconexión paulatina de los respectivos territorios con aspiraciones independentistas del resto de España. Dicha realidad se acompaña de la aprobación de los españoles a través del voto a los partidos que ponen en cuestión, a través de sus alianzas políticas, la pervivencia de España como Estado.

Las instituciones tienen menos credibilidad a tenor de lo que reflejan encuestas de organismos como la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico. Siendo estos los indicadores de una falta de confianza de la población española en su modelo de país, cada vez menos personas se movilizan manifestándose exigiendo la defensa del Estado de Derecho y la defensa de la soberanía nacional a pesar de los sucesivos escándalos políticos que han caracterizado la política española de los últimos años.

A diferencia del reino de Marruecos, donde los partidos políticos, siempre controlados por el régimen y con sonadas excepciones perseguidas judicial, política y socialmente como la disidencia saharaui, defienden a ultranza la pervivencia de Marruecos como nación y su estilo de vida, en España la tendencia es negativa. 

Como ha sido expuesto previamente, existe un alto porcentaje de partidos políticos que representan a ciudadanos españoles que quieren dejar de serlo, como es el caso de Cataluña. Se suma esto a una realidad poco habitual: estos partidos políticos secesionistas condicionan directamente la agenda del gobierno del Estado que quieren destruir, supeditando el Gobierno de la Nación su acción a la conformidad de los independentistas en el Congreso de los Diputados.

Es fundamental recalcar que los países autocráticos tienen mayores facultades para controlar la imagen de estabilidad social que proyectan al exterior debido al estricto control social y, como consecuencia, de las informaciones que trascienden sus fronteras. A pesar de ello, en un mundo cada vez más permeable y sensible a la información, que trasciende con mayor facilidad gracias a fenomenología como internet y las redes sociales, se pone en tela de juicio la supuesta estabilidad y legitimidad de los regímenes autocráticos como Marruecos. Este hecho no quita que los marroquíes se sientan orgullosos de su realidad nacional y defiendan, en líneas generales, mayoritariamente un régimen a cuyo rey consideran mandatario legítimo.

Teniendo en cuenta estos puntos y, si entra en escena un adversario precavido y astuto que aproveche las realidades condicionantes del mundo, como lo ha sido el Reino de Marruecos, es comprensible que España falle en su defensa.

Diplomacia testimonial. Poderío militar en cuestión

El aparato diplomático español es de los más antiguos del mundo. Hitos como la apertura de la embajada ante la Santa Sede por parte de los Reyes Católicos a finales del siglo XV atestiguan la importancia y el papel protagonista desempeñado por España en el mundo a lo largo de la historia universal.

Otrora una potencia de primer orden, tanto militar, diplomática como comercial, hoy en día España se considera una potencia media. En materia de Defensa, la Estrategia de Seguridad Nacional de 2021 no define objetivos concretos a la hora de abordar las necesidades tecnológicas y de innovación o I+D de las Fuerzas Armadas.

Lo más parecido a un documento que plantee los objetivos principales de la política exterior española es la Estrategia de Acción Exterior 2025 – 2028. Esta no se materializa en objetivos tangibles, sino en una serie de conceptos que en ningún momento hablan de firmeza en el empleo de los instrumentos de la Acción Exterior del Estado para salvaguardar los intereses nacionales. Esto se circunscribe a la aproximación legalista que caracteriza la política exterior española de los diferentes ejecutivos de los últimos 20 años.

España, en su estrategia de acción exterior, no hace alusión alguna ni plantea el empleo de la fuerza militar ni tan siquiera para defender la legalidad internacional. El empleo de la misma como parte de la disuasión española ante Marruecos hace que está última se considere de nivel moderado según informes elaborados por el propio Ejército de Tierra. Asumen estas fuentes que ha disminuido considerablemente este poder de disuasión ante Marruecos si se compara en retrospectiva con el existente hace 20 años.

Esta concepción de que todo conflicto puede resolverse a través del diálogo, la cooperación para el desarrollo (traducido en regar de dinero a países, entre los que se encuentra la monarquía alauita, donde la trazabilidad del destino final de los fondos de cooperación es de dudosa fiabilidad) y la negociación multilateral en organismos internacionales es puesta en duda por fuentes pertenecientes a diversas instituciones del Estado. 

El Reino de España practica la estrategia del apaciguamiento con Marruecos. Según ex altos cargos del Ministerio de Asuntos Exteriores español, “el Gobierno está atrapado en la estrategia de apaciguamiento con Marruecos desde 2022. Ahora no puede virar porque eso requeriría un cambio en el equipo ministerial y porque la prioridad son las elecciones generales”.

La monarquía alauita ha sabido interpretar con buen criterio la inexistencia, por un lado, de una estrategia eficaz en materia de protección de sus intereses de España (tanto en el interior como en el exterior) y, por otro lado, la existencia de recelo a la hora de defender estos intereses y establecer una línea narrativa que se publicite y defienda sin complejos.

El despliegue militar en Ceuta y Melilla es, en comparación con el territorio peninsular, ínfimo. No existe capacidad real de combate ni de disuasión en las ciudades autónomas, por lo que los incentivos para atacar este territorio serían, en el hipotético caso, altos. Además, todos los despliegues del Ejército de Tierra en territorio nacional de los últimos años, como la Operación Balmis en apoyo a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad durante la pandemia de Covid-19 y el despliegue en Ceuta y Melilla ante las distintas avalanchas migratorias tanto de 2021 como de 2026, han sido con militares que no portaban munición. 

Un ejemplo ilustrativo de las capacidades militares españolas y de la doctrina de su empleo tanto en territorio nacional como en el extranjero es el relativo a las baterías antiaéreas de largo alcance Patriot. En total existen 3 baterías operadas por el Ejército de Tierra, más concretamente por el Regimiento de Artillería Antiaérea nº 73 ubicado en la localidad valenciana de Marines: 2 están en base en Marines y 1 está desplegada en Turquía en el marco de la misión Active Fence de la OTAN. Se desconoce por qué no están desplegadas en Ceuta y Melilla ante un potencial adversario militar como Marruecos, siendo el principal sistema de armas que garantizaría la protección tierra-aire.

Este tipo de despliegues internacionales en los que España suele participar se hacen efectuando un balance entre el riesgo real en zona de operaciones (mínimo) y el asumir el mínimo grado posible de responsabilidad en la OTAN en el marco de los compromisos establecidos por la defensa colectiva. Atrás quedó el empleo de la fuerza militar en acciones puramente ofensivas, ya que el último despliegue considerado sin ambages como misión puramente de combate debido a la realización de acciones ofensivas fue durante la operación Allied Force en Yugoslavia.

En el territorio de la antigua Yugoslavia y durante un periodo de más de dos meses, cazas españoles EF-18 realizaron numerosas misiones, entre las que se encontraban la supresión de defensas antiaéreas mediante el empleo de armamento aire-suelo o escoltas aéreas.

Iraq (2003 – 2004) y Afganistán (2002 – 2014), aunque fueron zonas de guerra en las que las tropas españolas participaron activamente, no se consideraron como despliegues de combate oficialmente, sino de estabilización y reconstrucción. 

Todo lo que se contemple como una posibilidad de empleo de la fuerza real se evita, como ya pasó cuando se ordenó en 2019 la retirada de la fragata Méndez Núñez del grupo de combate encabezado por EEUU en plena escalada con Irán. So pretexto de evitar una escalada que pudiese poner en peligro a las tropas españolas, a las cuales despliega en pleno 2026 desarmadas y sin munición en Ceuta ante una avalancha humana que podría poner en peligro su integridad física, y en la línea de la política de enfrentamiento a la administración norteamericana asumida por los diversos ejecutivos socialistas españoles en lo que va de siglo, el expuesto fue el enésimo desplante a los aliados norteamericanos. 

Este último contribuyó a continuar minando las relaciones bilaterales, acumulándose en la lista que inició el entonces líder de la oposición, José Luis Rodríguez Zapatero, cuando permaneció sentado ante el paso de la bandera de las barras y las estrellas en el Día de la Fiesta Nacional el 12 de octubre de 2003.

Es por ello que estas acciones, consideradas como faltas de compromiso con un socio y aliado fundamental, contextualizan el viraje de los Estados Unidos de América hacia la predisposición por parte de ciertos sectores republicanos al reconocimiento de Ceuta y Melilla como marroquíes, narrativa completamente falsa, pero vendida al mundo con éxito durante décadas por Marruecos ante el silencio de los sucesivos gobiernos españoles.

Esta narrativa sobre el estatus de Ceuta y Melilla, cuya españolidad es más antigua que el propio sultanato de Marruecos, y del resto de posesiones españolas en África como las Canarias, las islas Chafarinas o la Isla de Perejil, entre otras, es un ejemplo del funcionamiento del poder blando marroquí ante la pasividad del aparato estatal español ante la sociedad internacional.

Además, Israel ha considerado que ha sido en múltiples ocasiones menospreciada por España. Hasta Su Majestad el Rey Felipe VI en la Asamblea General de la ONU en 2025 se ha posicionado en contra de la legítima defensa del Estado hebreo, tildando de «masacre» las operaciones militares en Gaza. Otro acto más que desde las instituciones españolas ha terminado llevando a la ruptura de relaciones diplomáticas con Israel y el posicionamiento de un Estado poderoso del lado de Marruecos.

No es la primera vez que España permanece callada ante las diferentes afrentas marroquíes que se suceden en el tiempo, especialmente en los últimos 20 años. Es la tónica habitual de la política exterior española no entrar nunca en confrontación con su extraño vecino, término que emplean autores expertos en Marruecos para referirse a este país como Javier Otazu en su libro Marruecos: el extraño vecino.

Hecho que ilustra la tónica habitual de sucesivas pérdidas de la batalla narrativa ante el mundo, de nuevo y con los hechos a su favor, es ante el reto secesionista catalán, cuyo punto de inflexión fue la Declaración Unilateral de Independencia (DUI) efectuada por el Parlamento catalán en 2017. La Generalitat de Cataluña, durante años, financió una red de «consulados» en países del exterior que culminó, por ejemplo, con la fuga y acogida sin ningún tipo de traba a Carles Puigdemont en el Reino de Bélgica.

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En un choque frontal directo se encuentra la doctrina española ante la doctrina marroquí, la cual ha conseguido que numerosos países diesen su visto bueno al Plan de Autonomía para el Sáhara marroquí contraviniendo las propias indicaciones de la ONU. Incluso España, garante de la legalidad internacional a capa y espada, ha expresado su conformidad con este plan.

La relación de causalidad entre la propagación de una línea narrativa hostil a los intereses vitales de la nación española y la materialización de acciones que claramente atentan contra la misma no es percibida por las autoridades españolas como un problema. Las mentiras repetidas mil veces se convierten en verdad, mas esto no supone un quebradero de cabeza para nadie en España.

Conclusiones estratégicas

Marruecos actúa como un actor híbrido. En la arena internacional, juega con ventaja al no estar supeditado como actor unitario a un respeto a las reglas de juego que rigen este tablero para los Estados plenamente democráticos.

Los países del bloque occidental se caracterizan por su respeto, en mayor o menor medida, al derecho internacional público. Pueden existir diferencias entre los diversos países occidentales a la hora de interpretar estas normas, mas estas se consagran como el marco de referencia principal a la hora de establecer las diversas líneas de acción que condicionan cómo estos países defienden sus intereses ante la sociedad internacional.

Marruecos sabe leer en clave geopolítica las carencias españolas, conoce a la perfección los recovecos de su doctrina estratégica e interpreta, con un timing impecable, cuándo lanzar ataques en el marco de su ofensiva híbrida. Todo esto contra un rival que, considera Mohamed VI y toda su corte, tiene todavía algo que les pertenece. 

Al igual que no se acoge a los mandatos de la Asamblea General de la ONU sobre Territorios Pendientes de Descolonización con su Plan Especial para el Sáhara, pone en cuestión repetidamente la soberanía española a través del astuto empleo de todo su aparato estatal en connivencia con la pasividad de las autoridades españolas. Además, emplea tácticas como la compra de votos por correo en la ciudad autónoma de Melilla.

Como ilustran numerosas declaraciones de altos representantes marroquíes, Marruecos no va a parar hasta conseguir la soberanía sobre Ceuta y Melilla mediante el empleo de tácticas híbridas, de influencia y desestabilización. Esto también se da, en parte, gracias a la cooperación de las élites españolas, las cuales, por ejemplo, demuestran su connivencia con el régimen marroquí acudiendo a un gran número de celebraciones en las legaciones diplomáticas marroquíes repartidas a lo largo y ancho de la geografía española como se vio el Día del Trono de 2026. Altos cargos políticos, periodistas y altos mandos militares se congregaron en consulados y embajadas marroquíes mientras decenas de miles de personas cruzaban irregularmente la frontera. 

En palabras de Jorge Dezcallar, exembajador en Marruecos entre 1997 y 2001 y exdirector del CNI entre 2002 y 2004 (del CESID entre 2001 y 2002), hay que tratar a Marruecos con» afecto, con respeto, pero con firmeza también, porque es que, si no, le das la mano y te coge el brazo».

España pierde relevancia internacional y geoestratégica. Ejemplo de ello es la no invitación a España en diversas cumbres y foros internacionales como los celebrados en 2026 por parte de importantes aliados (Reino Unido, Italia, Alemania) relativas a la situación en el estrecho de Ormuz o reuniones en el seno de la UE de carácter informal.

Por el contrario, Marruecos es vista gracias a su astucia como un socio cada vez más importante en ambas orillas del Atlántico como refleja la adopción de acuerdos con socios fundamentales en la UE además de las ricas relaciones políticas y comerciales con los Estados Unidos de América.

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Bruselas desembolsa 6.100 millones de euros para blindar a Ucrania frente a los ataques rusos

La Comisión Europea eleva a 16.000 millones de euros la ayuda militar aprobada a Kiev, tras registrarse 376 ataques con misiles rusos solo en julio de 2026.

La Comisión Europea aprobó este lunes 24 de agosto el pago de 6.100 millones de euros a Ucrania destinados a la compra de sistemas de defensa aérea y antimisiles, misiles, munición y radares. Se trata de un nuevo desembolso con cargo al préstamo europeo de 90.000 millones de euros concedido a Kiev, cuyo objetivo es responder a los recientes ataques con misiles balísticos y drones rusos. Con esta partida, el total aprobado asciende a 16.000 millones de euros, de los cuales ya se han desembolsado 8.350 millones.

La decisión coincide con el 35º aniversario de la independencia de Ucrania respecto de la Unión Soviética, jornada marcada por la visita de varios líderes europeos a Kiev, entre ellos el presidente del Consejo Europeo, António Costa. En este contexto, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, señaló: «Hoy hemos aprobado 6.100 millones de euros para los sistemas de defensa aérea y antimisiles, misiles, munición y radares que Ucrania necesita con urgencia». Además, aseguró que Europa «entregará lo que Ucrania necesite, cuando lo necesite».

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La ayuda se aceleró después de los 376 ataques con misiles registrados en Ucrania solo durante el mes de julio. Por ello, el Ejecutivo comunitario advirtió que reforzar las defensas del país dirigido por Volodimir Zelenski «se ha vuelto cada vez más urgente». En la misma línea, el comisario de Defensa y Espacio, Andrius Kubilius, explicó esa cifra de ataques y defendió que el préstamo permite a Ucrania «adquirir los misiles y sistemas de defensa aérea que necesita con urgencia para proteger a su población y defender su soberanía».

Asimismo, la Comisión precisó que la mayoría de las adquisiciones se realizarán a empresas de defensa de la UE. Debido al uso intensificado por parte de Rusia de misiles balísticos y drones con motor a reacción, Bruselas insistió en la necesidad de «un aumento significativo de las entregas» europeas, mediante la reducción de existencias, la priorización de pedidos y el incremento de la producción. «La capacidad de Ucrania para defenderse depende de la rápida disponibilidad de productos de defensa esenciales», señaló el comunicado, que además detalló que Kiev ya puede solicitar los pagos presentando los contratos firmados con empresas de defensa, los cuales serán revisados por la Comisión.

Informe de Inteligencia: crisis de Ceuta 2026

El siguiente informe de inteligencia, elaborado por Andrés González en colaboración con Sara Fuertes, analiza la crisis fronteriza de Ceuta de 2026 desde una perspectiva multidimensional. González explica cómo la presión migratoria, la movilización digital y la tensión diplomática con Marruecos confluyeron en un episodio de zona gris difícil de atribuir. El documento examina cinco hipótesis competidoras, evalúa distintos escenarios de riesgo y propone un sistema de alerta temprana ante futuras crisis similares.

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El FBI detiene a una mujer que planeaba un atentado del Estado Islámico contra el Capitolio de Nueva York

La detenida, Jessica Bowie, había jurado lealtad a la organización yihadista y planeaba matar a los senadores durante una sesión, según reveló el jefe del FBI, Kash Patel.

Las autoridades estadounidenses detuvieron a una mujer que presuntamente planeaba atentar contra el Capitolio del estado de Nueva York en nombre de Estado Islámico, según informó este jueves el jefe del FBI, Kash Patel. La detenida, identificada como Jessica Bowie, había jurado lealtad a la organización yihadista y preparaba un atentado con explosivos contra la sede legislativa estatal. Según Patel, la mujer «quería ‘destruir la mayor parte posible del edificio’ y ‘matar a los senadores mientras se reunían’». El jefe policial agradeció además a los agentes del FBI de Albany que hayan frustrado «otro presunto atentado terrorista».

Sin embargo, no se trataba de un plan improvisado. En el momento del arresto, los preparativos de Bowie ya se encontraban en una «fase avanzada», puesto que había vigilado el edificio objetivo «al menos cinco veces» y, asimismo, había comprado material destinado a la fabricación de un artefacto explosivo. Por consiguiente, la sospechosa fue imputada por «intentar proporcionar apoyo material o recursos a una organización terrorista extranjera sancionada», delito que recae directamente sobre su vínculo con Estado Islámico.

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Tras el operativo, Patel reiteró su gratitud hacia los distintos cuerpos de seguridad implicados y hacia el Departamento de Justicia, ya que, en sus palabras, «probablemente salvaron muchas vidas» con esta intervención. Además, el responsable del FBI aprovechó la ocasión para destacar la capacidad operativa actual de la agencia, asegurando que esta «está ahora preparada para actuar con mayor rapidez y precisión que nunca». En este sentido, precisó que, durante los primeros ocho meses de 2026, el FBI ha «frustrado más de 400 ataques de este tipo», aunque matizó que dicha cifra incluye operaciones realizadas también en otros países distintos de Estados Unidos.

Finalmente, Patel dirigió una advertencia directa a quienes pudieran plantearse cometer actos similares en el futuro. «A cualquier persona que esté pensando en hacer daño a los estadounidenses en el futuro: que sepa que la encontraremos», zanjó el jefe del FBI, cerrando así su comunicado sobre la operación llevada a cabo contra Bowie.

¿En qué supuestos puede suspenderse el Convenio Schengen?

La reciente crisis diplomática entre España e Italia a raíz de la reinstauración de los controles fronterizos entre ambos países tras los incidentes de Ceuta ha puesto de manifiesto que el espacio de libre circulación comunitario puede ser suspendido en casos y supuestos excepcionales. Joaquín Amela explica en qué situaciones permite el Código de Fronteras Schengen este restablecimiento de controles internos, qué plazos y requisitos de notificación impone a los Estados miembros, y qué otros precedentes recientes (desde grandes eventos deportivos hasta la crisis migratoria de los Balcanes) ilustran el uso de esta cláusula excepcional dentro de la Unión Europea.

El 19 de junio de 1990 se firmó por parte de Francia, Alemania, Bélgica, Luxemburgo y los Países Bajos el Convenio Schengen, con la finalidad de crear un espacio sin controles en las fronteras interiores de dichos países, al que se han ido sumando gradualmente la mayoría de los Estados miembros pertenecientes a la Unión Europea, además de Noruega, Islandia, Suiza y Liechtenstein. Dicho Convenio, que entró en vigor en 1995, permite que los ciudadanos comunitarios de los países adheridos al mismo puedan desplazarse libremente de un país a otro dentro del espacio Schengen, sin someterse a controles de identidad por parte de las autoridades de los países firmantes del Convenio.

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Los últimos Estados miembros en aplicar el Convenio Schengen fueron Rumanía y Bulgaria, quienes son miembros de pleno derecho de la Unión Europea desde 2007, pero no fue hasta el 31 de marzo de 2024 cuando pusieron fin a los controles aéreos y marítimos en su territorio y hasta el 1 de enero de 2025 el fin de los controles terrestres.

Países no firmantes de Schengen

Cabe destacar que, de los 27 Estados miembros de la Unión Europea, tan solo 2 de ellos, la República de Irlanda y Chipre, no forman parte del Espacio Schengen, por diferentes motivos. En cuanto a la República Irlandesa, su especial relación geográfica, cultural y comercial con el Reino Unido, con el que tiene una zona de viaje común sin controles fronterizos, así como con su vecino Irlanda del Norte, con el que mantiene una frontera abierta y sin controles, hace que rechace sistemáticamente adoptar el Convenio Schengen en su territorio, ya que ello supondría considerar a Belfast y Londres fronteras exteriores de la Unión Europea y, por tanto, obligaría a establecer puntos de control físico entre ellos, ralentizando los flujos diarios de personas y mercancías de un territorio a otro.

El caso de Chipre es diferente, ya que el único obstáculo de la isla mediterránea para adoptar el Convenio Schengen es el pequeño territorio bajo ocupación turca situado en el norte del país desde 1974, que ha venido imposibilitando sistemáticamente la libre circulación en el territorio chipriota, ya que existe una línea verde entre el norte y el sur del país administrada por Naciones Unidas y que impide la efectiva aplicación del acervo comunitario. Sin embargo, su adhesión está muy cercana, aunque sigue supeditada a la superación del conflicto político con Turquía y a la capacidad de garantizar el control migratorio en su territorio, líneas rojas marcadas por Bruselas.

Supuestos de suspensión del espacio Schengen

El Código de fronteras Schengen establece en su artículo 25 la posibilidad de un restablecimiento temporal de los controles en las fronteras interiores en los supuestos de amenaza grave para el orden público o la seguridad interior de un Estado miembro, con la siguiente duración y límites temporales:

  • Siempre con carácter excepcional y durante un período de tiempo limitado no superior a 30 días, o mientras se prevea que persiste la amenaza grave cuando su duración sobrepase el plazo de 30 días.
  • No podrá sobrepasar en total el período de 6 meses, salvo el caso excepcional contemplado en el artículo 29, que permite su prórroga hasta los 2 años en el caso de deficiencias graves persistentes en los controles de las fronteras exteriores de uno o varios Estados miembros. 

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Cuando un Estado miembro se propone restablecer los controles fronterizos en las fronteras interiores en virtud del artículo 25, debe notificárselo a la Comisión europea y al resto de los Estados miembros con al menos 4 semanas de antelación o en un plazo más corto si se prevé el restablecimiento en una fecha más próxima, debiendo comunicar los motivos, alcance, denominación de los pasos fronterizos autorizados, la fecha de inicio y su duración.

El artículo 28 reduce los plazos de comunicación cuando los motivos de orden público o seguridad interior de un Estado miembro exijan una actuación inmediata, en cuyo caso el Estado miembro de que se trate podrá, con carácter excepcional, restablecer inmediatamente los controles fronterizos en las fronteras interiores por un período limitado no superior a diez días. Si persiste la amenaza grave, el Estado miembro podrá decidir prorrogar los controles fronterizos en las fronteras interiores durante períodos renovables que no sobrepasen 20 días, hasta un máximo de 2 meses.

Pese a que la libertad de circulación de personas y mercancías es la norma en el espacio comunitario europeo, no son pocos ni excepcionales los casos en los que uno o varios Estados miembros reintroducen temporalmente los controles en sus fronteras interiores, entre ellos:

  • La celebración de espectáculos deportivos globales, como los Juegos Olímpicos de París en 2024 y el Europeo de fútbol de Alemania en el mismo año, para identificar y detener a hinchas violentos y prevenir actos de terrorismo.
  • Las cumbres del G7 y de la OTAN celebradas en suelo europeo, por el riesgo de atentados contra algunas de las personalidades presentes.
  •  La pandemia de COVID-19, exigiendo pruebas sanitarias o el cumplimiento de cuarentenas.
  • Algunos países limítrofes como Italia y Eslovenia o Austria y Alemania establecen con frecuencia controles temporales para luchar con las redes de inmigración irregular y la delincuencia organizada transfronteriza, especialmente la proveniente de la Ruta de los Balcanes.
  • Noruega y Suecia aplican controles en sus fronteras marítimas, justificándolo en el riesgo de espionaje y sabotaje contra sus infraestructuras críticas de gas y energía.

El reciente conflicto diplomático entre España e Italia tras la crisis migratoria masiva en Ceuta ha llevado a Italia, y recíprocamente a España, a restablecer controles temporales en las fronteras aéreas y marítimas entre ambos países. El motivo esgrimido por el gobierno italiano es la existencia de un riesgo real de movimientos secundarios dentro de Europa que puede llevar a que algunos de los migrantes que llegaron a Ceuta desde Marruecos se trasladen por vía aérea o marítima a Italia. Sin embargo, España alega que, dado que Ceuta y Melilla tienen un régimen especial según lo dispuesto en el artículo 41 del Código de Fronteras Schengen, en las dos ciudades autónomas se realizan controles de identidad obligatorios y sistemáticos a todos los pasajeros que pretenden viajar hacia la España peninsular o el resto de Europa, por lo que no existe riesgo de migración irregular y descontrolada hacia otros territorios.

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Sin embargo, no hay que olvidar que las redes de tráfico de personas se valen de embarcaciones rápidas, lanchas y motos de agua para hacer llegar migrantes desde Ceuta a territorio peninsular español, aprovechando la cercanía de las localidades que forman la comarca del Campo de Gibraltar y, una vez allí, pueden proseguir su viaje por vía terrestre hacia cualquier otro Estado miembro, aprovechándose de la libertad de circulación por hallarse en el espacio Schengen. 

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La desinformación durante la crisis migratoria de Ceuta en 2026

Bulos, vídeos manipulados y una sentencia mal interpretada empujaron a miles de personas hacia la frontera hispano marroquí a finales de julio de 2026.

La crisis migratoria de Ceuta de 2026 fue uno de los episodios más tensos en la frontera hispano marroquí de las últimas décadas y detrás de ella hubo una intensa campaña de desinformación en redes sociales y medios digitales. En muy pocos días, más de un centenar de migrantes fallecieron y decenas de miles de personas cruzaron de forma irregular desde Marruecos hacia la ciudad autónoma, impulsadas por rumores sobre una frontera abierta y cambios legales que, en realidad, no existían. Además, mientras las autoridades trataban de gestionar la emergencia, se multiplicaron las imágenes manipuladas, los vídeos antiguos y las narrativas interesadas que distorsionaron lo que ocurría sobre el terreno.

Qué ocurrió en la crisis migratoria de Ceuta en 2026

Entre el 30 y el 31 de julio de 2026 se produjo una entrada masiva de personas migrantes desde Marruecos hacia Ceuta, muchas de ellas a nado bordeando los espigones del Tarajal y Benzú. Las estimaciones oficiales españolas apuntan a que alrededor de 80.000 personas llegaron de forma irregular a Ceuta en apenas dos días, lo que convirtió la crisis en la mayor registrada en esta frontera desde 2021. En los días posteriores, la gran mayoría regresó a Marruecos, mientras los gobiernos de Madrid y Rabat coordinaban las devoluciones y los retornos voluntarios para reducir la presión en la ciudad autónoma.

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Por otra parte, el Ministerio del Interior de Marruecos situó la cifra en unas 40.000 personas que se dirigieron a Ceuta y algo más de mil hacia Melilla, explicando que esos datos que difundían debían considerarse la referencia oficial frente a números exagerados que, según ellos, circulaban en redes. Además, las autoridades marroquíes informaron de al menos once fallecimientos, diez por ahogamiento y uno por caída, y abrieron investigaciones para verificar otros posibles casos difundidos sin pruebas. Esta diferencia en las cifras oficiales fue aprovechada por múltiples actores para reforzar narrativas alarmistas o, en sentido contrario, minimizar la gravedad de la crisis.

El rumor de la frontera abierta y la narrativa del «día para cruzar»

En primer lugar, uno de los elementos clave de la desinformación fue el rumor de que «la frontera de Ceuta estaba abierta» y se podía entrar sin controles ni devoluciones. Distintos testimonios recogidos por medios muestran que muchos jóvenes marroquíes habían recibido en sus móviles mensajes como «la puerta de Ceuta está abierta», «hoy es el día» o «Tetuán vamos», entre otros muchos, que se difundieron de forma masiva en redes sociales locales como Telegram o Facebook. Además, se constató que estos mensajes generaron la creencia extendida de que era posible acceder a territorio español de forma libre, lo que actuó como poderoso incentivo para miles de personas.

Sin embargo, las autoridades españolas y europeas insistieron en que el régimen de Schengen aplica excepcionalmente controles sistemáticos de documentación para entrar y salir de Ceuta y Melilla (pues ambas ciudades no pertenecen a territorio Schengen), por lo que acceder a ellas no implica el paso directo a la Europa continental. El Ministerio de Asuntos Exteriores español detalló que la entrada irregular en Ceuta no otorga derecho a permanecer en España ni a desplazarse libremente hacia la península, algo que, sin embargo, no está del todo claro. A pesar de estas aclaraciones, la narrativa del «día para cruzar» ya se había consolidado en el imaginario de miles de personas que decidieron arriesgar su vida en el agua en búsqueda de una mejor vida.

La sentencia del Tribunal Supremo y los malentendidos legales

Además de los rumores sobre la frontera abierta, otro eje de la desinformación fue la interpretación errónea de una sentencia del Tribunal Supremo español sobre las llamadas devoluciones en caliente. El 8 de julio de 2026, la Sala de lo Contencioso Administrativo confirmó que la Ley de Extranjería no permite aplicar el rechazo en frontera a migrantes interceptados en alta mar que intentan entrar a nado en Ceuta y Melilla, lo que exige seguir otro procedimiento de devolución.

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Esta revisión judicial se difundió en redes como prueba de que ya no se devolvería a quienes llegaran por mar, y que la frontera estaba, en la práctica, «abierta». El Gobierno español insistió en que la resolución no modificaba la Ley de Extranjería ni anulaba el rechazo en frontera en otros supuestos, además de detallar que no abría ninguna vía automática de regularización. Sin embargo, fue exactamente esa combinación de mensajes simplificados, vídeos explicativos parciales y campañas de trata de personas que explotaron estos malentendidos legales lo que contribuyó a que miles de migrantes creyeran estar ante una oportunidad histórica.

Redes sociales, campañas organizadas y algoritmos de difusión

Por otra parte, la crisis de Ceuta mostró hasta qué punto las redes sociales pueden actuar como multiplicadores de la desinformación en contextos migratorios. Muchos de quienes cruzaron confirmaron que la convocatoria les llegó a través de Instagram, Facebook, TikTok, Telegram y Twitter, en forma de vídeos breves y publicaciones que afirmaban que no habría consecuencias legales ni devoluciones.

Un informe de inteligencia de fuentes abiertas elaborado por la empresa Golden Owl consideró con un alto nivel de confianza que la llegada masiva fue una operación organizada deliberadamente, más que un fenómeno espontáneo, y apuntó al posible uso de algoritmos y cuentas no identificables para amplificar los mensajes. Además, investigadores señalaban que detrás de estas campañas operan «varios miles de empresas» dedicadas a crear contenidos de desestabilización y polarización política, haciéndose pasar por ciudadanos comunes en redes sociales.

El Ministerio del Interior de España y el de Marruecos coincidieron en identificar la explotación sesgada del espacio digital, la promoción de información engañosa y la actuación de redes de tráfico de personas como factores superpuestos que desencadenaron la ola migratoria.

Bulos, imágenes manipuladas y verificación de hechos

Además de los mensajes de la convocatoria, la crisis estuvo acompañada por una oleada de bulos dirigidos al público español y europeo, que buscaban magnificar el miedo o alimentar discursos xenófobos. Se difundieron vídeos antiguos atribuidos falsamente a las entradas de julio, imágenes grabadas en otros países y fotografías manipuladas que mostraban supuestos disturbios o agresiones, lo que distorsionó la percepción de la violencia real sobre el terreno.

Euronews documentó la circulación de imágenes creadas con inteligencia artificial presentadas como fotografías periodísticas de agencias como Reuters, aunque las herramientas de verificación confirmaron que eran generadas digitalmente. Además, se desmontaron decenas de bulos sobre apuñalamientos mortales, cesión de Ceuta a Marruecos, vuelos directos a Italia para migrantes o supuestas órdenes de dejar de devolver personas a Marruecos, todos ellos sin respaldo en fuentes oficiales.

Consecuencias políticas y sociales de la desinformación

En el plano político, la desinformación tuvo efectos inmediatos en las relaciones entre España socios europeos y Marruecos, así como en el debate interno sobre la migración. Italia anunció la suspensión temporal del acuerdo de libre circulación Schengen con España alegando el aumento de entradas irregulares por Ceuta, una medida excepcional pensada para controlar la circulación de ciudadanos extracomunitarios, mientras España respondió restaurando controles fronterizos en conexiones con Italia.

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Además, la narrativa de un «colapso» de Ceuta contribuyó a que el presidente de la ciudad pidiera al Gobierno nacional declarar una situación de interés para la Seguridad Nacional por la entrada de miles de personas en pocos días. En el ámbito social, las imágenes manipuladas y los bulos sobre la supuesta delincuencia alimentaron discursos que presentaban la crisis como una amenaza existencial, aunque los datos oficiales no respaldaban muchos de esos relatos, si bien es cierto que en los días posteriores se documentaron decenas de violaciones. Por otra parte, en Marruecos la desinformación también golpeó a las familias que esperaban noticias de sus allegados, obligando a las autoridades a aclarar cifras de fallecidos y desaparecidos frente a versiones no verificadas que circulaban en Internet.

Lecciones para el futuro frente a la desinformación migratoria

A la luz de lo ocurrido en Ceuta en 2026, resulta evidente que cualquier gestión de crisis migratoria debe integrar una estrategia de comunicación y contra desinformación desde el primer momento. Es fundamental que las autoridades, tanto en el país de origen como en el de recepción, expliquen con claridad el alcance real de las decisiones judiciales, los derechos y obligaciones de las personas migrantes y los límites del régimen de fronteras, evitando los vacíos que terceros pueden aprovechar para construir relatos engañosos.

Además, la cooperación entre instituciones de verificación de hechos, medios de comunicación y plataformas digitales es clave para detectar rápidamente campañas coordinadas, frenar la difusión de imágenes manipuladas y ofrecer información contrastada en lenguas y formatos accesibles para las comunidades afectadas. Por último, la crisis de Ceuta demuestra que la desinformación no es solo un fenómeno virtual porque tiene efectos muy reales sobre vidas humanas, decisiones políticas y percepciones sociales. Si miles de personas arriesgan su vida a partir de un mensaje falso en su teléfono, la lucha contra los bulos se convierte en un elemento central de la seguridad humana en el siglo XXI.

Las incautaciones de éxtasis y hachís se disparan en España y caen las de cocaína

El CITCO muestra un cambio de tendencia en el narcotráfico: las drogas sintéticas y el hachís ganan terreno mientras caen los decomisos de cocaína y marihuana.

Las incautaciones de pastillas de éxtasis aumentaron un 40,78% en España durante 2025 y las de hachís crecieron un 29,14%, mientras que los decomisos de cocaína cayeron un 37,82% y los de marihuana retrocedieron un 16,16%, según la Estadística Anual sobre Drogas elaborada por el Centro de Inteligencia contra el Terrorismo y el Crimen Organizado (CITCO), dependiente del Ministerio del Interior. En total, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado aprehendieron cerca de 370 toneladas de cocaína, hachís, marihuana y heroína a lo largo del año. El hachís se mantuvo, además, como la sustancia más intervenida en volumen, con 257.283 kilos frente a los 199.221 de 2024, aunque esa cifra sigue por debajo de las 357.906 toneladas registradas en 2023.

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Por el contrario, la cocaína experimentó el descenso más pronunciado del año: pasó de 123.842 kilos en 2024 a 77.010 kilos en 2025. Interior atribuye esta caída a «la presión policial ejercida sobre las redes de narcotráfico a gran escala», especialmente en las rutas marítimas procedentes del Atlántico, con operaciones sobre buques mercantes, lanchas rápidas y contenedores en los puertos españoles. La marihuana también bajó, un 16,16%, hasta los 35.458 kilos, mientras que la heroína se mantuvo prácticamente estable, con 129,8 kilos incautados.

La cocaína y la marihuana registran su mayor caída en años

En paralelo, las mafias han cambiado su modus operandi frente al hachís. El Ministerio explica que estos grupos «han alternado los tradicionales desembarcos de hachís a pie de playa con la utilización de camiones y otros vehículos» ante los controles desplegados en el litoral. Entre las medidas adoptadas contra este tráfico, Interior recuerda la prohibición de las «narcolanchas» en 2018 y la penalización del «petaqueo», incorporada al Código Penal el pasado mes de abril. A estas cantidades se suman, asimismo, las 875.061 plantas de cannabis incautadas, un 17,72% menos que en 2024, de las que Andalucía concentró más de la mitad con 461.796 unidades.

El informe también constata un notable repunte del MDMA en sus distintas formas. Las pastillas de éxtasis pasaron de 467.712 unidades en 2024 a 658.443 en 2025, con la Comunidad Valenciana acumulando el 57,02% del total nacional. El MDMA en cristal, por su parte, creció un 43,54%, hasta los 678,5 kilos, concentrados en un 87,28% en Cataluña. En cambio, retrocedieron el sulfato de anfetamina, un 35,66%, y la metanfetamina en polvo o roca, con una caída del 69,23%, aunque las unidades de metanfetamina aumentaron un 178,79%.

El auge de las drogas sintéticas y las nuevas sustancias

Otras sustancias del mercado clandestino registraron subidas extraordinarias. El óxido nitroso aumentó un 208,53%, hasta los 440.957 centímetros cúbicos, y la ketamina en sólido cristalino creció un 70,89%. El caso más llamativo fue el del tusi, la mezcla de ketamina y MDMA, cuyas incautaciones se dispararon un 2.781,29%, hasta los 153.366 gramos. Igualmente subieron los anabolizantes y esteroides, un 1.356,26%, y fármacos como la pregabalina, un 206,32%, o el clonazepam, un 152,63%. Interior señala que las FCSE «mantienen abiertas líneas de investigación ante la aparición de nuevas tendencias en el mercado clandestino» y vigilan de forma especial su penetración entre la población más joven.

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En cuanto a la actividad policial, las detenciones por delitos contra la salud pública bajaron un 8,72%, de 24.012 en 2024 a 21.918 en 2025, con Andalucía a la cabeza con 5.267 arrestos. No obstante, las denuncias relacionadas con drogas subieron ligeramente, un 0,42%, hasta las 375.124, encabezadas por Andalucía con 86.926. El Ministerio del Interior sostiene que «el trabajo de inteligencia, cooperación policial y prevención ha permitido desarrollar operaciones contra las principales rutas de entrada de estupefacientes en España».