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Curso de Analista de Conflictos Geopolíticos

El Curso de Analista de Conflictos Geopolíticos tiene como objetivo establecer las bases fundamentales que todo analista de política y relaciones internacionales debe dominar, especialmente si su especialización se centra en la geopolítica. Esta disciplina multidisciplinar combina elementos de la geografía, la historia, la ciencia política, la economía y otros campos, proporcionando una visión global e integral para comprender las dinámicas de poder, los conflictos internacionales y las transformaciones en el sistema global.

El curso está diseñado para aquellas personas que, sean profesionales de estas áreas o no, deseen adquirir o profundizar en los conocimientos esenciales para analizar y comprender los fenómenos geopolíticos contemporáneos. Su enfoque abarca tanto los aspectos teóricos como las herramientas prácticas necesarias para interpretar los acontecimientos internacionales, identificar riesgos y proponer soluciones estratégicas frente a los desafíos globales.

Con una metodología clara y un programa estructurado, este curso prepara a los participantes para abordar problemas complejos y entender las relaciones entre actores clave como Estados, organizaciones internacionales, multinacionales y grupos no estatales, en un mundo interconectado y en constante cambio.

Características del curso

  • 100% online e interactivo
  • Acceso inmediato
  • Duración: 100 horas (2 meses)
  • Finalización 100% flexible (prórrogas gratuitas)
  • Evaluación: tipo test y ejercicios prácticos
  • Acceso a la bolsa de trabajo y a LISA Comunidad
  • Métodos de pago flexibles y en cuotas

Objetivos de aprendizaje

En el Curso de Analista de Conflictos Geopolíticos:

  1. Conocerás los fundamentos esenciales de la geopolítica global y el concepto de poder.
  2. Entenderás el papel de la geopolítica durante la Guerra Fría.
  3. Identificarás y analizarás los principales actores de la geopolítica global
  4. Identificarás las principales regiones geopolíticas y geoestratégicas.
  5. Trabajarás la metodología MARG, el método de análisis de regiones geopolíticas.
  6. Interiorizarás conceptos como seguridad internacional, geoeconomía o recursos naturales.
  7. Examinarás la relación entre geoeconomía y geopolítica en los conflictos globales.
  8. Evaluarás los conflictos armados actuales y los desafíos de la seguridad internacional.
  9. Analizarás el impacto de la tecnología en la geopolítica global.
  10. Desarrollarás una visión integral de las principales regiones geopolíticas y sus características estratégicas.

A quién va dirigido

  • Periodistas y corresponsales.
  • Personal diplomático y consular.
  • Personal de organismos internacionales.
  • Personal de gobiernos, Ministerios de Relaciones Exteriores, Defensa, Interior, etc. Personal de ONG, voluntarios y cooperantes. 
  • Representantes y comerciales de empresas o instituciones públicas en el exterior.
  • Policías o militares. 
  • Analistas de inteligencia. 
  • Estudiantes de ciencias políticas, relaciones internacionales o cualquier otro saber relacionado.

Equipo Docente

El Profesor-Coordinador del curso es Ricardo Gómez Laerza:

  • A nivel profesional, es Co-Director de Geopol21.
  • A nivel académico, es doctorando en Ciencias Políticas y de la Administración y Relaciones Internacionales por la UCM, Máster en Seguridad y Defensa por la Universidad Nebrija, Graduado en Historia por la UCM, Graduado en Sociología y Relaciones Internacionales por la UCM.

Programa del curso

El programa del Curso de Analista de Conflictos Geopolíticos es:

1.  Introducción a la geopolítica global y al concepto de poder en Relaciones Institucionales.

  1. Los antecedentes de la geopolítica moderna occidental: de Estrabón a Mackinder.
  2. La renovación del término hasta la Segunda Guerra Mundial.
  3. La geopolítica en la década de los 90. 
  4. La importancia del poder para entender los conflictos geopolíticos.

2. Actores de la geopolítica global. 

  1. ¿Qué es un actor? El actor, el proceso y la estructura. 
  2. El Estado y sus modalidades.
  3. Organizaciones internacionales.
  4. Multinacionales.
  5. Grupos terroristas.

3. Metodología de análisis geopolítico. 

  1. ¿Qué es la geoestrategia? 
  2. El análisis estratégico, clave para el análisis geopolítico. 
  3. El Método de Análisis de Regiones Geopolíticas (MARG).

4. Principales regiones geopolíticas y geoestratégicas. 

  1. Área postsoviética. 
  2. Levante mediterráneo.
  3. El Sahel.
  4. Pacífico asiático.
  5. El Ártico.

5. Geoeconomía y geopolítica aplicada a los recursos naturales. 

  1. ¿Qué entendemos por geoeconomía? 
  2. La Kapitalpolitik, una rama de la Geopolitik.
  3. La pugna EE. UU. vs China por la hegemonía comercial, económica y tecnológica. 
  4. La Unión Europea como actores económico y comercial global. 
  5. Minerales, petróleo y gas natural.
  6. Recursos pesqueros. 

6. Seguridad internacional, análisis y resolución de conflictos. 

  1. ¿Qué es la seguridad aplicada al ámbito internacional?
  2. ¿Qué es el análisis y resolución de conflictos? 
  3. El proceso de paz y su mantenimiento.

7. Geopolítica aplicada a la tecnología 

  1. Los grandes polos del mundo digital: Estados Unidos y Asia.
  2. La ciberguerra. 
  3. Covid-19: la tecnología al mando de la ciencia.

8. Conflictos armados actuales.

  1. El entorno latinoamericano: Colombia.
  2. ¿Qué es la violencia?
  3. Guerras híbridas.
  4. Clasificación de los conflictos armados actuales.
  5. El espacio postsoviético. 
  6. Magreb, Sahel, África Occidental y Austral.
  7. Oriente Medio y Próximo.
  8. Mar de China y Japón.
  9. Corea del Norte y el armamento nuclear.

Duración del curso

Tiempo medio de realización: 100 horas (Inicio y finalización flexible).

Sistema de evaluación

  • Pruebas tipo test modulares.
  • Trabajo práctico simulando un entorno profesional real de investigación de múltiples personas y organizaciones, resultando en un informe de inteligencia completo con la información obtenida.
  • Superar las evaluaciones conlleva la superación del curso y la obtención del Certificado-Diploma.
  • Todos los Cursos de LISA Institute están basados en gamificación. Cuantas más veces accedas al Campus, mejor nota saques en las pruebas y más participes, más puntos, insignias, premios y descuentos para futuros cursos obtienes.

Titulación obtenida

La superación de este Curso implica la obtención de un Diploma-Certificado de superación del Curso de Analista de Conflictos Geopolíticos otorgado por LISA Institute:

  • Diploma-certificado: consigue un certificado con tu nombre y apellidos en alta resolución, con el listado de asignaturas, el número de horas lectivas, con un código de verificación que lo hace único para acreditar los conocimientos y habilidades adquiridas y así utilizarlo a nivel académico y profesional.
  • Fácilmente compartible: añade el certificado a tu CV, compártelo directamente en LinkedIn o envíalo por correo al Departamento de RRHH.
  • Bolsa de trabajo: ser alumno te da acceso a la bolsa de trabajo de la que se nutren empresas, instituciones y administraciones públicas.
  • Súmate a nuestra misión: este certificado te hace miembro gratuito de LISA Comunidad. ¡Hagamos de este mundo un lugar más seguro, justo y protegido!

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Qué son los tecnoligarcas y qué tiene que ver con el tecnofeudalismo

Los tecnoligarcas están ocasionando un nuevo orden digital en el que acumulan un gran poder y potencia la desigualdad. La élite tecnológica concentra riqueza y control sin precedentes, y su influencia alimenta el debate sobre el tecnofeudalismo, un sistema donde plataformas digitales se convierten en los nuevos señores feudales de una sociedad postcapitalista.

Los tecnoligarcas, término que combina «tecnología» y «oligarquía», son una nueva élite económica y social surgida en la era digital. Se refiere a los magnates y fundadores de grandes empresas tecnológicas, cuyo poder trasciende los límites tradicionales del mercado para influir en aspectos políticos, culturales e incluso en la estructura social global. Estos actores, como los creadores de plataformas de redes sociales, gigantes tecnológicos y líderes en inteligencia artificial, no solo acumulan grandes recursos económicos, sino también el control sobre los flujos de información y los mecanismos de interacción digital por su gran influencia.

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Su capacidad para moldear narrativas, condicionar decisiones gubernamentales y redefinir las reglas del trabajo y la privacidad ha llevado a cuestionamientos sobre los límites de su influencia y las implicaciones para la democracia y la soberanía de los estados. Dentro de este ámbito, la teoría del tecnofeudalismo, también conocida como neofeudalismo, ofrece un marco conceptual para analizar esta nueva dinámica de poder. Según esta perspectiva, las relaciones económicas y sociales contemporáneas están adoptando rasgos similares a los del feudalismo medieval. Los «señores» tecnoligarcas poseen las infraestructuras digitales esenciales, mientras que los usuarios y trabajadores digitales asumen el rol de «vasallos» que dependen de ellas.

En este modelo, las plataformas tecnológicas actúan como dominios cerrados que generan dependencia y subordinación. Con esto, eliminan la competencia real y desdibujan la idea de mercado libre. A diferencia del capitalismo clásico, donde las relaciones económicas se basaban en la propiedad de bienes tangibles y la oferta-demanda, el tecnofeudalismo plantea un sistema en el que el control de datos, la atención y la interacción digital se convierte en el principal recurso explotable. Esta teoría genera una gran preocupación por la posible erosión de derechos fundamentales, la influencia que poseen y la consolidación de desigualdades estructurales en un mundo cada vez más interconectado pero menos equitativo.

El feudalismo tradicional

Este sistema político, económico y social predominó en Europa durante la Edad Media, especialmente entre los siglos IX y XV. Este modelo se basaba en una estructura jerárquica en la que el poder estaba descentralizado y fragmentado entre señores feudales que controlaban territorios llamados feudos. En la cúspide de esta jerarquía estaba el rey, quien otorgaba tierras a los nobles a cambio de su lealtad y apoyo militar. Los señores feudales, a su vez, delegaban partes de sus tierras a vasallos, generalmente caballeros, quienes se comprometían a brindar servicios militares y jurar fidelidad. En la base de la pirámide estaban los campesinos y siervos, quienes trabajaban la tierra a cambio de protección, aunque vivían bajo fuertes restricciones y estaban atados a las tierras de sus señores.

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Este sistema era esencialmente una red de obligaciones mutuas sustentada en la tierra como principal fuente de riqueza y poder. La economía feudal era de carácter agrario y autosuficiente, con la mayor parte de la producción destinada al consumo local en los feudos. El feudalismo estructuraba las relaciones económicas y también las sociales, ya que definía claramente los roles y las responsabilidades de cada grupo en la sociedad. La justicia, la seguridad y los derechos de las personas dependían de su relación con su señor feudal, más que de una autoridad centralizada. Aunque este modelo proporcionó estabilidad en una época de constantes conflictos e invasiones, también consolidó profundas desigualdades sociales y limitó la movilidad económica y personal, configurando una sociedad rígida y estratificada.

Definición de tecnoligarca

Un tecnoligarca es un individuo que, a través de la creación, control o liderazgo de grandes empresas tecnológicas, acumula un poder económico, político y social desproporcionado, caracterizado por su capacidad para influir en los sistemas digitales que estructuran la vida contemporánea. Estas figuras acumulan y controlan grandes recursos financieros y también poseen plataformas e infraestructuras digitales clave que mediatizan la comunicación, el comercio y la interacción global. Su influencia excede las dinámicas de mercado tradicionales, permitiéndoles moldear políticas públicas, establecer estándares tecnológicos y redefinir los límites entre lo privado y lo público, con un control cada vez mayor sobre los datos personales y las decisiones algorítmicas que estructuran las sociedades modernas.

El neofeudalismo según Yanis Varoufakis

El tecnofeudalismo, según Yanis Varoufakis, es un modelo económico y social emergente en el que el capitalismo tradicional basado en mercados competitivos y propiedad privada de bienes físicos se está reemplazando por un sistema en el que las grandes plataformas tecnológicas actúan como «señores feudales». Estas plataformas no operan como intermediarios de mercado, sino como dominios cerrados que controlan las infraestructuras digitales, los datos y las interacciones humanas que ocurren en ellas.

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En este esquema, los usuarios y trabajadores digitales se convierten en una especie de «vasallos», subordinados al poder de estas corporaciones, que extraen valor directamente de su participación, ya sea mediante datos personales, trabajo en plataformas o atención constante. Para Varoufakis, este sistema no promueve la libre competencia ni la innovación, sino que consolida monopolios tecnológicos que privatizan el espacio público digital, erosionan los derechos fundamentales y perpetúan desigualdades estructurales, asemejándose más a una economía rentista feudal que a un mercado capitalista.

Causas del tecnofeudalismo

  • Concentración de poder en plataformas digitales. Las grandes corporaciones tecnológicas han logrado monopolizar infraestructuras esenciales, como motores de búsqueda, redes sociales y servicios de comercio electrónico. Esto les permite controlar los mercados, los datos y las interacciones. Como consecuencia, se elimina la competencia real y se crea una dependencia estructural de los usuarios y empresas hacia estas plataformas.
  • Privatización de los datos personales. En el tecnofeudalismo, los datos se convierten en el principal recurso económico, y las plataformas actúan como los únicos propietarios de esta nueva «materia prima». Los usuarios generan valor al interactuar, pero no tienen derechos sobre la información que producen, lo que permite a las corporaciones extraer riqueza sin una compensación equitativa.
  • Erosión de las regulaciones antimonopolio. La incapacidad o falta de voluntad de los estados para aplicar regulaciones efectivas ha permitido que las empresas tecnológicas crezcan sin restricciones. Esto ha consolidado monopolios digitales que controlan sectores enteros de la economía, desde la publicidad hasta la logística, sin rendir cuentas a gobiernos ni ciudadanos.
  • Economía de la atención y la dependencia digital. Las plataformas diseñan sus servicios para captar y retener la atención de los usuarios, creando un ciclo de dependencia psicológica y económica. Este modelo perpetúa la extracción de valor a través de la participación continua, generando una dinámica en la que los usuarios son consumidores y, a la vez, recursos explotables.
  • Desplazamiento del trabajo tradicional por algoritmos y automatización. La digitalización y la inteligencia artificial han sustituido muchos empleos convencionales, obligando a un sector de la población a depender de trabajos precarios en plataformas digitales. Estas formas de empleo no garantizan estabilidad ni derechos laborales, consolidando relaciones de subordinación que recuerdan a la servidumbre feudal.

Los tecnoligarcas más destacados

  • Jeff Bezos. Amazon.
  • Mark Zuckerberg. Meta.
  • Elon Musk. X (antes Twitter).
  • Tim Cook. Apple.
  • Sundar Pichai. Google.
  • Shou Zi Chew. TikTok.
  • Sam Altman. OpenAI.
  • Satya Nadella. Microsoft.
  • Pável Dúrov. Telegram.

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Las primeras medidas de Donald Trump como presidente de Estados Unidos

Donald Trump inicia su segundo mandato con unas primeras medidas contundentes que marcan el regreso de su política nacionalista de America First, priorizando la seguridad fronteriza, el crecimiento interno y el repliegue global. Su agenda promete transformar radicalmente las políticas de su antecesor Joe Biden.

El 20 de enero de 2025 al mediodía, Donald Trump prestó juramento como el 47º presidente de los Estados Unidos de América, marcando un hito sin precedentes en la historia política del país. Su regreso a la Casa Blanca, cuatro años después de haber dejado el cargo, representa un giro total en la política estadounidense que ya está desencadenando cambios sustanciales en la dirección del gobierno. En este artículo, se examinarán las primeras acciones y decisiones tomadas por la administración Trump en los días iniciales de su segundo mandato no consecutivo.

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  • Declaración de emergencia nacional en la frontera con México. Autoriza el uso de fuerzas militares en la frontera sur para reforzar la seguridad y combatir la inmigración ilegal. Esta medida permite una respuesta más agresiva y la asignación de recursos adicionales para el control fronterizo.
  • Estados Unidos desactiva la aplicación CBP One para tramitar la llegada de inmigrantes y cierra la frontera. Este programa informático facilitaba la entrada legal de inmigrantes, y además ordena el cierre temporal de la frontera sur. Esta medida drástica busca detener por completo la inmigración ilegal y forzar una renegociación de las políticas migratorias con México.
  • Revocación de la salida de Cuba de la lista de estados promotores del terrorismo. Anula la decisión de Joe Biden de sacar a Cuba de esta lista, lo que implica la reimposición de sanciones económicas y restricciones diplomáticas contra el país caribeño. Esta acción refleja un endurecimiento de la política hacia Cuba.
  • Declaración de emergencia energética nacional. Permite acelerar la concesión de permisos para nuevas infraestructuras de combustibles fósiles y amplía las perforaciones en busca de petróleo y gas, incluyendo en Alaska. Esta medida busca impulsar la producción energética nacional y reducir la dependencia de fuentes extranjeras.
  • Congelación de contrataciones federales. Prohíbe la contratación de nuevos empleados federales y ordena la elaboración de un plan para reducir el tamaño de la fuerza laboral del gobierno. Esta acción busca disminuir el gasto público y frenar la burocracia.
  • Orden de regreso al trabajo presencial para empleados federales. Requiere que los trabajadores federales vuelvan a sus oficinas, terminando con los acuerdos de trabajo remoto implementados durante la pandemia. Busca aumentar la productividad y el control sobre la fuerza laboral federal.
  • Indulto masivo a los implicados en el asalto al Capitolio del 6 de enero de 2021. Otorga clemencia a aproximadamente 1.500 personas condenadas por delitos relacionados con este evento. Esta acción controversial, que incluye conmutaciones y desestimaciones, busca «corregir» lo que Trump considera una persecución política tras unas «elecciones amañadas» en 2020.
  • Salida del Acuerdo de París sobre el cambio climático. Retira a Estados Unidos de este acuerdo internacional, argumentando que perjudica la economía estadounidense. Esta decisión marca un retroceso en los compromisos climáticos del país.
  • Eliminación de iniciativas de diversidad, equidad e inclusión en el gobierno federal. Ordena el cese de programas y políticas relacionadas con estos temas en todas las agencias federales. Trump argumenta que estas iniciativas promueven la «discriminación inversa».
  • Suspensión temporal de la prohibición de TikTok. Ordena al Departamento de Justicia no aplicar la prohibición de TikTok durante 75 días, buscando tiempo para negociar una solución que permita la operación de la app en Estados Unidos.
  • Desmantelamiento de la ciudadanía por nacimiento. Intenta modificar la interpretación constitucional sobre la ciudadanía automática para hijos de inmigrantes indocumentados nacidos en Estados Unidos. Esta medida controversial probablemente enfrentará desafíos legales, ya que podría incumplir la 14ª Enmienda, que afirma que «toda persona nacida o naturalizada en Estados Unidos es ciudadana de Estados Unidos y del estado en el que resida».
  • Designación de cárteles y pandillas como grupos terroristas. Clasifica a organizaciones criminales transnacionales como grupos terroristas, permitiendo el uso de recursos antiterroristas contra ellas. Busca fortalecer la lucha contra el crimen organizado y evitar su presencia en Estados Unidos.
  • Cierre del programa de refugiados y asilo. Suspende temporalmente la admisión de refugiados y solicitantes de asilo, argumentando preocupaciones de seguridad nacional. Esta medida busca reducir drásticamente la inmigración legal.
  • Eliminación de regulaciones ambientales. Ordena a las agencias federales revisar y eliminar regulaciones consideradas obstáculos para el desarrollo económico, especialmente en el sector energético y manufacturero.
  • Reinstauración de la política «Permanecer en México». Restablece el programa que obliga a los solicitantes de asilo a esperar en México mientras se procesan sus casos. Busca desalentar la inmigración ilegal y reducir la carga en el sistema de asilo.
  • Orden de construcción del muro fronterizo. Reactiva y amplía los esfuerzos para construir un muro físico en la frontera con México, asignando fondos adicionales y acelerando los procesos de expropiación de tierras.
  • Revocación de políticas de género en escuelas. Elimina las directrices federales que protegían a estudiantes transgéneros y permitían el uso de baños según la identidad de género. Argumenta que estas políticas invaden la privacidad de otros estudiantes.
  • Trump indulta al creador de Silk Road. Concede el indulto a Ross Ulbricht, fundador del mercado negro en línea Silk Road. Trump justifica esta controvertida decisión porque considera «ridícula» la sentencia de dos cadenas perpetuas, y porque le califica de un defensor de la libertad en internet y un «prisionero político libertario desde hace más de una década». El indulto ha generado un intenso debate sobre la justicia penal y la política de drogas.
  • Trump despide a varios funcionarios del Departamento de Justicia relacionados con la inmigración. El presidente despide a altos funcionarios involucrados en políticas migratorias, acusándolos de obstruir su agenda. Esta purga busca alinear al departamento con la visión de Trump sobre inmigración y seguridad fronteriza, preparando el terreno para medidas más estrictas.
  • Inhabilita un portal oficial sobre aborto de la época de Biden. La administración Trump elimina el acceso a un sitio web gubernamental que proporcionaba información sobre servicios de aborto. Esta acción refleja un cambio radical en la política de salud reproductiva, alineándose con la postura provida de Trump y sus aliados conservadores.
  • Trump anuncia la retirada de Estados Unidos de la Organización Mundial de la Salud y del Acuerdo de París. Trump argumenta que estas organizaciones perjudican los intereses estadounidenses y promete redirigir los fondos hacia iniciativas nacionales de salud y energía.
  • Revoca las sanciones contra colonos israelíes en Cisjordania prorrogadas por Biden. La administración levanta las sanciones impuestas a colonos israelíes en Cisjordania, revirtiendo la política de Biden. Esta decisión señala un fuerte apoyo a Israel y un cambio significativo en la postura de EE.UU. sobre el conflicto israelí-palestino.
  • Cesa al chef José Andrés de su cargo como asesor presidencial para Deporte, Ejercicio y Nutrición. Destituye al reconocido chef y activista humanitario de su cargo asesor. Esta acción se interpreta como una represalia por las críticas de Andrés a las políticas de Trump, especialmente en temas de inmigración y ayuda humanitaria.
  • Cierre de la página web y las redes sociales de la Casa Blanca en español. La administración elimina las versiones en español de los canales oficiales de comunicación de la Casa Blanca. Esta medida se justifica como un esfuerzo por promover el inglés como idioma principal en la comunicación gubernamental.
  • Trump autoriza a los agentes a llevar a cabo arrestos contra inmigrantes ilegales en iglesias o colegios. El presidente elimina las restricciones que impedían a los agentes de inmigración realizar arrestos en «lugares sensibles». Esta política agresiva busca intensificar la persecución de inmigrantes indocumentados, generando preocupación entre defensores de derechos civiles.
  • Trump anuncia una inversión privada de hasta 500.000 millones en inteligencia artificial. La administración revela un plan para incentivar una masiva inversión privada en IA. Esta iniciativa busca mantener el liderazgo tecnológico frente a China, promoviendo la innovación y el desarrollo de aplicaciones de IA en diversos sectores económicos y de defensa.
  • Creación del Departamento de Eficiencia Gubernamental (DOGE). Establece una comisión presidencial liderada por Elon Musk para modernizar la tecnología y el software federales. Aunque no puede hacer cambios directos en el gasto gubernamental, esta medida busca aumentar la eficiencia y reducir costos en la administración pública.
  • Cambio de nombre del Golfo de México a «Golfo de América». Una medida simbólica que refleja la visión nacionalista de Trump. Aunque probablemente enfrente resistencia internacional, busca reforzar la idea de la primacía estadounidense en la región.

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El plan de deportaciones masivas de Trump: ¿es realmente viable?

Si algo destacó durante la campaña de Donald Trump fue su plan de deportaciones masivas. Ahora que el republicano ha asumido la presidencia, sus promesas ya no son simples propuestas: se han convertido en posibles políticas. En su primer discurso como presidente, dejó claro que su prioridad será deportar a los «criminales» a sus países de origen. Sin embargo, surge una pregunta crucial: ¿es realmente viable este plan de deportaciones masivas? ¿O lo que prometió durante la campaña es más limitado de lo que parece? Lo único seguro es que las deportaciones se llevarán a cabo, pero la magnitud dependerá de numerosos factores.

Donald Trump busca llevar a cabo «la mayor operación de deportación doméstica en la historia de Estados Unidos», reafirmando su compromiso con políticas migratorias estrictas para restaurar la ley y el orden. En su discurso inaugural de su segundo mandato, declaró una emergencia nacional en la frontera sur, anunciando medidas como la militarización.

Entre sus propuestas destacan la eliminación de la ciudadanía por nacimiento y el fin de protecciones legales para Dreamers, titulares de TPS y refugiados. Según un sondeo de The New York Times, el 87% de los estadounidenses apoya la deportación de indocumentados con antecedentes penales, y el 41% considera que los inmigrantes son una carga para el país.

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A pesar de ser una figura divisiva, con un 55% de apoyo a sus políticas de deportación, Trump ha consolidado el respaldo a su agenda de «America First». Sin embargo, la implementación de estas medidas enfrenta desafíos significativos en los ámbitos legal, social y logístico de gran magnitud.

Los obstáculos legales del plan de deportaciones de Trump

Los problemas en el ámbito legal son varios.

  • La 14.ª Enmienda, ratificada en 1868, garantiza la ciudadanía a todas las personas nacidas en Estados Unidos, independientemente del estatus migratorio de sus padres. Diseñada para proteger a los antiguos esclavos, ha sido clave en la ciudadanía por nacimiento durante más de un siglo. Trump busca eliminar este derecho, lo que requeriría una compleja enmienda constitucional.
  • Las leyes federales garantizan el debido proceso legal a todos, incluidos los inmigrantes indocumentados. La expansión de la expulsión acelerada, un proceso que permite deportar a ciertas personas sin audiencia ante un juez de inmigración, podría enfrentar importantes desafíos legales por violar derechos constitucionales.
  • Varias ciudades y estados de Estados Unidos, como California, Nueva York y Chicago, han adoptado políticas de «ciudades santuario» que limitan la cooperación con las agencias federales de inmigración. Estas políticas prohíben a las autoridades locales, como los departamentos de policía, cumplir órdenes de detención de inmigración sin una orden judicial o compartir información sobre el estatus migratorio de los residentes con el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE).
  • El Proyecto 2025 busca penalizar económicamente a estas ciudades y estados por no colaborar plenamente con las autoridades federales. Sin embargo, estas jurisdicciones han desafiado dichas medidas en los tribunales, argumentando que las sanciones violan el principio de autonomía local protegido por la Constitución.
  • Las iniciativas para eliminar la ciudadanía por nacimiento, como la orden ejecutiva de Trump, han sido cuestionadas por estados y organizaciones, que argumentan que exceden la autoridad presidencial y violan la Constitución.

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Impacto económico: ¿cuánto cuesta el plan de deportaciones de Trump?

En este ámbito, las consecuencias serían enormes, con un impacto significativo en la economía del país. Además, los costos afectarían directamente el bolsillo de cada estadounidense, lo que podría generar aún más presión sobre estas políticas.

  • Implementar un plan de deportaciones masivas como el del Proyecto 2025 tendría costos significativos, con estimaciones de hasta $400,000 millones de dólares para deportar a los 11 millones de inmigrantes indocumentados. Esto incluye gastos de localización, detención, procesamiento y transporte. 
  • Deportar a un millón de personas costaría aproximadamente $20 mil millones de dólares, y la cifra para deportar a todos los inmigrantes indocumentados superaría los $200 mil millones, según CBS News.
  • El costo promedio por deportación, que incluye detención, procesamiento y transporte, ha aumentado. En 2016 era de USD $10,900 por persona, pero hoy es mayor debido a traslados más largos, a países como Venezuela y Cuba.
  • Los costos también abarcan infraestructura: según Stephen Miller, se necesitarían instalaciones capaces de albergar a más de 70,000 personas al mismo tiempo, más de diez veces la capacidad actual.
  • El sistema de inmigración de EE. UU. carece de infraestructura y personal para deportaciones masivas. Los centros de detención solo pueden albergar hasta 34,000 personas diarias, lejos de lo necesario para el Proyecto 2025, y la falta de agentes especializados del ICE agrava el desafío.
  • Según Jason Houser, exfuncionario de ICE, contratar y capacitar el personal necesario podría llevar toda una presidencia. «No se trata solo de construir instalaciones; también se requiere seguridad, médicos y personal de apoyo, lo cual toma tiempo», explicó Houser.

Estos costos directos representarían una carga fiscal significativa, generando debates sobre si los beneficios potenciales compensan el gasto público requerido.

Impacto en la economía y la sociedad

La expulsión de millones de trabajadores indocumentados afectaría sectores clave como la agricultura y la construcción, incrementando costos y reduciendo la producción.

  • Según el Pew Research Center los inmigrantes indocumentados constituyen aproximadamente el 5% de la fuerza laboral estadounidense, con una concentración particularmente alta en sectores esenciales como la agricultura, la construcción y los servicios. Deportar a millones de trabajadores tendría un efecto dominó en la economía. 
  • Un estudio más enfocado en las deportaciones revela que estas también generan pérdidas de empleos entre los ciudadanos nativos debido a su impacto económico general. Según cálculos derivados del estudio, por cada millón de trabajadores deportados, se pierden 88,000 puestos ocupados por estadounidenses. Esto significa que la expulsión de 7,1 millones de migrantes trabajadores podría resultar en la pérdida de 968,000 empleos adicionales para ciudadanos.

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Otros desafíos logísticos

  • El éxito de las deportaciones depende de que los países de origen acepten a los deportados, algo que muchos rechazan por dificultades para absorberlos o tensiones diplomáticas con EE. UU.
  • Países como Cuba, Venezuela y China han resistido aceptar deportados, complicando los esfuerzos de repatriación. Trump ha amenazado con sanciones económicas para forzar su cooperación, pero esto implicaría negociaciones diplomáticas prolongadas y mayores tensiones.
  • Mover a millones de personas implicaría una planificación logística compleja, que abarcaría transporte aéreo y terrestre. Estas operaciones también conllevarían riesgos legales y humanitarios, especialmente si se ejecutan en un plazo corto

El plan de Trump es claro: deportar a millones de inmigrantes no autorizados. Sin embargo, como señala Kathleen Bush-Joseph, no es muy posible «deportar a toda la población inmigrante no autorizada». Este ambicioso objetivo enfrenta obstáculos legales, logísticos y diplomáticos.

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Aunque Trump aspira a arrebatarle a Obama el título de «deportador en jefe», esto no será tan fácil ni tan rápido como parece, especialmente cuando los propios estadounidenses podrían sentir el impacto en su mesa, ya sea al comer o al ser servidos.

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¿De quién será el siglo XXI? Prospectiva sobre el futuro del orden mundial

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Una vez analizadas las capacidades de poder de las principales potencias que van a ejercer una influencia significativa en el sistema de relaciones internacionales, podemos intentar dar una respuesta a la pregunta inicial sobre quién dominará el siglo XXI. Miquel Ribas, alumni del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico y del Curso de Experto en China de LISA Institute, publica el séptimo y último artículo del Especial «¿De quién será el siglo XXI?». En este análisis, se sostiene la tesis de que nos encontramos en un momento de transición hacia un nuevo orden mundial influenciado por tres vectores principales: el geopolítico, el económico y, finalmente, el de valores.

En el caso de la geopolítica, el debate se centra en torno a la polaridad de poder, es decir, la distribución del poder. Hemos visto que tenemos cuatro grandes potencias que tienen unas capacidades que superan a las otras. Sin embargo, ninguno de ellos parece interesado en proyectar su poder más allá de sus esferas de influencia.

Estados Unidos es la potencia principal que tiene mayor poder; sin embargo, la reelección de Trump, así como el movimiento MAGA (siglas en inglés de Make America Great Again) hacen que no haya disposición a querer mantener su papel de policía global. Asimismo, los anuncios expansionistas de Trump están más vinculados con la voluntad de incrementar los recursos y el territorio con objeto de aminorar su dependencia de las cadenas de suministro.

China, por su parte, aun siendo dependiente significativamente de las exportaciones, está apostando por el consumo interno y la independencia tecnológica para minimizar el peso de las exportaciones de su PIB. Del mismo modo, Pekín no tiene intención de actuar como Estados Unidos, ya que el enfoque estadounidense es contrario a la política de los 5 principios de coexistencia pacífica de Pekín, al tiempo que el país demanda estabilidad externa para continuar su desarrollo.

Rusia tampoco tiene una voluntad hegemónica y sus objetivos se centran en garantizar una esfera de influencia en torno al área postsoviética, junto con el establecimiento de mecanismos que puedan garantizar el equilibrio de poder. La Unión Europea, por su parte, tiene problemas internos significativos fruto de un proceso de integración que no ha dado los resultados esperados y que le ha situado como un satélite de Washington y la OTAN.

Por último, Reino Unido y Japón ya no tienen capacidad para ellos mismos de recuperar el poder que dispusieron en el momento de máxima influencia. La India y el sur global, aunque disponen de potencial para jugar un papel relevante, en el momento actual, todavía tienen problemas internos significativos y su futuro como grandes potencias en el orden mundial es aún una incógnita.

Si bien el momento unipolar de Estados Unidos, como potencia hegemónica indiscutible, ha terminado, no hay homogeneidad en torno a la distribución del poder en torno a la definición del nuevo orden mundial que está emergiendo a nivel geopolítico. Para algunos autores se trata de una «unipolaridad parcial», en tanto en cuanto, si bien se admite la emergencia de otras potencias, Estados Unidos sigue sin tener rival en lo que respeta los elementos fundamentales de su poder.

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Sin embargo, la aparición de Estados revisionistas críticos en la formación del orden internacional liberal como Rusia o China podría hacer pensar que podría tratarse de una tendencia hacia una bipolaridad con dos superpotencias (Estados Unidos y China), mientras que otros definen una tendencia hacia un orden tripolar entre Estados Unidos, China y Rusia.

Finalmente, hay otra tendencia a pensar que el mundo será multipolar en el marco del ascenso de potencias medias, como Irán, Turquía, Arabia Saudita, Israel, Brasil, Indonesia, etc. Estos nuevos actores que, históricamente no se han integrado en ninguno de dos bloques y, los cuales no van a querer integrarse ni en el bloque occidental ni en el revisionista, sino que van a intermediar entre ambos para conseguir ventajas. Un ejemplo es Turquía, aliada de la OTAN, que está adquiriendo armamento ruso. También se podía mencionar a Riad que, si bien mantiene su seguridad vinculada a Washington, está impulsando sus vínculos económicos y diplomáticos con Pekín y la mejora de sus lazos con Rusia.

Probablemente, en esta tesitura, no se puede hablar ni de unipolaridad, ni bipolaridad, ni multipolaridad, sino que se podría hablar de una guerra templada. En esta nueva guerra, a diferencia de la Guerra Fría, no habrá bloques homogéneos, sino que irán alternándose donde las potencias revisionistas buscarán incrementar a sus aliados. Este hecho se refleja en el contorno de la geografía de los conflictos, muy vinculada con las principales amenazas consideradas por Washington.

La Administración Biden, en su nueva Estrategia de Seguridad Nacional, define que las principales amenazas para Estados Unidos son: Rusia, China, Irán y Corea del Norte. Extrapolado al contexto actual, la guerra de Ucrania está persiguiendo el debilitamiento de Rusia, mientras que la guerra de Gaza y Siria iba destinada a debilitar a Irán. Finalmente, Taiwán es la punta de lanza de Washington para debilitar a China. Además de la rivalidad que mantienen buscando persuadir a los Estados del llamado Sur-Sur.

Sin embargo, tanto en las potencias democráticas defensoras del orden internacional liberal como en las revisionistas están emergiendo nuevos nacionalismos, tanto de matriz ofensiva como defensiva donde parece que muchos actores están renunciando a la política exterior buscando mantener el control en sus respectivas esferas de influencia. Creen que ejercer de poderes o policías globales les supone más costes que beneficios. Esto les está conduciendo a apostar por el proteccionismo, la soberanía y su independencia de otros actores frente al multilateralismo o las instituciones supranacionales junto con el aislacionismo.

Este nuevo enfoque está generando una tendencia en la cual los principios del multilateralismo virando hacia el unilataralismo y el interés nacional en un entorno donde la geopolítica va desplazando a la gobernanza global. A este respecto, hay que agregar la debilidad de las instituciones supranacionales, principalmente la ONU, que ha fracasado en su objetivo principal de mantener la paz, como lo demuestran las guerras de Ucrania y Gaza. Asimismo, la estructura de la organización sigue siendo obsoleta, pues fue diseñada hace 80 años y las propuestas de reforma han sido vetadas por las potencias vencedoras de SGM, y se está mostrando ineficiente para hacer frente a las nuevas amenazas que han surgido en el siglo XXI. 

La naturaleza de las amenazas ha cambiado significativamente en comparación con las de la Guerra Fría. En el contexto actual, las amenazas están constituidas por un componente transnacional. El cambio climático es una amenaza global que no distingue entre Estados ricos y pobres, como lo demuestra el aumento de inundaciones, sequías, incendios u otros fenómenos vinculados con el clima como las DANA o la crisis ecológica.

De la misma manera, el terrorismo, en sus diferentes formas (islamista, de extrema derecha, etc.), no distingue cuándo ataca ni a quién ataca. Igualmente, está la amenaza de la proliferación nuclear, el incremento de los flujos migratorios, la trata de personas, la piratería o el tráfico de drogas, entre otras. No hay que obviar fenómenos sanitarios como el coronavirus, donde una bacteria puso en jaque al mundo entero, obligando a un confinamiento global y paralizando la economía mundial.

Estas amenazas requieren una respuesta global y multilateral, y, sin embargo, el creciente nacionalismo se inclina hacia acuerdos unilaterales o bilaterales en lugar de apostar por el multilateralismo y la gobernanza global, puesto que ninguna potencia es capaz, por ella misma, de hacerles frente.

Economía en el orden mundial: el sistema corporativista de la hiperglobalización en peligro

A nivel económico, el sistema de hiperglobalización, el globalismo o corporativismo está mostrando síntomas de agotamiento. Desde el fin de la Guerra Fría han coincidido dos corrientes económicas. Por un lado, la escuela neoliberal centrada en las tesis de Milton Friedman frente a los neokeynesianos.

Ambas escuelas diferían en torno a la intervención del Estado en la economía. Los neoliberales defendían tesis que para generar desarrollo económico el Estado no debía intervenir, al tiempo que agregaban que el mercado es la forma más excelsa para proveer de una vida alegre, libre y plena. Por otro lado, los neokeynesianos auguran que el mercado se caracteriza por periodos de inestabilidad cíclica que causan períodos de recesiones económicas y que en los momentos de contracción económica es el Estado, a través de su intervencionismo quien debe solucionar los desequilibrios macroeconómicos. 

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Las corrientes ideológicas de izquierdas sostienen que, en el contexto actual, la riqueza se distribuye de forma ineficiente. Los movimientos políticos vinculados a la derecha política o al neoliberalismo critican que los defensores de la izquierda hablan de distribuir la riqueza pero nunca de generarla. Sin embargo, estos en la práctica desaparecen, pues se han convertido en matices que actúan como defensoras de las grandes corporaciones una vez que el sistema marxista desaparece con el fin de la URSS.

Un ejemplo paradigmático se ha basado en que ni los llamados neoliberales ni los neokeynesianos han intervenido los mercados para poner freno a las llamadas economías especulativas o de burbuja evidenciando la poca preparación de determinadas economías para hacer frente a la inestabilidad cíclica de los ciclos económicos inherentes al sistema capitalista. Al fin y al cabo, eran estas corporaciones quienes controlaban la macroeconomía al dominar las tres grandes variables macroeconómicas (producción, ocupación y precios), una situación que les garantizaba una gran influencia sobre los gobiernos.

En este contexto, cabe señalar que el problema es más la desigualdad de la distribución del ingreso, ya que el análisis de la evolución del crecimiento mundial ha crecido, salvo algunos momentos puntuales como la crisis del coronavirus o la crisis financiera, de forma continua. Piénsese que, en 60 años, el PIB mundial ha pasado de 1,37 billones de dólares a 106,17 billones.

A pesar de esto, la pobreza y la desigualdad se han incrementado. Intermon Oxfam, comenta que, actualmente, el 1% más rico del planeta posee tanta riqueza como el 99% restante. Una situación que socava los esfuerzos para erradicar la pobreza, erosiona la cohesión social y la amenaza para la salud de las democracias. No solo ha aumentado la desigualdad, sino también la pobreza.

Dos elementos que demuestran cómo el Estado de bienestar, piedra angular de la recuperación económica tras la SGM, está desapareciendo porque no responde a los tres objetivos principales que motivaron su creación basados en paliar la desigualdad económica, paliar la inseguridad económica y la reducción de la pobreza.

Esto ha propiciado la aparición de trabajadores pobres, precariedad laboral, la reducción de la clase media, la aparición del llamado cuarto mundo, y la extensión de la pobreza a otros segmentos, como la pobreza infantil o energética. Todo ello en un contexto en el cual, aunque se genere crecimiento económico, este no es sinónimo de poder reducir la pobreza o la desigualdad. En España, por ejemplo, pese a generar un crecimiento económico robusto, según afirma The Economist, el país aún no es capaz de garantizar el acceso a la vivienda, su productividad no mejora y se estima que alrededor del 28% de los niños y niñas se encuentran en situación de pobreza.

Por otra parte, a nivel global, el modelo neoliberal sigue generando una fuerte dependencia colonial. Aún pervive la teoría centro-periferia, basada en la especialización de los países periféricos en proveer materias primas a los centros, que les venden sus excedentes de capital. Aunque hay un levantamiento de los países del sur global contra este modelo, los nuevos actores emergentes, como China, Rusia o India, parecen seguir este mismo modelo de relaciones Norte-Sur.

Los países del llamado G77 no tienen capacidad para modernizarse debido a la falta de tecnología, de capital físico y humano, unido a la permanente inestabilidad (conflictos, guerras, flujos migratorios, etc.) y la falta de recursos para enfrentar problemas como enfermedades, desnutrición, hambrunas etc.

Igualmente, el ascenso y despegue económico de Asia refleja un cuestionamiento del centro y la periferia, ya que las tendencias del siglo XXI reflejan cómo el centro se está desplazando hacia Asia. En este sentido, cabe señalar que en términos de PIB en paridad de poder adquisitivo, los BRICS+  (31,5% PIB PPA mundial) ya han superado al G7 (31%).

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Por último, cabe señalar los dilemas en torno a la sostenibilidad del modelo corporativista. Se pone énfasis en el crecimiento económico como objetivo fundamental de las economías nacionales. Sin embargo, este crecimiento económico a largo plazo está limitado por la limitación de los recursos naturales y su impacto medioambiental. En 1972, el Club de Roma publicó, un libro, «Los límites del crecimiento», que sostenía que el crecimiento a largo plazo no es sostenible debido a la cantidad limitada de los recursos no renovables como el gas o el petróleo. Una recomendación ignorada, pero que ahora parece que se ha tomado consciencia con la exploración de fuentes de energía alternativas o la necesidad de vincular el crecimiento económico a la sostenibilidad.

Los desafíos climáticos, económicos y sociales en el siglo XXI

Los desastres climáticos como las sequías, las inundaciones o los desastres forestales son cada vez más presentes y más potentes y se vinculan cada vez más al modelo de crecimiento económico derivada del uso de combustibles fósiles, los cuales representa aproximadamente el 83% del total, mientras que las energías limpias apenas el 12,5%. La comunidad internacional, por su parte, parece haber tomado conciencia a través de la celebración de cumbres por el clima, aunque en la práctica no hay resultados muy tangibles con un creciente negacionismo.

Karl Marx agregaba que el capitalismo, en su fase inicial, tenía contradicciones inherentes al propio sistema. Hoy, tras 30 años de dominio incuestionable de la hiperglobalización, analizando las tesis de Marx, se podría decir que acertó en la mayoría. Por ejemplo, la disparidad global en la riqueza entre ricos y pobres es alarmante, un puñado de empresas tecnológicas dispone de una dominación enorme en los mercados, así como que empresas transnacionales hayan devenido más poderosas que los propios gobiernos de muchos Estados del mundo. 

En este contexto, el catedrático de estructura económica, Santiago Niño-Becerra, ha puesto fecha al fin del sistema capitalista para 2065. Si bien, lo más relevante es la predicción en torno al futuro del capitalismo. Niño-Becerra, agrega que se va a transformar en un sistema más tecnológico, mucho más flexible y cada vez más desigual, donde el factor trabajo dejará de ser clave en el funcionamiento de la economía.

Al mismo tiempo, el sistema de protección social desaparecerá y se van a generar amortiguadores económicos basados en sistemas de renta básica universal, ocio barato y otras fórmulas cuyo objetivo será buscar que los ciudadanos se evadan de la realidad. 

Esta idea es compartida por otro economista, Yanis Varoufakis, quien afirma que dinámicas tradicionales del capitalismo ya no gobiernan la economía. Para el economista griego, el propio capital y los cambios tecnológicos acelerados de las últimas dos décadas han matado al propio capitalismo que está involucionado hacia un modelo feudal en el cual los nuevos señores feudales son los propietarios del capital en la nube mientras que los demás devienen los nuevos siervos. Esta tendencia constituye, a juicio de Varoufakis, un nuevo sistema de explotación generador de desigualdad.

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El sistema marxismo ha fallado y ya no es capaz de generar una alternativa al quedar fuertemente desprestigiado en las sociedades en las que se implantó. En la búsqueda de alternativas al sistema dominante, hay economistas y politólogos que están abogando por la necesidad de decrecer económicamente. En cierto modo, parecen recuperar las tesis del filósofo ruso Mijaíl Bakunin, uno de los pocos que acertó en sus predicciones sobre el futuro del capitalismo y el socialismo.

El filósofo ruso consideraba que el liberalismo sin socialismo era privilegio, mientras que el socialismo sin libertad era esclavitud. Analizando las tendencias de la economía mundial a lo largo del siglo XX y el XXI, Bakunin parece haber tenido razón. 

Tal vez, como solución a la dinámica económica, su modelo propuesto podría ser la solución basada en estructuras organizativas bajo premisas de solidaridad e igualdad, desde abajo, desde la autogestión y el apoyo mutuo, al margen de fórmulas autoritarias siguiendo los modelos clásicos de la estructura de las comunas campesinas de la Rusia zarista. Sin embargo, esto parece poco probable considerando que se están reforzando los modelos estatistas (en China y Rusia, por ejemplo) y en las democracias liberales el mercado sigue siendo el principal motor de las economías con gobiernos ineficientes para enfrentar los desafíos económicos.

Estas predicciones parecen haberse demostrado. Cada vez hay una opinión más crítica contra el sistema que ha imperado desde el fin de la Guerra Fría. Por primera vez, la élite corporativa dominante del sistema emergido en el Consenso de Washington se siente amenazada. Esto se debe a un sistema económico que se está mostrando ineficiente. Es incapaz de garantizar distribuciones equitativas de la riqueza. Tampoco logra proveer bienes básicos, como vivienda, trabajo o alimentos para toda la población. Además, se observa una creciente falta de oportunidades para sectores como los jóvenes.

Esta visión ha sido reflejada por el presidente francés, el liberal Emmanuel Macron. Él agregó que el mundo estaba asistiendo al fin de la abundancia y la despreocupación.

Social: la derrota del fin de la historia

El último factor relevante pertenece al plano social. En 1989, tras la caída del Muro de Berlín, se consolidó la teoría del politólogo norteamericano Francis Fukuyama. Esta se basa en su obra publicada en 1992, El fin de la historia y el último hombre. En ella, Fukuyama planteaba la victoria de la democracia liberal y el libre mercado como fuerzas motrices de los sistemas políticos y económicos del siglo XXI.

En este contexto, la sociedad occidental ha evolucionado hacia un modelo basado en el hedonismo y el consumismo. Este modelo ha sido apoyado por los elementos del poder mediático, como las grandes corporaciones de comunicación. Estas corporaciones actúan como mecanismos de control de la opinión pública y de la ideología, basándose en los intereses de la élite corporativista dominante.

Esta monopolización del mensaje comunicativo, junto con la pérdida de espíritu crítico social, ha llevado a la consolidación de partidos políticos que, a pesar de su mala gestión, han logrado mantenerse en el poder. Sin embargo, parece que, como se ha visto en el apartado de economía, actualmente la sociedad civil de Occidente, o al menos una parte, ha salido de esta amnesia colectiva, tomando conciencia de defectos inherentes a este sistema que ha dominado el mundo desde 1991.

Este hecho se ha reflejado a través de la aparición de movimientos como Fridays for Future (a nivel climático), junto con la emergencia de nuevas formaciones políticas como Podemos o Syriza que han nacido como reacción al modelo neoliberal, según Noam Chomsky. 

De igual modo, otro factor que evidencia cómo la teoría de Fukuyama está perdiendo popularidad es el declive del atractivo de la democracia liberal ante el auge de los sistemas autoritarios. Un dato ilustrativo es que, en 2012, el 54% de la población mundial vivía en países libres. Hoy, sin embargo, ese porcentaje ha descendido al 28%. Asimismo, el número de democracias libres ha caído de 42 a 32 en la última década.

Por otro lado, los países no libres se han equiparado en número a las democracias. Su peso en la economía mundial ha crecido significativamente, pasando de representar el 12% del PIB mundial en 1990 a un tercio en la actualidad. Además, el auge del populismo se refleja en la popularización del concepto de democracia antiliberal.

En Europa, también están emergiendo formaciones de matriz ultraderechista que cuestionan el modelo de democracia liberal y abogan por sistemas iliberales. A esto se suma la crítica de estos Estados hacia organizaciones internacionales como la OMC, la ONU, el FMI o el Banco Mundial, a las que acusan de ser títeres de los Estados desarrollados.

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Las potencias revisionistas están recuperando sus valores históricos y tradicionales, como la religión, para reforzar sus identidades y consolidar una identidad propia. Esto les permite definirse como un Estado-Civilización con valores únicos y diferenciados, rompiendo con la idea de homogeneidad que Occidente, o el mundo anglosajón, había diseñado. Entre estos actores se incluyen Estados como China y Rusia, así como otros como Turquía o Irán.

Finalmente, hay que mencionar el factor del coronavirus para poner de relieve el último cambio social que se está produciendo en torno al factor individualista más occidental, frente al patrón colectivista asiático. En este sentido, el individualismo occidental está mostrando más problemas que los modelos colectivistas, como demuestra la resiliencia a la pandemia. 

Conclusiones: un orden mundial en transición sin un futuro claro

Todo lo analizado hasta el momento puede extraer ciertas conclusiones y algunas hipótesis que puedan ayudar a realizar una cierta prospectiva en torno a la forma que va a obtener el nuevo orden mundial que reemplace al orden mundial liberal.

Inicialmente, se puede atribuir que hay una reacción al orden internacional liberal encarnado en el renacimiento del nacionalismo que ha devenido el resultado de una triple reacción frente a la globalización, la occidentalización y la modernización. En este punto, el idealismo de las tesis de Fukuyama basados en la preeminencia de las democracias liberales y las economías de mercado, dominadas por una elite corporativista que ha ejercido el monopolio político, económico e ideológico, ha fallado.

El mundo que ha emergido ha cambiado, pues se caracteriza más por un sistema de «competencia entre grandes potencias» o, si así se prefiere, «competencia estratégica». En este contexto, el sistema internacional guarda más similitudes con el modelo introducido por Huntington basado en el Choque de civilizaciones que no en las tesis de Fukuyama.

Una diferencia respecto a Huntington radica en que, mientras en el momento en que publicó su ensayo Occidente era la civilización dominante, actualmente se está debilitando y cediendo influencia a aquellas civilizaciones que el politólogo estadounidense definía como «el resto». El modelo occidental, centrado en la democracia liberal y la economía de mercado, está perdiendo atractivo, incluso dentro del propio Occidente. Esto ocurre con el ascenso de ideologías que cuestionan los principios que moldearon el orden internacional liberal, culpando a la sumisión de los Estados a los intereses corporativistas por la pérdida de su posición hegemónica.

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Para contrarrestar esta tendencia, buscan respuestas en sus respectivos nacionalismos y en los valores tradicionales. Ejemplos paradigmáticos de este fenómeno incluyen los liderazgos de Trump, Putin, Xi Jinping, Erdoğan, así como las fuerzas políticas de extrema derecha en Europa, que presentan una tendencia ascendente.

En este sentido, cabe preguntarse si las guerras actuales en Gaza y Ucrania son una ofensiva de quienes diseñaron el orden mundial tras la implosión del bloque oriental para mantener su posición dominante, ahora en declive. En estos conflictos, los principales aliados de Kiev y Tel Aviv son Estados Unidos y la Unión Europea, los principales defensores de las tesis de Fukuyama. Estos actores conforman la civilización occidental descrita por Huntington, que ha moldeado los valores políticos, económicos y comunicativos a nivel mundial. Sin embargo, por primera vez, esta hegemonía enfrenta la amenaza de ser desplazada por el auge de nuevos polos de poder.

En cuanto a la pregunta inicial de este análisis sobre quién será el protagonista del siglo XXI, la respuesta no es sencilla. No hay duda de que el siglo XX fue el siglo de Estados Unidos. Sin embargo, el siglo XXI podría estar marcado por el protagonismo de los países que, durante la Guerra Fría, conformaron el Movimiento de Países No Alineados. Ahora representados por el G77 o el sur global, estos países probablemente serán actores clave para inclinar la balanza hacia el bloque de potencias democráticas o revisionistas.

Sin embargo, considerando el ascenso de los nacionalismos y el incremento de la competencia entre potencias, surge la pregunta de si el orden internacional liberal podría transformarse en un orden anárquico, similar al que existió en la Europa previa a la Primera Guerra Mundial. Esto se ve reflejado en la apuesta de la mayoría de las potencias por reforzar su soberanía e interés nacional.

Al mismo tiempo, muchas de estas potencias (si no todas) enfrentan graves problemas internos que deben resolver. Estos problemas podrían representar su mayor amenaza, ya que la historia demuestra que la mayoría de los imperios, tras alcanzar su máximo poder, suelen caer debido a sus propias contradicciones internas, como ocurrió con el Imperio romano o la extinta Unión Soviética.

En este contexto, la geopolítica, marcada por la toma de decisiones basadas en el interés nacional de cada potencia, está ganando terreno frente a las instituciones de gobernanza global como la ONU. Además, aunque el Estado sigue siendo el principal sujeto internacional, no tiene control total sobre todos los flujos, lo que limita su influencia. Asimismo, existen enormes concentraciones de riqueza e influencia bajo el control de nuevas fuerzas activas.

Esta hipótesis puede tener sentido al ver cómo las grandes potencias se están retrayéndose sobre sí mismas y en sus propias esferas de influencia regional, evitando implicarse en asuntos o conflictos que no afecten sus intereses de seguridad nacional o sus áreas de influencia prioritarias.

No obstante, esta tendencia podría tener efectos perversos, puesto que no ofrece solución a las amenazas transnacionales que requieren la cooperación de todos los actores (Estados, organizaciones multilaterales y transnacionales, corporaciones, sociedad civil etc.) para hacerles frente de manera exitosa. Un hecho que refuerza la idea basada en que la formación de un mundo u orden apolar puede ser peligrosa, pero el cual, a tenor de las tendencias actuales, parece que puede ser una hipótesis realista. 


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El futuro de la OTAN con Trump: ¿Qué cambios podemos esperar?

La segunda presidencia de Donald Trump plantea retos sin precedentes para la Alianza Atlántica. Desde exigir un gasto militar del 5% del PIB hasta tensiones sobre Ucrania y Groenlandia, su postura crítica redefine el compromiso de Estados Unidos con Europa. Además, su estrategia hacia Asia-Pacífico y Oriente Medio podría profundizar divisiones, obligando a la OTAN a reconsiderar su rumbo y a los europeos a reforzar su autonomía estratégica.

La segunda presidencia de Donald Trump muy probablemente hará tambalear a la OTAN, donde se plantearán interrogantes sobre la dirección futura que ha de tomar la alianza transatlántica durante estos cuatro años. Tras su victoria electoral en noviembre de 2024, Trump ha retomado su retórica crítica hacia los aliados europeos, y exige un aumento drástico en el gasto en defensa, que podría llegar hasta el 5% del PIB. Esta postura, que va mucho más allá del actual objetivo del 2%, ha generado diversas críticas en las capitales europeas y ha reavivado los temores sobre el compromiso estadounidense con la Alianza Atlántica, incluso pudiendo «negar la protección» a quien no pague. El escenario que se perfila para la cumbre de la OTAN en La Haya en junio de 2025 augura tensiones sin precedentes, con Trump dispuesto a presionar como nunca antes para una «reorientación radical» de la alianza.

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En este nuevo panorama geopolítico, la OTAN se enfrenta a una encrucijada histórica. Por un lado, la amenaza de un posible repliegue estadounidense ha catalizado debates sobre la autonomía estratégica europea y la necesidad de reforzar las capacidades de defensa del continente. Por otro, la posibilidad de un acercamiento entre Trump y Putin sobre Ucrania genera muchas preocupaciones sobre el futuro de la seguridad en Europa del Este. Mientras algunos verán en esta crisis una oportunidad para la «europeización» de la OTAN, otros temen que las divisiones internas y la falta de cohesión puedan debilitar irreversiblemente la alianza. Es por ello que la capacidad de Europa para unirse y responder de manera decisiva a las demandas de Trump podría determinar no solo el futuro de la OTAN, sino también el equilibrio de poder mundial en los próximos años.

Posibles desencuentros con Ucrania

Podría haber tensiones entre los países europeos de la OTAN y Estados Unidos en lo que respecta a la ayuda a Ucrania. Por un lado, casi todos los aliados europeos han demostrado un compromiso firme con el apoyo a Kiev, aumentando su gasto en defensa y proporcionando asistencia militar y económica desde el comienzo de la invasión. Sin embargo, la postura de Trump y su disposición a buscar un acuerdo rápido con Rusia, donde incluya posibles concesiones territoriales, podría chocar frontalmente con los intereses de seguridad europeos. Es probable que veamos a países como Polonia, los Estados bálticos y el Reino Unido presionando por mantener una línea dura contra Moscú, mientras que Trump y sus aliados más vinculados a Rusia como Hungría o Eslovaquia podrían buscar una salida negociada que los europeos consideren demasiado favorable a los intereses rusos.

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Esto podría llevar a situaciones de gran tensión diplomática, con los líderes europeos intentando cambiar la posición de Washington. El punto de tensión más crítico probablemente será el nivel de ayuda militar a Ucrania. Mientras que los países europeos podrían buscar aumentar su apoyo para compensar una posible reducción del compromiso estadounidense, se enfrentarán a limitaciones presupuestarias y de capacidad que harán difícil llenar el vacío dejado por Washington, ya que cubrir el déficit si la administración Trump corta la ayuda implicaría un enorme gasto adicional para el continente. Esto podría llevar a discusiones sobre el reparto de cargas dentro de la OTAN y a acusaciones mutuas de falta de solidaridad.

Además, la cuestión de la membresía de Ucrania en la OTAN seguirá siendo un tema espinoso. Trump posiblemente se opondrá firmemente a cualquier avance en esta dirección, mientras que algunos aliados europeos podrían verlo como una garantía necesaria para la seguridad a largo plazo de Ucrania y Europa del Este. En última instancia, estos desencuentros podrían poner a prueba la cohesión de la alianza transatlántica y obligar a los europeos a considerar seriamente el desarrollo de capacidades de defensa más autónomas, un debate que ya está en marcha, pero que podría acelerarse bajo una administración Trump menos comprometida con la seguridad europea.

Aumento de la industria militar europea

El secretario general de la OTAN, Mark Rutte, ha confirmado que la industria militar europea «es pequeña, está fragmentada y es lenta». La presión de Trump para que aumenten su gasto en defensa, junto con el posible incremento de la percepción de amenazas externas, probablemente acelerarán los planes para el aumento y perfeccionamiento del sector en la región. La Unión Europea ya ha propuesto inyectar al menos 1.500 millones de euros en la industria militar y busca movilizar unos 500.000 millones en la próxima década.

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Además, el Banco Europeo de Inversiones planea impulsar otros 6.000 millones al sector. Esta previsión de aumento se refleja también en el mercado bursátil, donde empresas como BAE Systems, Rheinmetall y Leonardo han experimentado alzas significativas tras la victoria de Trump. Además, la nueva Estrategia Industrial Europea de Defensa (EDIS) establece objetivos ambiciosos, como que el 50% de las adquisiciones de defensa de los Estados miembros se enfoquen en la industria europea para 2030.

Groenlandia como disputa

Las amenazas de Trump de usar la fuerza militar o imponer sanciones económicas a Dinamarca, un aliado de la OTAN, para obtener el control de Groenlandia podrían generar una crisis diplomática sin precedentes. Esta situación pone a prueba los cimientos mismos de la alianza, ya que enfrenta a sus miembros con el dilema de cómo responder a la posible agresión de uno de los suyos. La cláusula de defensa mutua de la OTAN podría verse cuestionada, y los países europeos podrían verse obligados a elegir entre su lealtad a la alianza o la defensa de la soberanía de Dinamarca.

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Además, la postura de Trump ha avivado el debate sobre la independencia de Groenlandia, con su primer ministro, Múte B. Egede, reafirmando el deseo de los groenlandeses de no ser ni daneses ni estadounidenses. En el peor de los casos, podría llevar a la reevaluación profunda de la estructura y propósito de la OTAN, poniendo en duda la fiabilidad de Estados Unidos como aliado.

Oriente Medio

Probablemente, se produzcan algunas tensiones entre Turquía, Estados Unidos y los países europeos de la OTAN en relación con el conflicto israelí-palestino. Trump probablemente intensificará su apoyo incondicional a Israel, abandonando la idea de una solución de dos Estados y dando luz verde a la expansión de asentamientos en Cisjordania. Esta postura chocará frontalmente con la de Turquía, que ha sido un firme defensor de la causa palestina y crítico acérrimo de las políticas israelíes.

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Por otro lado, muchos países europeos de la OTAN, que han abogado tradicionalmente por una solución negociada basada en la coexistencia de dos Estados, se encontrarán en una posición incómoda, atrapados entre su alianza con Estados Unidos y sus principios diplomáticos. Un posible desencuentro que amenace a Ankara podría llevar a Turquía a amenazar con bloquear iniciativas de la alianza o buscando alianzas alternativas. Los países europeos, por su parte, podrían verse obligados a equilibrar su deseo de mantener la unidad transatlántica con la necesidad de defender una solución justa al conflicto.

Prioridad en Asia-Pacífico

Probablemente, la actitud más agresiva de Trump hacia China podría resultar en un aumento de las tensiones en el Mar de China Meridional, con ejercicios navales y aéreos más frecuentes y provocativos. Además, se intensificará la presencia de la OTAN en esta región, reflejando el aumento de la preocupación por la influencia china. Se espera que Trump impulse una estrategia más agresiva, presionando a los aliados europeos para que asuman un papel más activo en contrarrestar a China.

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La OTAN podría fortalecer sus lazos con socios clave como Japón, Corea del Sur, Australia y la India, aumentando el intercambio de inteligencia y la cooperación militar. Trump podría también buscar una postura más firme en temas como Taiwán y el Mar de China Meridional, lo que podría aumentar las tensiones con Beijing. Sin embargo, algunos aliados europeos podrían mostrarse reacios a involucrarse tan directamente en una región fuera de su área tradicional de operaciones, especialmente si esto implica un aumento significativo en el gasto de defensa.

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¿Por qué Groenlandia es tan importante para la geopolítica global (y para Estados Unidos)?

Tras el anuncio de Donald Trump sobre su interés en incorporar Groenlandia a la soberanía estadounidense, resulta imprescindible analizar en profundidad este territorio. Groenlandia, situada en pleno Ártico, se distingue por sus valiosos recursos naturales y su relevancia geopolítica, factores que explican el creciente interés que suscita en el hemisferio norte. En este artículo, el alumni del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítica de LISA Institute, David García Pesquera explora la historia de la región y el papel de Dinamarca en su administración.

Groenlandia es la isla más grande del mundo, superando los 2 millones de kilómetros cuadrados. Pese a ello, cuenta con tan solo 60.000 habitantes dada su ubicación en el círculo polar ártico, que impide en gran medida el desarrollo humano cotidiano, dadas las duras condiciones climáticas. Se encuentra muy cerca de Canadá, siendo el punto más próximo la isla de Ellesmere con solamente 26 kilómetros de distancia, mientras que su distancia al segundo país más cercano, Islandia, se eleva hasta los 1.411 kilómetros.

Se trata de un territorio autónomo cuya soberanía está en manos de Dinamarca. Ostentó un autogobierno para asuntos internos, mientras que pese a que han decidido no formar parte de la Unión Europea, los asuntos de política exterior son en gran medida gestionados por Copenhague.

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En cuanto a su historia, Groenlandia ha estado habitada desde el año 2000 a.C. aproximadamente, cuando las primeras tribus de inuits llegaron por el norte procedentes del Ártico canadiense. Sin embargo, este territorio fue descubierto de forma oficial por el vikingo Erik el Rojo hacia el año 982 d.C. En ese momento, debido a un exilio obligado de tres años por unos crímenes cometidos, decidió emprender la ruta hacia el oeste de la isla nórdica. Esto lo hizo siguiendo el ejemplo de su padre, quien también había huido de Noruega a Islandia por razones similares. Además, los marinos islandeses ya tenían conocimiento de la existencia de la isla desde la Edad Media.

Desde entonces Groenlandia forma parte de la Corona de Noruega, que llega a fusionarse con el reino de Dinamarca. Tras un período de abandono de la zona, motivado por la relevancia de los acontecimientos en la Europa de la época, durante el siglo XVII el reino de Dinamarca hizo valer su soberanía sobre los mares del norte. Estos experimentaban un creciente interés debido a la explotación de sus abundantes bancos de pesca. Este contexto llevó a la recolonización de Groenlandia en el año 1721.

Llegado el siglo XIX crecen las manifestaciones de identidad groenlandesa, tales como los órganos de gestión autónoma de carácter local en cada distrito y la defensa de la identidad y la lengua propias (escuelas donde se imparten clases del idioma local y la publicación del primer periódico en dicha lengua). Durante el siglo XX, y tras la ocupación nazi de Dinamarca durante la Segunda Guerra Mundial, Estados Unidos asumió la responsabilidad de garantizar el abastecimiento y la protección de la zona. En 1941, incluso llegaron a instalarse bases norteamericanas en el territorio.

Con el fin del conflicto y la recomposición de las fronteras europeas, el presidente estadounidense Harry S. Truman propuso a Dinamarca la compra de Groenlandia por 100 millones de dólares, opción que replicó Donald Trump en 2019, ambas rechazadas por el gobierno danés. Por otra parte, con la incorporación de Dinamarca a la OTAN, el tratado anteriormente firmado entre ambos países fue reformado, autorizando a los Estados Unidos a constituir la base aérea de Thule y al mantenimiento de otras dos, que actualmente son gestionadas por el gobierno local.

Los recursos naturales de Groenlandia

Dentro del interés creciente de Estados Unidos en este nuevo periodo de Trump en la Casa Blanca se encuentra la proliferación de recursos naturales importantes en la zona.  Destacan los minerales críticos, que son un subconjunto de materiales que forman un requisito esencial de cara a la transición energética. Se incluyen metales como el cobre, el litio, el níquel, el cobalto y las tierras raras, todos ellos minerales que tienden a tener un alto riesgo de interrupción en la cadena de suministro.

Mientras China se consolida como el gran líder en la cadena de suministro de minerales críticos, concentrando el 60 % de la producción mundial de minerales y materiales de tierras raras, Estados Unidos enfrenta el desafío estratégico que esto representa. Desde una posición secundaria, busca revertir esta situación mediante la apertura de nuevos espacios de soberanía.

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Jakob Kløve Keiding, consultor principal del Servicio Geológico de Dinamarca y Groenlandia, afirmó tras un estudio de 2023 basado en el potencial de recursos de Groenlandia que existen un total de 38 materias primas en la isla, la gran mayoría de las cuales tienen un potencial relativamente alto o moderado. Dentro de estos materiales se incluyen los metales de tierras raras, que son elementos químicos, principalmente lantánidos, con gran valor comercial dado sus grandes capacidades magnéticas. 

Reciben ese nombre dada su difícil búsqueda y extracción, constituyendo un grupo de materiales fundamentales para las grandes economías europeas y americanas. En tierras raras incluimos al grafito, niobio, metales del grupo del platino, molibdeno, tantalio y titanio. Destacamos el valor del grafito, útil para baterías eléctricas, en el que el mercado chino es hoy por hoy inalcanzable.

No obstante, los enormes recursos que Groenlandia posee tienen sus limitaciones, ya que la extracción de petróleo y gas natural está prohibida en la zona por razones medioambientales y el desarrollo de su sector minero se ha visto obstaculizado por la burocracia y la oposición de los pueblos indígenas.

¿Qué mejor manera tiene Estados Unidos de recuperar terreno en la carrera por los recursos naturales, que libran las grandes potencias, que obtener una ventaja competitiva a través de un territorio aliado con el que mantiene acuerdos de colaboración? La cuestión radica en si el debate sobre los recursos naturales debe ir acompañado de una discusión plena sobre la soberanía de Groenlandia.

¿Cuál es el papel geopolítico de Groenlandia?

Dentro de la geopolítica del Ártico, destacamos el interés por dominar la soberanía de la zona que las grandes potencias presentan. En concreto, se trata de una zona del mundo de difícil alcance, pero que actúa como barrera entre la esfera rusa y el mundo occidental. En el caso de Rusia, debido a su posición, cuenta con infinitos kilómetros de costa en el Océano Ártico, lo cual permite al Kremlin dominar las rutas marítimas de la zona.

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Rusia confiere en su interés en la zona desde siempre, movimientos que se vieron recrudecidos durante la Guerra Fría con Estados Unidos. La flota del norte rusa cuenta con capacidades para sobrellevar las duras condiciones climáticas, desde grandes rompehielos a submarinos, algo que viene siendo así desde hace décadas pese a que la capa de hielo va perdiendo espesor en algunas épocas del año, lo cual ha incorporado a nuevos actores en la zona.

Por su parte, desde 2012 China ha ido incrementando su peso en la zona comprando acciones en empresas mineras y energéticas. Sin embargo, en 2019 hasta intentaron comprar una base militar abandonada en el territorio groenlandés. Todo ello, sumado a su ya imparable carrera por el mercado energético y de materias primas, ha puesto en alerta a Estados Unidos.

Estados Unidos busca aumentar su peso específico en la zona. Cuentan con el estado de Alaska y la costa de su aliado Canadá, pero en comparación con Rusia, sus plazas de soberanía en el Ártico son escasas. Con la soberanía plena de Groenlandia, aumentarían su presión sobre Rusia y acercarían su dominio global más enraizado en Europa y presionarían a Canadá, país al que la administración Trump ya está situando como un nuevo Estado bajo la soberanía estadounidense.

Dicho control también otorgaría a Estados Unidos acceso a las rutas comerciales árticas que se están abriendo por el deshielo, así como a importantes yacimientos de metales raros e hidrocarburos que hemos comentado anteriormente, también cada vez más accesibles debido a la crisis climática. 

Destacan dos grandes rutas marítimas Árticas, que ya son practicables en verano y que coinciden a la altura del estrecho de Bering para luego dividirse y emprender caminos distintos. La ruta del noreste, con destino a Europa, que recae casi enteramente bajo control ruso, y la ruta del noroeste, que ya pasa por aguas estadounidenses en Alaska, pero luego atraviesa las aguas canadienses y groenlandesas hasta llegar a Norteamérica.

El control de Groenlandia sería un paso más en la obtención del control total de esta ruta ártica, que garantiza recortar la distancia con Asia y que, con el deshielo, será pronto practicable por muchos más meses.

Trump ha argumentado en la necesidad económica (carrera por los recursos naturales) y de seguridad (vigilancia a Rusia y China) que el control de Groenlandia implica para los intereses de Estados Unidos. Incluso se ha llegado a mencionar una posible intervención militar en la zona o la aplicación de aranceles contra Dinamarca si no cede a negociar la soberanía del territorio, todo ello en un país cuyo 19% de exportaciones totales fuera de la UE tienen como destino los Estados Unidos.

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Dinamarca ha reaccionado con contrariedad a las pretensiones norteamericanas, pero también han reconocido haber descuidado Groenlandia y no haber invertido lo suficiente en su potencial, iniciando medidas en la actualidad dada la situación generada. Por su parte, el primer ministro groenlandés Múte Egede mantiene una posición única influenciada por las dos posturas de máximos persistentes. Aboga por la independencia de su territorio y anima a romper los grilletes del colonialismo, rechazando así su incorporación a Estados Unidos.

Dada la importancia geopolítica que el Ártico despierta para las grandes potencias, incrementada por el deshielo y la inminente explotación de recursos naturales, el papel de Estados Unidos con respecto a Groenlandia marca el inicio de un cambio en la política exterior de la administración de Trump. Aunque Dinamarca es un aliado de la OTAN, las pretensiones de soberanía de la principal potencia mundial, orientadas a salvaguardar su propia seguridad y la de sus aliados, serán los argumentos utilizados por quienes anticipan un nuevo orden basado en la construcción de nuevos imperios y que representan un giro en su concepción tradicional.

El papel geopolítico de Groenlandia viene a ser un capítulo más de la pérdida de influencia internacional de los estados europeos frente al tridente, Rusia, China y Estados Unidos. Los líderes de estos países conocen esta realidad y la emplean en su beneficio, ampliando su enfoque en distintos escenarios, tales como el Ártico en este caso, pero también en otros como el continente africano, Oriente Medio o Sudamérica.


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Trump vuelve al poder: La Unión Europea ante un futuro incierto

La vuelta de Donald Trump al Despacho Oval supone para la Unión Europea un enorme reto en múltiples campos: el económico, el de seguridad e incluso el territorial, tras las declaraciones del nuevo presidente sobre Groenlandia. En plena crisis de liderazgo en Europa y el auge de partidos políticos de corte nacionalista y euroescéptico, el camino de la Unión parece abocado a una dependencia aún más fuerte de Washington. En este artículo, Salvador Iborra, alumno del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico de LISA Institute, analiza las implicaciones estratégicas de este nuevo escenario para Europa, desde su relación con Estados Unidos hasta los desafíos internos que amenazan su unidad.

La experiencia estadounidense en Afganistán e Irak, que propició el abandono de la posición de Estados Unidos de transformador global en favor del «orden liberal», así como los efectos perjudiciales de la globalización para un sector de la sociedad, generaron una respuesta nacionalista y proteccionista en el país.

Si en 2008 George W. Bush se oponía a las restricciones al comercio en la cumbre del G20, en 2025 Trump amenaza con un arancel global del 10 %. Si en 2008 Bush enfatizaba que la labor de la OTAN aún no ha terminado, en 2025 Trump llama a un aumento del gasto militar de sus aliados para la viabilidad de la alianza.

El America First del republicano es más coherente con una realidad internacional conflictiva y nacionalista, que se caracteriza más por el egoísmo y el pragmatismo estratégico que por el universalismo idealista.

La visión de Trump de la Unión Europea

No es noticia para nadie que el presidente Trump no se conforme con la relación que mantienen Estados Unidos y la Unión Europea.

Desde el punto de vista comercial, Trump ha señalado en múltiples ocasiones, tanto en su primer mandato como actualmente, a Bruselas como un enemigo comercial que no respeta las reglas, amparándose en el déficit en la balanza comercial que Estados Unidos sufre.

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Fue claro en una publicación en la red social Truth Social: la Unión deberá aumentar la importación de petróleo y gas estadounidenses o se enfrentará a aranceles a las exportaciones del bloque comunitario al país. La respuesta de la Comisión Europea fue inmediata: están dispuestos a reforzar la relación energética con Washington.

Desde el punto de vista de la defensa, Trump ha sido claro y conciso: exigirá que los países de la Unión miembros de la OTAN incrementen su gasto en defensa hasta alcanzar el 5 % de su PIB. Las respuestas en el viejo continente no se han hecho esperar, y es que el canciller alemán Scholz ha negado la posibilidad de llevar a cabo dicha subida a costa de un aumento de los impuestos o de un recorte en políticas sociales.

En esta tesitura, Europa se enfrenta a un enorme dilema frente a Estados Unidos: ignorar las exigencias de Trump en un contexto continental de tensión con Rusia o acatarlas a costa de enfrentarse a un descontento social que ya está poniendo patas arriba la política tradicional en el continente.

Y si las desavenencias no parecían ser suficientes, a comienzos de este año Trump ha sorprendido a sus aliados con una vieja reivindicación suya: la adquisición de Groenlandia.

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Groenlandia, territorio autónomo integrado dentro de Dinamarca, país de la Unión Europea, ya estuvo en su punto de mira en su primera presidencia. Ahora redobla su apuesta: no descarta la utilización de la coerción militar y económica para unir a Groenlandia al país como estado número 51.

Esta declaración supone una amenaza directa a la integridad territorial de un Estado fundador de la OTAN y miembro de pleno derecho de la UE, como es Dinamarca. No obstante, y al margen de la gravedad de la misma, la Comisión Europea ha sido esquiva en su respuesta, limitándose a declarar «que la soberanía de los Estados ha de ser respetada».

En conclusión, el nuevo mandato de Trump estará marcado por un enfoque en el bilateralismo transaccional, en el que tratará de estrechar relaciones con aquellos líderes europeos que acaten su posición de fuerza con un objetivo claro: debilitar su poder colectivo. Apenas comenzado el nuevo año, y sin que Trump haya tomado aún posesión de la presidencia, ya ha habido una reunión entre el nuevo presidente y la primera ministra Giorgia Meloni.

¿Cómo llega el liderazgo europeo al segundo mandato de Trump?

El eje francoalemán, motor de la Unión Europea, atraviesa este año una enorme crisis de liderazgo.El modelo económico alemán está gravemente dañado tras el fin de las importaciones gasísticas rusas, claves para la industria del país. La coalición semáforo, liderada por Scholz, fue enterrada tras la salida de los liberales en noviembre de 2024. 

El horizonte político alemán es incierto, pues las elecciones de febrero presumiblemente convertirán a AfD, la extrema derecha alemana, en la segunda fuerza política del país. Si bien el nuevo dirigente alemán saldrá de las filas de la tradicional CDU, Friedrich Merz, no es probable que Alemania recobre un liderazgo fuerte en el ámbito comunitario.

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La vecina Francia también atraviesa una inestabilidad política de enorme calado. A principios de diciembre se aprobó una moción de censura presentada por el izquierdista NFP que, con los votos de la AN de Le Pen, puso fin al primer gobierno formado por el presidente Emmanuel Macron tras las polémicas elecciones legislativas de 2024.

El presidente Macron, más cuestionado que nunca a nivel social, es uno de los principales defensores de la autonomía estratégica europea. A principios de este año llevó a cabo una serie de declaraciones llamando al fortalecimiento de Bruselas ante el nuevo mandato de Trump, haciendo énfasis en la protección de la producción europea y en la independencia.

El único líder bien posicionado es el primer ministro polaco Donald Tusk, político con amplia experiencia en el terreno comunitario que destronó a los euroescépticos de PiS el año pasado.

Polonia contará con la presidencia rotatoria del Consejo de la UE el primer semestre de este año, lo que le permite dar forma a la agenda comunitaria durante al menos una parte de 2025. Sumado a eso, si el partido de Tusk vence en las próximas elecciones presidenciales de este mismo año, podrá reforzar aún más su liderazgo.

Tusk es un tradicional líder pro-Estados Unidos. Con la particular visión geopolítica polaca de Rusia, pretende convencer al presidente Trump de que una cooperación europea estrecha en defensa puede fortalecer a la OTAN sin perjudicar los intereses de Estados Unidos. Actualmente, Polonia es el país con más gasto militar relativo (un 4.12% del PIB) y ha apoyado la exigencia del republicano de elevar el gasto en defensa hasta el 5%.

The Guardian citó a un exfuncionario estadounidense que asegura que «si alguien puede hacer que Europa le entusiasme [a Trump], ese es Tusk». La relación entre ambos mandatarios sería mutuamente beneficiosa: para Tusk, porque reafirmará su liderazgo nacional e impulsará su agenda comunitaria de que los 27 aumenten sus defensas, y para Trump, porque podría permitirle desplazar sus recursos hacia Asia-Pacífico si los Estados europeos cuentan con más activos militares.

Bruselas ante dos vías: autonomía estratégica o más dependencia

La autonomía estratégica europea es una vieja reivindicación de distintos sectores comunitarios a lo largo de la historia. El primer documento oficial de la Unión Europea que recoge dicho concepto es un documento del 2013 del Consejo Europeo sobre seguridad y defensa comunes. Este ya apuntaba a la necesidad de una industria y una tecnología de defensa europea que le permita mejorar su autonomía estratégica y su margen de actuación internacional.

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No obstante, y al tratarse de una organización supranacional compuesta por Estados con múltiples intereses distintos, la Unión Europea no ha gozado de un apoyo claro a la autonomía estratégica. Mientras que París y Berlín son claros promotores de dicha idea (de momento), la misma nunca ha sido bien recibida en el Báltico o en el centro de Europa.

La realidad, al margen de los discursos grandilocuentes de un Macron debilitado o de Ursula von der Leyen, es que Bruselas camina en una dirección contraria.
Un ejemplo claro de esta tendencia son las declaraciones de Christine Lagarde, directora del Banco Central Europeo, que ha instado a los líderes políticos comunitarios a utilizar una estrategia de chequera: comprar productos estadounidenses para evitar la guerra comercial.

En este contexto, Von der Leyen, en otro intento por aplacar las ambiciones de Trump, ha lanzado la idea de seguir importando más gas estadounidense en detrimento del ruso. Europa ha pasado de una criticada dependencia energética de Rusia a otra de Estados Unidos tras la invasión de Ucrania. Si en 2021 Rusia exportaba el 40% del gas que toda la Unión importaba, en 2024 Estados Unidos es el mayor exportador con un 48%. Aumentar aún más la dependencia energética podría fortalecer aún más la posición negociadora de Trump.

Una de las últimas esperanzas a favor de la autonomía estratégica es el reciente Informe Draghi presentado el 9 de septiembre. Mario Draghi, que fuera presidente del BCE, publicó un documento que pretende ser la hoja de ruta para la nueva Comisión.

Según él, el modelo tradicional europeo de energía barata rusa, exportación al enorme mercado chino y seguridad estadounidense, ha llegado a su fin. Esto ha incidido aún más en la pérdida de competitividad y la falta del dinamismo económico de los que adolece Bruselas.

Europa, según el informe, debe acometer reformas financieras que eviten la fuga de innovación al extranjero, inversión en infraestructuras de investigación y tecnología, un mayor gasto en I+D a nivel conjunto y medidas para favorecer la formación de los trabajadores en un entorno cambiante. Estas deben venir apoyadas por la promoción de la competitividad del sector industrial, de la energía y de la defensa.

Desde el punto de vista de la seguridad, el informe hace hincapié en reducir la posibilidad de coacción de otros países en el plano económico y estratégico. Para ello, propone un aumento del gasto en defensa y una industria autónoma, siempre orientadas a los intereses comunitarios, y una descarbonización que evite la dependencia energética del extranjero y que redunde en beneficio de los hogares y empresas.

No obstante, y como todo en Bruselas, se enfrenta a obstáculos: las necesidades de inversión que propone Draghi se cuantifican en casi el 5% del PIB europeo, unos socios europeos divididos entre aquellos que apoyan la autonomía estratégica y otros que no y una regulación comunitaria en muchos casos ni sencilla ni flexible.

Un horizonte incierto en la era Trump 2.0

La Unión Europea necesita que sus 27 se unan y vayan más allá. Factores que complican económicos este paso: las perspectivas económicas no ayudan y la mayoría de los gobiernos han presentado presupuestos de austeridad para 2025 que les complicarían hacer el gasto público necesario para implementar grandes reformas.

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También políticos: a la inestabilidad franco-germana se suma el crecimiento del potencial de voto de fuerzas euroescépticas en muchos países, si no están ya en el gobierno.

El escenario más probable es el de un Trump 2.0 que refuerce aún más su postura proteccionista y nacionalista, que no abandonó Biden, por cierto, de cara a reducir el potencial de Europa como competidor estratégico. No obstante, tampoco puede prescindir de ella en un mundo en el que cada vez son más volátiles los lazos entre socios.

La Unión Europea se enfrenta a un desafío existencial, en palabras de Draghi, en el que no tiene el tiempo a su favor.


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IMINT Missions #2: retos de inteligencia de imágenes con premio (cerrada)

IMINT Missions #2: retos de inteligencia de imágenes con premio (cerrada)

LISA Institute presenta el cuarto desafío de LISA Challenge, donde tendrás la oportunidad de demostrar tus habilidades en inteligencia de imágenes (IMINT) y ganar una beca para formarte en LISA Institute.

Los mentores de los cursos de IMINT de LISA Institute han preparado estas misiones para que pongas a prueba tus habilidades en IMINT resolviendo misiones y tareas diseñadas para evaluar tu capacidad de recopilar, analizar, interpretar y utilizar la información de imágenes de manera efectiva.

Qué es LISA Challenge

Si quieres saber más sobre LISA Challenge, sus objetivos, metodología, premios, y los diferentes tipos de misiones a resolver en OSINT, IMINT, análisis geopolítico, análisis criminal y ciberseguridad, haz clic aquí.

¿Cómo participar en esta misión IMINT?

  • Publicación de las misiones: a las 17:00h de Madrid del lunes 3 de febrero de 2025, en esta misma página web, encontrarás las misiones a resolver mediante el uso de técnicas IMINT (inteligencia de imágenes).
  • Fecha límite para finalizar las misiones: podrás participar hasta el 9 de febrero a las 23:59h (hora de Madrid).
  • Resolución de las misiones y anuncio de ganadores: el 13 de febrero a las 17h (hora de Madrid) se llevará a cabo la resolución de las misiones con el mentor y profesor del Máster Profesional de Analista de Inteligencia de LISA Institute, Carlos Broncano. Inscríbete aquí.

Lista de premios para esta misión IMINT

🥇 Ganador/a oro

  • Beca 75% para uno de los másteres universitarios de LISA Institute.
  • Certificado profesional digital en Blockchain: documento digital verificable que acredita las habilidades y logros del ganador/a, para utilizarlos a nivel profesional.
  • Insignia digital exclusiva: distintivo digital único e intransferible, otorgado por completar una misión o reto específico, simbolizando el logro y la distinción dentro de la comunidad.

🥈 Ganador/a plata

  • Beca 50% para uno de los másteres universitarios de LISA Institute.
  • Certificado profesional digital en Blockchain: documento digital verificable que acredita las habilidades y logros del ganador/a, para utilizarlo a nivel profesional.
  • Insignia digital exclusiva: distintivo digital único e intransferible, otorgado por completar una misión o reto específico, simbolizando el logro y la distinción dentro de la comunidad.

🥉 Ganador/a bronce

  • Beca 30% para uno de los másteres universitarios de LISA Institute.
  • Certificado profesional digital en Blockchain: documento digital verificable que acredita las habilidades y logros del ganador/a, para utilizarlo a nivel profesional.
  • Insignia digital exclusiva: distintivo digital único e intransferible, otorgado por completar una misión o reto específico, simbolizando el logro y la distinción dentro de la comunidad.

🎖️Participantes que aprueben el reto pero no logren ganar

  • Beca 20% para uno de los másteres universitarios de LISA Institute.

Resto de participantes

  • Beca 15% para uno de los másteres univeristarios de LISA Institute.

Ver todos los cursos y másteres universitarios disponibles.

Criterios de evaluación y puntuación

  • Las puntuaciones de cada misión serán 2, 4 y 4 puntos, respectivamente, dependiendo de la dificultad de cada una de ellas.
  • Aquel participante que obtenga una mayor puntuación en el menor tiempo posible, obtendrá el primer puesto (ganador oro), y así sucesivamente.
  • En caso de haber un empate de varias personas con la misma puntuación, ganará el participante que haya enviado el formulario antes.
  • Cada participante solo puede realizar un intento, así que reflexiona bien tus respuestas antes de enviarlas.
  • Para la consecución de estas misiones está prohibido ponerse en contacto con otras personas, empresas o instituciones, pudiendo ser descalificado. Es un reto individual para demostrar las capacidades de cada uno.

Preguntas y consultas de los participantes

En ningún caso se van a facilitar pistas, orientación ni ayuda a ningún participante por criterios de justa competencia y transparencia.

De todos modos, si alguien tuviese alguna consulta, puede plantearla en abierto en el canal de LISA Challenge ubicado dentro de la plataforma de LISA Comunidad y se le responderá públicamente en abierto.

Para acceder al canal de LISA Challenge, haz clic aquí. Si aún no te has registrado en LISA Comunidad, puedes registrarte gratis mediante esta invitación.

Misiones a resolver

🎯MISIÓN 1 (2 puntos)

A continuación veis una imagen que muestra el puerto de Doraleh en Yibuti. La fecha de la imagen es del 01/12/2021. 

Puedes ir a Google Earth a las coordenadas 11°36’0.92″N    43°3’47.32″E en la fecha 01/12/2021 para poder ver mejor el entorno.

En la tabla que veis a continuación se muestra una ampliación de la terminal multipropósito del puerto. En el dique hay una serie de buques atracados.

Identifica el buque señalado en la ampliación (con medidas tomadas en Google Earth) y explica por qué razón se puede encontrar allí.

🎯MISIÓN 2 (4 puntos)

En abril de 2024, Israel atacó el consulado de Irán en Damasco (Siria), provocando una nueva escalada regional. Irán respondió una semana después con un masivo ataque de drones y misiles sobre Israel. Finalmente, Israel respondió a este ataque sin precedentes con un ataque limitado a ciertos objetivos en Irán, entre ellos el sistema de defensa aérea S-300 en Isfahán.

Coordenadas aeropuerto Isfahán: 32°45’2.79″N    51°51’41.61″E  

Fecha en Google Earth 30/12/2021

a) (3 puntos) Identifica el tipo de defensas antiaéreas (AAA) de Irán para proteger el aeropuerto de Isfahán, señalando el grado de actividad observado en las instalaciones encontradas. 100 km al norte se encuentra la instalación nuclear de Natanz. 

Se dan a continuación las coordenadas de los diferentes asentamientos con defensas antiaéreas.

  • AAA1: 32°47’12.11″N   51°49’1.50″E
  • AAA2: 32°46’53.80″N  51°49’3.72″E
  • AAA3: 32°45’52.52″N  51°49’11.18″E

b) (1 punto) Señalado como A en la imagen AOI del enunciado se encuentra un equipo militar. Identifica dicho equipo. 32°46’53.00″N    51°53’41.16″E 

🎯MISIÓN 3 (4 puntos)

La Base Aérea de Mehrabad se localiza en Teherán en las coordenadas 35°41’21″N 051°18’48″E. Es un aeropuerto mixto, ya que dispone también de una terminal civil internacional, código IATA: THR, ICAO: OIII. La Base Aérea es parte del Mando Aéreo Oeste de la IAF (Iranian Air Force).

Identifica los elementos siguientes yendo, a través de Google Earth, a las coordenadas siguientes:

  • Localizado en 35°41’48.97″N  51°17’1.72″E 
  • Localizado en 35°41’4.35″N    51°17’38.64″E 
  • En la imagen del 30/01/2021 en Google Earth identificar la aeronave, 35°40’51.29″N   51°19’39.05″E 
  • En la imagen del 30/01/2021 en Google Earth identificar la aeronave, 35°41’12.82″N 51°20’21.32″E 
  • En la imagen del 30/01/2021 en Google Earth identificar la aeronave, 35°41’54.63″N 51°19’45.10″E

Una vez tengas todas las respuestas, debes enviarlas a través de este formulario.

Recursos de aprendizaje sobre IMINT

Cursos y másteres universitarios sobre IMINT

Cada vez más empresas, instituciones y organismos internacionales necesitan analistas IMINT. Para ampliar tus conocimientos y habilidades en inteligencia de imágenes, te recomendamos los siguientes programas formativos:

Todos los cursos y másteres universitarios están mentorizados por profesores profesionales en activo en inteligencia de imágenes, inteligencia geoespacial, entre otros.

Importancia actual del analista IMINT

Un analista de inteligencia de imágenes o analista IMINT es un analista de inteligencia capaz de interpretar la información que aparece en una imagen o vídeo. Si quieres saber más sobre la disciplina del IMINT, haz clic aquí.

Las imágenes que analiza un analista IMINT suelen ser obtenidas mediante sensores (satélites, aviones o drones), aunque se pueden obtener desde cualquier plataforma. Dependiendo de la tecnología utilizada, del objetivo y de las condiciones del entorno, la calidad y nivel de detalle de la imagen o vídeo pueden variar.

Otro de los retos del analista IMINT es que en ocasiones no tiene contexto del objetivo, lugar ni de la finalidad del análisis que debe llevar a cabo. Cuando le falta contexto o «metadatos» de la imagen, es más complejo interpretarla, por lo que el analista IMINT debe fijarse aún más en los detalles, invirtiendo gran cantidad de tiempo (y paciencia) en sus análisis.

La ventaja de tener un analista IMINT en una organización es que permite dar respuesta a las siguientes preguntas en relación con una imagen:

  • Dónde se encuentra ese lugar (coordenadas exactas o aproximadas) y desde dónde fue tomada la imagen.
  • Qué elementos clave aparecen en la imagen (edificios, vehículos, tipo de terreno, uso o actividades llevadas a cabo en el mismo, etc.).
  • Cuándo fue tomada la imagen (estación del año, fecha, hora)

En la actualidad, los analistas IMINT aportan valor estratégico, táctico y operativo en múltiples sectores:

  • Seguridad y defensa: análisis de conflictos bélicos, análisis de capacidades militares, análisis y protección de infraestructuras críticas, protección fronteriza, etc.
  • Geopolítica: inteligencia estratégica para dar soporte a la toma de decisiones en materia de política exterior y geopolítica.
  • Empresas: inteligencia estratégica, táctica y operativa en materia de desarrollo de negocio, monitorización de la seguridad física, vigilancia y contravigilancia de infraestructuras propias o ajenas, etc.

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Masterclass | Mapas de calor delictivo: geolocalización y crimen en tiempo real

Mapas de calor delictivo: geolocalización y crimen en tiempo real

Masterclass organizada por LISA Institute

Quién participa

👤  Carlos Avendaño, profesor del Máster Profesional de Analista Criminal y Criminología Aplicada.

A nivel profesional, es Director de la Diplomatura en Criminología Aplicada de Universidad Abierta Interamericana (UAI), Co-director de la Diplomatura en Delitos Informáticos y Ciberseguridad (UAI) y Secretario del Consejo Superior (UAI). Previamente, ha sido Coordinador del curso Psicología Criminal y Subdirector del Centro Penitenciario de Carabobo y de Yare. Asimismo es docente de diferentes programas, ponente internacional y autor de Libro, capítulo de libro y artículos científicos.

A nivel académico, licenciado en Criminología, Magíster en Ciencias Sociales y Doctorando en Ciencias Sociales.

👤 María Aperador es criminóloga especializada en ciberseguridad y directora académica del área de criminología y ciberseguridad en LISA Institute.

A nivel profesional, dedicada a la concienciación sobre criminología y ciberseguridad en redes sociales, directora académica en LISA Institute del área de criminología y ciberseguridad, tutora de trabajos de final de Grado de Criminología en la UOC, cofundadora de Criminologyfair. Anteriormente, directora de proyectos de prevención de ciberviolencias machistas, de open data para la prevención de la violencia contra las mujeres, formadora en herramientas digitales para la protección digital.

Qué aprenderás en esta masterclass

La tecnología y las herramientas geoespaciales están transformando la manera en que se analiza y previene el crimen. Los mapas de calor delictivo son una herramienta indispensable para identificar patrones y tendencias de criminalidad en tiempo real, permitiendo a los analistas y profesionales de la seguridad diseñar estrategias más eficaces y orientadas a la prevención.

En la masterclass «Mapas de calor delictivo: geolocalización y crimen en tiempo real«, impartida por Carlos Avendaño, experto en criminología aplicada y prevención del delito, los asistentes explorarán cómo utilizar estas herramientas para comprender y combatir el crimen en entornos urbanos y rurales. Esta sesión combina teoría y práctica, conectando el análisis geoespacial con estrategias de seguridad pública y privada. Participar en esta masterclass permitirá a los asistentes:

  • Comprender cómo funcionan las herramientas geoespaciales y su utilidad en la identificación de patrones delictivos.
  • Aprender a generar mapas de calor utilizando datos delictivos y a interpretar las áreas de alta incidencia.
  • Descubrir cómo analizar datos en tiempo real para tomar decisiones estratégicas inmediatas.
  • Conocer cómo utilizar estos análisis para planificar patrullajes, asignar recursos y prevenir delitos de manera más efectiva.

Además…

La masterclass «Mapas de calor delictivo: geolocalización y crimen en tiempo real« forma parte de la serie de los más de 35 webinars en directo que LISA Institute y LISA News han organizado este 2025 en el contexto del  Máster de Analista Criminal y Criminología Aplicada de LISA Institute.

Si no quieres perderte otros eventos y actividades relacionados con la InteligenciaInternacionalDD HH y Ciberseguridad que van a ocurrir próximamente, pincha aquí.