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Entrevista a Daniel Villegas, fundador de LISA Institute, en la revista de ADSI

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La Asociación de Directivos de Seguridad Integral (ADSI) ha entrevistado a Daniel Villegas, Fundador y Director General de LISA Institute. En esta conversación, se abordan los orígenes del proyecto, su evolución y los principales retos de la formación en inteligencia y seguridad. A continuación, recogemos la entrevista íntegra, que también puede resultar de interés para los lectores de LISA News, con enlaces y referencias útiles a lo largo del texto.

¿En qué campos de la seguridad se centra tu día a día y que función desempeñas?

Mi labor en LISA Institute consiste en liderar un equipo de más de 40 profesionales y 230 docentes (policías, militares y directores de seguridad en activo) con un objetivo común: fortalecer la inteligencia y resiliencia de personas, empresas e instituciones. Lo hacemos a través de más de un centenar de programas formativos y proyectos de consultoría en seguridad, defensa, ciberseguridad, inteligencia, gestión de crisis o prospectiva.

Nuestra misión es acompañar a quienes protegen, preparan y dirigen, dotándolos de las competencias necesarias para anticiparse a cualquier riesgo, amenaza u oportunidad.

¿Principales retos o proyectos relacionados con la seguridad en tu empresa?

Nuestro gran desafío es mantener la capacidad de formar con éxito a miles de profesionales cada año en más de 80 países, adaptándonos a realidades culturales y organizativas muy distintas. Diseñamos formación personalizada para organismos internacionales, empresas globales y administraciones locales, con el mismo rigor y enfoque aplicado.

Nuestro reto constante es traducir la complejidad del mundo actual en conocimiento accesible, útil y transformador para quienes garantizan la seguridad colectiva.

¿Cuál es tu formación académica?

Soy licenciado en Criminología (UIC), Graduado en Prevención y Seguridad Integral y posgrado superior en Gestión y Derecho de la Seguridad (EPSI), Máster en Mundo Árabe e Islámico (UB), Máster oficial en Terrorismo (UNIR), Máster en Análisis de Inteligencia (UAB), Máster en Cybersecurity Management (UPC), CISA y CSX (ISACA).

¿Cómo accediste al mundo de la Seguridad y en que empresas/responsabilidades has ido avanzando desde entonces?

Tras mi formación en la EPSI, accedí a hacer prácticas en Metro de Barcelona, lo cual me permitió postularme al puesto de Coordinador de Seguridad y Protección Civil en el Departamento de Seguridad de Metro. Posteriormente, me promocionaron a Responsable de Análisis y Procesos de Seguridad en la Unidad de Seguridad y Protección Civil, donde puedo decir que crecí personal y profesionalmente gracias a mis responsables, compañeros y colaboradores directos.

Tras ejercer la docencia en múltiples universidades, en 2017, tras 8 años trabajando en la empresa pública, evidencié que el sector policial, militar, diplomático, seguridad privada, entre otros, estaban huérfanos de una institución académica que abordase desde una perspectiva profesional aplicada aquellos conocimientos y habilidades que necesitaban a nivel profesional.

Esos profesionales en activo necesitaban cursos de todos los niveles, desde nivel introductorio a nivel avanzado o experto, hasta llegar a Máster universitario en temáticas tan dispares (y a la vez tan relacionadas) como la Seguridad y la Defensa, Análisis de Inteligencia, Prevención del Terrorismo y la Radicalización, Ciberseguridad, Geopolítica, Criminología, Estrategia y Prospectiva, así como la Gestión de Crisis de todo tipo.

Obviamente existían ciertas instituciones que ofrecían algunos grados y másteres que de forma específica y sectorial satisfacían parte de sus necesidades, pero en unas modalidades, formatos y duraciones que no se adaptaban a las condiciones y salidas profesionales actuales (y futuras), conformados por una abundante presencia de docentes con un perfil más academicista y no tanto por profesionales del sector.

Así que decidí fundar LISA Institute con total vocación de servicio público para socializar el conocimiento y habilidades que tanto necesita el sector, ofreciéndoles aprendizaje en múltiples modalidades, formatos y, sobre todo, contando con docentes que son profesionales en activo en la materia que imparten.

Desde LISA Institute, hemos tenido el honor de formar a más de 16.800 alumnos y realizar proyectos de asesoría, consultoría y formación a medida para empresas e instituciones públicas en más de 80 países, además de para organismos internacionales como la Unión Europea, Naciones Unidas, OTAN, entre otros.

¿Cómo crees que ha evolucionado la Seguridad desde tus inicios hasta ahora?

La seguridad ha pasado de ser un campo reactivo y fragmentado a convertirse en un sistema integral basado en prevención, inteligencia y tecnología. Hoy el foco está en anticipar riesgos y construir resiliencia, tanto en personas como en infraestructuras y procesos. Sin embargo, aún queda camino por recorrer para que la seguridad se perciba como una inversión estratégica y no solo como un gasto operativo.

¿Cómo ves la profesión de director de seguridad en el medio/largo plazo, qué cambiarías de la misma y como crees que evolucionará?

Los Directores de Seguridad de cualquier organización tienen una gran oportunidad por delante para, ya no solo consolidar su existencia en algunas organizaciones con baja Cultura de Seguridad, sino incluso para amplificar el valor que aportan a la organización a la que pertenecen o sirven.

Por su experiencia, formación y perfil, los Directores de Seguridad están mucho mejor posicionados que otros roles o departamentos para ofrecer a sus organizaciones servicios de: Análisis de Inteligencia (como sinónimo de conocimiento y anticipación para la toma de decisiones), consultorías de autoprotección digital o ciberseguridad, soporte al cumplimiento normativo, planes de prevención y gestión de crisis, continuidad de negocio o resiliencia, planes para una mejor comprensión del panorama internacional y de cómo puede afectar o beneficiar a su compañía, investigaciones profundas de personas, empresas o de mercado, realización de due dilligence avanzadas antes de contrataciones, negociaciones o licitaciones, entre otros. 

Estos servicios, que pueden ser internos o externos a la organización, con una creciente demanda, están siendo copados generalmente por otros roles ajenos a la seguridad. Por tanto, considero que es una gran oportunidad para que el sector se especialice y consiga abarcar (a través de la formación y los méritos) otros servicios directa o tangencialmente relacionados con nuestra actividad, con tal de consolidar nuestra posición, rol y contribución a nuestras empresas e instituciones.

¿Exigirías Departamento de Seguridad a las empresas en función del nº de empleados, nº de centros de trabajo, nº de ocupantes, de sus riesgos específicos, etc., o consideras que debe ser de libre creación en todo caso?

Soy un fiel defensor de que cada empresa se organice como considere mejor para su actividad y clientes. Normalmente, la realidad hace entender a la Dirección que necesitan para la continuidad y supervivencia de su empresa, la figura de un Director de Seguridad y de un Departamento de Seguridad, ya sea interno o externo, total o parcialmente.

Los delitos y ciberdelitos, los incidentes o crisis, harán entender a la fuerza que se necesitan profesionales para proteger eficazmente sus activos, tangibles e intangibles, cumplir estrictamente con la legislación vigente, colaborar con la policía y la justicia cuando se requiera, así como dar confianza a sus clientes de que sus datos y servicio están a salvo. 

Sin embargo, en lo que se refiere a instituciones públicas, infraestructuras críticas y empresas de interés estratégico para la Seguridad Nacional, considero que sí que es obligatorio que dispongan de los medios adecuados para proteger el servicio esencial que ofrecen a la ciudadanía o el papel que desempeñan para el interés general.

Todas las empresas e instituciones que entren en dichas categorías, deberían disponer de Directores de Seguridad al frente de Departamentos de Seguridad bien dimensionados, con autoridad y presencia en los Comités de Dirección, al mismo nivel que otros altos directivos de la organización, para poder ejercer correctamente y de forma oportuna su función y responsabilidad. 

Dicha responsabilidad es, por tanto, a nivel interno con su organización y a nivel externo con el interés general y las instituciones, teniendo lo que podríamos reconocer como una doble dependencia, una orgánica, y otra más de carácter funcional o legal, que solo deberían poder ejercer los Directores de Seguridad.

¿Te parece correcto disponer de dos vías formativas tan diferenciadas para obtener la habilitación como Director de Seguridad (curso de habilitación TIP de un año, o grado universitario de 4 años) y que cambiarías?

La formación es clave para la transformación del sector a mejor, recibiendo la autoridad tanto legal como implícita que el rol de Director de Seguridad necesita para llevar a cabo sus funciones. 

Las responsabilidades y funciones de un Director de Seguridad requieren mucha más formación de la que tradicionalmente se ha exigido en disciplinas que requieren muchas horas lectivas y práctica para poder ser adquiridas, interiorizadas y aplicadas posteriormente a nivel profesional. Por tanto, considero que la disparidad de vías para obtener la TIP, pueden redundar en una menor percepción de valor por parte de la ciudadanía y las organizaciones, que se extiende y generaliza a todo el sector.

Por tanto, considero que, al igual que ocurre con otras profesiones reguladas por ley, cuanta mayor formación, especialización y experiencia se exija a los Directores de Seguridad, aunque se reduzca la cantidad de personas con TIP, más se valorará a los profesionales que la obtengan y mantengan en el tiempo

A su vez, a mayor nivel tengan los habilitados con una TIP de Director de Seguridad, más y mejor influencia se realizará en los órganos de decisión de instituciones públicas y empresas para empoderar la figura y todo lo que ello implica.

Por último, al igual que ocurre con certificados en materia de ciberseguirdad, considero a su vez fundamental que la TIP solo se mantenga a aquellas personas que acrediten experiencia ejerciendo el rol y/o formación permanente y especializada en el sector, para acreditar que mantienen las capacidades necesarias para seguir ejerciendo la profesión de una forma óptima.

¿En la formación para ejercer como director de Seguridad, que materias o aspectos deberían potenciarse, que no se traten en profundidad ahora?

Es esencial fortalecer las competencias en inteligencia aplicada, ciberseguridad, liderazgo de equipos y gestión de crisis. También deberían potenciarse áreas transversales como la comunicación estratégica, el cumplimiento normativo y la gestión económica y contractual. Un Director de Seguridad moderno necesita combinar conocimiento técnico con visión empresarial y capacidad de influencia.

¿Ventajas de integrarse en una asociación de profesionales de  la seguridad?

Existen muchas ventajas, pero las más destacada sería el poder estrechar lazos para poder potenciar todo aquello que nos une, que es mucho, haciendo fuerza para mejorar, ya no solo el sector y la profesión, sino sobre todo la seguridad de las empresas, instituciones y países a los que formamos parte.

¿Qué te ha llevado a afiliarte a ADSI en concreto?

El compromiso auténtico de sus dirigentes y su capacidad de dinamizar el sector. ADSI ha conseguido unir a los directores de seguridad bajo un espíritu colaborativo y profesionalizador, promoviendo el intercambio de experiencias y el fortalecimiento del colectivo. Formar parte de esta asociación es contribuir al futuro de la seguridad integral en España.

¿Qué debe mejorar ADSI en relación con la prestación a sus asociados?

Aunque ya se realizan grandes esfuerzos y con muy buenos resultados en la organización de actividades, lo que más valoro personalmente es que hubiese una mayor frecuencia y variedad de visitas a empresas e instituciones, así como una mayor organización de jornadas y congresos, tanto en Barcelona como en Madrid.

¿Cómo podría incrementarse la colaboración entre directores de seguridad de ámbitos/sectores/empresas diferentes de nuestro país?

Considero que hay una asignatura pendiente que es la creación de una comunidad que trascienda a las relaciones puntuales y personales existentes

La tecnología actual facilita que se pudiera crear una red interna de socios de ADSI, empresas e instituciones colaboradoras donde cada miembro pueda compartir su CV, intereses y objetivos, y/o los de su organización para facilitar el encuentro de sinergias. 

Los jóvenes para encontrar trabajo, los seniors para encontrar talento. Los que ofrecen servicios para conocer a potenciales clientes, los que contratan servicios para conocer mejor a potenciales proveedores o partners. El sector público, para conocer de forma más estrecha a los roles relevantes del sector privado y viceversa. Las instituciones académicas para dar a conocer su oferta formativa beneficiando así a los que quieren aprender, especializarse o mantenerse actualizados.

En definitiva, tender puentes entre los socios solo puede redundar en una comunidad más fuerte, unida y donde cada uno pueda aportar y obtener más valor. Nos une mucho, solo falta un ecosistema que propicie que de forma orgánica surjan las sinergias. El reto: evitar la mercantilización de la Comunidad y la presencia de SPAM, lo cual requiere (como en cualquier otra comunidad) el establecimiento de normas y la moderación proactiva por parte de los organizadores.

En un mundo cada vez más globalizado y por tu experiencia, ¿destacarías algún país en la gestión de la seguridad y cómo mejorarías el intercambio de experiencias y conocimiento entre países?

Desde LISA Institute hemos realizado formación en los cinco continentes y hemos encontrado buenas y malas prácticas en todos los países. Sería simplificar en exceso destacar un solo país, ya que depende mucho del sector y de la industria, del tamaño de las organizaciones y su cultura de seguridad, de la legislación sectorial vigente, así como de la evolución de cada actor de seguridad pública y privada en el tiempo.

Aún así, creo que el intercambio de experiencias y conocimiento entre países, pasa por fundar una asociación o federación de asociaciones de múltiples países que lleguen a acuerdos para organizar actividades conjuntas. 

En dichas actividades, por sectores o temáticas, se podrían intercambiar de forma permanente (online) o anual (presencial) dichas experiencias, para que cada uno pueda exponer/recabar aquellas mejores experiencias y casos de éxito que considere útiles en su ecosistema propio.

¿Un hobby?

Disfruto de la lectura y los viajes con mi familia, que me permiten desconectar y observar el mundo desde otras perspectivas, culturas y geografías. También escucho continuamente podcast de temáticas de todo tipo, que me ayudan a mantenerme conectado con otras áreas del conocimiento y sectores.

¿Un libro?

«Pensar rápido, pensar despacio» de Daniel Kahneman (Premio Nobel de Economía), donde explica los sesgos cognitivos que influyen en la toma de decisiones humanas. En seguridad, inteligencia y ciberseguridad, comprender cómo pensamos y por qué erramos es esencial para mejorar el análisis y la anticipación.

La intuición puede ser útil, pero el pensamiento crítico y analítico es indispensable en contextos complejos. Este libro ayuda a mejorar la calidad de los análisis y decisiones bajo presión, evitando errores de percepción o sobreconfianza.

¿Una canción?

«Hall of Fame» de The Script ft. will.i.am. Es una canción que inspira a superarse, dejar huella y perseguir la excelencia, valores que identifican tanto a los profesionales de la seguridad como a los líderes que buscan proteger y transformar su entorno. Su mensaje de propósito y perseverancia conecta con la esencia del liderazgo en este ámbito.

¿Un lugar para desconectar?

Cualquier lugar recóndito y alejado de la civilización.

¿Un momento de la historia que te hubiera gustado vivir personalmente?

El periodo de la caída del Muro de Berlín, por lo que representó en términos de libertad, cambio geopolítico y esperanza colectiva. Fue un punto de inflexión que demostró que incluso los sistemas más rígidos pueden transformarse cuando la sociedad se une por un propósito.

LISA Institute también organiza eventos clave en el ámbito de la inteligencia, la ciberseguridad y la criminología aplicada. Este congreso es un ejemplo del compromiso con la formación de calidad y la creación de espacios de encuentro entre profesionale

➡️ Para conocer en detalle el desarrollo del Congreso LISA 2025, hemos publicado una serie de artículos que resumen las distintas mesas redondas y la entrega de premios.

La intermitente influencia de Israel en el Sahel: diplomacia de desarrollo y cooperación

Israel ha emergido como un actor clave en la compleja dinámica del Sahel africano, donde seguridad, diplomacia y desarrollo se entrelazan. A través de cooperación militar, transferencia tecnológica y proyectos agrícolas y sanitarios, el país busca consolidar su presencia en una región marcada por la inestabilidad y la competencia geopolítica. En este artículo, Artiom Vnebraci Popa analiza cómo Tel Aviv combina poder blando y capacidades estratégicas para fortalecer su influencia, equilibrando intereses pragmáticos con los desafíos políticos y sociales locales.

La región del Sahel africano ha emergido en las últimas décadas como un escenario estratégico de creciente importancia para múltiples actores internacionales. Entre ellos, Israel ha desarrollado una presencia significativa (aunque relativamente discreta), caracterizada por una estrategia multidimensional que combina cooperación en seguridad, transferencia tecnológica, inversiones económicas y diplomacia bilateral. 

La presencia israelí en el Sahel no constituye un fenómeno reciente, aunque sí ha experimentado una intensificación notable desde principios del siglo XXI. Históricamente, Israel mantuvo relaciones intermitentes con Estados africanos durante las décadas posteriores a su independencia, pero estas conexiones se vieron severamente afectadas por las presiones de países árabes y la solidaridad panafricana con la causa palestina durante los años setenta y ochenta.

Sin embargo, el colapso del orden bipolar de la Guerra Fría, las nuevas amenazas transnacionales y la búsqueda israelí de aliados en foros multilaterales crearon condiciones propicias para un reacercamiento. En el Sahel específicamente, la convergencia de intereses en materia de contraterrorismo, la necesidad de tecnología agrícola y de seguridad, así como el pragmatismo de gobiernos africanos enfrentados a desafíos existenciales, facilitaron la renovación de vínculos bilaterales que habían permanecido en stand by durante décadas.

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Fundamentos estratégicos de la presencia israelí en el Sahel

La aproximación israelí hacia la región del Sahel se articula en torno a diversos fines estratégicos interrelacionados, que van más allá de un interés simple por ampliar su influencia.

En el ámbito diplomático, el objetivo principal es la expansión de su reconocimiento a nivel global y la reducción del aislamiento que ha caracterizado su posición en foros internacionales (especialmente en la ONU y la Unión Africana). El respaldo de las naciones africanas en votaciones sobre el conflicto palestino-israelí tiene una importancia política notable. Un ejemplo de esto fue el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Israel y Chad en 2019, después de décadas sin vínculos oficiales. Estas acciones forman parte de una política exterior persistente, orientada a modificar el respaldo tradicional de los países africanos hacia la causa palestina.

La seguridad constituye otro eje fundamental de la estrategia israelí en el Sahel. Esta zona ha visto un notable aumento de actividad de grupos vinculados a Al‑Qaeda y al Estado Islámico, cuyas proclamas suelen incluir mensajes antisemitas y contrarios al Estado de Israel.

Así, para los organismos de inteligencia israelíes, contar con presencia en la región permite obtener información valiosa sobre redes yihadistas que mantienen lazos con organizaciones de la Península Arábiga e, incluso, con células en Europa. Asimismo, se ha observado inquietud en Israel ante la posibilidad de que existan conexiones (aunque limitadas), entre milicias del Sahel e Irán. Asimismo, la habilidad para seguir de cerca estos fenómenos y actuar de manera preventiva se considera un recurso estratégico para Israel.

Finalmente, el aspecto económico desempeña un papel clave. Israel busca aprovechar sus avances tecnológicos en ámbitos como la agricultura en zonas áridas, la gestión del agua, la energía solar y los sistemas de seguridad (campos en los que ha desarrollado un conocimiento especializado). El Sahel, que enfrenta problemas como la inseguridad alimentaria, la falta de recursos hídricos, el aumento de la población y una demanda energética en alza, se presenta como un mercado con potencial para la implementación de estas soluciones.

Al mismo tiempo, Israel ha procurado diversificar sus alianzas comerciales más allá de Europa y Norteamérica (un proceso que se ha visto favorecido por los Acuerdos de Abraham de 2020, que normalizaron sus relaciones con Emiratos Árabes Unidos, Bahrein y Marruecos). Esto ha facilitado nuevas oportunidades de colaboración económica en África, en ocasiones con la participación de socios del Golfo.

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Dimensión militar y de seguridad: asistencia, entrenamiento y transferencia tecnológica

La colaboración en materia de defensa y seguridad representa, sin duda, uno de los aspectos más consolidados y visibles de las actividades israelíes en el Sahel. Israel se ha posicionado como un proveedor clave de formación en contraterrorismo, equipos de seguridad y sistemas de vigilancia para varios estados de la zona. 

Chad destaca como el ejemplo más representativo de esta colaboración en seguridad. Durante el mandato del expresidente Idriss Déby (fallecido en enfrentamientos con grupos rebeldes en 2021), el país fortaleció notablemente sus lazos con Israel, que abarcaban desde la instrucción de unidades especiales hasta el suministro de material militar y el intercambio de inteligencia. Asesores israelíes capacitaron a tropas de élite del ejército chadiano en técnicas antiterroristas, combate en entornos urbanos y labores de obtención de información. 

En el caso de Níger, durante el gobierno de Mahamadou Issoufou (2011–2021) se produjeron gestos de acercamiento en el plano diplomático, pero tras el golpe de Estado de julio del 2023, la nueva junta militar adoptó una política de distanciamiento respecto a varios aliados occidentales, lo que ha afectado también cualquier iniciativa incipiente de colaboración con Israel.

El caso de Mali refleja un panorama distinto, pero igualmente complejo. Aunque no existen registros de relaciones diplomáticas plenas entre Bamako y Tel Aviv hasta años recientes, hay indicios de contactos indirectos en el ámbito de la seguridad, principalmente vinculados a la participación de empresas israelíes en contratos de protección de instalaciones y misiones internacionales en territorio maliense, como las asociadas a la MINUSMA. Aún y así, la orientación pragmática del gobierno militar instaurado tras los golpes de 2020 y 2021 ha reconfigurado las alianzas de seguridad de Mali, priorizando los vínculos con Rusia y otros actores no occidentales (lo que deja abierta la posibilidad de relaciones puntuales con proveedores israelíes).

De esta forma, la cooperación, cuando existe, se inscribe en un entorno de alta volatilidad política, donde los cambios de régimen, la competencia entre potencias externas y las tensiones internas determinan el alcance y la continuidad de los vínculos. En este sentido, la participación israelí en el Sahel debe entenderse como parte de un proceso más amplio de diversificación de socios en seguridad, en el que las herramientas tecnológicas se convierten en un componente clave de la arquitectura de defensa y control en una de las regiones más inestables en la actualidad internacional.

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Cooperación agrícola y de desarrollo

Más allá de la esfera militar, Israel ha invertido considerablemente en cooperación para el desarrollo con los países del Sahel a través de MASHAV (la Agencia Israelí de Cooperación Internacional para el Desarrollo del Ministerio de Relaciones Exteriores). Fundada en 1958, MASHAV constituye uno de los instrumentos más antiguos y consistentes de la diplomacia israelí hacia el Sur Global, centrando su labor en la transferencia de conocimientos en agricultura, gestión hídrica, salud pública, educación y desarrollo comunitario. En el Sahel, la agencia ha impulsado proyectos y programas que, aunque modestos en escala en comparación con los de potencias mayores, generan vínculos interpersonales y de cooperación técnica entre las élites locales e Israel.

En Chad, Israel ha consolidado una cooperación agrícola centrada en la transferencia de conocimientos y tecnologías adaptadas a condiciones áridas (un ámbito en el que el país israelí posee experiencia reconocida). En este marco, MASHAV y KKL-JNF (Keren Kayemeth LeIsrael) han desempeñado un papel destacado en la promoción de iniciativas conjuntas orientadas a la capacitación técnica, la gestión del agua y la modernización de la agricultura chadiana. Delegaciones de KKL-JNF visitaron Chad en 2023 y 2024 para trabajar con autoridades locales en proyectos piloto vinculados al uso eficiente del agua y al desarrollo agrícola sostenible, centrados en la adaptación de técnicas de riego por goteo, fertirrigación y cultivos protegidos. Aunque la escala de estas acciones sigue siendo limitada, su impacto diplomático se inscribe en una estrategia más amplia de “diplomacia del desarrollo”, mediante la cual Israel proyecta su imagen como socio tecnológico y promotor de soluciones innovadoras para la agricultura en regiones afectadas por el cambio climático y la escasez de recursos hídricos.

El sector de la salud pública representa otro eje importante de la cooperación israelí en el Sahel. Israel ha desplegado a través de su agencia de cooperación MASHAV y de organizaciones humanitarias afines (IsraAID y otros) actividades de asistencia sanitaria en Sudán del Sur centradas en formación médica, entrega de equipamiento y respuesta humanitaria en emergencias. Entre 2024–2025 estas acciones adquirieron mayor visibilidad: se registró la realización de formaciones médicas móviles en la Unidad de Cuidados Intensivos (ICU) del Hospital de Juba, y el Ministerio de Relaciones Exteriores anunció en agosto de 2025 un paquete de ayuda urgente para hacer frente a un brote de cólera en el país, que incluye material médico, sistemas de purificación de agua, kits de higiene y raciones alimentarias.

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Motivaciones y Contradicciones en la Estrategia Israelí

La parcial presencia de Israel en el Sahel forma parte de una estrategia multidimensional que combina seguridad, diplomacia y cooperación técnica. Aunque en apariencia heterogénea, esta estrategia responde a una lógica pragmática: Israel aprovecha las necesidades de los gobiernos de la zona del Sahel en materia de seguridad, agua, agricultura y salud, mientras persigue sus propios objetivos de política exterior (como proyección internacional, legitimidad en foros multilaterales y diversificación de alianzas más allá de su entorno inmediato).

El contraterrorismo ha sido el principal punto de convergencia. Los gobiernos del Sahel, enfrentados a insurgencias yihadistas persistentes, valoran la experiencia israelí en inteligencia, vigilancia y operaciones de baja intensidad. Para Israel, esta cooperación ofrece beneficios en materia de monitoreo de amenazas transnacionales, ensayo de tecnologías de defensa en entornos áridos y consolidación de relaciones con actores que históricamente le eran hostiles. Sin embargo, el alcance real de esta cooperación es limitado: Israel carece de la capacidad financiera y logística para igualar la escala de potencias como Estados Unidos, Francia, Rusia o China en la región. Su papel se restringe a nichos de alta especialización más complementario que sustitutivo respecto a los grandes actores.

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Pero ante estas limitaciones estructurales, Israel ha optado por una diplomacia de desarrollo y científica que se apoya en el poder blando. A través de su agencia MASHAV, de sus empresas tecnológicas y ONG’s israelíes, el país ha promovido programas de cooperación en agricultura, agua, salud y educación en países como Chad y, en menor medida, Burkina Faso y Níger. Esta forma de “diplomacia de conocimiento” busca proyectar una imagen de Israel como socio innovador y solidario, reforzando legitimidad y acceso político sin generar el rechazo que podría acompañar una presencia militar más visible. En un entorno donde la influencia se mide cada vez más por la capacidad de ofrecer soluciones tecnológicas a problemas de desarrollo, Israel intenta posicionarse como un proveedor de innovación más que de coerción.

No obstante, la estrategia enfrenta contradicciones. En los múltiples países de la zona del Sahel mayoritariamente musulmanas, la simpatía hacia la causa palestina sigue siendo amplia, lo que limita el margen de maniobra política de los gobiernos que cooperan abiertamente con Israel. Además, el auge de discursos soberanistas y antioccidentales tras los golpes de Estado en Mali, Burkina Faso y Níger introduce una tensión adicional: Israel es percibido por ciertos sectores como aliado del bloque occidental, lo que comienza a erosionar su aceptación local.

A ello se le ha de sumar la competencia creciente de actores alternativos como Rusia, Turquía, China y los países del Golfo (que ofrecen apoyo financiero y militar a una escala que Israel no puede igualar). Frente a este entorno, la estrategia israelí en el Sahel depende más de su credibilidad tecnológica, reputación humanitaria y redes personales construidas a través de décadas de formación y cooperación civil que de su peso económico o militar.

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Los sistemas de alarma y el auge de la seguridad privada residencial

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El auge de las alarmas en el hogar, impulsado por el miedo a la ocupación de viviendas, es un hecho. Sin embargo, la percepción general sobre sus niveles de seguridad dista mucho de la realidad operativa y legal que rige estos servicios ofrecidos por empresas privadas. En este artículo, Paz Quintero López, alumna del Máster Profesional de Analista Criminal y Criminología Aplicada, analiza esta problemática.

Anatomía de un sistema de alarma

Una alarma doméstica es un conjunto de dispositivos electrónicos diseñados para proteger una vivienda de una posible intrusión. Las razones para tener un sistema de alarma en el hogar son varias: prevenir allanamientos, robos en la propiedad y daño a las personas.

Aunque es posible instalar una alarma local (el aviso llega a tu móvil, pero nada más), lo recomendable es conectarla a una Central Receptora de Alarmas (CRA). Esta debe pertenecer al registro de empresas de seguridad privada. El objetivo de este aparato electrónico es triple: detectar, disuadir y alertar. El kit básico suele incluir una central con teclado y tarjeta SIM, que envía señales a la CRA. También incorpora detectores de movimiento (con y sin captación de imágenes), detectores magnéticos para puertas o ventanas, y una sirena.

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Hay sistemas inalámbricos, cuyos elementos funcionan con batería o, sistemas cable, si se trata de una alarma para proteger lugares sensibles de mayor riesgo.

Protocolo de gestión de alarmas de una CRA

Para que un sistema de alarma se active, debe sonar la sirena y enviarse una señal de alerta encriptada a la CRA. Esto ocurre cuando alguno de sus sensores (magnéticos, de movimiento, sísmicos o perimetrales) detecta un cambio en el circuito de protección. Dicho cambio debe producirse mientras el sistema ha estado armado (conectado).

Si la alarma funciona en modo local, el aviso de que ha saltado solo llegará por los medios que hayamos previsto (SMS o notificaciones en el smartphone). En cambio, si una compañía de seguridad presta el servicio de verificación de alarmas, se aplica un protocolo estricto según la legislación vigente. Este procedimiento evita avisar a la policía en caso de una falsa alarma.

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La legislación sobre verificación de alarmas

El proceso de verificación es un pilar fundamental del sistema de seguridad privada en España, regulado por normativas como la Orden INT/316/2011. Tiene doble finalidad:

  • Reducir las falsas alarmas: Las falsas alarmas pueden deberse a fallos técnicos, movimientos de mascotas, errores del usuario o condiciones ambientales (como una ventana que se cierra por el viento). Estos avisos saturan los servicios de emergencia y desvían recursos que podrían ser necesarios en situaciones de riesgo real.
  • Garantizar una respuesta policial eficiente: La ley exige que la CRA verifique una alarma antes de notificar a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado (FFCCSE). Esto garantiza que cada aviso a la policía corresponda a una situación con alta probabilidad de intrusión real. Así se optimizan los tiempos de respuesta y se mejora la efectividad de la intervención.

Los métodos de verificación en un salto de alarma

Para corroborar si un salto de alarma es real, se pueden utilizar varios procesos:

  • Verificación secuencial: Deben activarse dos o más sensores en un tiempo muy corto, para cerciorarnos de que la persona intrusa se está desplazando por el interior de la vivienda. Por ejemplo, el sensor magnético de la puerta y un sensor de movimiento en el interior.
  • Verificación por vídeo: Las cámaras del sistema de alarma graban la escena que capten durante el salto y envían las imágenes a la CRA. Los operadores pueden ver en tiempo real si hay una persona en el interior de la casa. Este es, sin duda, el método más eficaz.
  • Verificación de audio: Un micrófono dentro de la centralita de la alarma permite al operador escuchar si hay ruidos sospechosos, como cristales rotos o voces pidiendo auxilio.
  • Verificación personal: En algunos casos, la empresa de seguridad puede enviar a un vigilante para verificar la situación in situ. Sin embargo, esta opción suele depender de un servicio contratado adicional y no permite que el vigilante intervenga físicamente. No se trata de un servicio de seguridad personal, sino de una revisión del acceso a la vivienda. En algunos casos, si se ha contratado custodia de llaves, el vigilante puede entregarlas a la policía.

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La cadena de reacción ante un aviso de alarma

En cuanto la CRA verifica la alarma y la clasifica como un incidente real, se activa un protocolo de aviso estricto y predefinido. Este protocolo incluye los siguientes pasos:

  • Aviso al usuario o a sus contactos: Se notifica al titular de la alarma o a sus contactos de emergencia que ha ocurrido un salto de alarma con posible intrusión. 
  • Aviso a las FFCCSE: La CRA se comunica de inmediato con la policía, a través de canales directos y seguros para evitar demoras.
  • Seguimiento del incidente: Durante la intervención policial, la CRA mantiene un contacto constante con la patrulla en el lugar. Esto permite facilitar información en tiempo real y un registro de lo sucedido. 

Las limitaciones legales y la responsabilidad compartida

Una de las mayores fuentes de frustración para los usuarios es la percepción errónea de las responsabilidades. Es crucial entender que las empresas de seguridad privada operan bajo un marco legal muy estricto y sus funciones son estas:

  • Función disuasoria y de notificación: La Ley de Seguridad Privada, en España, no otorga a las empresas de seguridad la facultad de detener, ni de intervenir físicamente ante un robo. Esto evita situaciones de conflicto o uso indebido de la fuerza, preservando el orden público y la seguridad jurídica.
  • La ocupación: una distinción jurídica vital: El debate sobre la ocupación ilegal de viviendas es un ejemplo perfecto de la necesidad de comprender el marco legal. Desde la perspectiva jurídica y criminológica, es fundamental distinguir entre el delito de robo con fuerza y el delito de usurpación (ocupación).
    • Robo con fuerza: Se tipifica como tal cuando una persona, con ánimo de lucro, se apodera de bienes ajenos empleando la fuerza en las cosas para acceder o abandonar el lugar. En este caso, la alarma salta, se verifica y la policía puede intervenir de inmediato, ya que se considera un delito flagrante.
    • Usurpación (ocupación): Se refiere a la ocupación ilegal de un inmueble que no constituye morada (una segunda residencia, un inmueble vacío, etc.) sin violencia ni intimidación. Aquí, la alarma puede detectar la intrusión inicial, pero una vez que los ocupas han tomado posesión del inmueble y se considera su «residencia», el proceso de desalojo ya no es una actuación policial inmediata, sino un procedimiento civil que debe ser ordenado por un juez. Aunque algunas empresas ofrecen servicios de «acuda» para intentar disuadir en las primeras horas, la batalla legal se libra en los tribunales, no en la puerta de la vivienda.
  • Responsabilidad del usuario: El usuario también tiene un papel activo y responsable. No basta con contratar un servicio y esperar que todo funcione a la perfección. Las responsabilidades del titular de una alarma incluyen:
    • Evitar falsas alarmas: Configurar correctamente el sistema, notificar a la empresa si hay mascotas en casa, y no olvidar desconectar la alarma antes de entrar. Las falsas alarmas reiteradas pueden acarrear sanciones económicas.
    • Mantenimiento del sistema: Aunque la empresa de seguridad tiene la obligación de realizar un mantenimiento periódico, el usuario debe informar de cualquier fallo o anomalía en el funcionamiento de los equipos.
    • Protección de datos: Es importante ser consciente de que los sistemas de videoverificación graban imágenes, lo que conlleva la obligación de cumplir con la normativa de Protección de Datos (RGPD) y notificar la presencia de cámaras a terceros, por ejemplo, mediante un cartel visible.

La seguridad en el hogar: un enfoque integral

La seguridad no se limita a la tecnología; es una estrategia integral que combina elementos pasivos y activos.

  • Medidas de seguridad pasiva: Son aquellas que no se activan, sino que previenen el delito. Esto incluye puertas blindadas o acorazadas, ventanas con cristales de seguridad, rejas y una buena iluminación en las áreas exteriores. Un delincuente busca la ruta de menor resistencia, y las medidas pasivas aumentan el esfuerzo, el tiempo y el riesgo para el ladrón.
  • Medidas de seguridad activa: Los sistemas de alarma son el ejemplo más claro. Su función es la de detectar, disuadir y alertar. Si nos ponemos en el lugar de alguien que pretende robar, evitaríamos entrar en un hogar que tiene una placa de una compañía de alarmas y elegiríamos el que no lo tiene (instalar una placa sin tener realmente un sistema contratado puede acarrear sanciones legales).

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Tener una alarma conectada con una CRA para proteger nuestra casa es una medida activa. Nos ofrece una herramienta adicional de disuasión frente a posibles robos. Sin embargo, no es un escudo mágico. Tiene sus limitaciones y conlleva responsabilidades para quien la instala en el hogar o en el negocio.


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Kaliningrado: qué es, dónde se ubica y a quién pertenece

Descubre la historia, ubicación y relevancia de Kaliningrado, el enclave ruso en el corazón de Europa.

En el extremo occidental de Rusia, hay un territorio que se distingue por su singularidad geográfica e histórica. Aunque pertenece a Rusia, Kaliningrado está separado del resto del país por otros estados, convirtiéndose en un punto estratégico que despierta interés y curiosidad a nivel mundial. Su pasado y ubicación lo convierten en un tema fascinante para quienes desean entender mejor la complejidad de las fronteras y la política europea.

Ubicación del óblast de Kaliningrado / Créditos: TINAS

¿Qué es Kaliningrado?

Kaliningrado es una ciudad portuaria y una región (óblast) de Rusia, situada en Europa Oriental, junto al mar Báltico. Esta área fue conocida anteriormente como Königsberg, una ciudad de gran importancia histórica y cultural en la antigua Prusia. Actualmente, el óblast de Kaliningrado es un exclave ruso, lo que significa que está separado territorialmente del resto de Rusia. Rodeado por Polonia y Lituania (ambos países de la Unión Europea), Kaliningrado tiene una superficie aproximada de 15,100 km² y una población cercana al medio millón de habitantes. Además, su capital lleva el mismo nombre: Kaliningrado.​

¿Por qué Kaliningrado pertenece a Rusia?

El territorio de Kaliningrado pasó a formar parte de Rusia como resultado del final de la Segunda Guerra Mundial. Antes, era parte del Reino de Prusia y luego de Alemania, bajo el nombre de Königsberg. Cuando la Unión Soviética derrotó a la Alemania nazi, en los acuerdos de Potsdam se decidió dividir Prusia Oriental, asignando esta región a la Unión Soviética. Desde entonces, la ciudad se renombró en honor a Mijaíl Kalinin, un destacado líder soviético. Tras la disolución de la URSS en 1991, Kaliningrado se mantuvo como parte de la Federación Rusa, siendo su único exclave europeo.

¿Por qué es un enclave estratégico?

La ubicación de Kaliningrado le otorga una importancia estratégica considerable. Situado entre dos miembros de la Unión Europea y la OTAN, Polonia y Lituania, la región representa la única salida rusa al mar Báltico en esa zona, con un puerto vital para Rusia. Esta situación la convierte en un punto clave para la defensa y la proyección de poder militar ruso, especialmente por la presencia de sistemas de misiles y fuerzas militares que actúan como un bastión en Europa. Esta posición estratégica ha generado tensiones con la OTAN y lleva a mantener una vigilancia constante en la región.​​

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El aspecto histórico y cultural de Kaliningrado

Kaliningrado no solo es relevante por su ubicación política, sino también por su rica historia. Fundada en el siglo XIII por la Orden Teutónica bajo el nombre de Königsberg, fue una ciudad próspera y centro cultural alemán durante siglos. De hecho, es importante culturalmente por ser la ciudad natal del filósofo Immanuel Kant. Después del cambio de soberanía tras la Segunda Guerra Mundial, la población alemana fue desplazada y la ciudad fue repoblada por ciudadanos soviéticos y, después, rusos. Hoy en día, aunque es una ciudad rusa, aún conserva vestigios de su pasado europeo y prusiano.​

La situación actual y desafíos de Kaliningrado

Kaliningrado sigue siendo un exclave desconectado geográficamente del territorio principal ruso, lo que genera desafíos logísticos y económicos. La dependencia de transportes a través de países vecinos limita la movilidad de mercancías y personas. Además, las sanciones internacionales hacia Rusia potencian las restricciones que afectan su desarrollo económico. Sin embargo, Kaliningrado continúa siendo un punto crucial para Rusia en Europa, tanto desde la perspectiva militar como comercial.​

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Kaliningrado en el mapa geopolítico mundial

No obstante, esta región es más que un territorio. Es un símbolo de la complejidad de las relaciones internacionales en Europa. Su condición de enclave ruso dentro de la Unión Europea y la OTAN lo convierte en un actor importante en la dinámica de seguridad y política en la región. Los países vecinos y Rusia mantienen un delicado equilibrio que hace de Kaliningrado un territorio siempre en observación, un punto clave en cualquier análisis de seguridad europea.​

¿Por qué se han enfrentado Pakistán y Afganistán?

Pakistán y Afganistán viven una nueva etapa de tensión marcada por ataques, acusaciones cruzadas y conflictos fronterizos. El grupo TTP y los bombardeos sobre Kabul han reavivado viejas disputas.  En este artículo, el alumno del Máster Profesional de Analista de Inteligencia de LISA Institute, Francisco Javier Peña, explica cómo las relaciones entre ambos países se debilitan mientras crecen los riesgos de nuevos enfrentamientos.

Tras el acuerdo de Doha de 2020, Estados Unidos y sus aliados de la OTAN retiraron sus tropas de Afganistán. Esto dejó vía libre a los talibanes para hacerse rápidamente con el control del país. La normalización de las relaciones tuvo como objetivo evitar una mayor influencia de Al Qaeda en el territorio. Esta organización terrorista estaba respaldada por los talibanes.

Con la firma del acuerdo se buscaba una tregua entre el gobierno de la República Islámica de Afganistán y la organización terrorista afgana. Además, el pacto contemplaba la eliminación de las sanciones económicas impuestas a Afganistán. Fue respaldado por China, Rusia, Pakistán, la India y el Consejo de Seguridad de la ONU en pleno.

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Sin embargo, una vez desaparecieron las tropas occidentales, los talibanes no tardaron en reaccionar y en pocos meses ya dominaban el país de nuevo. En agosto de 2021, se forzó la dimisión y huida del presidente, Ashraf Ghani, tras la toma de la capital, Kabul. Con esto, se restableció el Emirato Islámico de Afganistán. Ghani, tras escapar a través de Tayikistán, encontró asilo en Emiratos Árabes Unidos. 

Además, la retirada occidental de Afganistán se produjo de forma acelerada y caótica, dejando atrás gran parte de la infraestructura y el material usado durante años. En medio de este caos ocurrieron los atentados suicidas en el Aeropuerto Internacional Hamid Karzai, que dejaron más de 180 muertos, incluidos 13 militares estadounidenses.

Los atentados fueron reconocidos por el Estado Islámico del Gran Jorasán, también conocido como ISIS-K, una organización militar salafista yihadista rival de los talibanes. Durante estas fechas se confirmó la colaboración en materia de inteligencia entre Estados Unidos y los talibanes con el objetivo de frustrar otros posibles ataques.

Dentro de su nueva realidad, Afganistán perdió en pocos meses los avances sociales conseguidos durante los últimos 20 años. Se volvieron comunes las detenciones, desapariciones y asesinatos de aquellos en contra del movimiento talibán. Se prohibieron los partidos políticos y se limitó la educación femenina hasta el sexto grado.

Por su parte, los talibanes afganos obtuvieron una gran cantidad de material militar estadounidense. Incluye armas, municiones de distintos calibres, vehículos y helicópteros de combate. Además, cuentan con buena parte de la infraestructura desarrollada durante los últimos años. En la actualidad, los talibanes buscan el reconocimiento internacional de su nuevo Estado.

En un primer momento, desde Pakistán se vio con buenos ojos la vuelta de los talibanes al poder, ya que, al igual que a Bangladesh, los consideraban como unos importantes aliados estratégicos contra su mayor rival regional, la India. Sin embargo, esta percepción cambió rápidamente con el resurgimiento del grupo Tehreek-e-Taliban Pakistan (TTP), también conocidos como los talibanes pakistaníes.

Solamente durante el año 2024, el TTP reivindicó más de 600 atentados en territorio pakistaní. Esta constante amenaza, unida a la supuesta colaboración entre talibanes afganos y pakistaníes, ha producido una grave escalada bélica a través de la frontera afgano-pakistaní.

¿Qué ha sucedido entre Pakistán y Afganistán?

A principios de octubre de 2025, Pakistán realizó un ataque aéreo sobre la ciudad de Kabul. Alegó la presencia de Noor Wali Mehsud, líder del grupo talibán pakistaní. El TTP, formado en 2007 bajo la influencia directa de Al Qaeda, atormentó durante años a Pakistán. Fue responsable de ataques como el de la escuela de Peshawar en 2014.

Sin embargo, el gobierno afgano niega la presencia del TTP en su capital. Sugiere que los bombardeos sobre Kabul podrían estar vinculados a la visita a Nueva Delhi, capital de la India, por parte de Amir Khan Muttaqi, líder talibán y ministro de Exteriores. Una posible alianza entre la India y los talibanes sería un golpe duro para Pakistán.

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La represalia afgana no tardó en llegar y el portavoz talibán, Zabihullah Mujahid, avisó de los consiguientes ataques contra las posiciones militares pakistaníes en la frontera. Pakistán y Afganistán cuentan con una amplia frontera en disputa (más de 2.600 kilómetros) conocida como la línea Durand.

Esta frontera artificial se creó a finales del siglo XIX, durante la época de la India Colonial, con el objetivo de dividir a los pastunes. Esta etnia da origen a los talibanes. En un primer reporte se hablaba de más de 20 militares pakistaníes muertos y 9 terroristas abatidos. Sin embargo, ambas partes afirmaban haber causado muchas más bajas a sus enemigos.

Los enfrentamientos a lo largo de la línea Durand no cesaron. En los días siguientes se produjeron decenas de bajas en ambos bandos, incluyendo civiles. Desde Islamabad se acusó a los talibanes afganos de colaborar directamente con los talibanes pakistaníes en los asaltos a sus posiciones defensivas, especialmente en el distrito de Kurram.

Además, ambos países no se han limitado a usar infantería durante este conflicto. Se he registrado el uso de morteros y artillería, así como la movilización de algunos carros de combate a lo largo de la frontera y la preparación de sistemas antiaéreos en respuesta a los bombardeos. Los últimos reportes informaban de cientos de heridos, tanto de personal militar como civil.

A pesar del caos inicial y de las acusaciones mutuas, Arabia Saudí y Catar decidieron intervenir y abogar por una desescalada. El alto al fuego no ha logrado reabrir los cruces fronterizos, que siguen cerrados desde el inicio de las hostilidades. Sin embargo, parece haber abierto un punto importante de diálogo entre las partes. Desde Kabul insisten en que actuaron en represalia por los bombardeos en la capital. Por su parte, Pakistán mantiene sus acusaciones de colaboración con el TTP.

¿Cuáles son las consecuencias del enfrentamiento entre Afganistán y Pakistán?

Afganistán y Pakistán se encuentran en una situación diplomática muy delicada. Si bien los esfuerzos de Arabia Saudí y Qatar parecen haber tenido un relativo éxito, la tregua es frágil y podría fragmentarse en cualquier momento. A estas conversaciones de paz se unieron Estados Unidos y Turquía, estableciendo relaciones con los propios talibanes afganos.

La rápida intervención de Estados Unidos parece ser un movimiento preventivo ante posibles acciones diplomáticas de China o Rusia. No sería una acción exclusivamente orientada a la paz en una región tan volátil.

Pakistán ha sido un aliado estratégico histórico de los talibanes afganos. Sin embargo, la presencia del TTP y el escaso control gubernamental de su territorio han deteriorado esta relación. Esto podría derivar en nuevos enfrentamientos militares a corto plazo.
El terreno montañoso de Pakistán y Afganistán ya fue utilizado por los talibanes en sus luchas contra la Unión Soviética y contra Estados Unidos y sus aliados. Por ello, sigue siendo un factor clave para la proliferación de células del TTP y para una mayor división entre Islamabad y Kabul.

Además, Pakistán enfrenta un desequilibrio interno que puede facilitar futuros conflictos. Aparte de las constantes disputas con la India por la región fronteriza de Cachemira, el país vive una grave crisis económica. Esta situación amenaza la continuidad de su gobierno.

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Por otro lado, no se puede obviar la crisis humanitaria que se vive en Afganistán. Los retrocesos sociales tras la vuelta de los talibanes son alarmantes, sobre todo entre la población femenina del país. La comunidad internacional no cuenta con la capacidad y ni la voluntad suficiente como para intervenir de forma contundente y solucionar un grave problema que amenaza a generaciones enteras. Por el momento, solo se puede aspirar a un movimiento revolucionario interno o la intervención de actores de primera línea mundial con nuevos intereses en la región.

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El cierre del Gobierno en Estados Unidos alcanza récord histórico

El bloqueo presupuestario entra en su día 36 y amenaza servicios esenciales, mientras las disputas sobre el sistema sanitario agravan el impacto social del cierre en el gigante americano.

El cierre del Gobierno estadounidense de 2025, vigente desde el mes de octubre, ha alcanzado su punto más prolongado en la historia del país al superar el bloqueo de 2018-2019 ocurrido durante el primer mandato del presidente Donald Trump. La situación se consolidó tras una nueva derrota en el Senado, donde por decimocuarta vez fracasó la aprobación de una resolución de financiación respaldada por la Cámara de Representantes. La votación concluyó con 54 votos en contra y 44 a favor, sin llegar al umbral de 60 necesario, lo que extendió el cierre a su día 36.

En medio de este estancamiento, las advertencias comenzaron a multiplicarse. El secretario de Transportes, Sean Duffy, advirtió que podrían cerrarse «ciertas partes del espacio aéreo» si la paralización se prolonga hasta la próxima semana. Según explicó a la cadena CBS, esa medida podría acarrear «retrasos y cancelaciones masivas» de vuelos en todo el país, lo que elevaría aún más los costes sociales del conflicto político en curso entre republicanos y demócratas.

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El líder de la minoría demócrata en el Congreso, Chuck Schumer, confirmó que su partido evalúa opciones para revertir el bloqueo. «Estamos explorando todas las opciones», afirmó, dejando entrever que continúan las negociaciones internas para diseñar una salida que permita reabrir el Gobierno. Mientras tanto, los contactos entre legisladores se intensifican, sin que de momento se vislumbre una propuesta capaz de romper la parálisis institucional.

El enfrentamiento responde a desacuerdos sobre el sistema sanitario y los subsidios de la Ley del Cuidado de Salud a Bajo Precio. Los demócratas buscan extender las ayudas, mientras que los republicanos se oponen, en línea con las políticas impulsadas por Trump. El presidente, por su parte, promovió la eliminación de la regla del filibusterismo, que exige una mayoría de 60 votos para aprobar la mayoría de las leyes, lo que abriría la puerta a una financiación temporal. Sin embargo, los demócratas rechazan esa idea por sus implicaciones a largo plazo.

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En redes sociales, Trump reiteró sus exigencias al Congreso. «Terminen ya con el filibusterismo, terminen inmediatamente con este ridículo cierre de Gobierno y, después y lo más importante, aprueben todas las maravillosas políticas republicanas con las que hemos soñado durante años y nunca hemos obtenido», escribió en Truth Social. No obstante, su mensaje desencadenó una nueva ola de críticas sobre el coste político del cierre y el papel de la Casa Blanca en su prolongación.

En el plano social, los efectos son tangibles. Programas de asistencia como el SNAP y los subsidios alimentarios enfrentan retrasos, afectando a millones de beneficiarios. Tras unas declaraciones controvertidas de Trump en las que afirmó que dichas ayudas solo se otorgarían «cuando los demócratas reabran el Gobierno», la Casa Blanca salió a aclarar su posición. La portavoz Karoline Leavitt aseguró que Washington «está cumpliendo plenamente con la orden judicial» y explicó que se está utilizando «un fondo de contingencia destinado a emergencias, catástrofes y guerras», aunque reconoció que el presidente «no quiere tener que usar este fondo en el futuro».

Avistamientos de drones obligan a Bélgica a cerrar su espacio aéreo

Drones obligaron a cerrar aeropuertos y sobrevolaron bases militares del país europeo, y Defensa sospecha de una intervención de Rusia.

El aeropuerto de Bruselas-Zaventem cerró nuevamente su espacio aéreo este martes 4 de noviembre tras detectarse un nuevo dron pocos minutos después de reanudar sus operaciones. La decisión se produjo tras un primer cierre por la misma causa, que obligó a desviar vuelos hacia Charleroi, Brujas, así como a ciudades extranjeras como París, Maastricht, Colonia y Fráncfort, según Flight Radar. «El espacio aéreo se ha cerrado porque la policía avistó un dron. Es el procedimiento estándar, ya que puede poner en peligro la aviación civil», explicó el ministro de Defensa, Theo Francken, al informar también de avistamientos cerca de bases militares.

Los incidentes se extendieron a otras zonas del país. El aeropuerto de Lieja suspendió temporalmente su actividad tras una nueva detección de drones, mientras en Peer se reportó la presencia de seis aparatos en las cercanías de la base aérea de Kleine-Brogel, según confirmó el alcalde Steven Matheï. También se registraron avistamientos en Florennes, al sur del territorio. «Cuando se detecta un dron, el procedimiento estándar consiste en suspender los vuelos durante al menos 30 minutos», declaró un portavoz del controlador aéreo Skeyes a RTBF.

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Los primeros cierres comenzaron hacia las 20.00 hora local, después de que Bruselas observara tres drones, informó Het Laatste Nieuws. Ambos aeropuertos reanudaron sus actividades alrededor de las 21.00, aunque Bruselas volvió a clausurar su tráfico aéreo tras la aparición de otro aparato.

Las autoridades investigan la naturaleza de los vuelos y su posible vínculo con el espionaje. En las últimas semanas, se han detectado drones sobre instalaciones estratégicas belgas, lo que llevó al Ejército a autorizar su derribo si es posible «sin causar daños colaterales». En una entrevista, el ministro Francken señaló que los aparatos podrían estar relacionados con «intentos de espionaje por parte de Rusia», aunque reconoció que aún «no hay información concreta sobre el origen de los drones».

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El socialdemócrata Mamdani vence las elecciones a la Alcaldía de Nueva York

Zohran Mamdani se convierte en el primer alcalde musulmán de Nueva York tras vencer a Andrew Cuomo y Curtis Sliwa.

Zohran Mamdani ganó este martes las elecciones locales a la Alcaldía de Nueva York con más del 50 por ciento de los votos. Con el 98 % escrutado, el candidato demócrata obtuvo el 50,4 % de los sufragios y superó al exgobernador Andrew Cuomo, respaldado por el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, que alcanzó el 41,6 %. En tercer lugar, quedó el republicano Curtis Sliwa, con poco más del 7 por ciento, según la Junta Electoral de Nueva York.

Mamdani es ya el primer alcalde musulmán de la historia de la ciudad más poblada del país. En su discurso de victoria, se definió como un líder «joven, musulmán y socialista democrático», y reivindicó su identidad sin reservas: «Me niego a disculparme por nada de esto». En su discurso, comenzó citando a Eugene Debs: «Puede que el sol se haya puesto sobre nuestra ciudad esta noche, pero vislumbro el amanecer de un día mejor para la humanidad».

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Durante su intervención, el nuevo alcalde recordó los esfuerzos de sus votantes y trabajadores. Afirmó que las «manos con dedos magullados de levantar cajas, palmas callosas por el manillar de las bicicletas de reparto y nudillos con cicatrices» habían podido «atreverse a aspirar» a la Alcaldía. Para Mamdani, esta victoria representa un «mandato para el cambio, una nueva política y una ciudad que podamos costear».

El dirigente socialdemócrata agradeció el apoyo de su equipo de campaña, de sus padres y de su esposa. Además, adelantó que su administración será «ambiciosa» y buscará afrontar la crisis del coste de vida. También planteó congelar los alquileres para más de dos millones de inquilinos y ofrecer «cuidado infantil universal» en toda la ciudad. Además, prometió contratar «miles de maestros más» y reducir la «burocracia excesiva».

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Asimismo, destacó la necesidad de una nueva estrategia en materia de seguridad pública. Para ello, prometió crear un «departamento de seguridad comunitaria» para enfrentar la crisis de salud mental y el sinhogarismo. Del mismo modo, se dirigió a las minorías afectadas por las políticas de Trump. «Tu lucha también es la nuestra», dijo, al incluir a inmigrantes, mujeres negras despedidas por el presidente, miembros de la comunidad trans y madres solteras.

Mamdani extendió su mensaje a las comunidades religiosas y laborales. Prometió una ciudad que «no vacila en la lucha contra el antisemitismo» y en la que «más de un millón de musulmanes sepan que pertenecen». De hecho, aseguró que hará rendir cuentas a los «malos caseros» y evitará que «multimillonarios como Trump evadan impuestos». En alusión directa al presidente, sentenció: «Si alguien puede mostrarle a una nación traicionada por Donald Trump cómo derrotarlo, es la ciudad que lo vio nacer».

La oposición reconoce los resultados

Andrew Cuomo y Curtis Sliwa reconocieron la victoria del demócrata Zohran Mamdani. Cuomo afirmó sentirse «orgulloso» de haber librado «la lucha correcta» y defendió que su campaña «trascendió la política partidista» al unir «a demócratas, republicanos e independientes». Aun así, aseguró que «no se pueden cumplir» las promesas del nuevo alcalde y reprendió los abucheos de sus simpatizantes: «Nosotros no somos eso». Durante su intervención, prometió «ayudar en lo que se pueda» porque «necesitamos que nuestro gobierno de la ciudad de Nueva York funcione».

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Curtis Sliwa se dirigió a sus seguidores desde un bar neoyorquino para asegurar que continuará su movimiento y «no abandonará» la ciudad. Pese a considerar la derrota como un «revés», descartó volver a competir por la Alcaldía y celebró el resultado con un mensaje de resistencia: «No tenemos precio. No se nos puede comprar, alquilar, arrendar; no estamos en venta. Somos el pueblo». Además, añadió que si Mamdani triunfa «a nosotros también nos irá bien», pero advirtió que encabezará protestas «si intentan implementar el socialismo, debilitar a la Policía o abandonar la seguridad pública». Según dijo, su organización se convertirá «en el peor enemigo del alcalde electo y sus seguidores» si el nuevo gobierno incumple sus advertencias.

Los tentáculos de Emiratos Árabes Unidos en África: anatomía de una influencia multidimensional

Los Emiratos Árabes Unidos se han convertido en un actor estratégico en África, expandiendo su poder económico, militar y diplomático mucho más allá del Golfo. Desde la construcción de puertos y bases militares hasta su presencia en conflictos regionales y redes comerciales, Abu Dabi teje una red de alianzas que redefine el equilibrio geopolítico africano. En este artículo, Artiom Vnebraci Popa analiza las dimensiones de esa influencia, sus intereses ocultos y las consecuencias para la seguridad y la soberanía del continente.

Desde finales del siglo XX, Emiratos Árabes Unidos (EAU) se han convertido en un actor geopolítico con influencia que supera con creces su tamaño demográfico o militar.

Este pequeño estado del Golfo Pérsico se ha constituido en modelo de poder que combina diplomacia sofisticada, despliegue estratégico de capital económico y control indirecto mediante mecanismos militares, mercenarios y seguridad privada. A diferencia de las potencias tradicionales, los EAU no dependen de la expansión territorial ni de una proyección directa de fuerza convencional. Su poder se basa en la articulación de redes de influencia, la inversión estratégica en recursos críticos y la creación de dependencia política y económica en países con gobiernos frágiles o instituciones débiles. 

En África, esta estrategia ha sido desplegada con particular intensidad en el este del continente y el Cuerno de África, donde los vacíos institucionales permiten a Abu Dhabi consolidar su influencia sin asumir riesgos directos de confrontación internacional. Los EAU han operado como actor central vía canalización de inversiones, suministro de armamento, apoyo logístico y control de recursos estratégicos. El caso más patente de tal estrategia es Sudán, pero ni mucho menos es el único país con tal injerencia indirecta, siendo un patrón que se replica también en Etiopía y Somalia.

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Sudán: oro, armas e infraestructura estratégica

En Sudán, EAU han establecido un control indirecto sobre los recursos estratégicos del país mediante un complejo entramado económico y militar. La minería de oro ha sido, sin duda, uno de los vectores más significativos de esta influencia.

Entre 2022 y 2024, la producción de oro legal generó $1,57 mil millones en exportaciones formales. Sin embargo, más de la mitad de la producción de oro sudanesa se contrabandea y gran parte termina en Dubái. Esta dinámica convierte a los EAU en un nodo global de comercio de oro derivado de zonas de conflicto, a pesar de no poseer reservas propias. Abu Dhabi aprovecha la fragilidad de las instituciones sudanesas, la falta de regulación efectiva y la debilidad del Estado para imponer contratos extremadamente favorables que aseguran que gran parte del valor del oro se traslade directamente a sus empresas, dejando a Sudán sin reservas estratégicas propias y sin capacidad de reinvertir en su desarrollo o en la protección de sus recursos.

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La adquisición de minas clave (como la mina de Kush), asegura acceso directo a la riqueza aurífera sudanesa y permite financiar facciones locales que operan de manera paralela al Estado, consolidando un control económico que trasciende la legalidad y los límites nacionales. Además, gran parte de este oro está manchado de sangre: se produce y se extrae en medio de conflictos, con trabajo forzado, explotación de comunidades locales y violencia sistemática.

Así, el oro sudanés no solo representa un recurso económico, sino que se convierte en combustible directo para la guerra. Las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF) de Hemedti controlan varias minas en Darfur y Kordofán, utilizando los ingresos de estas para comprar armamento, financiar mercenarios y mantener redes de control territorial. Empresas familiares como Al-Junaid Multi Activities Co (con inversiones indirectas en los EAU) generan ingresos significativos a través de la minería y el comercio de oro. Esto evidencia que la perpetuación del conflicto no es accidental: se encuentra directamente ligada a la estructura de beneficios que Abu Dhabi obtiene mediante contratos, compra de oro y control de la logística de exportación.

En paralelo, los EAU han facilitado el suministro de armas al RSF. Diversos informes documentan la llegada de vehículos blindados, drones de precisión y armamento ligero (muchas veces a través de rutas encubiertas que pasan por Libia, Chad, Sudán del Sur y Uganda). La participación de fabricantes de armas británicos, chinos y emiratíes en la provisión de estos equipos evidencia la complejidad de la red logística y el grado de planificación involucrado. 

Además del oro y las armas, los EAU han invertido en infraestructura estratégica que asegura control económico a largo plazo. Proyectos en el puerto de Abu Amama y zonas agrícolas buscan consolidar el acceso a rutas marítimas, y garantizar la producción alimentaria para los Emiratos. Empresas como IHC y Jenaan operan extensas tierras cultivables, y acuerdos con DAL Group amplían la influencia hacia el norte de Sudán. La infraestructura portuaria y agrícola no solo genera beneficios económicos; sino establece dependencia, controla territorios estratégicos y permite proyectar influencia política mediante relaciones con élites locales.

Geopolíticamente, el apoyo emiratí a las RSF sirve para contrarrestar los intereses saudíes en la región y limitar la influencia de movimientos islámicos considerados una amenaza por Abu Dhabi. La revolución sudanesa de 2018-2019, con fuerte participación civil y objetivos democráticos, representó un desafío directo al proyecto emiratí. Asimismo, la intervención emiratí para fortalecer a Hemedti, y su red de control económico y militar evidencia cómo la estrategia combina objetivos económicos, políticos e ideológicos (consolidando un poder paralelo que perpetúa la guerra y limita las perspectivas de estabilidad y democracia).

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Etiopía: energía, agricultura y dependencia estratégica

En Etiopía, los EAU replican gran parte del modelo sudanés, adaptándolo a las particularidades del país. Etiopía, con su rápido crecimiento económico, población numerosa y ubicación estratégica, ofrece oportunidades significativas en energía, agricultura y logística. Desde mediados de la década de 2010, Abu Dhabi ha invertido en construcción de plantas solares y termoeléctricas, garantizando no solo suministro energético, sino también capacidad de influencia sobre decisiones estratégicas nacionales. Estas inversiones también se vinculan con terminales portuarias en países vecinos (como Yibutí), que funcionan como la principal salida al mar para la economía etíope. Esto consolida la dependencia de Etiopía de infraestructura crítica bajo control indirecto emiratí.

La adquisición y arrendamiento de tierras agrícolas permite a los EAU asegurar la producción de cultivos estratégicos y forraje animal, integrando la cadena alimentaria etíope con la demanda interna de Abu Dhabi. Dada la dependencia de los Emiratos de importaciones para más del 80% de su suministro alimentario, Etiopía se convierte en proveedor clave, mientras la población local y el gobierno permanecen subordinados a los intereses de inversores externos. Estas inversiones incluyen sistemas de riego, almacenamiento y transporte, aumentando la capacidad de control emiratí sobre la producción y generando dependencia económica y política.

Los EAU también han desplegado programas de seguridad y capacitación militar en regiones fronterizas y estratégicas. Sin embargo, estas fuerzas entrenadas actúan como un poder paralelo que protege los intereses emiratíes y garantizan la seguridad de sus inversiones. La combinación de control económico, infraestructura crítica y presencia militar sutil asegura que Etiopía opere dentro de un marco de dependencia estructural frente a Abu Dhabi, reproduciendo un patrón de subimperialismo que limita la autonomía del país y condiciona sus decisiones estratégicas a intereses externos.

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Somalia: puertos, seguridad privada y dominio marítimo

Somalia representa otro eje estratégico de los EAU en África. La ubicación del país en el Corredor Marítimo del Golfo de Adén convierte sus puertos en objetivos fundamentales para Abu Dhabi (que busca asegurar rutas comerciales críticas hacia el Mediterráneo y el Golfo Pérsico). DP World ha firmado contratos para administrar y modernizar puertos clave en la región, incluyendo el puerto de Mogadiscio en Somalia y el puerto de Berbera en Somalilandia.

Es importante constatar que Somalilandia es una región autónoma que se autoproclama independiente de Somalia desde 1991 (con su propio gobierno y control territorial, aunque no está reconocida internacionalmente); mientras que Mogadiscio pertenece al gobierno federal de Somalia. Esta diferenciación refleja la estrategia emiratí de establecer presencia estratégica y control económico tanto en territorios reconocidos como en zonas autónomas, consolidando acceso a rutas logísticas críticas. Esta influencia marítima permite a los EAU mantener una posición dominante en el comercio regional y proteger sus intereses comerciales, todo sin necesidad de intervención política directa en los asuntos internos de Somalia o Somalilandia. 

Además del control portuario, los EAU han desplegado contratistas de seguridad privada para proteger inversiones, entrenar milicias locales y garantizar lealtad de actores clave. Estas fuerzas operan como un poder alternativo, interviniendo de forma sutil (sin agresividad bélica, pero con presencia simbólica) en conflictos internos. Esto asegura que la soberanía somalí quede limitada frente a intereses externos. 

La inversión agrícola y en acuicultura permite a los EAU asegurar producción alimentaria estratégica y generar dependencia económica de las autoridades locales (parecido al modelo de Etiopía). Este patrón demuestra cómo Abu Dhabi combina control económico, militar y logístico para proyectar poder de manera indirecta. La influencia emiratí condiciona decisiones políticas, limita la autonomía del gobierno central y asegura un flujo constante de recursos, estableciendo un modelo de control subimperialista integral en Somalia.

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El modelo subimperialista de los Emiratos Árabes Unidos en África Oriental: estrategias y consecuencias

La influencia de los Emiratos Árabes Unidos en África oriental y el Cuerno de África constituye un ejemplo paradigmático de subimperialismo moderno: un ejercicio de poder indirecto, sofisticado y multifacético que permite a un Estado relativamente pequeño proyectar control regional sin involucrarse en conflictos de manera directa. La estrategia emiratí combina varios elementos: el acceso y control de recursos estratégicos, la inversión en infraestructura crítica, la creación de redes militares paralelas y la construcción de dependencia política y económica de los países anfitriones. Cada uno de estos componentes refuerza los otros, generando un círculo virtuoso de poder que beneficia a Abu Dhabi mientras limita la soberanía de los Estados africanos involucrados.

En Sudán, Etiopía y Somalia, los EAU han explotado la fragilidad institucional y las debilidades estatales para consolidar un poder subimperialista indirecto: en Sudán, el control de la minería de oro y su comercio financia a las Fuerzas de Apoyo Rápido (RSF), prolonga la guerra y genera dependencia económica mediante inversiones en infraestructura portuaria y agrícola; en Etiopía, la necesidad de importar la mayoría de sus alimentos convierte al país en proveedor estratégico, con tierras agrícolas, puertos y corredores logísticos bajo control emiratí, complementados por contratistas de seguridad que entrenan milicias locales y aseguran lealtad a Abu Dhabi; y en Somalia y Somalilandia, la administración de puertos clave como Mogadiscio y Berbera, junto con la presencia de fuerzas paralelas privadas, permite a los EAU consolidar control económico, acceso a rutas comerciales y capacidad de influencia política sin intervenir directamente, condicionando la economía y la política locales mientras protegen sus inversiones y aliados estratégicos.

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Las consecuencias humanitarias y políticas de este modelo son profundas. En Sudán, la prolongación de la guerra y la manipulación de recursos esenciales han derivado en genocidio, desplazamientos masivos y hambruna. En Etiopía y Somalia, la subordinación económica y la dependencia de infraestructura crítica debilitan la capacidad del Estado para tomar decisiones soberanas, mientras que la población civil paga con inseguridad, pérdida de autonomía y exposición a conflictos inducidos por intereses externos. La creación de estructuras paralelas de poder (milicias, empresas de seguridad, empresas agrícolas y portuarias) consolida un control que trasciende lo económico y penetra en lo político y social, asegurando que la influencia emiratí se mantenga incluso en contextos de conflicto o inestabilidad.

La comunidad internacional ha mostrado incapacidad para frenar este patrón. Sanciones parciales, resoluciones de la ONU o investigaciones independientes no han logrado revertir el acceso de Abu Dhabi a recursos estratégicos ni su capacidad de proyectar influencia. La relación estratégica de los EAU con potencias globales (como Estados Unidos e Israel) proporciona respaldo diplomático que protege su accionar regional. Mientras no existan mecanismos coordinados y efectivos de monitoreo de inversiones, control de flujos de armas y supervisión de contratos estratégicos, el modelo subimperialista emiratí seguirá replicándose, profundizando conflictos y dependencia económica, y perpetuando el sufrimiento de millones de africanos.

Este patrón demuestra que un Estado relativamente pequeño puede ejercer un poder desproporcionado mediante estrategias indirectas, sofisticadas y coordinadas, combinando economía, infraestructura, fuerza militar y diplomacia. La influencia de los EAU en Sudán, Etiopía y Somalia ofrece una lección clara sobre los riesgos del subimperialismo moderno: mientras las ganancias se concentran en actores externos y locales aliados, las poblaciones y los Estados quedan atrapados en ciclos de dependencia, conflicto y vulnerabilidad sistémica. 

La urgencia de la rendición de cuentas y la implementación de políticas internacionales que limiten este tipo de influencia se vuelve ineludible para garantizar estabilidad regional y protección de los derechos humanos.

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Los Cinco Cebos: raíces imperiales en el poder de la China contemporánea

La estrategia de los Cinco Cebos es una de las más antiguas y sofisticadas formas de influencia ideológica en la historia de China. En este artículo, Miguel Ángel Melián la analiza en profundidad. Basada en la seducción y no en la fuerza, esta estrategia sigue ofreciendo claves para entender el poder blando de la China contemporánea.

Mucho antes de que Joseph Nye acuñara el término soft power, China ya comprendía algo clave. El lujo, la honra y la dependencia podían ser más eficaces que la espada. Durante la dinastía Han, se cuenta que un pensador de renombre diseñó una política llamada «Tres Demostraciones y Cinco Cebos». Era una estructura de cooptación destinada a someter a los xiongnu, tribus nómadas que amenazaban la frontera noroccidental del imperio. Su lógica era sencilla y profundamente pragmática: conquistar mediante el deseo.

En el siglo II a.C., el Imperio Han enfrentaba un dilema estratégico. Al norte y noroeste, las confederaciones nómadas xiongnu hostigaban constantemente sus fronteras. La respuesta tradicional -las campañas militares y la violencia- drenaba recursos y vidas.

Figura 1. Mapa de la Dinastía Han y su entorno geopolítico. Fuente: World History
Encyclopedia

Fue entonces cuando Yi, un joven consejero al que se le atribuye esta estrategia, propuso al emperador Wen una alternativa revolucionaria. Esta seguiría una estructura basada en vencer sin combatir. En concreto, buscaba desarmar al enemigo mediante la fascinación y la abundancia.

De esta manera se concibió un sistema de Cinco Cebos. Era un sistema que, previamente, se preparaba mediante demostraciones. Estas consistían en exhibir la prosperidad y estabilidad del Imperio Han. Luego, los «cebos» se dirigían a ofrecer a los líderes nómadas los placeres y símbolos del refinamiento chino. El objetivo era despertar en ellos el deseo de integrarse. Esencialmente, los Cinco Cebos seguían una lógica sensorial. Buscaban conquistar al adversario por etapas, claves para lograr el objetivo final: atraer a sus rivales a sus redes.

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En primer lugar, la estrategia aborda cómo a través de carruajes y vestiduras suntuosas se buscaba enviciar los ojos. En segundo lugar, el empleo de manjares exquisitos para enviciar la boca. Seguidamente, un sinfín de música y concubinas para enviciar los oídos. En cuarto lugar, palacios, graneros esclavos para enviciar el vientre de los huéspedes.

Y, si en este punto ya se había logrado que el rival se rindiese, el mismo emperador encargaba la realización de una recepción imperial con todos los honores en las que el propio emperador les sirviese vino y comida para terminar con el círculo, enviciando de esta manera sus mentes. 

Estos eran los denominados Cinco Cebos. El objetivo principal de éstos era que los jefes xiongnuquedaran atrapados en una red de fascinación, envidia y dependencia. Aceptar regalos, disfrutar del lujo y recibir honores significaba entrar en la órbita del poder Han. Por ende, se asumía que la dominación no se imponía, se interiorizaba.

Como consecuencia de sus repentinos éxitos (consolidando una red de pueblos tributo), se comprendió que el deseo y otros derivados podía ser un instrumento político más duradero que el miedo. Si el bárbaro ansiaba las sedas, los banquetes y el prestigio del Imperio, su lealtad se desplazaba gradualmente del clan nómada hacia el trono imperial. El cebo, en definitiva, era una pedagogía de la subordinación.

El encaje de los Cinco Cebos en el sistema internacional

Tratando ahora de dilucidar el acoplamiento que puede tener esta aproximación en la actualidad, la política de los Cinco Cebos anticipa distintas lógicas de poder que siguen vigentes. Primeramente,  representa una forma de coerción indirecta donde se sustituye el enfrentamiento militar por la manipulación del interés ajeno.

Indudablemente, se asumía que el costo de la guerra podía neutralizar los beneficios de la victoria, por lo que optó por debilitar al adversario desde dentro. Los regalos, el prestigio y los honores actuaban como instrumentos de penetración que dividían facciones, generaban competencia entre élites y erosionaban la cohesión política de los extranjeros. En términos modernos, equivaldría a una estrategia de equilibrio indirecto donde la seducción reemplaza al poder duro (caracterizado por el predominio puramente militar).

Así, los Han creaban mercados de frontera y redes comerciales que introducían a los nómadas en su sistema económico para que posteriormente pasaran a formar parte del sistema tributario chino.

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El comercio reemplazaba la guerra al ofrecer beneficios mutuos, aunque desiguales, ya que en último término la periferia dependía del centro para acceder a bienes de prestigio y tecnología. La paz resultaba rentable para ambos, pero consolidaba la subordinación del uno frente al otro. Asimismo, también se puede relacionar en cierta medida con la dimensión cultural del proceso. Los cebos no solo buscaban alterar intereses materiales, sino también identidades y percepciones hasta tal punto en el que los pueblos circundantes cuestionaran sus propias costumbres. 

Quien se vestía o comía a la manera Han internalizaba un código de prestigio que lo vinculaba simbólicamente con el Imperio. La seducción, en este sentido, actuaba como mecanismo de socialización y legitimación de una jerarquía internacional o modo de entender el sistema global (basado en un fuerte sinocentrismo). Esta idea conecta con la visión Han de imponer la superioridad china de forma natural. Partía de la suposición de que cualquiera que conociera el modelo civilizacional chino lo integraría en su estructura relacional con los chinos.

Por ende, desde la visión Han, el centro no imponía por la fuerza, irradiaba civilización. Esta aproximación es observable en las actuales redes diplomáticas chinas en diferentes regiones del mundo, a partir de las cuales ejecuta su visión exterior desde una postura altamente atractiva para numerosos pueblos y naciones, que ven en la opción china un socio confiable al que tener en cuenta de forma incuestionable. 

De esta lectura se desprende una conclusión fundamental. La política de los Cinco Cebos no fue una simple táctica diplomática, sino una teoría práctica del poder relacional. Al contrario de la coerción o el aislamiento, se basaba en convertir la admiración en dependencia, un principio que reaparece en múltiples formas de influencia contemporánea. 

Continuidad civilizatoria: del Imperio Han al Sueño Chino

La estrategia de los cebos no fue un episodio aislado, sino una constante en la diplomacia china. Durante las siguientes dinastías Tang y Ming, el sistema tributario reeditó el mismo principio, ofrecer beneficios materiales y reconocimiento simbólico a cambio de deferencia política. En la era Qing, los emperadores mantenían relaciones ritualizadas con los reinos vecinos -Corea, Annam (que hace referencia a una parte antigua de Vietnam), Birmania- mediante intercambios de regalos y audiencias que reafirmaban la jerarquía imperial.

En todos esos casos, la hegemonía se sostenía más en la admiración que en la conquista. China se concebía como el centro civilizatorio, y su entorno como un círculo concéntrico de pueblos que aspiraban a compartir su cultura, no necesariamente su soberanía. Esa visión reaparece hoy en la retórica del «Sueño Chino» de Xi Jinping y en su estructura para conseguir proyectar esta visión (desde la Iniciativa de la Franja hasta el Made in China 2025).

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Cuando Pekín ofrece infraestructuras, préstamos o cooperación tecnológica bajo el lema de la cooperación win-win, reactualiza el mecanismo de seducción imperial. Concretamente el de atraer mediante el beneficio, consolidar mediante la gratitud y gobernar mediante la dependencia. En este sentido, la modernidad no ha abolido los cebos, sino que los ha tecnificado.

Figura 2. Inversión China en los mayores puertos del mundo. Fuente: Voanews

Como consecuencia, los Cinco Cebos adoptan formas más sofisticadas en la actualidad, pero responden a la misma lógica de fondo: convertir la atracción en influencia. Donde antaño se ofrecían sedas y banquetes, hoy se levantan puertos, trenes de alta velocidad, redes 5G y parques industriales. La infraestructura se ha convertido en el nuevo lenguaje de la diplomacia china. Cada proyecto financiado por Pekín lleva implícito un mensaje político en el cual China no impone, sino que invita. No conquista territorios, sino que construye vínculos.

El ejemplo de Sri Lanka resulta paradigmático. El puerto de Hambantota, financiado por China bajo condiciones favorables, acabó arrendado durante 99 años cuando el gobierno local no pudo asumir el pago de la deuda (estrategia que se puede enmarcar bajo la denominada «Trampa de la deuda china»). No hubo coerción militar ni ultimátum diplomático, pero el resultado fue similar al de la época Han, una cesión estratégica motivada por el peso de la gratitud y la dependencia.

Algo parecido ocurre en Laos, donde el ferrocarril de alta velocidad promovido por Pekín ha reforzado la conectividad y el comercio, pero al precio de un endeudamiento que condiciona la soberanía fiscal del país. En África, los préstamos para carreteras, hospitales o estadios reproducen la misma lógica de intercambio desigual. Un beneficio inmediato que genera simpatía y un saldo final que perpetúa la asimetría.

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Figura 3. Percepción de EE.UU. y otros países sobre China. Fuente: Figura propia a partir
de Pew Research Center

El segundo gran cebo contemporáneo es cultural. A través de los Institutos Confucio, los programas de becas universitarias y los medios de comunicación internacionales, China despliega una red de influencia simbólica que busca mejorar su imagen y proyectar una narrativa alternativa al discurso occidental. Es una versión actualizada de la música y otros placeres, una diplomacia del gusto, la cortesía y el prestigio. La fascinación por la lengua, la gastronomía o la cultura popular china cumple la misma función que los banquetes Han. 

Por último, la diplomacia de los honores imperiales se expresa hoy en la multiplicación de foros y cumbres organizadas por Pekín. El Foro de Cooperación China-África (FOCAC), los BRICS, la Organización para la Cooperación de Shanghái (SCO) o la reciente Cumbre de Tianjin se han convertido en espacios de visibilidad donde los países invitados son tratados como aliados de una nueva era de prosperidad compartida, liderada indudablemente por el gigante asiáático. Los gestos, la escenografía y el lenguaje protocolario evocan la antigua liturgia imperial, el reconocimiento público del liderazgo chino en un marco de supuesta igualdad.

En conjunto, los nuevos cebos operan a través de una tecnología de atracción institucionalizada que responde a una hoja de ruta prácticamente estructurada para el largo plazo. En esta línea, su eficacia no depende tanto de la coacción como de la capacidad para modelar aspiraciones, es decir, quien desea parecerse a China (o al menos beneficiarse de sus progresos) en crecimiento, en estabilidad o en poder ya ha dado el primer paso hacia su órbita.

El dilema del poder y la atracción

Como en la época Han, la política del deseo presenta ventajas y riesgos. Su éxito depende tanto de la atracción que genera como de su sostenibilidad a largo plazo, debiendo hacer frente a múltiples retos. En primer lugar, mantener flujos constantes de inversión, préstamos y ayudas tensiona el presupuesto chino en plena desaceleración económica.

Del mismo modo que los emperadores Han debían alimentar el lujo de los xiongnu para evitar incursiones, Pekín se enfrenta al dilema de sostener su influencia exterior sin comprometer la estabilidad fiscal, asimilando posibles costes y sobreextensiones que delimiten su crecimiento. 

En segundo lugar, la dependencia debe transformarse en legitimidad. Es decir, es ampliamente aceptado que el deseo es volátil. Los socios pueden aceptar los beneficios sin interiorizar cierto grado de subordinación. Sri Lanka renegoció su deuda; Kazajistán diversifica socios; varios países africanos comparan las condiciones chinas con las occidentales para obtener mejores términos… La dependencia material no siempre garantiza lealtad política, y este es uno de los principales desafíos a los que debe enfrentar China si quiere desarrollar una política exterior que forme aliados sólidos (o al menos con capacidad de convicción frente a otros esquemas de poder).

En tercer lugar, en la era de la transparencia global, la estrategia de los cebos corre el riesgo de ser percibida como neocolonialismo económico. Los proyectos fallidos o las deudas impagables alimentan narrativas de desconfianza y China, que aspira a ser vista como potencia benevolente, puede convertir la estrategia en resentimiento.

Figura 4. Visión del mundo sobre China. Fuente: Asia Society Policy Institute

En este sentido, la proyección de imagen y legitimidad en su operatividad exterior ya está siendo cuestionada en diversos países africanos e iberoamericanos (y, por supuesto, de su contraparte estadounidense), donde la intervención china es ya tema de debate en procesos electorales o incluso planificaciones estatales, situando la cuestión china como una vía de crecimiento más o, por el contrario, de dependencia.                          

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Por último, el poder blando siempre tiene límites. La fascinación por la prosperidad china no implica adhesión ideológica. En varios países del Sudeste Asiático, las élites admiran el éxito de Pekín mientras las sociedades mantienen reservas hacia su modelo político. El cebo, por tanto, no garantiza conversión sino todo lo contrario, puede incluso incrementar el grado de resistencia cultural e impulsar facciones internas que rechacen el papel del gigante asiático en sus países basadas en el proteccionismo de la identidad nacional. 

La política de los Cinco Cebos como paradigma de hegemonía

La política de los Cinco Cebos encierra una lección universal: el poder más eficaz no siempre destruye, sino que seduce. Los teóricos chinos entendieron que el dominio sostenible se construye sobre el deseo del otro, no sobre su miedo. Por eso, la estrategia Han fue tanto una táctica de seguridad como una pedagogía de hegemonía.

En la China contemporánea, esa lógica sigue operando bajo ropajes distintos. El poder blandono es un mero recurso cultural, sino una tecnología de influencia civilizatoria. Más de dos mil años después, aquella sabiduría política parece que siguiera viva bajo nuevas formas. La China del siglo XXI, lejos de recurrir únicamente al expansionismo militar, despliega una red de seducción económica, tecnológica y simbólica que recuerda, en espíritu, la estrategia de los Cinco Cebos.

Si entonces se trataba de atraer con sedas, banquetes y honores, hoy los cebos se presentan como infraestructuras, créditos, cooperación cultural y prestigio internacional. En ambos casos, el objetivo es el mismo: crear dependencia, emulación y gratitud, las tres dimensiones más estables del poder imperial.

Es evidente que la vigencia de los Cinco Cebos radica en su capacidad para convertir la cooperación en asimetría y la admiración en poder. Sin embargo, también revela una paradoja que cristaliza que cuanto más sofisticada es la seducción, más frágil se vuelve su dominio. Cuando el deseo se desvanece o surgen alternativas, los vínculos construidos sobre la fascinación se disuelven con rapidez.

El Imperio Han descubrió que alimentar el apetito ajeno podía mantener la paz, pero no la obediencia. Del mismo modo, la China de este siglo puede lograr que muchos países deseen su prosperidad sin que necesariamente acepten su liderazgo.

La historia de los Cinco Cebos recuerda que toda hegemonía basada en la atracción debe renovar constantemente sus encantos o arriesgarse a perderlos. En suma, el mayor poder no consiste en someter al enemigo, sino en lograr que aspire a parecerse a ti renunciando a sus propios valores.

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