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¿Cómo prevenir y reducir el impacto de los desastres naturales?

La aceleración del cambio climático y la ineficacia de los sistemas de coordinación están motivando los esfuerzos de la comunidad internacional en las estrategias frente a los desastres naturales. El terremoto de Marruecos, las inundaciones en Libia o el seísmo de Turquía o Siria son algunos de los casos que ponen de relieve la necesidad de una cooperación efectiva para una reducción a corto, medio y largo plazo de las políticas nacionales e internacionales. En este análisis, el alumno del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico de LISA Institute, Daniel Barrios, explica la evolución histórica sobre la reducción de los desastres naturales así como los casos de Indonesia y Filipinas.

La evolución histórica sobre la reducción de los desastres naturales

Las Naciones Unidas designaron el período de 1990 a 1999 como el Decenio Internacional para la Reducción de los Desastres Naturales (DIRDN). Durante este período, se estableció un marco global para la gestión y reducción de desastres, que introdujo conceptos clave como la amenaza, exposición y riesgo, destacando la necesidad de reducir el riesgo de desastre para lograr un desarrollo sostenible.

En 2005, se celebró la Conferencia Mundial sobre la Reducción de Desastres (WCDR) en Kobe, Japón, con el apoyo de la Oficina de las Naciones Unidas para la Reducción del Riesgo de Desastres (UNISDR) y el Gobierno de Japón. Esta conferencia resultó en el Marco de Acción de Hyogo (MAH), respaldado por 168 Estados Miembros, que fortaleció los esfuerzos nacionales y locales para reducir el riesgo de desastres y promovió la cooperación internacional.

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En 2015, se adoptó el Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres durante la Tercera Conferencia de las Naciones Unidas sobre la Reducción del Riesgo de Desastres. Este marco, que abarca de 2015 a 2030, sucede al MAH y guía los esfuerzos a nivel local, nacional, regional e internacional. Está estructurado de manera similar al MAH y establece prioridades clave para la acción, con cuatro prioridades de acción y siete objetivos globales.

El objetivo principal del Marco de Sendai es reducir sustancialmente el riesgo de desastres y las pérdidas en vidas, medios de subsistencia y bienes. También se menciona la importancia de la utilización de información espacial en la gestión de desastres, y se destaca el trabajo de la Plataforma de las Naciones Unidas para la gestión de desastres y la respuesta de emergencia mediante información obtenida desde el espacio (ONU-SPIDER). ONU-SPIDER promueve la utilización de información espacial en todas las fases del ciclo de gestión de desastres y colabora con redes regionales y asociados para ayudar a los países en este ámbito, contribuyendo a las prioridades del Marco de Sendai. También fomenta la utilización de datos espaciales en los indicadores para el seguimiento de los siete objetivos del marco.

La importancia del Marco Sendai en la gestión de los desastres naturales

El objetivo del Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres es lograr una reducción sustancial del riesgo de desastres y de las pérdidas asociadas en vidas, medios de subsistencia, salud y bienes económicos, físicos, sociales, culturales y ambientales de las personas, empresas, comunidades y países hasta 2030.

Para ello, se ha establecido la siguiente meta:

Prevenir la aparición de nuevos riesgos de desastres y reducir los riesgos existentes mediante la implementación de medidas integradas e inclusivas en diversas áreas, como económica, estructural, jurídica, social, sanitaria, cultural, educativa, ambiental, tecnológica, política e institucional. Estas medidas deben reducir la exposición a las amenazas, la vulnerabilidad a los desastres, aumentar la preparación para la respuesta y la recuperación, y fortalecer la resiliencia.

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Para lograr este objetivo, es fundamental mejorar la capacidad de aplicación en los países en desarrollo, especialmente en aquellos que son más vulnerables, como los pequeños Estados insulares en desarrollo, países en desarrollo sin litoral y países africanos. Esto incluye la movilización de apoyo a través de la cooperación internacional para proporcionar los recursos necesarios de acuerdo con las prioridades nacionales.

Además, se han acordado siete metas mundiales que se medirán a nivel global para evaluar el progreso en la consecución de este objetivo. Estas metas incluyen reducir la mortalidad causada por desastres, disminuir el número de personas afectadas, reducir las pérdidas económicas directas, proteger las infraestructuras críticas, incrementar el número de países con estrategias de reducción de riesgo de desastres, mejorar la cooperación internacional para países en desarrollo y aumentar la disponibilidad de sistemas de alerta temprana para amenazas múltiples y la información sobre riesgo de desastres para las personas.

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El Marco de Sendai para la Reducción del Riesgo de Desastres se basa en una serie de principios rectores que guían su aplicación. Estos principios son los siguientes:

Responsabilidad primordial. Cada Estado tiene la responsabilidad principal de prevenir y reducir el riesgo de desastres. Esto incluye la cooperación internacional, regional, subregional, transfronteriza y bilateral, reconociendo que la reducción del riesgo de desastres es un problema compartido por todos los Estados.

Responsabilidad compartida. La reducción del riesgo de desastres implica la responsabilidad compartida entre los gobiernos centrales, las autoridades locales, los sectores y otros actores nacionales relevantes, de acuerdo con sus circunstancias y sistemas de gobernanza.

Enfoque en la protección de las personas. La gestión del riesgo de desastres está orientada a proteger a las personas, sus bienes, salud, medios de vida, bienes de producción y activos culturales y ambientales. Se promueve la aplicación de todos los derechos humanos, incluido el derecho al desarrollo.

Participación inclusiva. La reducción del riesgo de desastres requiere la participación y colaboración de toda la sociedad, con un enfoque en la inclusión, accesibilidad y no discriminación. Se presta especial atención a las personas más afectadas, incluyendo a las más pobres, y se integran perspectivas de género, edad, discapacidad y cultura.

Coordinación y colaboración. La coordinación entre todos los sectores y niveles, así como la colaboración con actores pertinentes, tanto públicos como privados, incluyendo empresas y el sector académico, son fundamentales para la gestión del riesgo de desastres.

Empoderamiento local. Se reconoce la importancia de empoderar a las autoridades y comunidades locales para reducir el riesgo de desastres, otorgándoles recursos, incentivos y responsabilidades en la toma de decisiones según corresponda.

Enfoque basado en múltiples amenazas. La gestión del riesgo de desastres se basa en un enfoque que considera múltiples amenazas y toma decisiones inclusivas basadas en la determinación de los riesgos, compartiendo datos desglosados, incluyendo información por género, edad y discapacidad, y se utiliza información científica y conocimientos tradicionales.

Coherencia con el desarrollo sostenible. Se busca la coherencia entre las agendas para el desarrollo sostenible, la seguridad alimentaria, la salud, el cambio climático, la gestión ambiental y la reducción del riesgo de desastres, reconociendo que la reducción del riesgo es esencial para el desarrollo sostenible.

Comprender riesgos locales. Se reconoce que los riesgos de desastres tienen características locales y específicas que deben entenderse para determinar las medidas de reducción del riesgo.

Enfoque en la prevención: Se promueve la inversión en la prevención basada en información sobre riesgos, ya que es más rentable que depender principalmente de la respuesta y recuperación después de los desastres, y contribuye al desarrollo sostenible.

«Reconstruir mejor». Después de los desastres, se enfatiza la importancia de reconstruir mejor y aumentar la educación y conciencia pública sobre el riesgo de desastres.

Cooperación Internacional. Se destaca la necesidad de una alianza mundial eficaz y una mayor cooperación internacional, incluyendo el cumplimiento de los compromisos de asistencia oficial para el desarrollo por parte de los países desarrollados.

Apoyo a países en desarrollo. Los países en desarrollo, especialmente los más vulnerables, necesitan apoyo suficiente, sostenible y oportuno, que incluye financiamiento, transferencia de tecnología y capacidad, de acuerdo con sus necesidades y prioridades definidas por ellos mismos.

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Asimismo, el Marco de Sendai establece cuatro prioridades de acción para los Estados y otros actores relevantes:

  1. Comprender el riesgo de desastres. La primera prioridad implica adquirir un conocimiento profundo de los riesgos de desastres en todos los niveles, desde lo local hasta lo mundial.
  2. Fortalecer la gobernanza del riesgo de desastres. La segunda prioridad se centra en mejorar la gestión y gobernanza del riesgo de desastres para una mejor toma de decisiones y respuesta efectiva.
  3. Invertir en la reducción del riesgo de desastres para la resiliencia. La tercera prioridad consiste en invertir en medidas que reduzcan los riesgos de desastres, fortalezcan la resiliencia y prevengan daños y pérdidas futuras.
  4. Aumentar la preparación y «reconstruir mejor». La cuarta prioridad se refiere a mejorar la preparación para casos de desastre, incluyendo una respuesta eficaz y la reconstrucción después de los desastres, con un enfoque en «reconstruir mejor» para evitar la repetición de desastres similares.

En la implementación de estas prioridades, se deben considerar las actividades clave específicas relacionadas con cada una de ellas. Además, se destaca la importancia de la cooperación internacional, un entorno internacional favorable y recursos para fortalecer el conocimiento, las capacidades y la motivación en la reducción del riesgo de desastres, especialmente en los países en desarrollo, en un contexto de creciente interdependencia global.

Respuestas ante los desastres naturales: el caso de Indonesia y Filipinas

La respuesta se refiere a las acciones tomadas directamente antes, durante o inmediatamente después de un desastre con el fin de salvar vidas, reducir los impactos en la salud, garantizar la seguridad pública y satisfacer las necesidades básicas de subsistencia de las personas afectadas.

La respuesta a desastres se centra principalmente en las necesidades inmediatas y a corto plazo y a veces se denomina ayuda humanitaria en caso de desastres. Una respuesta efectiva, eficiente y oportuna depende de medidas de preparación informadas sobre el riesgo de desastres, lo que incluye el desarrollo de capacidades de respuesta en individuos, comunidades, organizaciones, países y la comunidad internacional.

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Los planes de preparación y respuesta en caso de emergencia bien concebidos no solo salvan vidas y propiedades, sino que también contribuyen a la resiliencia y la recuperación posterior al desastre al reducir el impacto de un desastre. Los esfuerzos de preparación, los sistemas de alerta temprana y los sistemas de comunicación ayudarán a garantizar que las ciudades, las comunidades y las personas amenazadas por peligros naturales u otros puedan actuar a tiempo y de manera apropiada para reducir lesiones, pérdida de vidas y daños a propiedades y entornos frágiles. La sostenibilidad se puede lograr si la comunidad misma y las autoridades locales comprenden la importancia y la necesidad de la preparación y respuesta local ante emergencias.

Yakarta en Indonesia: integración de un Sistema de Alerta Temprana de Inundaciones

Yakarta es una ciudad costera altamente expuesta a inundaciones. El 40% de la ciudad se encuentra por debajo del nivel del mar y el área de la autoridad provincial incluye 110 islas. Los peligros meteorológicos han causado daños en áreas costeras y zonas residenciales cercanas a las orillas de los ríos. La mejora del sistema de alerta temprana de inundaciones para Yakarta ha sido un proceso multinstitucional, que involucra a una amplia gama de autoridades locales y socios.

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Al gestionar los intereses y roles de todos y mejorar la coordinación, el sistema de alerta temprana ha mejorado por completo. Las mejoras técnicas significan que ahora se pueden emitir advertencias de inundaciones con mayor antelación. Pero lo más importante es que se ha desarrollado y simplificado la capacidad de preparación. Se han establecido y probado centros de coordinación clave y procedimientos operativos estándar con ejercicios exhaustivos, de modo que las instituciones y comunidades están ahora más preparadas para actuar ante las advertencias.

Makati en Filipinas: Centro de Operaciones de Emergencias

Ubicada en el corazón de la Región de la Capital Nacional de Filipinas, Makati City alberga el dinámico distrito de negocios central, que alberga las principales corporaciones del país y la convierte en la capital financiera de Filipinas. El crecimiento social y económico dinámico de la ciudad requirió mejoras significativas en sus servicios para garantizar la seguridad y la protección de sus habitantes y, en 2006, el entonces alcalde y posterior vicepresidente, Jejomar Binay, estableció el Makati Command, Control and Communication (Makati C3) para servir como el Centro de Operaciones de Emergencia de la ciudad.

Se encargó de monitorear, coordinar e integrar servicios y recursos durante desastres y emergencias. Makati C3 mejoró la capacidad operativa y los estándares de su personal al relacionarse con organizaciones internacionales como ASEAN, INSARAG y UNDAC. También se establecieron vínculos sólidos con organizaciones nacionales, regionales, locales y no gubernamentales, así como con el sector privado y empresarial.

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Guía para el personal de atención o emergencias para ayudar a las víctimas tras un desastre natural

El pasado 29 de octubre España vivió uno de los peores desastres naturales en décadas. La DANA arrasó parte de la Comunidad Valenciana y otras regiones del sur del país como Albacete o Málaga, dejando un trágico balance de víctimas mortales e innumerables daños materiales. Con el objetivo de poder aportar desde nuestro conocimiento a las víctimas del desastre, en este artículo, la psicóloga y profesora del Curso de Atención a Víctimas de Delitos Violentos, Accidentes Graves y Catástrofes Naturales de LISA Institute, Natalia Moreno, explica las estrategias básicas para afrontar una situación traumática como ha sido la DANA y las habilidades que debe aplicar el personal de atención o emergencias para atender a las víctimas tras una catástrofe. 

Un suceso traumático, desde el punto de vista psicológico, podría ser definido como un suceso que genera en quien lo sufre un choque emocional negativo, fuerte y duradero que produce un daño psicológico duradero. Algunos investigadores prefieren ser más precisos y definir un suceso traumático como un hecho que genera una experiencia de amenaza para la integridad física o psicológica de la persona, que está asociado a vivencias de caos, confusión, absurdidad, horror, ambivalencia y desconcierto, que tendría un carácter inenarrable o incontable e incomprensible para los demás y que quebranta en muchos casos los esquemas básicos de seguridad del ser humano y la creencia de que el mundo es un lugar seguro y predecible. 

Por otro lado, el término desastre natural hace referencia a las pérdidas materiales y personales ocasionadas por eventos o fenómenos naturales como terremotos, inundaciones, tsunamis, contaminación ambiental o deslizamientos de tierra entre otros. Dentro de los efectos o consecuencias psicológicas que sufren las víctimas de desastres o sucesos traumáticos naturales el trastorno de estrés postraumático ha sido el trastorno más prevalente y el más estudiado.

Estrategias para afrontar un suceso traumático

Ante una situación traumática, las personas podemos poner en marcha una serie de estrategias de afrontamiento que pueden resultar positivas o negativas ante una situación traumática como puede ser un desastre natural. En este sentido, algunos autores, han señalado que serían estrategias de afrontamiento positivas las mencionadas a continuación:

  • Aceptar el hecho ocurrido.
  • Querer compartir la pena y el dolor.
  • Reorganizar la vida.
  • Hacer una reinterpretación positiva del suceso (hasta donde sea posible).
  • Poder establecer nuevas metas y relaciones.Intentar la búsqueda de apoyo social.
  • Implicarse en grupos de autoayuda.

Por el contrario, anclarse a recuerdos y planteamiento de preguntas sin respuesta, tener sentimiento de odio, culpa, venganza, aislarse socialmente o tener consumo de alcohol, drogas y medicamentos generaría un afrontamiento negativo a la situación traumática.

Respecto a la población general, la mayor parte de la sintomatología psicológica que puede presentarse en los primeros días, suele remitir con los días. Entre esta sintomatología hablamos de problema para dormir, inquietud, ansiedad, o enfado entre otras. Algunos consejos para la población serían los siguientes.

  • Mantener las actividades de su vida diaria.
  • Autocuidado: cuidar la alimentación y el sueño.
  • Regular la dosis de información que se consume por diferentes canales, especialmente redes sociales.
  • Un aspecto clave y que puede hacer que está sintomatología dure más tiempo o sea más intensa, es la proximidad al lugar y los eventos traumáticos vividos con anterioridad.

Estrategias que debe aplicar el personal de atención o emergencias ante las víctimas de un suceso traumático

El apoyo psicológico en el entorno de la emergencia implica acciones de diferente grado de complejidad, pero todas las personas involucradas accidentalmente o de forma intencionada podemos contribuir en aliviar el sufrimiento de una persona afectada por una situación traumática. Aunque todos podamos hacer algo en este tipo de situaciones, hay situaciones complejas y específicas que requieren de profesionales especializados, pero para el resto de las situaciones cualquier persona con una mínima formación específica podría realizar dicha intervención.

Por ejemplo, el acompañamiento y la cobertura de las necesidades básicas podría realizarse por la población general o el personal de atención y emergencia (bomberos, fuerzas de seguridad, voluntarios). En cambio, una atención más específica como el manejo de los síntomas de estrés agudo, manejo de emociones y reacciones intensas, o intervenciones en crisis serían intervenciones que realizar por un personal más especializado como el personal de atención, psicólogos o psiquiatras. No obstante, en general, todo personal es imprescindible en este tipo de situaciones, siempre que posea unos conocimientos mínimos.

Además de la formación específica es importante que las personas que intervengan en la atención a las víctimas de una situación traumáticas posean una serie de habilidades, entre las que cabe destacar: 

  • Comunicación verbal: Es importante hablar con claridad, utilizar un lenguaje sin tecnicismos y que sea entendido por todo el mundo.
  • Comunicación no verbal y paralingüística: En este sentido, el contacto ocular, la expresión facial, la postura, la proximidad, el tono utilizado, la velocidad son componentes importantes y a tener en cuenta cuando intervenimos con víctimas y/o personas afectadas por una situación traumática.
  • Empatía: Ser capaz de comprender las actitudes y reacciones de la otra persona desde su realidad.
  • Escucha Activa: Esta habilidad consiste en prestar atención a lo que la persona nos cuenta y ofrécele un feedback verbal y no verbal, indicándole que estamos realizando esa escucha.
  • Facilitar el relato de acontecimientos.
  • Facilitar la Expresión Emocional.

Aspectos básicos de una intervención del personal de atención o emergencias ante un suceso traumático

Para todo profesional que tenga que intervenir en una situación traumática con víctimas es importante que tenga en cuenta varios aspectos básicos de la intervención. 

Crear la sensación de seguridad a la víctima:

  • Facilitar la cobertura de las necesidades básicas (comida, ropa, atención médica, alojamiento, traslado a hospitales, búsqueda de familiares…).
  • Reducción de la estimulación estresante. Apartar a la persona de la visión, ruidos, olores… relacionados con la situación traumática, ya que cuando menor sea la cantidad de estímulos traumáticos mejor será la recuperación.
  • Tener en cuenta los sentimientos y emociones que puede sentir la víctima, normalizarlos y mostrar una actitud empática.
  • Validar todas las emociones que la víctima manifieste.
  • No decir a la víctima o a la familia como deben sentirse, simplemente apoyarle y darle consuelo.
  • Protegerles de espectadores y medios de comunicación.
  • Ponerse físicamente a nivel de la persona. Si está sentada hacerlo nosotros también.
  • Animar a la persona a que exprese cómo se siente, sin presionarle.
  • No tratar a la persona con excesiva simpatía ni con pena.
  • Ayudar a la persona afectada a establecer cuanto antes el contacto con sus personas allegadas.
  • Hacer cosas que ayuden a relajarse (ej: ofrecer bebidas calientes).
  • Tolerar los silencios.

Fomentar el apoyo social:

  • Ayudar a los heridos a que puedan conectar con sus familias o allegados (prioridad a los niños).
  • Dar pautas a los familiares de cómo tratar a los heridos.

Ser eficiente con la información:

  • Dar a los heridos y los familiares una información precisa y clara acerca de lo ocurrido.
  • Permitir a los heridos y familiares hablar de lo ocurrido y sus sentimientos, pero no investigar sobre lo ocurrido.
  • Animarlos a resolver problemas prácticos, como conseguir localizar a alguien, llegar a algún lugar…
  • Evitar proporcionar falsas expectativas, sin conocer los hechos o tener información fiable.
  • No hacer promesas que no se puedan cumplir, hablar en términos de probabilidad o de intentos.
  • No emitir juicios de valor.
  • Intentar que la intervención no se realice en el epicentro de la situación traumática, ya que esto puede hacer que la víctima desarrolle un mayor número de problemas psicológicos por el grado y la duración de la exposición a la situación traumática y los estímulos relaciones
  • Animar a los heridos no muy graves a apoyar y ayudar a otros.
  • Indicarles lugares de derivación donde pueda encontrar cuidados en un futuro.

Por último, otro aspecto importante es asegurarse de que los miembros del grupo o del personal de atención no se sobrecarguen ni alcancen niveles excesivos de estrés, desgaste y fatiga. Es común, que, en ocasiones, el personal interviniente se sobre-implique (en intensidad y en duración) en el contacto con las personas afectadas y el desbordamiento emocional o la fatiga física vaya mermando la eficacia a su labor. Por ello, es necesario que el personal pueda descansar, que el trabajo se realice de dos en dos o en grupo y que tenga personas con las que pueda desahogarse.

Pautas específicas para víctimas de un suceso traumático y familiares

Algunas de las pautas que podemos dar a los familiares de las personas afectadas por una situación traumática son:

  • Que la persona afectada acepte estar y sentirse mal, especialmente en los primeros momentos.
  • Tenemos que animarles a que no busquen explicaciones a lo ocurrido.
  • Animarles a que pasen tiempo con otras personas y que hablen de ello y de sus emociones.
  • Si necesitan llorar que lo hagan, es bueno que afloren las emociones que tienen.
  • Es bueno que recuperen la rutina lo antes posible y que se enfrenten a situaciones, personas o lugares que le recuerden al suceso, aunque al principio les haga sentirse mal.
  • Animarles a que se pongan pequeñas metas.
  • Controlar aspectos importantes y básicos como el sueño, la alimentación y el descanso.
  • Buscar actividades y cosas que les haga sentir mejor y tranquilo.

Aspectos básicos de intervención con menores ante un suceso traumático

Ante una situación traumática en la que se vean implicados menores es importante y debemos tener en cuenta que son personas en desarrollo y no tienen las herramientas psicológicas para el enfrentamiento de situaciones críticas. Para ello es necesario tener en cuenta algunos aspectos cuando nos tengamos que dirigir a ellos:

  • Identificarnos por nuestro nombre y utilizar un estilo de comunicación adecuado.
  • El lenguaje usado por el psicólogo debe ser adecuado a la edad del menor.
  • Mantener una posición de respecto, por ejemplo, pedir permiso para acercarse.
  • Evitar que se enfrente a estímulos impactantes, sangre, gritos…
  • Informarle en su justa medida de lo que está ocurriendo, evitando que pueda generar imágenes contraproducentes.
  • No mentirle.
  • No dejarle solo.
  • Si algún adulto a cargo del menor hablar primero con él.
  • Evitar comentarios en las que el menor pueda generar responsabilidad al niño o que contribuya hacerlos sentir inseguros.

Otro de los momentos delicados en la intervención con menores es el momento de comunicar una mala noticia a un menor, así mismo es una de las cuestiones que más preocupa a las familias y a los progenitores especialmente. En este sentido, algo que no debemos olvidar es que los niños son sensibles a las reacciones de los adultos, a los cambios de rutina… y se dan cuenta que algo falta, por lo que es importante no apartarles de la realidad con la excusa de evitarles sufrimiento.

Procedimiento a seguir

1. Dar la noticia

  • La noticia debe ser comunicada al menor por los padres o alguna persona cercana y de confianza para él.
  • Debemos evitar que los niños presencien el dramatismo.
  • Darle la noticia lo antes posible.
  • No mentir al niño, ni darle versiones que pueda malinterpretar.
  • Dar información clara y simple.
  • Dejar que el niño haga preguntas.

2. Conocer las reacciones en base a la edad del menor

La presencia de síntomas suele ser normal y estos pueden aparecer inmediatamente después o a las semanas posteriores. Sólo en el caso de que los síntomas sean muy frecuentes, duraderos o el menor presente conductas claramente inapropiadas (como el consumo sustancias) debe preguntar a un especialista. A continuación, se describen diferentes síntomas en base a la edad del menor:

Menores de 5 años

  • Berrinches.
  • Cambios de humor.
  • Ansiedad.
  • Miedo a la separación de los padres.
  • Malestar físico.
  • Retroceso en etapas evolutivas (volver hacerse pis, chuparse dedo…).
  • Exceso de actividad.
  • Pérdida de interés por las cosas.
  • Momentos de tristeza.

Entre 6 y 11 años

  • Fobias, problemas sueño.
  • Tristeza, aislamiento.
  • Ansiedad.
  • Dolores físicos.
  • Pérdida apetito.
  • Comportamientos infantiles.
  • Preguntas sobre la muerte.
  • Negativa a separarse de sus padres, miedos, negarse a ir al colegio…

Adolescentes

  • Retraídos.
  • Cansados.
  • Problemas para dormir y comer.
  • Cambios en el rendimiento escolar.
  • Abuso de sustancias o cambio de amistades.
  • Hostilidad e ira.

3.   Conocer el concepto y las creencias del menor sobre la muerte

En el caso de los menores, a partir de los 6 años es cuando ellos empiezan a percibir que la vida es limitada, por lo que es importante que se hable con ellos sin tabú y sin miedos. Hay ocasiones en la que los niños actúan como si no pasara nada, en estos momentos es importante ayudarlos en el proceso de duelo. Para ello, debemos facilitar la respuesta de desahogo, hablar de lo ocurrido, ofrecer la información y responder a las preguntas que realicen.

4. Conocer el tipo de relación del menor con el afectado y los lazos de unión que presentaban.

5. Comunicarse con el menor los días posteriores

  • Hablar con el niño de lo sucedido.
  • Escucharle y hacerle preguntas (aceptar que a veces no quiera hablar).
  • Responder a las preguntas que haga y si algo no sabemos responder, le decimos que no sabemos.
  • Hablar del fallecido con naturalidad.
  • Preguntarle por sus sensaciones y temores.
  • Expresar las emociones y preocupaciones con normalidad (pero cuidar el tono emocional)
  • Permitir el llanto y el enfado como formas de expresión del dolor.

6. Controlar el ambiente

  • Ser paciente (los niños suelen hacer muchas preguntas sobre la muerte).
  • Ofrecer seguridad y dar cariño.
  • Mantener la rutina de los niños.
  • Informar de los cambios que se vayan a producir.
  • Evitar separaciones innecesarias.
  • Informar al colegio.
  • Facilitar el encuentro con amigos.
  • No caer en la sobreprotección.

7. Importancia de los rituales

A partir de los 6 o 7 años los niños pueden asistir a los funerales, pero nunca se les debe forzar a que acudan. Siempre se les informará previamente de lo que sucederá en el ritual e irán acompañados de un adulto y persona de confianza para el menor.

¿Qué es la asistencia humanitaria?

Este artículo explica qué es la asistencia humanitaria y cómo funciona en la práctica, desde sus principios básicos hasta el papel que desempeñan la Unión Europea y España cuando una crisis deja a miles de personas sin medios para seguir adelante.

Cuando estalla una crisis, lo primero que se rompe es la normalidad. Un conflicto, una riada o un terremoto pueden dejar a una población sin agua, sin comida y sin un lugar seguro para pasar la noche. Las prioridades cambian y la gente empieza a centrarse en sobrevivir.

En ese escenario, la asistencia humanitaria ya no suena a concepto técnico, sino a la ayuda que permite mantener el ritmo vital mientras todo lo demás se desmorona.

Qué es la asistencia humanitaria

La asistencia humanitaria es la respuesta que reciben las personas cuando una emergencia supera por completo su capacidad para salir adelante. Ofrece apoyo directo: agua potable, alimentos, refugio, atención médica, saneamiento, ayuda psicológica y protección frente a riesgos físicos o sociales.

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También incluye educación en situaciones de emergencia y, en muchos casos, transferencias económicas para cubrir necesidades básicas sin intermediarios. La ayuda llega con el objetivo de salvar vidas, aliviar el sufrimiento y asegurar que la dignidad no se pierda en el peor momento.

Toda esta intervención se sostiene sobre cuatro principios esenciales. El primero es la humanidad, que coloca la protección de la vida y la dignidad en el centro de cualquier operación. El segundo es la imparcialidad, que garantiza que la ayuda se reparta según la necesidad y no por origen, religión o cualquier otra diferencia.

El tercero es la independencia, una barrera que evita presiones políticas o económicas en plena crisis. El cuarto es la neutralidad, indispensable para que las organizaciones trabajen en zonas donde el conflicto sigue activo.

El contexto global demuestra hasta qué punto estos principios son necesarios. Cerca del 80% de las necesidades humanitarias actuales se deben a conflictos armados.

Las guerras prolongadas destruyen hospitales, paralizan sistemas de abastecimiento y obligan a millones de personas a abandonar su hogar sin tiempo para preparar nada. Ante ese panorama, los equipos humanitarios se enfrentan a situaciones que cambian cada hora y que requieren decisiones rápidas, directas y sin interferencias.

Asistencia humanitaria en la UE y en España

En la Unión Europea, el Consejo marca el marco político de la ayuda humanitaria. No gestiona operaciones sobre el terreno, pero define posiciones comunes y avala decisiones que orientan la actuación de los Estados miembros.

Cada país decide cuánto financia y a qué organizaciones destina los fondos, mientras que la Comisión Europea coordina la ejecución de políticas y proyectos. Esta combinación permite que la respuesta sea coherente y que la ayuda llegue con más eficacia a zonas en crisis.

España cuenta con su propio sistema, centrado sobre todo en atender a personas migrantes que llegan en situaciones extremas. El Programa de Atención Humanitaria cubre alojamiento, manutención, atención sanitaria básica, apoyo psicológico, orientación jurídica, formación en idioma y servicios esenciales para quienes aterrizan en el país con un deterioro físico o emocional evidente.

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Además, organiza traslados, gestiona dispositivos en grandes ciudades y activa recursos de emergencia cuando se producen llegadas masivas por costa o por vía terrestre.

Los beneficiarios del programa suelen llegar sin recursos y sin red de apoyo. El sistema prioriza a quienes atraviesan situaciones de especial vulnerabilidad: personas con discapacidad, mujeres embarazadas, víctimas de violencia, personas mayores, familias con menores, posibles víctimas de trata o personas con enfermedades graves.

La Dirección General de Atención Humanitaria coordina la gestión junto a entidades acreditadas mediante acción concertada, un modelo pensado para actuar con rapidez en un contexto cambiante.

La asistencia humanitaria es una intervención que marca la diferencia cuando una comunidad pierde lo esencial. Llegar a tiempo no resuelve la crisis de raíz, pero evita que el daño sea irreversible y ofrece a las personas algo que suele desaparecer en las emergencias.


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¿Como protegernos de desastres naturales usando GEOINT?

El megaterremoto en Kamchatka expuso nuestra fragilidad ante desastres naturales. En este análisis, Artiom Vnebraci Popa expone cómo GEOINT ayuda a anticiparlos, entenderlos y responder mejor.

El 30 de julio del año 2025, la Tierra emitió uno de sus mensajes más potentes en décadas: un megaterremoto de magnitud 8.8 sacudió la península de Kamchatka. También despertó preocupación global sobre la vulnerabilidad de los sistemas humanos ante las fuerzas naturales.

Lo que siguió fue una cadena de eventos que ilustra la interconexión de los sistemas complejos terrestres. El volcán Kliuchevskoi entró en erupción como consecuencia directa del terremoto. Esto desencadenó alertas de tsunami que se propagaron por el Océano Pacífico y alcanzaron las costas de Japón, Hawái y Chile.

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Este hecho natural no es un fenómeno aislado. Es una manifestación de la creciente necesidad de sistemas de inteligencia capaces de interpretar, predecir y mitigar los efectos de los desastres naturales.

En este contexto surge la Inteligencia Geoespacial (GEOINT) como una disciplina necesaria. Combina el análisis de información geológica, biológica, social y geográfica para crear un escudo eficaz contra las amenazas naturales.

Fundamentos e importancia del GEOINT

La aplicación del GEOINT en la prevención de desastres naturales parte de entender que la Tierra funciona como un sistema integrado. En él, los eventos geológicos, climáticos y biológicos están interconectados.

Los terremotos pueden activar volcanes. Las erupciones volcánicas pueden alterar patrones climáticos. Estos cambios, a su vez, provocan migraciones masivas de especies que pueden funcionar como indicadores tempranos de futuros eventos.

Los ecosistemas añaden una dimensión predictiva al actuar como sensores naturales. Estos responden a cambios imperceptibles para instrumentos humanos más sutiles.

Cambios en la vegetación, acidez del agua, variaciones en patrones migratorios y alteraciones químicas en manantiales, así como fallas sensibles, pueden interpretarse como señales útiles. Cuando se interpretan correctamente, estos elementos mejoran la precisión de los sistemas de alerta temprana.

El proceso GEOINT transforma datos de información espacial en conocimiento estratégico sobre territorios, poblaciones y situaciones de riesgo.

Predicción, certezas y casos de éxito

Los sistemas GEOINT contemporáneos integran satélites de observación terrestre proporcionando imágenes multiespectrales y radares con interferometría satelital (InSAR) que detectan deformaciones del terreno con precisión. Estos son capaces de identificar movimientos tectónicos meses (a veces años) antes de que se manifiesten como movimientos sísmicos significativos. Tales sistemas tecnológicos se complementan con redes terrestres de sismómetros, inclinómetros y extensómetros; creando una vigilancia integral con datos en tiempo real.

La inteligencia artificial y el machine learning, junto con toda la Industria 4.0, han revolucionado la capacidad de procesar y analizar grandes volúmenes de datos heterogéneos.

Gracias a ello, hoy es posible configurar algoritmos sofisticados. Estos identifican patrones complejos en series temporales sísmicas y correlacionan anomalías en parámetros geofísicos que varían simultáneamente.

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Además, pueden generar modelos predictivos que evolucionan con nueva información a medida que esta va llegando. Un ejemplo histórico exitoso de Inteligencia Geoespacial es el sistema de monitoreo del volcán Pinatubo en Filipinas. Combinó datos sísmicos, deformación del terreno y composición de gases.

Dicho sistema permitió evacuar a más de 200.000 personas antes de la erupción catastrófica de 1991. Por otro lado, la red J-SHIS de Japón es uno de los sistemas GEOINT más avanzados del mundo. Proporciona mapas de peligro sísmico en tiempo real.

Integra datos geológicos, topográficos y de densidad poblacional. Así, genera escenarios de daño y permite planificar respuestas de emergencia. Este sistema demostró su eficacia en el terremoto y tsunami de Tōhoku en 2011. Las alertas tempranas permitieron que millones de personas tomaran medidas protectivas.

Limitaciones y futuro del GEOINT

El reciente evento de Kamchatka revela las limitaciones de estos sistemas. Aunque la región estaba bajo monitoreo constante y se habían detectado precursores sísmicos semanas antes, la magnitud final del megaterremoto superó las predicciones iniciales de los modelos probabilísticos.

Esto demuestra que la complejidad no lineal de los sistemas terrestres incluye el efecto mariposa: pequeñas variaciones pueden producir resultados drásticamente diferentes.

Los principales desafíos actuales incluyen la integración técnica de múltiples fuentes que operan en diferentes escalas temporales y espaciales, con protocolos de comunicación diversos y formatos de datos incompatibles. También implica contextualizar esa información heterogénea y traducir la inteligencia técnica en acciones operativas eficaces.

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Es necesario construir una interfaz multimodal entre científicos, agencias de inteligencia, empresas, autoridades y comunidades locales. Solo así se pueden coordinar respuestas ante desastres naturales o emergencias. El futuro de GEOINT se orienta hacia sistemas integrados de próxima generación. Estos incluyen constelaciones de pequeños satélites (CubeSats) que proporcionarán datos con frecuencia de horas en lugar de días.

También incorporarán computación cuántica, que resolverá modelos complejos en minutos, tareas que hoy requieren días.

Además, se desarrollarán gemelos digitales de sistemas terrestres. Estos integrarán datos sobre geología, hidrología, ecología y actividad social para realizar simulaciones virtuales y predicciones más precisas. En un contexto de cambio climático intensificado, la gestión de desastres no se basa en prevenirlos. Depende de nuestra capacidad para anticiparlos, entenderlos y responder eficazmente. Así, la incertidumbre debe traducirse en preparación, la vulnerabilidad en resiliencia y los datos en acción.

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Hamás elimina su órgano de gobierno y abre paso a un comité tecnócrata

El gobierno de Gaza, controlado por Hamás, se disuelve para ceder poder al CNAG, mientras Israel bloquea su entrada al enclave.

El Movimiento de Resistencia Islámica (Hamás) puso fin este lunes 6 de julio de 2026 al organismo que ha gestionado la administración de Gaza desde 2007, un paso que despeja el camino hacia la cesión del control del enclave al comité tecnócrata surgido de la iniciativa impulsada por el presidente estadounidense, Donald Trump, para el futuro de la región palestina.

A través de un comunicado difundido en redes sociales, el gabinete de prensa de las autoridades gazatíes precisó que, en las últimas semanas, «los organismos de gobierno en Gaza han adoptado pasos prácticos y han declarado de forma reiterada e inequívoca su disposición a entregar las riendas de la gobernanza al Comité Nacional para la Administración de Gaza (CNAG)». La nota busca dejar constancia de que el anuncio no surge de forma aislada, sino que responde a un proceso ya iniciado con anterioridad.

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Asimismo, el texto oficial explicó que «hoy, no solo reiteramos esta demanda y reafirmamos nuestra posición inamovible y de principios, sino que la traducimos a acciones concretas y procedimientos sobre el terreno, adoptando pasos estratégicos decisivos que allanan el camino en la práctica para cumplir esta obligación nacional». Con esta declaración, Hamás pretende transmitir firmeza sobre el carácter definitivo de la disolución.

No obstante, la puesta en marcha real del traspaso enfrenta un obstáculo persistente. Esto se debe a que el CNAG, creado por la Junta de Paz, no ha logrado establecerse dentro de Gaza debido al rechazo de Israel a permitir su entrada al territorio. Mientras tanto, Hamás y otras facciones palestinas continúan negociando en Egipto junto a mediadores internacionales, en un intento por desbloquear la segunda fase del pacto sellado en octubre de 2025.

Privacidad de datos sin complicar la vida al usuario 

La privacidad digital ya no se resuelve solo con avisos legales o casillas de aceptación: exige diseño, lenguaje claro y decisiones sencillas para el usuario. Juan Pablo Castillo Cubillo, CEO de Quantum Babylon y alumni del Máster Profesional de Analista de Inteligencia de LISA Institute, analiza cómo recoger menos datos, explicar mejor su uso y aplicar seguridad de forma invisible son las claves para construir confianza. Cuando la protección se integra desde el inicio del servicio, deja de ser un trámite y se convierte en una ventaja competitiva real.

La privacidad de datos se ha convertido en una condición básica para cualquier servicio digital. Empresas, administraciones, plataformas y aplicaciones recogen información de forma constante. Sin embargo, proteger esos datos no debería traducirse en procesos confusos, avisos interminables o decisiones difíciles para el usuario. 

No puede depender solo de que una persona lea textos legales complejos o configure manualmente cada permiso, debe formar parte del diseño de los servicios. Cuanto más clara, sencilla y comprensible sea la gestión de los datos, más fácil será generar confianza. La idea a transmitir es muy simple: la privacidad debe estar integrada desde el principio, no añadirse al final como una obligación formal. 

La privacidad también debe ser comprensible 

Durante años, muchas organizaciones han tratado la privacidad como un trámite mediante avisos extensos, casillas de aceptación y políticas difíciles de interpretar. Esto ha creado una relación desigual entre usuarios y servicios digitales. 

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El problema no es solo jurídico, también es práctico. Si una persona no entiende qué datos entrega, para qué se usan o durante cuánto tiempo se conservan, difícilmente puede tomar una decisión informada. 

Por eso, la privacidad accesible debe apostar por un lenguaje claro. Las organizaciones tienen que explicar de forma directa qué información recopilan, con qué finalidad, quién puede acceder a ella y qué derechos tiene el usuario. La idea a trasladas es que la verdadera transparencia consiste en ofrecer información útil más que en grandes cantidades de datos. 

Menos datos también significa menos riesgo 

Una de las formas más eficaces de proteger la privacidad es recoger solo los datos necesarios, ya que no toda información disponible tiene que ser almacenada, ni todo dato útil para una organización resulta imprescindible para prestar un servicio. 

La minimización de datos reduce riesgos, ya que si una entidad conserva menos información, también disminuye el impacto de un posible incidente de seguridad, una filtración o un uso indebido. Además, facilita la gestión interna y evita acumulaciones innecesarias. 

La privacidad empieza muchas veces antes de la seguridad técnica. Empieza decidiendo qué datos no se deben pedir. 

Consentimiento claro y decisiones sencillas 

El consentimiento es una pieza importante de la protección de datos, pero no debe convertirse en una carga para el usuario. Aceptar o rechazar permisos debería ser fácil, comprensible y reversible.

Los diseños confusos, las opciones ocultas o los mensajes que empujan al usuario hacia una decisión determinada perjudican la confianza. Una buena experiencia de privacidad debe permitir elegir sin presión y modificar esas decisiones cuando sea necesario. 

Conviene evitar el exceso de opciones ya que dar control no significa obligar a una persona a configurar decenas de apartados técnicos, significa ofrecer alternativas claras, bien explicadas y proporcionadas al tipo de servicio. La privacidad accesible combina información suficiente con decisiones simples. 

Seguridad invisible, pero eficaz 

El usuario no debería cargar con toda la responsabilidad de proteger sus datos, es tarea de las organizaciones, las cuales, deben aplicar medidas de seguridad que funcionen de forma constante, aunque la persona no las vea. 

El cifrado, la autenticación segura, el control de accesos, la supervisión de actividad o las copias de respaldo son elementos esenciales, pero al mismo tiempo deben diseñarse de manera que no bloqueen la experiencia del usuario ni generen barreras innecesarias; en el medio está la virtud. 

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La clave está en equilibrar seguridad y usabilidad. Un sistema demasiado complejo puede provocar errores, malas prácticas o abandono del servicio, mientras que uno demasiado permisivo puede poner en riesgo la información. La protección eficaz debe ser sólida para la organización y sencilla para la persona. 

Privacidad desde el diseño 

La privacidad no puede depender solo de documentos legales o de configuraciones posteriores, debe incorporarse desde el diseño del producto, del servicio o del proceso. 

Esto implica evaluar riesgos antes de lanzar una herramienta, limitar accesos internos, definir plazos de conservación, revisar proveedores y establecer protocolos claros para responder ante incidentes. De la misma manera exige formar a los equipos que manejan información personal. 

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La privacidad desde el diseño ayuda a prevenir problemas en lugar de corregirlos tarde. Además, demuestra que la organización debe tratar los datos recurso sensible que merece protección. 

Confianza como ventaja 

Los usuarios valoran cada vez más saber qué ocurre con sus datos, lo que se conoce hoy como la confianza digital. 

Una organización que facilita la privacidad mejora su relación con clientes, ciudadanos o pacientes, al tiempo que reduce riesgos legales, reputacionales y operativos. Proteger datos ya no es solo una obligación normativa, es una forma de demostrar responsabilidad.

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El corredor báltico: tres décadas de mutación criminal entre Rusia y Europa 

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Desde la caída de la URSS, los países bálticos han cumplido una función constante en el crimen organizado europeo: la de corredor. En este artículo, el alumni del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico de LISA Institute, Andrés Fuentealba explica cómo esa posición ha mutado con el tiempo, de las guerras mafiosas de los noventa al blanqueo bancario de los 2000, hasta el tráfico de drogas y el contrabando híbrido que hoy los conecta con la tensión geopolítica frente a Rusia y Bielorrusia.

Estonia, Letonia y Lituania comparten una condición geográfica tan privilegiada para el comercio legítimo como codiciada por los actores de las economías ilícitas. Son la bisagra natural entre la inmensidad de Europa Oriental y los mercados de Europa Occidental. En el mapa del crimen organizado, quien logra capitalizar esta franja de territorio no sólo instrumentaliza un paso fronterizo clave, sino que adquiere la capacidad de regular, camuflar y proyectar los flujos ilícitos que conectan dos mundos. 

Desde hace décadas, las tres repúblicas han funcionado como un corredor de inmenso valor estratégico. Por sus puertos, carreteras y bancos han pasado mafiosos rusos, cocaína, drogas sintéticas, dinero sucio y hasta cigarrillos transportados en globos. La región no suele ser el punto de partida ni el consumidor final de estas economías subterráneas; su peligrosidad radica en su función de nodo logístico, el espacio idóneo donde las mercancías transitan, se transforman y se inyectan en el resto de Europa. 

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Este análisis examina la metamorfosis de dicho corredor a través de su evolución histórica, desglosando las distintas dinámicas que han consolidado a los países bálticos como un nodo estratégico para las redes criminales internacionales. Un recorrido que arranca en 1991, tras la disolución de la Unión Soviética, y llega hasta la compleja realidad geopolítica de hoy. 

La criminalidad en los noventa: mafias rusas y bandas locales

El crimen organizado báltico no brotó del vacío en 1991, sino que ya tenía antecedentes previos. Entre 1987 y 1988, mientras la glasnost de Gorbachov oxigenaba los movimientos independentistas, las primeras estructuras delictivas ya echaban anclas en Estonia, Letonia y Lituania. En ese contexto nacía en Leningrado la Tambovskaya Bratva, una red liderada por Vladimir Kumarin que reclutaba deportistas y lugareños de Tambov. En diciembre de 1988, su sangriento choque con la banda rival Malyshevskaya inauguró las guerras mafiosas que, durante la siguiente década, terminarían por impactar de lleno en los tres países bálticos. 

Cuando la Unión Soviética se desplomó en 1991, el viejo hampa del vorovskoy mir, el «mundo de los ladrones» gobernado por los vor v zakone, empezó a ceder terreno. Lo reemplazó una generación de avtoritety: híbridos de gánster y empresarios que exprimieron sin escrúpulos la privatización salvaje, el vacío legal y la parálisis estatal de la era Yeltsin. Esa mutación viajó rápido hacia el oeste. Los grupos del crimen organizado ruso desembarcaron en Europa usando los Bálticos como trampolín.

La geografía era el factor determinante. Los tres países recién independizados se sentaban justo sobre la ruta comercial entre el este y el oeste europeo, y ni sus gobiernos ni el frágil estado ruso tenían recursos para vigilar las aduanas. El resultado fue una puerta de entrada ideal para el contrabando. Bandas rusas y chechenas se disputaron a sangre el dominio del hampa báltica, casi siempre apoyadas en delincuentes locales rusoparlantes. En Lituania se hizo tristemente célebre la Brigada de Vilna, comandada por la familia georgiana Dekanidze. La capital de Estonia, Tallin, se ganó el apodo irónico de «Metallinn»: durante un tiempo, un país casi sin yacimientos de metales no ferrosos llegó a ser el sexto exportador mundial del rubro, gracias a transferencias ilegales desde Rusia revendidas por empresarios locales.

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Ese negocio, tan lucrativo como criminalizado, disparó las guerras territoriales. Tallin se convirtió brevemente en la capital más violenta de Europa: tuvo la tercera tasa de homicidios del mundo en 1992, sólo detrás de Washington y Los Ángeles, y los asesinatos siguieron subiendo en 1993. La cifra que resume el período es el «otoño sangriento» de 1994, cuando solo en Estonia se contabilizaron cerca de 100 asesinatos ligados a la lucha entre bandas. En Lituania, los delitos superaron los 45.000 en 1993, un 17% más que el año anterior.

El hampa también dejó un mensaje político. El 12 de octubre de 1993, el asesinato de Vitas Lingys, subdirector del diario Respublika y azote del crimen organizado, sacudió a los tres países y al resto de Europa. Su muerte le costaría a Boris Dekanidze una distinción macabra, la de ser el último hombre ejecutado en Lituania, fusilado en 1995 por ordenar dicho crimen.

La ofensiva de las bandas locales, sin embargo, fue insostenible. A lo largo de los noventa, la consolidación económica y el fortalecimiento de la institucionalidad en los países bálticos, dotaron al Estado de herramientas eficientes para erradicar la violencia mafiosa. Además, el combate al crimen organizado adquirió un tinte nacionalista y de seguridad nacional, ya que tras los gánsteres rusos se intuía la sombra del espionaje y la influencia del Kremlin. Como resultado, la primera oleada expansionista de gánsteres rusos y euroasiáticos fracasó, de forma traumática y sangrienta. Los invasores se vieron obligados a retirarse y se convirtieron en un actor más en los respectivos submundos criminales extranjeros. 

El giro financiero: los Bálticos como nodo del blanqueo de capitales

El reforzamiento de las instituciones en los países bálticos causó que la criminalidad de calle, tal como la conocemos, la de los gánsteres y la violencia callejera, se disipara. No obstante, el posicionamiento de la región atrajo el interés de otro tipo de crimen organizado, mucho más sofisticado.

El delito dejó de medirse en asesinatos y pasó a medirse en transferencias. A lo largo de la década de 2000, Estonia y Letonia se convirtieron en piezas claves de un engranaje financiero que movía dinero sucio desde el espacio postsoviético hacia el resto del mundo. La lógica era la misma, aprovechar la posición de bisagra entre Rusia y Occidente, pero el instrumento cambió. Ya no se trataba de camiones cargados de metal robado ni cargamentos de contrabando, sino de cuentas bancarias, empresas pantalla y transferencias en dólares que cruzaban fronteras sin levantar sospechas.

La clave estuvo en un modelo de negocio que la región cultivó desde su independencia, la banca para no residentes. Buena parte de los depósitos en algunos bancos bálticos no pertenecían a ciudadanos locales, sino a clientes del antiguo bloque soviético que buscaban un puente hacia el sistema financiero europeo. Letonia, que ingresó a la Unión Europea en 2004, se vendió durante años como un «puente financiero» entre Oriente y Occidente, más cercano y menos exigente que Suiza. Ese eslogan, aparentemente inofensivo, escondía un riesgo enorme. Una vez que el dinero entraba a un banco dentro de la UE, se lo consideraba dinero «europeo» y, por tanto, limpio. La frontera que separaba un capital legítimo de uno robado se volvía invisible. 

El mecanismo descansaba sobre dos pilares. El primero eran las empresas pantalla, corporaciones ficticias registradas en países con un estricto secreto bancario, diseñadas exclusivamente para que el dinero sucio perdiera su rastro —con frecuencia en el Reino Unido, gracias a fórmulas legales que ofrecían apariencia de respetabilidad— cuyo único propósito era ocultar al verdadero dueño del dinero. Existían solo en el papel, sin actividad comercial real, manejadas por testaferros y constituidas en masa por agencias especializadas, muchas dirigidas por personas con vínculos directos con mafias rusas o euroasiáticas. 

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El segundo pilar eran los bancos corresponsales: para mover dinero en dólares, un banco báltico pequeño necesitaba apoyarse en un gigante financiero global con acceso al sistema estadounidense. Esos intermediarios eran el último filtro antes de que el dinero ingresara «limpio» al circuito mundial.

A través de este engranaje financiero circularon cientos de miles de millones de dólares de origen dudoso, en su mayoría procedentes de Rusia y las antiguas repúblicas soviéticas, como fondos desviados de contratos estatales, evasión fiscal, fraude, recursos del crimen organizado y corrupción a gran escala. El dinero entraba como capital sospechoso de Tallin o Riga y salía convertido en pagos perfectamente limpios hacia bancos de decenas de países. La región no producía ese dinero ni lo consumía, simplemente lo lavaba y lo reinyectaba al mundo. Era, en esencia, la misma función de conector que define a los bálticos en todas sus facetas criminales, solo que trasladada del puerto a la banca. 

Para paliar la magnitud de estos esquemas de blanqueo de capitales, se implementaron reformas profundas que transformaron radicalmente el sistema. La cadena de escándalos que estalló en la década de los 2010 obligó a una reforma sin precedentes. Los bancos más comprometidos fueron liquidados, sus licencias revocadas y sus directivos imputados. Letonia desmanteló casi por completo su modelo de banca para no residentes, que pasó de representar cerca del 40% de los depósitos a menos del 10%.

También traspasó la supervisión al banco central y reforzó su unidad de inteligencia financiera.  En 2024, MONEYVAL (el organismo europeo de control del blanqueo) certificó que el país había construido un sistema eficaz y resistente, con una de las mejores evaluaciones jamás otorgadas. El nodo de lavado de capitales existió, fue formidable y, a grandes rasgos, fue desmantelado. 

El nuevo mapa del corredor báltico: Tránsito y tácticas híbridas 

El rasgo definitorio del escenario contemporáneo es la mutación del rol báltico en el tablero criminal. Tras el desmantelamiento de los engranajes bancarios que facilitaban el lavado de activos y con un marco institucional plenamente robustecido, la región ha regresado a su función histórica de corredor, pero con operaciones delictivas mucho más tecnificadas  y en ocasiones con dimensiones geopolíticas que los anteriores periodos no tenían.

Según el criminólogo Mindaugas Lankauskas, de la Universidad de Vilna, los actores del crimen organizado en los países bálticos rara vez están en la cúspide del negocio. Suelen ocupar puestos logísticos, transportan cargamentos de cocaína y drogas sintéticas, compran ciertas cantidades, las mejoran y las trasladan, pero normalmente no se sitúan en la cima de la cadena. No son los dueños del crimen, son sus transportistas, sus intermediarios, sus conectores. En la región no existe una organización criminal báltica de alcance internacional, sino una constelación de pequeñas células independientes que operan como eslabones intercambiables de una red mucho mayor. 

El primer flujo es el de las drogas sintéticas. Los tres países concentran una porción significativa de la producción y el decomiso de estimulantes y opioides sintéticos en Europa. En Letonia, por ejemplo, los opioides de laboratorio, algunos extremadamente potentes, como el carfentanilo y el nitaceno, están desplazando a la vieja heroína en el mercado europeo. El mercado báltico ya no trafica con sustancias rudimentarias, aquí convive la importación desde otros puntos de Europa con una manufactura local en laboratorios de última generación. El producto resultante es de un grado de concentración química tan agudo que se cotiza como una sustancia de una potencia letal, consolidando una demanda masiva en los mercados europeos. 

El segundo flujo es la cocaína. Aunque los grandes puntos de entrada europeos siguen siendo los puertos del mar del Norte, como Amberes y Róterdam, y los del sur, como Algeciras, los antiguos países comunistas del Báltico se han vuelto puntos de entrada alternativos, con decomisos notables en puertos como Riga, Klaipėda o el aeropuerto de Tallin. La droga rara vez se queda; suele continuar hacia Escandinavia o hacia la propia Rusia, transportada muchas veces por empresas de logística legales y disimulada entre mercancía corriente en camiones con logos de transportistas conocidos. 

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El tercer flujo es el más singular y revela cómo el crimen se confunde aquí con la geopolítica más dura, ya que consiste en el contrabando de cigarrillos desde Bielorrusia mediante globos meteorológicos.  Aprovechando los vientos favorables, desde territorio bielorruso se lanzan globos cargados de tabaco con sellos fiscales bielorrusos, rastreados por GPS, cuyas coordenadas de aterrizaje se transmiten a cómplices en suelo lituano que recogen la mercancía.

El negocio se explica por la enorme diferencia de precio del tabaco entre Bielorrusia y la UE, pero su efecto trascendió lo económico. A fines de 2025, los globos habían interrumpido decenas de veces la operación del aeropuerto de Vilna, afectando a decenas de miles de pasajeros y obligando a cerrar pasos fronterizos. Lituania declaró el estado de emergencia nacional el 9 de diciembre de 2025, amplió las atribuciones de sus fuerzas armadas y llevó el caso ante la Organización de Aviación Civil de la ONU. Las autoridades lo calificaron abiertamente de ataque híbrido orquestado desde Minsk: contrabando y presión estatal fundidos en una sola maniobra.

En definitiva, los bálticos no son origen ni destino final: son el nodo que conecta, almacena y traslada. La diferencia con los periodos anteriores es que hoy el crimen en la región se mide por su capacidad de tránsito, por su posición geopolítica y por el despliegue de operaciones delictivas mucho más tecnificadas.  El peligro no está en lo que producen, sino en lo que hacen circular, y en cómo esa función de corredor puede ser aprovechada, en ocasiones, por actores para fines que trascienden el delito y se adentran en la presión geopolítica. 

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Drones aéreos: tres sistemas clave en la guerra moderna

Los drones aéreos ya no son solo herramientas de vigilancia. Andrés Saura Pérez, alumno del Máster Profesional de Analista de Inteligencia de LISA Institute, analiza cómo el Bayraktar TB2, el ZALA Lancet y el MQ-9 Reaper representan tres formas distintas en que estos sistemas están transformando el campo de batalla moderno, desde el poder aéreo accesible hasta la munición merodeadora y la vigilancia persistente de largo alcance.

Los drones aéreos se han convertido en una de las herramientas más importantes del campo de batalla contemporáneo. Su empleo ya no se limita a tareas de vigilancia o reconocimiento, sino que abarca misiones de ataque, corrección de fuego de artillería, localización de objetivos, saturación de defensas y apoyo a operaciones terrestres. La guerra de Ucrania, los conflictos en Oriente Medio y la creciente inversión de las principales potencias militares han demostrado que los sistemas aéreos no tripulados son ya una parte central de la guerra moderna.

Sin embargo, no todos los drones cumplen la misma función. Algunos están diseñados para permanecer muchas horas en el aire y realizar vigilancia constante, otros actúan como municiones merodeadoras que buscan y atacan objetivos, y otros combinan capacidades de inteligencia, vigilancia, reconocimiento y ataque de precisión. Para entender su importancia actual, resulta útil analizar tres ejemplos especialmente relevantes: el Bayraktar TB2, el ZALA Lancet y el MQ-9 Reaper.

Bayraktar TB2: el dron que popularizó el poder aéreo no tripulado 

El Bayraktar TB2, desarrollado por la empresa turca Baykar, es uno de los drones militares más conocidos de los últimos años. Su relevancia aumentó especialmente tras su uso en conflictos como Nagorno-Karabaj, Libia, Siria y Ucrania. Se trata de un UAV de media altitud y larga autonomía, diseñado para misiones de inteligencia, vigilancia, reconocimiento y ataque. Según Baykar, el TB2 puede superar las 20 horas de autonomía, operar con sensores electroópticos/infrarrojos y emplear municiones guiadas.

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Su importancia no se debe únicamente a sus capacidades técnicas, sino a lo que representa: una alternativa más accesible al poder aéreo convencional. Frente a aviones tripulados mucho más caros y complejos, el TB2 ha demostrado que un dron relativamente asequible puede proporcionar vigilancia persistente, identificar objetivos y lanzar ataques de precisión. No obstante, también tiene limitaciones. En entornos con defensas aéreas densas y guerra electrónica avanzada, su supervivencia puede reducirse considerablemente. Aun así, su impacto ha sido clave para mostrar cómo los UAV pueden cambiar el equilibrio táctico en determinadas fases de un conflicto.

ZALA Lancet: La munición merodeadora como amenaza constante 

El ZALA Lancet es una munición merodeadora rusa que ha adquirido gran protagonismo en la guerra de Ucrania. A diferencia de un UAV convencional, su función principal no es regresar a la base, sino permanecer en el aire, localizar un objetivo y atacarlo directamente. Este tipo de sistema se sitúa a medio camino entre un dron y un misil, ya que combina capacidad de observación, guiado y ataque en una misma plataforma.

El Lancet se ha empleado contra piezas de artillería, radares, vehículos blindados, sistemas antiaéreos y otros objetivos tácticos. Su valor militar está en la capacidad de atacar objetivos relativamente importantes con un coste inferior al de muchas municiones guiadas tradicionales. Además, obliga al adversario a dispersar sus medios, ocultarlos mejor y emplear recursos en defensa, camuflaje y guerra electrónica. Reuters señaló que Rusia mostró en 2025 varios drones usados en Ucrania, entre ellos el Lancet, el Geran-2 y los Orlan 10/30, reflejando la importancia que Moscú concede a estos sistemas.

El caso del Lancet demuestra que los drones aéreos no solo sirven para observar el campo de batalla, sino también para crear una amenaza persistente sobre objetivos de alto valor. Su empleo ha reforzado la importancia de la defensa contra drones, la protección de la artillería, la movilidad constante y el uso de señuelos.

MQ-9 Reaper: Vigilancia persistente y ataque de precisión

El MQ-9 Reaper, desarrollado por General Atomics, representa una categoría distinta de dron aéreo: una plataforma avanzada, de largo alcance y gran autonomía, empleada principalmente por Estados Unidos y sus aliados. A diferencia de sistemas más pequeños o de bajo coste, el MQ-9 está diseñado para misiones prolongadas de inteligencia, vigilancia, reconocimiento y ataque de precisión. General Atomics indica que el MQ-9A tiene más de 27 horas de autonomía, puede operar hasta 50.000 pies y cuenta con una carga útil significativa para sensores y armamento.

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Su importancia reside en la capacidad de permanecer durante muchas horas en una zona de interés, recopilar información, seguir objetivos y, si es necesario, realizar ataques precisos. Este tipo de sistema es especialmente útil en operaciones contra grupos armados, vigilancia de fronteras, control marítimo, apoyo a fuerzas terrestres y misiones donde la persistencia es más importante que la velocidad. Frente a drones más baratos como los FPV o municiones merodeadoras, el MQ-9 pertenece a una lógica diferente: menos cantidad, mayor coste, más sensores, más alcance y mayor integración con estructuras militares complejas.

Conclusión

El Bayraktar TB2, el ZALA Lancet y el MQ-9 Reaper muestran tres formas distintas en las que los drones aéreos están transformando la guerra. El TB2 representa la expansión del poder aéreo no tripulado a países que no siempre podían permitirse grandes flotas de aviones avanzados. El Lancet muestra la importancia de las municiones merodeadoras como amenaza constante contra objetivos tácticos. El MQ-9 Reaper refleja el valor de las plataformas avanzadas de vigilancia persistente y ataque de precisión.

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En conjunto, estos sistemas demuestran que el futuro del combate aéreo no dependerá únicamente de cazas tripulados o grandes plataformas militares. La guerra moderna combina drones baratos y numerosos, municiones inteligentes, UAV de media altitud y sistemas de largo alcance. La clave ya no será solo disponer de tecnología, sino integrarla correctamente en la doctrina, la logística, la inteligencia y la defensa aérea.

Los drones no han sustituido a la guerra tradicional, pero sí han cambiado la forma de observar, atacar y sobrevivir en el campo de batalla.

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Congreso LISA 2026: ciberseguridad, inteligencia, defensa y geopolítica se dan cita en Madrid

El Congreso LISA 2026: Ciberseguridad, Inteligencia y Defensa reunirá el próximo 24 de septiembre de 2026 en Madrid a líderes institucionales, directivos de empresas, expertos en ciberseguridad, inteligencia, defensa y geopolítica. Organizado por LISA Institute, el evento ofrecerá mesas redondas estratégicas, networking profesional, entrega de premios y espacios de conexión entre el ámbito institucional, empresarial y académico. Tras el éxito de la edición anterior, que reunió a 240 asistentes y completó aforo semanas antes, esta nueva edición aspira a consolidarse como una cita de referencia para anticipar los grandes retos de seguridad del futuro. Puedes conseguir tus entradas aquí.

El Congreso LISA 2026 reunirá el próximo jueves 24 de septiembre de 2026, en la Asociación Pro Huérfanos de la Guardia Civil de Madrid, a líderes institucionales, directivos de empresas, expertos en ciberseguridad, profesionales de la inteligencia, representantes de la defensa y especialistas en geopolítica para analizar los grandes retos estratégicos de los próximos años.

Organizado por LISA Institute, el Congreso nace como un punto de encuentro entre el ámbito institucional, empresarial y académico, con el objetivo de anticipar tendencias, generar oportunidades profesionales y conectar talento especializado con los principales actores del sector de la seguridad, la ciberseguridad, la inteligencia y la defensa.

Tras el éxito de la edición anterior en 2025, el Congreso LISA 2026 aspira a consolidarse como uno de los foros de referencia en España para profesionales, instituciones y organizaciones que trabajan en la protección de activos estratégicos, la seguridad nacional, la transformación tecnológica y la toma de decisiones en entornos complejos.

Un Congreso para profesionales del sector

La edición 2026 del Congreso LISA tendrá lugar en formato presencial y contará con una jornada completa de actividades, desde las 9:30 hasta las 19:30 horas, con mesas redondas, intervenciones institucionales, networking profesional, entrega de premios y espacios de conexión entre empresas, instituciones y talento especializado.

El evento estará dirigido a profesionales de la ciberseguridad, la inteligencia, la defensa, la seguridad corporativa, la geopolítica, la protección de infraestructuras críticas, las Fuerzas Armadas, las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, organismos internacionales, empresas tecnológicas, industria de defensa, alumnos y alumni de LISA Institute.

Los asistentes podrán acceder a un entorno diseñado para favorecer la interacción de alto valor entre líderes empresariales, representantes institucionales, expertos del sector y profesionales en activo.

Principales temas del Congreso LISA 2026

A lo largo de la jornada se celebrarán mesas redondas de alto nivel centradas en algunos de los desafíos más relevantes para la seguridad nacional, empresarial e internacional:

  • Ciberseguridad corporativa vs. institucional: lecciones aprendidas, propuestas de mejora y colaboración entre el sector público y privado.
  • Protección de infraestructuras críticas y servicios esenciales: análisis de riesgos, resiliencia, amenazas emergentes y coordinación operativa.
  • Defensa, soberanía tecnológica y autonomía estratégica europea: retos para la industria, la innovación, la seguridad tecnológica y la autonomía estratégica de Europa.
  • Inteligencia, geopolítica y prospectiva: claves para anticipar escenarios, comprender el entorno internacional y mejorar la toma de decisiones estratégicas.

El Congreso contará con la participación de representantes institucionales, CISOs de grandes compañías, directivos de empresas de ciberseguridad, miembros de unidades especializadas en ciberdelincuencia, expertos en inteligencia, industria de defensa y empresas tecnológicas nacionales e internacionales.

Entre los perfiles previstos se encuentran CISOs de empresas del IBEX 35, representantes del Ministerio del Interior, directivos de compañías de ciberseguridad, miembros de la Unidad Central de Ciberdelincuencia del Cuerpo Nacional de Policía, representantes del Grupo de Delitos Telemáticos de la Guardia Civil y especialistas vinculados a la protección de infraestructuras críticas.

El programa del Congreso LISA 2026 se irá actualizando próximamente con la confirmación de nuevas mesas redondas, ponentes, representantes institucionales, expertos del sector y empresas participantes.

Networking profesional, premios y oportunidades de conexión

Además de las mesas redondas y ponencias, el Congreso LISA 2026 ofrecerá espacios especialmente diseñados para impulsar el networking profesional.

Los asistentes podrán disfrutar de coffee breaks, una comida tipo cóctel, espacios de conexión con líderes empresariales e institucionales, testimonios de profesionales y alumni de LISA Institute, así como una entrega de premios a profesores, alumnos e instituciones destacadas del sector.

La jornada incluirá también acreditación personalizada y certificado oficial de asistencia.

El éxito de la edición anterior del Congreso LISA

La edición anterior del Congreso LISA superó todas las expectativas y se consolidó como uno de los principales foros de referencia en Seguridad, Inteligencia y Defensa en España.

Celebrado también en la Asociación Pro Huérfanos de la Guardia Civil, el evento reunió a 240 asistentes, entre autoridades institucionales, representantes de las Fuerzas Armadas, miembros de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, empresas estratégicas, organismos internacionales y profesionales del sector.

El aforo se completó semanas antes del evento, reflejando el creciente interés por contar con espacios de debate, análisis y conexión profesional en torno a la ciberseguridad, la inteligencia, la defensa y la geopolítica.

Tras el éxito de 2025, la nueva edición buscará elevar aún más el nivel del Congreso mediante mesas redondas más estratégicas, mayor presencia institucional e internacional, nuevas oportunidades de networking y un enfoque más orientado a anticipar los grandes retos que marcarán la agenda de seguridad en los próximos años.

Información práctica del Congreso LISA 2026

El Congreso LISA 2026: Ciberseguridad, Inteligencia y Defensa se celebrará el jueves 24 de septiembre de 2026 en la Asociación Pro Huérfanos de la Guardia Civil, ubicada en la calle del Príncipe de Vergara, 248, 28016 Madrid.

El evento tendrá una duración aproximada de 10 horas y se desarrollará de forma presencial.

En las próximas semanas avanzaremos el programa completo del evento.

Compra tu entrada para el Congreso LISA 2026

Las plazas para el Congreso LISA 2026 son limitadas. Si quieres formar parte de esta cita de referencia en ciberseguridad, inteligencia, defensa y geopolítica, puedes comprar tu entrada aquí.

Keiko Fujimori gana la presidencia de Perú con una ventaja mínima en su cuarta candidatura

El rival de izquierda, Roberto Sánchez, anuncia un recurso ante la CIDH por supuestas irregularidades electorales, pese a que el JNE descarta pruebas de fraude y fija la proclamación oficial para el 3 de julio.

Keiko Fujimori, candidata ultraderechista, ha ganado la segunda vuelta de las elecciones presidenciales de Perú celebrada el 21 de junio, imponiéndose a su rival de izquierda Roberto Sánchez, que obtuvo el 49,865% de los sufragios. Los datos oficiales de la Oficina Nacional de Procesos Electorales (ONPE), con el 100% del escrutinio completado, sitúan la ventaja de Fujimori en 49.641 votos: 9.223.369 frente a los 9.173.755 de Sánchez, incluidas las actas revisadas por los Jurados Electorales Especiales (JEE).

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Fujimori se pronunció desde la puerta de su domicilio y destacó el valor de la perseverancia tras su cuarta postulación. «Hay un refrán que dice «a la tercera va la vencida». En este caso hemos demostrado que no es a la tercera, que uno nunca debe darse por vencido», declaró. Asimismo, reconoció la polarización del país: «Sabemos que nuestro país está prácticamente dividido. Tenemos la gran responsabilidad de escuchar a ambos lados».

Reacciones de Fujimori y petición al diálogo

La presidenta electa extendió una mano a sus adversarios políticos y afirmó que «las puertas del diálogo» están «abiertas a Roberto Sánchez y a todos los políticos que participaron en esta elección». Sin embargo, llamó a la cautela antes de celebrar: «Nos falta esperar, con prudencia y mucha humildad, la proclamación del Jurado Nacional de Elecciones y la entrega de credenciales», añadió.

Fujimori ya anticipa los dos «grandes» retos inmediatos de su gobierno: «recuperar el orden en el país y tomar medidas preventivas de cara al fenómeno de El Niño que ya llegó». Sobre este último punto, cargó contra el ejecutivo saliente: «Lamentablemente, el Gobierno que está culminando no ha hecho muchos trabajos de prevención, por lo tanto, vamos a tener que ponerle mucha velocidad y eficiencia a este trabajo». Indicó, además, que ya tiene en mente nombres para el nuevo gabinete, aunque no desveló ningún nombramiento.

Impugnación de Sánchez y calendario institucional

Por su parte, Sánchez Palomino anunció acciones legales internacionales. «Presentaremos un recurso ante la CIDH. Estamos convencidos de la grave afectación al proceso electoral y, a la intangibilidad de la normativa electoral al cambiar las reglas de juego en la segunda vuelta», publicó en redes sociales, alegando tener «el derecho legal y legítimo de acudir a esta instancia». Esta medida ya había sido contemplada con anterioridad por el candidato izquierdista.

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En cuanto al calendario institucional, el presidente del Jurado Nacional de Elecciones (JNE), Roberto Burneo, fijó la proclamación oficial de resultados como máximo para el 3 de julio, y la entrega de credenciales para el 15 de julio a mediodía en el Teatro Nacional. Sobre las denuncias de fraude formuladas por la oposición, Burneo subrayó que no existe evidencia que respalde esas acusaciones y recordó que cualquier solicitud de nulidad debe estar sustentada con pruebas conforme a la legislación electoral vigente.