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Estonia crea una unidad de drones que se desplegará en la frontera de Rusia

Los objetivos de Estonia pasan por establecer un «muro de drones» que detecten objetos voladores a baja altura para mejorar la vigilancia

Estonia ha anunciado la creación de una unidad de drones para reforzar la seguridad en sus fronteras con Rusia. Esta iniciativa de las autoridades busca mejorar la vigilancia y obtener una «imagen más completa» de lo que sucede en las zonas limítrofes. La misión es reforzar y tener una mayor seguridad nacional. Ive Kalmus, jefa de la Guardia Fronteriza, ha explicado que aunque el país ya puede identificar y derribar drones si es necesario, estas medidas se consideran insuficientes. Por ello, el objetivo principal es establecer un «muro de drones» capaz de detectar objetos voladores a baja altura tanto en la frontera oriental como en las cuatro principales ciudades de Estonia.

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«Tenemos drones sobrevolando las zonas fronterizas en el marco de la lucha contra el contrabando, y tenemos indicios de que hay drones desplegados sobre nuestra infraestructura». El plan incluye el uso de diversas tecnologías para la detección de drones, como comunicaciones acústicas, radio, radares y cámaras. El gobierno estonio ha destinado un presupuesto de 12 millones de euros para los próximos tres años para implementar esta medida, y espera contar también con fondos adicionales de la Unión Europea. Esta iniciativa responde al aumento de la preocupación por la seguridad en la región, especialmente en lo que respecta a actividades de contrabando y la presencia de drones sobre infraestructuras críticas del país.

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Artículo escrito por:

Rubén Asenjo MorillasPeriodista apasionado por la actualidad internacional y la geopolítica. Escribo para entender el mundo en constante cambio y compartir perspectivas que despierten la reflexión y el debate. Comprometido con la búsqueda de la verdad y las historias que impacten e inspiren.

Conoce el gabinete de Donald Trump para la nueva presidencia de Estados Unidos

Conoce a los miembros que formarán el equipo de Gobierno de Donald Trump para el periodo 2025-2029 en Estados Unidos. Si quieres saber más sobre Estados Unidos, apúntate al Curso de Experto en Estados Unidos de LISA Institute.

Donald Trump ha sido elegido como el 47º presidente de los Estados Unidos tras derrotar a la vicepresidenta Kamala Harris en las elecciones del 5 de noviembre de 2024. Trump obtuvo una victoria decisiva, consiguiendo 312 votos electorales frente a los 226 de Harris. El republicano logró ganar en todos los estados clave como Wisconsin, Michigan, Georgia, Carolina del Norte, Pensilvania, Arizona y Nevada. Esto le aseguró la presidencia. Además, Trump también ganó el voto popular, algo que no logró en su victoria de 2016.

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Trump asume la presidencia desde el 20 de enero de 2025 y gobernará durante cuatro años, hasta enero de 2029. Esta será su segunda etapa como presidente, pero no consecutiva, lo que lo convierte en el segundo presidente en la historia de Estados Unidos en lograr este hito, 132 años después de que Grover Cleveland lo hiciera en 1892. A sus 78 años, Trump también se convierte en la persona de mayor edad en ser elegida para la presidencia estadounidense y la primera con una condena penal por 34 cargos. Uno de los desafíos más importantes para Donald Trump es tener un gabinete equilibrado, buscando un equilibrio entre lealtad política y experiencia técnica. A continuación, se detallan los miembros de su gabinete.

Miembros del gabinete

  • Donald Trump. Presidente de Estados Unidos.
  • JD Vance. Vicepresidente de Estados Unidos.
  • Susie Wiles. Jefatura del gabinete de la Casa Blanca.
  • Marco Rubio. Secretario de Estado.
  • Tom Homan. Zar de la Frontera.
  • Mike Waltz. Asesor de Seguridad Nacional.
  • Stephen Miller. Asesor de Seguridad Nacional.
  • Kristi Noem. Secretaria de Seguridad Nacional.
  • Sean Duffy. Secretario de Transporte.
  • Elise Stefanik. Embajadora de Estados Unidos ante la ONU.
  • John Ratcliffe. Director de la Agencia Central de Inteligencia (CIA).
  • Tulsi Gabbard. Directora de Inteligencia Nacional.
  • Pam Bondi. Fiscal General.
  • Howard Lutnick. Secretario de Comercio.
  • Elon Musk. Departamento de Eficiencia.
  • Vivek Ramaswamy. Departamento de Eficiencia.
  • Mike Huckabee. Embajador de Estados Unidos en Israel.
  • Pete Hegseth. Secretario de Defensa.
  • Lee Zeldin. Administrador de la Agencia de Protección Ambiental de los Estados Unidos (EPA).
  • William McGinley. Asesor Legal de la Casa Blanca.
  • Linda McMahon. Secretaria de Educación.
  • Dan Scavino. Subjefe de Gabinete de Comunicaciones de la Casa Blanca.
  • Steve Witkoff. Enviado de Oriente Medio.
  • Robert F. Kennedy Jr. Secretario de Salud.
  • Doug Burgum. Secretario de Interior.
  • James Blair. Asistente del Presidente y Jefe de Gabinete Adjunto para Asuntos Legislativos, Políticos y Públicos.
  • Taylor Budowich. Asistente del Presidente y Jefe de Gabinete Adjunto para comunicaciones y personal.
  • Thomas Massie. Secretario de Agricultura.
  • Brendan Carr. Presidente de la Comisión Federal de Comunicaciones.
  • Mehmet Öz. Administrador de los Centros de Servicios de Medicare y Medicaid.
  • Doug Collins. Secretario de Asuntos de Veteranos.
  • Chris Wright. Secretario de Energía.
  • Lori Chavez-DeRemer. Secretaria de Trabajo de los Estados Unidos.
  • Scott Tumer. Secretario de Vivienda y Desarrollo Urbano.
  • Scott Bessent. Secretario del Tesoro.
  • Janette Nesheiwat. Cirujana General de los Estados Unidos.
  • Dave Weldon. Director de los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades.
  • Russell Vought. Director de la Oficina de Gerencia y Presupuesto.
  • Kash Patel. Director de la Oficina Federal de Investigaciones (FBI).
  • Chad Chronister. Administrador de la DEA.
  • Massad Boulos. Asesor Oriente Medio.
  • Jamieson Greer. Representante Comercial de los Estados Unidos.


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Somalilandia: la búsqueda del reconocimiento internacional en un mundo dividido

Las elecciones presidenciales de Somalilandia del 13 de noviembre de 2024 vuelven a tener el reto fundamental de asentar la democracia en un contexto mundial complejo y en una región dominada por la inestabilidad. Uno de los retos a los que se enfrentará el nuevo es el reconocimiento internacional de este territorio, tema central de este artículo del alumni del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico de LISA Institute, David García Pesquera, en el que además se realizará un recorrido histórico por los hechos más importantes de este enclave.

¿Qué es Somalilandia?

Somalilandia o autoproclamada República de Somalilandia es un territorio situado en pleno Cuerno de África compartiendo frontera con Yibuti, Etiopía y Somalia. Se trata de un pequeño enclave que desde hace casi treinta años funciona de forma independiente de Somalia, país del que forma parte de forma legal. Cuenta con una población aproximada de seis millones de habitantes, una extensión de 137.600 kilómetros cuadrados, hablan somalí, practican el islam y su capital es Hargeisa. Se trata de un territorio ocupado en su mayor medida por desierto que también cuenta con un papel geopolítico importante en el comercio internacional a orillas del Golfo de Adén y cercano al Estrecho de Bab el-Mandeb.

Su recorrido histórico moderno se inicia como protectorado británico hasta su independencia el 26 de junio de 1960. Sin embargo, este periodo apenas se extendió en el tiempo, ya que al poco se fusionó con la recién independizada Somalia (anteriormente italiana). Desde entonces, la República de Somalia ha experimentado años muy turbulentos marcados por las diferencias territoriales y de proyecto de país junto con las dificultades socioeconómicas de su población y la penetración de la piratería en la región.

Tras la aprobación de la Constitución del país sin el debido consenso, en 1967 Abdirashid Ali Shermarke fue elegido presidente y designó al somalilandés Mohamed Haji Ibrahim Egal como primer ministro. Dos años más tarde, el presidente murió a manos de su guardaespaldas como parte de un golpe de Estado liderado por el general Mohamed Siad Barre.De esta forma, Somalia se transforma de forma oficial en la República Democrática de Somalia.

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Este nuevo gobierno de Siad Barre cuenta con menos apoyo todavía desde Somalilandia. Este líder, militar marxista-leninista, llegó a declarar a finales de los años 80 que «cuando me vaya de Somalia, dejaré edificios, pero no gente». Tras años de bombardeos y persecución sobre los somalilandeses su gobierno cae en 1991, lo que da paso a una guerra civil y la declaración unilateral de independencia de Somalilandia.

Desde entonces y durante estos más de 30 años, Somalilandia cuenta con su propio sistema electoral definido en el que la participación política y pluralismos son vistos como un ejemplo a seguir dentro del propio continente africano. Somalilandia también ostenta su propia moneda, ejército y un cierto orden social y político difícil de ver en la vecina Somalia. Sin embargo, no ostenta el reconocimiento internacional necesario para articularse como Estado soberano de forma que oficialmente y legalmente sigue perteneciendo a Somalia, una de las naciones más pobres e inestables del mundo, considerado un Estado fallido.

El reconocimiento internacional de Somalilandia

El motivo de su no reconocimiento ha sido fuente de diversas interpretaciones. La más repetida entre los países africanos es el hecho de que en la carta fundacional de la Organización para la Unidad Africana, actualmente Unión Africana, se incluía que las fronteras coloniales debían ser respetadas tal como se encontraban en el momento de las independencias para evitar futuros conflictos secesionistas. 

No obstante, este consenso ya ha sido roto por la Unión Africana hasta en tres ocasiones: la creación de los Estados de la República Árabe Saharaui Democrática, de Eritrea y de Sudán del Sur (este último país soberano más joven del mundo). Por lo tanto, otros motivos subyacen dentro de esta situación, como por ejemplo la falta de reservas de minerales e hidrocarburos en el territorio que al menos hayan sido descubiertas. 

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Pese a esta situación, se vislumbran pequeños cambios. La comunidad internacional reconoce al completo la unidad total del territorio de la República de Somalia, pero son varios los países que han iniciado relaciones de carácter económico con el Estado autónomo de Somalilandia, tales como la vecina Etiopía o los Emiratos Árabes Unidos. Además, Turquía y Reino Unido han dado un paso en el terreno diplomático, ya que cuentan con oficinas de representación en Hargeisa.

Más allá de estos primeros pasos, en la actualidad ni Naciones Unidas, ni la Liga Árabe ni la Unión Africana reconocen el territorio de Somalilandia como un país independiente soberano. De hecho su caso es a menudo comparado con el de Taiwán, lo cual ha acercado a ambos a firmar acuerdos y cooperar, algo que ha molestado profundamente a China y Somalia.

Elecciones presidenciales en Somalilandia y retos globales

El 13 de noviembre de 2024 se celebran las elecciones presidenciales en Somalilandia, en un contexto de incertidumbre ante la búsqueda del reconocimiento internacional en un mundo actual profundamente dividido. Están serán las cuartas elecciones presidenciales desde su independencia unilateral en 1991. En todas las anteriores acudieron observadores internacionales que verificaron su correcto desarrollo y destacaron su validez en comparación con otros países y regiones del continente africano, muy particularmente en el Cuerno de África.

Entre los candidatos se encuentra el actual presidente Musa Bihi Abdi, líder del partido Paz, Unidad y Desarrollo, también conocido simplemente como Kulmiye (“Solidaridad”). Abdi, que tiene 76 años, fue elegido por primera vez en 2017 y busca en un hipotético segundo mandato consolidar la frágil democracia de la región, estimular el crecimiento económico y obtener el reconocimiento internacional buscado durante 33 años. 

Como rival se enfrentará al presidente saliente Abdirahman Mohamed Abdullahi, conocido como “Irro” y cuyo partido es Waddani. El tercer principal candidato es Faisal Ali Warabe del Partido por la Justicia y el Desarrollo (UCID). El sistema somalilandés establece un sistema de carácter multipartidista en el que existe un límite constitucional de hasta tres formaciones a nivel «nacional» para concurrir a las elecciones y obtener el mandato de la ciudadanía por 10 años.

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En agosto 2022, tuvo lugar un aplazamiento de los comicios tras conversaciones fallidas entre los partidos opositores y el gobernante, lo cual generó gran malestar social y una oleada de protestas que se cobraron la vida de cinco personas. Por lo tanto, y pese a que la ley somalilandesa marca un máximo de dos mandatos presidenciales de cinco años, el cambio en la fecha electoral trae consigo la permanencia del presidente Bihi Abdi en el poder durante siete.

El caso de Somalilandia es muy particular, porque su relativa estabilidad en una zona tan conflictiva es palpable no solo a nivel electoral. Por lo tanto, este análisis incluye también al terrorismo internacional. El grupo Al-Shabab leal a Al Qaeda ha perpetrado numerosos atentados en Somalia, tales como el ataque contra la sede del Ministerio de Educación en la capital Mogadiscio en octubre de 2022, que dejó más de 100 muertos y 300 heridos. Sin embargo, no se han reportado ataques de este grupo en territorio de Somalilandia.

Sin embargo, existen retos y conflictos a afrontar, como el que apunta al Estado autónomo proclamado de Puntlandia, vecino de Somalilandia. Al contrario que el territorio que nos ocupa, Puntlandia no quiere la independencia y su reconocimiento internacional, sino gobernarse de forma autónoma dentro de una Somalia federal. Se autoproclamó en 1998 en medio de la fragmentación territorial de Somalia y está dominado por el clan Darood, mientras que Somalilandia está dominado por el clan Isaaq.

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Las provincias fronterizas de Sool, Sanaag y Cayn forman parte administrativamente de Somalilandia, pero la mayoría de la población pertenece al clan Darood y, por lo tanto, concuerdan con la visión política de Puntlandia y no desean su separación de Mogadiscio. Estas diferencias son la causa principal de recurrentes enfrentamientos como los que en 2018 dejaron una treintena de muertos. 

Además, debemos destacar otros conflictos que implican a las fuerzas de seguridad de Somalilandia y a civiles armados antigubernamentales. Un buen ejemplo de ello es el 6 de febrero de 2023, cuando un enfrentamiento de estas características en la ciudad meridional de Las Anod, en zona fronteriza con Puntlandia, se saldó con más de 100 muertos y 600 heridos.

¿Cuál es el futuro de Somalilandia?

La contención de estos conflictos es esencial para que el nuevo gobierno gane enteros en su proceso de reconocimiento internacional. Solo la visión de Somalilandia como proyecto de país fuerte hará que las grandes potencias se arriesguen a una operación diplomática como esta una zona tan conflictiva como el Cuerno de África. 

Por otro lado, la independencia de Somalilandia también podría convertirse en un pretexto para las regiones secesionistas somalíes de Puntlandia, Jubbalandia e Hiranlandia. De esta forma, el reconocimiento internacional de este enclave profundizaría en la balcanización de Somalia, lo cual conduciría a graves tensiones regionales, incluso a largo plazo, como las enemistades entre somalíes y etíopes. A su vez, se profundizaría en las luchas entre clanes, con un fuerte reinicio de las hostilidades entre el norte y el sur, haciendo imposibles en la práctica las negociaciones de paz que desde hace años se intentan llevar a cabo en el país tras la ruptura en mil pedazos con guerras y hambrunas de por medio.

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Los cinco gigantes del petróleo en América Latina

El sector petrolero de América Latina ha sido, durante décadas, el motor económico de varios países, y ahora, más que nunca, se encuentra en el epicentro de la geopolítica mundial. Desde gigantes como Petrobras en Brasil, las principales empresas petroleras de la región no solo han sido fuentes cruciales de ingresos derivados del petróleo, sino también herramientas estratégicas en las negociaciones internacionales. En este artículo, te contamos todo lo que debes saber sobre su impacto y relevancia en el escenario global.

La caída en la producción de Rusia, las sanciones impuestas a Moscú y la inestabilidad en Oriente Medio han redirigido la atención hacia regiones cuyas reservas energéticas han adquirido mayor relevancia, convirtiendo a América Latina en un jugador más crucial en el mercado energético global. 

A pesar de los retos de la transición hacia energías más limpias, las mayores petroleras latinoamericanas continúan desempeñando un papel fundamental en la economía regional. Empresas como Petrobras, Pemex, Ecopetrol y YPF mantienen su importancia al equilibrar la producción de crudo con inversiones en energías renovables. El creciente interés de ambos, Occidente y Oriente por los recursos de la región, están transformando el mercado energético. 

El ascenso de Brasil y Petrobras como líder petrolero en América Latina

Como parte fundamental de este panorama energético en transformación, la petrolera Petróleo Brasileiro S.A. (Petrobras) se erige como un ejemplo clave del impacto de las empresas latinoamericanas en el mercado global. 

Fundada en 1953 bajo el liderazgo del expresidente Getúlio Vargas, Petrobras ha sido una pieza central del desarrollo económico de Brasil y un símbolo del nacionalismo económico del país. La compañía fue establecida como parte de la Política Nacional del Petróleo, asegurando un monopolio estatal sobre la exploración, refinación y transporte de crudo.

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A lo largo de los años, Petrobras ha demostrado una notable capacidad para adaptarse a las exigencias del mercado, creciendo y posicionándose como un actor global clave en la explotación de petróleo en aguas profundas, especialmente en la vasta capa presal, descubierta en 2006 que marcó un punto de inflexión para Brasil. Antes de este hallazgo, el país tenía dificultades para satisfacer su demanda interna de crudo, pero la explotación de estas reservas profundas lo ha convertido en un gran productor. 

Durante la primera mitad de 2024, Brasil logró convertirse en el mayor productor de petróleo en América Latina, consolidando su posición como un jugador clave en el mercado energético global. Su capacidad para incrementar la producción hasta 3,77 millones de barriles diarios, superando a países tradicionalmente dominantes como Venezuela, destaca no solo su resiliencia, sino también su enfoque estratégico para aprovechar las oportunidades del mercado.

A diferencia de los países de la Organización de Países Exportadores de Petróleo (OPEP), Brasil ha demostrado flexibilidad al aumentar su producción en respuesta a los altos precios del crudo, posicionándose en el séptimo lugar mundial. 

Pemex: un pilar del petróleo y la soberanía energética en México y América Latina

Siguiendo la misma línea de impacto regional, Petróleos Mexicanos (Pemex), es la segunda mayor petrolera latinoamericana. Fundada el 7 de junio de 1938 por el presidente Lázaro Cárdenas del Río, se ha consolidado a lo largo de los años como uno de los principales símbolos de la soberanía nacional mexicana. Creada en respuesta a la expropiación petrolera, Pemex ha sido fundamental para la economía del país, desempeñando un papel central en la exploración, producción, refinación y distribución de hidrocarburos. 

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Durante las últimas décadas, la producción de petróleo en México ha disminuido, en gran parte debido al agotamiento de campos petroleros maduros. Entre 1991 y 2010, Pemex mantuvo una producción superior a los 3 millones de barriles diarios, pero en los últimos años esta cifra se ha estabilizado en alrededor de 2 millones de barriles por día.

Aunque el país sigue siendo el segundo mayor exportador de crudo en América Latina, también se ha convertido en un importador neto de productos refinados, como gasolina y diésel, debido a la falta de inversión en infraestructura de refinación y petroquímica. 

Ecopetrol: el gigante petrolero colombiano en transición hacia un futuro sostenible

Siguiendo con el panorama de los gigantes energéticos en América Latina, la Empresa Colombiana de Petróleos S.A. (Ecopetrol) ha sido una fuerza clave en el desarrollo energético de Colombia, y su rol se ha adaptado ante los retos del siglo XXI. 

Ecopetrol, fundada en 1951, es una de las compañías de petróleo y gas más grandes de América Latina, con una participación estatal del 88.4%. A lo largo de su historia, ha sido un actor esencial en la economía colombiana, representando más del 60% de la producción de hidrocarburos del país y gestionando las principales refinerías y redes de oleoductos y gasoductos de Colombia. La compañía ha centrado sus esfuerzos en aumentar la producción en campos como Rubiales, Castilla y Chichimene, en lugar de enfocarse en la exploración de nuevos yacimientos. 

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La elección de Gustavo Petro como presidente en 2022 marcó un cambio de rumbo significativo para la empresa, ya que su administración ha priorizado la necesidad de una transición energética. Bajo su liderazgo, la empresa ha puesto el foco en la incorporación de energías renovables en la matriz energética del país, lo que ha llevado a desarrollar dos megaproyectos de hidrógeno verde en sus refinerías de Barrancabermeja y Cartagena. Estos proyectos forman parte de la Estrategia 2040 de la compañía, que busca que el gas natural y las energías renovables representen el 50% de sus ingresos para esa fecha.

YPF: el gigante petrolero argentino y su papel clave en la producción de petróleo y gas

Al igual que Ecopetrol en Colombia, Yacimientos Petrolíferos Fiscales (YPF) en Argentina ha sido un pilar fundamental. Creada el 3 de junio de 1922, es una de las primeras empresas integradas del mundo y un símbolo de la soberanía energética de Argentina. Durante décadas, YPF tuvo el monopolio efectivo de la cadena de petróleo y gas, controlando la extracción, refinación y distribución de hidrocarburos en todo el país. 

Hoy en día, YPF sigue siendo un actor clave en la industria energética de Argentina, produciendo 787,000 barriles diarios. El yacimiento de Vaca Muerta, en el norte de la Patagonia, se ha convertido en el epicentro de las operaciones de la empresa. Siendo uno de los depósitos de petróleo y gas de esquisto más grandes del mundo, ha atraído inversiones tanto nacionales como internacionales para la explotación de hidrocarburos no convencionales. Con la llegada de Javier Milei a la presidencia en 2023, se han impulsado políticas promercado con el objetivo de atraer mayores inversiones privadas al yacimiento.

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La explotación de sus recursos ha generado fuertes críticas de movimientos ecologistas, tanto dentro como fuera de Argentina, debido a los impactos ambientales del fracking. La empresa ha respondido a estas preocupaciones implementando tecnologías que permiten reutilizar el 99,5% del agua empleada en el proceso de extracción, lo que demuestra su compromiso con la sostenibilidad. 

PDVSA: el colapso de un gigante petrolero y la crisis de la producción de petróleo en Venezuela

En contraste con los avances de YPF en Argentina, Petróleos de Venezuela S.A. (PDVSA) ha enfrentado una situación crítica en las últimas décadas, marcada por la caída de su producción y la creciente inestabilidad. 

Fundada en 1976 tras la nacionalización de la industria petrolera venezolana, fue una vez el emblema del poder energético de Venezuela y un pilar de su economía. Con las mayores reservas de petróleo crudo del mundo, más de 300 mil millones de barriles, Venezuela estaba destinada a ser una potencia en la industria petrolera global.

Durante décadas, el país fue uno de los principales productores de petróleo, alcanzando un pico de más de 3.4 millones de barriles diarios en 1997. No obstante, tras la llegada al poder de Hugo Chávez en 1999, el país comenzó a implementar políticas que afectarían de manera profunda su industria petrolera. 

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En 2006, Chávez introdujo reformas que exigían la renegociación de las empresas conjuntas con compañías petroleras internacionales, otorgando a PDVSA una participación mínima del 60% en cada proyecto. Aunque empresas como Chevron y Royal Dutch Shell aceptaron las nuevas condiciones, otras, como ExxonMobil y ConocoPhillips, optaron por salir del país. La nacionalización de las operaciones de Total S.A. y Eni S.p.A. marcó el comienzo de un periodo de inestabilidad política y económica en el sector. 

A pesar de contar con vastos recursos, la producción petrolera ha sufrido una caída drástica en las últimas dos décadas. En julio de 2024, la producción alcanzó los 852,000 barriles diarios, una cifra considerablemente inferior a los más de 3 millones que se producían a finales del siglo XX. Esta reducción se ha atribuido a una combinación de mala gestión, falta de inversiones, sanciones económicas y problemas de infraestructura, especialmente en las refinerías, que actualmente operan muy por debajo de su capacidad. 

Hoy en día, el futuro de PDVSA es incierto. A pesar de su potencial, Venezuela está lejos de recuperar su posición como uno de los mayores productores de petróleo del mundo, y la dependencia del sector petrolero sigue siendo un obstáculo para la diversificación económica y la estabilidad a largo plazo. 

La influencia geopolítica de las petroleras latinoamericanas

La relevancia de las empresas petroleras latinoamericanas en la geopolítica global sigue siendo innegable, a pesar de los cambios drásticos que enfrenta el sector energético en el siglo XXI. Empresas como Petrobras, Pemex, Ecopetrol, YPF y PDVSA continúan desempeñando roles centrales en sus respectivas economías, pero también están inmersas en un escenario mundial que exige adaptación frente a la creciente demanda.

En el panorama más amplio, actores como Aramco, con inversiones en Chile, y Estados Unidos, con su participación en el desarrollo de yacimientos en Guyana, están ampliando su influencia en la región. La entrada de ExxonMobil en Guyana ha transformado a este pequeño país en un jugador emergente en el mercado global de crudo, mientras que los intereses de Aramco en proyectos de energía renovable en América Latina reflejan el creciente interés de las potencias energéticas globales por la región. 

La adaptación de las empresas petroleras latinoamericanas a los desafíos energéticos del siglo XXI determinará no solo su relevancia en la geopolítica global, sino también el futuro económico de sus países. 

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¿Qué es un Estado fallido? Definición, características y usos

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El término «Estado fallido» surge en la década de los 90, cuando la caída de la URSS y los conflictos globales llevaron a la desestabilización de varios países. Se usó por analistas, políticos y periodistas para describir a aquellos países que no podían garantizar el orden, seguridad o el bienestar básico de sus ciudadanos. Su popularización estuvo relacionada con la necesidad de identificar zonas incapaces de mantener su soberanía, control territorial y funcionalidad administrativa​. En la actualidad, es imprescindible para identificar aquellos territorios con altos riesgos de inestabilidad, los cuales pueden convertirse en focos de crisis humanitaria, conflictos armados y problemas migratorios que afecten la seguridad internacional.

Un Estado fallido es una nación o territorio donde el gobierno pierde su capacidad para ejercer control efectivo y proveer los servicios básicos a su población. Esta falta de funcionalidad y legitimidad lleva a que instituciones formales se vean debilitadas o reemplazadas por actores no estatales, como mafias, grupos armados o terroristas, entre otros. En estas regiones, la violencia y la inseguridad predominan, el crecimiento económico se estanca, y la ciudadanía sufre carencias en educación, salud, seguridad y demás servicios públicos esenciales.

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Por lo tanto, un Estado podría ser fallido cuando pierde la capacidad de monopolizar la fuerza legítima y garantizar la ley y el orden, según la teoría del sociólogo político Max Weber. Sus estructuras se desgastan hasta ser ineficaces, incapaces de proteger los derechos fundamentales o de proveer servicios esenciales a los ciudadanos. Esto no significa necesariamente una ausencia completa de autoridad, sino más bien una crisis profunda de legitimidad. Las instituciones formales se ven socavadas o superadas por estructuras paralelas de poder. En casos graves, estos Estados dependen de intervenciones internacionales para preservar mínimos niveles de estabilidad.

Características de un Estado fallido

  • Debilidad institucional e ineficacia política y judicial. El sistema judicial y las fuerzas de seguridad no tienen poder suficiente para ejercer su función y son incapaces para hacer cumplir las leyes. La legislación no se aplica de manera uniforme, y el gobierno pierde la capacidad de hacer cumplir el orden. Sin una estructura gubernamental sólida, el país se convierte en un territorio vulnerable a la delincuencia y al abuso de poder por parte de autoridades o grupos armados que llenan el vacío de autoridad. Este es uno de los indicadores más claros y evidentes de que nos encontramos ante un Estado fallido.
  • Corrupción. En los Estados fallidos, se da de una forma generalizada. Afecta tanto a los niveles altos de gobierno como a la administración local. Además, las autoridades militares y policiales también se mueven por motivaciones propias. Esto genera una desconfianza en las instituciones y propicia un entorno en el que las decisiones se toman en función de intereses personales, no del bien común. La corrupción facilita actividades ilegales, lo que afecta negativamente la economía, incrementa la desigualdad y perpetúa el ciclo de fallos estructurales.
  • Violencia y conflicto interno. Estos territorios suelen estar sumidos en conflictos armados, internos, guerras civiles o enfrentamientos entre distintas facciones políticas o étnicas. También pueden sufrir altos niveles de terrorismo o narcotráfico. La violencia se convierte en una constante, alimentando un clima de inseguridad donde la población civil queda atrapada en medio de conflictos sin fin. Esto no solo afecta la vida cotidiana de los ciudadanos, sino que también tiene repercusiones internacionales, ya que genera desplazamientos forzados y migración masiva.
  • Desigualdad económica. La falta de oportunidades y el aumento de la pobreza contribuyen a la exclusión social y a la incapacidad para suministrar servicios básicos a la población. Esto genera resentimiento y, en muchos casos, incentiva la radicalización y el auge de las actividades delictivas que motivan la economía irregular, la pobreza y la pobreza extrema. Las oportunidades para el desarrollo económico son escasas, y gran parte de la economía puede depender de actividades ilícitas, como el narcotráfico o el contrabando. Esto agrava aún más la situación de crisis​.
  • Colapso económico. La crisis económica en estos Estados suele ser profunda, con altos niveles de desempleo, inflación y una dependencia de la ayuda internacional. En un entorno de colapso, el gobierno no puede proveer servicios básicos, como agua potable, electricidad, salud o educación, lo cual erosiona aún más su legitimidad. Este colapso empuja a la población hacia la migración y a la búsqueda de mejores oportunidades en otros países, debilitando aún más el tejido social interno.
  • Crisis humanitaria. Alcanzan niveles graves o críticos. La población enfrenta problemas como la escasez de alimentos, falta de servicios de salud y situaciones extremas de pobreza. Estas crisis generan desplazamientos masivos y migración forzada hacia países vecinos. Los organismos internacionales se ven obligados a intervenir para atender las necesidades básicas, pero la magnitud del problema hace que la ayuda humanitaria sea insuficiente.
  • Pérdida de legitimidad del Gobierno. Cuando un gobierno no puede cumplir con sus responsabilidades, pierde la confianza de su pueblo. La ciudadanía empieza a ver a las autoridades como opresores o incompetentes, y la desobediencia civil se vuelve común. En algunos casos, movimientos de autogobierno local o milicias civiles emergen para llenar el vacío, debilitando aún más la posición del gobierno central. En el peor de los casos, grupos insurgentes o paramilitares e incluso mafias suplen la ineficacia de las autoridades.
  • Fuga de talento. Se da cuando muchos profesionales y trabajadores cualificados buscan oportunidades fuera del país debido a la falta de perspectivas futuras. Esto ocurre especialmente en contextos donde no se puede garantizar el empleo, seguridad o un entorno adecuado para el desarrollo profesional. La pérdida de médicos, ingenieros, profesores y otros profesionales cualificados afecta gravemente a la capacidad del Estado para funcionar, creando un círculo vicioso de decadencia económica y social​.
  • Incapacidad para responder a emergencias. El Estado no tiene los recursos, la capacidad o la infraestructura necesaria para hacer frente a situaciones críticas como epidemias, disturbios civiles o crisis políticas. Esto también incluye la falta de un sistema de respuesta rápida ante emergencias sanitarias o conflictos violentos. La falta de organización, planificación y recursos conduce a que la población quede desprotegida frente a eventos de urgencia que requieren intervención inmediata.
  • Invalidez para hacer frente a desastres naturales. Tiene dificultades para hacer frente a terremotos, inundaciones o sequías. Existe incapacidad para ofrecer ayuda humanitaria rápida, reconstrucción y rehabilitación de infraestructuras, lo que afecta directamente a la calidad de vida de los ciudadanos afectados.
  • Sobrepoblación y contaminación. Al no contar con la capacidad para gestionar el crecimiento poblacional, enfrentan una presión insostenible sobre sus recursos naturales y servicios públicos. La contaminación del aire, agua y suelo agrava los problemas de salud pública, mientras que la falta de políticas ambientales efectivas impide la mejora de las condiciones de vida. Esto genera un círculo de deterioro urbano y rural.
  • Altos índices de analfabetismo. Se debe principalmente a la falta de acceso a una educación de calidad. La inestabilidad política y económica también afecta a las escuelas y universidades, y los gobiernos no pueden garantizar la educación básica ni la formación profesional necesaria para el desarrollo del país. La alta tasa de analfabetismo no solo limita las oportunidades de la población, sino que también reduce las capacidades de innovación y crecimiento económico, contribuyendo al estancamiento de la nación.
  • Desgobierno o autoritarismo extremo. El gobierno ha perdido legitimidad o ha implementado un régimen tan represivo que los ciudadanos desconfían completamente de las instituciones. En estos casos, el autoritarismo no solo provoca abusos de poder, sino también resistencia ciudadana, deslegitimación y erosión de la cohesión social. La represión puede generar un liderazgo que en gran medida desatiende las necesidades de su población.

Usos del término Estado fallido

  • En análisis geopolíticos y estudios internacionales. Permite categorizar y entender los niveles de inestabilidad en distintas regiones. Los analistas internacionales utilizan este término para prever situaciones que puedan desencadenar crisis humanitarias o migratorias y evaluar el riesgo que representan para la seguridad en el mundo. La existencia de Estados fallidos impacta la estabilidad regional, y puede convertirse en una amenaza para la paz en áreas cercanas​ e incluso para todo el mundo.
  • Como justificación para intervenciones internacionales. En ocasiones, justifica la intervención militar o humanitaria por parte de organismos internacionales o potencias extranjeras. La idea es que un Estado fallido representa no solo una crisis interna, sino un riesgo para la seguridad en todo el mundo. Sin embargo, estas intervenciones pueden generar mucha controversia. Esto se debe a que se pueden ver como intromisiones o intentos de imponer intereses externos basadas en interpretaciones subjetivas.
  • En políticas de seguridad nacional. Algunos países ven a los Estados fallidos como posibles bases para actividades ilícitas, incluyendo el terrorismo o el narcotráfico. Por esta razón, los gobiernos de países vecinos o de potencias internacionales elaboran políticas de contención y monitoreo, destinadas a evitar que estas actividades afecten la seguridad en sus propios territorios​.

Tipos de Estado fallido

No están definidos de forma rígida y clara, pero existen categorías según los problemas específicos que enfrentan en base a las características mencionadas anteriormente. La mayoría de los análisis sobre Estados fallidos coinciden en que estos pueden diferenciarse en función de su capacidad para mantener el control territorial, garantizar servicios básicos, asegurar la legitimidad política y proteger a la población. Según la magnitud, se podría diferenciar entre dos tipos generales:

  • Estado fallido total. Aquel en el que las autoridades han perdido casi todo su poder de control, y el país se encuentra sumido en un caos total. Estos territorios carecen de estructuras funcionales que permitan gobernar, lo que puede incluir la ausencia de un sistema judicial, fuerzas de seguridad o incluso servicios básicos.
  • Estado fallido parcial. Enfrenta importantes desafíos de gobernabilidad, pero que aún mantiene algunos mecanismos de control y servicios básicos, aunque de forma ineficaz en la mayoría de casos. En estos territorios, el gobierno puede ser incapaz de imponer su autoridad en ciertas regiones, pero aún conserva poder en otras.

Críticas al término «Estado fallido» y alternativas

Las críticas actuales al concepto de «Estado fallido» cuestionan su base y su imparcialidad. Una de las principales críticas es su sesgo occidental. El término, en la mayoría de casos, confirma que el único modelo viable de éxito estatal es aquel que sigue principios de gobernanza y desarrollo según normas occidentales. Algunos analistas aseguran que los países en desarrollo son etiquetados como «fallidos» o «exitosos» de acuerdo con los intereses de las potencias, lo que ignora las complejidades y contextos locales que afectan la estabilidad de cada país. Además, esta clasificación simple podría pasar por alto los esfuerzos de adaptación que muchas naciones hacen dentro de sus propios marcos históricos y sociales​.

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Otra crítica apunta a la idea de que esta etiqueta subestima o malinterpreta los retos de gobernanza de naciones postcoloniales, a menudo atribuyendo problemas a fallas inherentes en lugar de reconocer el legado de explotación y conflicto externo que enfrentan o enfrentaron. Incluso, al emplearse el concepto de «Estado fallido» en índices o clasificaciones, algunos argumentan que la medida promueve la percepción de que la única salida es la intervención extranjera o la reestructuración económica al estilo occidental, lo cual en ciertos casos ha incrementado los problemas locales.

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El debate se intensifica cuando el término se usa como argumento de autoridad por potencias. Algunos críticos sostienen que esta designación se podría emplear para justificar intervenciones políticas o militares, ignorando la autonomía de los Estados y priorizando agendas externas. Así, la etiqueta de «Estado fallido» no solo estigmatiza a las naciones, sino que abre la puerta a políticas de presión o intervención bajo la bandera de «ayuda internacional», cuando en realidad pueden servir para consolidar el control geopolítico de ciertos actores sobre otros. A continuación se establecen tres posibles alternativas:

  • Estado débil. Se refiere al territorio donde las instituciones funcionan de manera limitada. El gobierno enfrenta grandes dificultades para cumplir con sus funciones, como proporcionar seguridad o servicios básicos, pero aún conserva cierta capacidad operativa. Este término suele aplicarse a aquellas zonas en los que las estructuras gubernamentales aún existen, pero son altamente vulnerables y pueden no responder adecuadamente a las necesidades de la población.
  • Estado frágil. Describe al territorio que no logra satisfacer las expectativas de su sociedad ni gestionar los cambios mediante vías políticas, lo que crea un desequilibrio en la relación entre el Estado y la sociedad. Este tipo de fragilidad a menudo se manifiesta en una alta susceptibilidad a conflictos internos y una incapacidad para responder ante emergencias o crisis humanitarias, lo que aumenta el riesgo de inestabilidad.
  • Estado canalla. País que actúa en desacuerdo con normas internacionales de convivencia pacífica y derechos humanos. Estas zonas suelen respaldar el terrorismo, desarrollar armas de destrucción masiva y amenazar la estabilidad de otras naciones, usando la intimidación o la fuerza. El término, a menudo empleado por países occidentales, ha sido objeto de controversia, ya que algunos consideran que se utiliza para legitimar sanciones o intervenciones sin tener en cuenta las particularidades internas del Estado.

Índices que podrían evaluar los Estados fallidos

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Rubén Asenjo MorillasPeriodista apasionado por la actualidad internacional y la geopolítica. Escribo para entender el mundo en constante cambio y compartir perspectivas que despierten la reflexión y el debate. Comprometido con la búsqueda de la verdad y las historias que impacten e inspiren.

La ONU aprueba una resolución a favor de los derechos de los pueblos indígenas con el único voto en contra de Argentina

La resolución, votada el 11 de noviembre de 2024, busca proteger y promover los derechos de las comunidades originarias. Argentina defiende su postura al considerar algunos términos «ambiguos y amplios» que podrían contradecir «derechos de mujeres y niñas».

Argentina ha sido el único país que ha votado en contra de una resolución sobre los derechos de los pueblos indígenas en la Asamblea General de la ONU. Esta votación fue la primera desde que Gerardo Werthein asumió el cargo de Ministro de Exteriores argentino, tras el cese repentino de Diana Mondino. La resolución, que busca ampliar el mandato del Fondo de Contribuciones Voluntarias de la ONU para los pueblos indígenas, se aprobó por 168 votos a favor y siete abstenciones (Bulgaria, Eslovenia, Francia, Lituania, Laos, Malí y Rumanía).

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La mayoría de las delegaciones destacaron el impacto desproporcionado del cambio climático en los pueblos indígenas debido a su dependencia directa de los ecosistemas. Sin embargo, Argentina se opuso a algunos términos de la resolución por considerarlos «ambiguos y amplios». El país argumentó que el proyecto no garantiza totalmente los derechos universales de los pueblos indígenas sin discriminación y que las «prácticas ancestrales» podrían contradecir «los derechos de las mujeres y las niñas, así como el derecho a la salud y al progreso científico».

Es importante mencionar que esta votación se produce en un contexto de cambio en la política exterior argentina. Recientemente, Diana Mondino fue despedida de su cargo como Ministra de Exteriores después de que Argentina votara a favor del levantamiento del embargo estadounidense sobre Cuba en la Asamblea General de la ONU. El gobierno argentino aclaró posteriormente que la delegación debería haber votado en contra, alineándose con Estados Unidos e Israel.

¿En qué consiste esta resolución?

La resolución sobre los derechos de los pueblos indígenas votada en la Asamblea General de la ONU el 11 de noviembre de 2024 busca reforzar el compromiso internacional para proteger y promover los derechos de las comunidades originarias. Este documento, impulsado por varios países latinoamericanos y africanos, aborda áreas clave como el acceso a la justicia, la protección del medio ambiente y la preservación de culturas y lenguas indígenas. Además, destaca la importancia de reconocer el derecho de los pueblos indígenas a mantener sus propias instituciones políticas, jurídicas, económicas, sociales y culturales.

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La resolución también da importancia a la necesidad de que los pueblos indígenas participen plenamente en la toma de decisiones sobre asuntos que afecten sus derechos. En especial, aquellos relacionados con sus territorios y recursos naturales. El documento manifiesta la preocupación por el aumento de la discriminación, el discurso de odio y la violencia contra los miembros de comunidades indígenas. Además, se condenan prácticas como invasiones de tierras y desalojos forzosos. Asimismo, critica la práctica de algunos países de denegar o retrasar visados a representantes indígenas para participar en reuniones internacionales, lo que interfiere con su capacidad de representación en foros globales.

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¿Quién era Yasir Arafat? El hombre que internacionalizó la causa palestina

La conmemoración del 20º aniversario de la muerte de Yasir Arafat este 11 de noviembre de 2024, junto con la celebración del Día Internacional de Solidaridad con el Pueblo Palestino (29 de noviembre), así decretado por la ONU desde 1977, nos permiten ofrecer una retrospectiva sobre la vida y obra de este histórico y controvertido líder que simbolizó la internacionalización de la causa palestina, galardonado en 1994 con el Premio Nobel de la Paz. Roberto Mansilla Blanco, alumni del Máster Profesional de Analista de Inteligencia de LISA Institute detalla la trayectoria y vida de Yasir Arafat.

Nombre: Muhammad Abdel Raouf al-Qudwa al-Husseini. Posteriormente, cambió su identificación por la que le dio notoriedad: Yasir (en árabe «sencillo» o «libre de complicaciones») y Arafat como apellido, en referencia a una de las colinas próximas a La Meca, la ciudad sagrada para los musulmanes. 

Alias: Abu Ammar. También se le conocía como Raïs («cabeza» o «jefe» en árabe).

Cargos: Presidente del partido Fatah, «Movimiento Nacional de Liberación de Palestina» (1959-2004); de la Organización para la Liberación de Palestina, OLP (1969-2004); y primer Presidente de la Autoridad Nacional Palestina, ANP (1994-2004).

Fecha de nacimiento: 29 de agosto de 1929.

Lugar: El Cairo (Egipto). No obstante existe cierta controversia, de alguna forma inducida por el propio Arafat, quien siempre sostuvo que su ciudad natal fue Jerusalén, probablemente con la finalidad simbolizar su nacimiento con la ciudad que siempre consideró como la capital histórica de Palestina.

Fallecimiento: 11 de noviembre de 2004 en París (Francia).

Causa: Oficialmente, se determinó una hemorragia cerebral y púrpura trombocitopénica idiopática. No obstante, algunas fuentes tanto palestinas como europeas cuestionan este diagnóstico dejando entrever presuntos factores conspirativos detrás de su fallecimiento, hasta ahora escasamente fundamentados.

Nacionalidad: Arafat siempre se declaró ciudadano palestino, a pesar de no existir reconocimiento oficial de iure sobre esta nacionalidad por parte de las Naciones Unidas. En la actualidad, 143 países de los 193 miembros de la ONU reconocen la legitimidad del Estado de Palestina. 

Lengua: árabe.

Religión: musulmana de la rama suní.

Ideología: nacionalismo, socialismo y panarabismo

Formación: Graduado en Ingeniería Civil por la Universidad Rey Fuad de El Cairo (1950-1956)

Reconocimientos: Premio Nobel de la Paz (1994)

Declaraciones célebres: «Vengo con el fusil del combatiente de la libertad en una mano y la rama de olivo en la otra. No dejen que la rama de olivo caiga de mi mano. Repito: no dejen que la rama de olivo caiga de mi mano» (Discurso ante la Asamblea General de la ONU, 13 de noviembre de 1974)

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Trayectoria de Yasir Arafat

Yasir Arafat es uno de los principales protagonistas de la política internacional de la segunda mitad del siglo XX y primeros años del siglo XXI, al ser considerado como el principal líder histórico de la causa palestina. Su infancia transcurrió entre El Cairo, Jerusalén y Gaza. Sus primeros contactos con la política fueron a través de la Hermandad Musulmana y luego en el Partido Árabe de Palestina que dirigía desde el exilio el Gran Muftí de Jerusalén contra el mandato británico sobre Palestina y la progresiva colonización judía. Durante la primera guerra árabe-israelí, entre 1948 y 1949, Arafat formó parte de la Futuwah (Vanguardia de la Juventud), una brigada de combatientes palestinos. También desempeñó tareas logísticas en las filas del Ejército egipcio. 

Tras la Nakba de 1948 se exilió en Jordania y Egipto. En 1952 se afilió a la Federación de Estudiantes Palestinos (FEP), siendo el líder de la sección paramilitar. En 1953 fundó su propia organización, la Unión General de Estudiantes Palestinos (UGEP), que se vinculó a los Hermanos Musulmanes. Creó células de fedayin (combatientes) iniciando sus primeras acciones guerrilleras e incluso terroristas contra objetivos israelíes. En 1956 y con el apoyo de los servicios de inteligencia egipcios fundó la Unión de Graduados Palestinos (UGP). Tras estallar la segunda guerra árabe-israelí (1956) a raíz de la nacionalización del canal de Suez por parte del presidente egipcio Gamal Abdel Nasser, Arafat se enroló como voluntario en el cuerpo de ingenieros del Ejército egipcio.

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La formación de Fatah, la OLP y las divisiones internas

La primera participación internacional de Arafat fue en 1957 con la UGEP en una convención de estudiantes en Praga. Posteriormente, estuvo en Stuttgart y Kuwait, aún bajo protectorado británico. Junto a otros colaboradores Arafat creó el Movimiento para la Liberación Nacional de Palestina (Harakat At Tahrir Al Watani Al Filastini), más conocido como Fatah, que celebró en Kuwait su primer congreso constitutivo en 1959 y en 1963 abrió su primera oficina informativa en un país árabe, concretamente Argelia, siendo este el primer país en reconocer a este movimiento palestino. 

Tras radicarse en Siria, donde organizó en 1965 el brazo militar de Fatah, Al Asifah (“La Tormenta”) en 1964 creó en Jerusalén la Organización de Liberación de Palestina (OLP) que proclamó una Ley Fundamental y una Carta Nacional Palestina, la cual declaraba ilegal el Estado de Israel y consideraba palestinos a todos los ciudadanos árabes que habían vivido en Palestina hasta 1947. La OLP se dotó de una organización de masas, la Organización Popular Palestina, y de un brazo armado regular, el Ejército de Liberación Palestino (ELP). Por otro lado, crecían las tensiones entre Arafat y el gobierno de Nasser por las actividades subversivas de Fatah, así como discrepancias dentro de la dirección del propio movimiento palestino.  

La guerra de los Seis Días (1967) en la que Israel derrotó militarmente a una coalición conjunta de Egipto, Siria y Jordania supuso una segunda Nakba con la anexión israelí de Cisjordania y Gaza. Arafat decidió independizar a la OLP de la tutela egipcia y siria. En 1968 se produjo un momento clave para la consolidación del poder de Arafat dentro de la OLP. En la localidad jordana de Karameh, los fedayines lograron resistir a una embestida militar israelí, fortaleciendo la posición de Arafat como líder de la resistencia palestina. No obstante, para sus detractores era identificado como un guerrillero y un terrorista.

Ese mismo año viajó a Moscú donde recibió de las autoridades soviéticas asistencia técnica y adiestramiento en guerra subversiva para Fatah. Durante el Congreso Nacional Palestino celebrado en El Cairo en 1968 se aceptó el ingreso de Fatah y del Frente Popular para la Liberación de Palestina, FPLP (panarabista, nacionalista y marxista) así como la revisión de la Carta Fundacional aceptando la tesis de la «lucha armada como único medio para la liberación de Palestina». El FPLP terminó escindiéndose en dos expresiones izquierdistas: el pro-sirio FPLP-Comando General y el maoísta el Frente Democrático para la Liberación de Palestina (FDLP).

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Septiembre Negro (1970) y la guerra civil del Líbano (1975-1989)

Fatah lograba conseguir bases de acción contra Israel desde el Líbano y Jordania, lo cual provocó fricciones con las autoridades jordanas. La presión israelí hacia el rey Hussein implicó una dura represión contra las estructuras de la OLP en el reino hachemita que llevó a enfrentamientos entre fedayines y fuerzas del Gobierno (aproximadamente 300 muertos) Todo ello mientras que se aceleraba la fragmentación de los movimientos palestinos: Fatah comenzó a distanciarse del FPLP por sus tácticas terroristas (secuestros de aviones israelíes) toda vez otros grupos (FDPLP y el FPLP-CG) libraban la resistencia por su cuenta. 

Esto llevó al conocimido como «Septiembre Negro», en la que Arafat protestó por el secuestro de tres aviones occidentales y su desvío al aeropuerto de Zarqa, en la capital jordana Amman, ordenado el 6 de septiembre por el líder de la FPLP, George Habache. Arafat pidió la expulsión del FPLP de la OLP. El 16 de septiembre, y tras un intento de asesinato contra el rey Hussein, el gobierno jordano lanzó una operación de retaliación contra las fuerzas de Fatah, el ELP y el FPLP, dando lugar a choques de envergadura en la capital Ammán y los campos de refugiados provocando miles de muertos. 

La guerra de Yom Kippur (1973), con una nueva victoria militar israelí sobre Egipto y Siria, confirmó las dificultades logísticas y de apoyo exterior de Arafat y Fatah para propagar su causa, aspecto que obligó un cambio táctico hacia la diplomacia. Derrotado militarmente, Egipto comenzó a fraguar las negociaciones que llevaron al reconocimiento del Estado de Israel tras los Acuerdos de Camp David (1978)

Con 25.000 militantes, Arafat reestructuró sus fuerzas armadas en dos grupos: los fedayines y la Organización Septiembre Negro (OSN), que comandada por Abu Iyad se especializó en atentados y los secuestros terroristas. Posteriormente Arafat comenzó a distanciarse de la OSN, cuya acción más conocida fue el asesinato en septiembre de 1972 de atletas israelíes durante los Juegos Olímpicos de Múnich. Como venganza, Israel bombardeó reductos de la OLP en Líbano y Siria. Durante la década de 1970, Fatah utilizó tácticas terroristas propias del FPLP mediante secuestros aéreos, asaltos a embajadas y atentados contra objetivos, preferentemente israelíes, en diversos lugares de Oriente Próximo, África y Europa.

Expulsados de Jordania, Arafat y Fatah se refugiaron en sus bases de operaciones en el Líbano, un país con un delicado equilibrio confesional. El caldo de cultivo para la guerra civil libanesa que comenzó en abril de 1975 comenzó con los enfrentamientos armados entre fedayines y milicianos de partidos de extrema derecha de la comunidad cristiana maronita (el Kataeb o Falange de Pierre Gemayel y el Nacional Liberal del ex presidente Camille Chamoun) Fatah se involucró mediante alianzas con el PSP y Amal, el partido de los chiítas prosirios. Tras la invasión militar siria de 1976, Fatah mantuvo una especie de estado mayor alternativo en las ciudades libanesas de Sidón y Tiro.

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El reconocimiento internacional de la OLP y la internacionalización de la causa palestina

La causa palestina obtuvo un notorio éxito cuando, durante la VIII Cumbre de la Liga Árabe celebrada en Rabat en octubre de 1974, el rey Hussein aceptó el derecho del pueblo palestino a dotarse de un «poder nacional independiente bajo la dirección de la OLP, su único representante legítimo». La OLP había incluso sopesado la posibilidad de admitir la existencia de Israel en las fronteras del plan de partición de 1947. Esto provocó la ruptura definitiva del FPLP con Fatah y la OLP y la formación de un Frente del Rechazo Palestino con el FPLP-CG bajo el paraguas protector del Irak y Libia.

No obstante, Arafat y la OLP conseguían éxitos diplomáticos al ser reconocidos internacionalmente como los legítimos interlocutores del pueblo palestino, especialmente ante la Organización para la Unidad Africana (OUA), la UNESCO y especialmente la Asamblea General de la ONU, que el 14 de octubre de 1974 reconocía a la OLP como la representante legítima de los palestinos. Esto llevó al punto máximo del protagonismo de Arafat a nivel internacional con su discurso ante la Asamblea General de la ONU el 13 de noviembre de 1974. 

El 22 de noviembre, mediante las resoluciones 3236 y 3237, la Asamblea General  reconoció los derechos del pueblo palestino a la autodeterminación, la independencia y la soberanía nacionales y al retorno de su población refugiada, admitiendo a la OLP con el estatus de observador permanente. Como miembro de pleno derecho, la OLP fue admitida en la OCI (1974), el Movimiento de países No Alineados y la Liga Árabe (1976). El 10 de noviembre de 1975 la Asamblea General resolvió que el sionismo era «una forma de racismo y de discriminación racial» y estableció el Comité sobre el Ejercicio de los Derechos Inalienables del Pueblo Palestino. 

La causa palestina alcanzaba el apoyo del bloque comunista y de la mayor parte de los países africanos y asiáticos, así como latinoamericanos (Cuba). Con ello, Arafat iniciaba una nueva imagen de actor diplomático siendo recibido incluso por líderes europeos. España fue el primer país de Europa occidental que otorgó a la OLP el estatus diplomático, secundado por los gobiernos de Portugal, Austria, Francia, Italia y Grecia. Hacia mediados de 1976, la OLP había sido reconocida ya por un centenar de países, obligando a Fatah a desvincularse de las actuaciones terroristas.

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El epílogo

La paz entre Egipto e Israel en Camp David (1978), el triunfo de la revolución islámica en Irán (1979) y la invasión israelí al Líbano (1982) fueron acontecimientos que implicaron el ocaso político de Arafat. 

Expulsada del Líbano, la OLP debió refugiarse en Túnez. Comenzó así a fraguarse un clima de frustración entre los palestinos contra la dirigencia de la OLP y de Fatah, que se conoció como la Primera Intifada en 1987 y que tuvo su mayor dimensión en Cisjordania, Gaza y los campos de refugiados en Líbano y Jordania. Para intentar atajar los conflictos internos, en 1988 la OLP proclamó el Estado de Palestina.

Inspirados por la Hermandad Musulmana y el triunfo de la revolución islámica iraní, el espectro político palestino comenzó a observar el ascenso de movimientos islamistas como Hamás y la Yihad Islámica que se convirtieron en actores contestatarios contra el hegemónico poder de Arafat y de Fatah dentro de la OLP. 

La caída del Muro de Berlín y de los regímenes comunistas en Europa Oriental (1989), la desintegración de la URSS y la Guerra del Golfo (1991) entre Irak y una coalición internacional liderada por Estados Unidos derivaron una nueva etapa en la que las grandes potencias ansiaban un compromiso de paz entre israelíes y palestinos. Así, la Conferencia de Paz para Oriente Próximo en Madrid (1991) abrió el camino de los Acuerdos de Oslo (1993) firmados posteriormente en Washington bajo un compromiso histórico: el reconocimiento mutuo entre la OLP y el Estado de Israel y la creación de la Autoridad Nacional Palestina (ANP) como entidad clave para fortalecer la legitimidad de la denominada solución de los “dos Estados” palestino e israelí. 

Si bien en 1996 Arafat fue proclamado como el primer presidente de la ANP con una contundente victoria (87% de los votos), su epílogo político estaba cerca. La segunda Intifada (2000) definió progresivamente una bicefalia de poder ya prácticamente inalterable dentro de la ANP entre un Fatah en declive ante el ascenso de Hamás y, en menor medida, de la Yihad Islámica y las Brigadas de Mártires de Al Aqsa.

Recluido por las fuerzas israelíes desde 2001 en su cuartel general en Ramalá (Cisjordania), la salud de Arafat comenzó a deteriorase, lo que llevó a su evacuación de territorio palestino y su muerte en París en noviembre de 2004.

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Telegram entrega datos de delincuentes a las autoridades neerlandesas por primera vez en su historia

La compañía comienza la colaboración con las autoridades y comparte datos sobre delitos graves. Tras la detención de Pável Dúrov en Francia, la aplicación ha modificado su política de empresa en favor de la lucha contra el crimen cibernético.

La popular plataforma de mensajería Telegram ha comenzado a cooperar por primera vez en la historia con las autoridades judiciales neerlandesas en casos relacionados con delitos graves. En las últimas semanas, la compañía ha compartido información de veinte casos penales que involucran tráfico de armas, drogas y contenido ilegal con menores. Además, Telegram ha ayudado a eliminar contenido inapropiado de su plataforma. Este cambio de actitud se produce después de que la compañía enfrentara problemas legales, incluyendo el arresto de su CEO, Pável Dúrov, en Francia, quien posteriormente fue liberado tras pagar una fianza de 5 millones de euros.

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La Fiscalía holandesa ha expresado su satisfacción con esta nueva cooperación de Telegram, aunque mantiene cierta cautela. Un portavoz del servicio señaló que aún necesitan determinar «si se trata de un avance genuino o solo de incidentes aislados». Las autoridades holandesas tienen una sólida reputación en la investigación de delitos cibernéticos, habiendo logrado eliminar mercados de la web oscura como Hansa y AlphaBay, así como redes de comunicación cifradas como EncroChat y Sky ECC. Esta experiencia podría haber influido en la decisión de Telegram de cooperar más estrechamente con estas autoridades.

Cambio de actitud de Telegram

A finales de septiembre de 2024, el fundador de la red de mensajería Telegram, Pável Dúrov, anunció en un comunicado que darán la información de cualquier usuario que incumpliese las normas y comparta contenido prohibido, siempre y cuando las autoridades así lo exijan. Esta decisión se anunció tras su detención en Francia y posterior liberación por sendos delitos que ocurrían en la plataforma por sus laxas políticas de privacidad en la plataforma. Entre ellos, delitos de crimen organizado, difusión de imágenes pornográficas de menores de edad, tráfico de drogas, etc.

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El CEO comunicó que las direcciones IP y los números de teléfono de aquellos que violen las normas se podrían revelar a las autoridades pertinentes en respuesta a solicitudes legales válidas con el fin de disuadir aún más a los criminales de abusar de Telegram. Además, aseguró que se han implementado mejoras en la plataforma para que el buscador sea más seguro. «Todo el contenido problemático que se identifique ya no será accesible».

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Tácticas de ingeniería social: cómo los atacantes explotan las debilidades humanas

La ingeniería social es una de las técnicas preferidas de los cibercriminales debido a su efectividad para explotar el eslabón más débil de cualquier sistema de seguridad: nosotros. En este artículo, María Aperador, Directora Académica del Área de Criminología y Ciberseguridad de LISA Institute y coordinadora del Máster Profesional de Analista Criminal y Criminología Aplicada de LISA Institute explora cómo los atacantes manipulan las emociones y comportamientos humanos para vulnerar la seguridad digital, y ofrece estrategias clave para protegerse de estas amenazas crecientes.

Esta técnica se centra en manipular nuestra psicología para que les compartamos información confidencial y así ellos puedan acceder a sistemas o realizar acciones para comprometer nuestra seguridad digital. A diferencia de otros ataques, los ataques de ingeniería social no requieren vulnerar sistemas tecnológicos avanzados y según los expertos, el éxito de estos ataques se debe en gran medida a la falta de conocimiento y capacitación en ciberseguridad.

Principales técnicas de ingeniería social en el entorno digital

Los métodos de ataque de ingeniería social han evolucionado, adaptándose al entorno digital y a la expansión de nuevas tecnologías. A continuación, describiré las técnicas más empleadas actualmente:

1. Phishing

Es una de las técnicas más comunes y efectivas. Los atacantes envían correos electrónicos o mensajes que aparentan ser de una fuente confiable (como bancos o servicios populares) y piden a la víctima que ingrese información sensible.

Usualmente, incluyen enlaces falsos o archivos adjuntos con malware. Este método sigue siendo popular debido a su facilidad para engañar a los usuarios y por la efectividad que tiene al dirigirse a un público masivo. La personalización del mensaje según el contexto y la ubicación de la víctima aumenta la probabilidad de éxito.

2. Spear Phishing

A diferencia del phishing convencional, esta variante se dirige a individuos específicos. Los atacantes recopilan información detallada sobre la víctima para hacer el ataque más creíble, enfocándose en empleados clave dentro de una organización. Esta técnica es especialmente peligrosa en el ámbito corporativo, ya que un solo clic de un empleado puede comprometer toda una red.

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3. Vishing y Smishing

Vishing, o phishing por voz, implica el uso de llamadas telefónicas para manipular a la víctima y extraer información confidencial. Los atacantes simulan ser representantes de entidades conocidas, aprovechando la confianza que genera la interacción humana.

En el caso de Smishing, el ataque se realiza mediante SMS o mensajes de texto, incitando a la víctima a hacer clic en un enlace o a responder con información sensible.

4. Whaling

Similar al spear phishing, el whaling está dirigido a altos ejecutivos o personas con poder dentro de una organización, como CEO o CFO. Los atacantes buscan comprometer información de gran valor o lograr autorizaciones financieras. El nivel de detalle que requiere este tipo de ataque es mayor, pero también lo son las posibles ganancias.

5. Baiting

Esta táctica ofrece algo de valor a cambio de que la víctima revele información o instale software malicioso. Puede presentarse como una descarga gratuita o un USB aparentemente olvidado en una oficina, el cual contiene malware que se ejecuta automáticamente al conectarse al dispositivo.

6. Deepfake y video-mensajes falsos

Con los avances en inteligencia artificial, los cibercriminales están utilizando deepfakes para crear videos falsos en los que figuras de autoridad solicitan acciones urgentes a empleados. Esta técnica de manipulación visual y auditiva es extremadamente convincente y se espera que continúe siendo una amenaza creciente.

¿Por qué son tan efectivos los ataques de ingeniería social?

El éxito de la ingeniería social se basa en la explotación de principios psicológicos profundamente arraigados en la naturaleza humana. Estos ataques no dependen de nuestro nivel tecnológico, sino de nuestra respuesta emocional y cognitiva ante ciertas situaciones. 

Entre los aspectos más comúnmente explotados están:

1. Confianza en la autoridad

Los atacantes suelen hacerse pasar por figuras de autoridad o personas con conocimiento especializado (como técnicos de soporte o representantes de la banca), aprovechando la tendencia de las personas a no cuestionar a quienes perciben como expertos o figuras de poder. Esta autoridad aparente desactiva nuestras defensas y fomenta la cooperación, incluso si las solicitudes son inusuales.

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2. Reciprocidad y necesidad de ayudar

Como seres sociales, tendemos a devolver favores y a querer ayudar a otros. Los atacantes explotan este principio generando escenarios en los que parecen necesitar asistencia urgente o en los que la víctima siente que debe corresponder un favor. Por ejemplo, un atacante puede simular ser un amigo que pide ayuda para acceder a un sistema, apelando a la urgencia o a una situación de emergencia.

3. Miedo y presión

Uno de los pilares de la ingeniería social es inducir una respuesta de miedo o urgencia. Al hacer que las víctimas sientan que deben actuar rápidamente para evitar una consecuencia negativa, los atacantes limitan el tiempo de reflexión, lo cual aumenta la probabilidad de que se actúe de forma impulsiva.

Es común que los cibercriminales usen mensajes de advertencia sobre supuestos cargos bancarios no autorizados o sobre la pérdida de una cuenta, forzando a la víctima a actuar sin verificar la situación.

4. Curiosidad y ambición

La curiosidad natural es otra puerta que los atacantes explotan, utilizando titulares intrigantes o promesas de beneficios (como premios o promociones exclusivas) para captar la atención de la víctima. Al despertar el interés o la ambición, logran que las personas sigan enlaces o descarguen archivos sin precaución.

5. Descuido y sobrecarga de información

En un entorno donde recibimos grandes cantidades de correos, notificaciones y tareas, es fácil que un mensaje malicioso pase desapercibido. Los atacantes se aprovechan de este contexto para crear correos o mensajes que imitan comunicaciones legítimas, ya que saben que las víctimas, al estar saturadas de información, pueden bajar la guardia y cometer errores.

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6. Necesidad de pertenencia y aprobación social

La necesidad de aceptación y de pertenecer a un grupo también es utilizada en estos ataques. Por ejemplo, al recibir un mensaje de un «compañero de trabajo» o de una «figura popular», las personas pueden sentirse obligadas a responder de manera positiva o a seguir instrucciones sin cuestionarlas, solo para no parecer desconfiadas o fuera de lugar.

¿Cómo protegerse?: estrategias para mitigar los riesgos

La buena noticia es que existen estrategias prácticas para mitigar los riesgos de ser víctima de un ataque de ingeniería social. La clave es combinar el conocimiento con prácticas de ciberseguridad que reduzcan las oportunidades de que un atacante explote vulnerabilidades humanas.

  1. Capacitación y concienciación. La educación es el primer paso para reducir el impacto de estos ataques. Las empresas y los individuos debemos recibir capacitación continua sobre los riesgos de la ingeniería social y las tácticas actuales de ataque. 
  2. Autenticación multifactorial (MFA). Implementar la autenticación multifactorial añade una capa de seguridad en los sistemas de acceso. Incluso si un atacante logra obtener la contraseña, el acceso queda limitado al requerir una segunda forma de autenticación, como un código enviado al teléfono móvil del usuario.
  3. Desconfianza proactiva y análisis de señales sospechosas. Crear una cultura de «desconfianza saludable» en la que cuestionemos solicitudes inesperadas o inusuales. Por ejemplo, cualquier solicitud urgente que requiera información confidencial debe ser vista con cautela. 
  4. Uso responsable de redes sociales. Los atacantes suelen recopilar información sobre nosotros a través de nuestros perfiles en redes sociales. Limitar la cantidad de información personal que se comparte en línea, especialmente sobre el trabajo o los proyectos personales, puede reducir las oportunidades de que los atacantes obtengan detalles útiles.

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Una táctica antigua adaptada al mundo digital

La ingeniería social no es, en realidad, una técnica novedosa; lleva mucho tiempo existiendo y forma parte de la misma estrategia que utilizan otras disciplinas, como las ventas o la publicidad, al atacar nuestros deseos y miedos más profundos. 

Los cibercriminales simplemente han adaptado estos principios de persuasión al entorno digital, evolucionando sus métodos para aprovecharse de las nuevas tecnologías y del comportamiento humano en un mundo cada vez más conectado. Aunque el factor humano seguirá siendo una vulnerabilidad en la cadena de seguridad, capacitarnos y mantenernos alerta son pasos fundamentales para resistir estos ataques. 

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¿Cómo afecta el terrorismo del Sahel a las fronteras del sur de Europa?

El Sahel se ha convertido en un foco clave de la amenaza terrorista hacia las fronteras sur de Europa, con grupos yihadistas como Al Qaeda y Daesh expandiendo su influencia en una región marcada por la pobreza y la inestabilidad. En este Trabajo Final de Máster (TFM) del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico de LISA Institute, el alumni David García Pesquera examina cómo el terrorismo en el Sahel impacta directamente en la seguridad de Europa.

El Trabajo Final de Máster (TFM) del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico de LISA Institute consiste en la elaboración de un Informe de Análisis Internacional real y profesional, en forma y contenido, en el que se apliquen los conocimientos adquiridos y las habilidades desarrolladas en el Máster, simulando un entorno profesional real. El alumno, a mitad del Máster, debe proponer:

  1. Una temática de TFM sobre algún país, conflicto o tema de análisis dentro de una de las siguientes regiones geoestratégicas del mundo (Unión Europea y Federación Rusa, Oriente Medio y África, Oriente Medio y África, América del Norte y América del Sur y Asia-Pacífico).
  2. Un destinatario real (ficticio o no) del Informe que realizará, con el objetivo de aportar un valor concreto a una empresa o una institución pública real, a elección del alumno.

Durante el Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico se aprenden y practican múltiples técnicas y métodos de obtención y análisis internacional y geopolítico. Estas metodologías deberán ser utilizadas por el alumno para investigar, analizar y realizar el Informe de Análisis Internacional de forma profesional, siempre con la ayuda, soporte y acompañamiento de un Mentor, experto en la temática o región escogida por el alumno.

Esta metodología docente inmersiva, simulando entornos profesionales reales, permite al alumno desarrollar habilidades clave y obtener un aprendizaje único que le servirá a nivel profesional.

Desde LISA News, para contribuir al conocimiento colectivo y para impulsar la carrera profesional de los alumnos de LISA Institute, difundimos de forma limitada algunos de los TFM, destacando los resultados y conclusiones a los que han llegado en sus Informes de Análisis Internacional.

Si quieres saber más sobre cómo se redacta un Informe de Análisis Internacional o como se lleva a cabo un Análisis geopolítico, te recomendamos visualizar las más de 50 Masterclass organizadas cada año por LISA Institute, en el contexto del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico.

Si quieres formarte en Análisis Internacional o Geopolítica a nivel profesional puedes realizar el Curso de Analista Internacional (3 meses), otros cursos de ámbito internacional y geopolítica o directamente el programa formativo más completo: el Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico (9 meses).


Título: ¿Cómo afecta el terrorismo del Sahel a las fronteras del sur de Europa?

Alumno: David García Pesquera

Tutor: Soraya Aybar Laafou

Fecha de entrega: Octubre de 2024

Itinerario: África y Oriente Medio


🌐 Informe de Análisis Internacional 🌐

La nueva frontera sur de Europa se llama Sahel, no Magreb. La actualidad de esta región  la ha situado como el caldo de cultivo perfecto para no únicamente la proliferación de actividades terroristas, sino también la expansión territorial de dichos grupos con el  objetivo de extender esferas de influencia en las que la forma de califato bajo el mandato  de la sharia es una realidad. 

El mar Mediterráneo es la cuna de las grandes civilizaciones que explican la actualidad  de occidente. Si bien su división norte-sur actual articula dos realidades culturales lejanas,  el verdadero punto de fricción socioeconómica, cultural y de seguridad tiene lugar más allá, por lo que es conveniente analizar el Sahel desde la perspectiva de la seguridad regional como resultante de la necesaria contribución a la estrategia en la frontera sur de  Europa, debido a que la Unión Europea ha concentrado sus esfuerzos en el flanco este  dada la invasión de Ucrania. 

Se trata de una región que abarca desde el océano Atlántico hasta el Mar Rojo en el flanco  meridional del Sahara. Todos los países ubicados bajo esta localización cuentan con elevadas tasas de pobreza, baja alfabetización y corrupción e inestabilidad política. A su vez, la progresiva desertificación de la zona ha desembocado en hambrunas y sequías,  agravando la situación de pobreza extrema. 

En este contexto y siguiendo el patrón descentralizador de la actividad terrorista con  grupos afiliados y franquicias de carácter regional rompiendo con el perfil bajo de  actividad que las dos organizaciones yihadistas primordiales (Al Qaeda y Daesh) han  adoptado en Oriente Medio, África y en concreto el Sahel aparecen como el principal  punto de expansión de la virulencia terrorista.

MAPA DEL TERRORISMO

Dada la extensión del Sahel, debemos centrar el objeto de estudio en dos puntos  concretos. Uno de ellos es la región del Liptako-Gourma en el Sahel Occidental, en la  triple frontera que conforman Mali, Níger y Burkina Faso. En esta zona tiene lugar la  lucha entre el Grupo de Apoyo al Islam y los Musulmanes (JNIM siguiendo sus siglas en  árabe) y el autoproclamado Estado Islámico del Gran Sahara (ISGS). Este primer grupo  cuenta con Al Qaeda en el Magreb Islámico como principal grupo perteneciente.  

Por otra parte, resaltamos la vulnerabilidad especial que presenta la cuenca del Lago  Chad, compartida por Chad, Níger, Nigeria y norte de Camerún, donde el Estado  Islámico de África Occidental, filial del Daesh en la zona y escisión de Boko Haram, libra  una cruenta lucha contra este segundo grupo. Destaca especialmente la región nigeriana  nororiental de Borno. 

Si bien el mapa terrorista del Sahel representa una amenaza para nuestra seguridad, la  dificultad para cambiar nuestro modelo de defensa no impide que tengamos otra forma  de percibir la amenaza yihadista, mucho más organizada y financiada a través de actividades como el tráfico ilícito de armas, el tráfico de drogas o de seres humanos que  huyen de la violencia y la pobreza.

TODO EMPIEZA CON LA SEGURIDAD

Esta afirmación dista mucho de acotar la situación del Sahel a meros movimientos  yihadistas. Estos de por sí son un síntoma que emerge como resultado de una cascada de factores desencadenados que provocan inseguridad. Destacamos dos elementos  fundamentales que articulan la amenaza para la frontera sur de Europa que derivan de  esta idea de seguridad como consecuencia del avance yihadista en la región. 

Por una parte, destacamos la pérdida de influencia de occidente en la región. A la  retirada de Francia en Mali se le suma la percepción de Estados Unidos como una potencia  de ámbito colonial. En contraposición, Rusia y China han desarrollado una estrategia de  acercamiento a las sociedades sahelianas con el pretexto de ofrecer una cara amable  respetando la soberanía nacional de estos países, a la par que invierten en proyectos  punteros que vislumbran un desarrollo conjunto. 

Esta influencia de Rusia y China, dos actores desestabilizadores de occidente y la Unión  Europea, no deja de ser un elemento de presión para nuestra sociedad. Esto se debe a que su rechazo al terrorismo yihadista no impide que sean dos potencias con intereses contrapuestos a la defensa de la frontera sur en materia de seguridad. Por lo tanto, no  pondrán en riesgo su posición en el Sahel ante un avance inminente de las posiciones  territoriales de los grupos terroristas de la zona. 

Como segundo elemento central encontramos la presión migratoria ejercida desde el  Sahel hacia la frontera sur europeos. Los movimientos migratorios asociados a la pérdida  de seguridad que la población civil percibe en sus lugares de origen representan un reto  para la seguridad de nuestras fronteras.

La presión migratoria sobre los países del Magreb fuerza a nuevas disposiciones negociadoras con respecto al sur de Europa, principal receptor de inmigración irregular africana. La tensión percibida por actores como  Marruecos, Argelia y Túnez implica un nuevo marco negociador en las fronteras del  Mediterráneo. 

Como tercer elemento, encontramos la amenaza directa, ciertamente manifestada por el yihadismo internacional. Además del riesgo terrorista manifestado a través de atentados  en suelo europeo, se suma el avance territorial que Aspiran a conquistar bajo el mandato de un gran califato la Península Ibérica (lo que denominan al-Ándalus) e Itálica, a la par  que los Balcanes, donde defienden que existe un proceso de ocupación por parte de los «infieles». A su vez, dicha amenaza directa también implica agendar fenómenos como el narcoterrorismo, el crimen organizado o el tráfico de seres humanos, ya que comparten un receptor que no es otro que las naciones ribereñas del Mediterráneo. 

Por lo tanto, y en definitiva, la actuación de la Comisión Europea debe ir más allá de la  disuasión económica que se promueve para los países del Sahel, ya que se ha demostrado  que ese modelo no funciona. Todo empieza en la seguridad, siendo necesario entender el  problema y los marcos en los que se mueve el Sahel, que implican la amenaza terrorista  como síntoma de la situación regional manifestada a través de la pérdida de influencia de  occidente en la zona, la presión migratoria y el avance territorial y posibles atentados terroristas.

A las estrategias temporales emprendidas se le deben ambicionar planes a largo  plazo que tengan como prioridad la frontera sur y la presión que esta sufre, agendando en  Europa la lucha contra todas aquellas actividades ilegales e irregulares en el Sahel.

🌐 Memoria del Informe 🌐

Para una mayor comprensión de este Trabajo Final de Máster (TFM) realizado en el contexto del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico de LISA Institute, a continuación puedes consultar la memoria del Informe, en la que se muestran todas las fases realizadas: Fase de Dirección y Planificación, Fase de Obtención, Fase de Tratamiento de la Información, Fase de Análisis, Fase de Difusión y Fase de Retroalimentación.

Accede al TFM completo aquí: