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La geopolítica de la Fórmula 1: el dominio de Oriente Medio y Estados Unidos en detrimento de Europa

De su dominio histórico en Europa al protagonismo actual de Oriente Medio y Estados Unidos, la Fórmula 1 es el claro ejemplo de cómo los intereses económicos y estratégicos redefinen la geopolítica incluso en el automovilismo. Con inversiones millonarias y el uso del soft power, nuevos actores están transformando el calendario y el alcance mediático de la competición. Este cambio evidencia una redistribución de poder que trasciende lo deportivo y proyecta nuevas narrativas globales.

La Fórmula 1 es la máxima categoría del automovilismo mundial, organizada desde 1950 por la Federación Internacional del Automovilismo (FIA). Este campeonato reúne a los mejores pilotos y equipos del planeta. Estos compiten en una serie de carreras o grandes premios, celebrados en circuitos de asfalto distribuidos en diferentes países. Conocida por ser la cúspide de la ingeniería automotriz, la F1 exige a los fabricantes diseñar monoplazas con tecnologías de vanguardia. También requiere la capacidad de alcanzar velocidades superiores a los 300 km/h mientras garantizan seguridad y rendimiento. Al final de cada temporada, los pilotos y las escuderías con mayor puntuación obtienen los codiciados títulos de Campeón del Mundo tanto de pilotos como de constructores (escuderías).

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Además de su relevancia deportiva, la Fórmula 1 tiene un impacto significativo en la economía, la tecnología, el entretenimiento y la geopolítica. Este deporte genera miles de millones de euros al año gracias a los derechos televisivos, el turismo y los patrocinios de marcas globales. Asimismo, la competición contribuye a la proyección internacional de los países anfitriones, proyectándolos como destinos turísticos clave en el calendario mundial. En esencia, la Fórmula 1 no solo es una disciplina deportiva de élite. También es un motor de innovación y un fenómeno cultural global que genera mucho dinero y repercusión.

La pérdida de relevancia europea en la Fórmula 1

En sus primeros años, la Fórmula 1 giraba casi exclusivamente en torno a Europa. Durante décadas, fue el núcleo de la élite del automovilismo. Esta región albergaba la mayoría de las carreras. Circuitos icónicos como Mónaco, Monza, Silverstone y Nürburgring se convirtieron en pilares del deporte. Este dominio también se reflejó en el perfil de los pilotos, donde la mayoria eran europeos. La localización de las sedes de los equipos más importantes también se encuentran en Europa; Ferrari en Italia, McLaren en Reino Unido, Williams en Reino Unido y Mercedes en Alemania.

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El modelo europeo se basaba en el prestigio histórico de los circuitos y en la proximidad geográfica entre las sedes. Esto permitió la creación de un calendario mayormente europeo hasta bien entrada la década de 1990, cuando las dinámicas del mercado empezaron a cambiar y los intereses de nuevos países con grandes recursos económicos aparecieron. Las audiencias crecientes en Asia y América del Norte y el dinero de Oriente Medio plantearon una nueva estrategia de expansión. La caída de varios circuitos europeos del calendario marcaron un punto de inflexión. Esto causó un cambio en las prioridades económicas y de audiencia de la Fórmula 1, que busca siempre adaptarse a las demandas de una base de aficionados cada vez más global.

Motivos detrás de la reducción de grandes premios en Europa

El alto costo de organizar un Gran Premio es uno de los principales factores que han contribuido a la disminución de carreras en Europa. Las exigencias financieras de la Fórmula 1, que incluyen tarifas elevadas para mantener un circuito en el calendario, han dificultado la permanencia de países con restricciones presupuestarias o que no estaban dispuestas a afrontar ese elevado gasto. Al mismo tiempo, regiones fuera de Europa, como Oriente Medio y América del Norte, han mostrado una mayor disposición e interés para invertir en este deporte al tener mayores recursos e intereses para costear el precio de un gran premio. El cambio de propiedad de la Fórmula 1 en 2017, cuando Liberty Media asumió el control, aceleró la diversificación geográfica del calendario.

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Esto buscaba aumentar las audiencias en mercados emergentes y asegurar la sostenibilidad económica del deporte al introducir circuitos en países que dotaban grandes recursos económicos a la organización. Debido a eso, la exclusión de circuitos europeos clásicos ha tenido un impacto significativo en las comunidades locales. Ahora supone menos de la mitad del total de la temporada. Además, estos eventos no solo generaban ingresos por turismo, sino que también fortalecían el legado cultural y la identidad deportiva de las regiones anfitrionas. A nivel cultural, la salida de estos circuitos ha provocado debates sobre la «des-europeización» del deporte. Sin embargo, también ha abierto la puerta a una mayor representación global de este deporte.

El ascenso de Oriente Medio en la Fórmula 1

La llegada de la Fórmula 1 a Oriente Medio marcó un cambio estratégico en su calendario. El Circuito Internacional de Bahréin, inaugurado en 2004, fue la primera sede de un Gran Premio en la región. Este evento se consolidó rápidamente como un pilar del calendario por su diseño avanzado y su localización en el Golfo Pérsico, y terminó posicionando como la primera carrera del calendario en perjuicio del GP de Melbourne (Australia). La carrera inaugural es, junto con la última, la más esperada por los aficionados, por lo que países con gran poder adquisitivo pujan cantidades elevadas por su celebración.

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Posteriormente, el Yas Marina Circuit en Abu Dabi, inaugurado en 2009, se convirtió en una de las carreras más esperadas y se eligió para cerrar la temporada en detrimento del Gran Premio de Interlagos en Brasil. Este cambio estuvo motivado por la apuesta monetaria de Emiratos Árabes Unidos para tener la última carrera del calendario. Sin embargo, a los aficionados no sento bien la decisión, ya que Brasil garantizaba un buen espectáculo que añadía más emoción al último gran premio del mundial.

En 2021, el Circuito de Yeda en Arabia Saudita y el Circuito de Losail en Catar se unieron al calendario. Yeda destacaba por su trazado urbano y su tecnología avanzada. Catar por ser un circuito moderno, muy exigente y diseñado para competiciones nocturnas. Estos circuitos no solo representan un crecimiento en la infraestructura deportiva, sino también un esfuerzo por posicionar a Oriente Medio como un centro global del automovilismo. Esto se debe a que las economías de esta región, impulsadas por recursos energéticos, han invertido miles de millones de dólares en construir instalaciones modernas y atractivas.

Mejorar la imagen y proyectar modernidad

Estas grandes infraestructuras de Oriente Medio incluyen sistemas de iluminación de última generación, diseños arquitectónicos modernos y tecnologías avanzadas para brindar el máximo espectáculo posible a los aficionados. Por todo ello, el uso de la Fórmula 1 como herramienta de soft power o poder blando resulta evidente en Oriente Medio. Países como Emiratos Árabes Unidos, Bahréin, Arabia Saudita y Catar utilizan estos eventos como catalizador para mejorar su imagen internacional. Tienen como objetivos desvincularse de estereotipos y críticas por la falta de derechos y proyectar modernidad.

Estos esfuerzos también buscan diversificar sus economías. Buscan reducir su excesiva dependencia del petróleo y explorar mayores ofertas que atraigan el turismo y refuercen el prestigio global en esa región. Para observar la importancia que Oriente Medio da a la Fórmula 1, solo hay que observar que Bahréin y Arabia Saudita suelen ser las dos primeras del calendario, y Catar y Abu Dabi las dos últimas, lo que supone que las cuatro carreras que se disputan durante la temporada en esa región abren y cierran la temporada del campeonato.

La consolidación de Estados Unidos en el calendario de la Fórmula 1

Estados Unidos es ahora un mercado prioritario para la Fórmula 1. Desde la adquisición de la empresa estadounidense Liberty Media en 2017, el país ha aumentado su número de carreras. El Gran Premio de Austin, inaugurado en 2012, supuso el primer paso en la revitalización del interés estadounidense por este deporte. En 2022, se sumaron los Grandes Premios de Miami y Las Vegas, destinos diseñados y elegidos para maximizar el atractivo mediático del deporte y para consolidar este deporte en el gigante americano. Esto supone un total de 3 de las 24 carreras, un 12,5%, más que ningún otro país.

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Además, el enfoque en plataformas digitales y redes sociales de la empresa estadounidense ha llevado a un gran aumento de audiencias. Especialmente entre los jóvenes. Programas como la serie de Netflix Drive to Survive‘ han humanizado a los pilotos y han dado visibilidad a las dinámicas internas de los equipos. Esto ha conseguido generar una conexión emocional con los aficionados. De igual modo, las nuevas carreras en Miami y Las Vegas representan un cambio estratégico. Estos eventos no solo buscan atraer audiencias tradicionales que solo se centran en ver las carreras. También tratan de captar el interés de sectores y audiencias como el entretenimiento y el turismo.

Cada carrera en Estados Unidos se acompaña de eventos paralelos, diseñados para maximizar el impacto económico y mediático. Por todo ello, el mercado estadounidense ofrece un enorme potencial para patrocinadores globales. Con su alto poder adquisitivo, las audiencias estadounidenses representan una oportunidad para marcas que buscan asociarse con un deporte global y con una gran proyección. Además, la colaboración con plataformas de streaming ha ampliado el alcance del deporte. Esto ha permitido conectar con una generación más joven e interesada en los aspectos tecnológicos y estratégicos de la Fórmula 1.

Fórmula 1 como herramienta de soft power global

El concepto de soft power, introducido por el politólogo Joseph Nye, se refiere a la capacidad de influir en otros actores internacionales mediante la atracción cultural, los valores y la diplomacia, en lugar del uso de fuerza militar o coerción económica. La Fórmula 1 se ha convertido en una plataforma poderosa para que los países proyecten esta influencia, al combinar tecnología avanzada, organización de eventos de alto perfil y una audiencia mundial.

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La capacidad de reunir a millones de espectadores en más de 200 países por medio de transmisiones deportivas transforma cada Gran Premio en una vitrina internacional. Los países anfitriones de grandes premios muestran su aparente y presunta modernidad, estabilidad y desarrollo tecnológico a través de las infraestructuras y la organización de estos eventos. Además, la Fórmula 1, al ser un deporte que exige innovación constante, sirve como símbolo del progreso científico y técnico de los países y regiones anfitriones.

Este artículo forma parte de la serie «La geopolítica de…».

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¿De quién será el siglo XXI? El liderazgo en juego: Estados Unidos frente al desafío global

La pugna por el liderazgo global en el siglo XXI enfrenta a las grandes potencias en un escenario de rivalidades estructurales y desafíos compartidos. Miquel Ribas, alumno del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico y del Curso de Experto en China de LISA Institute, publica el segundo artículo del Especial «¿De quién será el siglo XXI?», centrado en analizar el papel de Estados Unidos en esta lucha por definir las reglas del orden mundial.

Los EE.UU. fueron la potencia dominante, casi hegemónica, a nivel mundial desde el fin de la Segunda Guerra Mundial (SGM) con el debilitamiento de sus principales competidores europeos, el Imperio británico principalmente y, en menor medida, la Alemania Nazi. Bien es verdad que, tras el fin de la SGM, le surgió un poderoso competidor, la Unión Soviética.

Sin embargo, en retrospectiva, la URSS nunca tuvo posibilidad real de superar a EE.UU. económicamente. Nótense que, a pesar de registrar tasas de crecimiento de en torno al 3,35%, el PIB per cápita soviético siempre fue sustancialmente inferior al de sus competidores del bloque occidental. En 1987, ya en plena perestroika, el PIB per cápita soviético equivalía a apenas el 32% del estadounidense.

Al mismo tiempo, la economía estadounidense tras el final de la Segunda Guerra Mundial representó el 50% a nivel mundial, desempeñando un papel protagonista en la reconstrucción de Europa a través del Plan Marshall llevado a cabo por empresas estadounidenses. Asimismo, el ejército estadounidense no tuvo rival tras la destrucción de los ejércitos europeos, tuvo el monopolio nuclear (hasta 1949) y el control de los mares y océanos junto con la moneda de referencia mundial, el dólar heredando las fuentes de poder del decadente Imperio británico.

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A lo largo de la Guerra Fría, la sociedad estadounidense se cohesionó en torno a la lucha contra un enemigo común: el comunismo, en general, y la URSS, en particular. Asimismo, la economía creció y dio lugar a un aumento significativo del bienestar social a través de la consolidación de la sociedad de consumo, que alcanzó su época dorada.

Washington, en el terreno militar, estableció una red de alianzas, como la OTAN o ANZUS, y Tratados de Seguridad bilaterales (como con Japón o Corea del Sur) que le permitieron llevar a cabo el cerco estratégico contra la URSS. El ejército de EE.UU. también se benefició de la existencia de su némesis comunista y de la carrera armamentista para invertir en I+D+I y el desarrollo de su complejo militar-industrial, convirtiéndose en la gran superpotencia militar.

¿Estaba preparado Estados Unidos para el momento unipolar?

Sin embargo, el fin de la Guerra Fría y la creciente interconexión global han afectado significativamente a la sociedad estadounidense. El país está muy polarizado entre demócratas y republicanos, como lo han reflejado estas recientes elecciones, un síntoma de corrosión interna dentro de la sociedad estadounidense. Incluso hay quienes, como el economista, Jeffrey Sachs, afirman que EE.UU. no quería el fin de la Guerra Fría ni la paz con Rusia, sino que Washington estaba interesado la prolongación de la lucha entre capitalismo y comunismo.

En este contexto de rivalidad entre las dos superpotencias, las tensiones internas como la segregación racial y la identificación del ser estadounidense como WASP, acrónimo en inglés de «blanco, anglo-sajón, protestantes»; el cual discriminaba a otras minorías no se manifestaban en su apogeo, a pesar del surgimiento de movimientos de protesta pacífica como el activismo de Rosa Parks, o el «I have a dream» de Martin Luther King o el activista afroamericano, Malcom X entre otros.

Unas contradicciones internas dentro de la sociedad americana que están latentes debido a la amenaza comunista, pero que, tras el fin de la Guerra Fría, se han vuelto a poner de manifiesto en el seno de la sociedad y que han adquirido un fuerte protagonismo en los últimos años.

Piénsese, por ejemplo en el caso de George Floyd, asesinado en 2020 por un policía blanco, además del surgimiento de movimientos sociales como Black Lives Matter, de matriz antirracista, opuesto al auge del supremacismo blanco, el racismo o la xenofobia encarnados en sectores de extrema derecha como el Ku Klux Klan.

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A las tendencias de movimientos de matriz ultraderechista se les opone la cultura woke. Este concepto inicialmente aludía a la toma de conciencia de temas sociales candentes, en un principio centrado en la discriminación racial, pero con el tiempo ha ido incorporando nuevas cuestiones que han surgido en el devenir de la sociedad del siglo XXI, como las identidades de género y sexuales, de desigualdad y otros problemas sociales. 

En este contexto de división ideológica hay otros factores sociales que incrementan la polarización social. Entre estos se pueden mencionar el contraste del estilo de vida de las grandes ciudades o urbes metropolitanas frente a las comunidades rurales o la protección constitucional a la posesión de armas de fuego con más de 350 millones de armas en manos privadas, que se concentran en el 8% de la población, hecho que ha llevado a un aumento de la tasa de homicidios y de la población carcelaria.

Igualmente, a estas tendencias se agrega un cierto rechazo de la población al conocido como el establishment político. Esto se ha visto reflejado con la popularidad que ha adquirido un outsider en política como Donald Trump entre la población y la militancia republicana, junto al ascenso de figuras políticas poco ortodoxas con las políticas del Partido Democrática. Un ejemplo fue el caso de Bernie Sanders, vinculado con el ala más izquierdista del partido, casi como «socialista (democrático)» quien llegó, en 2016, a disputar la nominación a la candidata del establishment, Hillary Clinton.

Ante esta polarización se presentan similitudes a aquellas que emergieron en la época final de la URSS, con la aparición de nacionalismo periféricos opuestos al monopolio del poder del Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) los cuales devinieron una fuerza centrífuga que contribuyó al colapso de la superpotencia sin que la OTAN tuviese que disparar un solo tiro.

Una situación refleja algunos paralelismos con EE.UU. ante la creciente polarización y división social, como demuestra el asalto al capitolio el 6 de enero de 2021. Además, la polarización no es un factor baladí si se tiene en consideración que uno de los factores que condujo a la guerra de Secesión estadounidense fue la disparidad entre un norte industrializado y manufacturero, frente a un sur agrario dependiente de mano de obra esclava. Así pues, las amenazas principales para EE.UU. no son externas, sino internas, como ocurrió con antiguos imperios como el romano o el soviético.

¿Es el poder militar estadounidense eficiente o un lastre en el orden actual?

Aunque EE.UU. sigue siendo la potencia militar por antonomasia, su poder militar ha sido puesto en duda al ser visto como ineficiente para afrontar las nuevas formas de guerra y conflictos que han surgido tras el fin de la Guerra Fría, principalmente la guerra asimétrica o el terrorismo. Obsérvese que la Guerra Global Contra el Terrorismo (GGCT) ha demostrado los fracasos estadounidenses en Irak y Afganistán, al tiempo que ha reforzado a sus adversarios como Irán o China, lo que refleja la muerte de la uni polaridad.  

Además, los EE.UU. se han mostrado incapaz de estabilizar las regiones, mostrándose incapaz de construir Estados fuertes, ya que en la mayoría de los casos ha priorizado la asignación de gobiernos débiles, pero afines a los intereses de Washington, como el Afganistán de Hamid Karzai, cuyos méritos para ser presidente eran haber dirigido una empresa de petróleo estadounidense y haber sido exmiembro de la CIA o de Ahsraf Ghani, un ex funcionario del Banco Mundial, en lugar de promover la construcción de gobiernos que puedan construir instituciones estatales fuertes para enfrentar sus desafíos internos.

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Además, muchos estadounidenses critiquen el papel de policía global que EE.UU. ha jugado tras el fin de la SGM, creyendo que les supone muchos costes y pocos beneficios, como ha manifestado Trump.  Nótese que, según la Universidad Brown, estudió que el montante de gasto estadounidense en la guerra de Afganistán alcanzó la cifra de 2,26 billones de dólares.

En este contexto de intervencionismo militar, principalmente en Irak y Afganistán, las acciones militares estadounidenses han creado el clima idóneo para la aparición de movimientos fundamentalistas islámicos vinculados a la yihad global contra los valores occidentales. Amenazas que no se pueden destruir por la potencia militar y que aún persisten, no solo en Oriente Medio, sino también en otras regiones como el Sahel. Del mismo modo, las últimas intervenciones militares, en Libia y Sira, no han dado resultados tangibles, sino que han incrementado la situación de inestabilidad regional. 

Economía pujante para generar riqueza, pero con incapacidad para una distribución equitativa

Aunque, EE.UU. sigue siendo la mayor economía del mundo en términos de PIB, desde 2016, China le ha superado en términos de paridad de poder adquisitivo (PPA). Del mismo modo, su deuda pública alcanzó, en 2020, casi 120% de su PIB y actualmente se sitúa en torno al 110%. Los pronósticos del FMI parecen agregar que, si se mantiene esta senda de déficit, la deuda pública podría alcanzar, en 2032, el 140%. 

Con la administración Biden, la economía ha mostrado una evolución positiva. A lo largo de su mandato, el PIB ha crecido de media un 2%, los precios se han estabilizado en un 3%, la tasa de paro está en mínimos un 4% y la renta per cápita no ha dejado de crecer en estos cuatro años. Sin embargo, a todo ello se suman factores que ensombrecen la situación y la percepción ciudadana sobre la situación económica, como la inflación, el aumento del precio de los productos básicos, las dificultades para acceder a un hogar como consecuencia del incremento del precio de la vivienda.

En este contexto, la economía suele ser el componente más relevante, ya que el pueblo estadounidense tiende a valorar más la economía interna que la política internacional.

Un factor esencial a tener en cuenta para explicar los problemas de la sociedad estadounidense actual viene marcada por la elevada desigualdad social. En este contexto, el índice de Giny es de 0,41, uno de los más elevados. Esto refleja que, a pesar de la capacidad innovadora y altamente la elevada productividad para generar riqueza y crecimiento, la economía estadounidense no es capaz de generar una correcta redistribución. Una tendencia que se ha venido acrecentando desde 1980, cuando la globalización empezó a devenir la piedra angular de la economía mundial. 

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Esto puede explicar las razones por las cuales el mensaje de Trump ha seducido a los trabajadores y las clases medias de los estados del cinturón industrial, o del óxido, quienes han optado por el mensaje aislacionista, proteccionista, nacionalista y unilateralista del America First de Trump, frente al mensaje más favorable globalización y el multilateralismo que han defendido tanto Biden como Harris.

Estos estratos sociales, quienes han representado a, a menudo, uno de los graneros de votos del Partido Demócrata, se sienten perdedores de la globalización y culpan al multilateralismo y al libre comercio. Asumen que unos pocos se han beneficiado a costa de la mayoría de la población estadounidense.

Esto explica que vean positivamente el aislacionismo para volver a ser poderosos, como ocurrió desde su independencia hasta la SGM. A fin de cuentas, los EE.UU. ascendieron a rango de gran potencia desde una posición de aislacionismo, como connota las reticencias de la sociedad estadounidense a entrar en las guerras mundiales o a la Sociedad de Naciones 

Unas contradicciones existentes que EE.UU. debe intentar enmendar tan pronto como sea posible. El prestigioso historiador británico Paul Kennedy afirmaba que, a lo largo de los últimos años de su existencia, la URSS se enfrentó a contradicciones internas significativas que fueron las que causaron su colapso y que parece que se están dando en la economía estadounidense actual.

Motivos de esperanza para mantener la preponderancia en el orden internacional

Un poder blando sin igual

A pesar de estos problemas y debilidades internas, EE.UU. aún mantiene todo un conjunto de fortalezas significativas conservando las ventajas estructurales que hicieron posible su acceso a la supremacía mundial basadas en la incontestable superioridad militar, su influyente cultura popular y desarrollo científico y tecnológico que aún le garantían primacía y preponderancia en el sistema internacional. 

EE.UU. disfruta de un importante mercado de consumo, fomenta la innovación y el espíritu empresarial, tiene una infraestructura resiliente y experimenta condiciones comerciales ventajosas para las empresas. Es el líder indiscutible del poder blando global, ya que todavía cuenta con las mejores universidades del mundo, según el ranking de Shanghái.

Además, su productividad y la competitividad tecnológica, llevada a cabo por los unicornios del Silicon Valley, no está en tela de juicio y no se pueden anular de la noche a la mañana.  También cuenta con la industria cinematográfica de Hollywood y su dominio de la producción cinematográfica y audiovisual a nivel mundial así como los principales grupos y géneros musicales. 

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Las empresas tecnológicas de GAFA (Google, Amazon, Facebook, Apple) son, todas ellas, estadounidenses. Además, destacan compañías vinculadas con servicios de streaming como Netflix, automovilísticas como Tesla o General Motors, servicios turísticos como Booking o en el sector bancario y pagos electrónicos como Visa, MasterCard o PayPal.

Incluso, 7 de las 10 marcas más valiosas a nivel mundial, como Coca-Cola, McDonald’s o Disney, siguen siendo estadounidenses. Asimismo, conceptos como el American Way of life o el American Dream, aún cuentan con gran popularidad y atractivo, como demuestra el hecho que desde la década de los 70, EE.UU. es el primer país mundial receptor de migrantes.

Crecimiento poblacional frente al envejecimiento

Además, EE.UU. es y ha sido, históricamente, un país receptor de inmigrantes. Una situación que más allá de sus contradicciones actuales ayuda a EE.UU. a incrementar su población que ayude a mantener sus niveles de crecimiento, frente a la situación de envejecimiento poblacional de otros países occidentales.

Según las estimaciones emitidas por la oficina de presupuesto del congreso, la población de EE.UU. se va a incrementar de 342 millones de personas en 2024 a 383 millones de personas en 2054 cuyo motor de crecimiento demográfico se va a sustentar en la inmigración neta. 

No obstante, esto sigue generando ciertos debates y polarización en torno a los inmigrantes que se pueden aceptar, acentuando la división entre Demócratas y Republicanos junto con el ya mencionado racismo y xenofobia de algunas organizaciones de la sociedad civil vinculadas con la ultraderecha, como el ya mencionado Ku Klux Klan o el QAnon o el propio MAGA frente al Black Lives Matter, el Metoo de matriz feminista y otros vinculados a la cultura woke o al progresismo (izquierda, en términos políticos e ideológicos) reflejando la elevada polarización social en el país.

La supremacía del complejo militar-industrial estadounidense: una garantía de poder global

Su complejo militar industrial también está reforzado con la existencia de un ecosistema industrial vinculado a la defensa que cuenta con competidores como Lockheed Martin, Northrop Grumman, Raytheon o Boeing y Airbus que son seguros de vida por su larga experiencia en la producción de equipamiento bélico y de un gasto militar que aproximadamente el 40% del gasto total (916.000 millones sobre un total de 2,44 billones mundial según el Stockholm International Peace Research Institute).

 En este contexto, China, aún está lejos de poder igualar y competir en igualdad de condiciones contra la industria militar estadounidense. Además, el complejo militar industrial estadounidense aplicado a la industria civil cuenta con músculo financiero suficiente en I+D+I (alrededor del 3% el PIB) y una inversión privada muy elevada que le permite mantener su  superioridad durante varias décadas. Igualmente, la economía cuenta con una diversidad notable, impulsada por sectores importantes, incluidos los servicios, la manufactura, las finanzas y la tecnología.

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En el ámbito financiero y geoeconómico, EE.UU. aún mantiene el dólar como divisa de referencia y de momento no tiene competidor al mantenerse como primera moneda de reserva mundial y la que más tiene que ver con la confianza y connivencia. Actualmente, la mayoría de transacciones entre países con diferente moneda utilizan el dólar en sus transacciones comerciales para evitar manipulaciones de los bancos centrales. Un hecho que da a la Reserva Federal capacidad para imprimir dólares a sabiendas de que se van a aceptar en los mercados. 

Tampoco hay que ignorar el hecho que EE.UU. es aún una potencia autosuficiente en materia de alimentación, siendo un exportador neto a otros mercados. Además, a nivel energético y de recursos naturales es un país autosuficiente en tanto en cuanto tiene grandes reservas y yacimientos de gas y petróleo, al tiempo que, en los últimos años ha implantado nuevas tecnologías de extracción para eliminar su dependencia externa del suministro externo, como la fracturación hidráulica, también conocido como fracking.

Conclusión: un siglo menos americano, pero con EE. UU. como potencia principal o superpotencia

Todo esto viene a reflejar una realidad basada en que, hoy por hoy, los EE.UU. siguen siendo la primera potencia mundial, pero con una influencia en declive como denota su peso del PIB en la economía mundial, puesto que si tras la SGM representaban aproximadamente el 50% del PIB mundial actualmente representan aproximadamente un 30% del PIB mundial.

En este contexto, hay muchos sectores de la sociedad que se sienten perdedores de la globalización (o hiperglobalización) y del neoliberalismo como ideologías dominantes tras el fin de la Guerra Fría. Entre estos se encuentran, principalmente, las clases medias y bajas de los estados industriales del ya mencionado cinturón de óxido, la progresiva disminución de la clase media y la creciente polarización social en la mayoría de aspectos de la política estadounidense.

Hay que agregar, igualmente, otras contradicciones inherentes a la situación económica, como la capacidad de generar riqueza y crecimiento, pero la inefectividad en el momento de distribuirla.

Estas circunstancias invalidan el discurso de los neoconservadores del Partido Republicano, quienes tras la implosión de la URRS y de la desaparición del bloque socialista impulsaron el think tank proyecto del nuevo siglo estadounidense articulado a través de la Doctrina Wolfowitz, cuyo objetivo principal se centraba en mantener a EE. UU. como la única superpotencia planetaria ha fallado, pues la globalización y el neoliberalismo han permitido el ascenso de nuevas grandes potencias.

En este contexto, Trump parece recuperar la tradición aislacionista, que hasta la SGM fue casi una religión en EE.UU. ante la falta de enemigos y la priorización del comercio, basándonos en el interés nacional, frente al belicismo el cual creó las condiciones objetivas y materiales que posibilitaron el ascenso del país a la cúspide mundial.

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No obstante, a pesar de que haya signos de declive que reflejan que EE.UU. ya no es la potencia hegemónica que era, el poder estadounidense no va a desaparecer de la noche a la mañana. Aún dispone de la hegemonía del dólar, un poder blando sin igual, las mejores universidades y la existencia de un complejo militar industrial que, de momento, no tiene rival en el planeta.

Un conjunto de factores que, a pesar de no garantizarle la supremacía, o la posición de hegemonía que adquirió durante la década unipolar (1991 a 2001), a lo largo del siglo XXI, EE.UU. juegue un papel relevante, no como potencia hegemónica pero sí como superpotencia.

Sin embargo, Washington debe ser consciente de un crecimiento de contradicciones internas en su economía y su sociedad que agregan un cierto paralelismo con la extinta URSS que llevaron a su implosión. Un hecho que demanda que las nuevas administraciones (ya sean demócratas o republicanas) deban atender, pues, esta es su mayor amenaza. EE.UU. no va a caer como resultado del ascenso de otra superpotencia o potencias, sino que sí cae será debido a factores internos. 

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Análisis DAFO de Túnez: Debilidades, Amenazas, Fortalezas y Oportunidades

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Túnez ocupa una posición geográfica estratégica en el norte de África, sirviendo como puente entre Europa, África y Oriente Medio. Limita al norte y al este con el mar Mediterráneo, al oeste con Argelia y al sureste con Libia, lo que lo convierte en un punto clave para el comercio y las relaciones internacionales en la región. Omar Meloni, alumno del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico de LISA Institute, presenta un análisis DAFO de Túnez para explorar las fortalezas, debilidades, oportunidades y amenazas que definen al país en el escenario geopolítico contemporáneo.

Datos demográficos y generales de Túnez (Datos de noviembre de 2024)

  • Población total: 12,590,766 habitantes.
  • Tasa de crecimiento poblacional: 0.6% anual.
  • Distribución de género:
    • Hombres: 6,082,280 (49.299%).
    • Mujeres: 6,222,864 (50.701%).
  • Superficie total: 163,610 km².
  • Idiomas principales: Árabe tunecino y francés.

Debilidades de Túnez

Inestabilidad política y crisis económica de Túnez

La Revolución de los Jazmines en 2011 y la subsiguiente transición democrática después de la caída del régimen de Ben Ali han generado en la región tunecina una marcada inestabilidad caracterizada por una fuerte polarización política y protestas. Las consecuencias de la instabilidad política se reflejan en otros ámbitos, tanto sociales como económicos. De hecho, la situación del país disuade los inversores y, por ende, el crecimiento económico.

El resultado de este escenario provoca un aumento del desempleo y de la inflación, sembrando por el país pobreza y desigualdad y, consecuentemente, ha causado un empeoramiento de la situación humanitaria, suscitando protestas y descontento social. En particular, Túnez resulta ser el 118.º en 2024, por lo que atañe a la libertad de prensa a nivel mundial.

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Por otra vertiente, la tasa de desempleo es alrededor del 40%, fenómeno que conduce a una fuga de cerebros de los jóvenes más educados, limitando así el potencial de la región. Asimismo, en las recientes reelecciones de Kaïs Saïed ha ganado con el 90,7% de los votos. Sin embargo, la participación ha sido históricamente baja, alcanzando solo el 28,8%, lo que refleja un creciente descontento ciudadano.

Presencia de terrorismo en Túnez

La inestabilidad política ha sentado las bases para la proliferación del extremismo y del terrorismo. Efectivamente, el país está enfrentado un desafío relevante a causa de algunos grupos terroristas. Estos grupos han aprovechado la inestabilidad política y social posterior a la revolución anteriormente mencionada en aras de llevar a cabo ataques que han provocado la muerte de varios ciudadanos y han afectado, asimismo, economía y turismo del país.

Las raíces del extremismo violento en Túnez siembran sus semillas en los años 90, período en el que Al Qaeda había empezado a reclutar jóvenes tunecinos para que lucharan al extranjero. Por otra parte, la Primavera Árabe suscitada por la Revolución de 2011, aunque haya derrotado el régimen de Ben Ali, ha creado una falta de control del poder y, en consiguiente, una mayor inestabilidad, factores de los cuales los grupos extremistas han aprovechado con el fin de esparcir sus influencias.

Además, entre los ataques más impactantes, tenemos el ataque contra las fuerzas de seguridad en la zona del monte Chaambi en 2013, el del Museo del Bardo en 2015 contra turistas y también en la playa de Sousse en el mismo año.

Alta dependencia de Túnez de otros países para su desarrollo económico y tecnológico

No obstante, sus esfuerzos por diversificar su economía y reducir su dependencia externa resultan evidentes, la dependencia de Túnez es multívoca: está influenciada por factores de tipo económico y geopolítico. La dependencia económica se concretiza primordialmente con estados europeos. La Unión Europea representa el principal asociado comercial del país, asimilando la mayoría de las exportaciones de productos agrícolas, textiles y electrónicos.

En efecto, las inversiones extranjeras encarnan una parte fundamental de la economía tunecina. Asimismo, el Europa proporciona una asistencia técnica sustancial a Túnez en diversos ámbitos, como en lo que se ciñe a la energía, lo que hace Túnez vulnerable a las fluctuaciones de los precios del petróleo en el escenario internacional a pesar del tentativo de la región de invertir en energías renovables en favor de encararse a esta dependencia. 

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Adicionalmente, aunque los Estados Unidos no representen el autor principal por lo que concierne a la economía tunecina, igualmente sus relaciones encarnan una porción significativa que podría influenciar la condición financiera de la región, tanto de forma positiva, como lo contrario. Por otro lado, visto el impacto global de las políticas económicas proteccionistas prometidas por Trump, podrían desencadenarse nuevos conflictos comerciales que podrían afectar el país.

Por añadidura, los países con los cuales Túnez goza las principales relaciones de mercado con países que podrían padecer evidentes limitaciones de inversión, dado que las relaciones con Estados Unidos desempeñan un rol primordial en sus políticas económicas. Verbigracia, Italia, Francia y Alemania.

Fortalezas de Túnez

Ubicación estratégica que facilita el comercio y la conectividad

Túnez goza de una posición estratégica que brinda múltiples posibilidades tanto culturales, como comerciales. El país está situado en el norte de África, frente a la cuenca del Mediterráneo que representa, por ende, un acceso directo al mercado africano.

Es el país más al norte del Continente Africano y por esta razón ocupa una posición estratégica gracias a su situación en el borde sur del estrecho de Sicilia, que separa la cuenca occidental de la oriental del Mediterráneo. Este estrecho, de 200 km de ancho, es una de las vías marítimas más transitadas del mundo.

Abundancia de recursos naturales que pueden ser aprovechados económicamente en Túnez

La producción de petróleo y gas natural contribuye a satisfacer parcialmente la demanda energética interna y, adicionalmente, representa una fuente de rédito a razón de las exportaciones. Adicionalmente, la extracción y el procesamiento de fosfatos desempeñan un papel central en la economía y las exportaciones.

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En Túnez existen yacimientos de yeso y de minerales ferrosos, que se utilizan en la industria de la construcción y en la fabricación de materiales de construcción. El país es uno de los mayores productores y exportadores mundiales de aceite de oliva. El cultivo del olivo es una actividad agrícola vital y las exportaciones de aceite de oliva contribuyen significativamente a la economía del país. Túnez beneficia de su costa Mediterránea, proporcionando acceso a varios recursos pesqueros. La pesca es una actividad económica esencial en las zonas costeras.

Disponibilidad de recursos humanos con una población activa y creciente

Túnez cuenta con un sistema educativo relativamente sólido y con una población joven y dinámica con una edad media de 32.5 años. La nación es actualmente el segundo país más educado del Continente Africano y, al mismo tiempo, septuagésimo primero a nivel mundial. Tomando en cuenta lo mencionado, resulta inteligible que el país brinde un potencial para innovar y emprender. 

Rico patrimonio cultural que es un atractivo para el turismo y la inversión cultural

Túnez cuenta con una herencia representada por un rico patrimonio histórico y cultural, convirtiéndolo en un atractivo destino turístico. Dentro del país reside un rico y vario legado cultural, fruto de siglos de intercambio entre distintas civilizaciones: fenicia, árabe, romana, andalusí, otomana y bereberes. Actualmente, son 9 los sitios y monumentos reconocidos por la UNESCO, 8 de tipo cultural y 1 de tipo natural.

Amenazas de Túnez

Inestabilidad en la región circundante que afecta la seguridad y la economía de Túnez

Las revueltas y conflictos en los países vecinos, como Libia y Argelia, han generado inestabilidad en la región y han afectado a la seguridad de Túnez. Además, vista la expansión de grupos extremistas en la región del Sahel, la seguridad de la región se ve afectada sobre todo en las zonas fronterizas, limitando en consiguiente el desarrollo turístico y las inversiones extranjeras.

Impacto de las crisis económicas globales en un país dependiente de mercados externos

Túnez resulta actualmente vulnerable a las fluctuaciones que afectan a los precios de materias primas y las recesiones económicas, puesto que podrían causar una reducción de las exportaciones y la presencia de inversiones en la región. 

Desafíos derivados de la crisis migratoria que afectan los recursos y la estabilidad social

Túnez se enfrenta actualmente a una crisis migratoria que presenta desafíos sean internos que externos. Este escenario es el resultado de diferentes dinámicas que han convertido a Túnez en un punto de tránsito y destino para miles de migrantes, principalmente procedentes del África subsahariana. Las políticas migratorias restrictivas de los países europeos dificultan la regularización de los migrantes en la región tunecina y, debido a eso, han incentivado el tráfico de personas y la migración irregular.

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Oportunidades de Túnez

Potencial de desarrollo del turismo gracias a su patrimonio cultural y paisajes

El turismo puede ser una fuente importante de ingresos y empleo. Sin embargo, a pesar de que Túnez cuenta con un patrimonio cultural y natural único, la región enfrenta desafíos que obstaculizan el pleno desarrollo de su sector turístico. La inestabilidad y las tensiones internas generan un clima de incertidumbre que desincentiva a los visitantes.

No obstante, en esta situación desfavorable, Túnez ha resultado ser el quinto destino turístico de África y 70° a nivel mundial de 2024. Este año Túnez ha aumentado en un 8% sus entradas en lo que concierne al sector turístico. Resolver los problemas internos representa un paso fundamental para explotar aún más esta oportunidad. 

Atracción de inversores extranjeros interesados en sectores clave como la energía y el turismo

Túnez representa un terreno fértil para inversores gracias a su posición geográfica y clima favorables, por lo cual una multitud de estados europeos, como Francia o Italia, han decidido de invertir sus propios capitales. 

Gran capacidad para explotar energías renovables y diversificar la matriz energética del país

La ubicación geográfica de Túnez favorece el desarrollo de las energías renovables, como la solar y la eólica. El país cuenta con un alto nivel de irradiación solar durante la mayor parte del año. La localización que caracteriza a Túnez, permite aprovechar los vientos constantes para la generación de energía eólica.

A modo de ejemplo, podríamos citar los acuerdos signados con la sociedad de energía renovable noruega «Scatec» en la japonesa «Aeolus» por la construcción de dos centrales solares en Sidi Bouzid e Tozeur.

Túnez tiene un enorme potencial para convertirse en un líder en el desarrollo de las energías renovables en la región. Sin embargo, es necesario superar algunos problemas internos antes de poder obtener ventajas de estas oportunidades.

En resumen, las prospectivas de Túnez dependen de su capacidad de encararse a los retos internos y de sacar provecho de las oportunidades externas. La estabilidad política, el desarrollo económico sostenible y la lucha contra la corrupción son cruciales en favor de garantizar un futuro próspero en la región.

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Las bandas latinas más peligrosas de España: Dominican Don’t Play, Latin Kings, Trinitarios y Ñetas

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En las últimas dos décadas, el fenómeno de las bandas latinas en España ha transformado el panorama de la seguridad urbana. Estas organizaciones, conocidas por su jerarquía, simbología y actividades delictivas, se han extendido a diversas ciudades del país, adaptándose y evolucionando en su modus operandi. En este artículo, Eva Yagüe, alumna del Máster Profesional de Analista de Inteligencia de LISA Institute, analiza cómo estas bandas generan desafíos sociales y legales que exigen una respuesta constante por parte de las autoridades para proteger a las comunidades afectadas.

En el año 2000, las autoridades españolas comenzaron a observar grupos violentos y organizados en las ciudades de Madrid y Barcelona que seguían el patrón de las bandas de origen latinoamericano. A raíz de este fenómeno, que se convierte en  un problema para la  seguridad pública, las autoridades empiezan a poner el foco en el control judicial y policial de esta problemática. 

La primera banda latina que se estableció en España fueron los Latin Kings. Con el paso de los años, estas bandas latinas asentadas en España, han ido modificando su modus operandi, así como sus actividades delictivas. Sus rituales de captación y de radicalización se asemejan a las de los grupos terroristas.

Desde hace años existe en España a nivel estatal, el Plan de Actuación y Coordinación Policial contra Grupos Violentos de Carácter Juvenil. El Ministerio del Interior prorroga cada año este plan, a través del cual,  en algunas ciudades como Madrid, las autoridades policiales lideran más de 88.000 actuaciones y capturan alrededor de 3.581 detenidos desde 2022.

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En la actualidad, los Latin Kings han disminuido su influencia gracias a los esfuerzos policiales, pero siguen existiendo, junto a esta banda, otras que han ido ganando territorio con el paso de los años en España. Entre ellos, destacan los Dominican Don´t Play, los Trinitarios y los Ñetas, entre otros. 

A continuación, se detallarán algunas de las características principales de estas bandas para comprender, su origen, sus principales actividades delictivas y su simbología, entre otros temas.

Dominican Don’t Play (DDP): el alcance y peligro de una de las bandas latinas más activas

  • Origen: Manhattan, Nueva York, Estados Unidos, 1991.
  • Zonas de actuación en España: Madrid, Barcelona y Zaragoza. 
  • Jerarquía: 
Fuente: Elaboración propia.

Latin Kings: origen, simbología y su influencia en España

  • Origen: Chicago, Illinois, Estados Unidos, 1940.
  • Zonas de actuación en España: Madrid, Barcelona, Valencia, Murcia, Alicante y Castilla y León y otras zonas. 
  • Jerarquía:
Fuente: Elaboración propia.
  • Simbología:
    • Vestimenta: llevan cadenas y pulseras de oro. Suelen vestir ropa de color negro (que representa  la muerte), amarilla y/o dorada. 
    • Suelen vestir con ropa deportiva holgada, con el número 360 serigrafiado y zapatillas de deporte. 
  • Tatuajes: la corona de cinco puntas, castillo de cinco torres, un diamante, un león, las siglas LK, ALNK, etc. 
  • Saludo: se saludan con la mano simulando una corona. 
  • Símbolo: corona de cinco puntas amarilla sobre fondo negro. 
  • Ritual de iniciación: peleas contra otros miembros de otras bandas, palizas, etc. 
  • Actividades delictivas: delitos de lesiones con cuchillos y/o navajas, amenazas, robos con violencia, pertenencia a una organización criminal y tráfico de drogas ilegales.

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Trinitarios

  • Origen: Prisión de Rikers Island, Nueva York, Estados Unidos, años 90.
  • Zonas de actuación en España: Madrid, Barcelona, Zaragoza, Granada y otras zonas. 
  • Jerarquía:
Fuente: Elaboración propia.

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Ñetas: una de las bandas latinas más peligrosas

  • Origen: antigua penitenciaria estatal de Puerto Rico, años 70. 
  • Zonas de actuación en España: principalmente en Madrid, Barcelona y algunas zonas de Castilla y León, entre otras. 
  • Jerarquía: se organizan territorialmente por zonas, con un líder en la cima de la jerarquía y con otras figuras que se encargan de las misiones del grupo. 
  • Simbología:
    • Vestimenta: suelen vestir pañuelos junto con gorras en la cabeza. También, suelen utilizar los colores de la bandera de Puerto Rico (blanco, azul y rojo) en su ropa holgada y cadenas de oro. 
    • Grafitis: letra N y número 1.50. 
    • Saludo: se saludan cruzando los dedos índice y corazón. 
    • Lema: «Hermano grande protege a hermano pequeño». 
    • Símbolo: un corazón y una Ñ, que significa «Amor de Ñeta». 
  • Ritual de iniciación: cometer un acto delictivo, como por ejemplo un robo. 
  • Actividades delictivas: tráfico de drogas ilegales, delito de lesiones, asesinato y robos.

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Masterclass | Cómo crear informes criminológicos

Cómo crear informes criminológicos

Masterclass organizada por LISA Institute

Quién participa

👤 Iciar Iriondo Navarro, licenciada en Derecho y en Criminología.

A nivel profesional, es directora y fundadora del despacho jurídico criminológico DACRIM. Tiene más de 10 años de trayectoria profesional en la realización de informes periciales criminológicos en el ámbito penal y civil, y en investigaciones criminológicas de desapariciones forzosas o sin causa aparente. Anteriormente, ha trabajado como abogada penalista. Además, ha sido presidenta de la Asociación Metro a Metro y colaboradora del Centro Nacional de Desaparecidos para la mejora del tratamiento del fenómeno de las desapariciones. Actualmente, es partner del Grado de Criminología de la Universidad Internacional de La Rioja, y formadora y tutora de prácticas de varias universidades. Profesora del Máster Profesional de Analista Criminal y Criminología Aplicada y del Curso de Experto en Informes Criminológicos.

A nivel académico, es licenciada en Derecho por el Centro Universitario Villanueva (2002) y licenciada en Criminología por la Universidad Camilo José Cela (2007).

👤 María Aperador es criminóloga especializada en ciberseguridad y directora académica del área de criminología y ciberseguridad en LISA Institute.

A nivel profesional, dedicada a la concienciación sobre criminología y ciberseguridad en redes sociales, directora académica en LISA Institute del área de criminología y ciberseguridad, tutora de trabajos de final de Grado de Criminología en la UOC, cofundadora de Criminologyfair. Anteriormente, directora de proyectos de prevención de ciberviolencias machistas, de open data para la prevención de la violencia contra las mujeres, formadora en herramientas digitales para la protección digital.

nivel académico, Grado en Criminología por la UAB, Diplomatura de Posgrado en Violencias Machistas por la UAB, Máster en Estudios de Mujeres, Género y Feminismo. Actualmente candidata a doctora por la UB en Criminología.

Qué aprenderás en esta masterclass

La elaboración de informes criminológicos es una habilidad esencial para cualquier profesional que desee destacar en el ámbito de la criminología y el análisis criminal. Los informes criminológicos no solo permiten evaluar situaciones delictivas y diseñar estrategias de seguridad, sino que también son una herramienta clave en la prevención de delitos, la optimización de recursos y la toma de decisiones basadas en evidencia.

En la masterclass «cómo crear informes criminológicos», impartida por Iciar Iriondo Navarro, especialista en periciales criminológicas e investigación de desapariciones, exploraremos en profundidad el proceso de creación de estos informes, desde el análisis criminal hasta la redacción clara y efectiva. A través de casos reales y ejemplos prácticos, los asistentes adquirirán las competencias necesarias para realizar informes criminológicos con rigor y profesionalidad. Los asistentes a esta masterclass:

  • Entenderán cómo estos documentos actúan como un puente entre la investigación y la acción, y su relevancia en la toma de decisiones estratégicas.
  • Descubrirán cómo los informes criminológicos pueden ser utilizados en ámbitos penales, civiles y de prevención, abordando desde casos de violencia de género hasta análisis de redes criminales.
  • Aprenderán a identificar patrones, evaluar riesgos y proponer soluciones basadas en datos concretos, utilizando herramientas como el análisis geoespacial y la inteligencia criminal.
  • Se les enseñará a estructurar y redactar informes de manera clara, concisa y orientada a resultados, asegurando que su contenido sea comprensible y útil para los destinatarios.

Además…

La masterclass «cómo crear informes criminológicos» forma parte de la serie de los más de 35 webinars en directo que LISA Institute y LISA News han organizado este 2023 en el contexto del Máster de Analista Criminal y Criminología Aplicada de LISA Institute.

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Historia del conflicto entre Corea del Norte y Corea del Sur

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La península coreana es uno de los escenarios geopolíticos más complejos del mundo, marcado por décadas de tensiones entre Corea del Norte y Corea del Sur. Aunque ambos países comparten historia, lengua y cultura, su división política, económica y militar ha dado lugar a uno de los conflictos más persistentes desde mediados del siglo XX. Analizamos la evolución de las relaciones entre las dos Coreas, desde su división tras la Segunda Guerra Mundial hasta la actualidad.

La división de Corea y la Guerra (1945-1953)

  • El fin del dominio japonés: la división de Corea en el paralelo 38 tras la rendición de Japón en 1945.
  • Surgimiento de dos Coreas: establecimiento de la República de Corea (sur) y la República Popular Democrática de Corea (norte) en 1948.
  • La Guerra de Corea (1950-1953):
    • Inicio del conflicto con la invasión del norte al sur.
    • Intervención de Estados Unidos y la ONU, versus el apoyo de China y la URSS al norte.
    • Firma del armisticio en 1953 y la creación de la Zona Desmilitarizada (DMZ).

La división de Corea tuvo su origen en la rendición de Japón al final de la Segunda Guerra Mundial. En 1945, las potencias aliadas decidieron dividir la península en dos zonas de ocupación a lo largo del paralelo 38: al norte, bajo la influencia de la Unión Soviética, y al sur, bajo la supervisión de Estados Unidos. Este acuerdo temporal pronto se transformó en una separación política definitiva, con el establecimiento de dos gobiernos en 1948:

  • La República de Corea (Sur).
  • La República Popular Democrática de Corea (Norte).

La tensión culminó en 1950 con el inicio de la guerra de Corea, cuando el ejército norcoreano cruzó el paralelo 38 en un intento de unificar la península bajo un régimen comunista. El conflicto se convirtió rápidamente en un enfrentamiento mundial: Estados Unidos lideró una coalición bajo el mandato de la ONU en apoyo del sur, mientras China y la Unión Soviética respaldaron al norte.

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Tras tres años de devastadores combates, la guerra concluyó en 1953 con un armisticio, pero no con un tratado de paz. Esto dejó a la península técnicamente en estado de guerra hasta hoy. La Zona Desmilitarizada (DMZ), creada como línea de separación, sigue siendo uno de los puntos más militarizados del mundo.

La Guerra Fría y la escalada de tensiones (1953-1991)

  • Conflictos fronterizos recurrentes: escaramuzas y actos de sabotaje en la DMZ.
  • El incidente del Árbol de los Alamos (1976): un choque simbólico y violento en la frontera.
  • Diferencias económicas y sociales: el auge económico del sur frente al estancamiento del norte.
  • El secuestro cultural y el espionaje: ejemplo de tensiones en la Guerra Fría, como el caso del secuestro de cineastas surcoreanos por parte de Kim Jong-il.

Durante las décadas posteriores al armisticio, las tensiones entre las Coreas permanecieron altas. Escaramuzas regulares en la DMZ, intentos de infiltración y actos de sabotaje caracterizaron este periodo. Uno de los incidentes más emblemáticos fue el llamado «Incidente del Árbol de los Álamos» en 1976, cuando soldados norcoreanos atacaron a un grupo de militares estadounidenses que podaban un árbol en la DMZ, lo que casi provocó una nueva guerra.

Mientras tanto, Corea del Sur experimentaba un rápido crecimiento económico, consolidándose como una democracia tras décadas de dictaduras militares. Por otro lado, Corea del Norte se mantenía como un estado aislado, centrado en la figura de Kim Il-sung y en la ideología Juche, que priorizaba la autosuficiencia y la militarización. Durante la Guerra Fría, el apoyo de la URSS y China permitió al norte sostener su economía, pero la rivalidad entre ambos bloques evitó cualquier acercamiento significativo entre las Coreas.

Intentos de reconciliación en la década de 1990

  • La caída de la URSS y su impacto en Corea del Norte: crisis económica y aislamiento.
  • Primeros acercamientos: la adopción de la Política del Sol en Corea del Sur.
  • Acuerdo de desnuclearización (1991): firma del acuerdo para mantener la península libre de armas nucleares.

El fin de la Guerra Fría marcó un punto de inflexión. Con la disolución de la Unión Soviética, Corea del Norte perdió a su principal aliado económico, enfrentándose a una grave crisis que dejó a millones de personas fallecidas por hambruna. Esta situación llevó a Pyongyang a buscar apoyo externo, mientras Corea del Sur adoptaba una estrategia de apertura conocida como la «Política del Sol», diseñada para reducir tensiones y fomentar la cooperación.

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En 1991, ambas Coreas firmaron el Acuerdo de Desnuclearización de la Península Coreana, un paso significativo hacia la paz. Aunque el acuerdo se deterioró con el tiempo, marcó el inicio de una serie de diálogos bilaterales, incluidas reuniones para reunificar a familias separadas por la guerra.

Los altibajos del siglo XXI

La Cumbre de 2000: Primer encuentro histórico

  • El encuentro entre Kim Dae-jung (Corea del Sur) y Kim Jong-il (Corea del Norte).
  • Proyectos de cooperación como el complejo industrial de Kaesong y reuniones de familias separadas.

En 2000, los líderes Kim Dae-jung, de Corea del Sur, y Kim Jong-il, de Corea del Norte, celebraron la primera cumbre intercoreana en Pyongyang. Este histórico encuentro generó esperanzas de reconciliación y cooperación. Proyectos conjuntos, como el complejo industrial de Kaesong, mostraron el potencial de la colaboración económica, mientras las reuniones de familias separadas trajeron momentos de gran emotividad.

Periodos de escalada (2006-2016)

  • Ensayos nucleares norcoreanos: el inicio de pruebas nucleares y misiles balísticos en 2006.
  • Incidentes como el hundimiento del Cheonan (2010): acusaciones mutuas y tensiones militares.

Sin embargo, las tensiones volvieron a intensificarse a partir de 2006, cuando Corea del Norte realizó su primera prueba nuclear, desatando una oleada de sanciones internacionales. Incidentes como el hundimiento del buque surcoreano Cheonan en 2010, que Corea del Sur atribuyó a un ataque norcoreano, y el bombardeo de la isla de Yeonpyeong aumentaron la desconfianza entre ambos países.

La era de Kim Jong-un (2011-presente)

  • Aumento de los ensayos nucleares y sanciones internacionales.
  • Acercamientos positivos en 2018: promesas de desarme y reuniones históricas en la DMZ.
  • Falta de avances concretos y ruptura de negociaciones.

Con la llegada de Kim Jong-un al poder en 2011, tras la muerte de su padre, Corea del Norte intensificó su programa nuclear y de misiles balísticos, enfrentándose a condenas y sanciones internacionales. El régimen logró en 2017 el lanzamiento de un misil intercontinental capaz de alcanzar territorio estadounidense.

La estrategia de Estados Unidos fue la de adoptar una política de «máxima presión», imponiendo sanciones económicas sin precedentes. A pesar de ello, 2018 fue un año de encuentros significativos. Moon Jae-in, elegido presidente en 2017, reintrodujo una política de diálogo activo con el norte. Ese año, se produjeron tres cumbres intercoreanas entre Kim Jong-un y Moon Jae-in, incluyendo un encuentro simbólico en la DMZ, donde ambos líderes cruzaron la frontera juntos.

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Ese año también tuvo lugar la primera cumbre entre un presidente estadounidense, Donald Trump, y un líder norcoreano en Singapur. En 2019, Trump y Kim Jong-un celebraron un histórico encuentro en la zona desmilitarizada en la frontera entre las dos Coreas.

A pesar de las esperanzas iniciales, los avances de 2018 se estancaron rápidamente. Corea del Norte exigió el levantamiento de sanciones como condición para desarmarse, mientras que Estados Unidos y Corea del Sur insistieron en la desnuclearización previa.

A partir de entonces tuvo lugar el fracaso de las negociaciones de Hanói y la segunda cumbre entre Trump y Kim en 2019 terminó sin acuerdo, marcando el inicio de un enfriamiento diplomático.

La pandemia global de COVID-19 provocó que Corea del Norte cerrara sus fronteras intensificando su aislamiento hasta hoy cuando solo algunos ciudadanos de países aliados a Pyongyang pueden acceder al país.

En los últimos años, Pyongyang ha retomado las pruebas de misiles balísticos, mientras Seúl y Washington fortalecen sus ejercicios militares conjuntos. El sur ha reforzado sus capacidades de defensa bajo un enfoque más pragmático y menos conciliador.

Los retos actuales para la reconciliación y el papel de actores internacionales

Las relaciones entre Corea del Norte y Corea del Sur no pueden entenderse sin considerar el papel de actores externos. Estados Unidos mantiene una alianza estratégica con Corea del Sur, mientras que China sigue siendo el principal aliado de Corea del Norte, actuando como un mediador informal en la región. Japón, Rusia y la ONU también desempeñan roles importantes en los esfuerzos de estabilización, aunque sus intereses muchas veces no están alineados.

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A día de hoy, la península coreana enfrenta varios retos. La militarización de ambos lados, el uso de las tensiones como herramienta política por parte del régimen norcoreano y la falta de confianza mutua dificultan cualquier avance significativo. Sin embargo, los momentos de diálogo del pasado demuestran que la reconciliación no es imposible, aunque requiere un compromiso sostenido por parte de las dos Coreas y de la comunidad internacional.

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El presidente de Corea del Sur declara la ley marcial y la retira a las horas

El objetivo, según el mandatario, era «derrocar a las fuerzas afines a Corea del Norte». Sin embargo, la rápida actuación del Parlamento para retirar la medida por 190 votos a favor y 0 en contra le obligaron a dar marcha atrás por imperativo legal.

El presidente de Corea del Sur, Yoon Suk Yeol, ha declarado la ley marcial en un movimiento sorpresivo que ha sacudido el panorama político del país. Esta decisión, anunciada en un discurso televisado, tiene como objetivo principal combatir lo que el mandatario considera «fuerzas afines a Corea del Norte» de la oposición y proteger el orden constitucional surcoreano. Yoon ha justificado esta medida extrema como necesaria para garantizar la libertad y la felicidad de los ciudadanos, en un momento de aumento de las tensiones entre las dos Coreas, incrementada por el reciente acercamiento entre Pyongyang y Moscú.

La declaración de la ley marcial ha desencadenado una serie de acciones inmediatas en el aparato gubernamental y militar del país. El Ministerio de Defensa ha convocado una reunión de emergencia con los altos mandos de las Fuerzas Armadas para delinear las medidas a implementar bajo este nuevo escenario. Se espera que en las próximas horas se emitan instrucciones detalladas a los diversos organismos y cuerpos de seguridad del Estado para reforzar sus capacidades operativas durante este periodo de emergencia.

La oposición política, encabezada por el Partido Demócrata, ha reaccionado rápidamente ante esta decisión del presidente Yoon. En respuesta a la declaración de la ley marcial, han convocado una sesión plenaria urgente en el Parlamento, en la cual han votado a favor de levantar la ley marcial. Posteriormente, el presidente del país levantó la medida que duró varias horas. Esta situación pone de manifiesto la gran división política en Corea del Sur, así como las implicaciones que esta medida podría tener en las ya tensas relaciones intercoreanas.

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Artículo escrito por:

Rubén Asenjo MorillasPeriodista apasionado por la actualidad internacional y la geopolítica. Escribo para entender el mundo en constante cambio y compartir perspectivas que despierten la reflexión y el debate. Comprometido con la búsqueda de la verdad y las historias que impacten e inspiren.

Tres individuos vinculados a Estado Islámico imputados en Suecia por planear ataques terroristas

Las autoridades suecas advierten sobre el peligro que representan estos planes terroristas para la seguridad europea. Los sospechosos buscaban atacar intereses israelíes y reclutar a menores para su causa. El caso muestra la necesidad de vigilancia constante ante la amenaza terrorista en el continente.

La Fiscalía de Suecia ha imputado a tres personas presuntamente vinculadas a la organización terrorista Estado Islámico por planear una serie de atentados en el país. Los sospechosos tenían como objetivo principal «intereses israelíes» y buscaban «matar al mayor número posible de infieles, especialmente si eran judíos». Entre los imputados se encuentran dos hermanos de 23 y 25 años que se convirtieron al Islam poco antes de su detención. Una cuarta persona también ha sido acusada de formar parte de un grupo terrorista, aunque no estaría directamente implicada en la preparación de estos ataques.

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Los servicios de Inteligencia suecos han alertado de que el grupo, establecido en el municipio de Tyresö, intentaba «reclutar a menores de edad dispuestos a morir como mártires y matar a mucha gente». Sus objetivos incluían «miembros del Gobierno, la Policía, los servicios de Inteligencia y sinagogas». Según las autoridades, los sospechosos buscaban causar el mayor daño posible a la sociedad y el Gobierno suecos. Todos los imputados fueron arrestados entre marzo y abril, y han negado su implicación en los hechos que se les atribuyen. La Fiscalía ha podido recopilar esta información tras interceptar algunas de las comunicaciones del grupo, lo que ha permitido descubrir sus planes y objetivos.

Un peligro para el continente

La posibilidad de que miembros del Estado Islámico preparen atentados en Europa representa una amenaza seria para la seguridad del continente. Aunque las capacidades operativas de estos grupos terroristas se han reducido en los últimos años, su determinación y adaptabilidad siguen siendo alarmantes. El uso de redes clandestinas, la radicalización en línea y la explotación de vulnerabilidades en las fronteras europeas son algunas de las tácticas que estos extremistas podrían emplear para llevar a cabo sus planes destructivos. Además, la experiencia adquirida en conflictos como el de Siria e Irak podría dotar a estos individuos de habilidades tácticas y conocimientos en la fabricación de explosivos. Esto aumentaría el potencial letal de sus acciones.

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La amenaza se amplifica por el impacto mediático y psicológico que un atentado exitoso podría tener en Europa. El miedo y la desconfianza generados por tales actos no solo afectarían la cohesión social. También podrían influir en las políticas de seguridad y migración, potencialmente erosionando valores fundamentales de las democracias europeas. Asimismo, el éxito de un ataque podría servir como catalizador para la radicalización de nuevos individuos y como herramienta de propaganda para el reclutamiento de futuros terroristas. Por ello, la vigilancia constante, la cooperación internacional en materia de inteligencia y la implementación de estrategias de prevención de la radicalización son esenciales para mitigar esta amenaza persistente.

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Artículo escrito por:

Rubén Asenjo MorillasPeriodista apasionado por la actualidad internacional y la geopolítica. Escribo para entender el mundo en constante cambio y compartir perspectivas que despierten la reflexión y el debate. Comprometido con la búsqueda de la verdad y las historias que impacten e inspiren.

Hamás y Fatah acuerdan la creación de un comité independiente para gobernar Gaza

Antagónicas durante décadas, Hamás y Fatah firman en El Cairo (Egipto) un documento que ratifica el Comité de Apoyo Comunitario. Este nuevo gobierno se compondrá de entre 10 y 15 profesionales palestinos «independientes, competentes y conocidos por su integridad, experiencia y transparencia».

Tras años de enfrentamiento, Hamás y Fatah han dado un paso histórico hacia la reconciliación en El Cairo. Ambas facciones palestinas han llegado a un acuerdo para formar un comité de gobierno para Gaza una vez finalice el conflicto actual. Este órgano, denominado Comité de Apoyo Comunitario, estará integrado por entre 10 y 15 profesionales palestinos independientes, elegidos por su experiencia, integridad y transparencia. Aunque aún no se ha firmado el acuerdo final, se especula que Rawhi Fattouh, actual presidente del Consejo Nacional Palestino, podría presidir el comité. Este organismo comenzará a funcionar después de otra reunión en El Cairo, que incluirá a otras facciones palestinas y al presidente Mahmud Abás.

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El acuerdo establece que el comité operará hasta que se convoquen elecciones generales o se alcance un consenso nacional sobre otra fórmula de gobierno, «pactada por consenso nacional y por decisión del presidente del Estado Palestino». Este comité estará bajo la supervisión de la Autoridad Nacional Palestina y trabajará de manera coordinada con el gobierno palestino de Cisjordania. El documento no especifica qué sucederá con el actual gobierno de Hamás en Gaza, pero otorga al comité amplios poderes para tomar decisiones y organizar su trabajo.

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Las partes también han propuesto la creación de un fondo internacional para la reconstrucción de Gaza, con la participación del Ministerio de Finanzas palestino. Este acuerdo podría representar un nuevo elemento en las negociaciones para poner fin a la ofensiva israelí, que ha causado más de 44.400 muertes. Israel ha insistido en que Hamás no forme parte del futuro gobierno de Gaza, por lo que la formación de este comité independiente podría ofrecer una solución aceptable para todas las partes involucradas. La decisión supone un avance en la unidad palestina y podría tener importantes implicaciones para el futuro de Gaza y las relaciones con Israel. Sin embargo, aún queda por ver cómo se implementará este acuerdo en la práctica y cómo reaccionarán otros actores regionales e internacionales.

Pacto entre las dos principales organizaciones palestinas

Hamás y Fatah son las dos principales organizaciones políticas palestinas. Sin embargo, sus orígenes, ideologías y métodos difieren. Hamás, cuyo nombre es un acrónimo árabe que significa Movimiento de Resistencia Islámica, surgió durante la Primera Intifada en 1987 como una rama palestina de los Hermanos Musulmanes de Egipto. Esta organización islamista sunita ha mantenido una postura de resistencia armada contra Israel y controla la Franja de Gaza desde 2007. Por su parte, Fatah, acrónimo inverso de Movimiento de Liberación Nacional Palestino, es el partido político secular más grande de Palestina. Fundado en 1959 por activistas de la diáspora palestina, incluyendo al expresidente Yasser Arafat, ha sido la fuerza impulsora detrás de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP) y la Autoridad Nacional Palestina (ANP).

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La rivalidad entre Hamás y Fatah se ha intensificado a lo largo de los años debido a sus diferentes enfoques para abordar el conflicto palestino-israelí. Mientras Hamás ha mantenido una postura de resistencia armada y no reconocimiento de Israel, Fatah ha optado por la vía diplomática y la negociación. Esta división se profundizó con los Acuerdos de Oslo de 1993, que Fatah respaldó, pero Hamás rechazó. La tensión alcanzó su punto álgido en 2006, cuando Hamás ganó las elecciones legislativas palestinas. Esto llevó a un conflicto armado entre ambas facciones en 2007. Este enfrentamiento resultó en la división de facto de los territorios palestinos, con Hamás controlando Gaza y Fatah manteniendo su influencia en Cisjordania.

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Las diferencias ideológicas y estratégicas entre Hamás y Fatah marcaron un obstáculo para la unidad palestina. Hamás, con su visión islamista y su rechazo histórico a reconocer a Israel, ha buscado la liberación de Palestina a través de la resistencia armada y la islamización de la sociedad. En contraste, Fatah ha perseguido la creación de un Estado palestino independiente a través de negociaciones con Israel y el reconocimiento internacional, adhiriéndose a una visión menos radical del futuro palestino. Esta división ha debilitado la posición palestina tanto a nivel regional como internacional. También ha frustrado a muchos palestinos que aspiran a la unidad política. A pesar de algunos intentos de reconciliación, las profundas diferencias entre ambas organizaciones han persistido, complicando los esfuerzos para lograr una solución duradera al conflicto palestino-israelí.

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Artículo escrito por:

Rubén Asenjo MorillasPeriodista apasionado por la actualidad internacional y la geopolítica. Escribo para entender el mundo en constante cambio y compartir perspectivas que despierten la reflexión y el debate. Comprometido con la búsqueda de la verdad y las historias que impacten e inspiren.

El regreso de Trump y las implicaciones geopolíticas en la China Meridional

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Trump tomará el poder el próximo 20 de enero, marcando un cambio no solo en Estados Unidos, sino en todo el mundo. Su regreso a la Casa Blanca promete una política exterior más agresiva, con especial enfoque en contener el ascenso de China en el Mar de China Meridional. Esta estrategia, que combina confrontación militar, presión económica y alianzas estratégicas, podría redefinir las tensiones en la región, alterando el delicado equilibrio de poder en Asia-Pacífico y más allá.

El Mar de China Meridional (MCM) es una de las regiones más disputadas y estratégicamente significativas del mundo, siendo objeto de reclamaciones territoriales de varios países, incluidos China, Filipinas, Vietnam, Malasia, Brunei y Taiwán.

Su importancia radica en su ubicación estratégica, su riqueza en recursos naturales (destacándose el gas, el petróleo y los grandes bancos de pesca) y su papel crucial en las rutas comerciales marítimas globales (⅓ del comercio marítimo mundial cruza este Mar).

Durante casi una década y a un ritmo acelerado, Pekín ha ido abriéndose paso hasta alcanzar una posición de primacía en esa crítica vía fluvial internacional, erosionando al mismo tiempo las normas y los intereses que Washington lleva mucho tiempo tratando de defender. 

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Trump fortaleció lazos con Taiwán mediante medidas como la aprobación del Taiwan Travel Act (2018), aprobada por el Congreso Norteamericano, que buscaba aumentar las relaciones diplomáticas con la Isla y repeler los ataques militares chinos, así como la reubicación del Instituto Americano en Taiwán (AIT), que actúa como la embajada de facto de Estados Unidos en la isla. Aunque simbólicas, estas acciones reforzaron la percepción de un respaldo diplomático estadounidense​

Washington también intentó presionar por la vía militar, vendiendo armamento avanzado (incluyendo misiles y aviones F-16) y realizando incursiones navales en el estrecho de Taiwán. Pekín consideró que tales medidas desafiaban el statu quo político que ha regido durante mucho tiempo las relaciones entre ambos lados del estrecho, por lo que, a finales de abril e inicios de mayo de 2019, el gigante asiático realizó grandes operaciones navales militares en la zona

Estas medidas estadounidenses no solo buscaban mejorar la capacidad defensiva de Taiwán, sino también enviar un mensaje contundente a Pekín sobre el compromiso de Washington con sus aliados y socios en Asia, (especialmente Filipinas y Taiwán en el MCM). Sin embargo, la administración Trump no cruzó la línea roja china de reconocimiento de la soberanía taiwanesa, (el principio de «una sola China»). 

Si bien la administración Trump logró llamar la atención internacional sobre el comportamiento de China en el Mar de China Meridional, sus políticas tuvieron resultados mixtos. Por un lado, reforzó alianzas clave y dejó claro que Estados Unidos no toleraría cambios unilaterales en el status quo.

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Por otro, su enfoque transaccional y la falta de una estrategia coherente a largo plazo limitaron su capacidad para consolidar un frente unido contra Pekín. Además, la guerra comercial generó tensiones económicas que afectaron tanto a China como al gigante americano, sin resolver las diferencias estructurales en sus relaciones bilaterales.

Desde que Biden asumió la presidencia el 20 de enero de 2021, continuó y reforzó la política de Trump en el MCM, aunque con diferencias, ya que adoptó un enfoque más multilateral y diplomático, centrado en la contención efectiva.

Este enfoque combinó alianzas multilaterales, especialmente a través de foros como la ASEAN, con presión económica y una disuasión militar moderada. Biden reforzó el compromiso de EE. UU. con la libertad de navegación y el derecho internacional en el Mar de China Meridional, buscando equilibrar las tensiones con China sin desencadenar un conflicto directo, mientras mantenía una postura firme en la defensa del orden internacional.

Trump 2.0 y sus consecuencias en la región

La nueva Administración de Trump guiará al país en el actual contexto geopolítico caracterizado por la complejidad, la imprevisibilidad y el miedo. Sobre la base los acontecimientos ocurridos desde que Trump dejó el cargo, el enfoque de una segunda administración Trump probablemente se basaría en dos pilares sustantivos: el comercio y el transaccionalismo. 

Si se analiza profundamente el texto Proyect 2025, obra de uno de los think tanks conservadores más importantes e influyentes de Estados Unidos, la Heritage Foundation, se observa un énfasis en redefinir las prioridades estratégicas de la nación bajo un liderazgo republicano.

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Heritage, conocida por su influencia en políticas públicas conservadoras desde la era Reagan, aborda en este documento la necesidad de fortalecer la seguridad nacional en un contexto de rivalidad creciente con China.

Además, según el propio think tank, durante el primer año de mandato de Trump (2017-2018) el 64% de las recomendaciones de políticas se incluyeron en el presupuesto de Trump, se implementaron a través de una guía regulatoria o se estaban considerando para su implementación. Es importante destacar que el Vicepresidente en esta nueva legislatura, J.D. Vance, tiene vínculos, aunque de forma indirecta y colaborativa, con la organización.

En el informe se destaca la importancia estratégica de una defensa basada en la negación (denial defense) para impedir que China tome control de Taiwán o subordine a aliados clave, como Filipinas y Japón, dentro de la primera cadena de islas del Pacífico Occidental.

Según Vance, la influencia relativa de Estados Unidos está disminuyendo y Washington debe centrarse en prevenir la hegemonía china en Asia, y no en la tarea más ardua de contener a Pekín en todo el mundo. La prioridad es hacer que cualquier intento de invasión china sea prohibitivamente costoso.

Las acciones incluyen modernizar y expandir la capacidad de las fuerzas estadounidenses, incrementando las FONOP, al tiempo que se fomenta (u obliga) al reparto de carga defensiva entre sus aliados, instando a países como Filipinas y Taiwán a reforzar sus capacidades militares aumentando su gasto en defensa, lo que significaría una presión para que los aliados no solo fortalezcan sus capacidades, sino que también asuman un papel más activo en la defensa colectiva de la región, alineándose con las prioridades estratégicas de Washington.

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Además de las acciones militares, la USAID (Agencia de EE. UU. para el Desarrollo Internacional) desempeña un papel crucial en contrarrestar la influencia de China en la región contribuyendo al desarrollo económico y a la infraestructura en estos países, con el fin de reducir su dependencia económica de China. Esta ayuda busca fortalecer las capacidades de resistencia de estos países frente a la presión política y económica de Pekín, facilitando su independencia en áreas críticas como la infraestructura energética, comercio y tecnología.

Por otro lado, Trump ha prometido imponer aranceles aún más elevados, del 60% o más, a las exportaciones chinas. Basándose en el dicho an eye for an eye (ojo por ojo), dijo en campaña que si China o cualquier otro país impone un arancel del 100% o  del 200%, les impondrán un arancel 100% o del 200%.

Esto forma parte de un esfuerzo para reducir la dependencia económica de China y fortalecer la autosuficiencia industrial de Estados Unidos (nacionalismo económico) sobre todo centrado en sectores críticos como las tierras raras y los semiconductores.

Sin embargo, implementar estas políticas de desacoplamiento económico con China no será un proceso fácil, ya que tendría que reubicar sus cadenas de suministro y diversificando fuentes de producción, lo que podría implicar una reestructuración significativa de la economía global, algo que no solo podría generar resistencia interna en el sector empresarial estadounidense (que depende en gran medida del comercio con China), sino también complicar las relaciones con aliados clave que tienen fuertes vínculos comerciales con Pekín. 

El enfoque de Donald Trump hacia el Mar de China Meridional revela una dicotomía estratégica significativa: por un lado, la necesidad de garantizar la hegemonía de Estados Unidos en la región frente al ascenso económico y militar de China, y por otro, la dificultad de implementar políticas que no solo frenen este ascenso, sino que también aseguren una paz duradera sin comprometer los intereses nacionales de EE. UU.

En un futuro cercano, la política estadounidense podría combinar confrontación directa y contención estratégica frente a China. Siguiendo propuestas de Heritage, se enfocaría en una disuasión militar firme y la cooperación con aliados regionales, junto con presión económica sobre Pekín.

El destino de la región dependerá de la capacidad de una eventual administración Trump para equilibrar diplomacia, defensa y economía en un contexto internacional cada vez más fragmentado y multipolar.

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