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Rumanía en la encrucijada de Europa del Este: estrategias geopolíticas frente a Rusia y la OTAN

En medio de las tensiones ruso-occidentales, las elecciones presidenciales rumanas del próximo 24 de noviembre colocan súbitamente en el centro de atención la situación geopolítica de este país clave para la estabilidad de Europa Oriental.  Roberto Mansilla Blanco, alumni del Máster Profesional de Analista de Inteligencia de LISA Institute explica cómo las dinámicas internas y externas influyen en las estrategias geopolíticas de Rumanía, en un contexto marcado por su adhesión a la OTAN, su relación con Rusia y su papel estratégico en el flanco oriental de Europa.

Miembro de la OTAN desde 2004 y de la Unión Europea desde 2007, Rumanía ha transitado geopolíticamente hacia una posición cada vez más prooccidental sin menoscabar que precisamente su posición geográfica también le obliga a afrontar los imperativos geopolíticos rusos. 

Este contexto es relevante a la hora de analizar la posición de Bucarest en torno a conflictos de actualidad como la guerra en Ucrania y latentes, en especial el que desde 1991 se vive entre la vecina Moldavia y la República Pridnestroviana de Transnistria. En esta ecuación entran igualmente los equilibrios de poder en el Mar Negro y la situación de las minorías étnicas y lingüísticas rumanas en países vecinos, principalmente Moldavia y Ucrania.

La geopolítica romana: un actor estratégico en Europa Oriental

La geografía le otorga a Rumanía un carácter estratégico para los principales actores de la política europea. Con un relieve simétrico fuertemente marcado por los Cárpatos, el Danubio y el Mar Negro, el país está situado en un cruce de grandes caminos que vinculan a los países occidentales atlánticos con los meridionales. 

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De acuerdo a la investigadora Silvia Marcu, «Rumanía es el único país de Europa situado entre dos regiones de inestabilidad e inseguridad – la antigua Yugoslavia y la antigua URSS. El más grande país de los Balcanes, con un pie en la Europa Central y con el otro en el mar Negro, tiene esa situación geográfica vinculada con aspectos que representan la clave de las relaciones internacionales como la división económica y social, cada vez más acentuada entre el Occidente católico y protestante, por una parte, y el Este ortodoxo por otra; la nueva agresividad de Rusia, expresada por el crimen organizado y los monopolios de la energía, la necesidad de los estadounidenses de tener bases seguras en la proximidad del Oriente Medio y de las regiones petrolíferas cercanas al Mar Negro y al Mar Caspio».

El interés geopolítico sobre Rumanía ya era patente a finales del siglo XIX, en plena confrontación entre las potencias europeas, el Imperio otomano y Rusia. Inspirado en su autoproclamada condición paternalista hacia los países eslavos y cristianos ortodoxos, el imperio zarista apoyó la independencia de los antiguos principados rumanos (Valaquia, Moldavia y Transilvania) de la soberanía otomana.

Esta independencia se certificó posteriormente con los Tratados de San Stéfano y la Conferencia de Berlín (1877) En 1881 se proclamó el Reino de Rumanía, cuya dinastía reinante, los Hohenzollern-Sigmaringen, era de origen alemán.

La posición estratégica de Rumanía

Tras la II Guerra Mundial, Rumanía entró en la esfera de influencia soviética. Ingresó en organizaciones del bloque socialista como el Consejo de Ayuda Mutua Económica, COMECON (1949-1991) y el Pacto de Varsovia (1955-1990), este de carácter militar. A pesar de ello, Rumanía ha mantenido relaciones intermitentes, por momentos incluso tensas, con respecto a Rusia.

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Un ejemplo fue la invasión militar a Checoslovaquia de mayo de 1968, dirigida por la URSS vía Pacto de Varsovia. Bucarest, junto con Albania, se negó a participar en esta operación que acabó con el experimento socialista democrático denominado la Primavera de Praga. Durante los primeros años del régimen comunista de Nicolae Ceaușescu (1965-1989), Rumanía incluso mantuvo una política más autónoma en materia de relaciones exteriores con respecto a las directrices soviéticas que, interpretado dentro del pulso geopolítico de la Guerra Fría y la confrontación bipolar, llegó a granjearle al régimen de Ceaușescu cierto reconocimiento favorable en Occidente.

A diferencia de lo que ha sucedido con países vecinos como Serbia y Bulgaria, el acervo eslavo y cristiano ortodoxo común no ha significado necesariamente un aval de acercamiento entre Bucarest y Moscú, más allá del hecho de pertenecer al campo socialista entre 1947 y 1989. La caída del régimen de Ceauṩescu definió un viraje claramente prooccidental para la Rumanía postcomunista, en este caso claramente enfocado en el ingreso en UE y la OTAN. 

Este giro prooccidental se ha consolidado con la posición rumana de apoyar a Ucrania en su conflicto con Rusia desde 2022, haciendo causa común con los imperativos geopolíticos «atlantistas». Para la OTAN y la UE resulta imprescindible mantener inalterables sus intereses en el flanco sur de Europa Oriental y el mar Mediterráneo. De allí la importancia geopolítica estratégica a la hora de mantener a Rumanía dentro de esta área de influencia «atlantista», evitando cualquier tipo de intromisión y de influencia por parte de Moscú.

El Mar Negro y el factor energético 

Esta perspectiva le permite a Rumanía jugar un papel clave como actor de estabilidad para los intereses occidentales en la región del Mar Negro e incluso dentro del pulso energético ruso-occidental. Siguiendo con la investigadora Marcu, «Rumanía representa una cabeza de puente para la comunidad transatlántica en el área del Mar Negro», un país provisto de una «unidad étnica, lingüística, religiosa y cultural» entre las culturas latinas, eslavas y ortodoxas. 

La importancia rumana en el plano energético se incrementa ante el hecho de que su capital, Bucarest, es la sede de la Black Sea Oil&Gas (BSOG), una compañía independiente de petróleo y gas formada por la Carlyle International Energy Patters y el Banco Europeo de Reconstrucción y Desarrollo. 

Por su parte, el proyecto Netpun Deep en el Mar Negro, impulsado por las empresas rumanas OMV Petrom y Romgaz, le permitirá a Rumanía posicionarse como un actor energético importante para la UE en un momento de extremada tensión por la guerra ruso-ucraniana y la necesidad de Bruselas de asegurar fuentes energéticas fiables. Se estima que los yacimientos encontrados en el Neptun Deep albergan 30 millones de barriles de petróleo.

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No obstante, y si bien posee un notable nivel de autosuficiencia energética (reservas petrolíferas de Besarabia), Rumanía tampoco ha escapado de los embates de la presión energética que el Kremlin ha venido utilizando constantemente hacia sus vecinos desde la llegada al poder de Vladimir Putin, especialmente en torno a Ucrania, Georgia, Moldavia, Bulgaria y los países bálticos. 

Siendo uno de los países ribereños del Mar Negro junto a Rusia, Georgia, Ucrania, Bulgaria y Turquía así como miembro pleno de la Organización para la Cooperación Económica del Mar Negro (OCEMN/BSEC), Rumanía acoge desde 1999 la base Mihail Kogălniceanu (MKAB) de la OTAN cerca del puerto de Constanza en el Mar Negro, aspecto que le otorga una posición estratégica predominante dentro del actual contexto de tensiones ruso-occidentales por la guerra en Ucrania. Moscú ha llegado a advertir a Bucarest sobre los riesgos que para su seguridad supone la ampliación logística y de interés estratégico en torno a la base MKAB. 

Esta condición plenamente «atlantista», aunada al apoyo de Bucarest, a Kiev, han enfriado las relaciones ruso-rumanas. No obstante, en el marco del proceso electoral presidencial en Rumanía, es notoria la escasa percepción sobre la presunta interferencia rusa, una condición que los medios occidentales han acusado con anterioridad hasta la saciedad. Esto lo vemos en el contexto de las elecciones presidenciales moldavas celebradas el pasado 20 de octubre y cuyo recuento final de votos le otorgó la reelección a la actual mandataria proeuropea Maia Sandu con el 55,5% de los votos. 

El debate electoral presidencial y las tensiones ruso-occidentales 

Las elecciones presidenciales rumanas previstas para el próximo 24 de noviembre, en la que no se descarta la posibilidad de realizar una segunda vuelta el 8 de diciembre, decidirá la sucesión en el poder del actual presidente Klaus Iohannis (Partido Nacional Liberal, PNL).

En esta contienda electoral las principales candidaturas son:

  • Ion-Marcel Ciolacu (Partido Socialdemócrata, PSD); ex primer ministro (2023)
  • Nicolae Ionel Ciucă (Partido Nacional Liberal, PNL); actual presidente del Senado, ex primer ministro (2021-2023) y ex ministro de Defensa (2019-2021)
  • Mircea Geoană (Independiente con apoyo del Partido Verde); ex vicesecretario general de la OTAN (2019-2023) y ex ministro de Exteriores (2000-2004)
  • George Nicolae Simion (Alianza para la Unión de los Rumanos, AUR)
  • Ludovic Orban (Fuerza de la Derecha)
  • Elena Lasconi (Unión Salvemos Rumanía, USR)

Las expectativas y tendencias preelectorales presagian una segunda vuelta entre Ciolacu y Geoană, con el oficialista Ciucă en la recámara como posible bisagra que decante la balanza electoral. Este escenario augura la consolidación de un establishment político tripartito entre el PNL, el PSD y una alternativa independiente en manos de Geoană, una ecuación que claramente beneficia los intereses de la UE y de la OTAN.

Si bien con menor incidencia en comparación con los comicios presidenciales en Moldavia (20 de octubre) y legislativos en Georgia (26 de octubre), estas elecciones presidenciales rumanas tampoco escapan del pulso geopolítico entre Rusia y Occidente derivado de la guerra en Ucrania. No obstante, es perceptible en la agenda electoral la ausencia de un debate estratégico sobre cómo el conflicto ruso-ucraniano afectará los intereses geopolíticos rumanos así como ante cualquier desafío en materia de seguridad que pueda derivarse de una Rusia militarmente más fortalecida y con mayor capacidad de disuasión.

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Estas preocupaciones sobre la ausencia de este debate fueron recientemente advertidas por el jefe del Estado Mayor de la Defensa, general Gheorghiță Vlad, al informar sobre el reducido número de reservistas a los que se podría recurrir Rumanía en una situación de conflicto y sobre las carencias legislativas que limitan la capacidad de reacción de las fuerzas armadas en determinadas situaciones. 

A mediados de septiembre, los líderes militares de la OTAN que asistieron a la reunión del Comité Militar de la Alianza en Praga analizaron el estado de implementación de los planes de defensa adoptados en la cumbre de 2023. En esa ocasión, el general Vlad opinó que, teniendo en cuenta la evolución de la situación en la guerra ruso-ucraniana, es cada vez más imperativa la necesidad de una presencia de la OTAN en la región del Mar Negro para garantizar la estabilidad.

No obstante, y a diferencia de lo que ha sucedido en las recientes elecciones moldavas y georgianas, ninguna otra candidatura en Rumanía parece presagiar la posibilidad de establecer un equilibrio en las relaciones de Bucarest con Occidente y Rusia que implique un cambio de timón en la prooccidental orientación geopolítica rumana.

El regreso de Trump a La Casa Blanca

Un escenario que Bucarest debe tomar en cuenta es el regreso de Donald Trump a la Casa Blanca, el cual se materializará el próximo 20 de enero de 2025 al asumir un nuevo período hasta 2029 como presidente de EEUU. 

Este factor cobra importancia especialmente ante las tensiones que podría generar la nueva política «atlantista» de Trump con respecto a la OTAN y la guerra en Ucrania, tendiente a minimizar los compromisos adquiridos desde 2022 por la actual administración de Joseph Biden y ante las expectativas, aún inciertas, de generarse una negociación directa con Rusia para eventualmente poner fin, o más bien congelar, el conflicto ruso-ucraniano.

Trump también demanda un mayor compromiso presupuestario en materia de defensa por parte de los países europeos miembros de la OTAN, que le permita descongestionar el oneroso gasto militar estadounidense dentro de la Alianza Atlántica. Esta perspectiva de táctica retirada por parte de Trump de los compromisos «atlantistas» (a diferencia de un Biden que alimentó la perspectiva de «resurgir» de la OTAN tras la invasión rusa a Ucrania) podría incentivar la procreación de una estrategia de defensa europea con mayor carácter autónomo de la OTAN

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El resultado electoral del próximo 24 de noviembre en Rumanía también puede arrojar claves a la hora de definir este escenario geopolítico. Gracias a su pasado como alto cargo de la OTAN, en caso de ganar Geoană se prevé mantener prácticamente intacta la vocación europeísta y «atlantista» rumana.

No obstante, y a diferencia claramente de la sintonía política e ideológica que mantiene el líder estadounidense con el presidente húngaro Viktor Orbán, no se tiene un conocimiento exacto sobre si Trump maneja una visión determinada con respecto a Rumanía como aliado, sea éste necesario o incluso díscolo. En comparación con la posición europeísta y «atlantista» rumana, Orbán (quien también ha mostrado alianzas con Rusia y China) ha asumido con la UE y la OTAN un discurso más trumpista, arremetiendo contra el establishment de poder en Bruselas y criticando acérrimamente la ayuda occidental a Ucrania.

Debe destacarse que si bien ambos países, Hungría y Rumanía, forman parte de la OTAN y de la UE y sus relaciones han sido básicamente distendidas en los últimos tiempos, existen determinados factores de controversia en las relaciones húngaro-rumanas derivados de la situación de la minoría de origen húngaro en la región rumana de Transilvania así como históricos diferendos territoriales. En 2022, la alusión de Orbán a la «Gran Hungría» como factor reivindicativo y revisionista de territorios perdidos tras la I Guerra Mundial generó un inmediato nivel de indignación en las vecinas Rumanía y Ucrania. 

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FICHA-PAÍS | Rumanía: claves para entender el contexto geopolítico antes de las elecciones

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A través de las fichas-país de países que van a las urnas próximamente contribuimos a proporcionar un contexto riguroso y claro que permita, no solo comprender el impacto de las elecciones a nivel local y regional, sino también anticipar sus posibles consecuencias en el escenario internacional, contribuyendo así a una toma de decisiones más informada.

1. Rumanía: Información general

  • Nombre oficial del país: Rumanía. 
  • Capital: Bucarest. 
  • Población: 19.056.116 habitantes (2023) y 19.064.409 habitantes (INS, 2024)
  • Extensión territorial: 238.391 km².
  • Idioma(s) oficial(es): el rumano, principalmente, junto a otras minorías que hablan húngaro, romaní y alemán (2024).
  • Moneda: el leu rumano (RON). 
  • Religión (es):  ortodoxa (86,45%), protestante (6,4%) católica (4,3%) y otras (2024). 
  • Forma de gobierno: república. 
  • Presidente actual / Jefe de Estado:
    • Presidente de la República de Rumanía: Klaus Iohannis (2014-2024). 
    • Primer ministro: Ion Marcel Ciolacu (2021-2024). 
  • Fecha de independencia: 10 de mayo de 1877, pero no fue reconocida hasta el Tratado de Berlín del 13 de julio del 78.

2. Rumanía: Contexto Electoral

  • Fecha de las elecciones: 24 de noviembre y 8 de diciembre de 2024. 
  • Tipo de elección: presidenciales. 
  • Número de votantes habilitados:  alrededor de 19 millones de personas. 
  • Sistema electoral
    • El sistema electoral de Rumanía para las presidenciales consta de dos vueltas. 
    • El presidente es elegido por mayoría absoluta (51%) mediante sufragio universal. 
    • Si ningún candidato consigue la mayoría absoluta en una primera vuelta, se realiza una segunda con los dos candidatos más votados. 
  • Principales cargos a elegir: presidente de la república de Rumanía. 
  • Partidos políticos principales:
    • Partido Social Demócrata (PSD).
    • Partido Nacional Liberal (PNL).
    • Unión Salvemos Rumanía (USR).
    • Alianza para la Unión de los Rumanos (AUR). 
    • Fuerza de la Derecha (FD).
    • Partido Verde.
    • Otros. 
  • Candidatos destacados (2024):
    • Marcel Ciolacu del PSD.
    • Nicolae Ciucă del PNL.
    • Mircea Geoană del Grupo Independiente.
    • George Simion del AUR. 
    • Elena Lasconi del USR. 
    • Otros. 
  • Un total de 14 candidatos. 
  • Encuestas recientes: según sondeos y encuestas, el candidato del Partido Social Demócrata (PSD), Marcel Ciolacu, podría alzarse con la victoria en la segunda vuelta. 
  • Fiabilidad de los resultados: la Autoridad Electoral Permanente de Rumanía se encarga de supervisar las elecciones.  
  • Últimos resultados electorales (2019): Klaus Iohannis del PNL, salió reelegido como presidente de la república con un 66% de los votos en la segunda vuelta. 

3. Rumanía: Datos Sociales

  • Principales problemas o desafíos del país: porcentaje de deuda pública del 50,5% (2022), tasa de crecimiento/anual 2,1% (2023) y tasa de homicidios de 1 caso por 100.000 habitantes (2023). 
  • Tasa de desempleo: 5,6% (2023). 
  • Pobreza: 21,2% (2021). 
  • Inflación: 10,4% (2024). 
  • Desigualdad: Índice Gini del 0,343 (2021). 

4. Rumanía: Economía

  • Producto Interno Bruto (PIB): PIB 351.002,58 (de dólares estadounidenses, 2023) y un previsible crecimiento anual de un 1,9% (FMI, 2024). 
  • Sectores económicos clave (2023 y 2024)
    • Agricultura: 3,9% y 4,5%.
    • Industria: 27,6% y 22,5%.
    • Servicios:  59,8% y 57,7%.
  • Exportaciones e importaciones principales (2024)
    • Exportaciones: 39,1% (2023).
      • 10. Cereales.
      • 40. Caucho y sus manufacturas.
      • 39. Materias plásticas y sus manufacturas.
      • 73.  Manufacturas de fundición, hierro o acero. 
      • 84. Máquinas y aparatos mecánicos.
      • 85. Aparatos y materiales eléctricos.
      • 87. Vehículos automóviles, tractores.
      • 90. Aparatos ópticos, de medida, médicos.
      • Otros. 
    • Importaciones: 43,9% (2023).
      • 27. Combustibles, aceites minerales.
      • 29. Productos químicos orgánicos.
      • 30. Productos farmacéuticos.
      • 39. Materias plásticas y sus manufacturas.
      • 84. Máquinas y aparatos mecánicos.
      • 85. Aparatos y materiales eléctricos.
      • 87. Vehículos automóviles, tractores.
      • 90. Aparatos ópticos, de medida, médicos.
      • Otros. 
  • Socios comerciales principales (2024)
    • Países de origen: Alemania, Polonia, Turquía, Italia, Hungría, China, Bulgaria, Países Bajos, etc. 
    • Países de destino: Alemania, Bulgaria, Italia, Hungría, Francia, Países Bajos, Estados Unidos, etc. 
  • Inversión extranjera directa (IED): 2,4% (2023). 

5. Rumanía: Geopolítica y Relaciones Internacionales

6. Rumanía: Historia Reciente (hechos clave)

  • Situación política actual: elecciones presidenciales el 24 de noviembre y 8 de diciembre de 2024.
  • Hechos históricos recientes:
    • Rumanía entra a formar parte del espacio Schengen en 2023.
    • Se eligió a la ciudad de Bucarest como sede del Centro Europeo de Competencia de Ciberseguridad. 
    • Rumanía se ha convertido en el primer productor de gas de la Unión Europea por delante de Holanda (2024). 
  • Movimientos sociales:
    • Desde el 2017-2019 se sucedieron una serie de manifestaciones multitudinarias en Rumanía, contra la corrupción del gobierno del presidente Klaus Iohannis. 
    • Protestas del sector de la agricultura en Rumanía (2024). 
    • El Bloque Sindical Nacional (BNS) de Rumanía, protesta en la capital, contra el incremento de la fiscalidad laboral (2024). 
  • Reformas o procesos en curso 
  • Procesos activos en el Consejo Legislativo de Rumanía: 
  • Proyecto de Decisión sobre la ampliación de cargos para la Dirección Nacional de Anticorrupción (20 de noviembre de 2024).
  • Proyecto de Decisión sobre la aprobación de la Estrategia Industrial Nacional (19 de noviembre de 2024).
  • Otros. 

7. Rumanía: Datos Culturales

  • Religión predominante: la ortodoxa rumana. 
  • Fiestas nacionales:
    • Día de la Unificación de Moldavia y Valaquia (24 de enero).
    • Día del Dragobete (24 de febrero).
    • Día de la Bienvenida a la Primavera o Martisor (1 de marzo).
    • Día de la Independencia Nacional (10 de mayo).
    • Día del Himno Nacional (29 de julio).
    • Día Nacional tras la Unificación de Transilvania, Bucovina y Dobruja (1 de diciembre).
  • Costumbres y tradiciones destacadas:
    • El Dragobete (similar a San Valentín), la feria de otoño, el festival de cine conocido como ANONIMUL, el festival del Narciso y el festival de Kinofest de cine, entre otros, son algunas de sus tradiciones más importantes. 
    • Platos tradicionales: el bulz, el dulce coronal, el rasol, la sopa Ciorbă, entre otros. 
  • Patrimonio cultural (2024)
    • 11 sitios catalogados como patrimonio mundial. 
    • 3 reservas de la biosfera.
    • 7 cátedras UNESCO y redes UNITWIN. 

8. Rumanía: Seguridad y Defensa

  • Capacidad militar:
    • Alrededor de 68.000 militares activos entre fuerzas terrestres, aéreas y navales (2023). 
    • Puesto 47 de la clasificación mundial de fuerza militar (2024) del GFP.
      • Militares activos: 81.300. 
  • Gasto en defensa: 2,3% PIB en defensa (2024). 
  • Terrorismo y crimen organizado:
    • Índice Global del Terrorismo: puesto 89 (2024)
    • Terrorismo: el EIIL (Estado Islámico en Irak y el Levante).
    • Redes de tráfico de Trata de Personas e Inmigración Ilegal. 
    • Redes de tráfico de Drogas y Armas. 
    • Ciberdelitos. 
    • Crimen Organizado (2023).
      • Conexiones entre la mafia rumana y el Cártel de Sinaloa en el tráfico de drogas (2024). 
  • Acuerdos de defensa:
    • Acuerdos de cooperación de Defensa Internacional con Unión Europea, Latinoamérica, Estados Unidos,  Reino Unido, entre otros. 
  • Capacidades de ciberseguridad (ciberguerra/ciberdefensa):

9. Rumanía: Relaciones Energéticas y Recursos Naturales

  • Recursos naturales: yacimientos de petróleo, reserva de gas natural, agua, madera, minerales (carbón, hierro y sal) y otros productos como el trigo (2022).
  • Dependencia energética (2024)
    • Rumanía se convirtió durante el 2024 en el primer país de la Unión Europea como productor de gas
    • Descubrimiento por parte de la petrolera OMV Petrom (Rumanía) de reservas de petróleo crudo y gas natural en el país en 2023. Tras este descubrimiento, la dependencia energética de la importación de petróleo de Rumanía disminuye de forma considerable. 
    • Rumanía genera energía hidroeléctrica, eólica y proveniente del carbón para el consumo de electricidad. 
    • Importaciones de combustible: 9% (2023).
    • Exportaciones de combustible: 5% (2023)
  • Proyectos energéticos estratégicos (2024)
    • Proyectos en energías renovables e hidrógeno verde. 
    • Proyectos para la reducción de las emisiones contaminantes.  
    • Proyectos gasísticos en el mar Negro. 
    • Proyectos para la fabricación y almacenamiento de infraestructuras para la generación de energía nuclear e hidroeléctrica. 
    • Proyectos para la fabricación y almacenamiento de energía eólica. 
  • Posición en el cambio climático:
    • Rumanía se propone disminuir las emisiones de metano procedentes de las minas de carbón activas en el país, para ajustarse al Reglamento de la UE sobre el Metano de 2024 que se presentó durante la COP28.
    • Durante la COP28, Rumanía firmó, junto a otros países internacionales, la adopción de medidas globales para triplicar la energía nuclear para 2050.
    • Índice de Desempeño del Cambio Climático (CCPI, 2024): puesto 32.

10. Rumanía: Medios de Comunicación

  • Libertad de prensa: puesto 49/180 (2024)
  • Principales medios de comunicación:
    • Agencias de Noticias: Rador y Agerpres. 
    • Televisión: Televiziunea Română, ACASA TV, Pro TV, Dolce Sport, entre otras. 
    • Prensa: Adevarul, Libertatea, Romania Libera, Jurnalul National, Evenimentul Zilei, entre otros. 
    • Radio: Radio România Actualitaţi, Antena Satelor, România Cultural, Radio România Muzical, Radio România Sport, Radio  România Internațional, Radio România 3 Net «Florian Pittiş», entre otras. 

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Más allá de la causa justa: la invasión estadounidense de Panamá y la erosión de la legalidad internacional

La invasión de Panamá en 1989 por parte de Estados Unidos no solo puso en jaque el orden geopolítico de la región, sino que dejó interrogantes sobre los verdaderos límites del poder internacional. Aunque se justificó bajo argumentos como combatir el narcotráfico y garantizar la estabilidad del Canal, las consecuencias sociales y legales generaron un intenso debate global. Salvador Iborra, alumno becado del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico de LISA Institute, profundiza en las razones, impactos y controversias de este evento clave para la historia contemporánea.

Estados Unidos, desde la Segunda Guerra Mundial, se ha erigido ante el mundo como el líder del orden internacional basado en reglas. Este ha sido uno de los factores que ha empujado a la Administración Biden a apoyar enormemente a Ucrania. Pero ¿han cumplido ellos mismos siempre dichas reglas? Hoy analizamos el caso de la invasión de Panamá.

Importancia geoestratégica de Panamá: el Canal de Panamá

«Algunas personas han hablado de excavar este terreno de seis leguas y unir un mar con el otro […]. Eso sería inundar la tierra porque un mar está más bajo que el otro» .Con esta frase describe José de Acosta, científico jesuita, la dificultad geográfica que acarrea la construcción de un paso artificial entre el océano Atlántico y el Pacífico.

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La importancia geoestratégica del istmo de Panamá se remonta a la etapa virreinal española, en el siglo XVI, cuando la Corona española trataba de conectar el Pacífico y el Mar Caribe. Para ello se impulsaron durante cuatro siglos, hasta el siglo XIX, dos rutas comerciales: el Camino Real y el Camino de Cruces (esta, multimodal).

Felipe II no autorizó el proyecto de canal por diversas razones: los informes técnicos lo mostraban impracticable, la advertencia del Consejo de Indias de que dicho proyecto pondría en peligro la supremacía española en América, la utilización de dicho canal por otras potencias y los insuficientes medios tecnológicos de la época.

El proyecto del canal cobraría importancia de nuevo en el siglo XIX.

La construcción del Canal de Panamá

En 1878, Colombia concede la concesión exclusiva para la ejecución y explotación del canal al ingeniero francés Lucien Napoleón Bonaparte Wyse. El proyecto comienza de manera firme: Ferdinand de Lesseps, director de las obras del exitoso canal de Suez, aprovecha su reputación y consigue reunir el apoyo del Gobierno francés y de más de cien mil franceses que financian la obra a través de la compra de bonos estatales.

La Compañía Universal del Canal Interoceánico, fundada para este proyecto, comienza su construcción en 1882, pero el ánimo inicial llevaría a un callejón sin salida: en solo siete años llegó a estar en bancarrota.

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El proyecto fracasó enormemente por una variedad de razones: enfermedades causaron la muerte de cientos de trabajadores, se robaron fondos de la compañía, así como la existencia de numerosos errores técnicos y de ingeniería. Estados Unidos, que miraba de reojo este proyecto por su tentativa de construir un canal en Nicaragua, vio una oportunidad.

Con la llegada a la presidencia de Theodore Roosevelt en 1901, la pretensión de construir un canal interoceánico en Centroamérica virará hacia Panamá. La Spooner Act del 28 de junio de 1902 autorizará al presidente a la compra de la compañía Nouvelle du Canal de Panamá (surgida a partir de la quiebra de la última) por un precio reducido de 40 millones de dólares.

Panamá es un Estado que nace a partir de un Canal

Panamá nace como Estado en 1903. Estados Unidos y Colombia, a través del Tratado Hay-Bunau Varilla, establecen el dominio estadounidense sobre la llamada Zona del Canal de Panamá. No obstante, Bogotá retrasaría la ratificación del tratado todo lo posible con el fin de conseguir aún más ventajas.

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Es entonces cuando Estados Unidos, reacio a conceder, alienta una secesión panameña liderada por su burguesía local, a la que el Canal le despertaba grandes simpatías para revitalizar la región. Estados Unidos, a través de la ‘diplomacia de cañonero’, utiliza el cañonero USS Nashville para impedir cualquier intento colombiano de restituir el orden.

A partir de este momento, el curso histórico de Panamá quedará ligado inevitablemente a la política estadounidense.

Influencia estadounidense en Panamá: ¿por qué se produce la invasión?

El Canal de Panamá se convertirá en un elemento sensible para la geopolítica estadounidense, pues le permitirá extender su influencia mundial tanto en el Atlántico como en el Pacífico. Desde que Alfred Mahan, estratega naval estadounidense, estableciese que la supremacía mundial se logra principalmente a partir del poderío naval a principios del siglo XX, Estados Unidos jamás descuidarían esta cuestión.

Una de las acciones que más problemáticas generó fue la de ostentar el control directo del Canal a partir de la denominada Zona del Canal de Panamá. Este territorio, bajo soberanía exclusivamente estadounidense, fragmentaba el país en dos partes. Es por ello que, muchos panameños, sobre todo a partir de la Segunda Guerra Mundial, comenzaron a elevar su descontento por este status quo.

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Toda esta escalada acabaría culminando en el Día de los Mártires. En esta jornada de 1964 se producen una serie de disturbios estudiantiles en dicha Zona, que acaban con el asesinato de más de veinte panameños y con el fin de las relaciones diplomáticas entre ambos países por orden del presidente panameño Chiari.

Esta decisión fuerza al presidente Jimmy Carter a renegociar las condiciones del Canal en el Tratado Torrijos-Carter en 1977. Este nuevo acuerdo, que sustituye al anterior, supone la renuncia norteamericana a la antigua Zona del Canal y la transferencia del control del Canal en 1999. Ahora bien, sus bases militares permanecen, así como la posibilidad, bajo cláusula de poder intervenir militarmente si la neutralidad del Canal quedara amenazada.

Un nuevo status quo impredecible

Las relaciones volverían a torcerse en 1989 con la invasión de Panamá. Tras décadas de colaboración con la CIA en las sombras, el general Manuel Noriega, que se convirtió en líder de facto de Panamá tras la muerte de Torrijos en 1981, comenzó a ser un socio incómodo para Washington. Su conexión con otros servicios de inteligencia, sus acusaciones judiciales en Florida por tráfico de drogas y la manipulación constante de elecciones celebradas en Panamá llevaron a que voces dentro del Pentágono pidieran una invasión.

El detonante final se produjo por dos hechos: el asesinato de un oficial estadounidense y la declaración de estado de guerra por la Asamblea de Panamá, tras la imposición de sanciones al país por Estados Unidos. La Operación Causa Justa no tardó más de 42 días en completarse.

Se llevaron a cabo ataques a instalaciones políticas y militares, anulando cualquier respuesta posible de las fuerzas armadas panameñas, así como aeropuertos. No obstante, también se cobraron cientos de vidas civiles al ser golpeados barrios de la capital y de Colón. En lo que a Noriega respecta, este fue capturado y llevado a Estados Unidos, donde fue enjuiciado por narcotráfico y condenado a cuarenta años de prisión.

Causa justa, pero ¿legal?

Para finalizar, estudiaremos si dicha operación militar se ajustó a la legalidad internacional a través de una serie de preguntas:

  • ¿Qué fue la invasión de 1989 según el Derecho Internacional?

Según el Derecho Internacional, la utilización de la fuerza armada solo cabe en dos casos: legítima defensa (art. 51 Carta de Naciones Unidas) o a través de autorización expresa del Consejo de Seguridad de la ONU (art. 42). En este caso, y sin encajar en ninguno de los dos casos mencionados, Estados Unidos incumple el artículo 3 de la Resolución 3314 de la Asamblea General de la ONU al llevar a cabo una invasión del territorio de Panamá. Se trata, por tanto, de una agresión ilegal.

  • ¿No existía una cláusula en el Tratado Torrijos-Carter por el que se reservaba el derecho a intervenir militarmente?

El artículo 103 de la Carta de las Naciones Unidas es claro en lo referente al conflicto de normas: si un Estado tiene unas obligaciones contraídas en un tratado que son contrarias a las de la Carta, prevalecen las obligaciones de esta última. Y, como bien hemos señalado, este ataque no encaja en sus presupuestos legales.

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  • ¿La declaración de Guerra de la Asamblea de Panamá no permite el ejercicio de la legítima defensa por Estados Unidos?

Aunque pudiésemos tomar dicha declaración como válida, es complicada porque estas carecen de valor jurídico desde 1945 y la realidad es que el ataque no encaja en dicha figura jurídica: no cumple con los requisitos de necesidad, proporcionalidad e inmediatez del derecho internacional consuetudinario.

  • ¿Podría justificarse la invasión en la figura jurídica de la Responsabilidad de Proteger (R2P)?

La autoridad para emplear el uso de fuerza bajo el marco de la R2P descansa exclusivamente en el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas (Resolución de la Asamblea General adoptada en 2005 con ocasión de la Cumbre Mundial de ese mismo año). Adicionalmente, Estados Unidos no justificó un riesgo concreto de genocidio, crímenes de guerra o de lesa humanidad o limpieza étnica contra la población norteamericana en Panamá.

  • ¿Se cometieron violaciones al derecho internacional humanitario y a los derechos humanos durante la invasión?

El Informe 121/18 de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos, con ocasión del caso José Isabel Salas Galindo y Otros vs. EE. UU., establece en su página 90, con base en determinaciones de hecho y de derecho, la responsabilidad de Estados Unidos por la violación de numerosos derechos recogidos en la Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre.

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¿Qué es la convergencia criminal y por qué es una amenaza para la seguridad internacional?

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Las alianzas entre terrorismo y crimen organizado han evolucionado hasta convertirse en una amenaza global que desafía a gobiernos y sistemas de seguridad. Estas conexiones, presentes en regiones marcadas por la inestabilidad y la corrupción, potencian actividades ilícitas como el tráfico de armas y el lavado de dinero. Frente a esta realidad, organismos internacionales buscan estrategias para rastrear y frenar el avance de estas redes. En este artículo, Lucas Paulinovich, alumno becado del Máster Profesional de Analista Criminal y Criminología Aplicada de LISA Institute, explica las dinámicas y repercusiones de este fenómeno en el contexto internacional.

El concepto de convergencia criminal hace referencia a las relaciones de cooperación entre organizaciones terroristas y grupos del crimen organizado dirigidas a cometer delitos, expandir sus capacidades operativas o ampliar sus zonas de influencia.  

Los grupos criminales con presencia en distintas regiones sirven a las organizaciones de alcance internacional al prestarles servicios logísticos, operativos y de soporte. Esto incluye la realización de operaciones de reclutamiento, inversión, cambio de divisas o comercialización de armas, drogas, precursores químicos u otros bienes de contrabando.

Las organizaciones de alcance internacional que contratan los servicios de los grupos criminales aprovechan el arraigo y conocimiento de la región, las infraestructuras y recursos desplegados como capacidad instalada. Esa relación puede derivarse en vínculos financieros más estrechos y la participación conjunta o combinada en acciones específicas.

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La convergencia criminal y su impacto en la estabilidad estatal y social

Según la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC), la convergencia criminal también se manifiesta en la capacidad de estos grupos y organizaciones para explotar las debilidades estatales, la inestabilidad política y los conflictos armados, y así ampliar su influencia sobre la población. 

Este fenómeno progresa hacia una superposición de redes delictivas con intereses en común. Estas redes se van involucrando en la vida de las poblaciones y permeando las estructuras burocráticas, con efectos que trascienden los desvíos de fondos para financiamiento del terrorismo.

Esta compenetración progresiva va desde la sincronización logística o la prestación de servicios criminales hasta la interpolación de extremismos ideológicos con modalidades criminales. Estas traspasan las fronteras y plantean una amenaza asociada a la difusión de ideologías radicales, la lucha armada, el reclutamiento de lugareños para cometer atentados o delitos, el proselitismo en comunidades indígenas y grupos separatistas, o el desafío abierto al control territorial de los gobiernos.

¿Cómo evolucionan las alianzas entre terrorismo y crimen organizado?

Los vínculos entre el terrorismo y el crimen organizado adquieren diferentes características en función de la región y de las particularidades del contexto criminal. En Latinoamérica, el narcotráfico es el punto fundamental de la convergencia entre los grupos del crimen organizado y las organizaciones terroristas con presencia y actividad en la región. 

Las organizaciones terroristas encuentran en la actividad criminal no solo rutas controladas y mercados criminales desarrollados, sino también alianzas para realizar inversiones, comerciar y recaudar a fin de sostener sus estructuras internacionales. La actividad de Hezbolá en la Triple Frontera o de Boko Haram en África expresan esas conexiones más o menos simbióticas entre crimen organizado y terrorismo internacional.

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En Oriente Medio y Asia, el talibán y las organizaciones afiliadas a Al-Qaeda han establecido vínculos con redes de narcotráfico y tráfico de armas. Los mercados ilícitos de petróleo, minerales y otras commodities, órganos, divisas, obras de arte o fauna silvestre, facilitan una fuente de financiamiento clave para el sostenimiento de organizaciones de cierta complejidad y expansión transnacional.  

En América Latina, las organizaciones operan en ambientes de alta corrupción y debilidad institucional, lo que facilita su expansión y colaboración. En Oriente Medio y el Sahel, la inestabilidad política con conflictos armados y el control territorial por grupos terroristas propician una vinculación más directa en el plano operativo y logístico.

Por su parte, en Europa se observan distintas realidades en estas vinculaciones, pero ha sido creciente la implicación en operaciones o abastecimientos más allá de la utilización de las infraestructuras financieras o cibernéticas. 

Las Naciones Unidas y otros organismos internacionales han señalado la importancia de incrementar la cooperación entre fuerzas de seguridad de los distintos países. Esto con el fin de abordar dichos desafíos, e implementar herramientas de seguimiento financiero que permitan rastrear los flujos de dinero que puedan estar relacionados con actividades terroristas​. 

Las finanzas del terrorismo: redes criminales y estrategias internacionales

El financiamiento del terrorismo se volvió un aspecto central en las políticas de prevención y persecución que los distintos países. Estas fueron adoptando al alinearse con instituciones que regulan el sistema financiero a nivel internacional. 

Las redes del crimen organizado se involucran en esquemas de fraude y lavado de activos. Estos flujos se canalizan a través de las células terroristas, llegando finalmente a las arcas de las organizaciones con presencia en varios países de distintos continentes.

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La operación Trapiche de la Policía Federal de Brasil frustró una serie de atentados de Hezbolá contra comunidades judías en Brasil en noviembre de 2023. Esto puso de relieve una nueva estrategia donde los sentimientos hostiles en la población son aprovechados para los fines de desestabilización o la responsabilización en terceros. 

En la segunda fase de la operación, la policía brasileña descubrió una multimillonaria red de blanqueo montada por Hezbolá a través de tabaquerías. La expansión del uso de criptoactivos facilitó las acciones dirigidas al lavado de dinero y las transferencias de las ganancias obtenidas con las actividades criminales.

Según las investigaciones, las cuentas bancarias abiertas por actores ligados a Hezbolá para ocultar parte de las ganancias del contrabando de cigarrillos electrónicos. Estos formaban parte de un esquema empresarial gestionado por criminales brasileños, con capacidad de blanquear miles de millones de reales a través de criptodivisas.

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El papel de las criptodivisas en la convergencia del crimen global 

De acuerdo a analistas de Tech Against Terrorism, distintas organizaciones terroristas recaudan a través de las criptodivisas en distintos países y utilizan la web para tareas de propaganda. Estas facilidades para opacar la trazabilidad u ocultar la identidad en las transacciones fundamentan la tendencia de convergencia criminal en zonas con alta conflictividad, pobreza, marginalidad y desgobierno. 

La convergencia criminal surge en un plano operativo de escala regional. Sin embargo, se confunde posteriormente en los flujos financieros con origen en las actividades criminales que circulan por el sistema financiero internacional. Estos flujos llegan a los bancos de Europa, Estados Unidos, Hong Kong, Macao o Singapur, y se manifiestan en inversiones en activos en todo el planeta.

La colaboración entre terrorismo y crimen organizado demanda de los sistemas de seguridad nacional e internacional un enfoque integral que considere las particularidades geográficas de los conflictos. Este enfoque debe tener en cuenta la situación político-institucional en cada zona y la capacidad de respuesta de los gobiernos ante amenazas multinacionales.

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¿Podrá la Corte Penal Internacional detener a Netanyahu?

La orden emitida el 21 de noviembre de 2024 enfrenta obstáculos jurisdiccionales, políticos y diplomáticos. Israel no es parte del Estatuto de Roma, lo que complica su detención. Además, la inmunidad diplomática y la influencia de Estados Unidos podrían limitar la cooperación internacional. La efectividad de esta orden dependerá de la presión global y del contexto político en el que se desarrolle.

El Tribunal Penal Internacional ha emitido órdenes de arresto contra el primer ministro israelí Benjamin Netanyahu y el exministro de Defensa Yoav Gallant. A ambos se les acusa de presuntos crímenes de guerra y contra la humanidad cometidos durante la ofensiva militar en Gaza. Además, se ha ordenado la detención del líder militar de Hamás, Mohamed Diab al Masri, conocido como ‘Abú Deif’, tras la muerte de otros líderes islamistas como Yahya Sinwar e Ismail Haniye en operaciones israelíes recientes.

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Estas órdenes de arresto se basan en una solicitud presentada por la Fiscalía del TPI en mayo, y abarcan crímenes investigados desde el 8 de octubre de 2023 hasta el 20 de mayo de 2024. La decisión del tribunal de La Haya marca un hito significativo en el conflicto israelí-palestino, poniendo de manifiesto la gravedad de las acusaciones contra líderes de ambos bandos y la determinación de la comunidad internacional para abordar las presuntas violaciones del derecho internacional en Oriente Medio.

Requisitos para detener a Netanyahu

La orden de arresto emitida por la Corte Penal Internacional (CPI) contra Benjamin Netanyahu el 21 de noviembre de 2024 enfrenta desafíos considerables. Para que la CPI pueda detener efectivamente a Netanyahu, se requiere la cooperación de los Estados miembros del Estatuto de Roma, el tratado fundacional de la Corte. Sin embargo, Israel no es parte de este estatuto. Esto complica aún más el proceso. La detención de Netanyahu solo sería posible si viajara a uno de los países que han ratificado el Estatuto de Roma. Además, ese país tendría que decidir cumplir con la orden de arresto. Esto plantea un escenario difícil. Esto se debe porque Netanyahu probablemente limitará sus viajes internacionales a países aliados que no sean miembros de la CPI, o que estén dispuestos a ignorar la orden de arresto.

Además de los obstáculos jurisdiccionales, la ejecución de la orden de arresto contra Netanyahu se enfrenta a considerables desafíos políticos y diplomáticos. Estados Unidos, el principal aliado de Israel, no es miembro de la CPI y ha expresado su oposición a las acciones de la Corte contra funcionarios israelíes. Esta postura podría disuadir a otros países de cooperar con la orden de arresto por temor a repercusiones diplomáticas o económicas. Asimismo, la inmunidad diplomática de Netanyahu como jefe de gobierno en funciones podría invocarse como un obstáculo adicional para su detención. Sin embargo, el Estatuto de Roma establece que la inmunidad oficial no exime de responsabilidad penal ante la CPI.

La ejecución de la orden de arresto también dependerá en gran medida de la presión internacional y la voluntad política de la comunidad global. Si bien la CPI no tiene una fuerza policial propia para ejecutar sus órdenes, la presión diplomática y las sanciones económicas podrían ser herramientas para forzar el cumplimiento. Sin embargo, la polarización en torno al conflicto israelí-palestino podría llevar a una división en la comunidad internacional. Algunos países apoyarán la orden de arresto y otros se opondrán firmemente.

En última instancia, la capacidad de la CPI para detener a Netanyahu dependerá de un cambio significativo en el panorama político internacional o de un giro dramático en la política interna israelí que lleve a una cooperación voluntaria con la Corte. Mientras tanto, es probable que la orden de arresto sirva principalmente como una herramienta de presión diplomática y un recordatorio simbólico de los límites del poder estatal frente al derecho internacional.

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¿Cómo evolucionará el conflicto entre Irán e Israel en los próximos años?

El conflicto entre Irán e Israel ha alcanzado nuevas dimensiones debido a factores religiosos, ideológicos y geopolíticos que se entrelazan profundamente. Las disputas sobre Jerusalén, el respaldo de Irán a grupos militantes y su ambicioso programa nuclear han exacerbado las tensiones. En este Trabajo Final de Máster (TFM) del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico de LISA Institute, la alumni Francy Morente examina los escenarios futuros del conflicto, desde intervenciones globales hasta posibles enfrentamientos a gran escala. Este análisis ofrece una visión integral sobre cómo esta rivalidad podría remodelar la geopolítica regional y mundial.

El Trabajo Final de Máster (TFM) del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico de LISA Institute consiste en la elaboración de un Informe de Análisis Internacional real y profesional, en forma y contenido, en el que se apliquen los conocimientos adquiridos y las habilidades desarrolladas en el Máster, simulando un entorno profesional real. El alumno, a mitad del Máster, debe proponer:

  1. Una temática de TFM sobre algún país, conflicto o tema de análisis dentro de una de las siguientes regiones geoestratégicas del mundo (Unión Europea y Federación Rusa, Oriente Medio y África, Oriente Medio y África, América del Norte y América del Sur y Asia-Pacífico).
  2. Un destinatario real (ficticio o no) del Informe que realizará, con el objetivo de aportar un valor concreto a una empresa o una institución pública real, a elección del alumno.

Durante el Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico se aprenden y practican múltiples técnicas y métodos de obtención y análisis internacional y geopolítico. Estas metodologías deberán ser utilizadas por el alumno para investigar, analizar y realizar el Informe de Análisis Internacional de forma profesional, siempre con la ayuda, soporte y acompañamiento de un Mentor, experto en la temática o región escogida por el alumno.

Esta metodología docente inmersiva, simulando entornos profesionales reales, permite al alumno desarrollar habilidades clave y obtener un aprendizaje único que le servirá a nivel profesional.

Desde LISA News, para contribuir al conocimiento colectivo y para impulsar la carrera profesional de los alumnos de LISA Institute, difundimos de forma limitada algunos de los TFM, destacando los resultados y conclusiones a los que han llegado en sus Informes de Análisis Internacional.

Si quieres saber más sobre cómo se redacta un Informe de Análisis Internacional o como se lleva a cabo un Análisis geopolítico, te recomendamos visualizar las más de 50 Masterclass organizadas cada año por LISA Institute, en el contexto del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico.

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Título: ¿Cómo evolucionará el conflicto entre Irán e Israel en los próximos 5 años?

Alumno: Francy Morente

Tutor: Soraya Aybar Laafou

Fecha de entrega: Octubre 2024

Itinerario: África y Oriente Medio


🌐 Informe de Análisis Internacional 🌐

El conflicto entre Irán e Israel en los últimos años ha aumentado debido a diferentes factores geopolíticos, ideológicos. El antagonismo religioso es un componente crucial del conflicto; La teocracia chi Iraní, y el sionismo israelí, tienen visiones profundamente enfrentadas sobre la legitimidad y el control de Jerusalén (ciudad sagrada para ambas partes).

Además, el respaldo de Irán a organizaciones militantes como Hezbolá en el Líbano, los Hutíes de Yemen y Hamás en Gaza, los cuales se oponen al estado de Israel y, por lo tanto, empeora las tensiones. Otro factor clave de la escalada del conflicto ha sido el progreso sin medida debido al incremento en la producción de uranio enriquecido por el programa nuclear Iraní.

También la imposición de sanciones más estrictas han intensificado el conflicto, debido a la retirada de Estados Unidos del acuerdo nuclear en 2018 y ha aumentado la presión sobre Irán y contribuido al deterioro de las relaciones regionales y globales.

POSIBLES ESCENARIOS FUTUROS

Escenario 1: Escalada bélica regional

El conflicto podría llegar a una guerra regional abierta en esta situación. Las tensiones podrían empeorar inicialmente por pequeñas provocaciones y conflictos en las fronteras o en áreas de influencia. Podríamos esperar un enfrentamiento abierto entre Irán y sus aliados del Eje de la Resistencia e Israel a medida que las hostilidades se intensifiquen.

Aunque inicialmente sin éxito, una intervención global para mediar podría resultar de un incidente importante o de un ataque mayor, lo cual podría provocar enfrentamientos. El impacto económico y humano de esta guerra podría ser significativo, desestabilizando gravemente la región. El proceso de reconstrucción sería largo y complicado, con nuevas dinámicas de seguridad y cooperación global; sin embargo, la ONU y otras potencias internacionales eventualmente podrían iniciar negociaciones de paz e imponer un alto el fuego.

Escenario 2: Acuerdo de Paz sobre Jerusalén

La firma de un pacto de paz enfocado en el asunto de Jerusalén es otro futuro posible. Para abordar la disputa sobre Jerusalén, un punto crucial en el conflicto, Irán, Israel y otras partes involucradas iniciarán conversaciones mediadas por actores internacionales en este escenario. Se podrían llegar a acuerdos preliminares que incluyen la creación de un sistema global para la ciudad, reconociendo su relevancia para múltiples comunidades y religiones.

Con conferencias de paz regionales que fomenten la cooperación y la confianza mutua, la implementación gradual del acuerdo podría mejorar las relaciones diplomáticas y económicas. La resolución del estatus de Jerusalén podría iniciar una época de cooperación y estabilidad en la región, a pesar de que la paz podría ser frágil.

Escenario 3: Intervención Internacional y Sanciones

En un tercer caso, la economía de Irán podría verse gravemente afectada por sanciones más graves impuestas por la comunidad global. Este método tendría como objetivo presionar a Irán para que disminuya su comportamiento, así como para que haga concesiones en cuanto a su programa nuclear y a su apoyo a grupos militantes.

Las protestas internas y la presión sobre el gobierno iraní aumentan como resultado de las sanciones, que provocaría una recesión económica grave. Irán podría ceder a las demandas internacionales y aceptar inspecciones nucleares más rigurosas, así como limitar sus actividades. Aunque la economía iraní seguiría teniendo dificultades importantes, la relajación parcial de las sanciones en respuesta a estos cumplimientos podría permitir una mejora gradual de las relaciones diplomáticas.

Escenario 4: Tratado de Paz y Cooperación Regional

La posibilidad de un acuerdo de paz completo entre Irán e Israel, a través de la ONU y potencias importantes, es contemplada en un cuarto escenario. El acuerdo, que comprometería a ambas naciones con la cooperación y la reconstrucción, se firmaría después de intensas negociaciones.

Se establecerían mecanismos de seguridad regional para prevenir futuras escaladas de conflicto, así como proyectos colaborativos en educación, salud e infraestructura. Fortaleciendo las relaciones diplomáticas y comerciales, la región podría experimentar una creciente estabilidad y prosperidad con un marco de cooperación sólido. Para resolver los obstáculos persistentes y establecer la paz, no obstante, se requeriría un esfuerzo constante.

Escenario 5: Estancamiento y Status Quo con Aislamiento Internacional

A pesar de las sanciones y las presiones internacionales, Irán mantiene su postura inflexible en el conflicto en el último escenario. La comunidad internacional estaría en desacuerdo sobre cómo abordar la situación, mientras que Israel seguiría con su política de defensa y disuasión. Sin lograr avances significativos hacia la paz, el conflicto no aumentaría significativamente, a pesar de que las tensiones permanecerían elevadas.

La influencia regional de Irán disminuiría gradualmente debido a los constantes desafíos económicos y al aislamiento creciente. El estancamiento conduciría a una situación de equilibrio inestable, con una disputa sin resolución evidente pero con una posibilidad limitada de escalada inmediata.

🌐 Memoria del Informe 🌐

Para una mayor comprensión de este Trabajo Final de Máster (TFM) realizado en el contexto del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico de LISA Institute, a continuación puedes consultar la memoria del Informe, en la que se muestran todas las fases realizadas: Fase de Dirección y Planificación, Fase de Obtención, Fase de Tratamiento de la Información, Fase de Análisis, Fase de Difusión y Fase de Retroalimentación.

Accede al TFM completo aquí:

Estados Unidos reconoce a Edmundo González como presidente electo de Venezuela

Joe Biden ultima sus decisiones importantes a nivel internacional antes de abandonar el cargo en favor de Donald Trump. Mediante un mensaje en la red social X, Antony Blinken confirmó el reconocimiento al opositor venezolano como presidente electo.

La Administración Biden ha reconocido oficialmente el 19 de noviembre de 2024 al candidato de la oposición de Venezuela, Edmundo González, como presidente electo del país latinoamericano tras vencer al actual mandatario Nicolás Maduro en las elecciones del 28 de julio. «El pueblo venezolano se pronunció de forma contundente el 28 de julio y nombró a Edmundo González presidente electo. La democracia exige respeto a la voluntad de los electores», expresó el Secretario de Estado, Antony Blinken, en redes sociales. El mensaje también se compartió por la Embajada de EE. UU. en Venezuela, quien se ha pronunciado en contra de los resultados oficiales que dan la victoria a Maduro.

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«Agradecemos profundamente el reconocimiento a la voluntad soberana de todos los venezolanos. Este gesto honra el deseo de cambio de nuestro pueblo y la gesta cívica que juntos protagonizamos el pasado 28 de julio», expresó Edmundo González en respuesta al mensaje de Blinken. Por otro lado, el ministro de Exteriores de Venezuela, Yvan Gil, ha criticado asegurando que Estados Unidos debe «reflexionar sobre sus fracasos, deshacerse de los complejos imperiales y coloniales e ir a escribir las memorias de cómo la Revolución Bolivariana le hizo morder el polvo de la derrota». «Del único lugar que no se vuelve es del ridículo, reza el dicho popular. Sin embargo, Blinken, enemigo confeso de Venezuela, insiste en volver a hacerlo, ahora con un Guaidó 2.0 apoyado por fascistas y terroristas subordinados a la maltrecha política estadounidense», expresó en Telegram.

Elecciones marcadas por la represión

La campaña electoral de Venezuela, que culminó el 28 de julio de 2024, estuvo marcada por serias limitaciones para la oposición. En especial tras la exclusión de María Corina Machado, una de las candidatas más importantes. A pesar de que el gobierno y la oposición habían llegado a un acuerdo en octubre de 2023 para facilitar elecciones libres y justas, el Tribunal Supremo de Justicia (TSJ) descalificó a Machado en enero de 2024. Esto generó un gran descontento entre los opositores. La decisión se vio como una violación de los derechos políticos y resultó en una falta de representación significativa en las elecciones. A pesar de estas adversidades, Edmundo González, quien representaba a la coalición opositora, se presentó a las elecciones con la esperanza de desafiar al presidente Nicolás Maduro.

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Tras los comicios, el ambiente político se volvió aún más tenso. Mientras que la oposición alegaba que González había ganado por un amplio margen, el gobierno controlado por Maduro anunció una victoria estrecha para él. La falta de transparencia en el proceso electoral se hizo evidente cuando el Consejo Nacional Electoral (CNE) no proporcionó resultados detallados ni actas que respaldaran su declaración. En contraste, la oposición publicó datos que indicaban que González había obtenido aproximadamente el 67% de los votos. Esta disparidad llevó a muchos países y a organizaciones como el Carter Center y la ONU a cuestionar la legitimidad del proceso electoral y los resultados anunciados por el CNE.

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La represión del gobierno contra la oposición se intensificó después de las elecciones. Maduro utilizó todo el aparato estatal para silenciar cualquier forma de disidencia, lo que incluyó arrestos masivos y persecuciones políticas. Se documentaron más de 2 mil arrestos en una semana tras las elecciones, incluyendo a numerosos jóvenes y niños acusados de delitos graves sin pruebas suficientes. Edmundo González enfrentó una presión extrema, lo que lo llevó a buscar asilo en España tras ser objeto de investigaciones por parte del régimen. María Corina Machado también fue blanco del acoso gubernamental, enfrentando amenazas y acusaciones infundadas. Este clima represivo ha generado un grave deterioro en los derechos humanos en Venezuela y ha dejado a la oposición en una situación crítica, debilitando aún más su capacidad para desafiar al régimen de Maduro.

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Artículo escrito por:

Rubén Asenjo MorillasPeriodista apasionado por la actualidad internacional y la geopolítica. Escribo para entender el mundo en constante cambio y compartir perspectivas que despierten la reflexión y el debate. Comprometido con la búsqueda de la verdad y las historias que impacten e inspiren.

Día de la industrialización de África: ¿qué es la industrialización y por qué es importante?

El 20 de noviembre se celebra el Día de la Industrialización de África. Se trata de una fecha para conmemorar el proceso de desarrollo que el continente vive a través del crecimiento del segundo sector. Detrás de estos hechos existen numerosas causas y consecuencias, tales como concienciar sobre la importancia de que el orden socioeconómico gire en torno a la industria y las oportunidades que África presenta en materia de infraestructuras y crecimiento demográfico, ideas que varias potencias globales recogen con fuerza como parte de un cambio drástico de las dinámicas regionales. El alumni del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico de LISA Institute, David García Pesquera, explica el origen de la efeméride, el desarrollo y los actores externos de la industrialización en el continente.

Industrialización como modo de desarrollo

Si bien África sigue siendo el continente más pobre, su reciente desarrollo industrial acelerado durante la última década ha permitido abrir la ventana a un mayor crecimiento económico sólido y sostenido en el tiempo. La industrialización es un modo de desarrollo principal en tanto posibilita el crecimiento en la productividad, el aumento en las capacidades de la fuerza laboral y la reducción del desempleo.

La industria avanzada permite introducir nuevos equipos y técnicas generando mayores vínculos con las economías locales y facilitando la incorporación al mercado laboral de personal cualificado del propio país reteniendo el talento. De esta forma cada vez se requieren más profesionales en el lugar industrializado, repercutiendo positivamente en el nivel educativo de cara a las futuras generaciones, con cada vez más estructuras orientadas a dicha formación profesional.

Pese a todo esto, el porcentaje que la industria supone del PIB mundial ha diminuido de manera sostenida siete puntos porcentuales durante las últimas décadas, desde el 32% en 1995 hasta situarse en el 25% en 2017. Por lo tanto, y ante este contexto, es importante resaltar el crecimiento económico a través de la industrialización que África ha experimentado durante estos años, aunque los resultados aún son escasos.

Aquellos países con mayores cotas de desarrollo han experimentado un proceso de industrialización fuerte, que tiene su origen histórico en la Gran Bretaña de finales del siglo XVIII y principios del XIX a través de la mecanización de las labores artesanales y el abandono del procedimiento manual, permitiendo una producción más rápida y eficiente. El modelo fue progresivamente exportado tanto al resto de Europa como a Estados Unidos.

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Sin embargo, y pese al desarrollo que la industrialización produce, si analizamos los 10 países con mayor componente industrial en su producto interior bruto estos son Azerbaiyán, Arabia Saudí, Gabón, Emiratos Árabes Unidos, Angola, Trinidad y Tobago, Argelia, Turkmenistán, Indonesia y Mauritania. En estos países, la fabricación representa entre el 46% y el 63% de su PIB, según datos del Banco Mundial. Por lo tanto, la estadística más precisa es analizar el valor agregado en la industria, que supone aquellos países con producción de mayores bienes industriales, donde encontramos a China, Estados Unidos, Japón, Alemania, India, Corea del Sur, Rusia, Reino Unido, Francia e Italia.

La industria, por lo tanto, eleva la productividad al introducir nuevos equipos y técnicas, aumenta las capacidades de la fuerza laboral y genera empleo. Es precisamente esta industrialización, con fuertes vínculos con las economías domésticas, la que ayudará a los países africanos a lograr altas tasas de crecimiento, diversificar sus economías y reducir su exposición a riesgos externos. Esto contribuirá sustancialmente a la erradicación de la pobreza a través de la creación de empleo y de riqueza.

Teniendo en cuenta que gran parte de la riqueza y los ingresos de los países africanos provienen de la agricultura, se ha considerado oportuno la creación de zonas especiales de agro-procesamiento, las cuales ayuden a promover el desarrollo agroindustrial y el empleo. Todo ello dentro de una necesaria diversificación económica, puesto que factores externos pueden llevar a una mayor volatilidad de los precios de estos productos. 

Un ejemplo claro son los ingresos de Nigeria, una de las economías africanas más fuertes, donde el petróleo representa casi la totalidad de los ingresos. Por lo tanto, en este proceso de construcción de un orden socioeconómico que gire en torno a la industria, el equilibrio es necesario.

Origen de Día de la Industrialización de África

En julio de 1989, la Organización de la Unidad Africana celebró su 25ª Sesión Ordinaria de la Asamblea de jefes de Estado y de Gobierno en Adís Abeba, la capital de Etiopía. Durante esta sesión se anunció el establecimiento del Día de la Industrialización de África y ya en el marco del Segundo Decenio del Desarrollo Industrial para África (1991-2000), la Asamblea General de la ONU, en diciembre de ese mismo año, proclamó el 20 de noviembre como Día de la Industrialización de África.

Desde entonces, el sistema de las Naciones Unidas se dedica a organizar eventos ese día en todo el mundo para concienciar sobre la importancia de la industrialización de África y los desafíos que a los que se enfrenta el continente. Esta fecha adquiere relevancia ante las nuevas inversiones que acapara el continente por parte de actores externos que visualizan oportunidades de negocio y crecimiento dentro del respeto a la soberanía de estos Estados.

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Tras la creación de este día, uno de los mayores logros de la Unión Africana está relacionado con la Creación de la Zona Continental Africana de Libre Comercio (AfCFTA), la cual entró en fuerza en 2019. Sin embargo, el comercio en el marco del Acuerdo se inició el 1 de enero de 2021, con la previsión crear un mercado único africano de bienes y servicios que abarcará a unos 1.200 millones de personas y un PIB combinado de más de 2,5 billones de dólares estadounidenses en los 55 Estados miembros.

El Área Continental Africana de Libre Comercio es la mayor área de libre comercio en número de países participantes desde la formación de la Organización Mundial del Comercio. El acuerdo tiene el potencial de sacar a 30 millones de personas de la pobreza extrema y contribuirá al aumento de ingresos de 68 millones de personas que sobreviven con menos de 5,50 dólares al día según la Comisión Económica para África de las Naciones Unidas. 

Desarrollo y actores externos

Desde su independencia durante la década de 1960, el camino de la industrialización se abría paso en los países africanos. Sin embargo, los objetivos no se han cumplido en gran medida, ya que la transformación de la estructura social y económica de un país no es un proceso sencillo. En muchas ocasiones se han hablado de los factores propios de la zona para explicar esta situación, tales como el clima, la geografía, la diversidad étnica y la cultura. 

No obstante, estas explicaciones no toman en cuenta el hecho que tales problemas han existido de una forma u otra en todos los países actualmente desarrollados. Por lo tanto, trazar la brocha gorda ignorando el impacto del colonialismo en su transformación de África como mercado mundial de materias primas es arriesgado. Generalmente, se minimiza el impacto histórico que la intervención de occidente tuvo en el continente.

Precisamente este impacto que comentamos ha marcado importantes cambios en el equilibrio de potencias durante el siglo XXI. Algunas economías como China y Rusia han potenciado las inversiones en el sector secundario como parte de una estrategia económica, pero también diplomática como parte de un nuevo orden mundial en el que las fuerzas occidentales no encuentren discurso para conectar con las economías emergentes del continente.

Las relaciones entre África y China se han desarrollado rápidamente alterando la posición estratégica del continente dentro de la globalización. El concepto África en ascenso hace referencia al periodo 2000-2014, cuando la narrativa de que no había nada que hacer con la pobreza crónica en la zona se sustituye por la imagen de un continente lleno de oportunidades y fortalezas, entre las que destacamos su posición demográfica (sociedades muy jóvenes con generaciones muy amplias que se incorporarán al mercado laboral), la diáspora educada o la creciente urbanización. 

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Sin embargo, el camino es muy empinado. En 1970, la participación de África en el sector industrial mundial se situaba en torno al 3% y en 2014, ese porcentaje no solamente no creció, sino que cayó a menos del 2%, por lo que tantos años de crecimiento no han venido acompañados de industrialización. La excepción la aportan países como Sudáfrica, Egipto, Nigeria y Marruecos, economías en desarrollo industrial constante. 

El papel de China se centra en la construcción de ferrocarriles, autovías, aeropuertos, puertos marítimos y otras infraestructuras de transporte, así como infraestructuras energéticas e hidráulicas. También aporta sus propias experiencias personales, en las que los países africanos se han centrado a petición propia para aplicar un modelo de desarrollo en este caso no impuesto forzosamente.

Como conclusión, se está formando gradualmente un consenso en torno a la idea de que la industrialización es esencial para la transformación económica, el desarrollo sostenible y la modernización de África. Sin embargo, el siguiente paso clave es determinar cómo promover eficazmente la industrialización. Algunas de las áreas principales para desarrollar correctamente esta idea son el rol del Estado y del mercado en la industrialización, la coordinación entre la creciente urbanización y la industrialización en estas zonas, la interacción entre la integración regional (minorías, conflictos internos o diferencias en el modelo productivo) y la industrialización y el papel dominante de la industria manufacturera en el desarrollo económico.

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El Gobierno de Argentina retira sus tropas de la FINUL en Líbano

La decisión de Argentina de retirar las tropas de la FINUL se produce tras un cambio en la política exterior del gobierno de Javier Milei, que se alinea más con Israel. La medida afecta a solo cuatro militares, aunque resalta el compromiso de Argentina con uno de sus principales aliados.

El Gobierno de Argentina ha tomado la decisión de retirar sus tropas de la Fuerza Interina de la ONU en Líbano (FINUL), en un momento de aumento de las tensiones entre Israel y el grupo Hezbolá. Esta medida se produce en un momento en que Argentina considera a Israel como un socio importante. Jean-Pierre Lacroix, jefe de las operaciones de paz de Naciones Unidas, ha confirmado esta noticia en una rueda de prensa desde Nueva York, señalando que Buenos Aires no ha proporcionado explicaciones sobre su decisión. Sin embargo, Lacroix ha enfatizado que cada Estado tiene la decisión de retirar sus tropas si así lo decide.

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La retirada afecta específicamente a cuatro militares argentinos que formaban parte de la misión en Líbano. No obstante, es importante destacar que Argentina mantiene su presencia en otras operaciones de paz de la ONU. Por ejemplo, en Chipre, las fuerzas argentinas están a cargo del ‘sector este’ y aportan un helicóptero a la misión. Lacroix ha subrayado que, a pesar de esta decisión puntual, Argentina «sigue siendo un valioso contribuyente de tropas para las misiones de paz de la ONU».

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A pesar de la retirada argentina, Lacroix ha asegurado que el compromiso y la dedicación de los demás países que aportan contingentes a la FINUL se mantienen firmes. «Ningún otro de los más de cuarenta países que participan en la fuerza en Líbano ha seguido el ejemplo de Argentina». Esto muestra que «la decisión argentina es un caso aislado y no representa una tendencia general entre los países contribuyentes», siguió.

Cambio de políticas de Milei

Aunque Argentina no ha ofrecido explicaciones oficiales sobre su decisión. Sin embargo, se especula que podría estar relacionada con el cambio de política exterior del gobierno de Javier Milei hacia Oriente Medio. En los últimos tiempos, Argentina ha mostrado un acercamiento muy marcado hacia Israel, alineándose con este país en varias votaciones en la ONU. A menudo, como parte de un grupo muy reducido de naciones. Este giro en la política exterior podría explicar la decisión de retirar las tropas de una misión que opera en una zona de conflicto donde Israel está involucrado.

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Es importante señalar también que, aunque Israel no se opone a la misión de la FINUL en el sur del Líbano, sí ha solicitado que la misión evacúe sus posiciones cercanas a la «línea azul», la frontera no oficial entre Líbano e Israel. Sin embargo, la FINUL se ha negado repetidamente a esta petición. En este contexto, la decisión de Argentina podría interpretarse como un gesto de apoyo a la posición israelí. No obstante, esto no se ha confirmado oficialmente.

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Artículo escrito por:

Rubén Asenjo MorillasPeriodista apasionado por la actualidad internacional y la geopolítica. Escribo para entender el mundo en constante cambio y compartir perspectivas que despierten la reflexión y el debate. Comprometido con la búsqueda de la verdad y las historias que impacten e inspiren.

Estos son los países que lideran las inversiones en África

África, el tercer continente más grande del mundo, se destaca por su riqueza cultural y diversidad, y se consolida como un destino clave para la inversión internacional. Con abundantes recursos naturales, mercados en expansión y una población joven, se presenta como una tierra llena de oportunidades económicas.

En este contexto, potencias como China, Estados Unidos y Francia juegan un papel fundamental. China lidera con ambiciosos proyectos de infraestructura, Estados Unidos apuesta por el desarrollo sostenible, y Francia busca mantener su influencia histórica, posicionando a África como un escenario clave en la competencia global del siglo XXI.

¿Cuáles son los países que más invierten en África? 

China, Estados Unidos y Francia encabezan la lista de naciones que invierten en África, cada una con estrategias únicas. Desde infraestructura y tecnología hasta desarrollo sostenible, estas potencias disputan su influencia en el continente.

China: el líder indiscutible

La relación entre China y África continúa fortaleciéndose con un enfoque estratégico y multifacético. En la reciente cumbre del Foro de Cooperación China-África (FOCAC) celebrada en septiembre en Pekín, el presidente Xi Jinping presentó un ambicioso plan de 51.000 millones de dólares estadounidenses destinados a préstamos, inversiones y ayuda en los próximos tres años. Este compromiso no solo fortalece los vínculos económicos, sino que también eleva las relaciones diplomáticas, posicionando a China como un socio indispensable para el desarrollo del continente africano.

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El interés de China por África no es reciente. Desde 1950, el primer viaje oficial del año de sus ministros de Relaciones Exteriores suele tener como destino países africanos, subrayando la prioridad que tiene esta región en la política exterior china.

Sin embargo, los compromisos actuales, que incluyen infraestructura, energía verde y seguridad, han generado preocupación en Estados Unidos y otras potencias occidentales, que ven en África un escenario estratégico para la competencia global. Este panorama refuerza la visión de China como un socio confiable para África, mientras expande su influencia y asegura recursos esenciales para su economía.

Estados Unidos: tecnología y desarrollo sostenible

África no es solo un continente, sino que pasa a ser un tablero de ajedrez en la competencia global entre Estados Unidos y China. Cuando China empieza a tomar un control tan significativo, Estados Unidos no puede mantenerse al margen. Es por esto que, en respuesta al creciente protagonismo de China en África, durante la Cumbre de Líderes de Estados Unidos y África, el presidente Joe Biden anunció un compromiso de 55.000 millones de dólares estadounidenses destinados a proyectos de infraestructura, tecnología, transición energética y fortalecimiento democrático. Esta inversión tiene como objetivo posicionar a Estados Unidos como un socio estratégico clave en el desarrollo del continente africano.

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Con Trump de regreso en la presidencia, que asumirá en pocos meses, la relación de Estados Unidos con África enfrenta un panorama incierto. Durante su campaña, Trump adoptó una postura firme contra China, prometiendo imponer tarifas elevadas sobre las importaciones chinas, lo que podría extenderse a la región africana. Algunos expertos sugieren que la política aislacionista de America First podría beneficiar a China, ya que Estados Unidos podría restar atención a África, un continente clave para la competencia por recursos estratégicos.

Sin embargo, figuras como Tibor Nagy, exsubsecretario de Estado para Asuntos Africanos, argumentan que Trump reconoció la amenaza que representa China en África y que una segunda administración no ignoraría la región, dada su importancia para los minerales estratégicos y su población joven.

Durante su primer mandato, Trump implementó iniciativas como Prosper Africa, que busca facilitar el comercio entre ambos continentes, y se espera que continúe esta estrategia en el futuro. Sin embargo, otros analistas, como Christian-Geraud Neema, opinan que la falta de interés de Trump en África durante su primer mandato podría repetirse, permitiendo a China expandir su influencia sin una competencia significativa por parte de Estados Unidos.

Con un panorama tan incierto, el próximo mandato de Trump definirá si Estados Unidos refuerza su posición en África o permitirá que China consolide su dominio en la región.

Francia: herencia histórica y nuevos proyectos

Francia mantiene una sólida presencia económica en África, especialmente en sus antiguas colonias, a través de sectores estratégicos como la energía, las telecomunicaciones y la banca. Empresas como TotalEnergies y Orange no solo juegan un papel económico crucial, sino que también son instrumentos de influencia política. 

Estas inversiones permiten a Francia seguir teniendo un vínculo directo con sus antiguos territorios, lo que le garantiza mantener su poder en un continente cada vez más disputado por potencias emergentes como China y Rusia. A pesar de estas relaciones, la presencia francesa ha sido objeto de creciente resistencia, particularmente en lo que respecta a las intervenciones militares y el cuestionamiento de sus intereses en la región.

En las últimas décadas, las inversiones de Francia en África han sido vistas como una extensión de su poderío militar y diplomático, especialmente mediante acuerdos bilaterales y bases militares en países como Senegal, Chad y Costa de Marfil. Sin embargo, el panorama ha cambiado con el aumento de los movimientos anticoloniales, los golpes de Estado y la creciente desconfianza hacia las intervenciones francesas.

A pesar de los desafíos, Francia sigue considerando a África como una zona estratégica clave para sus intereses económicos y su influencia política, lo que le permite mantener un protagonismo significativo en el escenario internacional.

¿Qué hace llamativo a África para las inversiones extranjeras?

África ofrece enormes oportunidades de inversión debido a varias razones clave, respaldadas por cifras y tendencias claras:

1. Un mercado joven y de rápido crecimiento

Con más de 1.3 mil millones de personas, África es la región más joven del mundo, con casi el 60% de su población menor de 25 años y una edad media de 19 años.

  • Para 2030, más del 40% de los africanos pertenecerán a las clases medias o altas.
  • Se espera que el consumo de los hogares alcance los 2.5 billones de dólares estadounidenses para 2030, más del doble de los 1.1 billones en 2015.

2. Innovación y emprendimiento

África está viviendo una ola de innovación, especialmente en sectores como fintech y energía renovable.

  • La región ha producido al menos 7 unicornios, empresas valoradas en más de 1 mil millones de dólares estadounidenses.
  • Startups como Flutterwave y Andela están liderando esta transformación, con Flutterwave revolucionando los pagos digitales y Andela conectando desarrolladores africanos con empresas globales.

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3. Transformación digital rápida

África ha adoptado rápidamente la tecnología en diversos sectores, impulsada por la creciente penetración de internet y la conectividad móvil.

4. Abundancia de recursos naturales

África es rica en recursos naturales, desde minerales hasta petróleo y gas.

  • El continente posee una parte significativa de las reservas mundiales de oro, diamantes, platino y otros metales preciosos.
  • Países como Nigeria, Angola y Argelia son importantes productores de petróleo y gas.

5. Economías más fuertes y dinámicas

África está experimentando una transformación hacia economías más diversas y robustas, apoyada por la innovación y el desarrollo sostenible.

  • Países como Nigeria, Kenya y Sudáfrica se están consolidando como centros tecnológicos, atrayendo inversiones globales y apoyando startups locales.
  • Se espera que las exportaciones totales de África alcancen aproximadamente 952 mil millones de dólares estadounidenses para 2035, impulsadas por el comercio regional y la integración económica gracias al AfCFTA.

Estas cifras muestran el enorme potencial económico de África, convirtiéndola en un destino atractivo para inversores globales que buscan aprovechar el crecimiento de mercados emergentes, recursos naturales y avances tecnológicos.

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