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¿De quién será el siglo XXI? El papel de otros actores

El futuro del orden mundial enfrenta importantes desafíos en un escenario cada vez más multipolar. Miquel Ribas, alumni del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico y del Curso de Experto en China de LISA Institute, publica el sexto artículo del Especial «¿De quién será el siglo XXI?» donde analiza las fortalezas, limitaciones y retos de potencias como el Reino Unido, Japón, India y el bloque BRICS+ para consolidar su papel en un nuevo equilibrio global en el siglo XXI.

Hasta ahora se han analizado las capacidades y factores de las cuatro principales grandes potencias que pueden influir en su papel en el siglo XXI, a fin de determinar quién dominará el nuevo orden, a la luz de los síntomas de una transición y agotamiento del nuevo orden mundial surgido tras la implosión de la Unión Soviética y el fin del marxismo.

Sin embargo, aunque estas cuatro grandes potencias analizadas hasta ahora parecen ser las más relevantes en la lucha por el liderazgo mundial, es crucial considerar la importancia de otras potencias y actores. Una característica que probablemente marcará el siglo XXI es la participación destacada de pequeñas y medianas potencias (Minor and Middle Powers en inglés).

Reino Unido: una potencia subordinada a Estados Unidos

El Reino Unido no tiene capacidad por sí mismo de representar una alternativa a Washington, Pekín o Bruselas. Londres presenta vulnerabilidades significativas, las cuales se han agravado con el Brexit. 

El Imperio Británico, pese a ser considerado la gran potencia mundial y el gendarme mundial tras las guerras napoleónicas hasta la Segunda Guerra Mundial, hoy no tiene capacidad para desempeñar ese papel. Al fin y al cabo, como decía Eric Hobsbawm, a diferencia de EE. UU., el Reino Unido dependía en gran medida de sus colonias y del comercio entre ellas, ya que en un Estado de unos 243.610 km² no tenía capacidad para ser autosuficiente.

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Este hecho lo hizo dependiente de las rutas comerciales con sus colonias en África y el Raj británico. Asimismo, el Imperio Británico en su apogeo tenía la moneda más poderosa del mundo (la libra esterlina) y el control de los mares, el comercio mundial y el control de los cuellos de botella. Hoy, esas fuentes de poder que una vez tuvo el Imperio Británico están bajo el control de Estados Unidos y la libra ha perdido fuerza frente a otras monedas, como el dólar o el euro. 

De igual modo, el Reino Unido ha seguido una tendencia similar a la de Estados Unidos y el discurso trumpista basado en la recuperación de la soberanía. Si en el caso de Estados Unidos se hablaba de la decepción de las clases populares u obreras del cinturón del óxido, que se habían visto afectadas por el proceso de deslocalización. En el caso británico existe una tendencia similar con el llamado cinturón industrial de las zonas de Manchester y Liverpool, las cuales siendo la cuna de la Revolución Industrial hoy en día, muchos complejos fabriles ya no funcionan desindustrializándose a partir de los años 70.

Se ha creado una economía interna basada en un centro económico/financiero muy potente (el Gran Londres), aunque desigual, frente a una periferia dependiente y más atrasada. Esto explica la razón por la que los conservadores británicos obtuvieron un apoyo significativo para su campaña del Brexit en estas regiones mayoritariamente obreras. 

A nivel interno, el país se encuentra polarizado, reflejo del referéndum del Brexit. Además, persisten tensiones entre las naciones que integran el Reino Unido. Por ejemplo, Escocia impulsa su independencia, mientras que en el Úlster de Irlanda del Norte, el Sinn Féin, partido heredero del IRA (Ejército Republicano Irlandés), obtuvo una victoria electoral sobre el Partido Unionista Democrático.

Desde su salida de la Unión Europea, los británicos han buscado fortalecer sus vínculos con la Mancomunidad de Naciones y Estados Unidos. Aunque aparentan mantener influencia global, también participan en iniciativas clave con países de Asia. Entre ellas destaca la alianza estratégica AUKUS con Australia y Estados Unidos, enfocada en compartir tecnología militar avanzada con Australia para contrarrestar amenazas en el Pacífico, principalmente de China, aunque no se menciona explícitamente.

Asimismo, participan en la alianza de inteligencia de los Cinco Ojos, cuyo principal objetivo es la cooperación en inteligencia, una colaboración que, en cierto modo, ya funcionaba durante la Guerra Fría.

De la misma manera, el Reino Unido aún es una gran potencia en términos de potencia cultural y diplomática (es decir, poder blando). Según el Global Soft Power Index, indicador de referencia para medir el poder blando de cada potencia, el Reino Unido se encontraba en segundo lugar, únicamente superado por Estados Unidos. 

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Además, el Reino Unido mantiene bases militares en 42 países y conserva territorios británicos de ultramar. Posee unas 225 ojivas nucleares y cuenta con servicios de inteligencia destacados, como el MI6 y el MI5. También dispone del sexto ejército más poderoso, según el Global Firepower Index, y mantiene un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU.

Sin embargo, a pesar de estas fortalezas, todo parece indicar que en este nuevo orden, Londres va a actuar como socio menor de Washington, apoyando las iniciativas que Washington quiera llevar a cabo para contrarrestar la influencia de China. En cierto modo, algunos políticos ya vieron esta tendencia de Londres como el socio menor de Washington.

Charles De Gaulle vetó, en 1963, el acceso del Reino Unido a la Comunidad Económica Europea, augurando que era el caballo de Troya de Estados Unidos. Por otra parte, Arno J. Mayer., en el contexto de la Segunda guerra del Golfo, describió a los británicos no tanto como un Estado europeo sino por el 51º estado de la Unión Norteamericana.

Japón: el ocaso de una potencia del Sol naciente

A pesar de convertirse en la segunda economía mundial a principios de los años noventa y de las expectativas generadas sobre un posible sorpasso a la economía estadounidense, Japón mostró un dinamismo destacado desde el fin de la guerra de Corea. Esto se reflejaba en sus superávits comerciales permanentes y en la capacidad del Banco de Japón para mantener un yen bajo, lo que apuntaba a posibilidades reales de que pudiera llegar a ser la primera economía mundial, desplazando a Estados Unidos.

No obstante, la respuesta de la administración Reagan, con el inicio de una guerra comercial contra Tokio, marcó el comienzo del declive económico de Japón, dando paso a un período que se extiende ya por más de treinta años. Este período es conocido como «las tres décadas perdidas». Durante estos años, el crecimiento económico ha sido anémico, con episodios de recesión o crecimiento negativo. Recientemente, Japón perdió su posición como tercera potencia económica mundial, siendo superado por Alemania.

Del mismo modo, se han intentado aplicar enfoques económicos desde distintas perspectivas. El primer ministro Koizumi impulsó reformas neoliberales. Su sucesor, Shinzo Abe, promovió el programa Abenomics para inyectar estímulos y fomentar la recuperación económica. Sin embargo, los resultados fueron limitados. Más recientemente, Fumio Kishida propuso el «nuevo capitalismo», centrado en recuperar el poder adquisitivo mediante una mejor redistribución de la riqueza. Tampoco ha logrado los resultados esperados.

Además, Japón enfrenta el desafío de aumentar la fuerza laboral nacional. Esto busca compensar la caída en la natalidad y el envejecimiento progresivo de la población. Se prevé que esta reducción sea la más alta entre los países desarrollados. Según el Ministerio de Sanidad japonés, para 2050, la población mayor de 65 años alcanzará el 40%. Este cambio amenaza el sistema de pensiones y la sostenibilidad del sistema de protección social. También afecta la fuerza de trabajo nacional debido a la baja natalidad.

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El gasto en seguridad social y estado de bienestar sigue creciendo. Sin embargo, no podrá financiarse con crecimiento económico, sino con deuda pública. En Japón, esta deuda ya supera el 266% de su PIB. Además, el modelo exportador muestra signos de agotamiento. Los dirigentes no han logrado adaptar la economía a la nueva realidad internacional. En este contexto, los conglomerados industriales japoneses (keiretsu y zaibatsu) pierden competitividad frente a empresas chinas y surcoreanas.

Por otro lado, Tokio se comprometió en su nueva Estrategia de Seguridad Nacional de 2022 a duplicar el gasto militar y desarrollar capacidades ofensivas. Esto requerirá recortes en otras partidas del presupuesto público, considerando las débiles perspectivas de crecimiento y las limitaciones impuestas por la deuda.

Japón sigue siendo un gigante en poder blando gracias al Cool Japan, el cosplay, los mangas, el anime y el J-pop. Sin embargo, su influencia cultural está perdiendo terreno. La ola coreana (Hallyu), con el K-pop, el cine coreano (como Parásitos) y series como El juego del calamar, ha ganado popularidad global. Además, industrias tecnológicas de Corea del Sur, como Samsung, KIA, Hyundai y LG, y sus productos de belleza, también están desplazando la influencia japonesa. Por su parte, China avanza significativamente en fortalecer su poder blando.

Japón enfrenta, además, restricciones constitucionales que limitan su papel internacional. Estas obligan al país a comportarse como una potencia pacifista, sin capacidad de intervención militar. Aunque el gobierno busca cambiar estas restricciones, la mayoría de la población prefiere mantener las limitaciones actuales, que restringen las operaciones de las Fuerzas Armadas de Autodefensa fuera de sus fronteras.

A pesar de ello, el gobierno japonés apuesta por un cambio en su modelo de defensa. Ha aprobado aumentos récord en el presupuesto militar y reforzado su cooperación en seguridad con Estados Unidos frente a amenazas como China y Corea del Norte. Esto marca un alejamiento de la doctrina Yoshida, que fue clave para el crecimiento económico tras la Segunda Guerra Mundial.

India: el país del eterno despegue económico

A priori, parece que la potencia mejor posicionada para hacer frente a las dos grandes superpotencias del siglo XXI parece ser la India. Tiene todo un conjunto de argumentos potentes para ello, como el hecho de la mayor demografía a nivel mundial, superando a China y con una población relativamente joven, con una edad media de 28 años. 

India es una potencia con armamento nuclear y un ejército en proceso de rearme. Su objetivo es consolidarse como un actor clave en el Indo-Pacífico. Además, está desarrollando una sólida industria de exportación de servicios, especialmente en tecnología de la información y comunicación, lo que demuestra su talento interno.

En el ámbito espacial, India logró recientemente un hito significativo. Con Chandrayaan-3, se convirtió en el cuarto país en llegar a la Luna y el primero en aterrizar en el polo sur lunar. India también tiene un poder blando notable. Destaca su industria cinematográfica, representada por Bollywood y Tollywood, y su influencia espiritual a través del yoga. Según el primer ministro Modi, el siglo XXI será «el siglo de la India».

A lo largo de los últimos años, principalmente, con la llegada de Modi al poder, India ha desplegado una política exterior con múltiples vectores buscando consolidar influencia en el mundo donde sus desafíos internos la impulsan a integrar su economía con el resto del continente. Entre ellas, se pueden mencionar la Iniciativa del Golfo de Bengala para la Cooperación Multisectorial Técnica y Económica, o la estrechez de los vínculos del país con la región del este de África.

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Modi ha introducido la política de «Act to the East», la cual persigue perseguir el crecimiento económico y una política exterior más ambiciosa conducirá a un mayor enfoque hacia el este. También ha desplegado la campaña «Make in India» (hecho en India) para facilitar la inversión, fomentar la innovación, mejorar el desarrollo de habilidades, proteger la propiedad intelectual y construir la mejor infraestructura de fabricación de su clase.

No obstante, a pesar de estas fortalezas, la India aún presenta debilidades sustanciales que hacen dudar de su capacidad para disputar la hegemonía a Pekín o a Washington (al menos en el corto y en el medio plazo). Piénsese que, en 1990 India y China estaban prácticamente igualados en tanto en cuanto a volumen de PIB se refiere. Hoy, 40 años después, el PIB chino es cinco veces superior al PIB hindú y en el caso del PIB per cápita el hindú es seis veces menor al chino

Del mismo modo, internamente el país se enfrenta a desafíos sustanciales como una mano de obra con un reducido grado de especialización vinculada a empleos de baja productividad, junto con una estructura empresarial basada en  una dimensión empresarial reducida e informal. Además, existe una dualidad entre el campo y la ciudad y el acrecentamiento de las desigualdades entre ciudadanos, así como entre Estados. En 2015, los Estados de Maharashtra y Delhi concentraban más del 50% de la Inversión Extranjera Directa del país, y los seis principales más del 61%.

El país enfrenta un nivel significativo de corrupción. Según el Corruption Perception Index, ocupa el puesto 93 de 180 países. A esto se suman tensiones internas entre distintas etnias, principalmente entre hindúes y musulmanes. También influye el sistema de castas hindú, que justifica la desigualdad social. A pesar de los intentos de reforma, este sistema sigue profundamente arraigado en la sociedad. Estos factores pueden frenar el desarrollo económico. Además, la burocracia interesada a menudo dificulta el comercio interno.

India es aún considerada como un país en vías de desarrollo. Aunque está registrando crecimiento significativo, hay que destacar, del mismo modo, que el país demanda elevados niveles de crecimiento para poder absorber la masa de trabajadores jóvenes que se incorporan al mercado laboral. En este contexto se busca la promoción, un modelo económico orientado a la creación de una industria manufacturera potente. Por otro lado, hay diferencias significativas entre los distintos Estados del país, principalmente entre un sur más desarrollado en términos de IDH, frente a un norte más atrasado.

A lo largo de los últimos años han aparecido formaciones o movimientos separatistas que amenazan la estabilidad interna de la India, como el movimiento sij del Khalistan. Además, los sucesivos gobiernos ultranacionalistas hinduistas del BJP de Modi han asumido los principios de la hindutva. Una decisión que está representado el peligro de construir una etnocracia basada en la construcción de una identidad religiosa de los hindús, en perjuicio de la articulación de una identidad política basada en las ideas de «democracia, secularismo y socialismo» de Jawaharlal Nehru.

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Todos estos hechos demuestran que India aún no está preparada para desafiar la hegemonía de Washington. Al menos a corto plazo, esto parece poco probable, ya que primero debe resolver sus problemas internos. Es probable que, a lo largo del siglo XXI, India dé prioridad a la diplomacia económica, acompañada de tres objetivos principales:

  1. La consolidación de relaciones con sus vecinos del subcontinente para promocionar su proyección más allá de Asia.
  2. Una asociación más estrecha con Estados Unidos, Japón, Australia o Vietnam para desarrollar capacidades económicas y tecnológicas que puedan contrarrestar la creciente asertividad de Pekín.
  3. Equilibrar la inevitable competencia geopolítica con Pekín.

El papel de India en el siglo XXI dependerá de varios factores. Principalmente, de cómo gestione sus numerosos y graves problemas internos. También será clave su estrategia de política exterior. India deberá aprovechar su posición geoestratégica como la principal potencia capaz de equilibrar la creciente rivalidad entre China y Estados Unidos.

El G7, los BRICS y las potencias medias: relevantes en el orden regional, pero no en el mundial

Los miembros del G7 enfrentan desafíos internos sustanciales. Una parte significativa de sus poblaciones está descontenta con los resultados del neoliberalismo. En respuesta, muchos buscan soluciones en políticas económicas basadas en el proteccionismo y el nacionalismo. Ejemplos de esto son la victoria de Trump en Estados Unidos, el Brexit y el ascenso de movimientos de ultraderecha en Europa. Estos movimientos defienden el modelo de Estado-nación y adoptan posturas críticas contra la globalización y el libre comercio.

Los BRICS +, aunque parece que es un grupo que está emergiendo y que cada vez está ganando terreno en cuanto a su peso en la economía global y población, parece ser la organización que pueda disputar en un futuro la hegemonía al G7. Aunque, pudiese parecer que los BRICS+ quieren recuperar la idea del presidente iraní, Jatami de la iniciativa del Diálogo entre Civilizaciones, buscando romper con la idea del Choque de civilizaciones, hay algunos elementos que dificultan identificar el rumbo de los BRICS+ y su cohesión.

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Por un lado, todos sus miembros comparten la apuesta por un mundo multipolar más acorde con su peso económico y demográfico. Consideran que el modelo económico impuesto por Occidente es incapaz de responder a las necesidades de desarrollo y a los grandes retos globales.

Apoyan la creación de nuevas instituciones para desacoplarse de las estructuras occidentales. Estas buscan promover un modelo basado en el principio win-win, motivado por la oposición a la arrogancia de Occidente y su mentalidad colonial hacia estos Estados. Esto se alinea con la advertencia de Churchill tras la Segunda Guerra Mundial sobre el riesgo de dejar el mundo en manos de las naciones pobres.

En este contexto, se han logrado grandes progresos. El Fondo Monetario Internacional reconoció recientemente que el bloque supera al G7 en cuatro áreas clave. Además, destacó que la brecha entre el bloque occidental y el sur global se está reduciendo. Sin embargo, pese a este objetivo común, existen contradicciones y rivalidades significativas entre los miembros. Estas tensiones pueden aumentar con el tiempo.

China e India son interdependientes económicamente para su crecimiento, pero en política exterior tienen visiones opuestas. Desde la llegada de Modi, Nueva Delhi ha fortalecido relaciones con Washington, Tokio, Seúl y Canberra, todos competidores directos de Pekín.

La historia también pesa en Asia. India recuerda la derrota en la guerra sino-india de 1962. Por su parte, China desconfía del apoyo de Nueva Delhi al dalái lama, quien recibe asilo político en India junto con la Administración Central Tibetana. Esto se suma a disputas fronterizas como la línea McMahon y los incidentes recurrentes en el Himalaya.

De la misma manera, la integración de Irán, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos puede generar nuevas fricciones. Estas surgen de la rivalidad entre potencias por la influencia regional en Oriente Medio. También influyen las tensiones entre las monarquías sunitas y el régimen de los ayatolás, agravadas por los conflictos proxy que mantienen en terceros Estados como Yemen, Irak o, más recientemente, Siria.

En el caso de Egipto y Etiopía, las tensiones también han sido significativas. El Cairo y Adís Abeba estuvieron cerca de un conflicto militar por la construcción de la Gran Presa del Renacimiento. Esta obra, impulsada por Etiopía, fue calificada como «un riesgo existencial» por el presidente egipcio, Abdel Fatah Al Sisi.

Finalmente, aunque han emergido potencias medias a lo largo del siglo XXI, es poco probable que influyan a nivel global, aunque no a nivel regional. Ejemplos de estas potencias son Brasil, Turquía, Israel e Indonesia. Son potencias que tienen un peso importante a nivel regional, pero que no cuentan (aún) con la capacidad para proyectar su influencia a nivel global. No obstante sí que pueden tener una gran importancia en el futuro ya que, potencialmente, pueden ser aquellas potencias que determinen qué eje de poder puede imponerse si el eje occidental o el eje liderado por Rusia y China en oposición al orden mundial liberal. 


Sin embargo, el ascenso de los BRICS+ confirma un cambio en el centro del eje económico y comercial mundial. Asia se está consolidando como el principal centro económico. Esto se refleja en el crecimiento de la clase media en la región, pese a que muchos países tienen un PIB per cápita inferior al del mundo occidental. La clase media asiática está siendo el motor principal del desarrollo económico.


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Masterclass | El futuro de la innovación: cómo innovar para conquistar el futuro

El futuro de la innovación: cómo innovar para conquistar el futuro

Masterclass organizada por LISA Institute

Quién participa

👤 Alfons Cornella, fundador de Infonomia y del Institute of Next.

A nivel profesional, es un experto en innovación y modelos de negocio con más de 20 años de experiencia, ayudando a empresas y organizaciones a repensar su futuro. Ha liderado más de 120 proyectos de innovación en diversos sectores y es consultor de grandes empresas. También es fundador de proyectos como Curiosity Atelier y Somos Edgers, enfocados en la curiosidad y el desarrollo de profesionales transformadores. Ha publicado 40 libros y numerosos artículos sobre innovación, negocios y tecnología.

A nivel académico, es licenciado en Física Teórica por la Universitat de Barcelona, Master of Science en Information Resources Management por la Syracuse University (EE. UU.), y cuenta con un postgrado en Alta Dirección de Empresas por ESADE Business School.

👤 Jordi Serra, director académico del área de prospectiva y estrategia de LISA Institute.

A nivel profesional, es experto en prospectiva, estrategia e inteligencia para múltiples empresas e instituciones públicas. Director académico del área de prospectiva y estrategia de LISA Institute y director del Máster Profesional de Analista Estratégico y Prospectiva de LISA Institute. Deputy Director del Center for Postnormal Policy & Future Studies. Miembro del Comité Editorial Internacional de la revista Futures. Vicepresidente del Chapter Iberoamericano de la World Future Studies Federation.

A nivel académico, es licenciado en Derecho (UB). Master of Arts en Ciencia Política (Futuros alternativos) por la Univ. de Hawaii (EEUU).

Qué aprenderás en esta masterclass

En un mundo donde la innovación define el éxito de las organizaciones, la capacidad de adaptarse y reinventarse es más relevante que nunca. La masterclass «El futuro de la innovación: cómo innovar para conquistar el futuro» ofrece una visión estratégica y práctica sobre cómo abordar los desafíos del futuro mediante la innovación.

Desde los ecosistemas internacionales hasta las transformaciones locales, Alfons Cornella te mostrará cómo convertir la curiosidad en una ventaja competitiva. Con un enfoque en las últimas tendencias globales, esta sesión es esencial para quienes desean comprender las herramientas que están revolucionando los modelos de negocio y la educación, y cómo aplicarlas en sus propios contextos profesionales.

Descubre cómo la innovación puede ser la clave para transformar tu entorno profesional y adaptarte a un mundo en constante cambio. Con Alfons Cornella, referente internacional en modelos de negocio y procesos innovadores, aprenderás a explorar las fronteras de la creatividad y la curiosidad como herramientas esenciales para el éxito. Participar en esta masterclass permitirá a los asistentes:

  • Comprender profundamente las últimas tendencias globales en innovación.
  • Conocer herramientas prácticas para transformar la curiosidad en una ventaja competitiva en tu organización.
  • Obtener habilidades clave para explorar las fronteras de la innovación y descubrir nuevas oportunidades.
  • Adquirir conocimientos aplicables para diseñar estrategias innovadoras en un entorno cambiante.
  • Desarrollar inspiración y perspectiva de un experto que ha trabajado con más de 120 organizaciones de diversos sectores.

Además…

La masterclass «El futuro de la innovación: cómo innovar para conquistar el futuro» forma parte de la serie de los más de 35 webinars en directo que LISA Institute y LISA News han organizado este 2025 en el contexto del  Máster Profesional de Analista Estratégico y Prospectivo de LISA Institute.

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¿Qué países reconocen a Nicolás Maduro y Edmundo González como presidente de Venezuela?

Las polémicas elecciones celebradas en Venezuela el 28 de julio de 2024 arrojaron un resultado incierto. El Centro Nacional Electoral (CNE) dio como vencedor a Nicolás Maduro sin aportar las actas electorales que acreditan la victoria. La oposición acreditó con actas su victoria. Por este motivo se ha abierto una guerra tanto dentro como fuera del país. Algunos países reconocen al opositor Edmundo González como vencedor y otros al actual líder chavista.

Países que reconocen a Nicolás Maduro

Nicaragua, Bolivia, Cuba, Honduras, Rusia, China, Guinea Ecuatorial, Turquía, Laos, Uzbekistán, Bielorrusia, Guinea-Bisáu, Irán, Malí, Mozambique, Namibia, Qatar, República de Yibuti, San Vicente y las Granadinas, Santo Tomé y Príncipe, Serbia, Sudán, Vietnam, Zimbabue.

Países que reconocen a Edmundo González

Argentina, Australia, Bosnia-Herzegovina, Canadá, Chile, Costa Rica, Ecuador, Estados Unidos, Guatemala, Guyana, Kosovo, Panamá, Paraguay, Perú, República Dominicana, Ucrania, Uruguay y los países de la Unión Europea a nivel comunitario.

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Indonesia: la potencia silenciosa de Asia-Pacífico

Indonesia, más que tratarse de un increíble destino turístico por sus playas como las de Bali, ha presentado un enorme crecimiento en las últimas décadas que lo posiciona como un actor geopolítico emergente clave. Sin embargo, al mismo tiempo se trata de una potencia realmente subestimada y escasamente estudiada en los círculos internacionales. Por ello, este artículo tiene como objetivo analizar el potencial demográfico, económico y geopolítico de Indonesia, explorar sus posibles aportes en el inestable tablero mundial y examinar los retos, tanto internos como externos, que enfrenta.

Indonesia se ha convertido en la cuarta potencia demográfica tan solo por detrás de India, China y Estados Unidos, con una población de 279 millones de habitantes. El Gigante del Sudeste Asiático ha pasado recientemente a ser un miembro asociado de los BRICS, la principal organización internacional de países en desarrollo a nivel global. Además, se ha convertido en uno de los Estados potenciales de formar parte de la membresía de la organización en futuras ampliaciones, como sucedió en la cumbre de Johannesburgo de 2023, en la que se incorporaron seis nuevos miembros como Argentina, Egipto o Etiopía. 

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Esta noticia evidencia no solo un reconocimiento a su potencial de desarrollo, sino también el deseo de participar en redes diplomáticas y multilaterales vitales en un mundo globalizado. Las claves de su rápido crecimiento giran en torno a su economía diversificada, su papel en el comercio exterior y su estratégica posición internacional, las cuales serán examinadas a continuación.

Una economía creciente y diversificada

La economía de Indonesia destaca por su diversificación, que abarca los tres sectores productivos. Esta característica la diferencia de otras grandes potencias que tienden a especializarse en un único sector o factor productivo, lo que puede limitar su crecimiento y aumentar su dependencia a factores externos o coyunturas económicas. 

Comenzando por el sector primario, su principal actividad productiva es la extracción de carbón, aunque también destaca por la producción de aceite de palma. El anuario estadístico de Enerdata sobre energía y clima mundial, posiciona a Indonesia como tercer mayor productor de carbón en 2023, tan solamente superado ligeramente por India, y a mayor distancia China. La producción de carbón en Asia representa un 74% de la producción mundial, lo cual refleja la traslación de poder de Occidente a Asia en el sector de los recursos. Indonesia concretamente ha aumentado la producción un 13%, y además ha encontrado en China e India nuevos mercados de exportación. 

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Sin embargo, lejos de depender únicamente del carbón en el sector energético, Indonesia ha emprendido una transformación digital y de la industria del níquel que le permite transformarse en una economía moderna y sostenible. De este modo Indonesia no solo logra la reducción de su dependencia a recursos fósiles, sino que afirma su compromiso con la sostenibilidad y el medio ambiente.

En lo que respecta al sector secundario, similarmente al sector de los recursos en el que se combinan fuentes tradicionales y modernas, Indonesia presenta grandes niveles de producción en industrias ligeras como la textil, así como la electrónica, siguiendo los pasos de algunos de sus vecinos como Singapur u otros actores regionales como Taiwán.

Finalizando con el sector terciario, la principal actividad económica de Indonesia es el turismo. Algunos destinos turísticos como Bali o Phi Phi Island han convertido al gigante del Sudeste Asiático en una fuente de riquezas. Sin embargo, más allá del turismo, Indonesia también destaca por sus servicios financieros y bancarios digitales, y su comercio electrónico, que junto al tradicional conforman un perfecto tándem. Algunos otros servicios básicos como la educación y salud pública son las asignaturas pendientes de Indonesia. Estos servicios están siendo paliadas por el interés del sector privado de suplir la demanda de una población creciente.

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El comercio de Indonesia desempeña un papel fundamental en su economía. Las claves de su rol significativo en el comercio marítimo son su privilegiada posición estratégica, donde actúa como nexo entre Asia, Oceanía y el resto del mundo, así como su peculiar geografía, al tratarse de un conjunto de archipiélagos con numerosos puertos naturales. 

Este rol se amplifica debido a la proximidad al Estrecho de Malaca, una de las rutas marítimas más transitadas y vitales del planeta, que conecta el Océano Índico con el Pacífico. Situado entre la isla de Indonesia de Sumatra y Singapur, este estrecho facilita el 25% del comercio mundial y el 80% del petróleo que consume Asia.

El aprovechamiento de las condiciones geográficas y estratégicas de Indonesia ha sido clave para convertir un conjunto de islas en un actor indispensable en la dinámica económica y comercial de la región y del mundo.

Geopolítica y diplomacia: Un actor clave en el Indo-Pacífico

La política exterior y geopolítica de Indonesia pivota sobre tres ejes: el no alineamiento internacional, el papel clave en el Mundo Árabe y el liderazgo en el Sudeste Asiático.

Con respecto al no alineamiento internacional, Indonesia se ha declarado una potencia independiente, que carece de aliados fijos, lo cual la convierte en una especia de actor en la sombra, libre y activo.

Esta decisión puede resultar beneficiosa, ya que sus movimientos en el tablero geopolítico y sus decisiones en la arena internacional dependerán exclusivamente de sus propios intereses y objetivos. Sin embargo, mantener una posición equidistante de ambas superpotencias, China y Estados Unidos, también podría resultar perjudicial.

Al no alinearse claramente con ninguna de las dos potencias, Indonesia corre el riesgo de quedar marginada en un entorno geopolítico cada vez más polarizado, así como de limitar su acceso a acuerdos comerciales, alianzas estratégicas o incluso a asistencia en momentos de crisis.

Las grandes características demográficas del Gigante del Sudeste Asiático lo han convertido en el país con mayor población musulmana, lo cual puede ser visto como una oportunidad en el establecimiento de alianzas en Oriente Medio, pues Indonesia pertenece a la OCI (Organización de Cooperación Islámica). También podría jugar un papel clave en la estabilización de la región, pues su posición alejada de los conflictos geopolíticos directos le permite actuar como mediador, aunque el no alineamiento antes mostrado denota un deseo de no intervención en asuntos que no sean de su interés directo.

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Este enfoque cauteloso le permite mantener una postura independiente y no recibir daños colaterales de conflictos ajenos, pero al mismo tiempo limita su liderazgo potencial en el ámbito internacional. La adopción de una postura independiente es un denominador común en la región, por ejemplo, el caso de India. 

El rol de Indonesia en ASEAN

A diferencia de la influencia regional de Indonesia en Oriente Medio, su rol en el Sudeste Asiático por medio de la ASEAN (Asociación de Naciones del Sudeste Asiático) es crucial. El objetivo de esta organización internacional de cooperación es promover la paz, la estabilidad y el desarrollo sostenible en la región. Indonesia es un miembro clave de ASEAN por ser la mayor economía y demografía entre sus miembros, además de por ser uno de los fundadores, lo cual le otorga un mayor poder en la toma de decisiones y en el ejercicio del rol de líder. 

Algunos de los retos esenciales de ASEAN giran en torno al caso del Mar de China Meridional, una zona rica en recursos naturales y con rutas comerciales cruciales, reclamada por varios países como China, lo cual genera tensiones en torno a los derechos de navegación, tránsito y explotación de recursos. A pesar de no tener Indonesia reclamaciones territoriales, en la zona, actúa como mediador principal entre las potencias involucradas.

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Otros retos que enfrenta ASEAN incluyen la integración económica entre los países miembros, ocupando su economía actual en conjunto el cuarto lugar de las economías mundiales, la seguridad regional, especialmente por el terrorismo y la piratería y las diferencias político-sociales.

Retos: Gobernanza y estabilidad nacional en Indonesia

A pesar de todos los avances económicos y diplomáticos que han permitido a Indonesia convertirse en miembro del G20, el gigante asiático aun enfrenta una serie de retos y desafíos que de ser combatidos con éxito podrían consolidar su posición como una de las economías más influyentes del mundo, así como fortalecer su liderazgo en la región del Sudeste Asiático. 

A nivel interno Indonesia enfrenta en primera instancia problemas de gobernanza. Esta dificultad en la gobernabilidad proviene de la juventud de su democracia, con solo unas pocas décadas de estabilidad política, lo que genera incertidumbre en algunas políticas clave, además de su compleja e inusual geografía, pues la gestión de recursos y de diferencias étnicas, algunas derivando en conflictos, entre las islas dispersas del archipiélago sigue siendo un desafío constante.

Mientras que para el comercio estas condiciones geográficas suponen una oportunidad, para la misma gobernanza del país se convierte en un rompecabezas. Por otro lado, Indonesia debe enfrentar al mismo tiempo desigualdades socioeconómicas y complicaciones en la redistribución de rentas, con grandes disparidades entre áreas urbanas y rurales, lo que limita el desarrollo equitativo.

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En el plano exterior, el precio a pagar por el no alineamiento preciso en torno a ambas superpotencias puede acarrear inconvenientes, como bien ha sido comentado. La postura neutral de Indonesia en temas como las disputas comerciales entre China y Estados Unidos, o su enfoque equilibrado en temas de seguridad regional, podría generar presiones en asuntos como el Mar Meridional, donde debe manejar con cautela sus intereses sin perjudicar sus alianzas clave.

Indonesia: Una potencia emergente con potencial global

En definitiva, a pesar de la falta de claridad en la política exterior y los desafíos internos, Indonesia se posiciona en el orden internacional como una potencia con gran influencia en su región, en el mundo árabe y con un enorme peso económico y demográfico. De cara al futuro, Indonesia tiene el potencial de consolidarse como un líder global, especialmente considerando la traslación del poder global de Occidente hacia Asia Oriental. Este escenario se ve reforzado por la creciente importancia de desafíos como la sostenibilidad, la digitalización y la transformación tecnológica, la seguridad marítima, y el comercio, tanto convencional como electrónico, ámbitos en los que Indonesia ya lleva ventaja.

Según Maquiavelo, la prudencia en relaciones internacionales es clave para adaptarse a nuevos contextos globales e Indonesia parece haber adoptado esa perspectiva prospectiva adaptándose a las demandas de los nuevos retos globales y con una política exterior prudente y autónoma. Tal vez en unas décadas, el gigante que se encuentra en la sombra podría despertar para dominar en la arena internacional con prudencia, sabiduría y determinación. 

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El auge de los actores transnacionales en el Sahel: ¿Por qué siguen ganando influencia?

La crisis de gobernanza en el Sahel ha permitido la expansión de grupos extremistas como JNIM, que llenan los vacíos estatales, aprovechan desigualdades locales y desafían la soberanía, transformando la seguridad regional y global. En este artículo se analiza cómo estos actores transnacionales operan, los desafíos que presentan para los Estados de la región y las posibles estrategias para abordar esta problemática.

La situación en el Sahel se caracteriza por una falta generalizada de gobernanza efectiva, lo que ha llevado a condiciones similares a la anarquía en muchas áreas, un fenómeno que puede analizarse a través de la erosión teorizada del sistema estatal westfaliano. La carencia o el mal funcionamiento de las instituciones y la administración estatal, ya sea en el ámbito gubernamental, judicial o de seguridad, han sido desafiados repetidamente por la proliferación de actores transnacionales y la globalización.

Pero, ¿por qué perduran? ¿Por qué su presencia es cada vez más influyente en la región? La débil gobernanza y la alienación existente entre el Estado y la población han transformado nuestra comprensión de la seguridad global y nacional, con impactos directos en las dinámicas políticas y sociales más allá de las fronteras. 

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Los países con altos niveles de pobreza extrema y una distribución desigual de recursos suelen presentar una gobernanza deficiente, lo que crea condiciones propicias para que los grupos yihadistas aprovechen los vacíos de poder en su beneficio. Un claro ejemplo de esta dinámica es el golpe de Estado ocurrido en Mali en 2021, que fue justificado bajo el argumento de que el gobierno anterior no había logrado abordar de manera efectiva las insurgencias ni combatir la corrupción. 

La presencia de JNIM en el Sahel

En estos contextos, el dilema de seguridad radica en cómo los grupos marginados perciben las amenazas en función de su supervivencia, recurriendo a proveedores alternativos de seguridad cuando el Estado falla en cumplir sus expectativas. Es en este punto donde las redes criminales desempeñan un papel crucial.

La falta de autoridad estatal e institucional en el Sahel para mantener el orden es un factor clave que crea las condiciones ideales para que las actividades ilícitas y las redes extremistas prosperen. Los desequilibrios en la representación política y la distribución de recursos generan vacíos gubernamentales que los grupos como JNIM (Jama’at Nusrat al Islam wal Muslimeen) buscan llenar mediante fuentes alternativas de protección, permitiendo que actores no estatales asuman roles cuasi-gubernamentales. 

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La forma en que los grupos yihadistas se estructuran asimétricamente demuestra cómo se adaptan para explotar las vulnerabilidades de la autoridad estatal, en este caso, adquiriendo presencia principalmente en Burkina Faso, Mali y Níger. Considerados «jugadores» en este escenario, emplean tácticas que operan más allá de las fronteras y evaden los marcos legales. Su objetivo no es necesariamente lograr una victoria, sino garantizar su supervivencia e impregnar sus ideales, que perciben como una forma de éxito. 

Para ilustrar este punto, Saleyahn (2009) describió a estos grupos armados como «rebeldes sin fronteras», debido a su naturaleza criminal que opera a través de las fronteras nacionales, desafiando la legitimidad y credibilidad del Estado, como las operaciones terroristas de JNIM en la región del Sahel.

Estos actores pueden ser desde redes de organizaciones criminales en Latinoamérica con el narcotráfico, hasta grupos terroristas. A menudo, ellos proporcionan servicios y seguridad en áreas donde el Estado no ha podido hacerlo, como en regiones con infraestructuras precarias en el Sahel. De esta forma, debilitan la autoridad estatal al llenar el vacío dejado por su ineficiencia, mientras se integran simultáneamente en el panorama sociopolítico local.

Aunque JNIM aparenta ser un grupo unificado, su composición consiste en un conjunto de grupos con intereses diversos, como el Frente de Liberación de Macina (FLM), aprovechando vacíos y explotando tensiones étnicas para expandir su influencia y asumir un rol dominante en áreas donde el Estado es débil o ausente, insertándose en la realidad social. Su capacidad para prosperar en estos escenarios incluye la legitimidad que obtienen entre las poblaciones locales, no solo mediante la guerra, como se estila creer, sino también al responder a sus necesidades de bienestar. 

Rebeldes sin fronteras

Las vulnerabilidades estructurales del paisaje y la inestabilidad política permiten que estas operaciones financieras y logísticas se establezcan sin mayores obstáculos, mientras adaptan su discurso ideológico a las quejas locales relacionadas con el sentimiento antioccidental y las desigualdades sociales para construir y mantener apoyo.

Los traductores que trabajan para las fuerzas de paz alemanas en Mali temen por su vida y piden protección al gobierno alemán, «Los terroristas han estado diciendo abiertamente que cualquier persona que trabaje para las fuerzas internacionales es considerada un enemigo», dijo a la BBC un traductor del contingente militar de la ONU. 

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Este fenómeno es común en Estados fallidos o en países con regiones altamente marginadas, lo que abre el camino para que estas condiciones sean un caldo de cultivo para la insurgencia y disminuye las oportunidades de cooperación internacional para erradicarlos. La debilidad o ausencia del Estado crea espacios sin gobierno que terminan representando una amenaza significativa tanto para la seguridad global como local, y la porosidad de las fronteras estatales permite que los actores no estatales aprovechen estas condiciones para establecer sus centros operativos.

Acercamiento teórico sobre el Sahel

Mary Kaldor argumenta la necesidad de un enfoque multidimensional, que incluya la cooperación internacional y el desarrollo socioeconómico, para abordar estos espacios sin gobernanza. Los límites tradicionales de los Estados y la soberanía se ven desbordados por este fenómeno, mientras los actores poderosos, como los grupos criminales o yihadistas, operan a través de redes transnacionales y formas híbridas de guerra, incluyendo actividades ilícitas como el narcotráfico o la financiación extremista. 

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La globalización exacerba la fluidez y el desdibujamiento de las fronteras entre la gobernanza interna e internacional, creando una realidad «interméstica» que combina operaciones internas y externas. La inestabilidad de estos contextos permite que las redes yihadistas exploten la región debido a la naturaleza maleable de sus rutas comerciales informales y sistemas financieros globales, como las redes hawala y sus equivalentes locales, lo que socava aún más la soberanía estatal.

Estas «nuevas guerras» mezclan motivaciones políticas, económicas y basadas en la identidad, y son sostenidas por redes globales que involucran tanto a actores estatales como no estatales. Estas organizaciones criminales transnacionales y grupos extremistas aprovechan las quejas locales para alcanzar objetivos más amplios, extendiendo su estadía e intensificando su presencia e impacto.

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Zuckerberg confirma que Meta implementará en Facebook, Instagram y Threads las notas de la comunidad de X

Las notas de la comunidad en Meta permitirán que los usuarios registrados como colaboradores puedan añadir contexto a publicaciones potencialmente engañosas, pero solo se mostrará públicamente si recibe suficientes calificaciones positivas de otros colaboradores con diferentes perspectivas. Se implementará en Facebook, Instagram y Threads.

Meta, la empresa matriz de Facebook, Instagram y Threads, ha anunciado un cambio en su estrategia para combatir la desinformación en sus plataformas. La compañía ha decidido abandonar su programa de verificación de datos por terceros, que ha estado en funcionamiento desde 2016, y adoptar un nuevo sistema basado en las notas de la comunidad, similar al utilizado por la red social X impuesto por Elon Musk. Este cambio se implementará inicialmente en Estados Unidos en los próximos meses, y marcará una transición importante en la forma en que Meta aborda la verificación de contenidos en sus plataformas.

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El director de Asuntos Globales de Meta, Joel Kaplan, ha explicado que la decisión se basa en la observación de que los expertos verificadores también pueden tener sus propios sesgos y perspectivas. Esto, según el alto cargo, ha resultado en la clasificación de demasiado contenido como desinformación, incluyendo lo que muchos usuarios considerarían como discurso y debate político legítimo. Por ello, la compañía considera que el funcionamiento de las notas de la comunidad, que ha demostrado ser efectivo en X, empodera a los usuarios para identificar publicaciones potencialmente engañosas y proporcionar contexto adicional.

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El nuevo sistema de notas de la comunidad se implementará en Facebook, Instagram y Threads. Los usuarios de estas plataformas podrán contribuir redactando notas para proporcionar contexto o correcciones a las publicaciones. Para evitar sesgos, el sistema requerirá el acuerdo entre personas con diversas perspectivas antes de que una nota sea visible. Meta espera que esta nueva medida ofrezca una forma más equilibrada y participativa de abordar la desinformación, al tiempo que respeta la diversidad de opiniones en sus plataformas.

¿Qué son las notas de la comunidad?

Son una función que permite a los usuarios registrados como colaboradores añadir contexto a publicaciones potencialmente engañosas. Cualquier colaborador puede escribir una nota para un post, pero solo se mostrará públicamente si recibe suficientes calificaciones positivas de otros colaboradores con diferentes perspectivas. X no interviene directamente en la creación o moderación de las notas, sino que utiliza un algoritmo de código abierto para determinar cuáles se muestran. Esto tiene como misión empoderar a la comunidad para abordar la desinformación de manera colaborativa, aunque los colaboradores deben cumplir ciertos requisitos y obtener una puntuación mínima calificando otras notas antes de poder escribir las suyas propias. Las notas visibles aparecen debajo de los posts originales, proporcionando contexto adicional sin afectar la visualización del contenido original.

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Artículo escrito por:

Rubén Asenjo MorillasPeriodista apasionado por la actualidad internacional y la geopolítica. Escribo para entender el mundo en constante cambio y compartir perspectivas que despierten la reflexión y el debate. Comprometido con la búsqueda de la verdad y las historias que impacten e inspiren.

El Comité Nagel recomienda a Israel prepararse para una posible guerra con Turquía

Las medidas propuestas por el Comité Nagel incluyen la adquisición de armamento avanzado, el fortalecimiento de los sistemas de defensa aérea y la construcción de una barrera de seguridad fortificada a lo largo del Valle del Jordán.

El Comité Nagel, un grupo asesor establecido por el gobierno israelí, ha presentado un informe que advierte sobre la necesidad de que Israel se prepare para una posible confrontación directa o guerra con Turquía. El documento, que analiza el presupuesto de defensa y la estrategia de seguridad del país, señala que las ambiciones de Turquía por recuperar su influencia en la región podrían llevar a un aumento de las tensiones con Israel, con el riesgo de escalar a un conflicto armado en el futuro. Además, el informe destaca la preocupación por la posible alineación de facciones sirias con Turquía. Esto podría crear una gran nueva amenaza para la seguridad israelí, potencialmente más peligrosa que la que representa actualmente Irán.

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En respuesta a estas amenazas, el Comité Nagel ha propuesto una serie de medidas para fortalecer las capacidades defensivas de Israel. Entre las recomendaciones se encuentra un aumento sustancial del presupuesto de defensa, que podría alcanzar los 15 mil millones de shekels anuales durante los próximos cinco años. Este incremento se destinaría a garantizar que las Fuerzas de Defensa de Israel estén adecuadamente equipadas para enfrentar los desafíos planteados tanto por Turquía como por otros actores regionales. El primer ministro Benjamin Netanyahu ha respaldado el informe, señalando la importancia de estar preparados para los cambios fundamentales que se están produciendo en Oriente Medio.

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«Irán ha sido durante mucho tiempo nuestra mayor amenaza, pero nuevas fuerzas están entrando en escena. Este informe nos proporciona una hoja de ruta para asegurar el futuro de Israel», confirmó el primer ministro israelí. Entre las recomendaciones específicas del comité incluyen la adquisición de armamento avanzado, como aviones de combate F-15 adicionales, aviones de reabastecimiento, drones y satélites para mejorar las capacidades de ataque de largo alcance. También se propone fortalecer los sistemas de defensa aérea, incluyendo la mejora de tecnologías como la Cúpula de Hierro, el sistema Hetz-Arrow y el recién implementado láser Rayo de Hierro. Además, se recomienda la construcción de una barrera de seguridad fortificada a lo largo del Valle del Jordán, una medida que podría tener implicaciones diplomáticas con Jordania.

¿Qué es el Comité Nagel?

El Comité Nagel es un grupo asesor establecido por el gobierno israelí para evaluar y hacer recomendaciones sobre el presupuesto de defensa y la estrategia de seguridad del país. Este comité tiene la tarea de analizar las amenazas potenciales a la seguridad de Israel y proponer medidas para enfrentarlas. El comité hace estudios y plantea aumentos en el presupuesto de defensa y recomienda mejoras en las capacidades militares del país, incluyendo la adquisición de armamento avanzado o el fortalecimiento de los sistemas de defensa aérea.

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El autor de la explosión de un Tesla frente al hotel de Trump en Las Vegas utilizó IA para planearla

La policía de Las Vegas confiesa que Livelsberger utilizó la Inteligencia Artificial (IA) generativa ChatGPT para hacer explotar el Tesla Cybertruck.

El 1 de enero de 2025, un incidente explosivo ocurrió frente al hotel Trump en Las Vegas, involucrando a Matthew Livelsberger, un militar de 37 años de las Fuerzas Especiales del Ejército de Estados Unidos. Según las autoridades, este individuo utilizó ChatGPT, una herramienta de inteligencia artificial, para planificar la detonación de un Tesla Cybertruck cargado con materiales explosivos. El sheriff Kevin McMahill del condado de Clark señaló que este es posiblemente el primer caso en suelo estadounidense donde «se ha empleado ChatGPT para ayudar en la construcción de un dispositivo explosivo», calificándolo como un «momento preocupante» y un «cambio de juego» para las fuerzas del orden.

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La investigación reveló que Livelsberger realizó consultas a través de ChatGPT sobre diversos aspectos relacionados con explosivos, incluyendo información sobre objetivos explosivos, la velocidad de ciertos tipos de munición y la legalidad de los fuegos artificiales en Arizona. El vehículo contenía más de 27 kilogramos de material pirotécnico y 32 kilogramos de perdigones, además de 20 galones de combustible vertidos sobre los explosivos. Las autoridades creen que el destello del arma que Livelsberger usó para quitarse la vida pudo haber sido la fuente de ignición para la explosión, aunque no se han descartado otras posibilidades.

«Este es el primer incidente que conozco en suelo estadounidense en el que se utiliza ChatGPT para ayudar a un individuo a construir un dispositivo en particular. En este caso, ChatGPT respondió con información que ya estaba disponible públicamente en Internet y proporcionó advertencias contra actividades dañinas o ilegales. Estamos trabajando con las fuerzas del orden para apoyar su investigación», confesó el sheriff Kevin McMahill.

No tenía intención de causar víctimas mortales

Livelsberger, quien había servido en múltiples misiones en el extranjero, incluyendo dos despliegues en Afganistán, dejó notas explicando sus acciones como una «llamada de atención a todos los camaradas, veteranos y estadounidenses» sobre los problemas del país. En sus escritos, expresó críticas hacia las élites de poder. De igual modo, las autoridades han enfatizado que Livelsberger actuó solo y que no tenía la intención de causar víctimas mortales. El incidente ocasionó heridas leves a siete transeúntes y no causó grandes daños al hotel Trump. La policía de Las Vegas está compartiendo la información del caso con otras agencias de seguridad, reconociendo las implicaciones que el uso de la inteligencia artificial en la planificación de ataques puede tener para futuras investigaciones.

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Retos y desafíos de la política migratoria en Europa

La política migratoria de la Unión Europea es a menudo objeto de controversia entre los Estados miembros. Las instituciones europeas trabajan para establecer un marco flexible que recoja las particularidades y diferentes situaciones aplicables, poniendo el foco en reforzar la cooperación con terceros países y en combatir de manera eficaz la inmigración ilegal y la trata de seres humanos.

Según los artículos 79 y 80 del Tratado de Funcionamiento de la Unión Europea (TFUE), corresponde a la UE desarrollar una política migratoria común destinada a gestionar eficazmente los flujos migratorios, establecer las condiciones de entrada y residencia en el territorio europeo, adoptar una política común de visados y permisos de residencia de larga duración y organizar la expulsión y repatriación de residentes en situación ilegal (a través de acuerdos de readmisión con los países de origen o de procedencia).

Los Estados miembros mantienen en todo caso el derecho a establecer en su territorio volúmenes de admisión («cuotas») de nacionales de terceros países con el fin de buscar trabajo por cuenta propia o ajena.

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El Pacto europeo sobre migración y asilo adoptado por el Consejo de la UE el 14 de mayo de 2024, es el conjunto de nuevas normas para gestionar la migración, que además establece un sistema común de asilo para todos los Estados miembros.

Este pacto europeo se basa en los siguientes principios:

  • Mantener unas fronteras exteriores seguras, mediante el establecimiento de controles exhaustivos en personas, unos retornos más eficientes para los solicitantes de asilo que no cumplan los requisitos, protocolos de crisis rápidos en casos de emergencia e identificación plena de todo solicitante de asilo en la base de datos Eurodac.
  • Procedimientos más rápidos y eficientes, con normas armonizadas para garantizar los derechos de los solicitantes de asilo y la determinación de qué país es responsable de tramitar una solicitud de asilo o protección internacional.
  • El establecimiento de un sistema permanente de solidaridad mediante el apoyo operativo y financiero a los países de la UE que lo soliciten.
  • Favorecer la integración de la migración, facilitando la contratación internacional de talentos de terceros países para estudiar y formarse en la UE.

La política migratoria en el Mediterráneo: Grecia, Italia y España

Dentro de las rutas migratorias seguidas por los migrantes que desean alcanzar territorio europeo, destacan las rutas marítimas hacia los países bañados por el mar Mediterráneo: Grecia (Mediterráneo oriental), Italia (central), y España (occidental), teniendo cada una de ellas unas especificadas y particularidades propias.

En el caso de Grecia, las corrientes migratorias predominantes vienen de los países de Oriente medio y próximo, con especial incidencia en el caso de Siria, Palestina, Afganistán, Egipto, Irak e Irán. No solo influyen motivos económicos, como la búsqueda de una vida mejor, sino también otros motivos políticos y/o sociales (represión, guerras, dictaduras…) que obligan a los nacionales de esos países a solicitar protección internacional en Grecia.

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La mayoría de los migrantes acceden a través de Turquía, país con el que la UE mantiene un Acuerdo sobre refugiados desde 2016, cuyo objetivo es frenar la afluencia de migrantes que entran irregularmente en Grecia y enviarlos de vuelta al país otomano. A cambio, la UE se comprometió a entregar al Gobierno turco una partida presupuestaria de miles de millones de euros para ayudar a acogerlos e impedir que salgan de su territorio en dirección a Europa.

La mayoría de los refugiados existentes en la actualidad en Turquía, varios millones, son de origen sirio, debido a la Guerra civil que azota dicho país desde 2011. A su vez, los migrantes que llegan a territorio griego en gran parte a través de las islas situadas en el mar Egeo, se enfrentan a largas estancias en campamentos de refugiados que están masificados y desbordados, donde deben esperar pacientemente a que se lleven a cabo todos los trámites de identificación necesarios y se sustancien las peticiones de asilo.

En Italia, debido a su proximidad geográfica con países del África occidental como Túnez y Libia, las principales rutas migratorias hacia el país transalpino proceden de dichos territorios, siendo los tunecinos la nacionalidad predominante junto a egipcios y bangladesíes.

En los últimos años, tanto la Unión Europea como Italia han firmado acuerdos de cooperación con Libia para aumentar la formación y medios de la Guardia costera libia en sus tareas de patrullaje en el Mediterráneo Central e interceptación de migrantes. Sin embargo, numerosas organizaciones internacionales han alertado en reiteradas ocasiones sobre los abusos sistemáticos cometidos hacia los migrantes por parte de las autoridades libias.

Por último, en cuánto a España, destaca tanto la ruta canaria como la ruta del Mediterráneo Central, conectando ambas con África Occidental y del Norte. Los migrantes procedentes de Argelia y Marruecos son predominantes en las llegadas al sur de España, mientras que los nacionales de Marruecos y el África subsahariana copan las llegadas a las islas canarias, que a menudo se ven desbordadas debido a su limitada capacidad logística para albergar a tantos migrantes. 

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La ruta canaria es considerada una de las más peligrosas del mundo debido a las fuertes y frías corrientes del océano Atlántico, que pueden desplazar fácilmente las frágiles embarcaciones usadas por los migrantes y hacerles perder el control de la nave. Más allá de las costas del Hierro, lo que se encuentra en su travesía son miles de kilómetros de agua sin posibilidad de avistar tierra firme. La fragilidad de las embarcaciones utilizadas y la falta de experiencia, medios y víveres a menudo conducen a un fatal desenlace.

Los países bálticos y su política migratoria en relación con Rusia

Los países bálticos pertenecientes a la Unión Europea tienen grabado en su ADN la enorme influencia de su poderoso vecino del norte a lo largo de la historia, bien por haber formado parte de la Unión Soviética hasta épocas recientes o, como el caso de Finlandia, haber resistido en 1939 una invasión soviética cuyo desenlace fue una pérdida de alrededor del 10% de su territorio en favor del vecino ruso.

Tanto Suecia como Finlandia, países tradicionalmente neutrales en cuestiones de guerra, se han unido recientemente a la OTAN tras la invasión rusa de Ucrania el 24 de febrero de 2022, con el objetivo de estar bajo el escudo protector de la Alianza Atlántica en caso de un hipotético ataque a sus fronteras.

En el caso de Polonia, que durante varias décadas formó parte del bloque soviético, la invasión de Ucrania se percibió con el lógico temor y desconfianza debido a los antecedentes históricos entre ambos países. Desde 2021, el país polaco ha experimentado un aumento de la presión migratoria desde la vecina Bielorrusia, instigada por su presidente Alexander Lukashenko. Esto como represalia por las sanciones lanzadas por la Unión Europea contra el gobierno tras su polémica reelección como presidente del país en 2020. Es importante recordar que Lukashenko es un firme aliado de Putin.

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Las antiguas repúblicas socialistas soviéticas de Estonia, Letonia y Lituania apoyan mayoritariamente la adhesión a la Unión Europea debido al desarrollo económico, la mejora en los derechos humanos y la política de exención de visados. Sin embargo, todavía existe una minoría rusa parlante abiertamente hostil a la UE y prorrusa.

En una Unión Europea de 27 Estados miembros con diferentes sensibilidades políticas, religiosas, ideológicas y culturales, ponerse de acuerdo en materia de política migratoria no es una tarea sencilla. La pandemia del coronavirus, la invasión rusa de Ucrania, el conflicto entre Israel y Palestina, e incluso el imparable cambio climático, son algunos de los motivos que favorecen los flujos migratorios entre continentes.

Europa, otrora conquistadora de tierras, necesita ahora mano de obra foránea para sostener su estado del bienestar sin perder su identidad y raíces. El cómo se afronte este reto migratorio marcará el devenir europeo.

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Inteligencia financiera en América Latina: Amenazas y desafíos clave según el GAFILAT

El Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) y su versión regional para América Latina, el GAFILAT, desempeñan un papel crucial en la lucha contra el lavado de activos, el financiamiento del terrorismo y otros delitos financieros. En este artículo, Lucas Paulinovich, alumno becado del Máster Profesional de Analista Criminal y Criminología Aplicada de LISA Institute, explica los principales objetivos, mecanismos y desafíos que enfrentan estos organismos en su labor para fortalecer la seguridad económica y combatir las amenazas globales y regionales.

El Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI) es un ente intergubernamental establecido en 1989 por el entonces G8, integrado por Alemania, Canadá, Estados Unidos, Francia, Italia, Japón, Reino Unido y Rusia. El GAFI tiene como mandato fijar estándares y promover la implementación efectiva de medidas legales, regulatorias y operativas para combatir el lavado de activos, el financiamiento del terrorismo y la proliferación de armas de destrucción masivas.

Las recomendaciones del GAFI constituyen un marco general de medidas acordadas por los países miembros para adecuar los sistemas nacionales de prevención. Estas medidas se orientan a la identificación de riesgos y el desarrollo de políticas de coordinación institucional, la creación y fortalecimiento de organismos de inteligencia financiera, la designación de sujetos obligados a informar, y la designación de autoridades y responsabilidades de investigación y supervisión, entre otras.

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Las recomendaciones originales surgieron en 1990 y fueron una iniciativa para combatir los usos indebidos de los sistemas financieros por parte de personas que lavaban el dinero del tráfico ilícito de drogas. En 1996, se revisaron las recomendaciones para reflejar las tendencias y técnicas cambiantes de lavado de activos y para ampliar su campo más allá del lavado de activos proveniente de las drogas.

En octubre de 2001, el GAFI extendió su mandato e incluyó el financiamiento de actos y organizaciones terroristas. Para 2003, las recomendaciones se revisaron nuevamente y, junto con las recomendaciones especiales, fueron avaladas por más de 180 países. Tras la revisión de 2012, son reconocidas como el principal estándar internacional contra el lavado de activos y el financiamiento del terrorismo.

¿Qué son las Rondas de Evaluación Mutua del GAFI?

A lo largo del siglo, la lucha contra el lavado de activos y el financiamiento del terrorismo se ha convertido en uno de los pilares más importantes de las relaciones de cooperación global a través de organismos con representación internacional. Además, ha ganado un lugar entre las prioridades de coordinación política entre países y mercados.  

Las Rondas de Evaluación Mutua del GAFI son instancias de supervisión donde se analiza el cumplimiento de los sistemas de prevención de cada uno de los países miembros y la efectividad en la ejecución de las medidas de prevención y persecución. Las revisiones contemplan nuevas amenazas emergentes, y clarifican y fortalecen muchas de las obligaciones existentes.

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Los países deben primero identificar, evaluar y entender los riesgos del lavado de activos y el financiamiento del terrorismo que enfrentan, y luego adoptar las medidas adecuadas para mitigarlos. El enfoque basado en riesgo permite que los países adopten medidas más flexibles para orientar los recursos de manera más efectiva y aplicar medidas preventivas acordes.

En ese marco, las Rondas de Evaluación Mutua se consolidaron como un mecanismo que otorga una reputación con altas repercusiones en los mercados de crédito internacional. Una mala evaluación del GAFI puede acarrear serios problemas para los países muy endeudados o que necesitan de la asistencia financiera externa.

El método de evaluación se basa en la aportación, por parte de los países, de expertos evaluadores que llevan a cabo la revisión de cada uno de los miembros en función de las recomendaciones emitidas por el organismo. El periodo de supervisión puede extenderse durante años de intercambios y las consecuencias de su no aprobación puede resultar en que el país analizado sea colocado en la lista gris del organismo.

Más allá de la adaptación estricta al marco general de políticas globales, los países deben perseguir objetivos claros y definidos en función de las características de su entorno y en función de sus propias amenazas y posibilidades de combate. 

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La proliferación y superposición normativa y de requisitos en abstracto puede reducir el análisis de riesgo a una supervisión de cumplimiento. Y la adaptación de los sistemas nacionales a los estándares internacionales sin asimilar las particularidades de cada uno de los países, puede agravar las consecuencias al obstaculizar las actividades legales, y ampliar las ventajas y réditos de la informalidad y las actividades ilícitas.

¿Qué es GAFILAT y cuáles son las amenazas en la región?

El GAFILAT es la versión para América Latina del GAFI y que incluye tres regiones: México y el Caribe, la Región Andina, y el Cono Sur. Para cada una de estas regiones, el organismo realiza una evaluación e identifica amenazas prevalentes y emergentes que surgen de la información recolectada en las evaluaciones de cumplimiento técnico y eficacia, y pueden derivar en nuevas recomendaciones para mejorar los sistemas nacionales.  

De acuerdo al análisis del GAFILAT, América Latina enfrenta una compleja combinación de riesgos vinculados al lavado de activos, el financiamiento del terrorismo y otras actividades ilícitas que afectan tanto a la estabilidad financiera como a la seguridad de los Estados. Estos riesgos demuestran que las amenazas no son homogéneas y requieren un enfoque integral y colaborativo que parta de una comprensión detallada para diseñar políticas más efectivas.

Entre las amenazas identificadas, la principal, que es compartida por todas las regiones del continente, es el narcotráfico. América Latina es la principal productora mundial de cocaína. Los enormes flujos financieros ingresan al sistema mediante empresas fachadas, fraccionamiento de depósitos, criptoactivos, contrabando de dinero y transferencias internacionales.

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Otro de los problemas estructurales de la región es la corrupción a través de redes de sobornos y desvíos de fondos públicos, que no solo drenan recursos de los Estados, sino que también contribuyen al lavado de activos. En muchos países, la falta de controles internos y la debilidad institucional facilita el uso de estos fondos para financiar campañas políticas, adquirir bienes de lujo o invertir en proyectos ficticios de inmobiliaria e infraestructura.

América Latina tiene sectores vulnerables al financiamiento de grupos extremistas internacionales, pese a su baja incidencia de actos terroristas. El área de la Triple Frontera es una de las más señaladas con relación a operaciones de comercio ilícito, transferencias internacionales desde empresas con actividad aparente legítima o el uso de sistemas informales de transferencia de dinero, como hawala.

Además, el contrabando es una amenaza persistente que afecta tanto a las economías locales como a los sistemas financieros, complementándose con actividades como la minería ilegal, el tráfico de personas y los delitos ambientales, que generan flujos significativos de dinero no declarado.

En muchos países, una proporción significativa de las transacciones se realiza en efectivo, lo que dificulta su rastreo. Al mismo tiempo, el creciente empleo de criptomonedas y otras tecnologías financieras sirve a delincuentes para lavar dinero y financiar actividades ilícitas. La velocidad de adopción supera la capacidad de muchos gobiernos para crear marcos regulatorios efectivos.

Para contrarrestar estas amenazas, el GAFILAT ha promovido una serie de políticas y mejores prácticas que apunta al fortalecimiento de las unidades de inteligencia financiera encargadas de la detección y el análisis de transacciones sospechosas, aprovechando herramientas tecnológicas avanzadas, el intercambio de información entre países para rastrear flujos financieros transnacionales y la sanción de marcos normativos claros para el uso de activos virtuales y plataformas digitales.


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