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Cómo la inteligencia artificial transformará las capacidades humanas, de las empresas y de las instituciones en 2025

En un mundo en constante transformación, anticiparse a los desafíos y oportunidades del futuro es más importante que nunca. Por ello, LISA Analysis Unit, la Unidad especializada en Inteligencia y análisis de LISA Institute, presenta en abierto una exclusiva serie de análisis estratégicos prospectivos. En ellos se abordarán las principales temáticas que impactarán a nivel global y transversal en 2025 y que cualquier líder, directivo, gestor o analista debe anticipar, monitorizar y tener en cuenta a la hora de tomar decisiones.

El objetivo principal de esta iniciativa es ofrecer a profesionales, empresas, instituciones y organismos internacionales una visión estratégica de los temas clave que definirán el panorama global en el próximo año. Desde la geopolítica energética hasta las amenazas de la cibercriminalidad y la desinformación, esta serie de análisis profundizan en las tendencias emergentes, los actores relevantes y sus implicaciones para la política, la economía, la seguridad y la sociedad.

Con esta serie, LISA Analysis Unit refuerza su compromiso de democratizar el acceso a análisis de calidad, apoyando la toma de decisiones informadas y contribuyendo a un debate público más sólido, informado y fundamentado.


Cómo la inteligencia artificial transformará las capacidades humanas, de las empresas y de las instituciones en 2025

La Inteligencia Artificial (IA) es una rama de la ciencia informática que tiene como objetivo diseñar tecnología que emule la inteligencia humana. Esto significa que, mediante la creación de algoritmos y sistemas especializados, las máquinas pueden llevar a cabo procesos propios de la inteligencia humana, como aprender, razonar o autocorregirse

La inteligencia artificial está impulsando una transformación radical en todos los ámbitos de la sociedad moderna, de tal manera que ya no se habla de un simple cambio tecnológico, sino de la introducción de un nuevo paradigma.

Desde el ámbito de las capacidades humanas, pasando por la geopolítica, la economía empresarial, hasta las empresas y las instituciones, la IA está alterando las formas de interacción, comunicación y la toma de decisiones.

En este informe se analizará cómo la IA transformará las capacidades humanas, las empresas y las instituciones proporcionando un enfoque estratégico para las partes interesadas (gobiernos, empresas y organismos internacionales) que busquen influir positivamente en estos cambios y aprovechar las oportunidades que proporciona la adopción de la IA.

Panorama actual

El uso de la IA ha sido impulsado por varios factores. La disponibilidad masiva de datos, el desarrollo de algoritmos más sofisticados y el desarrollo de tecnologías emergentes como el procesamiento de lenguaje natural (NLP) y el aprendizaje automático (ML) están permitiendo la creación de soluciones que antes parecían inalcanzables

Hoy en día, la IA está presente en multitud de aspectos de la vida cotidiana, como su implementación en motores de búsqueda, los asistentes virtuales, sistemas de recomendación, chatbots o algoritmos de detección del fraude.

A nivel empresarial, las organizaciones aprovechan la IA para mejorar la eficiencia operativa, personalizar la experiencia del cliente y predecir tendencias de mercado. Además, la inteligencia artificial ha revolucionado la automatización industrial, permitiendo la creación de fábricas inteligentes y mejorando la eficiencia operativa.

En el sector sanitario y farmacéutico se está implementando para apoyar el diagnóstico médico temprano, el desarrollo de tratamientos personalizados y la creación de productos farmacéuticos de una manera más rápida y eficiente.

Las tecnologías de IA también han encontrado un lugar en el ámbito de la educación, proporcionando herramientas personalizadas de aprendizaje y asistencia en la gestión académica.

La IA analiza los datos agrícolas para crear una agricultura de precisión optimizando el uso de recursos, mejorando la productividad y reduciendo el impacto ambiental.

En el ámbito de la logística y el transporte, la IA se está utilizando para optimizar las rutas de entrega y transporte basándose en el estudio de variables influyentes y realizando análisis predictivos. De esta manera se está contribuyendo a la reducción de los costes y las emisiones.

El sector energético está optimizando los procesos de creación y distribución de energía gracias a la utilización de la IA. Asimismo, está permitiendo avances en la investigación hacia la generación de energías más limpias y sostenibles. 

Por otro lado, las instituciones gubernamentales y organismos internacionales están utilizando la IA para la toma de decisiones estratégicas, gestionar recursos, optimizar procesos administrativos y fortalecer la seguridad nacional.

A su vez, las motivaciones subyacentes varían: por un lado, las empresas están motivadas por la necesidad de mantenerse competitivas en un entorno global cada vez más complejo; mientras que las instituciones y gobiernos buscan mantener la estabilidad y la seguridad de las sociedades que sirven.

La Inteligencia Artificial ha recorrido un largo camino desde sus primeros inicios en 1943 cuando Warren McCulloch y Walter Pitts presentaron su modelo de neuronas artificiales, considerada la primera inteligencia artificial, si bien aún no existía el término. 

Posteriormente Alan Turing publicó en 1950 un artículo titulado Computing machinery and intelligence (Maquinaria e inteligencia computacional) en la revista Mind donde se hacía una pregunta: ¿Pueden pensar las máquinas? Proponía un experimento denominado Test de Turing y que, según el autor, permitiría determinar si la máquina podría tener un comportamiento inteligente similar al de un ser humano o indistinguible de este.

John McCarthy acuñó en 1956 el término inteligencia artificial e impulsó el desarrolló del primer lenguaje de programación de IA llamado LISP.

En 1964 Joseph Weizenbaum creaba el primer chatbot, ELIZA, un psicoterapeuta automatizado en lenguaje natural.

En la década de 1990, los avances en la potencia computacional y la disponibilidad de grandes cantidades de datos permitieron a los investigadores evolucionar algoritmos de aprendizaje y consolidar las bases de la IA del presente. En esta década IBM lanzó Deep Blue, que fue capaz de derrotar a todo un campeón del mundo de ajedrez.

En los últimos años, esta tecnología ha experimentado un crecimiento exponencial, impulsado por el desarrollo del aprendizaje profundo, que aprovecha redes neuronales artificiales con diversas capas para procesar e interpretar estructuras de datos complejas. Así en 2011 nacen los primeros asistentes virtuales con la puesta en marcha de Siri por parte de Apple. En 2019 se produce el lanzamiento del Generative Pre-trained Transformer 2 o GPT-2 por parte de OpenAI.

El período de 2020 a 2024 supone la aceleración de la evolución de la IA. En 2020 el programa de aprendizaje automático AlphaFold consigue resolver la estructura tridimensional de virtualmente cualquier proteína, un problema científico de enorme complejidad, a tal punto que es considerado el avance más importante de la historia de la IA. En este mismo año se lanza GPT-3, que fue mejorado a finales de 2022, un avance fundamental en la IA generativa.

El lanzamiento de ChatGPT desencadena una fase de desarrollo vertiginosa y la IA generativa se populariza y empieza a transformar a la sociedad en general. Al mismo tiempo, los problemas de sesgo y discriminación algorítmica, la seguridad, la privacidad y la alucinación evidencian la necesidad de que la IA generativa se implemente y se gobierne de manera responsable para garantizar que la IA sea inclusiva, ética y sostenible.

  • Empresas líderes en IA
  • Gobiernos
  • Organizaciones internacionales
  • Países en competencia geopolítica por la IA

3.1. Empresas líderes en inteligencia artificial

  • OpenAI

Conocida por desarrollar algunos de los modelos de lenguaje de gran tamaño (LLM) más avanzados del mundo. Su último modelo es GPT-4, pero pronto presentará GPT-5. Esta nueva iteración promete mejorar las capacidades del modelo lingüístico, ofreciendo potencialmente una generación de texto más matizada y similar a la humana.

  • Anthropic

Fundada por antiguos empleados de OpenAI, destaca por sus modelos lingüísticos Claude y Claude-2.

Se distingue por centrarse en el desarrollo seguro de la IA, garantizando que sus asistentes virtuales produzcan resultados menos dañinos. Claude 2 cuenta con una ventana contextual más amplia que sus predecesores, lo que permite interacciones y respuestas más extensas. Ha evolucionado recientemente a Claude 3.5 Sonnet.

En 2024, Anthropic se prepara para importantes avances, impulsado por una importante inversión de Amazon. El desarrollo de Claude-Next, un modelo supuestamente diez veces más potente que los actuales sistemas de IA, situaría a Anthropic en la vanguardia de la IA conversacional.

  • IBM

Es una compañía de referencia en el desarrollo y aplicación de IA, desarrollando sistemas avanzados para diversas aplicaciones, desde análisis de datos hasta asistentes virtuales y soluciones empresariales personalizadas. Su plataforma de IA Watson es muy valorada por sus prestaciones. Incluye diferentes servicios como Watson Language Translator, Watson Assistant, Watson Visual Recognition, entre otros como Watsonx.ai, una solución de inteligencia artificial que permite crear modelos fundacionales y generativos (como los GPT). Brinda herramientas para entrenar, validar y afinar modelos de IA y crear aplicaciones con ellos.

Para reforzar su compromiso con el ecosistema de IA de código abierto, IBM ha puesto a disposición del público sus modelos de IA Granite 3.0 de lenguaje y código más avanzados y eficaces. Estos modelos están adaptados a casos de uso empresarial como la atención al cliente, la automatización de TI, la externalización de procesos empresariales, el desarrollo de aplicaciones y la ciberseguridad.

  • SAS

SAS Institute es un proveedor de software de inteligencia artificial y análisis. Está especializada en soluciones de inteligencia empresarial, analítica avanzada y gestión de datos. Es ampliamente conocida por sus herramientas de software estadístico y analítico.

Su producto principal de operaciones de aprendizaje automático es SAS Viya Model Manager.

  • DataRobot

Especializada en la automatización de la ciencia de datos y el aprendizaje automático. Ha sido reconocida por su enfoque innovador y ha recibido inversiones significativas de importantes empresas tecnológicas.

Algunos de sus servicios de automatización de aprendizaje automático son los modelos Eureqa, que resuelve problemas sofisticados con fórmulas matemáticas legibles para humanos o Automated Time Series, que crea modelos predictivos con base en procesamiento de datos.

  • Microsoft

Dentro de las plataformas de Microsoft para inteligencia artificial encontramos soluciones de lenguaje natural, reconocimiento de voz y visual, chatbot, procesamiento de datos en tiempo real y búsqueda cognitiva.

Entre sus productos destacados figuran Azure Machine Learning, servicio en la nube que permite a los usuarios crear, implementar y escalar modelos de aprendizaje automático, Cognitive Services conjunto de APIs de IA que permite a las empresas integrar funciones de procesamiento del lenguaje natural, reconocimiento de voz y visual, y traducción automática en sus aplicaciones.

  • Google

Google posee una amplia variedad de servicios de IA basados en la nube, como los de aprendizaje automático, procesamiento del lenguaje natural, reconocimiento de voz y visual, y análisis de video.

Tensorflow es una plataforma de código abierto para el desarrollo de aprendizaje automático, utilizada por Google y otras empresas para construir modelos de IA.

Cloud AutoML es una plataforma de automatización de aprendizaje automático que permite implementar modelos de IA de manera rápida y eficiente.

  • Amazon Web Services

Ofrece servicios de inteligencia artificial en la nube, incluyendo aprendizaje automático, procesamiento del lenguaje natural, reconocimiento de voz y visual, chatbot, y personalización de recomendaciones.

Amazon Rekognition es una plataforma de reconocimiento de imágenes y video que permite analizar imágenes y videos para extraer información útil.

Amazon Lex es una solución de chatbot que permite a las empresas crear y desplegar chatbots personalizados para interactuar con los clientes.

  • Midjourney

Se ha convertido rápidamente en un actor clave en el panorama de la IA generativa. Fundada en 2021, ha logrado un éxito notable con su plataforma patentada impulsada por IA, que se destaca en la conversión de indicaciones de texto en imágenes visualmente impactantes. El modelo de IA generativa de Midjourney aprovecha un sofisticado proceso de difusión generativa para producir las imágenes. Esta capacidad ha establecido a Midjourney como líder en la creación de contenido visual impulsado por IA. 

Midjourney ha lanzado ya su versión 6.5. Esta última versión es accesible a través de una plataforma basada en la web, expandiendo su influencia. Promete introducir capacidades de dibujo de texto e imágenes aún más realistas, junto con un conjunto de otras mejoras. 

  • NVIDIA

Con su hardware especializado en procesamiento gráfico y su plataforma de IA, NVIDIA es fundamental para el desarrollo de redes neuronales y el entrenamiento de modelos de IA.

  • Tesla y Neuralink (Elon Musk)

Tesla ha integrado IA en sus vehículos autónomos, utilizando algoritmos avanzados para el reconocimiento de objetos y la toma de decisiones en tiempo real.

Neuralink es una empresa de neurotecnología especializada en el desarrollo de interfaces cerebro-computadora. Su misión es implantar pequeños dispositivos electrónicos en cerebros humanos para mejorar la vida de personas con distintas discapacidades: restablecer la visión de personas ciegas, la movilidad de pacientes con parálisis y el habla para quienes la han perdido a causa de una enfermedad.

  • Meta

Meta ha invertido en IA para mejorar sus servicios de redes sociales, desarrollar tecnologías de realidad aumentada y virtual, y optimizar la experiencia del usuario.

En este año ha lanzado Llama 3.1, una propuesta de código abierto que rivaliza directamente con GPT-4o de OpenAI y Claude 3.5 Sonnet de Anthropic.

3.2. Gobiernos

Los gobiernos juegan un papel crucial en la regulación y la competencia, especialmente en áreas como la inteligencia artificial. Aquí hay algunos puntos clave:

  • Establecen marcos regulatorios para garantizar que la IA se desarrolle y utilice de manera ética y segura. Esto incluye leyes sobre privacidad, protección de datos, regulaciones contra los sesgos algorítmicos y transparencia en el uso de algoritmos.
  • Fomentan la competencia en el sector de la IA mediante políticas que apoyan la innovación y la inversión en investigación y desarrollo. Esto puede incluir subvenciones, incentivos fiscales y colaboraciones público-privadas.
  • La cooperación internacional es esencial para establecer normas y estándares globales que guíen el desarrollo y uso de la IA. Los gobiernos trabajan juntos para crear un entorno regulatorio coherente y evitar la fragmentación del mercado. Destaca la Ley de la Inteligencia Artificial de la UE, que regula la comercialización y el uso de la IA en la Unión Europea, mitigar los riesgos de su desarrollo para la salud, la seguridad y los derechos fundamentales, prohíbe ciertas prácticas que se consideran de riesgo inaceptable para los ciudadanos y para el conjunto de la sociedad, exige transparencia con respecto a los contenidos creados o manipulados con herramientas de IA y regula los sistemas de IA que se consideran de alto riesgo.
  • Pueden implementar programas educativos y capacitación para preparar a la fuerza laboral para las oportunidades y desafíos que presenta la IA. 
  • La IA también tiene implicaciones para la seguridad nacional. Los gobiernos deben asegurarse de que las tecnologías de IA no se utilicen para fines malintencionados y que existan medidas de seguridad adecuadas para proteger la infraestructura crítica.

3.3. Organizaciones internacionales y países en competencia geopolítica por la IA

Las organizaciones internacionales juegan un papel fundamental en la promoción de la ética en el desarrollo y uso de la inteligencia artificial. Estas organizaciones trabajan para establecer normas y directrices que aseguren que la IA se utilice de manera responsable y beneficiosa para la sociedad. Algunas de las principales organizaciones que contribuyen a este esfuerzo incluyen: la ONU, UNESCO, IEEE (Institute of Electrical and Electronics Engineers o Instituto de Ingeniería Eléctrica y Electrónica) y la OECD (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos).

En relación a los Estados, las relaciones de poder entre actores clave están marcadas por la competencia por la supremacía tecnológica y el dominio en la aplicación de la IAEstados Unidos y China, por ejemplo, están en una carrera por liderar la revolución de la IA, lo que crea tensiones geopolíticas y económicas, especialmente en áreas como el comercio y la seguridad cibernética.

  • Tendencias en nuevas aplicaciones.
  • Sobre los desafíos éticos.
  • Sobre la automatización del trabajo y sus efectos en la economía.
  • Sobre el uso de la IA en inteligencia y defensa.

4.1. Tendencias en nuevas aplicaciones

  • Automatización de tareas rutinarias

La IA generativa puede automatizar tareas rutinarias que de otro modo requerirían mucho tiempo y trabajo, como la entrada de datos y la programación. La automatización de estas tareas de bajo nivel libera a los humanos para trabajar en tareas de alto valor que la IA no puede completar, como aquellas que requieren empatía o resolución de problemas complejos.

  • Procesamiento de grandes datos

La inteligencia artificial en el mundo empresarial está indisolublemente ligada al auge del big data. El océano de datos que generamos al realizar negocios y placer en línea proporciona material para entrenar modelos de aprendizaje automático y materia prima para conocimientos de minería de datos.

Los sistemas de inteligencia artificial, como los algoritmos de aprendizaje automático, el aprendizaje profundo y el procesamiento del lenguaje natural (PLN), son esenciales para el análisis de big data. Herramientas como Apache Spark y Hadoop se utilizan comúnmente para el procesamiento de big data, lo que permite a las empresas administrar e interpretar sus datos para poder utilizarlos en decisiones comerciales estratégicas. Esta capacidad es particularmente beneficiosa para sectores como finanzas, atención médica y marketing, donde los datos y las decisiones estratégicas son cruciales.

  • Mejor toma de decisiones

La capacidad de procesar y analizar big data se traduce directamente en mejores oportunidades de toma de decisiones que transforman las empresas. Los análisis basados en IA permiten a las empresas basar sus estrategias en conocimientos integrales y en tiempo real, en lugar de intuiciones o información desactualizada. Este enfoque basado en datos conduce a pronósticos más precisos, una mejor asignación de recursos y, en última instancia, resultados comerciales superiores.

El análisis de datos impulsado por IA conduce a decisiones comerciales más informadas y oportunas, lo que puede tener un gran impacto en los resultados. La IA puede examinar rápidamente los comentarios de los clientes, las interacciones en las redes sociales y los registros de transacciones para proporcionar información valiosa para tomar decisiones comerciales más informadas. Los ejemplos del mundo real ilustran esto maravillosamente. En el comercio minorista, empresas como Walmart utilizan la IA para optimizar la gestión de inventario y predecir la demanda de los clientes, lo que les permite reducir costos y aumentar las ventas.

  • Experiencia de cliente mejorada

Al mismo tiempo que las empresas utilizan la IA para hacer crecer su base de clientes, también la utilizan para crear experiencias más individuales y personales para cada cliente. Al analizar los datos de los clientes, la IA puede adaptar los mensajes de marketing, las recomendaciones de productos e incluso el contenido de los sitios web a las preferencias y comportamientos individuales. Este nivel de personalización no sólo mejora la experiencia del cliente, sino que también impulsa el compromiso y la lealtad. Esta es una tendencia que muchos consumidores ahora consideran la norma: el 71% informa que espera interacciones personalizadas cuando tratan con empresas.

La IA crea experiencias personalizadas para los clientes analizando los datos y las preferencias del usuario para adaptar las recomendaciones e interacciones. En el comercio minorista, las plataformas de comercio electrónico emplean inteligencia artificial para sugerir productos que se alinean con las compras anteriores y el comportamiento de navegación del cliente. Estas experiencias personalizadas hacen que los clientes se sientan valorados y comprendidos, lo que genera una mayor satisfacción y la fidelización del cliente.

En atención al cliente, las tecnologías de inteligencia artificial brindan asistencia inmediata las 24 horas del día, los 7 días de la semana, y manejan consultas y problemas comunes sin intervención humana. Esto da como resultado tiempos de respuesta más rápidos y una mayor satisfacción del cliente. La incorporación de IA en las estrategias de servicio al cliente permite a las empresas manejar un mayor volumen de consultas de manera eficiente mediante los chatbots.

  • Análisis predictivo

Desde la década de 1970, con la llegada del inventario justo a tiempo o just in time, las empresas han reconocido el valor de optimizar su inventario para evitar el desperdicio. La IA en el análisis predictivo lleva este concepto al siguiente nivel al pronosticar las tendencias del mercado y el comportamiento del consumidor para que las empresas puedan ajustar su inventario de manera proactiva. Al analizar grandes conjuntos de datos pasados, la IA descubre patrones que ayudan a predecir la dinámica futura del mercado y las acciones de los clientes. Ser capaz de anticipar los cambios del mercado, las necesidades de los clientes y las oportunidades emergentes es crucial para mantenerse por delante de la competencia.

Una empresa podría utilizar la IA para predecir tendencias de compra en función de la estacionalidad, los factores económicos y el comportamiento del consumidor. Esta previsión permite una mejor gestión del inventario, campañas de marketing específicas y una previsión de la demanda más precisa. De manera similar, las instituciones financieras aprovechan la IA para predecir los movimientos del mercado, guiar las estrategias de inversión y minimizar los riesgos.

Otras capacidades de análisis predictivo de la IA se extienden a la gestión de riesgos, ayudando a las empresas a identificar y mitigar amenazas potenciales antes de que se materialicen. El análisis predictivo ayuda a las instituciones financieras a detectar actividades fraudulentas mediante la identificación de anomalías en los patrones de transacciones, para que puedan intervenir y prevenir robos. 

En el sector sanitario, el análisis predictivo permite realizar campañas dirigidas a la prevención de enfermedades y diagnóstico temprano, con el consiguiente beneficio para la salud poblacional, mejora de la gestión de recursos y ahorro en los costes.

  • Detección del fraude

Mejora la detección y prevención de fraudes mediante el análisis de patrones de transacciones e identificación de anomalías que pueden indicar actividades fraudulentas. Los algoritmos de aprendizaje automático pueden detectar comportamientos inusuales y marcar transacciones sospechosas en tiempo real, lo que permite a las organizaciones tomar medidas inmediatas. La capacidad de la IA para aprender de nuevos datos mejora continuamente su precisión a la hora de identificar y prevenir el fraude.

  • Toma de decisiones estratégicas

La inteligencia artificial en el mundo empresarial brinda a los líderes la información que necesitan para la planificación estratégica y la toma de decisiones. Las herramientas de inteligencia empresarial (BI) impulsadas por IA, como Tableau, permiten a las empresas analizar grandes cantidades de datos, descubrir patrones y generar información procesable. El resultado es un enfoque más estratégico e informado para el crecimiento y desarrollo empresarial.

Al mejorar la eficiencia, mejorar la toma de decisiones y fomentar la innovación, la IA ofrece a las empresas una ventaja competitiva. Las herramientas de inteligencia artificial pueden identificar patrones y tendencias que podrían no ser inmediatamente evidentes para los humanos y proporcionar una comprensión más clara de la dinámica del mercado y el desempeño interno. Las empresas pueden utilizar esta información para tomar decisiones basadas en datos que sean más precisas y oportunas.

La IA también ayuda a diagnosticar problemas de desempeño empresarial mediante el análisis de datos históricos para determinar las causas fundamentales y los impulsores, de modo que los líderes puedan participar en una planificación más informada a corto y largo plazo. La capacidad de procesar y analizar datos a este nivel aprovechando la IA proporciona a las empresas una ventaja significativa para mantenerse por delante de la competencia con estrategias ágiles y receptivas.

  • Vigilancia y monitorización

La IA permite la vigilancia y la monitorización. La IA mejora la seguridad y la vigilancia al monitorear y analizar grandes cantidades de datos de diversas fuentes, como transmisiones de video, sensores y tráfico de red. Los sistemas de IA pueden detectar actividades inusuales, reconocer rostros e identificar posibles amenazas a la seguridad en tiempo real, lo que permite respuestas rápidas para prevenir incidentes y mejorar la seguridad.

4.2. Desafíos éticos

La IA generativa es una herramienta muy potente, pero será tan potente y efectiva como los datos con los que ha sido entrenada. Teniendo esto en cuenta, es importante prestar atención a las cuestiones éticas, legales y de privacidad que se derivan de la utilización de la IA y de los datos con los que se le entrena. 

  • Infracción de derechos de autor y de imagen

La mayoría de IAs generativas están entrenadas con datos procedentes de Internet. En la generación de contenidos, puede que utilice textos o multimedia que pueden estar sujetos a derechos de autor.

  • Privacidad

En la misma línea del punto anterior, a la hora de seleccionar los datos de entrenamiento es fundamental preservar la privacidad de los datos y respetar el RGPD.

  • Suplantación de identidad y estafas

Aquellos países donde las regulaciones en materia de IA son escasas o nulas, son aprovechadas por algunos usuarios para fines fraudulentos, como la suplantación de identidad (voz, imagen o video) para crear perfiles falsos que se usan para cometer fraude/extorsión a través de alguna plataforma, aplicación o red social, como también lanzar campañas de phishing muy sofisticadas o estafas.

  • Campañas de desinformación y FIMI (Manipulación y la Interferencia Informativa Extranjera)

La IA puede ser utilizada para generar y automatizar campañas de desinformación y FIMI que se expanden rápidamente y alcanzan a mayor parte de la población. Este punto plantea riesgos significativos para la integridad de la información y la democracia.

  • Falta de transparencia

Otro desafío ético de la IA generativa es la falta de transparencia y explicabilidad en los procesos de toma de decisiones. A medida que los modelos de IA generativa se vuelven más complejos, aumenta la dificultad para comprender y explicar el razonamiento subyacente a sus decisiones y generaciones.

  • Sesgos en los modelos de IA

Los modelos de IA aprenden de los datos que se les proporcionan, y esto plantea la preocupación inherente del sesgo. Si los datos de entrenamiento contienen sesgos existentes en la sociedad, los modelos pueden replicar y amplificar esas desigualdades. Esto se manifiesta en decisiones automáticas, desde la contratación hasta la asignación de recursos, que pueden resultar discriminatorias.

  • Responsabilidad de las decisiones automatizadas

Es importante establecer sistemas de supervisión y auditoría continua, estableciendo mecanismos de retroalimentación en tiempo real y con la capacidad de corregir el comportamiento indeseado.

Es crucial la definición de límites claros en la autonomía de los algoritmos. Establecer protocolos para la intervención humana en decisiones críticas y la implementación de salvaguardias que eviten comportamientos indeseados son desafíos técnicos específicos que deben abordarse para garantizar un equilibrio adecuado entre la eficiencia de la IA y la responsabilidad ética.

  • Protección de los datos

Los diferentes sensores y sistemas de monitorización están enviando constantemente datos a la IA, muchos de carácter sensible, para su ingesta. Aquí surge la pregunta ¿están esos datos a salvo? ¿cómo se protegen?

4.3. Automatización del trabajo y sus efectos en la economía

La inteligencia artificial permite automatizar tareas repetitivas, lo que permite que los trabajadores empleen sus capacidades en actividades más importantes, que la IA no es capaz de realizar. Asimismo, aumenta la precisión y reduce el margen del error humano. En este punto se destacan algunos de los beneficios:

  • Aumento de la productividad. La automatización permite a las empresas aumentar su productividad al realizar tareas de manera más rápida y eficiente que los humanos.
  • Reducción de costes. Al reducir la necesidad de mano de obra humana, las empresas pueden disminuir los costos operativos y de personal.
  • Mejora de la calidad. Los sistemas automatizados pueden realizar tareas con alta precisión, reduciendo errores y mejorando la calidad del producto final.
  • Disminución de la opción del error humano.
  • Funcionamiento 24/7.

Una de las preocupaciones más importantes es el impacto de la IA en los empleos. Eso hace que surja la pregunta: ¿Cuántos empleos reemplazará la IA?

Si bien la IA y la automatización pueden provocar el desplazamiento de puestos de trabajo, también crean nuevas oportunidades. Según el Informe sobre el futuro de los empleos 2023 del Foro Económico Mundial, se espera que la IA cambie aproximadamente el 23% de los empleos para 2027, con 69 millones de nuevos empleos creados y 83 millones eliminados.

El mercado laboral experimentará un cambio, ya que la IA podría reemplazar potencialmente los empleos poco cualificados, pero también creará demanda de puestos altamente cualificados en el desarrollo de IA, la ciencia de datos y otros campos impulsados ​​por la tecnología.

La clave para las empresas es facilitar una transición fluida para su fuerza laboral invirtiendo en programas de capacitación y reciclaje. Al hacerlo, pueden asegurarse de que la fuerza laboral esté equipada para manejar tareas más complejas y de alto valor, y así seguir siendo relevante y competitiva en el mercado laboral en evolución.

Comprender el impacto de la IA en los empleos es esencial para los responsables políticos y las empresas a medida que atraviesan este período de transformación.

4.4. Uso de IA en inteligencia y defensa

Otros de los usos emergentes de la IA residen en las políticas, relaciones diplomáticas y la defensa de los estados. Algunas de las aplicaciones en seguridad y defensa son:

  • Detección y reconocimiento de amenazas. Los algoritmos de IA pueden analizar datos de sensores para mejorar la detección y el reconocimiento de amenazas, lo que incluye la identificación y seguimiento de objetivos potenciales.
  • Sistemas autónomos y enjambre. La IA permite que vehículos autónomos, como drones, naveguen y realicen tareas complejas en áreas de alto riesgo. Además, facilita el swarming o enjambre, coordinando múltiples sistemas autónomos para aumentar su eficacia.
  • Sistemas de mando y control. La IA asiste en la gestión de operaciones militares, ayudando a coordinar recursos, analizar condiciones del campo de batalla y tomar decisiones basadas en datos en tiempo real.
  • Sistemas de armas y defensa. La IA se utiliza en el desarrollo y operación de sistemas de armas autónomos y sistemas de defensa antiaérea, identificando, rastreando y neutralizando amenazas con mayor precisión y velocidad.
  • Robótica militar. La IA es fundamental en el desarrollo de robots militares que pueden realizar tareas desde la desactivación de explosivos hasta operaciones de rescate y asistencia en combate.
  • Geolocalización y GEOINT mejorada por IA. GEOINT es el acrónimo de Inteligencia Geoespacial (Geospatial Intelligence) y es aquella que se usa para obtener información y conocimiento sobre lugares y zonas geográficas, normalmente mediante mapas, observaciones sobre el terreno, imágenes o sistemas de información geográfica. La aplicación de tecnologías de visión mejorada y sensorización permiten mantener una vigilancia más efectiva del propio territorio y el del enemigo.
  • Gobernanza y ética. La implementación de IA en seguridad y defensa requiere una gobernanza efectiva para asegurar un uso ético, legal y responsable. Esto incluye la elaboración de políticas y regulaciones que guíen el desarrollo y uso de sistemas de IA.

5.4. Tendencias en seguridad, amenazas de cibercrimen y manipulación con IA.

El impacto de la inteligencia artificial también se plasma en las nuevas amenazas relacionadas con el cibercrimen y la manipulación de la población por parte de determinados agentes. En cuanto al cibercrimen, algunos de los impactos son:

  • Ataques de phishing e ingeniería social. Los ciberdelincuentes utilizan IA para crear correos electrónicos y mensajes más convincentes, aumentando las tasas de éxito en ataques de phishing y manipulación social.
  • Malware avanzado. La IA puede desarrollar malware más sofisticado que puede evadir sistemas de detección tradicionales y causar daños significativos a las infraestructuras críticas sin necesidad de conocimientos técnicos excesivamente avanzados.
  • Ataques de Denegación de Servicio (DDoS). Los ataques DDoS pueden ser coordinados y ejecutados de manera más eficiente utilizando IA, lo que puede interrumpir servicios y causar pérdidas económicas. Mediante la creación de redes de bots o botnets y la coordinación de ataques dirigidos se está aumentando este tipo de amenazas en los últimos años.
  • Robo o suplantación de identidad. La IA puede analizar grandes volúmenes de datos para identificar y explotar vulnerabilidades, facilitando el robo de identidades y la utilización fraudulenta de información personal.

Manipulación de la información con IA

  • Manipulación de información. La IA puede ser utilizada para crear y difundir noticias falsas y manipular información en redes sociales, afectando la percepción pública y la estabilidad social.
  • Manipulación de mercados financieros. Los algoritmos de IA pueden ser utilizados para manipular mercados financieros, creando fluctuaciones artificiales en los precios de los activos y afectando la economía global.
  • Manipulación de procesos electorales. La IA puede ser utilizada para interferir en procesos electorales, desde la difusión de desinformación hasta la manipulación de sistemas de votación electrónica.

5.1. Impacto en las dinámicas de poder, diplomacia y gobernanza.

Uno de los principales esfuerzos en los últimos años ha sido el intento de establecer marco de gobernanza de la IA a nivel mundial. Esto implica la definición de normas y estándares para el desarrollo de esta tecnología, la regulación institucional, así como los actores que influyen en estos procesos. Sin embargo, no ha habido avances muy significativos debido a la falta de consensos. Por ejemplo, Estados Unidos y Reino Unido apuestan por modelos basados en principios mínimos, mientras que la Unión Europea y Canadá buscan marcos más prescriptivos.

La soberanía tecnológica y sus posibles implicaciones geopolíticas constituye otro punto de atención. Este tema se ha convertido en una preocupación central para muchos países que buscan proteger intereses estratégicos y reducir su dependencia de tecnologías extranjeras. Tras la pandemia de la COVID-19 los estados han sido más conscientes de la importancia de la autosuficiencia tecnológica y la deslocalización nearshoring para evitar las vulnerabilidades ligadas a la cadena de suministro.

El ejemplo más visible es el proceso de desacoplamiento tecnológico entre China y Estados Unidos. En los últimos tiempos, se ha hecho evidente la intención de ambos países por desvincular sus economías. Este proceso ya ha generado tensiones geopolíticas a partir de la imposición de tarifas comerciales, por ambas partes.

La desconfianza en cuanto a violaciones a la privacidad y al acceso a datos personales o estratégicos ha llevado a restringir el acceso de empresas de telecomunicaciones y tecnológicas de origen chino a mercados occidentales.

En cuanto al desarrollo internacional, la IA se ha posicionado como un potencial aliado para impulsar el desarrollo de economías emergentes. En este sentido, se está dando una colaboración cada vez más estrecha entre agencias de cooperación y gobiernos en proyectos relacionados con la IA debido a su potencial para mejorar la eficiencia y la efectividad de los programas de desarrollo en áreas críticas como las desigualdades, la salud y el cambio climático.

Sin embargo, la tecnología puede conllevar efectos negativos, ya que tiene el potencial de aumentar las disparidades existentes, favoreciendo a estados con mayores niveles de infraestructura y habilidades digitales.

5.2. Impacto en la economía, empleo y nuevas industrias.

La integración de la inteligencia artificial (IA) y la automatización está transformando el panorama económico de manera significativa. Este cambio tiene implicaciones profundas tanto en la naturaleza del empleo como en la creación de nuevas industrias.

Ya se ha abordado anteriormente como está impactando la IA en la productividad laboral. Según recientes estudios, el impacto en la productividad laboral de las empresas se cuantifica entorno al 2-3% en media anual, es decir, gracias a la inteligencia artificial la productividad por hora trabajada podría crecer a un ritmo medio anual del 2-3% en los próximos años.

Según predice el informe de IDC (International Data Corporation) The Global Impact of Artificial Intelligence on the Economy and Jobs (El impacto global de la inteligencia artificial en la economía y el trabajo) el gasto empresarial para la adopción de la inteligencia artificial (IA) tendrá un impacto económico acumulado a nivel mundial de 19,9 billones de dólares (17,9 billones de euros) hasta 2030.

Por su parte, PwC indica que se prevé que las tecnologías de IA aporten hasta 15,7 billones de dólares a la economía mundial en 2030. Este crecimiento está impulsado por el aumento de la productividad, las innovaciones en productos y servicios y la creación de nuevos mercados.

Los mercados emergentes son los que más pueden beneficiarse de la adopción de la IA, ya que pueden saltarse las fases de desarrollo tradicionales e implantar directamente tecnologías avanzadas.

Se espera que esta revolución tecnológica genere importantes beneficios económicos, lo que convierte a la IA en un componente esencial para las empresas que aspiran a destacar en un mercado competitivo.

Las empresas que aprovechen la IA de forma eficaz probablemente obtendrán beneficios económicos sustanciales, mientras que las que se queden rezagadas podrían tener dificultades para competir.

5.3. Impacto de la IA en sectores clave

  • Manufactura

La IA y los robots industriales agilizan los procesos de producción, reducen los errores y mejoran el control de calidad. Aunque esto conlleva una reducción del trabajo manual, también crea nuevas funciones de mantenimiento y supervisión de la IA.

  • Sector sanitario y farmacéutico

El software de IA está revolucionando los diagnósticos, los planes de tratamiento y la atención al paciente. Los profesionales médicos confían ahora en la IA para obtener diagnósticos precisos, análisis avanzados de imágenes y planes de tratamiento personalizados.

Los sistemas de IA pueden analizar grandes volúmenes de datos con rapidez, identificar patrones que el ojo humano podría pasar por alto y ofrecer recomendaciones basadas en las últimas investigaciones médicas.

Esta integración de la IA en la atención sanitaria no sólo mejora la precisión de los diagnósticos, sino que también ayuda a agilizar las tareas administrativas, lo que permite a los profesionales sanitarios centrarse más en la atención al paciente y menos en los procesos rutinarios.

Los ensayos implementados con IA permiten la generación de nuevos medicamentos con mayor rapidez, optimizando procesos y costes en la industria farmacéutica.

  • Finanzas

La IA está transformando los servicios financieros mediante la automatización de las operaciones, la detección del fraude y el asesoramiento financiero personalizado. Esto permite a los profesionales de las finanzas centrarse más en tareas de más alto nivel, como la estrategia y las relaciones con los clientes.

  • Venta al por menor o retail

Los conocimientos basados en la IA están permitiendo a los minoristas racionalizar sus operaciones con una gestión avanzada del inventario y una mejor logística de la cadena de suministro.

La IA también está ayudando a mejorar la experiencia del cliente a través de recomendaciones personalizadas, marketing dirigido y asistencia instantánea, gracias a los chatbots y asistentes virtuales con IA.

  • Contabilidad

El impacto de la IA en la contabilidad es profundo, ya que automatiza tareas rutinarias como la introducción de datos, la conciliación y la elaboración de informes para aumentar la eficiencia y la precisión.

También mejora el análisis financiero y la previsión mediante el aprovechamiento de algoritmos avanzados para procesar grandes conjuntos de datos y descubrir tendencias.

Las herramientas basadas en IA también pueden ayudar a identificar posibles fraudes y problemas de cumplimiento, garantizando una mayor seguridad y cumplimiento de la normativa. Esto permite a los contables disponer de más tiempo para actividades estratégicas, como la planificación y el análisis financieros.

  • Servicios administrativos

La IA está transformando los servicios administrativos mediante la automatización de tareas repetitivas, como la programación, la introducción de datos y el control de documentos.

Los asistentes virtuales potenciados por IA pueden gestionar consultas rutinarias, gestionar calendarios y agilizar la comunicación, permitiendo a los profesionales administrativos centrarse en tareas más estratégicas y complejas. Esto ayuda a reducir el potencial de error humano al tiempo que aumenta la productividad.

  • Marketing

El marketing es otro ámbito en el que la IA está avanzando a pasos agigantados.

Los algoritmos de IA pueden analizar los datos de los clientes para crear campañas de marketing personalizadas, predecir el comportamiento de los consumidores y optimizar el gasto en publicidad.

De este modo, se consiguen estrategias de marketing más eficaces y un mayor rendimiento de la inversión. Las herramientas de IA generativa, como los chatbots y la creación de contenidos impulsada por IA, también están mejorando el compromiso y la atención al cliente.

  • Sector público

El sector público también se beneficia de la implementación de herramientas de IA, permitiendo agilizar los procedimientos y mejorar la atención al ciudadano. Asimismo, gracias a los estudios de tendencias y el big data, pueden predecir con anticipación las necesidades de los ciudadanos y poner en marcha los recursos de una manera más eficiente y rápida.

Todo esto, supone un ahorro a la administración pública.

  • Clima y cambio climático

La transformación digital, Internet y los métodos de detección han revolucionado la forma en que recopilamos, analizamos y difundimos datos. Las capacidades actuales permiten un seguimiento más completo y en tiempo real de los indicadores del cambio climático. Esto brinda oportunidades para que los científicos y otras partes interesadas resuelvan problemas relacionados con el clima con información experimental basada en datos y monitoreen las tendencias de modo científico.

La IA, con su capacidad para procesar grandes cantidades de datos e identificar patrones complejos, es muy prometedora para mejorar la modelización climática, pronosticar eventos meteorológicos extremos y optimizar las estrategias de gestión de recursos

Sin embargo, estos avances tecnológicos también presentan desafíos. Una de las principales preocupaciones es la huella ambiental de la infraestructura digital y los algoritmos de IA, que consumen cantidades sustanciales de energía y contribuyen a las emisiones de carbono.

Para abordar este desafío es necesario desarrollar sistemas informáticos energéticamente eficientes y promover las energías renovables.

Además, existen consideraciones éticas en torno al uso de la IA en la toma de decisiones relacionadas con el clima, como garantizar la transparencia, la responsabilidad y la equidad en los procesos algorítmicos.

6.1. Lecciones clave

La IA ofrece un enorme potencial para transformar las capacidades humanas, empresariales e institucionales. Sin embargo, su adopción debe ser cuidadosamente gestionada, considerando los riesgos éticos y de seguridad. Una vez analizadas las posibilidades de la IA, se hace necesario el planteamiento ético en su despliegue y uso.

Se parte de la idea de una inteligencia artificial que se rija por la ética por diseño. Esto implica que a la hora de programas y desarrollar las soluciones de IA, la ética sea un punto central desde los datos de entrenamiento, pasando por los algoritmos hasta llegar a las decisiones e informaciones que proporciona. Antes de su puesta en funcionamiento hay que asegurarse de que no se produzca ningún daño.

Algunas de las medidas que se incluyen en la ética por diseño son:

  • Regulación de las plataformas digitales.
  • IA explicable: consiste en que el usuario siempre sepa cómo realiza las predicciones o llega a resultados la IA.
  • Combatir los sesgos digitales, mediante un entrenamiento con datos de calidad y que no reproduzcan sesgos sociales o personales.
  • Protección de los modelos o dotar a los modelos de los mecanismos de protección necesarios para garantizar la seguridad de los usuarios y sus datos.
  • Cumplir con las regulaciones y legislaciones imperantes.
  • Respeto por los derechos humanos.

6.2. Oportunidades estratégicas

  • 6.2.1. Para empresas e instituciones
  • 6.2.2. Para gobiernos

6.2.1. Para empresas e instituciones

Integrar IA en los modelos de negocio es una necesidad para todas las empresas que desean mantenerse competitivas. La IA no solo transforma la forma en que operan las empresas, también abre oportunidades completamente nuevas que antes parecían inalcanzables. La IA contribuye a potenciar una empresa y proporciona servicios tales como:

  • Mejora significativamente la eficiencia operativa mediante la automatización de tareas rutinarias.
  • Ayuda a tomar decisiones estratégicas de mayor calidad.
  • Reduce la probabilidad de errores humanos.
  • Permite a los empleados centrarse en tareas de mayor valor estratégico.
  • Tiene gran capacidad para personalizar la experiencia del cliente.
  • Puede procesar grandes volúmenes de datos, permitiendo a las empresas obtener información valiosa de manera rápida y precisa.
  • Identifica oportunidades de crecimiento y minimiza los riesgos.

Sus beneficios demuestran que el futuro de los modelos de negocio impulsados por la IA es prometedor. A medida que la tecnología evoluciona, nos encontraremos con una mayor automatización y más personalización de los servicios.

La forma de integrar IA en una empresa requiere de la elaboración de un plan estructurado que garantice su correcta implementación de manera que se maximicen sus beneficios. El proceso de adaptación se compone de los siguientes pasos:

  • Evaluación de necesidades

El primer paso es identificar las áreas de la empresa donde la IA ofrecería un mayor impacto. La automatización y la personalización suelen ser los puntos más importantes a la hora de aplicarla.

Es fundamental realizar un análisis detallado de las operaciones que se realizan para determinar dónde la IA puede ofrecer el mayor retorno de inversión.

  • Adaptación del modelo de negocio

Es posible que sea necesario realizar ajustes en el modelo de negocio para hacer una integración efectiva de la IA. Esto podría implicar modificar procesos internos, cambiar las interacciones con los clientes o incluso redefinir la propuesta de valor de tus productos o servicios. Esto no significa que haya que cambiar radicalmente el negocio, solo serán necesarios algunos ajustes que permitan aprovechar al máximo las capacidades de la IA.

  • Inversión en tecnología y talento

La implementación de IA no es solo una cuestión de software, sino también de contar con el equipo adecuado. Buscar y contratar talento, sin olvidarnos de ayudar a los empleados a comprender las nuevas necesidades de la empresa. Es imprescindible asegurar que los sistemas se integren correctamente en el trabajo de nuestra plantilla y se mantengan en óptimo funcionamiento.

  • Pruebas piloto y escalabilidad

Una estrategia efectiva es comenzar con pequeños proyectos piloto. Esto permitirá probar la IA en un entorno controlado, medir los resultados y ajustar la estrategia antes de implementarla a gran escala en toda la organización.

  • Monitoreo y optimización continua

Una vez implementada la IA, es importante que se ponga en marcha una estrategia de monitorización de su rendimiento, ajustándolo según sea necesario.

6.2.2. Para gobiernos

La inteligencia artificial ofrece numerosas oportunidades estratégicas para los gobiernos e instituciones públicas, mejorando la eficiencia, la transparencia y la calidad de los servicios. Entre ellas encontramos las siguientes:

  • Automatización de procesos. La IA puede automatizar tareas repetitivas y burocráticas, liberando a los funcionarios públicos para que se centren en tareas más estratégicas y creativas.
  • Análisis de datos. La IA puede analizar grandes volúmenes de datos para identificar patrones, tendencias y oportunidades de mejora, permitiendo a las administraciones tomar decisiones más informadas.
  • Predicción de necesidades. Los algoritmos de IA pueden predecir las necesidades de los ciudadanos, permitiendo a las administraciones anticiparse a problemas y ofrecer servicios más personalizados.
  • Mejora de la atención al ciudadano. Los chatbots y asistentes virtuales con IA pueden responder a las preguntas de los ciudadanos de manera rápida y eficiente, mejorando la experiencia del usuario.
  • Prevención de fraudes. La IA puede detectar patrones de fraude y corrupción, ayudando a proteger los recursos públicos.
  • Optimización de recursos. La IA permite una asignación más eficiente de recursos, mejorando la eficiencia operativa y reduciendo costos.
  • Toma de decisiones informadas. El análisis predictivo impulsado por IA permite a los gobiernos diseñar políticas públicas con mayor precisión, procesando datos históricos y en tiempo real para identificar patrones y tendencias.
  • Interacción personalizada. La IA permite ofrecer servicios gubernamentales rápidos, eficientes y accesibles desde cualquier dispositivo, mejorando la satisfacción ciudadana.

En cuanto a la defensa y protección

  • Protección de infraestructuras críticas. Sistemas de IA pueden monitorear y proteger infraestructuras críticas, como redes eléctricas y de comunicación, contra ataques físicos y cibernéticos.
  • Sistemas autónomos. El uso de vehículos y drones autónomos equipados con IA permite realizar misiones de reconocimiento, vigilancia y ataque con mayor precisión y menor riesgo para el personal militar.
  • Guerra cibernética. La IA ayuda a desarrollar estrategias de defensa y ataque en el ciberespacio, mejorando la capacidad de los estados para proteger sus activos y neutralizar amenazas.
  • Gestión de operaciones. La IA facilita la coordinación y gestión de operaciones militares complejas, optimizando la asignación de recursos y la toma de decisiones en tiempo real.
  • Simulación y entrenamiento. Herramientas de simulación basadas en IA permiten a los militares entrenar en escenarios virtuales realistas, mejorando su preparación y respuesta ante diversas situaciones.
  • Monitoreo y vigilancia. La IA puede analizar datos de cámaras de vigilancia, drones y otros sensores para identificar comportamientos sospechosos y prevenir delitos.
  • Ciberseguridad. La IA puede detectar y responder a amenazas cibernéticas en tiempo real, identificando patrones y anomalías en grandes volúmenes de datos que indican posibles ataques.

6.3. Recomendaciones para la acción

  • Gobiernos: Es esencial la cooperación internacional para establecer estándares globales en IA, tanto en términos de desarrollo como en regulación y ética.
  • Empresas: El cambio en el ecosistema económico derivado de la revolución tecnológica, requiere de una inversión estratégica en IA que no solo permita una ventaja competitiva, sino que también asegure la resiliencia y continuidad del negocio.
  • Instituciones: Las instituciones deben ser proactivas en el uso de IA para mejorar la eficiencia gubernamental y la seguridad pública, mientras enfrentan los desafíos de la desinformación.

Resiliencia de las instituciones

La inteligencia artificial puede desempeñar un papel crucial en la mejora de la resiliencia de las instituciones, permitiéndoles adaptarse y responder de manera más efectiva a diversos desafíos y crisis. Aquí hay algunas aplicaciones clave:

  • Monitoreo y detección de riesgos. Predicción de desastres naturales: La IA puede analizar datos meteorológicos y geológicos para predecir desastres naturales como terremotos, huracanes e inundaciones, permitiendo una respuesta rápida y eficiente.
  • Análisis de ciberamenazas. Los sistemas de IA pueden detectar y responder a ciberamenazas en tiempo real, protegiendo las infraestructuras críticas y la información sensible.
  • Gestión de crisis. La IA puede crear modelos y simulaciones de crisis potenciales, ayudando a las instituciones a planificar y ensayar respuestas efectivas. Durante una crisis, la IA puede optimizar la distribución de recursos, asegurando que la ayuda llegue a donde más se necesita de manera oportuna.
  • Continuidad operativa. La automatización de tareas rutinarias mediante IA puede garantizar la continuidad operativa incluso durante interrupciones significativas. Los algoritmos de IA pueden predecir interrupciones en la cadena de suministro y otros procesos críticos, permitiendo a las instituciones tomar medidas preventivas.
  • Recuperación y aprendizaje.Después de una crisis, la IA puede ayudar a evaluar los daños y priorizar las acciones de recuperación. Los sistemas de IA pueden analizar datos post-crisis para identificar áreas de mejora y ajustar las estrategias de respuesta futuras.

7. Conclusión

La inteligencia artificial es una de las tecnologías disruptivas y de más rápido crecimiento en el mundo actual. La investigación y el uso de la IA no están en sus inicios. De hecho, muchas aplicaciones y herramientas en distintas disciplinas ya son de uso común y se sigue trabajando en ellas de forma exhaustiva. La IA continúa su rápida evolución. Se ha convertido en una parte integral de nuestra vida diaria, permeando en las empresas, la sociedad y varios otros ámbitos.

En resumen, la IA tiene un gran potencial para transformar significativamente la economía, la sociedad y los estados tal como los conocemos hoy. 

La automatización, el big data y el machine learning (ML) son agentes que han permitido este gran cambio.

Los beneficios de la implementación de las soluciones de IA para las instituciones, gobiernos, compañías y los individuos son indudables, pero no se debe dejar de lado las consideraciones éticas, legislativas, sociales y de seguridad que trae consigo.


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Cómo el aumento de la cibercriminalidad y la desinformación pondrá en riesgo las bases de la democracia y la seguridad nacional en 2025

En un mundo en constante transformación, anticiparse a los desafíos y oportunidades del futuro es más importante que nunca. Por ello, LISA Analysis Unit, la Unidad especializada en Inteligencia y análisis de LISA Institute, presenta en abierto una exclusiva serie de análisis estratégicos prospectivos. En ellos se abordarán las principales temáticas que impactarán a nivel global y transversal en 2025 y que cualquier líder, directivo, gestor o analista debe anticipar, monitorizar y tener en cuenta a la hora de tomar decisiones.

El objetivo principal de esta iniciativa es ofrecer a profesionales, empresas, instituciones y organismos internacionales una visión estratégica de los temas clave que definirán el panorama global en el próximo año. Desde la geopolítica energética hasta las amenazas de la cibercriminalidad y la desinformación, esta serie de análisis profundizan en las tendencias emergentes, los actores relevantes y sus implicaciones para la política, la economía, la seguridad y la sociedad.

Con esta serie, LISA Analysis Unit refuerza su compromiso de democratizar el acceso a análisis de calidad, apoyando la toma de decisiones informadas y contribuyendo a un debate público más sólido, informado y fundamentado.


Cómo el aumento de la cibercriminalidad y la desinformación ponen en riesgo las bases de la democracia y la seguridad nacional en 2025

Durante los últimos años hemos visto cómo la cibercriminalidad y la desinformación han ido aumentando de forma exponencial siguiendo una tendencia que afecta a todos los individuos de una sociedad y que tiene como objetivo atacar a las democracias y su seguridad nacional. La vulneración que se produce tras cada ataque supone que el castillo de naipes en el que nos encontramos se tambalee poco a poco, poniendo en jaque a todos los organismos de los gobiernos.

1. Evolución de los ciberataques como amenaza a la seguridad nacional (1988 – 2024)

Ataques como el producido al Colonial Pipeline en 2021, una de las principales redes de distribución de combustible en Estados Unidos; o, sin ir más lejos, la desinformación en las elecciones de 2016, 2020 y 2024 de Estados Unidos, junto a los 140 ciberataques que se produjeron en los últimos Juegos Olímpicos de París, son solo ejemplos de la realidad en la que estamos viviendo. 

Por poner un poco de contexto, en 1988, antes de todo el auge de lo que hoy en día se conoce como cibercriminalidad, se desarrolló el Morris Worm, uno de los primeros gusanos informáticos que consiguió propagarse masivamente. Tras esto, en el año 2000 se desarrolló el I Love You Virus, un gusano informático que infectó a millones de ordenadores en todo el mundo, produciendo daños que rondaban los 10 mil millones de dólares.

En la década de los 2010, estos ataques no disminuyeron. Para ilustrar esta situación se pueden señalar el Stuxnet, el primer caso de malware dirigido a causar daño físico a infraestructuras críticas, atribuido a Estados Unidos e Israel; el Sony Pictures Hack, en el que ciberdelincuentes norcoreanos publicaron información confidencial de Sony Pictures en venganza por una película que ridiculizaba el régimen norcoreano; el Target Data Breach, ataque que puso en compromiso la información de 110 millones de clientes en Estados Unidos; y el WannaCry, ransomware global que infectó más de 200.000 dispositivos en 150 países, bloqueando datos y exigiendo rescates en Bitcoin, atribuido a actores norcoreanos.

Con el aumento de las redes sociales, así como el fácil acceso a la información, los años 2020 se están cubriendo de gloria: el caso SolarWinds, un ataque atribuido a Rusia que comprometió las agencias gubernamentales de Estados Unidos y un gran número de empresas privadas; el caso del Colonial Pipeline, anteriormente señalado; el Log4j Vulnerability de 2021, que puso en jaque a millones de servidores y sistemas de todo el mundo; y todos los ataques que Rusia ha lanzado a Ucrania desde el inicio del conflicto, están suponiendo un gran impacto a la seguridad de todas las naciones.

2. Aumento de la desinformación como amenaza a las democracias

A la evolución de los ciberataques contra la seguridad de los Estados democráticos y como amenaza a la seguridad nacional de los países también hay que destacar la desinformación. Entendemos como desinformación todo ese contenido falso o engañoso cuya finalidad es engañar a través de la difusión para percibir la realidad de una forma determinada, normalmente errónea. Así, podemos encontrar desinformación satírica o paródica, conexión falsa, contenido engañoso, contenido falso, contenido impostor, contenido manipulado o contenido fabricado.

Los casos de desinformación digital son realmente alarmantes y sobre múltiples temas relacionados con la geopolítica como la Primavera Árabe, las Elecciones Presidenciales en Estados Unidos en 2016, la Crisis de los Refugiados en Europa, las teorías conspirativas del COVID-19, las Elecciones en Brasil, la Invasión de Ucrania y las campañas de desinformación en las Elecciones de Estados Unidos de 2020 y 2024. Estos solo ejemplos de cómo la desinformación ha estado poniendo en riesgo la estabilidad de la seguridad mundial. Así, hoy en día con herramientas como la inteligencia artificial y el microtargeting, el riesgo de que caigamos en contenido falso y manipulado es mucho más sencillo.

Las principales motivaciones para difundir desinformación suelen ser las mismas que las que se encuentran detrás de los grandes ciberataques: intereses geopolíticos, beneficios económicos e impactos ideológicos. A través de la manipulación de la sociedad se buscan réditos económicos (con casos de extorsión a empresas y gobiernos) en los que se secuestran una serie de datos a cambio de una cantidad de dinero. Además, ya no solo son los claros intereses geopolíticos en los que los Estados utilizan la desinformación para influir en los procesos electorales, sino que incluso actores no estatales utilizan estas herramientas de desinformación para polarizar la sociedad y manipularla a su antojo, como sucedió con el caso de la empresa Cambridge Analytica.

En términos generales, podrían agruparse a los actores implicados en cuatro grupos diferenciados: los Estados, las grupos de cibercriminalidad organizada, las plataformas tecnológicas y los usuarios.

1. Estados: Rusia, China, Irán, Estados Unidos y Corea del Norte

A nivel estatal, entre los principales actores presentes en la ciberdelincuencia y en la creación de desinformación a nivel internacional se podrían encontrar Rusia, China, Irán, Estados Unidos o Corea del Norte a la cabeza.

Tal y como destaca Agnese Carlini, ExOficial de Inteligencia de Cibercrimen en Interpol y Profesora del Máster Profesional de Analista de Inteligencia de LISA Institute, en este artículo para LISA News, Rusia ha liderado campañas híbridas en Europa, combinando ciberespionaje y desinformación, apuntando a gobiernos y sectores críticos realizando operaciones sobre todo en Ucrania.

Mientras, Irán y Corea del Norte utilizan estas herramientas para proteger sus intereses nacionales y así financiar programas armamentistas. Asimismo, Irán intensifica actividades contra Estados Unidos e Israel, destacando su capacidad para realizar operaciones simultáneas.

Por su parte, China centra sus esfuerzos en espionaje e infraestructura crítica, especialmente en Asia-Pacífico y América del Norte.

Por otro lado, Estados Unidos como actor importantísimo en el panorama actual, no solo utiliza ciberataques, sino también hace uso de sus armas de desinformación para seguir en el liderazgo.

Muchos de estos países hacen uso de ciertos grupos de cibercriminales para conseguir sus objetivos. Rusia, por ejemplo, utiliza al grupo Storm-2049 para llevar a cabo actos contra Ucrania en el transcurso de la guerra. Otros grupos de cibercriminales son DarkSide o Conti, ambos con motivaciones económicas. DarkSide fue el responsable al ataque a Coloniall Pipeline y a Conti se le vincula con Rusia y ataques a Ucrania durante la guerra. Además, el grupo Lazarus Group, vinculado a Corea del Norte realizó un importante ataque a Sony Pictures, también con intereses económicos. Otros grupos que también buscan rédito económico son: REvil, Evil Corp (vinculado a Rusia), Carabank o APT41 (vinculado a China).

Poco a poco, con el paso del tiempo, el protagonismo de los Estados dentro del ámbito de la ciberseguridad va aumentando incluso por encima de los ciberdelincuentes. Los Estados suelen tener motivaciones geopolíticas o de control tanto interno como externo, fuera de las fronteras del país. Además, pretenden confluir en procesos electorales, así como desestabilizar las diferentes democracias.

2. Grupos de cibercriminalidad organizada

Conti Group (o sus remanentes)

  • Previamente uno de los grupos de ransomware más activos. Aunque se disolvió formalmente, sus miembros se han reagrupado en diferentes colectivos especializados en ransomware y extorsión.
  • Sus ataques han impactado tanto a infraestructuras críticas como a empresas privadas.

LockBit

  • Considerado el grupo de ransomware más activo actualmente. Ofrecen servicios de ransomware-as-a-service (RaaS), facilitando ataques a gran escala.
  • Objetivos principales: hospitales, sistemas de transporte y gobiernos locales.

FIN7

  • Grupo enfocado en el fraude financiero y robo de datos. Su actividad se centra en sectores como el retail, la hostelería y el financiero.
  • Han utilizado software malicioso y phishing avanzado para acceder a sistemas de punto de venta (POS).

APT38 (vinculado a Corea del Norte)

  • Especializado en ataques financieros para financiar las actividades del régimen norcoreano.
  • Ha robado cientos de millones de dólares de instituciones financieras mediante ciberataques avanzados.

Evil Corp

  • Grupo ruso conocido por ataques financieros y uso de ransomware. Han diversificado su actividad hacia otros tipos de cibercrimen tras sanciones internacionales.

➡️ Te puede interesar: 🎧 Código LISA – Los mayores ciberataques en la historia de la Ciberseguridad

3. Plataformas tecnológicas

Cabe señalar que, para poder llevar a cabo estas acciones, es necesario utilizar algún tipo de plataforma.

Meta (Facebook, Instagram, WhatsApp)

  • Su alcance masivo los convierte en los principales canales para campañas de desinformación.
  • Problemas con la moderación: los algoritmos de recomendación priorizan contenido divisivo y emocional, favoreciendo la viralidad de noticias falsas.

X (antes Twitter)

  • Se ha convertido en un espacio donde las campañas de desinformación política y social se difunden rápidamente.
  • La reciente flexibilización de las políticas de moderación ha intensificado la propagación de desinformación.

YouTube

  • Plataforma utilizada para diseminar teorías de conspiración y videos manipulados, incluidos deepfakes.
  • La facilidad de monetización atrae a actores malintencionados que buscan lucro mediante la difusión de contenidos falsos.

TikTok

  • Popular entre audiencias jóvenes, lo que la convierte en un objetivo estratégico para la desinformación personalizada.
  • Su algoritmo altamente eficaz a menudo amplifica tendencias sin verificar su veracidad.

Telegram

  • Utilizada tanto para coordinar ciberataques como para difundir campañas de desinformación.
  • Ofrece un alto grado de anonimato y grupos privados donde operan ciberdelincuentes.

Reddit

  • Espacio para la propagación de narrativas falsas y para coordinar campañas de manipulación informativa en comunidades específicas.
  • Utilizado como base para movilizar audiencias hacia otras plataformas.

4. Usuarios

A través de la desinformación y de las fake news, se pretende polarizar a las poblaciones, desacreditar las instituciones democráticas y promover teorías conspirativas falsas. Sin embargo, los usuarios, si no tienen los conocimientos necesarios no solo son víctimas de cibercrimen y desinformación, sino que, a menudo, se convierten en propagadores involuntarios de estas amenazas:

  • Comportamiento online. La falta de alfabetización digital y el desconocimiento sobre ciberseguridad hacen que los usuarios sean blancos fáciles.
  • Difusión de desinformación. La compartición masiva de noticias falsas, ya sea por descuido o alineación ideológica, contribuye a la polarización social.
  • Amenazas directas. Los ataques phishing, suplantaciones de identidad y fraudes personalizados afectan directamente a los usuarios, causando pérdidas económicas y vulneraciones a su privacidad.

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1. La inteligencia artificial y la automatización del cibercrimen

Hoy en día los sistemas están cambiando. Una de las tendencias clave en el mundo de la cibercriminalidad, y en el mundo en general, es el auge de las Inteligencias Artificiales. La Inteligencia Artificial está revolucionando el mundo de la ciberseguridad, ofreciendo herramientas que se escapan en muchas ocasiones a nuestro conocimiento. Este relativamente nuevo fenómeno está arrasando y se está llevando todo a su paso, y la cibercriminalidad no se iba a quedar atrás. La trasformación que ha conseguido nos ha hecho tener que adaptarnos a todos a una nueva forma de vivir que, en algunos casos, no sabemos ni cómo manejar. El gran abanico de usos que supone nos refleja su potencial impacto.

La Inteligencia Artificial puede ser utilizada para el lanzamiento de ataques masivos de forma automatizada, puede ser utilizada para crear mensajes de phishing altamente convincentes dirigidos a víctimas específicas, puede suponer el desarrollo de malware adaptable capaz de modificar su comportamiento para evitar ser detectado, se puede emplear para identificar y explotar vulnerabilidades en infraestructuras críticas o incluso puede ser la cabeza en los secuestros de sistemas.

La IA está revolucionando el cibercrimen, permitiendo ataques más sofisticados y difíciles de detectar:

  • Creación de malware avanzado. Los sistemas de IA pueden generar códigos maliciosos que evolucionan automáticamente para evadir las defensas tradicionales.
  • Automatización de ataques. Herramientas basadas en IA permiten realizar ataques a gran escala, como intentos masivos de phishing o la explotación de vulnerabilidades, con una precisión sin precedentes.
  • Falsificación de datos. La IA también facilita la creación de deepfakes y contenido falso que puede usarse para manipular personas, extorsionar empresas o desestabilizar procesos electorales.
  • Dificultad de rastreo. Los sistemas automáticos pueden lanzar miles de ataques desde múltiples ubicaciones, complicando la identificación de los responsables.

2. Campañas de desinformación personalizadas y deepfakes

Además, la IA puede facilitar la generación de vídeos y audios e imágenes falsas con el fin de engañar a las personas imitando figuras públicas o situaciones reales para provocar algún tipo de engaño (deepfakes), se puede utilizar como herramienta de propagación masiva de noticias falsas que puedan suponer algún tipo de desestabilización y fragmentación social, puede ser la herramienta ideal para crear campañas de desinformación dirigidas a influir en las opiniones de los ciudadanos, e incluso puede interactuar con humanos a través de bots amplificando la información falsa. Todo esto con el fin de crear herramientas de software que supongan erosionar la confianza pública, imposibilitar la distinción entre lo real y lo falso, crear dudas en la población u obtener rédito económico.

La personalización y el realismo de las campañas de desinformación están alcanzando niveles alarmantes gracias a la tecnología:

  • Microsegmentación. Los algoritmos permiten crear contenidos personalizados basados en los intereses, creencias y patrones de comportamiento de los usuarios. Esto maximiza el impacto al manipular audiencias específicas.
  • Deepfakes. Videos y audios falsos extremadamente realistas pueden suplantar a figuras públicas para generar confusión, desacreditar a oponentes políticos o desestabilizar sociedades.
  • Velocidad de propagación. Las plataformas digitales amplifican estos contenidos, alcanzando a millones de personas antes de que puedan ser desmentidos.

3. Infraestructuras críticas como objetivo de ciberataques y desinformación

Las infraestructuras críticas son fundamentales para el funcionamiento de la sociedad y de la economía, por lo que cualquier tipo de ataque puede tener consecuencias masivas. Así, cualquier amenaza puede paralizar ciudades y tener importantes consecuencias tanto sociales como económicas. Ejemplos de esto pueden ser el caso de Stuxnet en 2010, como uno de los primeros casos documentados de ciberguerra a gran escala, el ataque al Colonial Pipelineen 2021 o el ataque WannaCry a los hospitales del NHS en 2017.

Las infraestructuras críticas están en el punto de mira de actores maliciosos, combinando cibercrimen y desinformación para maximizar el daño:

  • Ataques coordinados. Redes eléctricas, hospitales, sistemas de transporte y cadenas de suministro son objetivos frecuentes por su impacto estratégico y económico.
  • Campañas de desinformación asociadas. Tras un ataque, los actores maliciosos pueden difundir narrativas falsas para generar caos, desconfianza o pánico social.
  • Impacto en la seguridad nacional. La interrupción de infraestructuras esenciales puede paralizar servicios básicos, desestabilizar economías y generar crisis políticas.

4. Cooperación internacional limitada

Para poder atajar el problema de la ciberdelincuencia y la desinformación, la ONU aprobó en agosto de 2024 el primer tratado vinculante sobre ciberdelitos. Con este documento se pretende “impulsar la cooperación internacional y las respuestas de las fuerzas del orden a los delitos en la era digital”. Así, los Estados podrán contar con los medios para mejorar la cooperación internacional en materia de ciberdelincuencia. Se establece así un marco legal común que ayude a los países en la cooperación “en la prevención, investigación y enjuiciamiento de crímenes cibernéticos”, estandarizando definiciones y procedimientos. 

Gracias a documentos como este, será mucho más fácil perseguir, castigar y colaborar en la detección de ciberdelincuentes y desinformación. Sin embargo, asegurar al 100% el origen de un ataque es relativamente complejo, y más cuando estamos hablando de ataques estatales. Al establecer un modelo de sanción común a todos los Estados se podría facilitar la cooperación en la lucha contra la ciberdelincuencia.

La lucha contra la ciberdelincuencia y la desinformación tiene un gran impacto sobre todo en los ámbitos político, económico y de seguridad. Por un lado, las ciberamenazas suponen cada vez mayores riesgos, debido a una mayor sofisticación de sus ataques, lo que las sitúa a la cabeza de los mayores riesgos globales. Además, esto crea desconfianza a nivel internacional, por lo que hace las relaciones mucho más complicadas.

A nivel político, la desinformación puede implicar la desacreditación de líderes políticos, lo que supone un debilitamiento de las instituciones. Si juntamos la desinformación con los ciberataques, se pueden deslegitimar campañas y sistemas electorales, llegando incluso a romper la democracia de un país. De cara a la visión internacional de un Estado que sufre este tipo de ciberdelincuencia, la desconfianza puede llegar a suponer problemas incluso a nivel económico. La transparencia decae y las redes sociales son el mando de la opinión pública. Así, los gobiernos aprovechan estos momentos para aumentar la vigilancia y restringir la libertad de expresión. Se desacreditan líderes y partidos políticos, se genera confusión en la ciudadanía, se desvía la atención, se favorecen determinadas narrativas y, al fin y al cabo, se polariza a la sociedad.

Esto también puede llevar a problemas a nivel económico y de seguridad. La falta de confianza de las empresas puede suponer una modificación en la intención de inversión en ese Estado. Si a esto le sumamos los posibles ataques cibernéticos que pueden sufren a través de ransomware y filtraciones de datos, la desconfianza está servida. Según Cybersecurity Ventures, el costo global de los delitos cibernéticos podría llegar hasta los 10,5 billones de dólares en 2025

Pero no solo a nivel político y económico estas cifras son preocupantes. El hecho de que la ciberdelincuencia suponga tal cantidad de dinero en pérdidas lleva aparejado su referente a nivel social. La pérdida y filtración de datos implica una gravísima vulneración a los derechos digitales como el derecho a la privacidad, a la libertad de expresión, a la protección de datos, al acceso a internet y a la seguridad cibernética, principalmente.

Por su parte, la desinformación también vulnera parte de estos derechos, así como el derecho a la información y el derecho a la igualdad y no discriminación. Todo esto puede poner en jaque a la seguridad nacional de todos los Estados, llevar a la desconfianza entre países y convertirse la base de un conflicto híbrido entre los mismos que lleven aparejados ataques cibernéticos con propaganda que desestabilice el otro país. Así, las guerras cibernéticas están a la orden del día.

La transformación digital ha supuesto un cambio en todos los sentidos. Hoy en día los usuarios están más expuestos que nunca a ser víctimas de cualquier tipo de delito cibernético, usemos o no las redes sociales. El ciberespacio permite cualquier forma de ataque que vulnere nuestros derechos, por lo que es muy fácil ser víctima de alguno de ellos. La desinformación, las Deep fakes y los ataques ransomware, entre otros, ponen en jaque a los Estados en su objetivo fundamental de proteger a sus ciudadanos y su seguridad.

Las tensiones globales han intensificado el uso del ciberespacio para objetivos estratégicos. La guerra cibernética no se limita a interrumpir servicios, sino que busca sembrar caos y neutralizar reacciones adversarias. La desestabilización de una sociedad supone poder manipularla al antojo de unos pocos, por lo que hay que ser cauto con el uso que hacemos del ciberespacio.

Al fin y al cabo, la ciberdelincuencia y la desinformación van de la mano y, en muchas ocasiones, no se pueden entender como fenómenos aislados. Para contrarrestarlos hay que actuar a nivel internacional, crear marcos legales a la altura y promover la cooperación. Si no se actúa, las bases de la democracia y de la seguridad nacional se van a ser puestas en peligro, lo que comprometerá los derechos de todos los individuos. Además, teniendo en cuenta que esto es una realidad y seguirá siéndolo durante mucho tiempo, es necesario que los propios ciudadanos se eduquen en ciberseguridad si no quieren ver vulnerados sus derechos.

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La facilidad de actuación por parte de los ciberdelincuentes supone una gran complejidad para atraparlos. Habrá que actuar en conjunto a nivel nacional e internacional para asegurar la seguridad nacional y la seguridad de los ciudadanos. No es un camino fácil, pero es la próxima meta a conseguir. Por lo tanto, sería interesante fomentar las alianzas internacionales para combatir el cibercrimen. Unificar las leyes sobre el cibercrimen así como sus penalizaciones y crear un estándar global es lo principal hoy en día. La ONU ya elaboró un proyecto, así como empresas como Google, IBM y Microsoft también crearon un proyecto de colaboración. 

Pero esto no es suficiente: si queremos que los ciudadanos no sean víctimas de cualquier tipo de ciberdelito o desinformación, es fundamental capacitarlos para ello. Invertir en alfabetización digital por parte de los gobiernos tiene que ser imprescindible en sus agendas. Así, las personas podrán aprender a identificar qué información no es veraz y cuándo alguien está intentando que sean víctimas de un ciberdelito.

Por todo esto, las democracias tienen que adoptar un enfoque proactivo para mitigar los riesgos de la manipulación informativa y los ciberataques. La ciberseguridad y la regulación de contenidos digitales son ahora pilares fundamentales para preservar la democracia. Los posibles daños que puede suponer ser víctima de desinformación o de un ciberdelito pueden ser catastróficos en muchos casos. Por ende, los gobiernos tienen que centrarse en la prevención mejorando tanto los sistemas como los servicios que ofrecen a sus ciudadanos.


Este artículo ha sido desarrollado por LISA Analysis Unit, la Unidad de Análisis de LISA Institute. Si tu organización necesita anticiparse a riesgos o amenazas, así como identificar oportunidades o tomar decisiones más informadas, solicita una reunión aquí.

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Las fuentes de energía como amenaza y oportunidad geopolítica en 2025

En un mundo en constante transformación, anticiparse a los desafíos y oportunidades del futuro es más importante que nunca. Por ello, LISA Analysis Unit, la Unidad especializada en Inteligencia y análisis de LISA Institute, presenta en abierto una exclusiva serie de análisis estratégicos prospectivos. En ellos se abordarán las principales temáticas que impactarán a nivel global y transversal en 2025 y que cualquier líder, directivo, gestor o analista debe anticipar, monitorizar y tener en cuenta a la hora de tomar decisiones.

El objetivo principal de esta iniciativa es ofrecer a profesionales, empresas, instituciones y organismos internacionales una visión estratégica de los temas clave que definirán el panorama global en el próximo año. Desde la geopolítica energética hasta las amenazas de la cibercriminalidad y la desinformación, esta serie de análisis profundizan en las tendencias emergentes, los actores relevantes y sus implicaciones para la política, la economía, la seguridad y la sociedad.

Con esta serie, LISA Analysis Unit refuerza su compromiso de democratizar el acceso a análisis de calidad, apoyando la toma de decisiones informadas y contribuyendo a un debate público más sólido, informado y fundamentado.


Las fuentes de energía como amenaza y oportunidad geopolítica en 2025

El sector energético ha sido uno de los mercados estratégicos más relevantes de las últimas décadas. Supone una parte fundamental para el bienestar de cualquier Estado, por lo que aquellos países que tengan mejores capacidades de producción y exportación se beneficiarán de una ventaja competitiva clave en la geopolítica actual.

El origen del panorama energético del siglo XXI se puede ubicar tras la Segunda Revolución Industrial (1850-1914). Este proceso histórico se caracterizó, entre otros aspectos, por la producción en serie como modelo de trabajo, mejoras tecnológicas, el aumento del comercio internacional, el uso de nuevos elementos, como el acero, el petróleo o la electricidad, y el aumento de las rivalidades entre las principales potencias mundiales por la obtención de estos nuevos recursos, competencia que escaló considerablemente tras la Segunda Guerra Mundial (1939-1945) y el inicio de la Guerra Fría (1945-1991). 

Esta rivalidad motivó la búsqueda de formas más económicas y eficientes de producción de energía, destacando durante gran parte de este marco temporal los combustibles fósiles y la energía nuclear para la obtención de electricidad. Debido a motivos ambientales y sociales, en las últimas décadas se han impulsado importantes políticas para el desarrollo y la transición a las energías renovables.

  • El petróleo es el principal combustible fósil y se ha convertido en el recurso energético más importante a nivel mundial. El motor de combustión interna fue la motivación inicial para el aumento del uso de este material, aunque ya se había trabajado con otros fines en la Edad Antigua y en la Edad Media. 

Las fuentes naturales de petróleo más relevantes se encuentran en Oriente Medio y América, aunque existen otras ubicaciones de las que se pueden extraer grandes cantidades de petróleo, como son Rusia, China y algunas zonas de África y del norte de Europa. Como aspecto negativo cuenta con su alta contribución al calentamiento global, lo que ha derivado en la investigación de las energías renovables como sustituto.

  • El gas natural es otro combustible fósil clave en la economía mundial que, además, cuenta con la ventaja de generar menos gases de efecto invernadero que el carbón o el petróleo. Es un recurso interesante que se plantea como elemento de transición entre los combustibles fósiles y las energías limpias.
  • El carbón, por su parte, fue el principal recurso utilizado durante la Primera Revolución Industrial (1760-1850). Sin embargo, sus altos niveles de contaminación y su menor eficiencia frente a otros recursos naturales como el gas y el petróleo han llevado a su desuso. La descarbonización se plantea como el principal objetivo energético de los próximos años.
  • El uso de la energía nuclear tiene origen en el descubrimiento de la fisión nuclear en 1938 por los químicos alemanes Otto Hahn y Fritz Strassmann. Este hallazgo fue aprovechado en el Proyecto Manhattan (1942-1946), dirigido por J. Robert Oppenheimer, con el que el ejército estadounidense consiguió desarrollar las bombas atómicas que fueron utilizadas en las ciudades japonesas de Hiroshima y Nagasaki. 

Posteriormente, en 1954 la Unión Soviética inauguraba en Obninsk la primera central nuclear comercial, dando así paso al uso de la energía nuclear como fuente de electricidad. A pesar del buen rendimiento ofrecido por las centrales nucleares en el plano energético y los avances en tecnología y seguridad de éstas, socialmente permanecen presentes los desastres de Chernóbil (1986) y Fukushima I (2011). Estos accidentes, unidos al debate sobre el tratamiento de los residuos nucleares y su relación con el sector militar, han creado la demanda por una parte de la sociedad del abandono de la energía nuclear. 

  • Las energías renovables han sido uno de los principales objetivos energéticos de las últimas décadas. La contaminación derivada del uso masivo de los combustibles fósiles y los riesgos percibidos social y políticamente por el empleo de la energía nuclear han impulsado la inversión en el desarrollo de tecnologías más limpias, destacando las fuentes eólicas, geotérmicas, hidráulicas y solar.
  • Uno de los avances más importantes de los últimos años es el uso del hidrógeno como combustible. Cuenta con las ventajas de ser un combustible limpio y fácil de almacenar y distribuir en diferentes estados. Sin embargo, aún presenta dificultades en su producción y un alto coste.
Principales yacimientos de petróleo y gas natural en el año 2021. Fuente: elordenmundial.com

En términos generales, podrían agruparse a los actores implicados en tres grupos diferenciados: los Estados, las empresas del sector energético y las organizaciones de control, regulación y estudio de los recursos energéticos.

1. La OPEP (y la OPEP +)

La OPEP, creada en el año 1962 y con sede en Viena, Austria, tiene la labor de coordinar las políticas petroleras de sus miembros y asegurar un suministro eficiente y económico a los consumidores de petróleo. Esta organización, formada por Venezuela, Qatar, Argelia, Irán, Iraq, Arabia Saudí y Kuwait, entre otros, provee de más del 40% de la producción mundial de petróleo y sus miembros controlan casi el 80% de las reservas mundiales conocidas de este recurso.

Aumentando el rango de producción se encuentra la OPEP+, a la que se incorporan países como Kazajistán, Rusia, México, Sudán y Azerbaiyán, abarcando en torno al 60% de la producción global de petróleo. Dentro de esta organización, se puede destacar la presencia de Arabia Saudí y Venezuela:

  • El país árabe encontró su primera reserva de petróleo en 1938, poco después de su proclamación como reino independiente (1932). Actualmente cuenta con el yacimiento de petróleo más grande del mundo, el campo de Ghawar, y el sector petrolero supone en torno al 40% de su PIB. La compañía nacional, Saudi Aramco, se posiciona como la mayor productora de petróleo, obteniendo unas ganancias en el año 2022 de 161.100 millones de dólares.
  • En el caso de Venezuela, la falta de inversión extranjera y el deterioro de la infraestructura local ha llevado a que el país no logre aprovechar las grandes posibilidades con las que cuenta gracias a sus enormes reservas naturales de petróleo y gas, las mayores reservas demostradas a nivel global. El Estado venezolano, que llegó a ser el tercer mayor productor del mundo, acusa las gestiones los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro que han perjudicado considerablemente las relaciones diplomáticas con muchos potenciales compradores y deteriorado sus capacidades de extracción de petróleo y gas.
Países miembros de la OPEP y OPEP+. Fuente: elordenmundial.com

2. Estados Unidos (Exxon Mobil, Chevron, NextEra Energy y Tesla)

Estados Unidos destaca por su capacidad de producción y exportación energética, sobre todo a los países de la Unión Europea. Cuenta con importantes reservas naturales de petróleo y, con motivo de la guerra de Ucrania, ha tomado medidas para aumentar considerablemente sus reservas de gas natural. Además, apuesta considerablemente por las energías renovables, especialmente en la energía solar y eólica. 

A nivel empresarial, Estados Unidos cuenta con grandes corporaciones como Exxon Mobil y Chevron, centradas en el gas y el petróleo, y NextEra Energy, como principal entidad inversora en el sector de las energías renovables. Otra conocida compañía interesada en las energías limpias en Tesla. La empresa cofundada por Elon Musk está especialmente involucrada en la instalación de plantas fotovoltaicas y en la investigación para alcanzar una mayor autonomía de sus coches eléctricos.

3. China (Asociación de Energía Nuclear de China)

Por su parte, China ha desarrollado, sobre todo en los últimos 30 años, un enorme crecimiento económico que la ha posicionado como el principal rival económico de Estados Unidos. Con una población superior a los 1.400 millones de habitantes, el país asiático tiene el objetivo principal de la descarbonización y busca potenciar sus capacidades eólicas y solares. Asimismo, ha apostado por la construcción de un gran número de centrales nucleares con las que se estima que en el 2030 superará a países como Francia y Estados Unidos

En este mismo ámbito, es importante señalar su proyecto de desarrollo de reactores modulares pequeños (SMR), trabajo impulsado por la Asociación de Energía Nuclear de China y el único de estas características aprobado por el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), el principal foro mundial intergubernamental de cooperación científica y técnica en la esfera nuclear.

4. Rusia (Gazprom)

La guerra de Ucrania no ha impedido que Rusia se mantenga como el principal exportador de gas natural del mundo. Además de contar con la sexta mayor reserva natural de petróleo, también produce y exporta otros materiales importantes como el carbón, el platino, el oro y el hierro. A pesar de las rivalidades con los países de la OTAN, cuenta con sólidas relaciones con otros países como son los miembros de los BRICS, Irán o Venezuela, fuertes aliados estratégicos que incluso han ayudado a Moscú a sobrevenir las sanciones occidentales. 

Gazprom se posiciona como la mayor empresa energética rusa, aunque en el 2023 presentó sus primeros datos financieros negativos desde el año 1999, pérdidas esencialmente relacionadas con la devaluación del rublo por las repercusiones de la invasión de Ucrania y con la bajada de en torno al 50% de las exportaciones de gas ruso a Europa.

5. Unión Europea

La Unión Europea cuenta con serias debilidades en el sector energético. Las reservas naturales de gas y petróleo son escasas en comparación con sus necesidades, por lo que dependen inevitablemente de las importaciones. En cuanto a sus capacidades de producción de electricidad, existe una amplia diversificación de métodos de obtención, tratando de potenciar las energías renovables

Por otra parte, desde hace años se están tomando políticas para el abandono de la energía nuclear europea, iniciativa liderada por países como España, Alemania, Italia o Lituania, que puede aumentar la vulnerabilidad de la UE en materia energética si no se consigue compensar la producción y seguridad que ofrece la energía nuclear.

Países con mayores reservas de petróleo en el año 2020. Fuente: elordenmundial.com

La predicción de los resultados de las tendencias y la adaptación a los cambios son algunas de las habilidades más requeridas por las empresas y los gobiernos. En el sector energético se presentan una serie de cambios que podrían modificar los equilibrios de poder existentes hoy en día:

1. Transición energética

Más de 100 países se comprometieron a en la Cumbre del clima del año 2023 (COP28) realizada en Dubái a duplicar la eficiencia energética para el año 2030. El compromiso, que contó con las ausencias de Rusia, China e India, es un paso más para la reducción de la emisión de los gases de efecto invernadero, así como para alcanzar el objetivo del abandono de los combustibles fósiles en el 2050

La Agencia Internacional de las Energías Renovables (IRENA), insiste en la necesidad de una mayor inversión en los países en vías de desarrollo. Existe una alta desigualdad en materia de desarrollo energético, mayoritariamente en países del hemisferio sur, lo que genera una mayor dependencia de estos países sobre aquellos que tienen las capacidades de producción y exportación energética, además de suponer un obstáculo para los objetivos medioambientales establecidos.

2. Conflictos geopolíticos

La geopolítica actual se encuentra en un momento de tensión. Existen múltiples conflictos abiertos, como la invasión de Ucrania o los múltiples frentes abiertos en Oriente Medio, así como otros que podrían escalar en el corto o medio plazo, como son las tensiones entre China y Taiwán, el apoyo militar de Corea del Norte a Rusia, los ataques entre Armenia y Azerbaiyán, o la inestabilidad de Georgia.

Estos eventos, unidos a la volatilidad de los gobiernos de algunas de las principales potencias, como son los casos de Estados Unidos, Alemania o Corea del Sur, crean un ambiente de inestabilidad e incertidumbre que obliga a crear alianzas y proteger los intereses propios o conjuntos de maneras más agresivas. Los conflictos geopolíticos influyen directamente en el mercado energético. Teniendo en cuenta además la contaminación derivada del uso del material militar y de la destrucción de la infraestructura energética de las zonas en las que se producen estos eventos.

Existe una carrera a contrarreloj entre las principales potencias por hacerse con la producción de otros materiales clave como el litio, el cobalto o el coltán, recursos muy importantes en la industria tecnológica.

China lleva años ampliando sus capacidades energéticas y ganando influencia tanto en Asia, como en África y América del Sur. Es en países estratégicos, como Bolivia, donde el principal Estado asiático ha dedicado grandes esfuerzos diplomáticos para asegurarse el control de recursos tan valiosos como el litio, material clave para la explotación de las baterías de los coches eléctricos.

En el continente africano también ha creado fuertes relaciones estratégicas, invirtiendo en países como Angola, República Democrática del Congo o Sudán, y desarrollando proyectos centrados las energías renovables provenientes de fuentes eólicas, fotovoltaicas e hidráulicas, así como la obtención de otros recursos importantes como el cobalto y el coltán.

Rusia también ha mantenido una importante presencia en África y Oriente Medio. Desde hace aproximadamente diez años, el país presidido por Vladimir Putin ha utilizado a la PMC Wagner, conocida tras la muerte de Yevgueni Prigozhin como Africa Corps, para influir en la política de países como Mali, Nigeria, Libia o República Centroafricana. A cambio de dar servicios de protección, Moscú se ha hecho con el acceso a las minas de estos países y ha cerrado múltiples contratos de construcción de infraestructuras. 

En el plano de Oriente Medio, Rusia está trabajando con Irán en la construcción de un corredor energético que sirva como enlace directo entre las dos potencias, proyecto liderado por la empresa Gazprom y en el que se estima un presupuesto de 40.000 millones de dólares. Este corredor energético cuenta con el apoyo de otros actores relevantes como China y Qatar, y se perfila como un fuerte desafío para la influencia de Estados Unidos en la región.

Los eventos catastróficos, como los conflictos armados a gran escala, las crisis económicas o los desastres naturales y epidemiológicos, pueden suponer un alto riesgo para el sector energético, pues los daños en este mercado afectarían directamente y de forma inmediata al resto de la economía global, por lo que es muy importante su regulación y el establecimiento de protocolos eficientes ante los desafíos que se plantean cada año.

3. Dependencias entre potencias

Como se ha comentado, la Unión Europea es uno de los actores más vulnerables en relación con el sector energético. No cuenta con la capacidad de producción suficiente y, por tanto, depende considerablemente de la compra a los países de la OPEP, a Estados Unidos y, anteriormente, a Rusia. De hecho, la dependencia energética de la UE ha aumentado en casi un 60% en los últimos 30 años.

En consecuencia a las sanciones impuestas a Moscú tras la invasión de Ucrania del año 2022, los países europeos tuvieron que buscar otros proveedores de gas natural y petróleo, teniendo que asumir un encarecimiento considerable de los precios.

Las constantes rivalidades entre China y Estados Unidos, las dos principales potencias económicas mundiales, también afectan al sector energético. Constantemente se imponen nuevos aranceles entre ambos países y se dificulta las actividades con recursos clave en la industria. Especialmente relevante es la dominancia china sobre las tierras raras, de las cuales se extraen materiales esenciales para la industria electrónica y de las energías renovables, y de las que controla el 90% de su procesamiento.

Países con mayor capacidad de generación de electricidad con origen nuclear en el año 2021. Fuente: elordenmundial.com

4. La carrera por el Ártico

Un nuevo punto de fricción es la competencia por los recursos del Ártico. Gracias al calentamiento global, Rusia, China, Estados Unidos, Canadá y los países nórdicos están desarrollando nuevas rutas a los materiales que alberga esta región, pues se estima que allí se encuentra el 25% del petróleo y gas natural no descubiertos, además de diamantes y grandes cantidades de diferentes metales como oro, plata, níquel, manganeso, estaño y platino

En el año 1996 se creó el Consejo Ártico (CA) con el objetivo de promover la cooperación entre los Estados árticos. Como explica el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades de España, el CA coordina los programas de desarrollo sostenible y disemina la información sobre sostenibilidad, investigación, educación, y otros aspectos relacionados con el Ártico en colaboración con las poblaciones indígenas y residentes que habitan en el Ártico.

Las recientes actividades militares rusas han supuesto una situación de tensión en las dinámicas de poder del Ártico y supone un nuevo reto para las intenciones de colaboración pacífica del resto de miembros del CA. Las ambiciones estratégicas de Moscú, que asumió la presidencia rotatoria del CA en 2021, crean momentos de inestabilidad en una zona que también cuenta con presencia militar de la OTAN.

La geopolítica del Ártico. Fuente: elordenmundial.com

Impacto y consecuencias: ¿Qué puede pasar?

La concienciación sobre los posibles efectos del cambio climático también está influyendo en las políticas de muchos países, que buscan disminuir notablemente las emisiones de CO2 y otros gases de efecto invernadero, así como limitar los efectos dañinos sobre las zonas geográficas explotadas para la extracción o producción de recursos.

Sin embargo, el mercado energético no deja de ser un sector estratégico altamente rentable, por lo que aquellos actores que cuenten con las mayores reservas buscarán mantener sus beneficios y difícilmente renunciarán a los métodos de producción de energía actuales sin que existan garantías de, al menos, conservar su posición dominante con el desarrollo de nuevas tecnologías.

A nivel económico, el desarrollo de las energías renovables puede suponer grandes beneficios. En primer lugar, la creación de nuevos empleos, sobre todo en las zonas en vías de desarrollo, influirá directamente en el aumento de la riqueza de las regiones que apuesten por estas tecnologías. Por otra parte, la reducción de las consecuencias del cambio climático, ocasionado parcialmente por la emisión de los gases de efecto invernadero, dará la oportunidad de invertir los recursos que en un principio estaban destinados a mitigar estos efectos en otros objetivos estratégicos.

La diversificación de los modelos energéticos también es una estrategia clave. Los países buscan disminuir el riesgo y la dependencia de un solo recurso dividiendo sus inversiones y reservas en varios de ellos, afrontando así de una manera mucho más eficiente las posibles problemáticas que puedan surgir en el futuro como consecuencia de eventos geopolíticos o de la escasez de un material en concreto.

En el plano corporativo, la seguridad es un aspecto de especial relevancia. Se están aumentando los esfuerzos en garantizar no solo la seguridad física de sus instalaciones de almacenaje energético, sino también toda la infraestructura digital. Las grandes empresas son un blanco recurrente a la hora de realizar ataques no militares entre potencias. Los miembros de la Unión Europea estudian como garantizar la seguridad de sus recursos, pues existen casos recientes de saboteos, como el de los gasoductos Nord Stream 1 y 2 en septiembre del año 2022 o el más reciente corte de cables submarinos de fibra óptica en el mar Báltico

Además, es importante mantener y fortalecer las relaciones diplomáticas con los países proveedores de recursos clave y así evitar situaciones de tensión. En este sentido, un ejemplo claro fue la confrontación diplomática ocasionada entre España y Argelia, su principal proveedor de gas natural, por las intenciones de Marruecos de anexionarse el Sáhara Occidental.

Conclusiones y oportunidades: ¿Qué podemos aprender o hacer?

En conclusión, la situación de inestabilidad global crea diversos retos en el plano energético que se deben tratar con cuidado por todos los actores implicados. El sector energético es clave para cualquier gobierno, pues es uno de los pilares para el correcto funcionamiento del Estado, por lo que deben emplearse todos los esfuerzos posibles en garantizar su seguridad en el tiempo, tanto a nivel gubernamental como en las empresas implicadas en el sector y en el desarrollo tecnológico de formas más eficientes de obtención de energía.

Las relaciones diplomáticas entre los países dominantes de este sector y los dependientes deben ser fluidas por el interés de ambos lados. Los conflictos armados suponen un alto riesgo y la búsqueda de soluciones a los mismos influirá de manera positiva en este mercado. Sin embargo, teniendo en cuenta la posibilidad de escalada de futuros conflictos, en los que además podrían participar varios de los principales actores del sector energético, es necesaria la creación de protocolos de actuación ante los diversos escenarios posibles, sobre todo para los países dependientes de la importación de recursos.

El sector energético se mantendrá como un factor relevante en la política internacional, centrándose el foco en la reducción del cambio climático y el desarrollo de nuevas tecnologías, lo que hace que las empresas deben estudiar cómo invertir en las energías renovables. En muchos países ya se ofrecen ventajas fiscales para las organizaciones que trabajen en este ámbito y se está aumentando la concienciación social de sus beneficios.

Por último, aunque la presencia de grandes potencias en países con una menor capacidad de actuación pueda suponer el desarrollo parcial de los últimos, no dejan de ser, en muchos casos, situaciones en las que el país más fuerte se aprovecha de un contexto de vulnerabilidad para hacerse con los recursos. Un ejemplo claro son las extracciones de cobalto y coltán de las minas centroafricanas. Estas acciones pueden fomentar la desigualdad en países con mayores niveles de pobreza y la actuación de grupos paramilitares organizados que busquen sacar un beneficio haciéndose con las reservas naturales de estos recursos. El trabajo de la comunidad internacional será clave para la regulación de estos procesos de extracción y la seguridad de sus poblaciones.


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Estados Unidos vs China: sorpasso o contención del gigante asiático en 2025

En un mundo en constante transformación, anticiparse a los desafíos y oportunidades del futuro es más importante que nunca. Por ello, LISA Analysis Unit, la Unidad especializada en Inteligencia y análisis de LISA Institute, presenta en abierto una exclusiva serie de análisis estratégicos prospectivos. En ellos se abordarán las principales temáticas que impactarán a nivel global y transversal en 2025 y que cualquier líder, directivo, gestor o analista debe anticipar, monitorizar y tener en cuenta a la hora de tomar decisiones.

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Estados Unidos vs China: ¿sorpasso o contención del gigante asiático en 2025?

  • Relaciones antes de la creación de la República Popular China (RPC).
  • El comienzo de relaciones con la RPC y el comienzo de la rivalidad.

1.1. Relaciones antes de la creación de la República Popular China (RPC)

Las relaciones entre Estados Unidos y el antiguo Imperio Chino se remontan al siglo XVIII, cuando el barco Empress of China llegó al puerto de Cantón en 1784, marcando el inicio de un período conocido como el “viejo comercio chino”, en el que el comercio prosperó y generó grandes beneficios económicos para ambos.

Sin embargo, la derrota de la Dinastía Qing en las guerras del Opio da comienzo al “siglo de la humillación” (1839-1949), donde China experimentó una fragmentación interna, fue atacada desde el exterior, tuvo que hacer importantes concesiones a las potencias extranjeras (entre ellas EE. UU.) y soportó una cruel ocupación por parte de los japoneses. Ejemplo de ello fue la firma del Tratado de Wangxia (1844) que otorgaba a los estadounidenses privilegios como el estatus de nación más favorecida, la extraterritorialidad de sus ciudadanos y acceso comercial a varios puertos chinos. Estados Unidos, aunque menos agresivo que las potencias europeas (como Reino Unido), aprovechó la situación para expandir su influencia comercial y cultural en un periodo en el que China pasó a ser un país semicolonial, debilitado y dividido.

Con la entrada americana en la Segunda Guerra Mundial, las relaciones mejoraron, ya que China fue vista como un aliado estratégico clave contra las potencias del Eje (especialmente Japón), firmándose el Tratado de 1943, mediante el cual Estados Unidos eliminaba la extraterritorialidad de sus ciudadanos en China. Esta medida marcó el fin de una etapa en la que potencias extranjeras, incluida Estados Unidos, contribuyeron al debilitamiento y menoscabo de la soberanía china.

Tras el conflicto, la República de China (dirigida por el Kuomintang, único gobierno que reconocía EE. UU. a pesar de la división interna) obtuvo un escaño en el Consejo de Seguridad de la ONU, consolidando su posición en el orden internacional. Todo esto sucedía en medio de la Guerra Civil China (la segunda etapa, ya que se detiene en la Segunda Guerra sino-japonesa para hacer frente al invasor), que acaba en 1949 con la victoria comunista y la fundación de la RPC. Con ello, la dinámica de las relaciones cambió radicalmente, ya que Estados Unidos adoptó una política de distanciamiento, negándose a reconocer a la RPC y respaldando al Kuomintang como el legítimo representante del pueblo chino durante gran parte de la Guerra Fría.

1.2. El comienzo de relaciones con la RPC y el comienzo de la rivalidad

Como potencia líder del bloque occidental en plena Guerra Fría, Estados Unidos enfrentaba a dos grandes adversarios en el mundo comunista: China y la Unión Soviética, sin embargo, las relaciones entre Pekín y Moscú se habían ido deteriorando progresivamente desde la década de 1950 hasta llegar a un punto en el que estos países se enzarzaron en un conflicto fronterizo armado que causó decenas de muertos en ambos bandos en marzo de 1969. Entonces, Nixon vio entonces la oportunidad de sacar provecho de esta brecha en el campo comunista: “el enemigo de mi enemigo, es mi amigo”. Nixon y Mao buscaban lo mismo: contrarrestar a la Unión Soviética en plena Guerra Fría

En este contexto, EE. UU. inicia contactos estratégicos con la RPC, facilitando su reconocimiento internacional. En 1971 la Asamblea General de Naciones Unidas reconoció a la RPC como el único representante legítimo de China, lo que resultó en la expulsión de Taiwán de la organización. Este cambio culminó con la histórica visita del presidente Richard Nixon a China en 1972, marcando un punto de inflexión en las relaciones bilaterales, emitiéndose el Comunicado de Shanghái, donde ambos países se comprometieron a trabajar hacia la plena normalización de sus relaciones diplomáticas, que se ratificaron en 1979 en el comunicado conjunto sobre el establecimiento de relaciones diplomáticas. Aunque el reconocimiento estadounidense fue transferido de Taipéi hacia Pekín, Estados Unidos firma el Acta de Relaciones con Taiwán, mediante el que se comprometía a garantizar su seguridad, además de apoyar su desarrollo económico y político.

Hacia finales del siglo XX y con la apertura económica de China bajo Deng Xiaoping y su integración en el sistema global, Estados Unidos apoyó el ingreso de China a la Organización Mundial, sentando las bases para el auge económico chino. Aunque persistieron tensiones, (Masacre de Tiananmén y Taiwán) esta cooperación económica estableció una interdependencia que, aunque beneficiosa, sentó las bases para las rivalidades actuales. Sin embargo, hacia el final del mandato de Obama, la percepción cambió: las crecientes ambiciones territoriales de China y su represión interna bajo Xi Jinping alarmaron a los observadores estadounidenses

Desde entonces, la estrategia estadounidense ha estado marcada por el intento de contener, de una manera u otra, el ascenso económico y militar chino. Estas tensiones se hicieron especialmente visibles con la fuerte escalada de restricciones comerciales con Estados Unidos a partir de 2018, dando lugar a un proceso de desacoplamiento entre ambas potencias.

El estallido de la pandemia en 2020 y la reciente guerra en Ucrania han acelerado esta tendencia de desacoplamiento, dando lugar a un entorno internacional más complejo y disputado donde tanto Estados Unidos como China tienen ambiciones hegemónicas y compiten entre sí por el poder mundial en tres esferas económicas principalmente: comercial, tecnológica y financiera.

La rivalidad entre Estados Unidos y China, que se ha intensificado durante las últimas décadas, ha transformado profundamente las dinámicas de poder global. Lo que comenzó como una relación pragmática basada en la cooperación económica y comercial, ha evolucionado hacia una competición estratégica que abarca los ámbitos político, militar, tecnológico y económico. Hasta 2024, esta rivalidad se ha convertido en el eje central de las relaciones internacionales, con implicaciones profundas para el orden mundial establecido.

  • China y el Partido Comunista Chino (PCCh).
  • Estados Unidos.
  • Unión Europea.

2.1. China y el Partido Comunista Chino (PCCh)

La estrategia y los objetivos del país, dictados por el Partido Comunista Chino (PCCh) en el XIV Plan Quinquenal y en los Objetivos para el año 2035, abarcan múltiples dimensiones, incluyendo el desarrollo económico, la innovación tecnológica, la sostenibilidad medioambiental y el fortalecimiento de la seguridad nacional, todo ello enmarcado en la búsqueda de la modernización socialista adaptada a las características del sistema político chino. Para el centenario de la República Popular (en el año 2049), el objetivo es que China haya ascendido al rango de potencia global en todos los aspectos.

Frente a la desaceleración económica que vive el país, China aspira a mantener un crecimiento estable y de alta calidad, desplazando el énfasis de la velocidad hacia la sostenibilidad y la eficiencia. Xi busca una autosuficiencia que le permita contrarrestar cualquier intento de Washington de desacoplar la economía china de la americana o de utilizar el control norteamericano del sistema financiero global para bloquear el ascenso del gigante asiático. Esto se refleja en la “economía de doble circulación”, estrategia que busca reorientar la economía nacional favoreciendo el consumo interno y la autosuficiencia tecnológica (circulación interna) a la vez que permanecen abiertos al comercio y a la inversión internacional (circulación externa), impulsando los lazos económicos mediante iniciativas como la Franja y la Ruta. Para 2035, el país se propone duplicar su Producto Interior Bruto (PIB) de 2020. Esto se acompañará de una expansión de la clase media, un aumento del consumo interno y una reducción de las desigualdades regionales y sociales.

La innovación tecnológica es otro pilar fundamental de la visión a largo plazo de China, ya que puede aumentar el poder económico, las capacidades militares o la influencia política. China pretende consolidarse como líder global en sectores estratégicos como inteligencia artificial, biotecnología, computación cuántica, robótica y energías renovables. El país debe dominar en todas las áreas innovadoras, incluida la inteligencia artificial, antes de 2035, y pretende completar su programa de modernización militar en 2027, siete años antes del calendario anteriormente previsto. Esta modernización de sus fuerzas armadas (el Ejército de Liberación Popular, la Policía Armada del Pueblo, de carácter paramilitar, y la Milicia) está centrada en el desarrollo de capacidades avanzadas en el ámbito marítimo, espacial y cibernético

En términos de estrategia militar, Xi promueve el “empleo de la fuerza militar en tiempos de paz”, que se centra en la demostración y ampliación de las capacidades militares para consolidar su influencia territorial, combinando esta táctica con progresos incrementales por debajo del umbral de guerra en “zonas grises” donde ejercer la coacción frente a reclamaciones rivales, especialmente en el Mar de China Meridional. Esta táctica disuasiva se centra en “ganar sin tener que luchar”. Este enfoque incluye también el desarrollo de capacidades avanzadas y alianzas pragmáticas, proyectando fortaleza y preparación global mientras redefine el entorno estratégico a su favor.

El “Sueño Chino”, articulado por Xi Jinping, encarna la visión estratégica del «Gran Rejuvenecimiento» de la nación, cuyo objetivo es restituir a China como actor central en el sistema internacional bajo el liderazgo del PCCh. Esta propuesta, presentada como una alternativa al «Sueño Americano», promueve el modelo de desarrollo chino como un contrapeso al liberalismo occidental, buscando redefinir el orden global en línea con los intereses estratégicos de Pekín.

China utiliza como eje retórico su postura antiimperialista y postcolonial para posicionarse como líder del sur global, presentándose como defensor de los países en desarrollo. A través de iniciativas como la Iniciativa de la Franja y la Ruta, la diplomacia cultural y el comercio, Pekín busca consolidar alianzas estratégicas y aglutinar a potencias emergentes como los BRICS, promoviendo una reversión de las estructuras de hegemonía que han dominado desde el final de la Segunda Guerra Mundial.

2.2. Estados Unidos

Desde la Administración Obama hasta la de Biden, la estrategia norteamericana ha estado basada en la contención, de una manera más modesta o más intensa, del gigante asiático. La estrategia de la administración Obama hacia China, delineada en las Estrategias de Seguridad Nacional de 2010 y 2015, se basó en un enfoque dual de compromiso estratégico (engagement) y contención regulada. Por un lado, buscaba integrar a China en el orden internacional basado en normas, fomentando su participación en foros multilaterales, al tiempo que promovía la cooperación en desafíos globales como el cambio climático, la no proliferación nuclear y la estabilidad económica.

Por otro lado, reconocía el ascenso de China como un desafío estratégico y priorizó medidas para contrarrestar su influencia en áreas críticas, como la defensa de los derechos humanos, la libertad de navegación en el Mar de China Meridional (FONOP) y la lucha contra las prácticas comerciales desleales. El Pivot to Asia, pieza clave de esta estrategia, fortaleció alianzas regionales y aumentó la presencia militar estadounidense en el Indo-Pacífico y respaldó iniciativas económicas como el Acuerdo Transpacífico (TPP) para limitar la influencia económica china. A través de este enfoque, Obama buscó equilibrar la cooperación con la contención, promoviendo una competencia regulada que protegiera los intereses estratégicos de Estados Unidos sin escalar hacia una confrontación directa.

Con la llegada de la Primera Administración Trump, se adopta una política más confrontacional hacia China (anti-engagement). La estrategia de Trump estaba fundamentada en una visión transaccional de la política exterior (caracterizado por el pragmatismo a corto plazo, priorizando beneficios concretos y tangibles) y priorizaba los intereses estadounidenses (America First), rechazando compromisos multilaterales, argumentando que la globalización no había beneficiado a la clase media estadounidense, sino que había acelerado su declive. Subrayando esta perspectiva, sus estrategias de seguridad nacional de 2017 y de defensa nacional de 2018, declararon que el enfoque tradicional hacia China había fracasado, afirmando que era necesario contrarrestar su ascenso. 

El enfoque de Trump hacia China incluyó una serie de acciones clave destinadas a contener su creciente influencia. En el ámbito económico, desencadenó una guerra comercial sin precedentes contra China, imponiendo aranceles sobre más de 360.000 millones de dólares en bienes chinos con el objetivo corregir el déficit comercial, proteger industrias estadounidenses estratégicas y abordar prácticas comerciales consideradas desleales, como el robo de propiedad intelectual, la transferencia forzada de tecnología y el subsidio estatal masivo a empresas chinas.

Además, presionó para que las empresas estadounidenses repatriaran sus cadenas de suministro desde China, promoviendo una política de desacoplamiento económico parcial. En el ámbito tecnológico, estableció medidas para frenar el avance de China en sectores sensibles como las telecomunicaciones y la inteligencia artificial, implementando prohibiciones y restricciones contra empresas como Huawei y ZTE, bloqueando adquisiciones de compañías estadounidenses por parte de entidades chinas bajo la ley CFIUS y restringiendo la exportación de tecnología avanzada, como semiconductores y software.

En el ámbito militar, Trump reforzó la presencia estadounidense en el Indo-Pacífico para contrarrestar la creciente militarización china en el Mar de China Meridional. Esto incluyó patrullas de libertad de navegación cerca de las islas artificiales construidas por China, un incremento en los ejercicios militares conjuntos con aliados regionales como Japón, Corea del Sur y Australia, y la venta de armas avanzadas a Taiwán, desafiando la política de “Una sola China”.

Paralelamente, priorizó la creación de contrapesos regionales mediante el fortalecimiento de alianzas clave. El Cuadrilateral Security Dialogue (QUAD) adquirió mayor relevancia como un foro para coordinar estrategias entre Estados Unidos, Japón, India y Australia, mientras que las relaciones bilaterales con aliados como Filipinas y Corea del Sur se reforzaron con el objetivo de contener la influencia china. No obstante, el rechazo al Acuerdo Transpacífico de Cooperación Económica (TPP) debilitó la capacidad de Estados Unidos para liderar la integración económica en Asia, limitando el alcance de su influencia en la región.

El documento Enfoque estratégico de los Estados Unidos hacia la RPC de 2020 consolidó la estrategia de la administración Trump, adoptando una visión integral basada en tres pilares principales: competencia estratégica, contención activa y cooperación selectiva. Por un lado, reconocía a China como el principal competidor global y ajustaba las políticas internas y externas para enfrentar este desafío. Por otro, buscaba incrementar la presión económica, diplomática y militar para limitar el crecimiento de su influencia global. Finalmente, estableció que la cooperación con China debía ser limitada y condicionada, centrada únicamente en áreas de interés mutuo, como la desnuclearización de Corea del Norte y la gestión de la pandemia de COVID-19.

El enfoque de Trump recibió críticas por su naturaleza unilateral y transaccional, que debilitó la cooperación con aliados tradicionales y la participación en organizaciones multilaterales. Sin embargo, marcó un punto de inflexión en la relación bilateral, sentando las bases para una política de competencia más intensa entre Estados Unidos y China. Este cambio de paradigma dejó un panorama internacional más polarizado, con un desacoplamiento económico parcial en marcha y una creciente rivalidad en todos los ámbitos estratégicos. La política de Trump hacia China definió el inicio de una nueva era de confrontación abierta entre ambas potencias, un legado que continuaría moldeando las dinámicas internacionales en administraciones posteriores.

Desde que Biden asumió la presidencia el 20 de enero de 2021, continuó e incluso reforzó algunos aspectos de la política de Trump con respecto a China, aunque con diferencias, ya que adoptó un enfoque más multilateral y diplomático, centrado en la contención efectiva, fortaleciendo alianzas clave como la OTAN, el Quad y la ASEAN, y promoviendo iniciativas como el AUKUS, centrada en la transferencia de tecnología avanzada, incluidos submarinos nucleares, para contrarrestar el fortalecimiento militar chino en la región, y el PGII, diseñado como una alternativa a la Nueva Ruta de la Seda china, para aumentar la inversión en infraestructura en mercados emergentes. Económicamente, Biden mantuvo los aranceles, pero promovió el desacoplamiento selectivo de cadenas de suministro, diversificándolas hacia otros mercados. En el ámbito militar, reafirmó el compromiso con la libertad de navegación, pero optó por una disuasión moderada y diplomática, evitando la confrontación directa y utilizando diálogos estratégicos para manejar las tensiones con China.

2.3. Unión Europea

Europa enfrenta un desafío significativo para encontrar un papel coherente y efectivo en el contexto del creciente enfrentamiento entre China y Estados Unidos, dos potencias cuya rivalidad marca la dinámica geopolítica del siglo XXI. Europa se encuentra en una posición de dependencia estratégica frente a ambos actores, lo que complica su capacidad de actuar con autonomía y definir una estrategia robusta en el marco de esta competencia global.

La relación entre la Unión Europea (UE) y China ha estado marcada por un creciente desequilibrio en los últimos años. Mientras que China es percibida como un socio estratégico de gran relevancia para la UE debido a su papel crucial en sectores económicos y tecnológicos, Europa no ocupa la misma posición en las prioridades de política exterior de Pekín. Este desbalance se debe, en parte, a la inclinación de la UE hacia el multilateralismo y la promoción de valores democráticos, en contraste con la preferencia de China por una política de relaciones bilaterales y su propio modelo de multilateralismo, que busca priorizar la influencia de Pekín en el sistema internacional.

Desde 2021, la relación entre la UE y China ha sufrido un notable deterioro como resultado de una serie de tensiones acumuladas. Entre los factores más destacados se encuentran las contramedidas de Pekín ante las sanciones europeas por violaciones de derechos humanos en Xinjiang, las medidas coercitivas contra Lituania por su acercamiento a Taiwán, el respaldo chino a Rusia tras la invasión de Ucrania, y los ataques cibernéticos atribuidos a actores chinos contra infraestructuras de la UE. Estos acontecimientos han socavado la percepción de confianza mutua y han incrementado la presión para redefinir los términos de la relación.

En respuesta, la UE ha intentado mantener una estrategia de “de-risking”, que busca mitigar los riesgos asociados a su dependencia de China sin adoptar una postura de desacoplamiento total. Este enfoque, articulado en gran medida por la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, tiene dos dimensiones principales: el uso de instrumentos diplomáticos para gestionar las tensiones y la implementación de medidas económicas para diversificar las cadenas de suministro y proteger sectores estratégicos. Sin embargo, la efectividad de esta estrategia se ve limitada por la falta de consenso interno en la UE, donde los Estados miembros mantienen posiciones divergentes sobre cómo abordar la relación con Pekín, oscilando entre el pragmatismo económico y la preocupación por los valores democráticos.

Además, la dependencia europea del hardware tecnológico de Asia Oriental, incluida China, y del software estadounidense, representa un obstáculo significativo para su autonomía estratégica. La explotación de estas dependencias por parte de actores externos podría limitar la capacidad de Europa para actuar como un actor independiente en el escenario internacional. Además, la creciente rivalidad tecnológica entre Estados Unidos y China amenaza con fragmentar aún más el orden global, lo que podría tener repercusiones negativas para la UE, dado su interés en preservar un sistema internacional basado en normas y cooperación multilateral. 

A pesar de estas limitaciones, Europa tiene un margen de acción importante si logra consolidar una postura unificada y aprovechar su peso como el mayor bloque comercial del mundo. Su papel como actor intermedio podría ser clave para reducir las tensiones globales, promoviendo una narrativa que fomente la cooperación y el diálogo frente a la confrontación. Sin embargo, para desempeñar este papel, la UE debe superar sus divisiones internas y definir una estrategia coherente que integre tanto sus intereses económicos como sus valores fundamentales.

  • La estrategia estadounidense en 2025: contención efectiva o confrontación directa.
  • Escalada o distensión en el Indo-Pacífico.
  • Competencia en IA, semiconductores y 5G.

3.1. La estrategia estadounidense en 2025: contención efectiva o confrontación directa

Con la llegada de una Segunda Administración Trump en 2025, se presentan desafíos significativos en la relación entre Estados Unidos y China, marcados por una estrategia que oscila entre la contención efectiva y la confrontación directa. Según el Informe Project 2025 de la Heritage Foundation (think tank afín al Partido Republicano), la administración Trump buscará redefinir las prioridades estratégicas estadounidenses con un enfoque centrado en la seguridad nacional y la rivalidad con China. Este informe revela una dicotomía estratégica significativa: por un lado, la necesidad de garantizar la hegemonía de Estados Unidos frente al ascenso económico y militar de China, y por otro, la dificultad de implementar políticas que no solo frenen este ascenso, sino que también aseguren una paz duradera sin comprometer los intereses nacionales de EE. UU. 

En un escenario cercano, es probable que la política estadounidense combine elementos de confrontación directa, alineados con las propuestas de Heritage, enfocándose en una disuasión firme y en la proyección de poder militar para contrarrestar la expansión china, y de contención efectiva, especialmente en términos de cooperación con aliados regionales y presión económica sobre Pekín. Trump ha prometido imponer aranceles aún más elevados, del 60% o más, a las exportaciones chinas como un esfuerzo para reducir la dependencia económica en sectores estratégicos como los semiconductores y las tierras raras, y fortalecer la autosuficiencia industrial de Estados Unidos (nacionalismo económico). Además, es probable que este enfoque amplifique las restricciones tecnológicas, con medidas adicionales para limitar el acceso de China a innovaciones estadounidenses en inteligencia artificial, computación cuántica y telecomunicaciones.

El futuro de las relaciones dependerá de la capacidad de la administración Trump, al retomar el poder, para equilibrar adecuadamente las dimensiones de la diplomacia, la defensa y la economía, en un contexto internacional cada vez más fragmentado y multipolar. Este panorama plantea interrogantes sobre la sostenibilidad de una estrategia que, aunque ambiciosa, podría agravar las tensiones globales si no se maneja con prudencia y coordinación multilateral.

3.2. Escalada o distensión en el Indo-Pacífico

La región del Indo-Pacífico se ha consolidado como el epicentro de la competencia estratégica entre China y Estados Unidos, donde intereses económicos, geopolíticos y militares convergen en una dinámica de tensión creciente. Los principales focos de conflicto incluyen el mar de China Meridional, el mar de China Oriental, el estrecho de Taiwán y la península de Corea, territorios marcados por disputas territoriales y rivalidades estratégicas. Ninguna de las dos partes desea un conflicto militar abierto, pero las tensiones han ido escalando y ninguna ha dejado de aumentar sus capacidades ofensivas, mostrando visiblemente su potencia militar y operando de forma cada vez más próxima. 

China reclama la soberanía sobre casi todo el mar de China Meridional (alrededor del 90%, incluidas islas y arrecifes disputados por Filipinas, Vietnam, Malasia y Brunéi) rica en recursos y crucial para el comercio marítimo. Pekín ha adoptado una postura más agresiva en sus reivindicaciones marítimas, ampliando sus reclamaciones y militarizando la región mediante la transformación de arrecifes en islas artificiales con infraestructura militar avanzada, reforzando su capacidad de vigilancia y defensa.

Además, en el mar Oriental de China, China y Japón mantienen una disputa por las islas Diaoyu/Senkaku y donde, desde 2010, las tensiones se han intensificado llevando a Pekín a adoptar una postura más firme y a incrementar su actividad marítima en la zona. En enero de 2021, China aprobó una Ley de la Guardia Costera, que le permite utilizar armamento allí donde los derechos soberanos o la jurisdicción china se hayan infringido o estén amenazados. 

Taiwán es para Pekín el objetivo más preciado y pretende una victoria en el reestablecimiento del control sobre uno de los territorios de la “Gran China” (a poder ser, sin intervención militar, pero con la espada de Damocles permanente de no excluirla), lo que permitiría a Xi forzar la reunificación con la isla antes de abandonar el poder, y de esta manera entrar en el panteón del PCCh al mismo nivel que Mao Zedong. Hay que tener en cuenta, junto al valor patriótico y estratégico de Taiwán, el control que sus empresas ejercen a nivel mundial (en particular, TSMC, la Taiwan Semiconductor Manufacturing Company Limited) en la producción de semiconductores, y su potencia tecnológica e industrial. 

Aunque China evita hablar de guerra, la posibilidad de una confrontación armada está sobre la mesa y más cuando en los últimos años se ha visto como el ELP ha escenificado combates con fuego real en la proximidad de la isla, patrullando con portaviones y buques de guerra a través del estrecho. Según los expertos Pekín tiene varias alternativas militares para conseguir el control de la isla en los que se concluye que el ELP podría destruir con rapidez las principales infraestructuras taiwanesas, bloquear sus importaciones de petróleo y cortar su acceso a internet, así como mantener el asedio de forma indefinida. Para otros expertos, las posibilidades de Pekín de salir triunfante de una invasión por el estrecho son hoy todavía escasas. Sin embargo, en lo que coinciden los analistas es que todo depende, en última instancia, de la voluntad de Estados Unidos de apoyar a Taiwán.

Con Donald Trump a la cabeza del «águila calva», el enfoque estratégico estadounidense con respecto a la isla podría adoptar un carácter más transaccional y menos predecible. Durante su primer mandato, Trump dejó entrever una disposición a tratar temas estratégicos como Taiwán en términos de negociación, sugiriendo que el apoyo a la isla podría estar condicionado a concesiones por parte de China en otros frentes, como el comercio o la seguridad regional. Este enfoque podría generar incertidumbre tanto en Taipéi como en Pekín, ya que alteraría el tradicional compromiso estadounidense de defender la isla como parte de su estrategia de contención en el Indo-Pacífico.

La administración Trump, marcada por un estilo de liderazgo impulsivo y una política exterior menos institucional, podría percibir la defensa de Taiwán no como un interés vital en sí mismo, sino como una moneda de cambio en una relación más amplia con China. Esto podría debilitar la percepción de disuasión en Pekín y aumentar los riesgos de un cálculo erróneo por parte de Xi Jinping. Al mismo tiempo, podría erosionar la confianza de Taiwán en el respaldo de su principal aliado, lo que afectaría tanto su posición interna como su resistencia frente a la presión china.

Bajo Trump, la relación con Taiwán también podría fluctuar en función de las prioridades inmediatas de su política exterior. Aunque durante su mandato se tomaron medidas para fortalecer los lazos con la isla, como la venta de armas y el aumento de contactos diplomáticos, estas acciones parecían ser más un instrumento para presionar a Pekín que un compromiso estratégico a largo plazo. Este enfoque podría introducir vulnerabilidades en la relación, dejando a Taiwán en una posición más incierta frente a una posible agresión china.

Sin embargo, en la “era del desorden” todo es posible y para conseguir que la escalada de las tensiones no llegue a la guerra abierta serían necesarias una serie de condiciones no fáciles de aceptar. Los Estados Unidos tendrían que asumir que la primacía militar de la que ha gozado durante un largo periodo va a ser imposible de recuperar, considerando el alcance del armamento chino. Por su parte, Pekín tendría que reconocer que la presencia militar norteamericana en la región no va a desaparecer, que sus operaciones navales continuarán, y que la red de alianzas tejida desde Washington va a significar una realidad geopolítica permanente.

3.3. Competencia en IA, semiconductores y 5G.

La competencia entre Estados Unidos y China en inteligencia artificial (IA), semiconductores y la tecnología 5G representa el núcleo de su batalla tecnológica y estratégica, ya que estos sectores son fundamentales tanto para el desarrollo militar como para el progreso económico y la competitividad global. Estas áreas no solo definen la superioridad tecnológica, sino que también tienen implicaciones estratégicas para el poder económico y la seguridad nacional de ambas potencias.

Estados Unidos y China compiten para liderar el desarrollo y despliegue de algoritmos y tecnologías basadas en IA. China busca convertirse en el líder mundial en IA para 2035, tal como lo estipula su plan quinquenal y la estrategia del gobierno chino. Esto incluye la creación de sistemas de IA más sofisticados y eficientes para aplicaciones en áreas estratégicas, como defensa, ciberseguridad y control social. El enfoque chino está más orientado a la implementación y el despliegue de IA en lugar del desarrollo básico, confiando en la globalización y en la adquisición de tecnologías ya maduras. Por otro lado, Estados Unidos mantiene su posición de liderazgo en investigación y desarrollo básico, con empresas pioneras como OpenAI, Google y otras startups tecnológicas que impulsan algoritmos y sistemas de IA de vanguardia. Además, la infraestructura estadounidense incluye una relación sólida entre universidades y laboratorios de investigación que garantizan la innovación constante.

En semiconductores, China sigue siendo dependiente de la importación de chips más avanzados, lo que representa una debilidad estratégica considerable. Los semiconductores son el producto más crítico en la cadena tecnológica global y, a pesar de sus esfuerzos por reducir esta dependencia mediante políticas como “Made in China 2025”, China todavía no produce chips competitivos en todas las áreas tecnológicas.

Taiwán y Corea del Sur, con empresas como TSMC y Samsung, son líderes mundiales en la fabricación de chips avanzados. Por su parte, Estados Unidos ha impuesto sanciones severas para limitar el acceso de China a tecnologías clave y componentes necesarios para la producción avanzada de semiconductores. Esta medida incluye restricciones sobre exportaciones y acuerdos entre empresas estadounidenses y extranjeras que evitan el suministro de equipos cruciales. China ha respondido implementando su propia industria tecnológica y de semiconductores, con empresas como HiSilicon y SMIC, aunque aún está lejos de igualar a los fabricantes líderes internacionales.

En cuanto al 5G, el despliegue de esta tecnología también es un terreno de lucha significativa entre China y Estados Unidos. Huawei, el gigante chino de telecomunicaciones, representa un competidor formidable, habiendo desarrollado infraestructura y dispositivos 5G de alto rendimiento y a menor coste. No obstante, Estados Unidos, junto con aliados como el Reino Unido y Japón, ha implementado medidas para prohibir el uso de equipos Huawei, citando preocupaciones de seguridad nacional y espionaje tecnológico. Además, Estados Unidos ha impulsado la creación de alianzas tecnológicas a través del desarrollo de infraestructura 5G con empresas como Qualcomm y Ericsson, buscando establecer estándares y soluciones alternativas al equipo chino. El desarrollo y la distribución de tecnología 5G impactan no solo en la conectividad y la infraestructura digital, sino también en aplicaciones críticas para sectores estratégicos como la defensa, la logística y el control de infraestructuras críticas.

  • Política: cómo podrían cambiar las dinámicas de poder, diplomacia y gobernanza.
  • Economía: implicaciones en mercados, industrias o modelos económicos.
  • Sociedad: efectos en la calidad de vida, derechos y cohesión social.
  • Tecnología: rol de las innovaciones en el desarrollo del tema.
  • Seguridad: riesgos y amenazas en los ámbitos nacional, internacional o cibernético.

4.1. Política: cómo podrían cambiar las dinámicas de poder, diplomacia y gobernanza

El impacto del ascenso de China frente a Estados Unidos se define por un cambio estructural en las dinámicas de poder global y la posible reconfiguración del sistema internacional. La política global está experimentando un desplazamiento de la hegemonía occidental y del orden liberal-democrático del que Estados Unidos es garante, hacia un sistema (escasamente) multipolar donde China busca reposicionarse como el principal actor en Asia y, potencialmente, en el mundo. Esto no significa necesariamente el colapso total de Estados Unidos o Europa, sino una pérdida gradual de su hegemonía económica, política y cultural

Los dirigentes chinos están convencidos de que nos hallamos en el umbral de un cambio de época, un acontecimiento similar a lo que supuso en la historia la caída del Imperio romano, el fin de Constantinopla, o la derrota de Napoleón en Waterloo. Cuando una potencia emergente amenaza con desplazar a una potencia dominante, las tensiones estructurales entre ambas incrementan significativamente el riesgo de conflicto, tal como ocurrió entre Atenas y Esparta en la Antigua Grecia.

Este fenómeno es lo que Graham Allison denomina la “Trampa de Tucídides”, un concepto que presentó en un artículo de The Atlantic en 2015 y que desarrolló con mayor profundidad en su libro de 2017. A lo largo de la historia, se han identificado numerosos casos similares, y el paralelismo es evidente: de los dieciséis ejemplos que Allison expone, doce terminaron en conflicto armado, resolviendo la disputa de poder ya sea consolidando a la potencia dominante o permitiendo el ascenso de la aspirante a la hegemonía.

Sin embargo, a pesar de la competencia entre ambos países, Estados Unidos y China se necesitan mutuamente. Como consecuencia, el orden internacional tiene, a pesar de todo, un importante margen de estabilidad. Alan Greeley, en su libro “Thucydides” Other “Traps” concluye que Estados Unidos y China están destinados a una diplomacia difícil, pero no a la guerra. Defiende que “tanto Trump como Xi ven en la nación que el otro lidera como el principal obstáculo para lograr su ambición central” pero que si no llegan a un consenso sobre “una nueva forma de relaciones de poder” y “se conforman con las cosas como de costumbre, es probable que lleguemos a la historia (reiterando) como de costumbre, donde las probabilidades de guerra están en nuestra contra.” “Si los líderes de China y Estados Unidos no se desempeñan mejor que sus predecesores en la Grecia clásica o en Europa a principios del siglo XX, los historiadores del siglo XXI citarán a Tucídides para explicar la catástrofe que sigue”.

4.2. Economía: implicaciones en mercados, industrias o modelos económicos. 

La economía global enfrenta un dilema complejo en el que las dinámicas de interdependencia y el impulso hacia el desacoplamiento chocan frontalmente. Tanto Estados Unidos como China han intensificado sus esfuerzos para desacoplarse mutuamente, impulsados por factores estratégicos que buscan reducir la vulnerabilidad ante su principal rival. El grado de interconexión entre las economías de Estados Unidos, China y otros actores clave como la Unión Europea es notablemente profundo. China es el mayor exportador mundial y una pieza central en las cadenas de suministro globales, mientras que Estados Unidos sigue siendo el líder en innovación tecnológica y servicios financieros. La Unión Europea, y en particular economías como Alemania y Francia, dependen significativamente de China para bienes intermedios y productos manufacturados, al tiempo que exportan maquinaria avanzada y bienes de lujo al mercado chino. Esta relación simbiótica hace que un desacoplamiento total sea no solo costoso, sino posiblemente insostenible.

Además, la interconexión entre geopolítica, seguridad y economía añade una capa de complejidad. Las tensiones en temas como Taiwán, los derechos humanos y la guerra en Ucrania influyen directamente en las decisiones económicas, generando incertidumbre en los mercados y afectando la cooperación internacional. Las cadenas de suministro tecnológicas, por ejemplo, se han convertido en campos de batalla estratégicos, con restricciones estadounidenses sobre exportaciones de semiconductores a China, y con Pekín invirtiendo agresivamente en desarrollar autosuficiencia tecnológica. Estas acciones incrementan los costos para ambas partes, y sus repercusiones se extienden a terceros países que dependen de estas tecnologías.

El dilema global radica en que no existe una vía realista para deshacer esta interdependencia sin causar daños irreparables. Un desacoplamiento total podría desestabilizar los mercados financieros, interrumpir las cadenas de suministro y provocar una desaceleración económica global. Además, los costos políticos y sociales de una ruptura completa serían elevados, especialmente para países que no tienen la capacidad de reconfigurar rápidamente sus modelos económicos.

En este contexto, surge la necesidad de equilibrar las demandas de autonomía estratégica con la realidad de la interdependencia. Aunque el desacoplamiento parcial es posible en áreas específicas, como tecnología avanzada o sectores estratégicos, un desacoplamiento total es poco viable. Los actores globales tendrán que encontrar formas de gestionar esta interdependencia mientras reducen las vulnerabilidades, adoptando enfoques pragmáticos que prioricen la resiliencia sin renunciar completamente a la cooperación.

4.3. Sociedad: efectos en la calidad de vida, derechos y cohesión social

El impacto de la rivalidad sino-norteamericana en la sociedad global es profundo, con efectos diferenciados dependiendo del contexto político, económico y cultural de cada región. En términos socioeconómicos, las tensiones han contribuido a una mayor volatilidad en mercados esenciales, lo que agrava las desigualdades existentes. En las economías desarrolladas, el aumento en los costos de bienes de consumo debido a interrupciones en las cadenas de suministro ha afectado principalmente a los sectores de ingresos bajos y medios, mientras que en las economías emergentes, la dependencia de exportaciones hacia ambas potencias incrementa la vulnerabilidad de las comunidades trabajadoras frente a la deslocalización de industrias.

En el ámbito de derechos humanos, el control digital y la vigilancia masiva en China representan una evolución preocupante de las herramientas autoritarias, donde tecnologías avanzadas como la inteligencia artificial y el reconocimiento facial son utilizadas para monitorear y reprimir a minorías étnicas y políticas. Esta situación genera un precedente para otros regímenes autocráticos que podrían adoptar modelos similares, erosionando progresivamente los estándares internacionales de derechos humanos. Simultáneamente, en Occidente, medidas restrictivas justificadas bajo el paraguas de la seguridad nacional amenazan derechos fundamentales, como la privacidad y la libertad de expresión, revelando que las democracias tampoco son inmunes a la instrumentalización de la tecnología para fines de control.

En términos de cohesión social, las dinámicas de rivalidad exacerban las divisiones internas en ambos países. En Estados Unidos, la retórica anti-China ha reforzado sentimientos xenófobos y alimentado tensiones raciales, particularmente contra comunidades asiático-americanas, poniendo en evidencia fracturas sociales preexistentes. En China, el gobierno utiliza el nacionalismo como herramienta para consolidar su legitimidad, aunque esto implica la exclusión y la persecución de voces críticas, lo que refuerza un clima de polarización interna. A nivel global, la rivalidad ha polarizado a otros países, obligándolos a posicionarse geopolíticamente, lo que puede agravar las tensiones sociales y políticas dentro de los mismos.

4.4. Tecnología: rol de las innovaciones en el desarrollo del tema

Las innovaciones tecnológicas son el epicentro de la rivalidad entre China y Estados Unidos, redefiniendo no solo las economías de ambas potencias, sino también el equilibrio global de poder. Estados Unidos sigue liderando en áreas de investigación y desarrollo básico, gracias a su ecosistema de innovación compuesto por universidades, empresas tecnológicas y laboratorios avanzados. Este liderazgo se traduce en avances disruptivos en inteligencia artificial (IA), computación cuántica y semiconductores, todos ellos sectores estratégicos con implicaciones tanto económicas como militares.

China, consciente de su dependencia tecnológica, ha adoptado un enfoque sistemático para alcanzar la autosuficiencia en tecnologías críticas. Su estrategia combina una inversión masiva en investigación, la adquisición de empresas extranjeras y la creación de conglomerados nacionales como Huawei, que domina el mercado de telecomunicaciones. Aunque se enfrenta sanciones internacionales que limitan su acceso a tecnología avanzada, China ha mostrado resiliencia al desarrollar alternativas internas, como en la fabricación de semiconductores mediante empresas como SMIC.

El rol de la tecnología en esta competencia no se limita al ámbito económico; su impacto estratégico es igualmente relevante. La IA se utiliza como una herramienta dual: por un lado, para optimizar procesos económicos y logísticos, y por otro, para desarrollar capacidades militares avanzadas, como drones autónomos y sistemas de vigilancia global. Esta carrera tecnológica, sin regulaciones internacionales claras, no solo amplifica las tensiones, sino que también crea riesgos significativos de desestabilización global.

4.5. Seguridad: riesgos y amenazas en los ámbitos nacional, internacional o cibernético

La dimensión de seguridad de esta rivalidad es multifacética, afectando tanto a la estabilidad nacional como internacional. En el ámbito cibernético, la escalada de ciberataques entre ambas potencias pone en peligro infraestructuras críticas, como redes energéticas, sistemas financieros y comunicaciones. China, con una estrategia cibernética ofensiva basada en espionaje industrial y militar, busca debilitar la ventaja tecnológica de Estados Unidos, mientras que Washington refuerza sus capacidades defensivas e implementa sanciones para contener estas actividades.

A nivel internacional, el Indo-Pacífico es el escenario más visible de esta competencia estratégica. En el mar de China Meridional, las reclamaciones territoriales de Pekín, apoyadas por la militarización de islas artificiales, han desencadenado una respuesta coordinada de Estados Unidos y sus aliados. La formación de alianzas como AUKUS y el QUAD refuerza la capacidad disuasoria frente a una posible agresión china, pero también incrementa el riesgo de confrontaciones accidentales en una región altamente militarizada.

El estrecho de Taiwán representa el punto más crítico de riesgo. Las incursiones militares chinas y los ejercicios conjuntos de Estados Unidos con sus aliados han creado un entorno volátil donde cualquier malentendido podría escalar hacia un conflicto abierto. A nivel nacional, ambos países enfrentan el desafío de proteger sus infraestructuras críticas de ciberataques, mientras buscan equilibrar el desarrollo tecnológico con la gestión de riesgos asociados a la seguridad nacional.

En conjunto, la interconexión entre tecnología y seguridad refuerza la naturaleza integral de esta rivalidad, que no solo es económica o militar, sino que afecta directamente las estructuras de gobernanza global y la estabilidad a largo plazo.

  • Lecciones clave.
  • Oportunidades estratégicas.
  • Recomendaciones para la acción.

5.1. Lecciones clave

  • La rivalidad entre Estados Unidos y China no solo redefine el equilibrio de poder global, sino que también destaca la importancia de las dinámicas interdependientes en la economía y la tecnología. La competencia abarca dimensiones estratégicas, económicas, tecnológicas y sociales, afectando tanto al orden internacional como a la estabilidad regional.
  • La escalada en sectores clave como los semiconductores, la inteligencia artificial y las telecomunicaciones subraya la necesidad de fortalecer capacidades internas y fomentar colaboraciones internacionales en tecnologías críticas.
  • La polarización geopolítica actual enfatiza la relevancia de enfoques multilaterales para abordar desafíos comunes, evitando el riesgo de confrontaciones abiertas que podrían desestabilizar el sistema internacional.

5.2. Oportunidades estratégicas

  • Para gobiernos: Consolidar alianzas multilaterales que equilibren las relaciones de poder y promuevan normas internacionales claras en áreas sensibles como la tecnología y la ciberseguridad.
  • Para empresas: Identificar sectores clave donde las dinámicas de desacoplamiento ofrecen oportunidades para diversificar mercados y cadenas de suministro, especialmente en regiones emergentes.
  • Para instituciones: Fortalecer capacidades de análisis estratégico y resiliencia frente a las tensiones globales, integrando enfoques interdisciplinarios para prever y mitigar riesgos.

5.3. Recomendaciones para la acción

Para gobiernos:

  • Fomentar diálogos estratégicos entre potencias rivales para minimizar riesgos de malentendidos que podrían derivar en conflictos armados, especialmente en el Indo-Pacífico.
  • Establecer incentivos para la innovación tecnológica doméstica y la cooperación internacional en áreas estratégicas como la transición energética y la inteligencia artificial.
  • Reforzar alianzas regionales mediante acuerdos comerciales y de seguridad, priorizando estrategias que promuevan estabilidad y crecimiento sostenible.

Para empresas:

  • Diversificar las cadenas de suministro para reducir la dependencia de mercados de alto riesgo, fortaleciendo la resiliencia ante potenciales restricciones comerciales.
  • Implementar estrategias de ciberseguridad avanzadas para proteger activos clave en un entorno de creciente competitividad tecnológica.
  • Identificar oportunidades de colaboración con socios locales en mercados emergentes, aprovechando incentivos gubernamentales y las crecientes demandas tecnológicas.

Para instituciones:

  • Promover investigaciones que exploren soluciones innovadoras para gestionar la interdependencia económica sin comprometer la seguridad nacional ni los valores democráticos.
  • Crear plataformas de diálogo que fomenten la cooperación internacional en temas clave como el cambio climático, la ciberseguridad y la regulación tecnológica.
  • Desarrollar programas educativos que fortalezcan la comprensión de las dinámicas globales y las capacidades estratégicas de los futuros líderes.

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El rol de la OTSC en la lucha contra el terrorismo en Asia Central

Aparcada de los principales focos mediáticos, Asia Central se encuentra ante un complejo escenario de equilibrios geopolíticos regionales que, con especial énfasis en materia de integración y de seguridad, involucra a actores globales como Rusia, China, Turquía, Estados Unidos, la Unión Europea, Irán e India, entre otros. Roberto Mansilla Blanco, alumni del Máster Profesional de Analista de Inteligencia de LISA Institute, explica cómo esta región está afrontando retos estratégicos clave, desde la amenaza del terrorismo yihadista hasta las tensiones derivadas de conflictos internacionales.

La región observa con cierta inquietud los recientes acontecimientos en zonas próximas como Oriente Medio, así como en la política internacional. Destacan:

  • La caída del régimen de Bashar al Asad en Siria liderado por la aparición de un nuevo grupo yihadista (Hayat Tahrir al Sham, HTS).
  • Los efectos colaterales de la guerra híbrida entre Israel e Irán y los conflictos en Gaza y Líbano.
  • El retorno al poder por parte de los talibanes en Afganistán (2021).
  • Las repercusiones de la guerra ruso-ucraniana y las tensiones geopolíticas ruso-occidentales dentro del espacio euroasiático postsoviético.
  • El regreso de Donald Trump a la Casa Blanca (20 de enero de 2025).

Por otro lado, Asia Central ha experimentado en las últimas décadas la proliferación de movimientos islamistas radicales y células terroristas, algunos activos y otros eventualmente neutralizados o desaparecidos, con notable capacidad de desestabilización sociopolítica en los países centroasiáticos. El retorno del terrorismo se ha confirmado tras el atentado en Moscú en febrero pasado, atribuido a un nuevo actor, el Estado Islámico del Gran Khorasán (ISIS-K).

La posibilidad de reaparición del terrorismo en Asia Central coloca en el centro de atención la labor de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTCS). Este es un organismo de carácter militar creado en 2002 e impulsado por Rusia que ha tenido cierto protagonismo con intervenciones directas para la resolución de determinadas crisis regionales (protestas en Kazajistán de enero de 2022; conflicto de Nagorno Karabaj en 2023) entre otros.

El presente análisis se centrará en dos perspectivas específicas:

  1. Conocer la estructura y la efectividad de la OTCS como actor de seguridad y estabilidad en Asia Central, en particular ante las dinámicas geopolíticas y los conflictos existentes. Se analizará también el papel de otro organismo regional, la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), y sus relaciones con la OTCS.
  1. Identificar los principales grupos islamistas radicales y células terroristas existentes en la región como actores con capacidad desestabilizadora y de desafío a la capacidad operativa de la OTSC. También se atenderá el nuevo giro geopolítico que se observa en Asia Central.

¿Qué es la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC)?

Creada el 7 de octubre de 2002, la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) es una alianza militar impulsada por la Federación Rusa que incluye a otras cinco repúblicas ex soviéticas: Armenia (que pidió su salida del organismo en junio pasado, como se explicará más adelante), Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán y Tayikistán. Tiene además dos miembros observadoresSerbia e Irán, aspecto que le confiere una cierta capacidad de actuación fuera de las fronteras centroasiáticas.

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La OTSC tiene un precedente: el Tratado de Seguridad Colectiva (TSC) firmado por varios países ex soviéticos el 14 de mayo de 1992 y que ha servido de base para la posterior creación de su sucesora. 

En 1995, el TSC adoptó la doctrina de «seguridad colectiva» que le permitió una mayor coordinación organizativa creando el Consejo de Seguridad Colectiva (CSC) como órgano supremo de toma de decisiones compuesto por los jefes de gobierno de los países miembro y que cuenta con un Secretario General por un período de tres años. Desde 2023 este cargo lo ocupa el kazajo Imangali Nurgaliuly Tasmagambetov

El otro órgano de mayor nivel dentro de la OTSC es el Consejo de Ministros de Defensa (CMD), responsable de la coordinación en el campo de la defensa y la cooperación en industria militar. El CMD, establecido en Moscú, cuenta con un Estado Mayor Conjunto, así como un Comité Militar. Otros órganos de importancia son el Consejo de Ministros de Asuntos Exteriores (CMAE); el Comité de Secretarios del Consejo de Seguridad (CSCS); y el Consejo Permanente (CP) 

La toma de decisiones sobre seguridad colectiva se efectúa por consenso y con derecho a veto. La OTSC mantiene vigente el artículo 4 de la TSC en la que la alianza militar asegurará la defensa colectiva a sus miembros. El artículo 8 proporciona un marco legal para la coordinación de políticas y actividades entre los miembros con el objetivo de disminuir las potenciales tensiones.

El peso de Rusia dentro de la OTSC se reforzó en 2013, con el regreso de Vladímir Putin a la presidencia (anteriormente fue primer ministro entre 2008 y 2012) El Kremlin adoptó una nueva Doctrina de Seguridad Nacional que ejerció igualmente su influencia en el seno de la OTSC especialmente a la hora de configurar una especie de «esfera de contención» ante cualquier hipotética intromisión o agresión exterior. 

Por otro lado, la finalización de la International Security Assistance Force (ISAF) instaurada por la ONU y la OTAN en Afganistán causó preocupación en el seno de la OTSC. Esto ante la posibilidad de presentarse problemas de seguridad como la inestabilidad política regional, la expansión del islamismo yihadista,  el aumento del terrorismo y el aumento del tráfico de drogas a través de Asia Central. 

En 2013, Afganistán se unió como observador a la OTSC con la finalidad de recibir cooperación militar. El retorno al poder de los Talibanes en 2021 ante la definitiva retirada militar estadounidense deja en el aire la posibilidad de un ingreso afgano como miembro pleno. 

Con el foco en la seguridad regional y la necesidad de evitar una expansión del yihadismo salafista hacia esas células existentes en Asia Central, tanto Rusia como China han establecido redes de contactos con los talibanes (participación en el Foro Económico de San Petersburgo; aspiración para unirse a la OCS y los BRICS) que implican un reconocimiento tácito, aunque aún no formal, a su legitimidad de poder en Kabul. En octubre pasado, Moscú eliminó a los Talibanes de su lista de organizaciones terroristas.

Tensiones y conflictos internos de la OTSC

Por otro lado, tanto el TSC como la OTSC han afrontado disensiones y tensiones internas. En el caso del primero, durante la década de 1990, Georgia y Uzbekistán abandonaron la TSC, en este último caso por malestar ante la aparente incapacidad de prevención del terrorismo islamista. Azerbaiyán tampoco prorrogó su membresía en el TSC. 

Previo a la creación de la OTSC y a raíz de los atentados terroristas del 11-S de 2001Washington focalizó su atención en Asia Central y el Mar Caspio argumentando la cooperación del régimen talibán en Afganistán con la red terrorista yihadista salafista Al Qaeda. De este modo, y ante la inquieta mirada de Rusia y China, EE. UU. desplegó bases militares en la región, especialmente en Uzbekistán. Durante la guerra de Afganistán (2001), países miembros de la TSC ofrecieron su territorio para acoger bases de la OTAN y de EE. UU. contra los Talibanes.

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Actualmente, además de observar que uno de sus miembros, Rusia, se encuentra inmerso en un conflicto armado con Ucrania (aspecto que ha creado algunas críticas y suspicacias en miembros como Kazajistán), el organismo viene de experimentar una crisis interna cuando, a mediados de junio pasado, Armenia formalizó su salida de la OTSC en protesta por lo que consideró la «negligencia» del organismo ante la reciente crisis con Azerbaiyán en torno al enclave de Nagorno Karabaj (2023) 

Igualmente, y a diferencia de su presunto rival, la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN), la OTSC no ha experimentado una ampliación significativa de miembros en los últimos años; un aspecto que si bien define un síntoma de estabilidad interna también refleja un nivel de anquilosamiento y de escasa efectividad de influencia política y disuasión militar por parte de este organismo dentro del espacio centroasiático.

Conviene igualmente observar el grado de efectividad y de actuación de la OTSC como actor de resolución de conflictos regionales. Destacamos aquí cuatro casos: Nagorno KarabajKazajistán (2022); la guerra en Ucrania (2022); y la disputa fronteriza entre Kirguistán y Tayikistán por el Valle de Ferganá (2020-2022).

Nagorno Karabaj (2020-2023)

La actuación de la OTSC en el conflicto entre Armenia y Azerbaiyán por el enclave de Nagorno Karabaj, principalmente entre los años 2020 y 2023, derivó en una crisis interna con la salida armenia del organismo. Otras fuentes argumentan que la actuación de la OTSC en este conflicto se definió bajo criterios de arbitrariedad, básicamente definidos en torno a los intereses geopolíticos rusos y azeríes, lo cual ha sido considerado (principalmente por Armenia y algunos países occidentales) como un obstáculo para la aplicación de una actuación efectiva y conjunta.

En este sentido, Armenia criticó la «negligencia» por la no aplicación del artículo 4º de la OTSC cuando Ereván precisamente pidió su aplicación a la alianza militar. La ofensiva militar relámpago azerí en Nagorno Karabaj a finales de 2023 y el desplazamiento de cientos de miles de refugiados armenios provocaron una crisis humanitaria y una severa derrota militar y geopolítica para Armenia. 

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La posición oficial de la OTSC ante el ataque azerí se limitó a sostener que únicamente ayudaría a Armenia en caso de un ataque sobre su territorio soberano, lo cual implicaba que el organismo no reconocía a Nagorno Karabaj como territorio armenio. El primer ministro armenio, Nikol Pashynian (de perfil pro occidental y que aspira ingresar en la UE y la OTAN) acusó a Moscú y Bakú de intereses conjuntos.

Por otro lado, la mayor parte de los miembros de la OTSC mantienen mejores relaciones con Azerbaiyán, por otro lado, un importante actor energético. También existe un factor de identidades comunes: Azerbaiyán, Kirguistán y Kazajistán forman también parte de la Organización de Estados Turcos liderada por Turquía, histórico rival armenio.

Kazajistán (2022)

Contrario a lo sucedido en Nagorno Karabaj, la crisis política en Kazajistán en enero de 2022 que provocó violentas protestas, dio paso por primera vez a la actuación de la OTSC para asistir en ayuda de un país miembro. 

El 5 de enero de 2022, el presidente kazajo Kassym-Jomart Tokayev solicitaba formalmente a la OTSC ayuda para sofocar el estallido de violencia, con un cariz cada vez más político, en todo el país tras el aumento de los precios del gas. El organismo reaccionó rápidamente y con eficacia, realizando su primer despliegue de fuerzas en un Estado miembro, un total de 2.500 efectivos de la FMP, protegiendo las instalaciones e infraestructuras vitales.

No obstante la rapidez y eficacia de actuación de la OTSC se especula igualmente que la misma se debió a intereses geopolíticos de Rusia con la finalidad de atajar una crisis interna en un país, Kazajistán, dentro de su área de influencia semanas previas a la invasión militar de Ucrania (24 de febrero de 2022).

Ucrania (2022)

La invasión militar rusa a Ucrania implicó un efecto contrario para los intereses de Moscú dentro de la OTSC, ya que, salvo Bielorrusia, los demás miembros se abstuvieron de apoyar al Kremlin (incluso con críticas más directas precisamente por parte de Kazajistán) manteniendo una política de distanciamiento y neutralidad en torno al conflicto ruso-ucraniano. Por otro lado, la mayor parte de los miembros de la OTSC tampoco reconocieron la legitimidad de la integración de las Repúblicas separatistas de Donetsk, Lugansk, Jersón y Zaporiyie dentro de la Federación Rusa. 

Con todo, Kazajistán propuso un marco de negociación para la resolución del conflicto ruso-ucraniano, toda vezque, al menos oficialmente, no existen evidencias de que Moscú pidiera a la OTSC un apoyo firme a lo que denomina la «operación militar especial» en Ucrania. 

Valle de Ferganá (2020-2022)

Desde la desintegración de la URSS, dos miembros de la OTSC como Kirguistán y Tayikistán, mantienen una disputa por la delimitación fronteriza en torno al valle de Ferganá. Entre 2020 y 2022 se verificaron escaramuzas de enfrentamiento militar entre ambos países.

La OTSC ha mantenido una posición tendiente al diálogo para reducir las tensiones y evitar un enfrentamiento militar entre dos de sus países miembros. En este caso, la alianza debe manejar delicados equilibrios en torno al principio (no siempre apreciado) de  no interferencia en los asuntos internos de cada Estado.

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En los enfrentamientos de septiembre de 2022, Kirguistán acusó a Tayikistán de presuntamente utilizar «terroristas mercenarios», obviamente desmentido por las autoridades tayikas. El presidente kirguizo Baktybek Bekbolotov propuso el despliegue de un contingente de la OTSC en la frontera para supervisar el alto el fuego y retirar el equipo pesado de la frontera, lo cual evidencia las intenciones del gobierno kirguizo de resolver la controversia vía OTSC. 

Por su parte, Tayikistán ha sido más reacio con esta propuesta, preocupado por la eventual interferencia rusa en ese despliegue de la OTSC. No hay que olvidar que esta controversia fronteriza también involucra a la vecina Uzbekistán, que si bien no forma parte de la OTSC observa con preocupación la posibilidad de un conflicto armado. Como se verá más adelante, se estima que el Valle de Ferganá constituye un epicentro de actividad de grupos islamistas y células terroristas con extensión por Asia Central, Afganistán, Pakistán, Rusia y China.

La Organización de Cooperación de Shanghái (OCS)

Es igualmente relevante observar la presencia en Asia Central de otro organismo regional, la Organización de Cooperación de Shanghái (OCS), que tiene a China y a Rusia como principales impulsores y que hace causa común con la OTCS en aspectos de seguridad regional.

La OCS fue creada en 2001 como alianza intergubernamental con el objetivo de fomentar la cooperación multilateral en áreas clave como la seguridad, la economía y la cultura. Tiene como antecedente los acuerdos bilaterales y multilaterales firmados en la década de 1990 entre China, Rusia, Kazajistán, Kirguistán y Tayikistán, conocidos como el «Grupo de Shanghái», orientados a reducir las tensiones fronterizas y promover la confianza militar mutua.

Actualmente, la OCS está conformada por siete países:

  • China
  • Rusia
  • Bielorrusia
  • Kazajistán
  • Kirguistán
  • Tayikistán
  • Uzbekistán.

India, Irán, Pakistán y Mongolia son miembros observadores, toda vez Arabia Saudita, Azerbaiyán, Armenia, Qatar, Turquía, Camboya, Egipto, Nepal y Sri Lanka son socios de diálogo con capacidad para negociar su membresía. La presencia de potencias económicas emergentes (China, Rusia, India, Turquía) nucleares (Rusia, China, India y Pakistán) y productores de petróleo y gas natural (Arabia Saudita, Rusia, Irán, Qatar) le confiere a la OCS un peso geopolítico estratégico como foro multilateral. 

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La lucha antiterrorista, el extremismo y el separatismo son áreas igualmente importantes para este organismo. Un ejemplo de ello es la creación en 2004 de la Estructura Regional Antiterrorista (RATS, por sus siglas en inglés) con sede en Tashkent (Uzbekistán). La OCS también ha trabajado en la promoción de la cooperación legal y judicial entre sus miembros para combatir el terrorismo, su financiación y el blanqueo de capitales

Movimientos islamistas y células terroristas en Asia Central

El retorno al poder en Afganistán de los Talibanes en 2021, los conflictos en Oriente Próximo y el atentado terrorista realizado en febrero pasado en la Sala Crocus en Moscú volvieron a colocar la atención en la amenaza terrorista existente dentro del espacio euroasiático, con el foco en las células activas en Asia Central.

El proceso de islamización en Asia Central, entonces bajo dominio soviético, alcanzó su impulso tras el triunfo de la revolución islámica en Irán en 1979 y la invasión soviética de Afganistán (1989-1989) La desintegración de la URSS en 1991 implicó un revival para el islamismo a nivel social y político dentro de las nuevas repúblicas centroasiáticas. 

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De este modo, los movimientos islamistas se concentraron en derribar los gobiernos laicos del Asia Central postsoviética. Esto obligó a estos gobiernos a reforzar su legitimidad religiosa y política a través de un proceso de promoción de un Islam oficial autóctono y firmemente controlado con el objetivo de desacreditar y dificultar el desarrollo de movimientos islamistas con capacidad para desafiar el poder establecido. 

Debe destacarse que, a pesar de compartir objetivos comunes, es predominante el carácter ampliamente heterogéneo y con escasa capacidad de unificación de los distintos movimientos islamistas yihadistas y las células terroristas existentes en Asia Central. Se identifican así los siguientes grupos islamistas y células terroristas más importantes en la región.

Hizb ut Tahrir al-Islami

Fundado en 1953 por el palestino, Taquiuddin al Nabhani logró implantarse en Asia Central a partir de 1995 tras extenderse por el mundo musulmán. Está presente en los cinco Estados de Asia Central, pero es principalmente activo en Uzbekistán y Kirguistán. Pasó de denominarse como Hizb ut Tahrir al-Quds (por Jerusalén como capital palestina) a Hizb ut Tahrir al-Islami para obtener una mayor conexión con el mundo islámico. 

El Hizb ut Tahrir al-Islami es básicamente un partido islamista que combina un discurso pacifista con otro mucho más extremista, orientado a la captación de militantes en el mundo islámico con el objetivo de recrear un Califato universal. El movimiento tiene una sede en Londres y ha logrado mantener su presencia en países como EE. UU., Francia, Alemania, Holanda, además de participar electoralmente en el Líbano a través de una filial local. 

No obstante, para los gobiernos centroasiáticos se ha convertido en algo más que un movimiento político, compatibilizando sus actividades con acciones violentas y terroristas orientadas a derribar los gobiernos regionales, cuya estructura es básicamente laica. Con epicentro en Uzbekistán, se estima que opera clandestinamente en el Valle de Ferganá como centro de irradiación por Asia Central.

Hizb un-Nusrat 

Literalmente, «El Partido de la Ayuda» fue fundado en 1999 por un grupo de antiguos miembros de Hizb ut Tahrir en la capital uzbeca Taskent. Con un carácter más clandestino, siguen preceptos muy similares al Hizb ut Tahrir. Mucho más selectivo en cuanto a su militancia, sus componentes suelen ser antiguos miembros de otros grupos e incluso personas investigadas por las autoridades uzbekas. 

Estado Islámico del Gran Jorasán (ISIS-K)

Originario de las células del Estado Islámico (ISIS) en Asia Central y de reciente aparición, el ISIS-K prácticamente se dio a conocer a nivel mundial con el atentado terrorista de Moscú en febrero pasado. Reivindica la región histórica del Gran Jorasán que actualmente abarca el noreste de Irán, el sur de Turkmenistán y el norte de Afganistán, sin excluir parte de Tayikistán y Uzbekistán. En el caso afgano, este movimiento lucha contra el régimen talibán.  

Se estima que se nutre de militantes tayikos, kirguizos, chechenos, daguestaníes y tártaros, entre otros, con especial foco en golpear objetivos dentro de Rusia con la finalidad de explotar las demandas autonomistas y secesionistas (especialmente en el Cáucaso y Asia Central rusos) y el malestar entre los musulmanes rusos con la predominante etnia rusa y eslava. La presencia de chechenos en las filas rusas que lucha en Ucrania podría ser un atenuante utilizado por el Kremlin para desviar cualquier síntoma de malestar y atraer a su favor a los musulmanes rusos.

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Otros militantes podrían provenir del original Estado Islámico de Irak y del Levante (Dáesh) existente entre Siria e Irak, muy golpeado e incluso desarticulado en varias de sus células con la guerra siria, pero que podrían revitalizarse tras la reciente caída del régimen de Bashar al Asad.

El ISIS-K ha denunciado la intervención militar rusa en Siria a partir de 2015, así como ha condenado a Moscú por la desarticulación en 2009 del efímero Emirato Islámico en el Cáucaso, con epicentro en Chechenia. No se debe descartar igualmente la posibilidad de que el ISIS-K atente contra objetivos chinos, con especial énfasis en atizar las ansias irredentistas y separatistas de la comunidad uigur en la región de Xinjiang, principal vía de acceso de China en Asia Central.

Movimiento Islámico de Uzbekistán (MIU) 

Durante varios años, considerado probablemente como el más activo e importante movimiento islamista radical en Asia Central, fue fundado en 1991 por el ex paracaidista soviético, Juma Namangani, y el ideólogo islámico Tahir Yuldashev,​ ambos uzbecos del valle de Ferganá. En la clandestinidad durante muchos años se estima que se ha reconvertido a partir de 2002 en varios grupos como el Movimiento Islámico del Turkestán (MIT) y el Partido Islámico del Turquestán (PIT), aunque no existen informaciones fiables sobre su operatividad actual. En 2006, el MIU fue prohibido en Rusia por ser el brazo político de la organización terrorista Movimiento Islámico de Uzbekistán y Turkestán.

De las escisiones del MIU han surgido otros grupos como la Unión de la Yihad Islámica (IJU), también originaria del Valle de Ferganá pero con epicentro en la región de Waziristán del Norte, al noroeste de Pakistán. En Afganistán, el IJU ha estado afiliado a los Talibanes y Al Qaeda. Se estima que tanto el MIU como el IJU poseen militantes uigures de la región china de Xinjiang.

Partido Islámico del Turquestán (PIT)

Anteriormente conocido como Movimiento Islámico del Turquestán (MIT), es una organización islamista de carácter separatista principalmente ubicada en la región de Xinjiang, al Oeste de China.  Su objetivo es establecer un estado independiente llamado Turquestán Oriental. Beijing y la ONU lo consideran un grupo terrorista que ha cometido desde 2002 aproximadamente 200 atentados con más de un centenar de muertes. También se ha registrado actividad del PIT en Siria, Pakistán y Afganistán.

Harkat-ul-Mujahideen (Organización Yihadista Islámica); Harkat-ul-Jihad-al-Islami (Movimiento Yihad Islámico) y Tabligh Jamaat (Sociedad de Difusión de la Fe)

De origen paquistaní, estas tres organizaciones se han constituido prácticamente en células terroristas yihadistas que entraron a formar parte de Al Qaeda a partir de 1998 a través del Frente Internacional Islámico para la Yihad contra los Cruzados y el Pueblo Judío, el marco teórico y organizativo lanzado por Osama bin Laden como proclama. No existe información suficientemente fiable para determinar si estos grupos siguen en activo, toda vez que algunas de sus células desaparecieron por la persecución gubernamental o se unieron a otros grupos, principalmente los talibanes y el Hizb ut Tahrir.

El Valle de Ferganá como epicentro del yihadismo

Finalmente, es necesario resaltar cómo el punto principal de entrada en Asia Central para la mayoría de los islamistas ha sido el Valle de Ferganá. En un primer momento, los principales grupos activos allí fueron cuatro: Adolat (Justicia), Baraka (Bendiciones), Tauba (Arrepentimiento) y el denominado Islam Lashkarlari (Guerreros del islam).

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En la clandestinidad durante la era soviética tuvieron su impulso a finales de la década de 1980 implicándose varios de ellos en grupos ya existentes como el anteriormente mencionado Hizb ut Tahrir y sus escisiones Akramiya y Hizb un-Nusrat, así como Uzun Soqol (Túnicas largas), Nurcular, Tabligh Jamaat, Lashkar-i-Taiba, Hizbulá, el MIU, el Movimiento Islámico del Turkestán Oriental, el Movimiento Islámico de Asia Central (MIAC) y el Grupo de la Yihad Islámica. 

La nueva geopolítica en Asia Central

El contexto actual en Asia Central implica una coordinación de prioridades estratégicas y de seguridad para sus dos principales actores, Rusia y Chinacon la finalidad de mantener la estabilidad regional y ampliar sus respectivas iniciativas de integración.

Destacan aquí no solo la OTSC y la OCS sino el proyecto de Unión Euroasiática impulsado desde 2015 por Rusia y la nueva fase pospandemia de Iniciativa de la Franja y de la Ruta, más conocidas como las Rutas de la Seda, proyecto geopolítico estratégico global de China.

Un elemento clave en torno a crear marcos de estabilidad regional ha sido la apertura de Moscú y Beijing de canales de relación con los Talibanes en Afganistán para evitar una revitalización de las redes de expansión del yihadismo salafista en Asia Central. 

Rusia y China también observan con preocupación cómo puede afectar a la seguridad en Asia Centralacontecimientos como la caída del régimen de Bashar al Asad en Siria y el reforzamiento de nuevas redes yihadistas (HTS) entre los rebeldes sirios con capacidad de expansión en células radicales existentes desde Oriente Medio y el Cáucaso hasta Asia Central.

Por otro lado, con una alianza estratégica que alcanza niveles superiores en foros internacionales (BRICS), Rusia y China buscan igualmente repeler cualquier tipo de penetración occidental en sus esferas de influencia euroasiáticas que compliquen tanto sus respectivos intereses geopolíticos como la operatividad de la OTSC y la OCS. 

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A pesar de la sintonía sino-rusa, también existen divergencias. La guerra en Ucrania ha persuadido a Moscú a reconstruir viejas alianzas geopolíticas en Asia Oriental, como es el caso de Corea del Norte, hoy en día con una relación mucho más interdependiente con Rusia en los apartados económico y militar. Diversas informaciones aseguran que unos 12.000 soldados norcoreanos están terminando su instrucción militar en territorio ruso presuntamente para ser utilizados en combate. 

China observa con preocupación este acercamiento, sin su tutela, entre Rusia y Corea del Norte, porque podría alterar alianzas militares y geopolíticas en la contorna asiática. En el ámbito centroasiático, y aunque no deja de ser un elemento especulativo, una mayor sintonía militar entre Moscú y Pyongyang, que ya se está demostrando en el conflicto con Ucrania, podría igualmente tener un impacto que redimensione las prioridades de la OTSC.

Para 2025, Moscú aumentará su gasto militar a un 24,5% del PIB, lo cual demuestra su aspiración por sostener el esfuerzo bélico en Ucrania y el pulso geopolítico con la OTAN. Este aumento del gasto militar no solo tendrá consecuencias a la hora de poner a prueba la resiliencia de la economía y la sociedad rusas, sino también en el ámbito de operatividad de la OTSC, donde Moscú confirma el mantenimiento de su predominio y prioridades. 

Pero otros actores también deben observar con atención el nuevo contexto geopolítico centroasiático, en particular en materia de seguridad. Uno de ellos es India, país que también ha sufrido atentados terroristas islamistas y que mantiene un difícil equilibrio geopolítico y nuclear con su vecina Pakistán por la soberanía de la región fronteriza de Cachemira.

Tampoco se debe olvidar a Irán, aliado del eje sino-ruso y con intereses en Asia Central (principalmente energéticos y de seguridad) y que también observa un contexto de complejidades ante las crisis que están sucediendo en Oriente Medio.

Por último, los países de Asia Central observan la necesidad de mantener una política multivectorial, una estrategia diplomática impulsada principalmente por Kazajistán, a la hora de mantener equilibrios geopolíticos y de seguridad con Rusia, China y, con menor incidencia, Occidente que les garanticen marcos de estabilidad y de cooperación multilateral que les permitan afrontar desafíos y problemas comunes.

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Procesos electorales de mayor impacto regional y global en 2025

El 2025 será un año marcado por elecciones cruciales que redefinirán el panorama político en varios continentes. Desde la inestabilidad en Europa, con la ruptura de la coalición semáforo en Alemania y la batalla entre liberalismo e iliberalismo en Polonia, hasta los desafíos en América. Salvador Iborra, alumno del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico de LISA Institute, profundiza en los principales escenarios electorales y las implicaciones que estos tendrán a nivel global.

En África y Asia-Pacífico, el pulso por el poder también marcará el rumbo de la región: Camerún encara un incierto cambio de liderazgo tras décadas de gobierno de Paul Biya, mientras que Filipinas se posiciona en el tablero estratégico entre Estados Unidos y China. Australia, por su parte, vivirá un hito generacional con el protagonismo electoral de millennials y la Generación Z. En este complejo escenario global, la volatilidad y la fragmentación política dominarán la agenda, con consecuencias que trascenderán fronteras.

Elecciones en Europa

Alemania: la quiebra de la coalición semáforo

Las primeras elecciones federales de la era post-Merkel en 2021 dieron lugar a la conformación de un gobierno integrado por socialdemócratas, verdes y liberales: la coalición semáforo. Fue la primera de este tipo de coaliciones a nivel federal, habiéndose formado otras en determinadas elecciones estatales. 

Si bien hace tres años los socialdemócratas parecían revitalizar su liderazgo, los verdes lograban su mejor resultado histórico y los liberales crecían de nuevo, hoy la historia es muy distinta: los tres han perdido gran parte de su apoyo.

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En el camino, distintos hechos cruciales: la invasión de Ucrania, el agotamiento del modelo económico alemán y el incumplimiento de la agenda de la coalición. Todos ellos interrelacionados.

La gota que colmó el vaso fue la salida de los liberales (FDP) del gobierno alemán a principios de noviembre de 2024. Mientras que SDP y Verdes abogaban por flexibilizar el freno a la deuda para acometer inversiones clave, el FDP se negaba rotundamente. Por ello, Scholz pidió la destitución de Lidner, ministro de finanzas liberal, al Presidente Federal. Esto provocó una cascada de dimisiones liberales y la ruptura de la coalición.

En este contexto, el canciller Scholz ha perdido la moción de confianza que él mismo convocó el 16 de diciembre, por lo que presumiblemente habrá elecciones a finales de febrero.

Se abre un horizonte incierto y de fragmentación en la política alemana, con la AfD en crecimiento y bajo cordón sanitario temporalmente. Esto puede llevar a la formación de una nueva gran coalición (tradicional en la política alemana) de CDU-CSU y SPD con algún socio menor como los liberales.

Polonia: iliberalismo y liberalismo

Tras la vuelta a la política polaca por Donald Tusk tras su periplo en Europa como presidente del Consejo, el liberalismo europeísta de Coalición Cívica tiene una batalla crucial en 2025: las presidenciales.

Esta coalición, atrapalotodo compuesta por partidos de distinta índole ideológica, consiguió poner fin a los ocho años de gobierno de Ley y Justicia (PiS) en las legislativas de 2023. 

PiS es un partido nacional-conservador que se ha caracterizado por gobernar con un enfoque euroescéptico e iliberal, acometiendo reformas judiciales, polémicas y consolidando su control sobre los medios de comunicación públicos. Se convirtió en una organización popular en Polonia gracias a sus programas sociales y a su firme oposición a la reubicación de inmigrantes de la UE, atrayendo al electorado conservador de clase trabajadora, rural y de la pequeña ciudad.

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La figura institucional del Presidente en Polonia goza de ciertas prerrogativas que le permite obstruir la labor del gobierno: poder de veto, nominación de embajadores o supervisión de la política exterior. Andrzej Duda, actual presidente, está usándolas para boicotear a Tusk. Es por ello que los liberales necesitan arrebatar la presidencia a los iliberales para consolidar su poder sin barreras.

Bielorrusia: el reinado de Lukashenko

Las elecciones presidenciales de 2020 marcaron enormemente la política bielorrusa: alrededor de 1350 presos políticos están en la cárcel, hasta 300.000 marcharon al exilio y la oposición es prácticamente inexistente.

Alexander Lukashenko, que gobierna Bielorrusia desde 1994, se enfrenta a unos comicios en los que hay pocas dudas de que saldrá ganador. En estos cinco años de mandato, influidos enormemente por la guerra de Ucrania, el presidente ha jugado su tradicional papel de equilibrio entre Occidente y Rusia.

Permitió que su país sirviese como base de operaciones para la invasión, pero negó el envío de sus tropas. Permitió el uso de sus aeródromos por la aviación rusa, pero no se ocupó de los partisanos que atacaban sus rutas de transporte. Medió para solucionar el asunto de Prigozhin, pero permitió la instalación de armas nucleares en su país. 

Este papel lo vemos mucho más claro en el goteo constante de indultos a presos políticos, en un claro gesto hacia Bruselas.

Unas nuevas protestas tras las elecciones al nivel de 2020 se hacen improbables, pues la oposición ha sido duramente golpeada y Tsikhanouskaya, líder de la oposición en el exilio, las ha desaconsejado. No obstante, la inestabilidad política en el patio trasero de Moscú, enfocada completamente en Ucrania, podría pagarse cara.

Elecciones en América

Argentina: las primeras mid terms de Milei

Argentina celebra elecciones legislativas para renovar parcialmente sus dos cámaras legislativas: la mitad de los cargos de la Cámara de Diputados y un tercio de la de Senadores. Serán las primeras para el presidente Javier Milei, que promete un gran golpe.

 La «terapia de choque» del presidente ya tiene efectos: ha caído la inflación y ha conseguido un superávit fiscal casi todos los meses de este año, pero también ha generado una gran desigualdad de ingresos, retrotrayendo el país en el índice de Gini a niveles del 2005.

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Las encuestas actualmente le conceden una holgada ventaja, que le concederían cierto poder legislativo que le permitiría seguir acometiendo sus planes de reformas de forma más profunda. La volatilidad y la polarización del electorado marcará la tendencia, así como la reorganización del peronismo.

Canadá: ¿el fin de la marca Trudeau?

El liderazgo de Trudeau parece estar llegando a su fin tras diez años al frente del país. Desde hace tiempo las encuestas no dejan agrandar la diferencia entre la intención de voto de los conservadores y los liberales (partido al que pertenece).

Cada vez más voces dentro de su partido piden su dimisión. Recientemente, Chrystia Freeland, mano derecha del presidente, ha renunciado a su cargo en un movimiento que ha dejado fuera de juego a Trudeau.

De seguir así, la brecha podría llevar al partido a ser tercera fuerza en las federales de 2025, aunque él no da su brazo a torcer.

Distintos hechos han apuntalado su caída: su gestión del Convoy de la Libertad de 2022, descrita en el país como excesivamente represiva, una política de fronteras abiertas que se ha vuelto impopular por las problemáticas sociales generadas y diversos escándalos (véase el SNC-Lavalin y el Blackface). 

Si las cartas no cambian, los conservadores están llamados a volver al gobierno frente a un vecino Trump que ya ha prometido nuevos aranceles contra Canadá.

Bolivia: punto de inflexión

Las elecciones generales de Bolivia de 2025 se van a caracterizar por una lucha fratricida, no entre dos partidos, sino entre dos facciones de uno: el Movimiento al Socialismo, dividido entre evistas y arcistas.

Evo Morales, hasta hace muy poco líder del MAS, se ha enfrentado a sendos reveses judiciales tras su vuelta a Bolivia en 2020: la anulación de la reelección indefinida (que le permitió postularse a los polémicos cómicos de 2019) y la ratificación de Grover García como nuevo líder del partido, desplazando así al expresidente.

El sistema judicial y electoral del país sudamericano goza de una importante crisis de credibilidad desde la crisis política de 2019: habilitó la postulación a Evo cuando chocaba con la Constitución, fue instrumentalizado durante la presidencia interina de Añez contra militantes del MAS y posteriormente por Arce contra miembros de dicha administración. 

En este contexto, Evo Morales se ha declarado recientemente habilitado para una nueva presidencia y la tensión está aumentando en las calles, alimentando un clima de inestabilidad que amenaza la normalidad electoral el próximo año. 

Elecciones en África

República Centroafricana: la huella de Wagner

Bangui se enfrenta a unas nuevas elecciones tras haber abolido los límites de mandatos presidenciales tras un referéndum en 2023. Esto permitirá al actual presidente, Touadéra, a presentarse de nuevo tras haber agotado dos mandatos desde 2016.

Touadéra es una de las figuras más relevantes en África en la nueva disputa de influencias entre Rusia y Francia en el continente. En 2018, en una redefinición de sus códigos geopolíticos, República Centroafricana acepta la llegada del Grupo Wagner al país en el marco de un acuerdo militar con Moscú, llevando a Francia a suspender su ayuda presupuestaria al país y su cooperación militar.

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Recientemente, el presidente está acometiendo una diversificación de sus socios para reducir su dependencia de Rusia, restableciendo las relaciones con Francia y negociando la posible llegada de una compañía militar privada estadounidense que compita con Africa Corps (reorganización de Wagner en África).

Los comicios serán claves para el rumbo político a corto plazo de un país que, rico en recursos minerales, pero sangrado por la guerra, se juega mucho en el tablero de las influencias.

Camerún: el león moribundo

Paul Biya, que ostenta el título del gobernante no monárquico con el mandato más largo de la historia, se enfrenta el próximo año a sus, probablemente, últimos comicios.

Con un largo historial a sus espaldas de manipulación de elecciones y un conflicto separatista abierto en la zona anglófona de Camerún, las elecciones del año que viene están marcadas por el debate de la transición de su régimen político. Los rumores de su estado de salud, a los 91 años, no son halagüeños.

Maurice Kamto es el principal líder opositor y podría ser el perfil capaz de capitalizar el descontento, pero se enfrenta a un panorama político marcado por profundas divisiones étnicas y lingüísticas. 

Como no existe la figura del vicepresidente (por presiones francófonas para evitar el nombramiento de uno anglófono), en caso de fallecer Biya se abriría un período convulso en el país, en el que ya están empezando a tomar posiciones sus más afines. Ya suenan Franck Biya, su hijo, y Ferdinand Ngoh Ngoh, uno de los más influyentes en el gobierno camerunés, como sucesores.

El escenario político en Asia-Pacífico

Filipinas: entre China y Estados Unidos

Este próximo año se celebran en este Estado archipelágico unas midterm durante el mandato del, electo en 2022, presidente «BongBong» Marcos. Se disputarán los 317 escaños de la Cámara de Representantes y la mitad de los senadores para el 20º Congreso de Filipinas. 

Adicionalmente, elecciones locales para provincias, ciudades y municipios, lo que promete ser un «superaño» electoral para el país.

La política filipina se caracteriza por estar dominada por dinastías políticas que, aunque están prohibidas por su constitución, de facto operan a gran escala por no haberse acometido un proyecto de ley que las proscriba.

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El actual presidente Marcos es hijo del que fuera presidente entre 1965 y 1986, Ferdinand Marcos padre. La realidad es que el siglo XXI ha estado marcado por esta dinámica: la familia Duterte desde 2016 hasta 2022, los Aquino entre 2010 y 2016 y los Macapagal-Arroyo entre 2001 y 2010.

Estos comicios se caracterizan por celebrarse en un contexto en el que Filipinas ha llevado a cabo un claro giro hacia Estados Unidos, tras una presidencia de Duterte marcada por el acercamiento a China. 

Australia: la irrupción de la Generación Z y los millennials

Australia se enfrenta a unas elecciones federales el próximo año, marcadas por ser las primeras en que ambas generaciones jóvenes superen a la generación Baby Boom en las urnas: se calcula que para mayo supondrán el 50% del electorado.

Si bien laboristas y la coalición liberal-nacional son los actores tradicionales de la política australiana, investigaciones apuntan a un crecimiento cada vez mayor de la representación independiente y de partidos pequeños.

El peso creciente de los jóvenes ya está teniendo impacto en la dirección de las políticas nacionales: los impuestos y la educación están en el punto de mira. Por ejemplo, el actual gobierno ha anunciado la eliminación del 20% de las deudas por préstamos estudiantiles si su gobierno es reelegido.

Este electorado, aunque de tendencia progresista, ha demostrado ser un factor de disrupción y de alta volatilidad en las áreas urbanas periféricas. Además, se caracterizan por consumir información alternativa a los medios de comunicación tradicionales, por lo que los grandes partidos deberán adaptarse muy pronto.


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¿De quién será el siglo XXI? El liderazgo en juego: Rusia, ¿una gran potencia con límites insalvables?

La búsqueda de su lugar en el sistema internacional ha llevado a Rusia a transitar desde el colapso de la Unión Soviética hasta el resurgir bajo el liderazgo de Vladímir Putin. Miquel Ribas, alumno del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico y del Curso de Experto en China de LISA Institute, publica el tercer artículo del Especial «¿De quién será el siglo XXI?», centrado en analizar el papel de Rusia en su intento por recuperar su estatus de gran potencia y redefinir las dinámicas del orden mundial.

Tras la desintegración de la Unión Soviética, la Federación Rusa, como Estado sucesor de la URSS, ha estado buscando su nuevo papel en el sistema de relaciones internacionales. El colapso de la antigua superpotencia comunista causó un trauma dentro de la sociedad rusa o, si así se prefiere, en el liderazgo ruso. De repente, una potencia que había ejercido el liderazgo sobre el mundo comunista, perdió toda su influencia. Además, Rusia tuvo que afrontar una dramática crisis económica como resultado de su caótica transición de una economía planificada y centralizada a una economía de libre mercado.

La Estrategia de Seguridad Nacional desarrollada por Washington tras el fin de la Guerra Fría reconocía a Rusia como una gran potencia que tenía una gran cantidad de recursos naturales, un asiento permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU y un importante arsenal nuclear como principales activos de poder. A pesar de ello, no consideraba a la nueva Federación Rusa como una amenaza tan peligrosa como lo era la URSS durante la Guerra Fría.

En general, en los primeros años de la post Guerra Fría, la Rusia de Borís Yeltsin intentó buscar un acomodo en el sistema de relaciones internacionales cooperando con Occidente siguiendo la política exterior iniciada por su predecesor, Mijaíl Gorbachov. Esta política fue llevada a cabo por el ministro de Asuntos Exteriores, Andrei Kozyrev. Sin embargo, la percepción de Occidente era diferente.

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Durante los últimos años de la perestroika, Occidente rechazó proporcionar ayuda económica a la URSS, ignorando las demandas de Gorbachov, exigiéndole la adopción de una economía de libre mercado. Además, durante la época yeltsiniana, la intervención económica y política de Occidente en Rusia fue constante y humillante. Rusia se convirtió en un Estado débil y corrupto que devino presa fácil, siendo ignorada en la política exterior.

Este intervencionismo occidental destruyó las bases de la estructura productiva de la ex URSS para convertir a Rusia en un mero proveedor de recursos naturales cuya economía, al estar integrada en la mundialización, depende en sobremanera de los flujos financieros y de un mercado energético.

Además, el colapso de la URSS causó la pérdida de acceso a activos geopolíticos estratégicos, como la región de Asia Central o los Estados bálticos. Asimismo, el nuevo ejército ruso devino un hazmerreir con la humillante derrota de la primera guerra chechena, así como la pérdida de fondos estatales para su modernización y mejoras tanto técnicas como humanas.

Además, la mayoría de los ex miembros del politburó soviético cambiaron sus cargos como representantes de la nomenklatura soviética para convertirse en los nuevos oligarcas en un proceso que algunos analistas definieron como un reciclaje mercantil de la antigua nomenklatura del PCUS conformando la nueva oligarquía. 

En este contexto, en 1996, el sucesor de Kozyrev, al frente de la cancillería rusa, Yevgeny Primakov, fijó su doctrina política en la que rompía con la actitud que Rusia había venido teniendo hasta ese momento hacia Occidente. La doctrina Primakov se resume básicamente en una estrategia geopolítica integral que busca reposicionar a Rusia como potencia en el escenario global en el plano militar, económico y, sobre todo, en términos de influencia diplomática. 

A pesar de este hecho, Rusia no era lo suficientemente fuerte como para liderar ejes o polos de poder alternativos como lo había hecho durante la Guerra Fría. Una prueba que representa esta situación es el hecho de que a pesar de la oposición y las reticencias que Primakov mostró al ex secretario general de la OTAN, Javier Solana, respecto a la adhesión de los antiguos estados que pertenecían al Pacto de Varsovia, Moscú no pudo hacer nada para evitar el proceso de ampliación de la OTAN en una zona (Europa del Este/central) considerada como un árabea tapón o colchón entre Rusia y la OTAN.

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En resumen, durante la época de Yeltsin, Rusia buscó su nuevo lugar en el sistema de relaciones internacionales. Podríamos diferenciar dos periodos diferentes. Por un lado, el período en el que Moscú intentó cooperar con Occidente, creyendo (quizás erróneamente) que Occidente ayudaría a Rusia a modernizar su economía tras el fracaso del experimento comunista.

El segundo período, abarca desde 1996, cuando Rusia se siente traicionada por Occidente y busca su propio camino para construir su sistema de alianzas independientemente de Occidente. Sin embargo, sobre todo, hay un claro consenso de que durante esta época Rusia era una república bananera controlada por un grupo de oligarcas y el «clan de Yeltsin» cuyas principales características eran la corrupción y la cleptocracia, en una síntesis entre burocracia soviética y capitalismo.

La Rusia de Vladímir Putin: un líder para recuperar el estatus de superpotencia

Hasta ahora, se han explicado las razones por las que Rusia de un día para otro pasó de ser una superpotencia a un Estado (casi) fallido. Esta situación provocó la dimisión de Borís Yeltsin como presidente ruso y Putin pasó a ser el nuevo líder. Tenía la misión de recuperar el estatus de gran potencia que, en su opinión, debería tener Rusia.

Sin embargo, en este punto es importante destacar las diferentes escuelas rusas que han intentado marcar el enfoque que debe tener Rusia en las relaciones internacionales. A pesar de que el presidente es el principal responsable de la dirección de la política exterior, como reconoce el artículo 86 de la constitución, no existe solo la opinión de la persona que ostenta el cargo y las visiones no son homogéneas en torno a varios elementos como la relación con Occidente o el estatuto internacional de la Rusia postsoviética.

Incluso Putin, dependiendo del momento de su mandato político (ha estado en el poder durante casi 25 años) ha cambiado los enfoques dependiendo de las circunstancias internas y externas.

Principales corrientes de pensamiento de la Rusia postsoviética

Estas corrientes o escuelas de pensamiento son:

1. Internacionalismo idealista

  • Exponentes: A. Sajarov, M. Gorbachov, Z. Kozarev
  • Lógica dominante en el sistema mundial: Kantiana
  • El Estatuto Internacional de Rusia: Una gran potencia normal entre otras potencias mundiales
  • Principales amenazas: Crisis y declive económico
  • Relación con países CEI: No representan una amenaza; constituyen un espacio para la integración económica.
  • Relación con Occidente: Socios y posibles aliados; cooperación total.

2. Realismo defensivo

  • Exponentes: V. Vernadski, A. Arabatov
  • Lógica dominante en el sistema mundial: Lockeana
  • El Estatuto Internacional de Rusia: Una gran potencia en crisis
  • Principales amenazas: Conflictos étnicos, políticos, económicos y militares
  • Relación con países CEI: Algunos Estados sí representan una amenaza, debido a conflictos militares y étnicos.
  • Relación con Occidente: Una relación equilibrada y neutral; es posible la cooperación en ciertos ámbitos.

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3. Realismo agresivo

  • Exponentes: E. Primakov
  • Lógica dominante en el sistema mundial: Una superpotencia
  • El Estatuto Internacional de Rusia: Occidente intenta marginar el papel de Rusia en el sistema e infiltrarse en su espacio de influencia.
  • Principales amenazas: Representan una amenaza.
  • Relación con países CEI: Representan una amenaza.
  • Relación con Occidente: Hostilidad; Occidente tiene otra cultura. Es posible una cooperación limitada con ventajas mutuas.

4. Expansionismo revolucionario

  • Exponentes: M. Frunze, L. Trotski
  • Lógica dominante en el sistema mundial: Hobbesiana
  • El Estatuto Internacional de Rusia: Una superpotencia
  • Principales amenazas: Complot de EE.UU. contra Rusia
  • Relación con países CEI: Representan una amenaza hasta su reintegración en el Imperio ruso.
  • Relación con Occidente: Hostilidad abierta contra EE.UU., pero no con Europa, que puede ser un posible aliado.

El viraje de Rusia del occidentalismo inicial al enfoque eslavófilo y euroasiático de Putin

Partiendo de estas corrientes se puede definir que, en sus inicios, Putin se vinculó con la escuela del realismo defensivo buscando una relación equilibrada con Occidente. Probablemente, Putin hizo su enfoque en base a asumir que la polaridad del poder ruso no podía desafiar a Occidente, al tiempo que reclamaba su cooperación para obtener los ingresos que el Estado demandaba para superar la dramática situación económica que había heredado de Yeltsin. 

Esta orientación geopolítica se reflejó con las buenas relaciones entre Moscú y Washington, cuando el primero apoyó al segundo en el marco de la Guerra Global Contra el Terror (GGCT) y las buenas relaciones con Berlín o París en los inicios de su mandato. Piénsese que según algunos analistas, como Immanuel Wallerstein, una de las razones que motivó el inicio de la Segunda Guerra del Golfo fue una guerra contra Europa en base a la preocupación, por parte de Washington, del desarrollo de un potencial eje Moscú-Berlín-París, del cual ya se hablaba en 1980, que desplazase a EE.UU. de su posición dominante en Europa.

Además, en aquellos años, muchos dirigentes europeos apoyaron a Putin en las acciones que Moscú llevó a cabo en la segunda guerra contra los chechenos, un conflicto que no suscitó mucho interés, en tanto en cuanto los rusos hacían el trabajo de la OTAN frente al islamismo con el apoyo de Occidente. En este contexto determinado, el propio Putin definió que no se imaginaba a una Rusia que no perteneciese al mundo civilizado vinculado con Occidente.

Podría decirse, que entre la división clásica que Rusia ha venido experimentando a lo largo de su historia, siempre ha habido la división entre los occidentalistas y los eslavófilos, Putin se veía, en sus inicios, como un occidentalisa.

Sin embargo, el viraje político de Putin podría encontrarse en el discurso de la conferencia de seguridad Múnich de 2007 cuando, a la sazón de los procesos de ampliación de la OTAN hacia Rusia con la adhesión de los Estados bálticos y las llamadas revoluciones de colores en antiguas repúblicas soviéticas que el Kremlin entendía que buscaban alejarlas de su influencia.

Estos hechos influyeron en Putin decidiendo su enfoque hacia un realismo más agresivo refugiándose en una visión más eslavófila y en potenciar esta idea rusa de un Estado Civilización. Para Putin, Rusia es un Estado con 1.000 años de historia y que en base a esta consideración debe ser tratado de igual a igual con otras grandes potencias y que ninguna potencia debe privar a Rusia de llevar a cabo una política exterior independiente. 

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En cierto modo, el nuevo enfoque de Putin se basó en tomar algunos principios de la doctrina del euroasinaismo propugnada por el filósofo ruso, Aleksander Duguin. Esta doctrina se basa en la idea de crear un Estado euroasiático que no pertenece a Europa, ni a Asia sino es una civilización en sí misma como se ha visto con la importancia de elementos característicos de la cultura rusa reflejadas en la preponderancia de los valores religiosos ortodoxos y la crítica hacia los valores del liberalismo, que en Rusia nunca ha tenido un impacto significativo.

Sin embargo, probablemente es un error referirse a Dugin como el Rasputín de Putin, puesto que el presidente ruso no es un lector entusiasta del filósofo ruso. El euroasianista de referencia de Putin es Lev Gumilev, un vehemente antioccidentalista que su pensamiento se articula sobre la base que el porvenir de Rusia vendrá determinado por constituirse como una «potencia euroasiática» y en la elección apropiada de sus aliados.

¿Estatus de Rusia en el orden mundial? Fortalezas de una Gran Potencia

A todo esto analizado previamente que explica los cambios de orientación que ha tenido Rusia no se ha respondido a la pregunta del estatus. Para Barack Obama, Rusia era considerada una potencia meramente regional, mientras que el ex senador republicano, John McCain, Rusia era «una estación de servicio que pretende hacerse pasar por un Estado».

No obstante, Rusia podría considerarse como una gran potencia por los siguientes elementos. Por un lado, es el país con las mayores materias primas del mundo y es el país más importante para los mercados energéticos internacionales, siendo el principal depositario de reservas de gas y petróleo. Además, dispone de una gran experiencia en sectores tecnológicos como la industria aeroespacial, la energía atómica y la industria militar, de las cuales Rusia es considerado un líder mundial, heredados de la extinta URSS.

Es un Estado con una riqueza significativa en referencia a otros recursos naturales como la madera o el agua. De la misma manera, las reformas llevadas a cabo en los últimos años han solventados los problemas de la agricultura soviética, a menudo deficitaria, y han convertido a Rusia en uno de los mayores exportadores de productos agrícolas. Igualmente, en el contexto de la guerra de Ucrania y de las sanciones, Moscú ha demostrado que, a pesar de una economía poco diversificada, se ha mostrado resiliente en el momento de sortear las sanciones.

Además, el nivel de deuda pública en Rusia es muy inferior al de las potencias occidentales (alrededor del 20% de su PIB), siendo capaz de financiar el crecimiento a partir de la deuda.

También, ha heredado la marca de la lucha anticolonial soviética, un hecho que hace que Rusia aún conserve una buena marca en los países del sur global como África donde está desplazando a Francia como principal actor. A nivel externo, como se ha comentado, sigue conservando su asiento de miembro permanente en el Consejo de Seguridad de la ONU y, en los últimos años, ha expandido su actividad diplomática volviendo a devenir un actor relevante en algunas organizaciones como la OPEP o los BIRCS+.

Dispone, a su vez, de sus propias organizaciones supranacionales como la Organización Económica Euroasiática o el Tratado de Seguridad Colectiva. Al mismo tiempo, desde la guerra de Georgia se ha llevado a cabo un proceso de modernización del ejército ruso que ha recuperado cierto prestigio principalmente en modernización de equipamiento militar, sistemas logístico, refuerzo de la cadena de mando y adaptación a las nuevas guerras (híbridas) como connota la doctrina Guerasimov.

A tenor de todas estas características, un elemento que se puede tener claro es que Rusia no es ni tampoco será una potencia media sino que debe ser tratada, al menos, como gran potencia. Ahora bien, el interrogante es si puede llegar a ser una superpotencia.

Debilidades internas y externas que dificultan el ascenso ruso a estatus de superpotencia

A pesar de asumir que Rusia tiene todo un conjunto de elementos de poder que hacen que no debe ser tratada como una mera potencia regional, sí que hay algunos factores que dificultan su acceso al estatus de superpotencia.

La debilidad más acuciante es su poco peso económico, puesto que su PIB es apenas el equivalente al italiano con 2 billones de dólares (13 veces menor que el de EE.UU. y casi 9 veces menor que el chino). Considerando que actualmente el poder económico es considerado el verdadero poder, Rusia se encuentra a mucha distancia de poder competir, económicamente, con las dos superpotencias actuales.

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La elevada inversión en gasto de defensa, el cual en 2023 representó aproximadamente el 6% del PIB y el 16% del gasto público total hace que el Estado ruso deba sustraer dichos recursos de otras partidas destinadas al gasto social como las pensiones, la mitigación de la desigualdad o el desarrollo de regiones más atrasadas. Esto se ha visto en el marco del desarrollo de la guerra de Ucrania, donde, a pesar de la resiliencia inicial de la economía, tras 1000 días de guerra, está experimentando dolencias importantes como una espiral inflacionista o la disminución de la población activa.

La economía es una debilidad relevante; sin embargo, no la única y Rusia se enfrenta a otros problemas significativos. Ante todo, se encuentra ante una crisis de natalidad estructural y una inversión de la pirámide demográfica, con un menor número de jóvenes y un mayor número de jubilados. La economía está poco diversificada y es altamente dependiente de la exportación de materias primas (80% de las exportaciones están vinculadas con hidrocarburos).

La productividad está estancada, hay una falta de acceso a tecnología e inversiones occidentales y elevados niveles de desigualdad social (1 de cada 8 rusos aún vive bajo el umbral de la pobreza). Asimismo, muchos jóvenes rusos pertenecientes a las nuevas generaciones mejor formadas buscan emigrar para desarrollar su carrera profesional en otros países que  les ofrezcan mejores oportunidades laborales y de futuro.

De la misma manera, el colapso soviético causó que Rusia perdiese sus principales activos en torno al poder blando, el comunismo y el internacionalismo proletario. Además, la diplomacia cultural rusa no ha logrado el objetivo de eliminar de la mente colectiva occidental de relacionar a Rusia con el modelo autocrático con las figuras de Iván el Terrible, José Stalin, los GULAGS, policías secretas como la ojrana o el KGB etc. mostrándose incapaz de explotar otras fuentes culturales como la literatura rusa de Lev Tolstoi o Dostoievski, la música con compositores como Tchaikovski etc.

Finalmente, y no menos relevante, es que Rusia, a diferencia de la URSS, no tiene capacidad para llevar a cabo una política exterior global, dónde pueda proyectar su influencia en todos los rincones del mundo como hace EE.UU. y, en menor medida, China quien ha desplegado proyectos estratégicos como la Iniciativa de la Franja y la Ruta. En los últimos años, la influencia del gigante asiático en el marco de una política económica de inversiones en África, Asia y América Latina no ha dejado de crecer. Rusia no tiene músculo económico para impulsar proyectos de dicha magnitud.

En este contexto, la política exterior rusa es jerárquica donde se prioriza su llamado «vecindario próximo» constituido por los países que formaron parte de la extinta URSS y la Comunidad de Estados Independientes (CEI). Por otro lado, está su vecindario cercano, constituido por antiguos países satélites del espacio postsoviético y finalmente el lejano, formado por otros países que pueden interesar a Rusia.

Sin embargo, contrariamente a la política exterior soviética, la Federación Rusa no tiene capacidad para desplegar una política exterior de carácter global. Esto se ha demostrado recientemente con la ofensiva de los rebeldes sirios contra el régimen de Al Asad, en el cual Moscú, enfangado en la guerra de Ucrania, no ha movilizado activos militares para socorrer a su principal aliado en Oriente Medio.

Además, las relaciones con China o Irán son frágiles y están compactadas por su oposición a EE.UU. y a las reglas del orden actual, demandando un cambio en la polaridad del poder. No obstante, a pesar de sus buenas relaciones actuales, se trata de competidores potenciales.

Con China, se puede registrar tensión en torno a su creciente influencia en regiones como Mongolia y Asia Central. En estas áreas, la empresa estatal china de petróleo CNPC (China National Petroleum Corporation) está reemplazando a Gazprom como principal actor en la construcción de infraestructuras logísticas, como gasoductos y oleoductos, y en la extracción de recursos naturales.

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Asimismo, Pekín está fortaleciendo su presencia económica a través de proyectos relacionados con la Iniciativa de la Franja y la Ruta, lo que incrementa la competencia con Rusia en la región. Este avance también podría generar disputas por el control estratégico de las rutas energéticas y comerciales que conectan Eurasia.

Además, la diplomacia china se ha demostrado, en el contexto actual, más eficiente que la diplomacia rusa, como ha ocurrido con  la mediación de Pekín entre Fatah y Hamás, que ha puesto fin a su división, consiguiendo aquello que Moscú no pudo en su cumbre intrapalestina.

En relación con Irán, a pesar de la mejora de lazos, hay factores que distancian a Moscú de Teherán, en tanto en cuanto la alianza ruso-iraní contiene contradicciones inherentes como una desconfianza mutua y del hecho de que son competidores en determinados ámbitos.

Rusia necesita a Europa como bisagra para equilibrar la creciente rivalidad sino-estadounidense

En el momento actual es complicado definir el estatus de Rusia en el orden mundial, puesto que se está dirimiendo en la guerra de Ucrania. Un conflicto que va a determinar las tendencias de Rusia en el futuro, puesto que, las guerras a menudo actúan como catalizador de cambios en el orden internacional.

No obstante, sí que hay algunas certezas que se pueden extraer independientemente del resultado de la contienda. Estas son que Rusia no será una mera potencia regional, pero que tampoco tendrá un rol de superpotencia como aquel que ostentó la URSS durante la Guerra Fría. Por otro lado, también se puede considerar que, sea cual sea el resultado de la guerra de Ucrania, Rusia no se va a democratizar siguiendo un patrón de democracia liberal como el que tiene lugar en Occidente, puesto que este sistema nunca ha arraigado en Rusia y no hay una sociedad civil fuerte para impulsar cambios democráticos.

Esto indica que, en un caso hipotético que el régimen de Putin caiga, el nuevo régimen siga con los mismos fundamentos nacionalistas ante una sociedad acostumbrada a acatar órdenes del poder político (tanto con los zares, con los comunistas y con Putin actualmente).

Asimismo, las constantes que van a guiar la política del Kremlin en los próximos años van a estar determinadas por el nacionalismo, la seguridad, el orgullo nacional ruso y la búsqueda de su afianzamiento como gran potencia internacional.

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En torno a la geopolítica, no hay respuestas claras, en tanto en cuanto hay múltiples variables que pueden influir en la posición que asuma Rusia. Una hipótesis que se puede partir es que Rusia quiere volver a estar integrada en una Europa sin EE.UU. En este momento, en Europa, confluyen dos tendencias casi antagónicas con Rusia. Por un lado, están aquellas potencias que, tradicionalmente, apoyan la necesidad de un marco de buenas relaciones con Rusia, como París y Berlín.

Piénsese, la advertencia del presidente francés, Emmanuel Macron, de no humillar a Rusia o las buenas relaciones entre Merkel y Putin. Por otro, están aquellos Estados, más atlantistas, quienes abogar por cercar a Rusia militarmente. Una dicotomía que se da también en el contexto actual en EE.UU. entre demócratas y determinados sectores republicanos.

En este contexto, el mensaje de Trump seduce a Putin, no tanto por algunos rasgos que ambos líderes puedan compartir, sino que aquello que valora Putin realmente es el mensaje aislacionista del republicano. Putin piensa que la OTAN es el principal impedimento para la construcción de su proyecto de una Unión Euroasiática desde Lisboa a Vladivostok.

Considera que la unipolaridad de Estados Unidos conduce al mundo a su degradación, pues EE.UU. es el único actor con capacidad para actuar de manera unilateral en el planeta entero sin sufrir sanciones ni castigos, como demostró la GGCT. Un hecho que hace que Putin busque mecanismos de equilibrio de poder, que, de momento, ve en la multipolaridad.

Entiende que tras el fin del colapso soviético, Rusia no participó en la construcción de la Nueva Europa. Por esto, puede utilizar la guerra como pretexto de un nuevo Congreso de Viena con Rusia integrada para negociar un nuevo marco de relaciones y reglas entre Moscú y Bruselas. Al mismo tiempo, esta unión permitiría a Putin romper con el cerco de Washington y dominar todo el Heartland de Mackinder, esta isla mundo, la cual, para el geógrafo británico, la potencia que dominase esta área, llamada Mundo Isla, dominaría el mundo.

Además, Rusia podría obtener acceso al atlántico superando uno de sus problemas geográficos al estar rodeado por mares y océanos fríos que permanecen helados, algo que socavaría la estrategia de cerco estadounidense orientando en el anillo continental o Rimland introducido por Spykman.

Putin es igualmente conocedor de que un incremento de la dependencia de Rusia con China, dada las relaciones de creciente asimetría, le amenaza con devenir un vasallo y que la única manera que tiene de contrarrestar esta creciente debilidad rusa es con Europa. Además, a pesar de que públicamente se defiende que las relaciones sino-rusas han alcanzado niveles sin precedentes y en el marco de una «Amistad sin límites», no hay que olvidar la frase de Deng Xiaoping, quien afirmó que, históricamente, las naciones que mayor daño han infringido a China son Japón y Rusia.

A esto hay que agregar que en los inicios de su mandato, Putin siempre se ha mostrado abierto a impulsar los vínculos de integración entre Rusia y Occidente agregando que dependía de cómo Occidente tratase a Rusia en temas sensibles a su seguridad principalmente vinculadas con el espacio de la CEI y su «vecindario próximo». Una desconfianza que, para Putin, se deterioró con el proceso de expansión de OTAN al este y la situación de Ucrania, considerada, por parte de Moscú, como «una gran provocación»

Además, en Europa, están teniendo lugar movimientos de ultraderecha simpatizantes con Moscú, compartiendo valores tradicionales y cuestionando la subordinación de la política europea a los intereses de Washington. Un ejemplo se ha visto, recientemente, con los resultados electorales en los länders de la antigua Alemania del Este, donde la formación ultraderechista Alternativa para Alemania, ha arrasado con un mensaje prorruso y crítico con la OTAN así como la presencia de aliados de Moscú como el gobierno húngaro de Viktor Orbán.

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Todo esto es meramente hipotético en tanto, aunque podemos asumir que Putin va a recuperar la frase de la zarina Catalina la Grande, cuando afirmó que «Rusia es un Estado europeo» manteniendo  la centralización del poder en la figura del presidente y evitando cualquier tentativa de liberalismo o Pedro el Grande, quien recurrió a Occidente para modernizar el Estado y convertirlo en una gran potencia.

Es difícil predecir cómo va a reaccionar Europa, no obstante, la crítica hacia intereses expansionistas rusos, que ahora parece hegemónica en el seno de las cancillerías, no es factible. Putin es un nacionalista ruso quien asume los valores que han moldeado, históricamente, a la sociedad rusa como únicos, superiores al materialismo secular occidental y, por tanto, no tiene necesidad de importar valores occidentales, ni exportar los valores eslavófilos hacia Europa, quien los ha vinculado con la barbarie. 

Deng Xiaoping, representando al gobierno chino en un discurso de Naciones Unidas, formuló la llamada teoría china de los tres mundos basada en el pensamiento de Mao Zedong. En ella, Mao dividía el mundo entre un primer mundo integrado por las dos superpotencias (EE.UU. y la URSS). Un segundo mundo que agrupaba a Europa y Japón y un tercer mundo que abarcaba el resto.

Probablemente, para Putin, considerando que China en el largo plazo puede devenir una amenaza para Rusia y que Rusia es actualmente el socio menor, quiere agrupar a los Estados del segundo mundo definido por Mao, para crear una bisagra contra las dos superpotencias actuales, a tenor que ni la Unión Europea, ni Rusia, por ellas mismas pueden competir con Pekín y Washington y que solamente actuando juntas podrán equilibrar su creciente asimetría contra ambas.

Todo ello lleva a pensar que el interés de Rusia en el nuevo orden se oriente en una doctrina Monroe europea, es decir, una Europa sin estadounidenses con una arquitectura de seguridad negociada por los principales actores europeos que tome en consideración los intereses de Rusia principalmente en los Estados que constituyen aquello que Putin ha acuñado como «el mundo ruso» buscando mecanismo de cooperación para fortalecerse mutuamente frente a las dos superpotencias.

Esto, no obstante, es una incógnita determinar el papel que va a jugar EE.UU., puesto que Brzezinski siempre consideró que para que Washington mantuviese su papel de preponderancia obtenida tras el colapso de la URSS debía evitar el resurgimiento de un nuevo imperio euroasiático  que se opusiese al sistema euro atlántico más amplio, es decir la OTAN.


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El reto de Arabia Saudí para convertirse en la mejor liga de fútbol del mundo en 2034

Arabia Saudí aspira a aprovechar el tirón del mundial de fútbol 2034 para convertir su liga como una de las mejores del mundo. Hasta su celebración, tendrá varios años donde potenciará mediante grandes inversiones milmillonarias sus estadios y equipos para atraer a grandes jugadores.

La FIFA confirmó a Arabia Saudí como sede de la Copa Mundial de Fútbol 2034, siendo el único país que presentó la candidatura y el segundo que se celebrará en Oriente Medio tras Qatar 2022. Esta decisión se enmarca en la estrategia del reino para diversificar su economía dependiente del petróleo y mejorar su imagen internacional. Sin embargo, esta elección ha generado grandes críticas por parte de organizaciones de derechos humanos, que denuncian la represión de activistas, la falta de libertad de expresión, la discriminación contra las mujeres y la comunidad LGBTI y las pésimas condiciones laborales de los trabajadores migrantes que construirán los nuevos estadios. Estas organizaciones argumentan que la FIFA no ha exigido garantías suficientes en materia de derechos humanos antes de otorgar la sede del Mundial, y temen que el evento pueda contribuir a violaciones de derechos humanos.

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Pese a las críticas, la organización del Mundial 2034 se alinea con el plan Visión 2030 del gobierno saudí. Este plan busca reducir la dependencia económica del petróleo y promover otros sectores, como el futbolístico, el turístico y el entretenimiento. El objetivo es invertir en sectores que les permitan ser relevante en el escenario mundial. Este evento deportivo se considera la oportunidad perfecta para reforzar el soft power (poder blando) de Arabia Saudí, mejorar su influencia global y consolidarse en estos sectores. Para ello, el país de Oriente Medio ha invertido miles de millones de dólares para potenciar su influencia deportiva. Además, el gobierno saudí ve en el Mundial una plataforma de exposición mundial para mostrar los cambios y la modernización del país. Sin embargo, los escépticos argumentan que se trata de un intento de «lavar» su imagen internacional sin abordar las preocupaciones sobre derechos humanos.

Vía libre para Arabia Saudí

La decisión para designar a Arabia Saudí como anfitrión del mundial 2034 se tomó en un congreso extraordinario de la FIFA. La candidatura saudí se aprobó por aclamación al ser la única propuesta presentada. El proceso de selección se desarrolló en un plazo inusualmente corto de 26 días, siguiendo el principio de rotación de confederaciones establecido por la FIFA. Tras quitarse la FIFA del medio a Conmebol, UEFA y la Confederación Africana de Fútbol en el mundial 2030 y recibir el apoyo de la Confederación Asiática de Fútbol en un mundial que estaba previsto celebrarse en Australia, Arabia Saudí tuvo el camino perfecto para acoger el evento más importante del fútbol en la misma región en 12 años.

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El país planea utilizar 15 estadios distribuidos en cinco ciudades para los 104 partidos del torneo: Riad, Yeda, Khobar, Abha y la futurista NEOM. El proyecto más ambicioso es el estadio King Salman Stadium en Riad, con una capacidad estimada para 92 mil espectadores, que se espera esté terminado en 2029 y que albergará los partidos inaugural y final. Esta será la primera Copa Mundial con 48 equipos que se celebrará en un solo país, ya que la edición de 2030 será multisede (Uruguay, Argentina, España, Portugal y Marruecos). Además, se han planteado dudas sobre la capacidad de Arabia Saudí para albergar un evento de esta magnitud durante el abrumante calor del verano en ese territorio. Sin embargo, la federación saudí ha insistido en su plan de celebrar el torneo en esa época del año y no en invierno, como sucedió con Qatar 2022.

Saudi Vision 2030

El Plan Visión 2030 de Arabia Saudí es una estrategia gubernamental diseñada para transformar la economía y la sociedad del país y cambiar el panorama de varios sectores a nivel mundial. Su objetivo es reducir la dependencia del petróleo y diversificar las fuentes de ingresos. El proyecto se lanzó en 2016 por el príncipe heredero Mohamed bin Salmán, y el plan abarca inversiones millonarias de su fondo público en diversos sectores como el deporte, la tecnología, el turismo, las energías renovables y el entretenimiento. Los objetivos principales incluyen aumentar la participación del sector privado en la economía, desarrollar industrias no petroleras, atraer inversiones extranjeras y crear oportunidades de empleo para la población saudí. Además, busca modernizar la sociedad, promoviendo la mejora del mundo laboral y mejorando la calidad de vida de los ciudadanos.

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En el marco de esta visión de desarrollo, el gobierno saudí ha identificado el deporte, y particularmente el fútbol, como un sector estratégico para impulsar su economía y mejorar su imagen internacional. La inversión masiva en la liga local de fútbol, con la captación de estrellas internacionales mediante salarios elevados, forma parte de esta estrategia. Este objetivo busca no solo elevar el perfil de la liga saudí a nivel mundial, sino también desarrollar la industria del entretenimiento deportivo en el país, crear empleos en sectores relacionados y atraer grandes patrocinadores y turismo deportivo mediante partidos de fútbol de gran envergadura. Además, el fortalecimiento de la liga de fútbol se alinea con los objetivos de diversificación económica y desarrollo del sector privado, al tiempo que proyecta una imagen de modernidad y apertura que Arabia Saudí busca promover como parte de su transformación económica y social.

Inversión en el fútbol local

La liga de fútbol de Arabia Saudí ha experimentado una gran transformación en los últimos años, impulsada por una inversión masiva destinada a elevar su perfil a nivel mundial. Esta estrategia se ha centrado en convencer a leyendas y contratar a jugadores de renombre internacional, con la misión de aumentar el interés, el enriquecimiento y la competitividad de la liga. El fichaje más destacado ha sido el de Cristiano Ronaldo por el Al-Nassr en diciembre de 2022, con un contrato que incluye un salario estimado de más de 200 millones de euros por temporada.

La inversión en la liga saudí no se ha limitado a Ronaldo. Otros clubes han seguido esta tendencia, como el Al-Hilal, que fichó a Neymar, exjugador del Paris Saint-Germain y del Barcelona, o la incorporación de Benzema. Estos movimientos han generado un interés mundial sin precedentes en la liga saudí, atrayendo la atención de aficionados y medios de comunicación internacionales. Los clubes saudíes han demostrado su capacidad para competir financieramente con las principales ligas europeas, ofreciendo contratos lucrativos a jugadores de élite. Esta estrategi busca mejorar el nivel de juego en la liga local y posicionar a Arabia Saudí como un destino atractivo para el fútbol de alto nivel, en línea con los objetivos más amplios del país de diversificar su economía y mejorar su imagen global a través del deporte.

Capaz de atraer talento mundial

A pesar de las inversiones masivas en su liga local y la adquisición de estrellas internacionales, Arabia Saudí aún no ha logrado desafiar la hegemonía del fútbol europeo en términos de calidad y atractivo global. Esto ocurre porque la Saudi Pro League se mantiene de momento por debajo del nivel de las principales ligas europeas y algunas competiciones sudamericanas en cuanto a calidad de jugadores. Sin embargo, el poder financiero saudí ha demostrado ser capaz de atraer talento de alto nivel y de convencer a jugadores que están en una edad óptima para desempeñarse deportivamente.

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Esto podría sentar las bases para un cambio a largo plazo en el equilibrio del fútbol mundial en el que Arabia Saudí pueda llegar a superar a Europa. Esta estrategia, similar a la empleada en otros deportes como la Fórmula 1, expone como Arabia Saudí se posiciona y luego ejecuta para desafiar la dominancia europea en el deporte, aprovechando su capacidad económica para desarrollar gradualmente su infraestructura y atraer más talento internacional. De cara al mundial 2034, tiene un largo camino por delante que le permitirá establecer un plan para su fútbol local.

Estadios de vanguardia

Arabia Saudí planea construir 15 estadios de última generación para el Mundial de Fútbol de 2034, distribuidos en cinco ciudades: Riad, Yeda, Al Khobar, Abha y NEOM. De estos, 11 serán completamente nuevos, destacando el Estadio Internacional Rey Salman en Riad, con capacidad para 92.760 espectadores, que albergará el partido inaugural y la final. Estas construcciones ejemplifican la ambición del país por crear infraestructuras deportivas equipadas con las últimas modernidades que permitan diferenciarse y mejorar a cualquier otra sede en el mundo. Muchos de estos estadios contarán con techo retráctil, un terreno de juego transformable, diseños transformadores e iluminaciones modernas.

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Los nuevos estadios incorporarán también tecnologías avanzadas para ofrecer experiencias inmersivas a los espectadores. Por ejemplo, podrán transformarse rápidamente para albergar diferentes tipos de eventos, desde partidos de fútbol hasta conciertos y representaciones teatrales. Además, contará con sistemas para interacciones virtuales entre aficionados y celebridades, y transmisión instantánea de datos del evento en directo. La sostenibilidad también es un factor clave para el gobierno saudí, con innovaciones como un lago de refrigeración ecológica bajo el estadio que utilizará agua pluvial para el sistema de aire acondicionado. Estos avances tecnológicos y arquitectónicos buscan cumplir con los requisitos de la FIFA y posicionar a Arabia Saudí como un referente en infraestructuras deportivas modernas.

Integrarse en la liga saudí

Estos recintos, distribuidos en cinco ciudades, podrían integrarse posteriormente en la infraestructura de la Saudi Pro League. Sin embargo, esta transición presenta desafíos en la actualidad. Esto se debe a que actualmente la asistencia promedio a los partidos de la liga saudí es de menos de 10 mil espectadores por encuentro. La incorporación de estos estadios de gran capacidad a la liga local podría formar parte de una estrategia a largo plazo de las autoridades saudíes para aumentar el interés y la asistencia al fútbol local. Esta iniciativa se alinea con el plan Vision 2030 del país. No obstante, el éxito de esta transición dependerá de la capacidad para mantener y utilizar eficientemente estas instalaciones una vez concluido el Mundial, así como de lograr un crecimiento sostenido en la popularidad y el interés de esta liga.

Los 15 estadios del mundial 2034

Estadio Internacional Rey Salman

  • Ubicación: Riad
  • Capacidad: 92.760 espectadores

Estadio Príncipe Mohammed bin Salman

  • Ubicación: Riad
  • Capacidad: 46.979 espectadores

Estadio Rey Fahad

  • Ubicación: Riad
  • Capacidad: 70.200 espectadores

Estadio Rey Abdullah

  • Ubicación: Yeda
  • Capacidad: 58.432 espectadores

Estadio NEOM

  • Ubicación: NEOM
  • Capacidad: 46.010 espectadores

Estadio Universitario Rey Khalid

  • Ubicación: Abha
  • Capacidad: 45.428 espectadores

Estadio Aramco

  • Ubicación: Al Khobar
  • Capacidad: 46.096 espectadores

Estadio Qiddiya Coast

  • Ubicación: Yeda
  • Capacidad: 46.096 espectadores

Estadio Jeddah Central Development

  • Ubicación: Yeda
  • Capacidad: 45.794 espectadores

Estadio Ciudad Económica Rey Abdalá

  • Ubicación: Yeda
  • Capacidad: 45.700 espectadores

Estadio Universitario Rey Saud

  • Ubicación: Riad
  • Capacidad: 46.319 espectadores

Estadio de Murabba

  • Ubicación: Riad
  • Capacidad: 46.010 espectadores

Estadio de la Ciudad Deportiva Príncipe Faisal bin Fahad

  • Ubicación: Riad
  • Capacidad: 46.865 espectadores

Estadio ROSHN

  • Ubicación: Riad
  • Capacidad: 46.000 espectadores

Estadio South Riyadh

  • Ubicación: Riad
  • Capacidad: 47.060 espectadores

Mundial 2034 como posible consolidación

La designación de Arabia Saudí como sede de la Copa Mundial de la FIFA 2034 ofrece al país una oportunidad única para consolidar su liga de fútbol como una de las más competitivas a nivel global. Este evento coincide con los esfuerzos del reino para desarrollar su infraestructura deportiva y atraer talento internacional a su liga local. La inversión masiva en nuevos estadios con diseños modernos y tecnología avanzada ejemplifica el compromiso del país por crear instalaciones de primer nivel. Además, la construcción multitud de estadios nuevos para el Mundial demuestra la ambición de Arabia Saudí por contar con una red de infraestructuras deportivas modernas y de alta calidad. Luego, estas instalaciones podrían aprovecharse para su potenciada liga local.

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El Mundial 2034 servirá como escaparate para mostrar estos avances en infraestructura y la evolución de la liga saudí. Esto permitirá a jugadores interesarse para fichar por alguno de estos equipos. Con cinco ciudades anfitrionas, incluyendo la futurista NEOM, Arabia Saudí tiene la oportunidad de presentarse como un destino atractivo para el fútbol de élite y eliminar esa barrera de la calidad que solo tiene con Europa. La inversión en la liga local, que ya ha atraído a estrellas internacionales, podría intensificarse en los años previos al Mundial. Esto podría mejorar el nivel competitivo y el atractivo global de la competición. Este desarrollo, combinado con la exposición internacional que proporcionará el Mundial, podría posicionar a la liga saudí como un referente en el fútbol mundial. Además, podría ofrecer un nivel de juego y espectáculo deportivo capaz de competir con las ligas más prestigiosas del mundo.

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Juez de Nueva York determina que Trump no tiene inmunidad presidencial en el caso ‘Stormy Daniels’

El magistrado mantiene la condena de Trump en el caso Stormy Daniels al rechazar la inmunidad presidencial para actos no oficiales. La defensa de Trump critica la decisión y planea apelar.

El juez Merchan ha rechazado la solicitud de Donald Trump de desestimar el caso de soborno a la actriz Stormy Daniels, basándose en el histórico fallo del Supremo que otorgaba inmunidad parcial durante la presidencia de Trump. Merchan ha determinado que las pruebas presentadas en el juicio no están relacionadas con la conducta oficial de Trump como presidente, sino con actos no oficiales que no están protegidos por la inmunidad. El juez ha aclarado que, aunque el Tribunal Supremo dictaminó que los expresidentes tienen inmunidad por sus actos oficiales durante su mandato, esto no significa que la condena deba ser desestimada en este caso.

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En su fallo de más de 40 páginas, Merchan ha revisado los testimonios que los abogados de Trump argumentaron que no deberían haberse escuchado en el juicio debido a la inmunidad presidencial. Estos incluyen declaraciones de exasesores y personal de la Casa Blanca como Hope Hicks, Madeleine Westerhout y Michael Cohen. Sin embargo, el juez ha concluido que las comunicaciones relacionadas con el encubrimiento de los pagos a Stormy Daniels son actos no oficiales y, por lo tanto, no están protegidos por la inmunidad presidencial.

El portavoz de la campaña de Trump, Steven Cheung, ha criticado la decisión de Merchan, calificándola como «una violación directa de la decisión del Tribunal Supremo sobre inmunidad y otra jurisprudencia». Trump fue condenado en abril por 34 cargos relacionados con la falsificación de documentos en el estado de Nueva York para ocultar un pago de 130 mil dólares a Stormy Daniels. El objetivo del mandatario electo era que no revelara una supuesta relación extramatrimonial.

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El Tribunal Supremo había dictaminado previamente que los expresidentes tienen inmunidad ante el enjuiciamiento por actos oficiales, lo que llevó a la defensa de Trump a argumentar que la condena debía ser anulada y la acusación desestimada. Sin embargo, el juez Merchan ha determinado que, incluso si hubiera habido un error en la introducción de algunas pruebas, este sería inofensivo a la luz de la abrumadora evidencia de culpabilidad. El juez ha concluido que las pruebas relacionadas con las reclamaciones preservadas se relacionan enteramente con conducta no oficial y, por tanto, no reciben protección de inmunidad.

Explicación del caso

El caso del soborno de Donald Trump a Stormy Daniels se centra en un pago de 130 mil dólares realizado a la actriz de cine para adultos antes de las elecciones presidenciales de 2016. Daniels, cuyo nombre real es Stephanie Clifford, afirmó haber tenido relaciones sexuales con Trump en 2006, algo que él siempre ha negado. El pago se realizó supuestamente para que Daniels mantuviera en secreto este encuentro. La Fiscalía de Manhattan argumentó que este pago constituía un intento de «influir ilegalmente» en las elecciones de 2016 y lo consideró un delito de falsedad en las cuentas. El caso se complicó cuando se reveló que Michael Cohen, el entonces abogado personal de Trump, había adelantado el dinero y luego se reembolsó por Trump a través de una serie de pagos mensuales registrados como «gastos legales».

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En mayo de 2024, un jurado popular declaró a Trump culpable de 34 delitos relacionados con este caso, convirtiéndolo en el primer presidente o expresidente de Estados Unidos en ser condenado en un juicio penal. Los cargos surgieron de la relación de 11 facturas, 12 vales y 11 cheques que conformaban los pagos de reembolso a Cohen. Aunque los pagos de dinero para mantener un asunto en privado no son ilegales en Estados Unidos, la Fiscalía alegó que Trump cometió un delito al registrar indebidamente estos pagos. El caso ha tenido importantes repercusiones políticas y legales, incluyendo allanamientos del FBI a la oficina de Cohen y declaraciones contradictorias por parte de Trump y sus abogados sobre el conocimiento y la naturaleza de estos pagos.

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Artículo escrito por:

Rubén Asenjo MorillasPeriodista apasionado por la actualidad internacional y la geopolítica. Escribo para entender el mundo en constante cambio y compartir perspectivas que despierten la reflexión y el debate. Comprometido con la búsqueda de la verdad y las historias que impacten e inspiren.