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Decenas de concejales rusos exigen la dimisión de Putin

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Más de 80 concejales de varias ciudades rusas han firmado una petición para que el actual presidente ruso, Vladimir Putin, dimita.

Numerosos consejos municipales acusan al presidente ruso de provocar la salida de muchos ciudadanos del país y consideran que su gestión ha empeorado la situación del país. "En países donde se cambia de gobierno de forma regular, la gente tiende a vivir más y mejor que en aquellos lugares donde los líderes se van con los pies por delante", han añadido en la petición.

Según El Mundo, los más de ochenta concejales rusos tampoco aprueban la invasión de Ucrania y están en contra de seguir matando civiles ucranianos. La noticia llega tan solo unos días después de que Zelenski anunciara que han recuperado más de mil kilómetros cuadrados de territorio. Rusia respondió a esta información alegando que fue una retirada voluntaria de sus tropas para centrarse en Donetsk.

Entre los diputados que han secundado la petición se encuentran cargos públicos de Moscú y San Petersburgo, además de ediles de otras regiones de la parte europea del país y de Siberia. El diputado ruso Dimitri Paliuga, fue quién tomo la iniciativa contra Putin. El HuffPost informaba días después de que Paliuga había sido multado con más de 800 dólares por iniciar la petición de dimisión.

Los detalles de la solicitud de dimisión desvelan que desde el inicio de la invasión Rusia en Ucrania están muriendo ciudadanos rusos, se ha deteriorado la economía nacional, y se está produciendo una fuga de inversores y cerebros. Por otro lado, los firmantes consideran que la guerra ha tenido un efecto rebote, es decir, en vez de desmilitarizar Ucrania ha ingresado 38.000 millones de dólares en armamento.

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La UE no reconoce el resultado de las elecciones de Crimea

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La Unión Europea anunció en un comunicado que el pasado 9 de septiembre, y hasta el día 11 del mismo mes, se celebraron elecciones regionales y locales en Rusia y también en la República Autónoma Ucraniana de Crimea y la ciudad de Sebastopol. La organización declaró de forma rotunda que no reconoce la legalidad ni el resultado de las votaciones.

Además, en el comunicado incidieron en el no reconocimiento de Crimea como parte de Ucrania: «La UE no reconoce la anexión ilegal de Crimea por parte de la Federación Rusa, lo que constituye una violación del derecho internacional. Crimea es Ucrania», publicó el Servicio Europeo de Acción Exterior en un comunicado.

Por tanto, la UE no reconoce la legitimidad de cualquiera de los representantes escogidos en las elecciones celebradas la pasada semana. Desde la anexión de Crimea a Rusia en 2014, la UE declaró ilegal la adhesión y considera el territorio como parte de Ucrania. En el mismo comunicado, solicitaron el cese de su invasión militar en el país ucraniano y la retirada de todas las fuerzas y equipos rusos del territorio.

Catorce gobernadores rusos fueron reelegidos en las elecciones durante el fin de semana y el partido oficialista Rusia Unida, que lidera Putin, mantiene el control de la mayoría de los parlamentos regionales.

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¿Fue legítima la ofensiva de Estados Unidos a Afganistán tras los atentados del 11-S?

Con ocasión del 21º aniversario de los atentados del 11 de septiembre en Nueva York (Estados Unidos), en LISA News publicamos este análisis sobre la legitimidad de la respuesta estadounidense en Afganistán realizado Celia Zunzunegui, alumna del Curso de Experto en Análisis de Inteligencia de LISA Institute.

Tras los atentados del 11 de septiembre de 2001 se produjo una respuesta armada contra Al Qaeda, escudándose en la legítima defensa internacional. Dicho conflicto tiene una especial característica y es que, la represalia no se produjo con el fin de atacar al Estado afgano, sino a la organización terrorista responsable del 11-S. Por este motivo, no se trata de un conflicto tradicional.

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Según el experto en Derecho Internacional Público, Marco Sassòli, la posibilidad de considerar dicho ataque como un conflicto armado es vital para la aplicación del Derecho Internacional Humanitario. En relación con esta cuestión, también es clave el resaltar, que, según Sassòli, las consideraciones realizadas por el expresidente de Estados Unidos, George Bush, en su orden militar del 13 de noviembre de 2001, cuando se refirió al conflicto afgano como «guerra contra el terrorismo».

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Dicha orden «proclama que la escala alcanzada por los ataques terroristas dirigidos contra Estados Unidos, en su propio territorio o en el extranjero», ha creado un estado de «conflicto armado» que requiere el uso de la fuerza por Estados Unidos. Por este motivo, se puede afirmar que Estados Unidos realmente consideraba dicha confrontación como un conflicto armado. Esto se puso de manifiesto con el despliegue militar ejecutado sobre el territorio afgano.

Cabe destacar que, según los preceptos del Derecho Internacional, en el caso de que apareciera un conflicto armado, se deben de aplicar los Convenios de Ginebra de 1949. Además, la aplicación de dichos convenios traen consigo las consecuencias que tiene su incumplimiento.

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«Una de las principales características del Derecho Internacional Humanitario es la de imponer un régimen de represión penal universal aplicable a las que denomina infracciones graves de sus disposiciones», afirma la experta en la cuestión, Elizabeth Salmón.

EEUU respalda su respuesta basándose en el precepto de la «legítima defensa internacional»

La legítima defensa internacional es la excepción recogida por la Carta de las Naciones Unidas en su artículo 51 a la prohibición de la amenaza o empleo de la fuerza en las relaciones internacionales, prohibición establecida en el artículo 2 de ese mismo texto normativo.

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Para que se considere «legítima defensa» se deben cumplir ciertos requisitos, algunos establecidos por el propio artículo y otros de naturaleza consuetudinaria. Pese a que, en el caso analizado, se cumplan ciertos requisitos como es, por ejemplo, la existencia de un previo ataque armado, existen otros que no son cumplidos.

En primer lugar, para que exista legítima defensa internacional, el previo ataque armado debe ser atribuible a un Estado. En este sentido, se debe analizar si el apoyo otorgado a Al-Qaeda por parte de Afganistán puede producir que los atentados del 11 de septiembre sean atribuibles al Estado afgano.

Para poder considerar si el apoyo otorgado hace que los ataques del 11-S sean atribuibles a Afganistán, debemos buscar actos concretos, como así lo expresó la C.I.J. Cabe resaltar que el apoyo prestado a Al-Qaeda tiene una naturaleza más pasiva que activa. Por lo tanto, si se acude al artículo 8 del Proyecto de Artículos sobre la Responsabilidad del Estado por Hechos Internacionalmente Ilícitos, se reafirma la postura de la C.I.J., considerándose así que los ataques producidos en el 11-S no pueden ser atribuibles a Afganistán.

Tal y como señala el experto en Derecho Internacional, Melero Alonso, los requisitos de la temporalidad y la subsidiariedad imponen la obligación de que el conflicto iniciado, amparado en la legítima defensa, únicamente se prolongue hasta que el Consejo de Seguridad tome las medidas oportunas.

En lo que respecta al requisito de necesidad, este conlleva que el uso de la fuerza sea la última opción. No obstante, al producirse dicha respuesta con tanta demora, no se puede considerar que esta sea necesaria, tal como afirman autores como González Vega. Como la respuesta bélica se produjo un mes después de los atentados, no se pueda cumplir el requisito de inmediatez.

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Finalmente, se incumplió el requisito de proporcionalidad. Tal y como afirman Melero Alonso o González Vega, expertos en este campo, la respuesta conllevó una guerra de casi 7 años por la totalidad del territorio afgano, en la cual se llegaron a cometer numerosas infracciones del derecho internacional humanitario.

La jurisdicción de la Corte Penal Internacional en el conflicto afgano

Para saber si la Corte Penal Internacional (CPI) puede conocer de las infracciones del derecho internacional humanitario, debemos estudiar si se encuentra dentro de su jurisdicción, donde habrá que analizar la jurisdicción temporal, territorial y personal.

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En lo que respecta a la jurisdicción temporal, siguiendo las declaraciones emitidas por la Fiscal Fatou Besouda, la Corte Penal Internacional podrá conocer de los delitos cometidos en territorio afgano desde el 1 de mayo de 2003 y fuera del mismo (por delitos relacionados con ese conflicto) desde el 1 de julio de 2002.

La jurisdicción personal dependerá de la conclusión a la que lleguen los magistrados en el enjuiciamiento concreto a tratar, por lo que no se podrá analizar en el presente artículo. En lo que respecta a la jurisdicción territorial, es de vital importancia tener en cuenta que como norma general la jurisdicción territorial dependerá de la nacionalidad del infractor, pues debe tener la nacionalidad de un estado parte en el Estatuto de Roma o cometerlo en territorio de estado parte.

Esto puede ser sumamente problemático pues, pese a que Afganistán haya ratificado el Estatuto de Roma, por lo que sus nacionales si pueden ser enjuiciados por la Corte Penal Internacional, no es el caso de Estados Unidos.

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Debido a que Estados Unidos no ha ratificado el Estatuto de Roma, sus nacionales únicamente podrán ser juzgados por la Corte Penal Internacional por aquellos actos cometidos en territorio afgano (o de cualesquiera otros países que hayan ratificado el Estatuto de Roma).

Participación de la OTAN en el conflicto afgano

Para que la OTAN pudiera intervenir en el conflicto afgano, se realizó un cambio de interpretación del artículo 5 del Tratado de la Organización del Atlántico Norte. Este contenía una limitación territorial circunscribiendo las actuaciones de la OTAN únicamente a la región del Atlántico Norte. Dicho cambio de interpretación se basó en sustituir la interpretación territorial, por una interpretación funcional.

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La Organización del Atlántico Norte el 11 de agosto de 2003 se hizo cargo de la Fuerza Internacional de Asistencia para la seguridad (ISAF). No obstante, pese a ser autorizada por el Consejo de Seguridad mediante la Resolución 1386 (2001), esta misión se trata de una fuerza multinacional, establecida por los «Acuerdos de Bonn«. Así lo consideran expertos como Melero Alonso, o Cardona Lleoréns.

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Cabe resaltar que, otro indicativo de su carácter de fuerza multinacional es la financiación de la misma, pues los gastos de esta son sufragados por los países participantes y en vez de seguir el principio de responsabilidad colectiva de los Estados.

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¿Cuáles son las diferencias entre Geopolítica y Geoestrategia?

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Geopolítica y Geoestrategia no son lo mismo. En este artículo te explicamos sus diferencias con aportaciones de Ángel Gómez de Ágreda, analista geopolítico y Profesor del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico de LISA Institute durante la Masterclass «Cómo analizar conflictos geopolíticos» organizada por LISA Institute.

¿Qué es la Geopolítica?

Existen diferentes formas de comprender el término Geopolítica y este ha sido empleado de diferentes formas desde que se acuñó por primera vez en 1905. Más allá de que la Geopolítica impacta en el día a día de ciudadanos, empresas, instituciones y gobiernos del mundo no existe una única definición consensuada del término y se puede entender de diferentes maneras.

Tal y como explica Ángel Gómez de Ágreda, Profesor del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico de LISA Institute, en la Masterclass «Cómo analizar conflictos geopolíticos» organizada por LISA Institute hay muchas definiciones de Geopolítica.

Para Ágreda, la mejor definición de Geopolítica es la de entenderla como el estudio de las relaciones entre los distintos actores a nivel mundial ya que, en la actualidad, la disciplina trasciende de las concepciones geográficas y de las fronteras.

La geografía política es la disciplina que estudia cómo se dispone el espacio y qué impacto tiene éste desde un punto de vista político y geográfico. Es decir, abarca desde el estudio de las fronteras hasta la importancia de ciertos recursos naturales para las relaciones exteriores de un país.

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«Hace unos años podíamos hablar de relaciones entre Estados, condicionados por la geografía. Sin embargo, en la actualidad, no podemos centrarnos únicamente en la parte geográfica para definir la Geopolítica», destaca el experto.

Según Ágreda, el hecho de que no podamos centrarnos únicamente en la parte geográfica para hablar de Geopolítica, se debe a dos razones principales. En primer lugar, porque los ámbitos geográficos han trascendido más allá de los ámbitos tradicionales -tierra, mar y aire-. Y, en segundo lugar, es porque en el panorama internacional actual hay muchos más tipos de actores que los estatales que juegan un rol esencial en la geopolítica.

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«En este contexto, se producen conflictos entre los actores, que no tienen por qué ser simétricos, es decir, de Estados contra Estados o empresas contra empresas, sino que pueden enfrentar a un Estado contra una empresa, por ejemplo», señala el experto. En términos generales, Gómez de Agreda defiende que la Geopolítica es la comprensión del entorno internacional y de la dinámica que lleva a los conflictos.

Sobre el origen del término, EOM -medio que participa también en el Profesorado del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico de LISA Institute- explican que aunque el término se acuñó por primera vez en 1905, como ya hemos mencionado, no sería hasta la década de los años 30, cuando tomó relevancia.

Esto se debe a las teorías del general alemán Karl Haushofer, que popularizó el término. La vinculación del concepto con el nazismo hizo que los académicos dejaran de emplearlo durante algunos años. Sin embargo, el término volvió a resurgir a partir de los años 70 y 80, cuando se volvió a trabajar en el campo geopolítico. A partir de este momento, se aplicó el término geopolitik para referirse a la teoría nazi y de esta forma, distinguirla de la nueva disciplina.

¿Cuáles son las diferencias entre Geopolítica y Geoestrategia?

Ya habiendo comprendido el término Geopolítica pasamos a abordar el término Geoestrategia para poder profundizar en las diferencias entre Geopolítica y Geoestrategia. En este sentido, para Gómez de Ágreda, la Geoestrategia es la forma de «operacionalizar» la Geopolítica en el estudio.

Es decir, mientras que la Geopolítica es un estudio conceptual o teórico, la Geoestrategia es la forma en la que los actores aplican sus conocimientos geopolíticos para conseguir una ventaja en el conflicto. De esta forma, la Geoestrategia pone en contacto escuelas de pensamiento (sobre el espacio) con teorías estratégicas (sobre el poder).

El concepto Geoestrategia es relativamente moderno aunque hace alusión a una realidad que ha existido desde hace siglos. Según Gómez de Ágreda, es clave que tanto las instituciones publicas como las empresas y la ciudadanía comprendan la diferencia entre Geopolítica y Geoestrategia principalmente por dos motivos.

El primero de ellos sería que, como ya se ha mencionado, los actores de la Geopolítica ya no son solamente los Estados sino también las empresas, las personas individuales así como las organizaciones gubernamentales y no gubernamentales. Todos somos parte de la Geopolítica y tenemos nuestro papel individual en ella por lo que es cada vez más relevante comprenderla.

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La segunda razón proviene de la importancia de entender la Geopolítica y la dinámica de los conflictos ya que la confrontación entre los actores incide cada vez más en la vida cotidiana de los propios ciudadanos. Anteriormente la capacidad que tenían los Estados o grandes actores para influir en la vida individual de cada una de las personas era limitado, salvo que sucediera un conflicto armado en el territorio.

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«Somos parte de este juego geopolítico y necesitamos comprender estas acciones no solamente desde un punto de vista estratégico, sino en el día a día», aseguró Ágreda durante la Masterclass «Cómo analizar conflictos geopolíticos».

El Profesor del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico de LISA Institute destaca que el hecho de que haya una confrontación entre Estados Unidos y China puede determinar el acceso a la tecnología de la ciudadanía y las empresas. De esta forma, vemos cómo el conflicto entre los actores afecta no solo desde un punto de vista Geoestratégico sino también en la vida cotidiana de los ciudadanos, inversiones, mercado al que se puede acceder y un largo etcétera.

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«La única forma de ser libre es estar informado. Si no eres capaz, como ciudadano, de entender entre qué estás eligiendo no puedes ser realmente libre», concluyó Gómez de Ágreda.

Si quieres ver la Masterclass «Cómo analizar conflictos geopolíticos» con Ángel Gómez de Ágreda y organizada por LISA Institute en el contexto del Máster Profesional de Analista Internacional y Geopolítico puedes hacerlo aquí:

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¿Qué es la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva y por qué beneficia a Putin?

La Rusia de Putin también forma parte de una alianza político-militar similar a la OTAN que podría apoyar al país en caso de conflicto. En este artículo te explicamos qué países la forman y cuáles son sus objetivos.

En junio de 2022 el ministro de Exteriores ruso, Sergei Lavrov, aseguró en declaraciones a la agencia estatal rusa TASS, que la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (OTSC) debería ser un «factor de equilibrio en la región euroatlántica».

Así declaró que la organización de seguridad regional en la que Rusia participa junto a Armenia, Bielorrusia, Kazajistán, Kirguistán y Tayikistán, debería evitar que organizaciones como la OTAN reivindiquen «un papel excepcional» en lo que atañe a la región euroatlántica.

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Además, según Lavrov, la OTSC habría estado tratando de que la OTAN aceptara «crear mecanismos de consulta, intercambio de información y cooperaciónen varias esferas de la seguridad euroatlántica» desde la década de los 2000 con, supuestamente, respuesta negativa por parte de la Alianza Atlántica.

¿Cómo y por qué surge la OTSC?

Tras la Segunda Guerra Mundial, la polarización del mundo trajo consigo la creación del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) de naturaleza político-militar, que incluye Europa occidental y está encabezada por Estados Unidos. Por su parte, el bloque soviético respondió con la creación del Pacto de Varsovia, una alianza para la defensa mutua cuyos miembros son los países de Europa del Este y al frente la antigua Unión Soviética. El fin de dicho pacto, derivaría en la creación de la OTSC y el Tratado de Seguridad Colectiva tras la caída de la Unión Soviética.

Con la creación del Pacto de Varsovia, los líderes soviéticos eran los encargados de la coordinación entre los distintos ejércitos siendo el objetivo el de crear una estrategia militar que consiguiese estar a la altura de la OTAN. No obstante, los países que formaban parte del Pacto comenzaron a vivir en sus respectivos países levantamientos y protestas contra las imposiciones políticas soviéticas, como la prohibición de la libertad de expresión y de prensa.

Los ciudadanos de países como Checoslovaquia en ese entonces, empezaron a pedir más libertades como ocurrió durante la «Primavera de Praga», donde estudiantes e intelectuales salieron a protestar en contra, principalmente, de la censura siendo fuertemente reprimidas por el ejército.

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Cuando Mijaíl Gorvachov llegó al poder, la política de la URSS dio un giro para algunos «inesperado»: sumido en una gran crisis alimentaria, parecía desear terminar con la Guerra Fría y acercarse a los gobiernos occidentales. Los países del bloque comunista aprovecharon así sus propios procesos de democratización, siendo el símbolo de este nuevo fenómeno la caída del muro de Berlín en 1989.

Durante los años de Guerra Fría, fueron estas dos organizaciones político-militares las que mantuvieron el equilibrio en el mundo, hasta que la unión de las dos Alemanias derivó en la disolución de la Unión Soviética y, consigo, el Pacto de Varsovia. Al fin y al cabo este era el último acuerdo que involucraba a varios de los países de ideología soviética que, con la caída de la Unión Soviética terminaba.

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El 8 de diciembre de 1991, tras el nacimiento de la Federación de Rusia, comenzaba también la Comunidad de Estados Independientes (CEI) que incluía a once repúblicas exsoviéticas, todas ellas excepto las tres repúblicas bálticas y Georgia que se uniría más adelante. Un año después Rusia, impulsaba la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva en el marco de la CEI, formalizándose con el pacto de Taskent.

Artículo 5 de la OTAN vs artículo 4 de la OTSC

La OTSC tiene su origen en el Tratado de Seguridad Colectiva, firmado en Tashkent (Uzbekistán) el 15 de mayo de 1992 por los líderes de Armenia, Kazajstán, Kirguistán, Rusia, Tayikistán y Uzbekistán. Posteriormente, se sumaron Azerbaiyán, Bielorrusia y Georgia (1993). El tratado entró en vigor el 20 de abril de 1994, una vez completados los procedimientos nacionales de ratificación.

Esta organización, tiene prácticamente la misma función que la OTAN, y encuentra un artículo en su Tratado (en este caso el número 4) muy similar al principio de seguridad colectiva del artículo 5 del Tratado de la OTAN. El artículo apunta que:

Si uno de los Estados miembros sufre agresión (ataque armado amenazante para la seguridad, la estabilidad, la integridad territorial y la soberanía), los Estados miembros lo considerarán como agresión (ataque armado amenazante para la seguridad, la estabilidad, la integridad territorial y la soberanía) a todos los Estados miembros del presente Tratado.

En caso de comisión de agresión (ataque armado amenazante para la seguridad, la estabilidad, la integridad territorial y la soberanía) a cualquiera de los Estados miembros, todos los demás Estados miembros, a petición de este Estado miembro, proporcionarán inmediatamente a este último la ayuda necesaria, incluida la militar, así como apoyo por los medios a su disposición de conformidad con el derecho a la defensa colectiva de conformidad con el artículo 51 de la Carta de las Naciones Unidas.

Los Estados miembros informarán inmediatamente al Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas sobre las medidas adoptadas sobre la base del presente artículo. Al aplicar estas medidas, los Estados miembros se adherirán a las disposiciones pertinentes de la Carta de las Naciones Unidas.

En un principio, consistía un acuerdo regional, que ayudaba a desempeñar un relevante papel de mantenimiento y cooperación en el ámbito político-militar; pero el 14 de mayo de 2002, el Consejo de Seguridad Colectiva tomó la decisión de conceder al Tratado de Seguridad Colectiva el estatus de organización regional internacional. En octubre de ese año se aprobó la Carta de la OTSC, y en 2004, la Organización recibió el estatus de observador en la Asamblea General de la ONU.

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Según la Organización, sus objetivos son el fortalecimiento de la paz, la seguridad y la estabilidad internacionales y regionales, la protección sobre una base colectiva de la independencia, la integridad territorial y la soberanía de los Estados miembros. Los principios por los que se rige la organización priorizan los medios políticos sobre los militares, respeto estricto de la independencia, participación voluntaria, igualdad de derechos y obligaciones de los Estados miembros, no injerencia en los asuntos que son de la jurisdicción nacional de los Estados miembros.

Sin embargo, entre sus objetivos también se incluye la lucha contra el terrorismo internacional o la delincuencia organizada transnacional. El presidente ruso, Vladimir Putin también un plan que abarca hasta 2025 para intensificar la cooperación militar entre sus miembros, dar entrada a terceros países y aumentar las operaciones de mantenimiento de la paz bajo bandera de la ONU.

Esta organización está compuesta por los considerados como los «grandes aliados» de Rusia en el conflicto contra Ucrania, y serían los que responderían en caso de una escalada mayor al igual que pasa en el caso de cualquier conflicto que involucre a la OTAN, donde sus miembros están obligados a responder.

A día de hoy Rusia, Armenia, Bielorrusia, Tayikistán, Kirguistán y Kazajistán, ejercen como Estados fundadores. Afganistán y Serbia como Estados observadores. Irán ha mantenido relaciones para entrar en la organización sin consolidarse, de la misma manera que Ucrania que no estuvo interesada en el acercamiento.

Kazajistán, el último ejemplo de la cooperación de OTSC

Las revueltas que surgieron a principios de enero de 2022 contra la corrupción política y la desigualdad en el reparto de la riqueza, provocó graves enfrentamientos entre la población y las fuerzas de seguridad tras la subida de combustible en Kazajistan. Esta fue la primera vez en tres décadas que se desplegaban conjuntamente tropas bajo la petición del presidente kazajo, Kasim-Yomart Tokaev.

El presidente de Kazajistán hizo un llamamiento a la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva, la cual tomó parte en la gestión de la crisis del país a través de la «operación de paz». Sus efectivos fueron clave en devolver la estabilidad al país, ya que en apenas diez días realizaron su retirada considerando que la misión había sido un «éxito».

Como indica Laura Huici Sancho, profesora de la Universidad de Barcelona para Observatorio de Derecho Público IDP Barcelona, esta iniciativa consolidaba el papel de la OTSC en la región eurasiática, con el objetivo de fortalecer la organización y convertirse en uno de los instrumentos efectivos de la política internacional que garantice la «paz» en la zona.

Sancho considera que esta organización puede permitir a Rusia ejercer su hegemonía utilizando este instrumento de cooperación multilateral: «Supondría una intervención rápida sin mantener, a priori, una presencia militar continuada en el Estado que ha requerido la intervención».

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Como experta en Derecho también deja claro que la supremacía de Rusia en la organización no está establecida jurídicamente pero que, sin embargo es «una realidad de facto». A pesar de la naturaleza de la OTSC de multilateralidad y principio de igualdad soberana, es evidente que la federación rusa tiene más capacidad tecnológica y material militar. Sin embargo, no se puede afirmar que sea una organización directamente antagonista de la Alianza Atlántica, ni tampoco que su potencial militar sea equiparable a la estructura defensiva euro-americana capitaneada por Estados Unidos.

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Nagorno Karabaj, las claves para entender uno de los conflictos congelados de Rusia

Te explicamos las claves para entender el origen del conflicto entre Armenia y Azerbaiyán en Nagorno Karabaj, la influencia rusa en el Cáucaso y cómo utiliza Rusia este conflicto como arma contra Occidente.

El origen del conflicto en Nagorno Karabaj

Para entender el conflicto en Nagorno Karabaj hay que remontarse al año 1988, región entonces poblada por una mayoría armenia. Cuando ésta pidió su incorporación a Armenia a través de un referéndum, éste no fue reconocido por Azerbaiyán ni por la comunidad internacional y comenzó el conflicto armado entre ambos países. Ereván salió como vencedor.

En 2020, comienza, casi 30 años después, la segunda guerra por el territorio. En esta ocasión fue Azerbaiyán quien se impuso sobre Armenia, que perdió la mayoría del territorio bajo su control hasta entonces (incluyendo una parte de la autoproclamada república de Nagorno Karabaj).

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En este conflicto se produjeron cambios geopolíticos claves a día de hoy, con Rusia y Turquía como protagonistas. En 2020 Turquía intervino apoyando a Azerbaiyán impactando en la influencia rusa en la zona. Rusia fue el país que auspició el alto el fuego del año 2020 y desplegó entonces una fuerza de mantenimiento de paz en la zona.

El repunte de las tensiones también hacen peligrar las conversaciones de paz de las dos exrepúblicas soviéticas que llevan desde hace meses con la Unión Europea. Recordamos que en julio de 2022 y en el contexto de la crisis energética en la Unión Europea, se sumó a Azerbaiyán como un socio fiable para tratar de independizarse energéticamente de Rusia.

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Según el acuerdo, Baku multiplicará el suministro a la UE alcanzando, al menos, 20.000 millones de metros cúbicos anuales en los próximos años.

La influencia rusa en el Cáucaso

Tanto Armenia, Azerbaiyán como Georgia, han estado bajo la influencia soviética del siglo veinte hasta que lograron su independencia en 1991. Tras la caída de la URSS, estas repúblicas han sufrido secuelas en forma de conflictos armados, en Georgia hubo una guerra civil que dividió el territorio en dos partes; mientras que Azerbaiyán y Armenia comenzaron sus disputas por el Nagorno Karabaj.

Pero, ¿qué tiene de especial esta región montañosa? Para responder a esta pregunta habría que remontarse siglos atrás para comprender la lucha histórica de los dos países. La región era parte del reino de Armenia, además de zonas que actualmente están dentro de las fronteras de Turquía e Irán.

Los pueblos turquíes de Asia Central comenzaron a llegar a la región en el siglo XI, incrementando la influencia turcomana en el Cáucaso, uno de los argumentos que utiliza Azerbaiyán para legitimar su petición territorial a Armenia.

Las guerras entre imperios por el control de la zona fueron la clave en la división del territorio del Reino de Armenia, donde los persas cedían a Rusia las provincias de Ereván y Najichevan, habitados en su mayoría por musulmanes (que ahora pertenece a Azerbaiyán).

De este modo, parte de la población armenia tuvo que abandonar las tierras invadidas por otomanos y persas para trasladarse a la zona del Cáucaso ruso. A su vez, los musulmanes del Cáucaso Central se dirigieron hacia la zona invadida por estos dos imperios.

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Fue entonces cuando los rusos vieron a los azeríes como aliados de los turcos, al tener una base cultural común, y consideraron a Armenia aliados naturales del imperio ruso. Una lucha de imperios que ha dejado un legado de conflictos a pesar de su desintegración.

El Imperio Otomano, a principios del siglo pasado, llevó a cabo una limpieza étnica armenia para hacerse con el control efectivo de la zona, pero los turcos nunca han llegado a reconocerlo. Los consideraba “traidores prorrusos” de aquí la enemistad innegable entre Ankara y Ereván.

Con el colapso del imperio ruso, en 1918 nació la República Democrática de Azerbaiyán, pero fue tomada por la URSS en 1920, uniéndose a la Federación de Repúblicas Socialistas Soviéticas junto a Armenia y Georgia.

Tras las políticas de “glásnost” surgieron una serie de disturbios civiles y luchas étnicas al independizarse de la unión, además de un sentimiento nacionalista por parte de ambos países. Fue entonces cuando Armenia, que se había visto “pisoteada” en anteriores pactos en los que había intervenido Rusia, entre sus peticiones se encontraba el Alto Karabaj.

Comenzaron una serie de hostilidades que dieron lugar a la primera Guerra del Nagorno Karabaj en 1988, finalizando en 1994. Rusia, Estados Unidos y Francia siempre han sido los encargados de intentar establecer negociaciones periódicas en el marco de la OSCE (Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa) para encontrar una solución pacífica del conflicto.

El problema se encuentra en la inmovilidad de las posiciones de ambas partes, donde Armenia busca la anexión del territorio o incluso una independencia reconocida por la comunidad internacional, apelando al derecho de autodeterminación de los pueblos que fueron tomados por la fuerza.

Por la parte de Azerbaiyán, se considera que el territorio es exclusivamente azerí, y quiere desvincular cualquier tipo de conexión administrativa de Armenia bajo el principio de integridad territorial.

Actualmente, Nagorno Karabaj es una región disputada entre Armenia y Azerbaiyán desde hace décadas en el que vive una mayoría étnica armenia. A finales de los ochenta, los armenios de la región pidieron que pasara el control a manos de Ereván, aún en la época soviética.

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Dicha petición provocó una guerra civil entre los independentistas de la región, con apoyo de Armenia, y el gobierno azerí, guerra que duró más de tres años y provocó más de 30.000 muertos y 700.000 desplazados.

Los independentistas se hicieron con el control; sin embargo, nunca se ha reconocido ni por parte de la comunidad internacional ni de Armenia el Nagorno Karabaj como un Estado independiente, a pesar de ser una de las peticiones de Ereván para solucionar el conflicto. Las Naciones Unidas incluso consideran que la “República de Artsaj”, como se autoproclamaron, ocupa ilegalmente un 15% de Azerbaiyán.

Rusia siempre ha jugado un papel “neutral” en la zona, siguiendo una política de no intervención, y actuando solo para proteger a las minorías étnicas en los noventa. Sin embargo, desde que Putin ha agitado la política moscovita hacia sus vecinos, se ha vuelto más participativa y agresiva, cambiando la dinámica de estos “conflictos congelados”.

En 2020 Bakú lanzó una ofensiva, la segunda Guerra del Nagorno Karabaj, con el propósito de recuperar el control de la región, y con el apoyo de Turquía le fue fácil conseguir una victoria contra las fuerzas armenias. Rusia estuvo atenta a los acontecimientos hasta que decidió intervenir, obligando a firmar un acuerdo de alto al fuego que limitaba el control armenio al corazón de la región.

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El Kremlin mantiene vínculos estrechos en materia económica y militar con Armenia, y tras la disolución de la URSS optó por apoyar a Armenia. Sin embargo, esta vez no optó por intervenir en la guerra, habiendo hipótesis diferentes, como las buenas relaciones con el gobierno de Bakú, y la importancia de su mercado energético, o un “descontento” con Ereván tras el acercamiento en los últimos años tanto a la Unión Europea como a los valores occidentales.

Putin se aseguró la influencia directa en la región, y su involucración al menos durante 5 años, al hacer que Rusia fuera el mediador y principal propulsor del acuerdo de paz que se firmó entre ambos países.

Con el acuerdo del fin de las hostilidades, los armenios salieron a las calles para protestar contra el presidente, el ministro Pashinyan, acusándole de rendirse ante Azerbaiyán y su aliado, Turquía, enemigo histórico de Ereván “Son cómplices de los turcos, no les apoyen”, decía Arthur Vanetsian, un exdirigente de los servicios de inteligencia.

Se considera que desde aquel pacto, Putin ha conseguido marcar su influencia en el sur del Cáucaso, confirmando la dependencia armenia de Moscú, que lo dejó a su suerte en este conflicto al no querer tomar partida en ningún bando.

Los conflictos "congelados" de Rusia como un arma para Occidente

Juan Antonio Falcon, colaborador de LISA News, describe en este artículo la geopolítica rusa en el Cáucaso e interpreta el constante movimiento en estos conflictos “congelados” como un arma contra Occidente. Estas repúblicas exsoviéticas siguen siendo parte de su zona de influencia directa, por ello no quiere perder el control indirecto que ejerce en las regiones.

El experto considera que, de los conflictos latentes bajo su influencia, no tiene ninguna intención de resolverlos, ya que tiene el objetivo de asegurarse un territorio de seguridad ante occidente, y para ello va moviendo sus fichas en los conflictos en conveniencia.

Armenia ha sido el claro perdedor en este conflicto, viéndose abandonado por sus supuestos aliados: Rusia, que no le ha mostrado apoyo por diferencias ideológicas y su acercamiento a occidente; y el abandono a su suerte de Estados Unidos, en un principio se pensaba que Trump iba a intervenir, pero las elecciones hicieron que disminuyera su implicación en el conflicto.

El presidente Pashinyan ha jugado una mala estrategia que ha afectado a la lucha de su pueblo por el control de la región. Los acercamientos a occidente, aunque no son efectivos, enfadan a Rusia, que es el único poder internacional que se ha mostrado a favor de Armenia históricamente.

El líder se encuentra en un limbo que perjudica sus relaciones con los líderes de ambos bandos, y también con su propio pueblo. Se está quedando sin apoyos tanto fuera como dentro de sus fronteras, lo que podría garantizar su salida del poder. Va a ser esencial el posicionamiento de la próxima persona que ocupe del gobierno de Ereván, ya que si se acerca más a la ideología de Moscú podrá encontrar de nuevo el apoyo efectivo del Kremlin, país del que ya se ha confirmado su dependencia.

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Al-Qaeda publica un libro sobre los objetivos del 11-S 

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El grupo terrorista Al Qaeda ha publicado el pasado domingo 11 de septiembre, un libro escrito por un miembro de alto rango en el que se incluyen nuevos detalles sobre la planificación de los atentados del 11S contra las Torres Gemelas y el Pentágono.

Esta pieza, que se publica coincidiendo con el 21º aniversario de los atentados, fue escrita por Abu Muhammad al-Masri, un alto cargo de Al-Qaeda que aparentemente fue asesinado en Irán en 2020. En dicho libro, al-Masri, elabora una detallada línea temporal donde quedan reflejadados los objetivos del secuestro de varios aviones estadounidenses el 11 de septiembre de 2001, los cuales dejaron casi 3.000 muertos en Estados Unidos.

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En el volumen, de casi 250 páginas, su autor relata que Al Qaeda había estado preparando estos atentados desde el momento en el que Estados Unidos puso el pie en Afganistán en 1996. Se explica que se tenía el objetivo de arrastrar a Estados Unidos a una guerra de desgaste a largo plazo.

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Aparentemente, la idea inicial del atentado surgió cuando un piloto egipcio sugirió volar un avión civil con miles de litros de gasolina contra «un importante y simbólico edificio estadounidense», según el libro compartido por el medio de comunicación de Al Qaeda, As-Sahab.

De esta forma fue como algunos militantes fueron elegidos para ser entrenados específicamente en combate en 1998 y, más tarde, se alistaron en escuelas de aviación en diferentes partes del mundo. Todo ello desembocó en que, el 11 de septiembre de 2001, los terroristas secuestraron cuatro aviones y los estrellaron en varios lugares de Estados Unidos.

Los atentados desencadenaron la intervención militar liderada por Estados Unidos en Afganistán. Este verano, el 31 de julio, el último líder de Al Qaeda, Ayman al Zawahiri, murió en Afganistán en un ataque aéreo dirigido por Estados Unidos.

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Este asumió el mando en 2011 después de que Osama bin Laden fuera abatido por las fuerzas especiales estadounidenses cuando se ocultaba en Pakistán. Sin embargo, hasta la fecha, el grupo terrorista aún no ha nombrado un nuevo líder.

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España desarticula un banco de «narcos»

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En la operación fueron incautados más de 4 millones de euros en efectivo a una red delictiva que prestaba servicios financieros ilícitos. En este artículo te explicamos el modus operandi de la red criminal y el rol de Europol en este tipo de operaciones.

En una operación conjunta de la Guardia Civil española y la Oficina Criminal alemana (Landeskriminalamt) de Hamburgo se ha desarticulado una enorme red de delincuencia organizada internacional. La red delictiva desarticulada prestaba servicios financieros a diversas organizaciones criminales vinculadas principalmente al narcotráfico.

Durante el «Día de Acción» las fuerzas del orden llevaron a cabo 50 registros domiciliarios en toda España y en la ciudad alemana de Hamburgo, que condujeron a la detención de 44 personas de nacionalidad china, española, marroquí y alemana.

Las autoridades emitieron 19 órdenes de detención internacionales y confiscaron más de 4 millones de euros en efectivo, joyas y 23 vehículos de lujo. Europol coordinó la colaboración entre los países y desplegó tres especialistas sobre el terreno durante ese día.

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El modus operandi de la red criminal

El modus operandi utilizado por la red criminal consistía en mover grandes cantidades de dinero en efectivo a través de un sofisticado sistema bancario clandestino. Los grupos de delincuencia organizada podían realizar pagos, recibir fondos e incluso blanquear sus ganancias a través de esta red financiera estructurada a escala internacional.

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Los individuos implicados en la red recogían el dinero en efectivo directamente de las organizaciones delictivas. Estas grandes cantidades de dinero en efectivo se transportaban en vehículos equipados con compartimentos ocultos y se introducían en un fondo común de dinero en efectivo, que se dispersaba por varios lugares internacionales. Otras organizaciones delictivas podían utilizar estos fondos para financiar sus actividades delictivas o para realizar pagos transfronterizos.

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El sistema de financiación ilícita se basaba en gran medida en el dinero generado en el comercio ilegal de drogas, y una parte de la organización enviaba hasta 200 kilos de hachís y cannabis a la semana desde España a otras partes de Europa.

En el «Día de Acción», a principios de este año, las fuerzas del orden se incautaron de 98 kilogramos de cannabis, a los que se sumaron otros 123 kilogramos unos días más tarde, lo que contribuyó a un total de 650 kilogramos relacionados con este caso. Además, durante la acción se confiscaron 51 kilogramos de hachís.

¿Cuál fue el rol de Europol?

El Centro Financiero y Económico Europeo de Europol proporcionó conocimientos operativos, así como apoyo analítico y operativo, a las autoridades implicadas desde septiembre de 2021. Este apoyo contribuyó a la confirmación de los vínculos con otras investigaciones y facilitó la cooperación internacional entre las autoridades policiales implicadas.

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Esta investigación se llevó a cabo en el marco de la Plataforma Europea Multidisciplinar contra las Amenazas Criminales (EMPACT). Más concretamente, se inscribe en el plan de acción operativo «Finanzas delictivas, blanqueo de capitales y recuperación de activos», cuyo objetivo es combatir y desarticular las redes delictivas y los individuos criminales que se dedican a las finanzas delictivas y al blanqueo de capitales.

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Por qué ha aumentando la esclavitud moderna

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Las últimas estimaciones muestran que el trabajo forzoso y el matrimonio forzado han aumentado significativamente en los últimos cinco años. Las crisis agravadas por la pandemia de COVID19, los conflictos armados y el cambio climático se señalan como impulsores del aumento de esta cifra.

Cincuenta millones de personas vivían en situación de esclavitud moderna en 2021, según las últimas estimaciones mundiales. De estas personas, 28 millones realizaban trabajos forzados y 22 millones estaban atrapadas en matrimonios forzados.

Las crisis agravadas —la pandemia de COVID-19, los conflictos armados y el cambio climático— de los últimos años han provocado una perturbación sin precedentes del empleo y la educación, un aumento de la pobreza extrema y de la migración forzosa y en condiciones de inseguridad, así como un incremento de las denuncias de violencia de género, lo que contribuye a aumentar el riesgo de todas las formas de esclavitud moderna.

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La esclavitud moderna, tal y como se define a efectos de las estimaciones mundiales, consta de dos componentes principales: el trabajo forzoso y el matrimonio forzoso. Ambos se refieren a situaciones de explotación que una persona no puede rechazar ni abandonar debido a amenazas, violencia, engaño, abuso de poder u otras formas de coacción.

El flagelo de la esclavitud moderna no está en absoluto relegado a la historia. Las Estimaciones mundiales de 2021 revelan que, en cualquier momento del período de referencia, 49,6 millones de personas eran víctimas de la esclavitud moderna, ya sea obligadas a trabajar contra su voluntad o a vivir en un matrimonio sin su consentimiento.

El número de personas en situación de esclavitud moderna ha aumentado considerablemente en los últimos cinco años. En 2021 había 10 millones más de personas en situación de esclavitud moderna en comparación con las estimaciones mundiales de 2016. Las mujeres y los niños siguen siendo desproporcionadamente vulnerables.  

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La esclavitud moderna se da en casi todos los países del mundo, y atraviesa líneas étnicas, culturales y religiosas. Más de la mitad (52%) de todos los trabajos forzados y una cuarta parte de todos los matrimonios forzados se encuentran en países de renta media-alta o alta.

Esclavitud moderna: trabajo forzoso

La mayoría de los casos de trabajo forzoso (86%) se dan en el sector privado. El trabajo forzoso en sectores distintos de la explotación sexual comercial representa el 63% de todo el trabajo forzoso, mientras que la explotación sexual comercial forzosa representa el 23% de todo el trabajo forzoso. Casi cuatro de cada cinco personas sometidas a explotación sexual comercial forzada son mujeres o niñas.  

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El trabajo forzoso impuesto por el Estado representa el 14% de las personas sometidas a trabajo forzoso. Casi una de cada ocho personas que realizan trabajos forzados son niños (3,3 millones). Más de la mitad de ellos se encuentran en situación de explotación sexual comercial.

Se estima que 22 millones de personas vivían en un matrimonio forzado en un día cualquiera de 2021. Esto indica un aumento de 6,6 millones desde las estimaciones globales de 2016.  

Esclavitud moderna: matrimonios forzados

La verdadera incidencia de los matrimonios forzados, en particular los que involucran a niños de 16 años o menos, es probablemente mucho mayor de lo que las estimaciones actuales pueden captar; estas se basan en una definición estrecha y no incluyen todos los matrimonios infantiles. Los matrimonios infantiles se consideran forzados porque el niño no puede dar legalmente su consentimiento para casarse.  

El matrimonio forzado está estrechamente vinculado a actitudes y prácticas patriarcales muy arraigadas y depende en gran medida del contexto. La abrumadora mayoría de los matrimonios forzados (más del 85%) fue impulsada por la presión familiar.

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Aunque dos tercios (65%) de los matrimonios forzados se dan en Asia y el Pacífico, si se tiene en cuenta el tamaño de la población regional, la prevalencia es mayor en los Estados Árabes, con 4,8 personas de cada 1.000 en la región en situación de matrimonio forzado.

Esclavitud moderna: trabajadores migrantes

Los trabajadores migrantes tienen más de tres veces más probabilidades de realizar trabajos forzados que los trabajadores adultos no migrantes. Si bien la migración laboral tiene un efecto ampliamente positivo en las personas, los hogares, las comunidades y las sociedades, este hallazgo demuestra cómo los migrantes son especialmente vulnerables al trabajo forzoso y a la trata de personas, ya sea por la migración irregular o mal gobernada, o por las prácticas de contratación injustas y poco éticas.  

«Es escandaloso que la situación de la esclavitud moderna no mejore. Nada puede justificar la persistencia de este abuso fundamental de los derechos humanos», dijo el Director General de la OIT, Guy Ryder.

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«Sabemos lo que hay que hacer, y sabemos que se puede hacer. Es fundamental contar con políticas y regulaciones nacionales eficaces. Pero los gobiernos no pueden hacerlo solos. Las normas internacionales proporcionan una base sólida, y es necesario un enfoque que incluya a todas las partes. Los sindicatos, las organizaciones empresariales, la sociedad civil y los ciudadanos de a pie tienen un papel fundamental que desempeñar».  

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El papel de la tecnología en las guerras del futuro

Los principales hallazgos del informe «Tecnología emergente más allá de 2035» elaborado por Rand Corporation que realiza una evaluación tecnológica basada en escenarios para futuras contingencias militares con un especial interés en el posible conflicto en el Ártico.

Según el informe «Tecnología emergente más allá de 2035» el futuro es muy incierto; sin embargo, es importante que los Ejércitos intenten anticiparse a futuros desarrollos globales y cambios en la tecnología. Por ello, el objetivo del estudio de investigación realizado por Rand Corporation es el de servir de pronostico para ayudar al Ejercito estadounidense a prepararse a los entornos operativos cambiantes, entre los que se incluyen las condiciones climáticas extremas impulsadas por el cambio climático.

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Además, la previsión podría ayudar también a comprender y anticiparse a los tipos de conflictos del futuro junto a las características de los adversarios clave y desafíos a nivel operativo que podrían estar en juego. En este sentido, las principales preguntas de investigación que se desarrollaron en el informe de Rand Corporation fueron:

  • ¿Cuáles son los conductores más impactantes del futuro que están fuera del control de los responsables de la toma de decisiones del Ejército?
  • ¿Cómo podrían las tecnologías emergentes ayudar al Ejército a tener éxito en misiones clave y promover los intereses estadounidenses?
  • ¿En qué medida las prioridades de modernización del Ejército existentes se alinean con los requisitos operativos articulados en los escenarios?

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Cinco escenarios de conflicto del futuro

Según el informe y el enfoque específico del trabajo se centró en una evaluación tecnológica basada en escenarios. Para determinar este enfoque se identificaron factores exógenos del futuro centrándose especialmente en la identificación de los factores de mayor impacto que están fuera del control de los responsables del Ejercito.

Basándose en las opiniones de diferentes expertos se identificó la variación en el número y distribución de las potencias mundiales, su trayectoria en innovación tecnológica y los tipos de contingencias así como las variables más importantes que podrían condicionar los conflictos futuros.

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Utilizando estas variables se identificaron cuatro escenarios posibles de futuro y cinco tipos de conflicto con los que se realizó una lista de 20 escenarios ilustrativos que requerirían la acción del Ejército de Estados Unidos en el marco temporal 2035-2050. El objetivo es el de seleccionar y priorizar escenarios específicos para un desarrollo más completo de la situación y el uso concreto de la tecnología en los mismos.

Los cinco escenarios elegidos fueron dison Abroad, Batalla de las Profundidades del Ártico, Máquinas de Niebla de Guerra, Thomas Schelling en la República Popular Democrática de Corea (RPDC) y Tercera Guerra del Golfo. En este informe, el escenario de la Batalla de las Profundidades del Ártico se utiliza para demostrar la aplicación del proceso de planificación tecnológica.

Fuente: Informe «Tecnología Emergente más allá de 2035».

Los impulsores clave de los escenarios del futuro son los que se consideran más relevantes para condicionar futuro entornos operativos y posibles adversarios, tipos de desafíos que el Ejército podría enfrentar o tipos de tecnologías con implicaciones militares que se podrían desarrollar en el futuro. El objetivo de este último punto es el de priorizar la modernización del Ejército y las decisiones de inversión en base a los posibles escenarios.

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En el informe también se incluye un proceso con pasos estructurados para traducir los escenarios en visiones generales de la misión, descomponer estos pasos de la misión en desafíos clave, identificar los candidatos tecnológicos para los desafíos y evaluar la alineación de las prioridades de modernización del Ejército con las soluciones tecnológicas candidatas y los desafíos.

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La tecnología en un escenario de conflicto El Ártico

En el informe se hizo especial hincapié en la situación en el escenario relacionado con un conflicto armado entre Estados Unidos y sus aliados de la OTAN y China. El conflicto se inicia bajo la apariencia de un viaje de exploración científica en el que las fuerzas chinas plantan bandera y reclaman la soberanía de una franja importante del territorio ártico reclamado por Dinamarca.

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Este conflicto requiere operaciones significativas en un entorno austero para vigilar a las fuerzas chinas, expulsarlas de la región y proporcionar vigilancia durante períodos prolongados. La evaluación tecnológica de las profundidades del Ártico permitió a los investigadores descubrir las tecnologías específicas aplicables en este escenario.

Para este escenario, se analizaron en detalle las áreas tecnológicas de los lubricantes, la cuántica, el transporte espacial, los vehículos aéreos, los sistemas de armas autónomos (AWS) y la biotecnología.

Las principales conclusiones tras la evaluación del caso determinó que muchas prioridades de modernización del Ejército están alineadas con los desafíos clave que el Ejército se enfrentaría en el escenario, específicamente, AWS, biotecnología y tecnologías cuánticas.

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Sin embargo, algunas prioridades actuales de modernización del ejército mostraron desalineación o no alineación para los desafíos identificados en el escenario de las profundidades árticas, específicamente, la desalineación alrededor de los lubricantes y las capacidades verticales de despegue y aterrizaje.

Según las conclusiones también se determinó que es poco probable que haya soluciones puramente tecnológicas para muchos retos, y la propia tecnología introduce potencialmente nuevos riesgos. La inversión en tecnologías puede tener beneficios y costes secundarios que también deben tenerse en cuenta, y que no se han considerado en la exploración de este escenario de las profundidades del Ártico.

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En relación a las recomendaciones de cara al futuro en este escenario concreto:

  • El Ejército debe desarrollar asociaciones clave en el sector privado (por ejemplo, con líderes de la industria en energía, transporte espacial y similares) y con socios multinacionales (por ejemplo, aliados clave dentro de la OTAN) para garantizar la disponibilidad e integración de la tecnología que necesita, especialmente para las tecnologías identificadas como necesidades críticas a través de la evaluación de la tecnología. Estas asociaciones pueden ser apoyadas a través del establecimiento y la financiación de centros de excelencia.
  • Cuando exista una desalineación en el desarrollo tecnológico y las prioridades de modernización del Ejército, el liderazgo debe considerar la inversión de recursos, la actualización de la doctrina y la implementación de estrategias alternativas para aprovechar las tecnologías identificadas como necesidades críticas.
  • Para proporcionar una perspectiva más equilibrada si se desean comparaciones entre evaluaciones tecnológicas basadas en escenarios, el Comando de Futuros del Ejército debería seguir desarrollando esta cartera de escenarios para incluir escenarios en los que los avances tecnológicos sean de naturaleza evolutiva. Este paso permitiría a las partes interesadas del Ejército proporcionar una perspectiva más amplia de la evaluación de la tecnología a través de la incertidumbre exógena del desarrollo tecnológico.
  • El Ejército debe estar preparado para una amplia gama de contingencias futuras y estados mundiales donde la tecnología es difusa, y los Estados Unidos no tienen una ventaja tecnológica. Para apoyar esto, el Ejército debería seguir desarrollando la cartera de escenarios considerados en las actividades de evaluación de tecnología.
  • El Ejército debe considerar los resultados deseados para futuras evaluaciones tecnológicas para garantizar que se aplique el concepto tecnológico apropiado.
  • El Ejército debe aprovechar los métodos de evaluación de la tecnología para abordar las prioridades de modernización y las lagunas en los requisitos.

Accede al informe completo «Tecnología emergente más allá de 2023» de Rands Corporation en este enlace.

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