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Los fallos de la estrategia antiterrorista de la UE en el Sahel

Los ataques terroristas están aumentando en el Sahel, en particular en Mali, ante una estrategia antiterrorista europea en la región debilitada. En este artículo exponemos los motivos del fracaso según el alto representante de la Unión Europea para la Política Exterior y Seguridad, Josep Borrell.

Según Borrell no cabe duda de que la comunidad internacional puede aprender múltiples lecciones de su actuación en la región durante los últimos 10 años. El jefe de la diplomacia europea destaca cómo la negativa a coordinarse a nivel internacional y la elección de una respuesta puramente de seguridad que depende de los mercenarios privados no ha hecho más que empeorar la situación.

Fue el pasado 15 de agosto los últimos soldados de la fuerza Barkhane, desplegada por Francia, abandonaron Mali en un contexto de deterioro "considerable" de la situación en el terreno. Borrell alerta del aumento considerable del número de atentados terroristas que afectan tanto a soldados como a civiles.

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Días después de que se completara la retirada francesa del país Mali acusó a Francia de alimentar a grupos terroristas en el Sahel. París contraatacó denunciando maniobras de desinformación con el objetivo de desviar la atención sobre el deterioro de la seguridad.

"Más allá del elevado número de víctimas, sobre todo en los últimos tiempos para el ejército maliense, lo que debe alarmarnos es la creciente extensión geográfica de estos atentados y los métodos operativos cada vez más sofisticados de los terroristas", dijo Borrell.

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En relación a esta cuestión el alto representante destacó que la realidad del Sahel (y ahora también del Golfo de Guinea) es la intención de los terroristas de aislar a las poblaciones de las capitales de los países de la región. "El aislamiento simbólico, político y material de las poblaciones se refuerza y se vuelven propensos al reclutamiento por parte de los movimientos terroristas", alertó.

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"La lucha contra el terrorismo no puede ganarse únicamente en el frente militar"

Además Borrell también confirmó y lamentó el fracaso de una estrategia puramente centrada en la seguridad. En concreto mencionó el deterioro de la situación particularmente tras los golpes de estado de las autoridades malienses de 2020 y 2021. Borrell también advierte cómo tanto el G5 Sahel y la Misión Multidimensional Integrada de Estabilización de las Naciones Unidas en Mali (MINUSMA) se han vuelto cada vez más frágiles y se están debilitando constantemente.

El G5 Sahel fue creado en 2014 con la intención de coordinar la acción de las autoridades de Mauritania, Malí, Burkina Faso, Níger y Chad. La retirada de Malí, anunciada en mayo pasado, ha asestado a esta organización un golpe casi mortal, a pesar de que la coordinación regional sigue siendo la base indispensable de una lucha eficaz contra el terrorismo y para el desarrollo del Sahel.

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"En los primeros días de agosto, las autoridades de transición también habían exigido la retirada de los helicópteros españoles y alemanes utilizados por la MINUSMA y la misión de formación de la UE. Como resultado, Alemania tuvo que suspender temporalmente su participación en la MINUSMA", explicó Borrell.

Las misiones europeas EUTM Mali y EUCAP Sahel Mali formadas por unos 18.000 soldados malienses desde 2013 (la mitad de los militares del país) también están cada vez más marginas por las autoridades de la transición. A todo ello se suma la ya mencionada retirada de la Fuerza Barkhane desplegada por Francia y la Fuerza Takuba (que reúne a fuerzas especiales de nueve países europeos) completando el cuadro de una estrategia "muy debilitada".

"Su eficacia se ve aún más mermada por la acción de mercenarios privados extranjeros, más famosos por sus exacciones contra la población civil que por su voluntad y capacidad de luchar eficazmente contra los yihadistas", alerta Borrell.

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Según el Alto Representante el aumento de los atentados terroristas en el Sahel de los últimos meses es también un recordatorio del fracaso de una estrategia antiterrorista basada en una respuesta principalmente militar. "Por nuestra parte, ya habíamos constatado ese fracaso: para que sea sostenible, toda ganancia militar debe ser imperativamente consolidada por acciones que beneficien a las poblaciones más vulnerables", dijo.

"En efecto, la lucha contra el terrorismo, tal y como la entiende y acompaña la UE en el Sahel, debe atajar tanto el terrorismo como sus causas profundas, es decir, la debilidad del Estado de Derecho y la ausencia de servicios básicos para todos, en todo el territorio. Se trata, sin duda, de una tarea a largo plazo", dijo Borrell.

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Además, también recalcó que el enfoque no es el de los mercenarios privados de Wagner de mercenarios rusos y por las Fuerzas Armadas malienses cuyas acciones solo alimentan (tanto en el Sahel como en otros lugares) un ciclo de "violencia y represalia interminable".

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"La lucha contra el terrorismo no se puede improvisar, ni se puede delegar en mercenarios con motivaciones poco claras. Los acontecimientos de las últimas semanas nos lo han recordado claramente", concluyó Borrell.

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¿Hacia un nuevo orden mundial tras la invasión de Ucrania?

Es cada vez más probable que la guerra de Putin contra Ucrania abra un escenario mundial nuevo en el que se va a producir una relativa desglobalización que dará paso a cuatro polos: de un lado, Estados Unidos con la Unión Europea en posición subalterna, y de otro, China y Rusia, esta a su vez subordinada al gigante asiático. 

En Occidente estamos asistiendo a un serio desgaste de la democracia liberal y en Oriente el auge del autoritarismo “eficientista” ha liquidado las expectativas posteriores a la caída del Muro de Berlín y del “fin de la historia”. Lo cierto es que, en realidad, Putin ha deteriorado sus expectativas pues, si no hubiera invadido Ucrania, hubiera podido conseguir avances para limitar el despliegue de misiles convencionales en Europa.  Además, a efectos prácticos, Crimea y el Donbás resultaban irrecuperables para Ucrania- lo que hacía inviable su ingreso en la OTAN- y, por último, Zelenski- aunque con retraso- estaba dispuesto a poner en marcha los Acuerdos de Minsk. 

En esta guerra Putin ha cometido diversos errores, el primero ha sido el de intentar una invasión total, abriendo muchos frentes, pues si se hubiera limitado al Donbás seguramente se hubiera salido con la suya con pocos problemas. El segundo ha sido el de quedar muy aislado a nivel internacional, ya que sólo cuenta con el apoyo parcial (de “neutralidad sesgada”) de China, más el de la India en algún caso, pero Rusia no puede ignorar que esos Estados siempre actuarán en función de sus propios intereses.

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El tercer error ha sido el de creer que era posible una guerra relámpago de muy pocos días que derrotaría fácilmente al ejército ucraniano y que le permitiría instalar a un gobierno títere en Kiev. Pese a su clara superioridad militar, Rusia ha tropezado con una inusitada resistencia ucraniana que la ha empujado a atacar zonas residenciales, haciendo especialmente destructiva y sangrienta la invasión por el cerco de las ciudades. 

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A partir de aquí, se constatan diversos fracasos: 

  • El llamamiento de Putin a que los militares ucranianos dieran un golpe de Estado contra Zelenski cayó en saco roto.
  • La exigencia de una rendición previa incondicional para iniciar negociaciones no se produjo y estas -aunque con muchas dificultades (los corredores humanitarios son muy inestables y no están garantizados)- se han iniciado.
  • Se ha enajenado a casi todos los ucranianos por generaciones, siendo el rechazo a Putin aplastante entre ellos, incluyendo a la mayoría de los rusófonos. 
  • Ha revitalizado a la OTAN dándole una razón de ser y, peor todavía para los intereses de Putin, la Alianza Atlántica reforzará mucho más a partir de ahora su presencia en los países miembros de la Europa del este.
  • Ha contribuido paradójicamente a acelerar la integración europea, un escenario del todo indeseable para Putin.
  • Ha reforzado como nunca a Zelenski, un Presidente reputado antes inconsistente que ahora se ha convertido en un símbolo nacional, siendo imbatible como comunicador. En la neolengua de Putin, la guerra es una “operación especial” y utilizar públicamente el primer término en Rusia puede conllevar duras penas, y sus supuestos objetivos serían “desmilitarizar” y “desnazificar” Ucrania. 

Como se ha señalado, el hecho de que este país no controlara partes de su territorio hacía imposible en la práctica su ingreso en la OTAN y, por ello, una invasión “preventiva” carece de la menor justificación. De esta manera, el segundo argumento de Putin es sencillamente absurdo:

  • La invasión militar no puede más que recordar los métodos nazis.
  • En comparación con el régimen ruso, el de Ucrania es mucho más libre y pluralista, pese a sus innegables carencias democráticas.
  • Los ultras ucranianos (Swoboda y Praxy Sektor) representaron el 1.5% de los votos en las elecciones de 2014 y 2019 y tienen un solo diputado en la Rada (el Parlamento de 450 miembros).
  • Putin ha sido líder de referencia precisamente para la extrema derecha europea- a la que ha apoyado incluso financieramente-, es decir, Orbán, Le Pen, Salvini, Meloni o Abascal, por ejemplo.

En el fondo, la agresión imperialista de Putin contra Ucrania responde a su ideología ultranacionalista reaccionaria que mitifica la “Gran Rusia” y niega la existencia de aquel país: la guerra ha demostrado más que nunca la existencia de la nación ucraniana que rechaza masivamente a ocupantes que no son vistos como “libertadores”. 

Posibles escenarios a futuro

Aunque es prematuro aventurar escenarios de futuro (este artículo se publica el 28 de marzo de 2022), cabe trazar algunos de los posibles: 

Ucrania consigue que Rusia se repliegue. Altamente improbable. No obstante, una resistencia muy prolongada, sin grandes avances territoriales rusos, y una situación económica cada vez más deteriorada podría hacer inevitable un alto el fuego.

Ocupación total. Muy difícil porque Putin necesitaría un despliegue militar imposible. Los expertos consideran que hace falta un soldado ocupante por cada veinte habitantes y en un país con 44 millones de habitantes harían falta más de dos millones de soldados rusos, algo costosísimo y sometido a atentados y sabotajes constantes y con una hostilidad casi total de los ucranianos.

Partición del país para crear Novo Rossiya (Nueva Rusia), es decir, privar a Ucrania de salida al mar. De momento (este artículo se publica el 28 de marzo de 2022), Odesa está fuera del control ruso y Mariúpol, pese al implacable cerco, aún resiste. Una posibilidad más reducida de este escenario sería simplemente enlazar Crimea con el Donbás, renunciando a conquistar la costa occidental, con lo que Rusia se haría con el control total del Mar de Azov, pero podría dejar a Ucrania con salida al Mar Negro.

Extensión de la agresión a Moldavia desde el Transdniester controlado por separatistas prorrusos. Es improbable por las grandes dificultades que Putin está encontrando en Ucrania. Ahora bien, no es descartable que busque desestabilizar un escenario potencialmente explosivo, Bosnia-Herzegovina, alentando a los separatistas serbios.

En cualquier caso, los principales problemas políticos vendrán tras el cese el fuego- aunque variarán en función de las circunstancias militares alcanzadaspues lo más probable es que al final el resultado sea híbrido. Pese a la inquietud de los oligarcas, a las audaces, aunque inevitablemente minoritarias protestas populares y, tal vez, a cierto desánimo de los altos mandos militares no es fácil que el régimen de Putin quiebre porque está diseñado para resistir eventuales golpes de Estado y aún más movilizaciones sociales. 

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En definitiva, es imperativo buscar una salida y conseguir un armisticio cuanto antes puesto que los sufrimientos de la población civil son insoportables y, además, puede ser peligroso acorralar a Putin porque, aunque no es un demente, puede estar tentado de utilizar armas químicas y biológicas e incluso arsenal nuclear táctico de menor alcance. 

En este sentido, urge dar con mediadores útiles y aquí China – aunque es aliada de Rusia- puede tener un papel porque no le conviene que la guerra se alargue, mucho menos que acabe involucrando directamente a la OTAN y no desea que las sanciones económicas la afecten. China necesita estabilidad y negocios y tiene muchos intereses en Ucrania ahora perjudicados y con la UE. 

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Al final, si Putin consigue la neutralidad de Ucrania, más la cesión de Crimea y el Donbás, probablemente con el corredor de Mariúpol, podrá vender como un éxito al menos parcial el desenlace de la guerra, pero todo esto está sujeto a los imprevisibles acontecimientos futuros.

Este artículo se ha publicado previamente en la página oficial de la Asociación para las Naciones Unidas en España y ha sido escrito por Cesáreo Rodríguez – Aguilera (Catedrático Emérito de Ciencia Política en la Universidad de Barcelona).

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¿Qué supondría la entrada de Ucrania en la UE?

Basándose en los dictámenes de la Comisión Europea, los líderes europeos han acordado conceder a Ucrania y a Moldavia el estatus de candidatos al ingreso en la UE. Te explicamos qué recorrido debería seguir Ucrania para convertirse en Estado miembro y cuáles serían las consecuencias para la Unión Europea si esto sucede.

Los líderes de los Veintisiete dieron, a finales de junio de 2022, en la cumbre que celebran en Bruselas el primer paso en la adhesión Ucrania y Moldavia. Sin embargo, este proceso puede ser reversible si los países no cumplen las reformas que les ha exigido la Comisión Europea, en materia de independencia judicial, lucha contra la corrupción y crimen organizado, o a la hora de aplicar la ley que limita el poder de los oligarcas.

Previamente, el día 16 de junio de ese mismo año, el canciller de Alemania, Olaf Scholz, el primer ministro de Italia, Mario Draghi, el presidente de Francia, Emmanuel Macron, y su homólogo rumano, Klaus Iohannis, han instado desde Kiev a otorgar "inmediatamente" a Ucrania el estatus de candidato a la adhesión a la Unión Europea.

Ésta fue la petición que realizó el presidente ucraniano a finales de febrero de 2022, cuando comenzó la invasión. Tres meses después de que Volodomir Zelenski realizara la solicitud, parece que algunos líderes europeos están dispuestos a aceptarla.

"Los cuatro apoyamos el estatus de candidato para que Ucrania sea miembro de la Unión Europea", ha afirmado Macron durante una rueda de prensa después de una reunión con el presidente ucraniano, Volodimir Zelenski. El presidente francés también aseguro que esta petición vendrá acompañada de una "hoja de ruta" y supondrá, además, que se "tenga en cuenta la situación en los Balcanes y, especialmente, en Moldavia".

El pasado 17 de junio de 2022, la Comisión Europea decidió recomendar al Consejo que otorgaran el estatuo de candidato al ingreso a Ucrania. Sin embargo, esta recomendación se hizo bajo la asunción de que el país "tomará medidas en una serie de áreas".

La Comisón Europea constató a través de un comunicado que, "en general, Ucrania ha avanzado mucho en la consecución de la estabilidad de las instituciones que garantizan la democracia, el Estado de Derecho, los derechos humanos, el respeto y la proteción de las minorías".

El comunicado también aseguraba que el país ha "continuado con su sólido historial macroeconómico, demostrando una resistencia notable con estabilidad macroeconómica y financiera, al mismo tiempo que necesita continuar con reformas económicas estructurales ambiciosas; y se ha aproximado gradualmente a elementos sustanciales del acervo de la UE en muchas áreas".

En este informe, la Comisión también hizo referencia al ingreso de otras dos antiguas repúblicas soviéticas, Moldavia y Georgia.

Como se ha mencionado con anterioridad, a finales del mes de febrero de 2022, el presidente ucraniano Volodímir Zelenski formalizó la solicitud para la entrada al Consejo Europeo -conocido como proceso de ampliación de la Unión Europea-. Cabe destacar que en el momento en el que país inició la petición, aún no poseía el estatus de candidato potencial para formar parte de la comunidad.

Los "candidatos potenciales" de la UE

Para la Unión Europea, un "candidato potencial" es aquel país interesado en ingresar en la misma, que todavía no cumple con los requisitos para el ingreso. Estar en posesión del estatus de candidato potencial, es la primera condición que un país interesado debe alcanzar para formar parte de la UE. Después de que esta última le haya sido concedida y una vez iniciado el proceso de adhesión, se adquiere el estatus de "candidato". 

Con relación a esta solicitud del presidente ucraniano, los eurodiputados respondieron mostrando su apoyo político para que Ucrania se convirtiera en un candidato potencial. Sin embargo, no debemos olvidar que esta muestra de apoyo por parte de la Eurocámara no implica el inicio del proceso de admisión a la comunidad.

Actualmente, como "potenciales candidatos" para la entrada en la UE, se encuentran: Bosnia, que presentó su solicitud en 2016, y Kosovo, que mantiene con la Unión Europea un Acuerdo de Estabilización y Asociación desde abril del mismo año. Este acuerdo favorece la cooperación regional, la contribución a la estabilidad política del país, así como las relaciones comerciales entre el país y Europa.

Por otro lado, en los primeros días de contienda, Zelenski también realizó un llamamiento en el Parlamento Europeo para solicitar la adhesión "inmediata" de Ucrania a la Unión Europea. Esta petición causó disentimiento entre los Estados miembros. Bulgaria, República Checa, Estonia, Letonia, Lituania, Polonia, Eslovaquia y Eslovenia se pronunciaron a favor de la solicitud. También lo hizo la presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen. 

Los líderes políticos de otros Estados miembros como Francia o Países Bajos -que sí reconocen una perspectiva europea para Ucrania- se opusieron entonces a la entrada inmediata del país en la comunidad. De hecho, esta negativa se materializó en una declaración conjunta emitida por los líderes europeos, tras la Cumbre de Versalles celebrada el 10 de marzo de 2022.

Con ella, se impedía finalmente la entrada de Ucrania en la Unión Europea por el proceso acelerado -vía que, para su implementación, necesita el previo cumplimiento de ciertos requisitos, como el de poseer el estatus de candidato; condición a la que Ucrania aún no obedece-. En la actualidad, parece que Francia ha cambiado su opinión

Desde una perspectiva general, la posición de los países de la Unión Europea es favorable a la entrada de Ucrania. Sin embargo, no había acuerdo en la vía del procedimiento. Actualmente, la Comisión ha decidido recomendar al Consejo otorgar el estatus de miemro de la UE. Ahora el Consejo Europeo tendrá que decidir si finalmente esta situación le será concedida.

Los vínculos establecidos entre Ucrania y la Unión Europea antes de la guerra

Tanto Rusia como la Unión Europea han mantenido intereses sobre Ucrania en razón a su posición estratégica como país fronterizo entre los dos bloques. Por ello, a lo largo de la historia, ambas potencias han tratado de ampliar sus influencias en el país.

En el año 1991 Ucrania declaró su independencia de la Unión Soviética. Es en este momento cuando la relación entre Ucrania y la comunidad europea comienza a establecerse. De hecho, durante el periodo post-soviético y tras la firma de un Acuerdo de Cooperación y Asociación en 1994, las relaciones con Europa fueron determinantes para el desarrollo político de Ucrania.

En la actualidad, el Acuerdo de Asociación es el principal instrumento legal que acerca a Ucrania y a la Unión Europea, que fue firmado en 2014 y entró en vigor en 2017. Sin embargo, y como resultado del pasado soviético de la nación, la firma de este acuerdo no obtuvo pleno consenso político en un primer momento.

En 2013, el presidente pro ruso, Víktor Yanukóvich, había rechazado el acuerdo. Su negativa resultó en una serie de protestas europeístas por parte de la población ucraniana, conocidas como la "revolución del Euromaidán". De hecho, la propaganda Rusa calificó a las protestas como un "golpe de estado" y de esta forma justificó la invasión rusa de la península de Crimea en 2014. Finalmente, las manifestaciones terminaron con la presidencia de Yanukóvich y con la entrada en el gobierno del nuevo presidente, Petró Poroshenko, quien sí accedió a firmar el acuerdo.

El Acuerdo de Asociación fortalece los vínculos políticos y económicos entre Ucrania y la Unión Europea, así como trata de promover el respeto a los valores comunes. En materia comercial, también establece una “zona libre de comercio de alcance amplio y profundo (ZLCAP)” con la intención de crear una zona de libre movimiento de bienes, servicios y capital. Además, desde 2017 la UE permite a la población ucraniana la posibilidad de circular sin visado por los países miembros hasta tres meses.

Desde el año 2019 Volodímir Zelenski gobierna en Ucrania. Como hemos podido ver, el nuevo presidente se ha declarado partidario de integrar a Ucrania en la Unión Europea y convertir al país en miembro de la OTAN.

¿Qué condiciones debe cumplir un país para formar parte de la Unión Europea y cómo es el proceso de admisión?

El proceso de ampliación de la Unión Europea es complejo y tardío. Se divide en dos etapas principales que requieren la aprobación de todos los Estado miembros: una etapa primeriza denominada "pre adhesión" y la última conocida como periodo de "adhesión".

En primer lugar, nos encontramos con el proceso de pre adhesión, al cual puede acceder todo país que reúna las condiciones para ser miembro. Para ello, el país debe cumplir con los criterios de adhesión que se definieron en el Consejo Europeo de Copenhague en 1993, conocidos como los “criterios de Copenhague”. En este contexto, para poder formar parte de la UE, los países deben cumplir tres requisitos principales en materia política, económica y de acervo comunitario: 

El primero de ellos refiere a un criterio político, que implica que el país tenga instituciones estables que garanticen la democracia, el Estado de Derecho, los derechos humanos, el respeto y protección a las minorías.

En segundo lugar, y en relación con el criterio económico, el país debe presentar una economía de mercado y capacidad para hacer frente a la competencia y a las fuerzas del mercado en la comunidad.

Finalmente, el candidato tiene que poseer capacidad para asumir y para cumplir con las obligaciones de pertenencia a la UE -esto es el denominado acervo comunitario-. No debemos olvidar que también es necesario que la UE sea capaz de integrar nuevos miembros 

Una vez que el país ha presentado su solicitud de adhesión, el Consejo otorga a la Comisión Europea la función de evaluación de esta última. La Comisión debe remitir al Consejo un dictamen sobre la solicitud en el que se valorará si el solicitante cumple con los criterios para poder ser considerado candidato oficial.

Para la UE, el estatus de país candidato hace referencia a los países que están en proceso de incorporar la legislación europea al Derecho Nacional. Por otro lado, también se evaluará si es posible iniciar las negociaciones formales para la entrada en la Unión Europea.

Si el dictamen de la Comisión es positivo, el Consejo lo aprobará y se concederá al país el estatus de candidato. Es en este momento cuando se inicia el periodo de adhesión junto con las negociaciones formales. 

Las negociaciones se componen de 35 capítulos que son debatidos de forma individual con el país. Además, en esta etapa se dialoga también sobre una serie de medidas transitorias que ordenan al país candidato a adoptar el derecho europeo, las reformas necesarias para la adhesión, así como todas las normas vigentes de la Unión Europea. 

Cuando todos los capítulos son concluidos, se elabora un Tratado de adhesión. Una vez este sea firmado y ratificado por ambas partes, el país se convierte en “adherente” – aún no goza de todos los beneficios de los Estados miembros- hasta el día en el que se le conceda la membresía.

En el contexto de Ucrania, como hemos podido ver, la nación ha formalizado la solicitud de ingreso, pero aún no le ha sido concedido el estatus de candidato potencial.

¿Qué supondría la entrada de la Ucrania en la UE?

Entre los motivos que los líderes europeos valoraron para oponerse al acceso inmediato de Ucrania en la UE, están los relacionados con que el país aún no cumple con los criterios requeridos. Las instituciones ucranianas, caracterizadas por su frágil estabilidad y la alta corrupción, aún no obedecen a las condiciones establecidas por la Unión Europea. 

Además, con su entrada en la UE, Ucrania se convertiría en el quinto país con mayor tamaño de población en Europa. Este factor le otorgaría gran influencia en el Parlamento y en el Consejo Europeo para la toma de decisiones, pues el número de asientos concedidos a los Estados miembros es proporcional a su tamaño poblacional.

Es por estas razones, por lo que hasta ahora, los Estados miembros habían sido más cautelosos respecto a la aprobación del ingreso inmediato de Ucrania en la comunidad. A esto hay que añadir que Francia realizó una petición para endurecer los procesos de admisión, con el fin de evitar que volvieran a suceder casos como los de Hungría o Polonia, miembros que, si bien en un primer momento, sí cumplían con los criterios de adhesión, actualmente se están alejando de su compromiso. 

Por otro lado, el ingreso de Ucrania en la UE implicaría también un impacto en el decurso de la guerra. Pues además de que Rusia podría tomar medidas en contra los países integrantes de la Unión, la entrada de Ucrania iría acompañado del apoyo en materia de seguridad del resto de Estados miembros.

En este sentido, según la legislación comunitaria, la Unión Europea entraría automáticamente en guerra contra Rusia. Más allá de las consecuencias negativas, la adhesión de Ucrania supondría para la UE la posibilidad de obtener un peso mayor sobre el país y afianzar con este país sus vínculos económicos y comerciales.

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¿Por qué no se ha invocado la responsabilidad de proteger en Ucrania?

En este análisis te explicamos qué es la responsabilidad de proteger (R2P) adoptada en 2005 por las Naciones Unidas, cuáles son sus límites a través de casos reales y por qué no se ha invocado, por ahora, en el contexto de la Ucrania. Todo ello con las aportaciones de Mauricio Díaz, profesor del Curso de Experto Internacional en Protección de Civiles de LISA Institute.

El principio de la Responsabilidad de Proteger, conocido como R2P, es una obligación política de la comunidad internacional, adoptada en el año 2005 tras la Cumbre Mundial de Naciones Unidas. El concepto nació como respuesta a las catástrofes humanitarias sucedidas durante la década de los 90 en Ruanda y en la antigua Yugoslavia.

La falta de actuación en el genocidio de Ruanda en 1994 y la intervención humanitaria de la OTAN, que no fue autorizada por Naciones Unidas en Kosovo en 1999, desencadenaron la división de la comunidad internacional: mientras que unos denunciaban la intervención argumentando que esta era ilegal, otros defendían que la «legalidad» tenía menor importancia que el imperativo moral de salvar vidas.

En este punto, la comunidad internacional se planteaba dos opciones: evitar la intervención de los Estados y las organizaciones internacionales en otro Estado y, de esta forma, respetar la soberanía del último (lo que también suponía pasar por alto las crisis humanitarias que sucedían en aquel momento por obedecer las directrices del derecho internacional) o eludir la Carta de Naciones Unidas y llevar a cabo, unilateralmente, una intervención militar justificada por motivos humanitarios.

En este contexto, en 2001 el informe de la Comisión Internacional sobre la Intervención y la Soberanía Estatal (CIISE) formuló un significado alternativo de la «responsabilidad de proteger» de los Estados. El documento señalaba que la soberanía de los Estados no hacía referencia solamente a los privilegios e inmunidades del Estado, sino también a su responsabilidad de proteger. De esta forma, cuando un Estado incumplía este deber, la responsabilidad de proteger se elevaba a la comunidad internacional.

La Comisión argumentó que la comunidad internacional no debía centrarse en el «derecho» legal o moral de los Estados a intervenir, sino en la responsabilidad de proteger a las personas en peligro, en concreto, a la población civil.

Sobre la base de este razonamiento, en 2005, la Cumbre Mundial de la ONU adoptó por unanimidad la «responsabilidad de proteger a las poblaciones del genocidio, los crímenes de guerra, la limpieza étnica y los crímenes contra la humanidad» en los párrafos 138 y 139 del Documento Final de la Cumbre Mundial de 2005.

Límites de la Responsabilidad de proteger

Esta resolución limitó la aplicación del principio de la responsabilidad de proteger a los cuatro tipos de crímenes atroces mencionados: genocidio, crímenes de guerra, limpieza étnica y crímenes contra la humanidad.

Los tres primeros están definidos en documentos legales como en los Convenios de Ginebra de 1949 y sus Protocolos Adicionales de 1997, el Estatuto de Roma de la Corte Penal Internacional de 1948 y, por último. en la Convención para la Prevención y la Sanción del Delito de Genocidio de 1948.

En relación a la limpieza étnica es necesario apuntar que ha sido reconocida como un crimen independiente regulado por la ley internacional tras el conflicto de la antigua Yugoslavia en los años 90 y así se ha utilizado en resoluciones del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas y de la Asamblea General.

Sin embargo, la responsabilidad de proteger no es todavía una norma del derecho convencional ni del derecho internacional consuetudinario. Es decir, puede describirse como una «norma política» que se emplea con base a su aparición en texto jurídicos como la Convención sobre el Genocidio.

Esta compromete «políticamente» a la comunidad internacional a tomar medidas apropiadas si se diera el caso en el que fuera necesaria su aplicación. Una vez que una norma ha obtenido la aceptación formal y el uso generalizado, puede pasar a formar parte del Derecho Internacional consuetudinario.

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Tras el ya mencionado Documento Final de la Cumbre 2005, el ex Secretario General de las Naciones Unidas, Ban Ki Moon, argumentó que debían abordarse la manera de evitar el empleo indebido de la responsabilidad de proteger. Por este motivo se presentó en la Asamblea General en el año 2009 el informe Hacer efectiva la responsabilidad de proteger (A/63/677). Dicho informe desarrolla los párrafos 138 y 139 del Documento Final 2005 y establece las pautas para hacer efectiva la responsabilidad de proteger, tanto por Naciones Unidas como por las organizaciones regionales.

Las medidas que el documento estipula se conforman en tres pilares: la responsabilidad de proteger que concierne al Estado; la asistencia internacional y la construcción de capacidad (responsabilidad de proteger de un tercer Estado que esté siendo testigo de la comisión de crímenes de otro); y la respuesta oportuna y decisiva para prevenir y parar el genocidio, la limpieza étnica, los crímenes de guerra y los crímenes de lesa humanidad (acuerdo de los Estados para participar en la responsabilidad de proteger).

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¿Cuándo podría intervenir la comunidad internacional en un Estado bajo el principio de la responsabilidad de proteger?

Según el principio de la responsabilidad de proteger, la comunidad internacional tiene la responsabilidad de asistir a un Estado cuando este incumple su responsabilidad (ya sea por falta de voluntad o capacidad o complicidad en la comisión de crímenes) así como de prevenir las atrocidades masivas o de proteger a sus ciudadanos frente a las mismas.

Esta «responsabilidad» puede llevarse a cabo a través de una organización internacional, como Naciones Unidas, a través del Capítulo VIII de la Carta de Naciones Unidas u otras organizaciones regionales.

El Documento Final de la Cumbre Mundial de la ONU establece tres tipos de procedimientos para asistir a un Estado en la condición previamente mencionada. Estos son, las medidas preventivas, las medidas coercitivas -el Documento Final caracteriza a las mismas como «medios diplomáticos, humanitarios y otros medios pacíficos»- y, en el último caso, las que implican el uso de la fuerza o la intervención militar.

Con relación a las medidas preventivas algunas de ellas son la asistencia económica, la mediación o la creación de instituciones políticas que asistan al Estado. Solo cuando se ha demostrado que estas medidas no han sido efectivas, la comunidad internacional puede acudir a medias coercitivas como las sanciones o la amenaza de remitir a los autores a la Corte Penal Internacional (CPI).

Si las medidaas de arreglo pacífico de las controversias no dan resultado, entonces, y únicamente entonces, el Consejo de Seguridad consideraría una resolución bajo el capítulo VIII, con una capacidad multidimensional.

La autorización legal de la ONU se limita a cuatro tareas militares: la vigilancia y el control, la asistencia humanitaria, la aplicación del embargo de armas y, por último, la aplicación de una zona de exclusión aérea. Esta última es un área en la que está restringido o prohibido el vuelo de aviación militar para evitar que se ataque a la población civil o para facilitar el suministro de ayuda humanitaria.

El documento del CIISE y el informe A/59/56512 de 2004 del ex Secretario General de la ONU, Ban Ki Moon, plantean un concepto más amplio de «libertad»: desarrollo, seguridad y derechos humanos para todos. En este sentido, propusieron cinco «principios de precaución» o «criterios de legitimidad» para ayudar a guiar una posible acción militar en virtud de la Carta de Naciones Unidas. Estos son:

  • Gravedad del daño. La amenaza de atrocidades debe ser lo suficientemente clara y extrema como para justificar la fuerza militar.
  • Propósito adecuado. El objetivo central de la intervención debe ser evitar o detener el sufrimiento.
  • Último recurso. La fuerza militar debe ser el último recurso una vez que se hayan explorado todas las opciones no militares razonables.
  • Medios proporcionales. La escala y la duración de la acción militar deben ser proporcionales a los fines perseguidos.
  • Equilibrio de las consecuencias. El Consejo de Seguridad debe valorar si existe posibilidad de éxito sin empeorar la situación.

La polémica de la intervención militar de la OTAN en Libia

Una vez comprendidas las condiciones necesarias que deben darse para la implementación del principio de la responsabilidad de proteger, vamos a proceder a exponer un caso concreto, en el que el Consejo de Seguridad invocó el principio de responsabilidad de proteger y autorizó por primera vez el uso de la fuerza en un Estado.

En el año 2011, las fuerzas internacionales intervinieron en Libia bajo la resolución de la ONU, que permitió el uso de la fuerza en el país. Este acontecimiento se consagra como el primer caso de aplicación de la norma de la responsabilidad de proteger. Cabe señalar que la intervención en Libia ocasionó gran controversia.

En Libia, el conflicto comenzó con las protestas de la «Primavera Árabe» contra el gobierno de Muamar el Gadafi. Paulatinamente, los grupos sublevados llegaron a tomar el control de algunas ciudades y esto derivó en un enfrentamiento armado. El gobierno de Gadafi respondió a las protestas mediante la represión, atentando contra los derechos civiles y la seguridad de la población civil.

Por este motivo, en el año 2011, el Consejo de Seguridad de la ONU, el Consejo de Derechos Humanos y el Ex Secretario General, Ban Ki-moon, instaron a Libia a que respetara sus obligaciones de proteger a la población civil con medidas preventivas. Sin embargo, Gadafi ignoró las peticiones de la ONU.

De esta forma, el 26 de febrero de ese mismo año, el Consejo de Seguridad aprobó la adopción de medidas coercitivas, mediante la resolución S/RES/1970 (2011), alegando que en Libia se estaban cometiendo crímenes contra la humanidad. El Consejo impuso sanciones y remitió a Gadafi a la Corte Penal Internacional.

El 4 de marzo, el Centro Global y la Coalición Internacional para el R2P publicaron una carta abierta al Consejo de Seguridad, demostrando que la Resolución de 1970 no había logrado que los ataques revirtieran. Además, en el documento, ambas organizaciones solicitaban la adopción de medidas adicionales.

Tras el asalto a Bengasi, ciudad situada en el noreste de Libia, el Consejo de Seguridad de la ONU aprobó la resolución S/RES/1973 (2011) el 17 de marzo de 2011, con la abstención de China, Rusia, Brasil, Alemania e India. El documento autorizaba el uso de «todas las medidas necesarias para proteger a los civiles y las zonas pobladas por civiles». El propósito de la resolución de la ONU y la participación del componente militar, estaba limitado a la protección humanitaria y esta restricción pretendía evitar que las fuerzas internacionales intervinieran en la guerra civil para provocar un «cambio de régimen».

Sin embargo, la intervención de la OTAN dió lugar a gran controversia. Varios Estados miembros, académicos y organizaciones humanitarias denunciaron que la OTAN sobrepasó los límites concedidos por Naciones Unidas, con el objetivo de llevar acabo un «cambio de regimen». Cabe señalar que en Libia murieron varios civiles en manos de la organización.

El embajador de la India ante la ONU, Hardeep Singh Puri, describió a la OTAN como el «brazo armado» del Consejo de Seguridad y argumentó que el objetivo en Libia había pasado casualmente de proteger a los civiles en Bengasi a derrocar el régimen de Trípoli.

En contraposición, el resto de Estados opinaban que la actuación de la organización estaba respaldada por la cláusula de la Resolución de 1973, que permitía adoptar «todas las medidas necesarias» para proteger a la población civil.

Simon Adams, Director Ejecutivo del Centro Global para la Responsabilidad de Proteger, argumenta en su informe, Libia y la responsabilidad de proteger: Resultados y Perspectivas, que la intervención militar internacional en Libia «salvó vidas». El 26 de febrero, cuando se aprobó la Resolución 1970, ya estaba claro que Gadafi estaba dispuesto a utilizar cualquier medio disponible para aplastar un levantamiento que se estaba desarrollando rápidamente contra cuatro décadas de dictadura excéntrica.

El heredero aparente de Gadafi, su hijo Saif al-Islam, apareció en la televisión libia advirtiendo de los «ríos de sangre» que correrían si la rebelión no se detenía. Invocando un lenguaje que recordaba el genocidio de 1994 en Ruanda, el propio Gadafi describió a los manifestantes como «ratas» y «cucarachas» enloquecidas por las drogas. Prometió «limpiar Libia casa por casa».

En la actualidad, la creciente anarquía en el país y las continuas disputas entre las milicias armadas, mantienen abierto el debate sobre la eficacia de la intervención extranjera en Libia.

Por qué en Ucrania no se ha invocado la responsabilidad de proteger

En el contexto de la guerra en Ucrania, Rusia justifica la invasión y la anexión de Crimea en 2014, como una intervención para proteger a la población ucraniana de habla rusa. Según los argumentos del presidente ruso, Vladimir Putin, Ucrania habría cometido un crimen de genocidio contra esta población.

Sin embargo, el 16 de marzo de este año, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) emitió una sentencia que argumentaba que Rusia no tenía motivos para atacar a Ucrania basándose en las reclamaciones de genocidio. El documento también ordenaba a Rusia que detuviera sus operaciones militares en Ucrania.

Lo que sí es cierto es que en la actualidad se han emitido acusaciones contra Rusia, por la posible comisión de crímenes internacionales en Ucrania. Además, es preciso señalar que el fiscal de la Corte Penal Internacional (CPI) abrió el pasado mes de febrero una investigación para determinar la posible comisión de crímenes de guerra y contra la humanidad en Ucrania.

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El presidente ucraniano, Volodomir Zelenski, ha solicitado reiteradas veces el apoyo militar de la comunidad internacional en la guerra. Sin embargo, por el momento, esta no lo ha hecho.

Para comprender los motivos por los cuales los Estados, las organizaciones internacionales y regionales no han intervenido con el uso de la fuerza en Ucrania, bajo el principio de la responsabilidad de proteger, hemos consultado a Mauricio Díaz, experto en misiones internacionales de la ONU en Líbano, Israel, Siria y Haití y profesor del Curso de Experto Internacional en Protección de Civiles de LISA Institute. El experto plantea cuatro problemas principales, que explican la no injerencia.

En primer lugar, como ya explicamos con anterioridad, la responsabilidad de proteger, es una «norma política». Mauricio Díaz, considera que cuando las resoluciones son políticas, siempre puede haber intereses creados para actuar bajo la norma de la responsabilidad de protección, ya sea por parte de un Estado, de un conglomerado de Estados o de organizaciones regionales.

«Tomar una decisión sobre la base de la responsabilidad de la protección, es un tema político, y hay que tratar de no causar lo que sucedió en Libia, donde el remedio fue peor que la enfermedad, debido a los bombardeos que se produjeron por parte de la OTAN», asegura el profesor de LISA Institute.

El segundo de los dilemas planteados según el experto, hace referencia al artículo 5 del Tratado del Atlántico Norte, por el que, ningún estado miembro de la OTAN puede intervenir en otro Estado si este no es parte de la organización.

En tercer lugar, y en relación con el principio del «equilibrio de las consecuencias», del informe de la Comisión Internacional sobre la Intervención y la Soberanía Estatal (CIISE) y el informe A/59/56512 de 2004 del Ex Secretario General de la ONU, Ban Ki Moon, Mauricio Díaz declara que, la comunidad internacional no debería actuar en un conflicto bajo el principio de la responsabilidad de proteger si «el apoyo internacional pudiese causar más daño del que la población civil de Ucrania, y en concreto los grupos vulnerables -niños, mujeres y ancianos- ya están sufriendo».

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«Existe un temor internacional a que Vladimir Putin, como presidente de Rusia, pueda entender la injerencia extranjera como una amenaza a su soberanía». La comunidad internacional teme que Rusia pudiera tomar medidas que se escapen de los límites de Ucrania», explica el experto.  

Otro de los motivos que dificultan la apoyo internacional en Ucrania y que Mauricio Díaz plantea, es la presencia de Rusia en el Consejo de Seguridad, como uno de los cinco miembros permanentes -junto a China, Estados Unidos, Francia y Reino Unido-. Los miembros permanentes cuentan con un poder de voto especial. En el caso de que uno de los «cinco grandes» ejerza su poder de veto dentro del Consejo de Seguridad, la resolución o la decisión no se aprobará. Para que la ONU y su consejo de seguridad voten y no veten una resolución bajo los capítulos VII y VIII (en caso de que fuera una organización internacional) en Ucrania, Rusia debería abstenerse o votar a favor de la decisión.

La última de las razones que el experto expone, es la falta de fuerzas militares y policiales de carácter permanente por parte de Naciones Unidas. «Para hacer uso de la fuerza bajo el capítulo VIII, es necesaria la componente militar». «La ONU, por sí sola, no la tiene». Por lo tanto, necesita la cooperación y la prestación de todo un sistema de sostenimiento logístico estratégico, para poder apoyar militarmente», asegura Mauricio Díaz.

Con relación a las capacidades de la Unión Europea para intervenir en el conflicto, el experto asegura que «la Unión podría tomar medidas a través la negociación o la mediación. También sabemos que la Unión Europea puede hacer uso de la fuerza, aunque es mucho más complicado que esto suceda. Existe un «embrión» de fuerzas de la UE, pero todavía no cuentan con el poder intelectual necesario para la intervención en un tercer Estado».

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Finalmente, Mauricio Díaz asegura que «va a ser díficil que la comunidad internacional apoye militarmente con el uso de la fuerza». Considera también que la solución va a estar encaminada por «las vías de la mediación y el arbitraje internacional, por parte de Naciones Unidas o de la Unión Europea».

Como conclusión, hemos comprendido que el principio de la responsabilidad de proteger paasa por una decisión política, y por tanto, hay que tener en cuenta los intereses políticos que pudieran existir para apoyar militarmente a otro soberano país bajo esta norma.

Así, antes de proceder al uso de la fuerza, deben aplicarse otro tipo de medios, estipulados por el Documento Final de la ONU en 2005, como el llamamiento al cumplimiento del derecho internacional, la negociación o mediación. Para la intervención militar bajo el principio del R2P, deben tenerse en cuenta otros factores, más allá de la efectividad de las medias preventivas.

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¿Está la sombra del Kremlin detrás de la crisis política en Italia?

Los servicios de Inteligencia italianos alertaron que Rusia está tratando de desestabilizar el país enviando a miles de inmigrantes a través del Mediterréano desde zonas de Libia controladas por el grupo Wagner. En este contexto, también surgen las dudas sobre la influencia de Moscú en la caída del Gobierno de Mario Draghi.

Según una investigación publicada por el periódico italiano La Reppublica y difundida también por el británico The Telegraph a finales del mes de julio, Rusia está tratando de desestabilizar Italia enviando a miles de migrantes a través del mar Mediterráneo desde áreas de Libia controladas por sus mercenarios Wagner.

El servicio de Inteligencia italiano habría lanzado la primera alerta en relación a esta cuestión unas semanas después del inicio de la guerra en Ucrania. Así advertían que el Kremlin podría utilizar su influencia en Cirenaica para aumentar la salida de solicitantes de asilo del país. En junio lanzaban una alerta más concreta coincidiendo con la crisis de gobierno de Draghi.

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"Libia es un cañón dirigido a la campaña electoral. La inmigración es quizás el arma más poderosa para aquellos interesados en desestabilizar y, por lo tanto, interferir con la votación de septiembre", aseguraba el periódico La Repubblica, citando a un agente de inteligencia italiano.

Según Enrico Borghi, miembro del Comité de Inteligencia del parlamento italiano, usar el Grupo Wagner para promover estos objetivos y exacerbar el "delicado tema" de la migración antes de una elección tensa tendría "mucho sentido". "No debería sorprender a nadie que Wagner se involucre en la competencia electoral de Italia", dijo Borghi.

En los últimos días de julio se estuvo viendo un aumento del número de inmigrantes que llegan a las costas italianas procedentes de dos áreas: los puertos de Derna y Tobruk, prácticamente "inactivos" durante los últimos años.

Estos puertos se encuentran en Cirenaica, al noreste de Libia, en una zona controlada por el general Jalifa Haftar apoyado, según los medios, por alrededor de 2.000 mercenarios del grupo Wagner.

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En tan solo lo que llevamos de año han sido 38.778 los inmigrantes que han desembarcado en Italia frente a los 27.771 en todo el año pasado. Según los datos mencionados por el medio La Repubblica, después de un descenso en febrero y marzo de este año se observó un aumento "sospechoso" entre abril y mayo continuando en junio y julio.

La inmigración junto a la seguridad se ha convertido en los principales temas de la campaña italiana que, tras la caída del Gobierno de Draghi, ha fijado elecciones para el próximo 25 de septiembre. Draghi dimitió al perder el apoyo la Liga de Salvini, Forza Italia de Berlusconi y el Movimiento 5 Estrellas de Conte.

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A finales de julio se pidió una investigación "urgente" sobre las hipótesis de que Moscú influyera en el líder de la Liga, Matteo Salvini, para retirar su apoyo al ya ex primer ministro, Mario Draghi, motivando la crisis de Gobierno, según publica el medio italiano La Stampa.

Según el medio esta noticia se elaboró a partir de informes vistos de Inteligencia sobre supuestos vínculos entre Salvini y el Kremlin. Sin embargo, las autoridades encargadas de la seguridad del país han desmentido la implicación de los servicios de Inteligencia italianos en el asunto.

Esta acusación, también ha sido negada por el Kremlin alegando desinformación anti-rusa.

Tal y como asegura Daniel Iriarte, Profesor del Máster Profesional de Analista de Inteligencia de LISA Institute, en El Confidencial ya en 2015 durante el punto álgido de la crisis de los refugiados en Europa, algunos algunos analistas militares detectaron un patrón y se preguntaron si Rusia estaba haciendo "incrementar deliberadamente" esa marea humana hacia Europa.

En este artículo, el experto explica cómo estos planes de Rusia van más allá de Italia y son parte de los motivos por los que Rusia está haciendo tantos esfuerzos por mantener la presencia militar en África.

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También se acusó a hacia Rusia de utilizar la migración para desestabilizar Europa se produce menos de un año después de que el líder bielorruso, Alexander Lukashenko, realizara una táctica similar utilizando migrantes como arma y facilitando el desplazamiento de miles de migrantes hasta la frontera con Polonia para presionar a la Unión Europea.

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Recordamos que la instrumentalización de la migración por parte de "autores autoritarios" se señala específicamente en el nuevo Concepto Estratégico de Madrid como una de las amenazas para la OTAN. Junto a este tipo de táctica híbrida también se mencionaba las actividades maliciosas en en el ciberespacio, campañas de desinformación, intentos de interferencias en procesos democráticos, manipulación del suministro energético o coerción económica. 

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Se investiga la muerte de un alto cargo de Inteligencia ucraniano

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Este domingo 21 de agosto la Fiscalía de Ucrania notificó que Oleksandr Nakonechny, responsable regional del servicio de Inteligencia (SBU) había sido hallado muerto en su domicilio.

En un comunicado difundido por la Fiscalía ucraniana a través Telegram se especifica que Nakonechny fue encontrado muerto por su mujer en un cuarto de su domicilio con heridas de arma de fuego tras escuchar un disparo.

Aunque se han hecho todo tipo de conjeturas sobre la causa y el modo en el que murió el miembro del servicio de Inteligencia y, políticos como Andrii Lavrus han barajado la posibilidad de que se hubiera quitado la vida, las autoridades aún no se han pronunciado sobre los hechos.

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Las repúblicas bálticas, los países más vulnerables a una invasión rusa

Estonia, Letonia y Lituania -antiguas repúblicas soviéticas- han visto amenazada su independencia desde que comenzó la invasión rusa a Ucrania. Tanto la OTAN como los países bálticos, se preparan para un posible ataque ruso. En este artículo te explicamos qué pasaría si Rusia invadiera alguno de estos países.

Preocupados por preservar su independencia, las repúblicas bálticas (Estonia, Letonia y Lituania) temen la influencia y la presión Rusa. Hasta la guerra de Ucrania, las amenazas procedentes de Rusia eran entendidas como políticas o económicas. Sin embargo, desde la invasión, la amenaza presenta un componente militar que inquieta a las repúblicas bálticas y a la OTAN.

La historia de las repúblicas bálticas

Para entender la respuesta báltica a la crisis de Ucrania debemos tener en cuenta su historia. En 1940, tras la caída de Francia en el frente Occidental, la URSS ocupó estas repúblicas, bajo la autorización nazi, para convertirlas en nuevas provincias soviéticas. La ocupación se extendió hasta 1991, cuando los tres países recuperaron su soberanía. Sin embargo, Rusia no retiró sus tropas desplegadas hasta 1994.

Durante la época soviética, Moscú promovió una política de rusificación de la población, desde el punto de vista cultural y demográfico. La estrategia rusa consistió en poblar estos países de oriundos de otras partes de la URSS, como la propia Rusia, pero también de Ucrania, Bielorrusia, etc. El ruso se convirtió en la lengua que todos los inmigrantes debían hablar y los nativos aprender.

Como resultado de ello, el 40% de la población de Letonia y el 30% de la de Estonia pertenecen a minorías étnicas rusas. Lituania se libró de este asentamiento masivo. Por este motivo, en la actualidad, el 80% de su población está compuesta por lituanos étnicos. En 2004, tras la cumbre de Estambul, las tres repúblicas se adhieren a la OTAN, a diferencia de Ucrania. Este ingreso fue simultáneo al de la UE, que sucedió el mismo año.

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Las repúblicas bálticas, entre el miedo y la oposición a Rusia

Desde el comienzo de la invasión, hasta la actualidad, las encuestas y los estudios realizados en las repúblicas bálticas, parecen mostrar que las minorías rusas no se posicionan a favor de los intereses de Moscú. Además, las repúblicas bálticas han manifestado una clara oposición a Rusia. Los bálticos han prohibido los canales de medios rusos y cualquier apoyo público a la guerra en Ucrania o a los ataques rusos.

En Letonia, se eliminarán los símbolos que glorifican a la antigua Unión Soviética. En el marco de un creciente antagonismo hacia Rusia, el gobierno de Letonia tiene provisto aprobar una ley para restringir el empleo a los rusos en los sectores públicos y privados.

Estonia anunció que dejaría de conceder visados de residencia a los ciudadanos rusos o bielorrusos a partir del 18 de agosto. Además, Letonia y Lituania insisten en la necesidad de endurecer las restricciones de viaje a los rusos, incluida la prohibición de los visados de turistas.

Sin embargo, el canciller alemán, Olaf Scholz, ha rechazado esta posibilidad. Scholz argumenta que la UE ya ha adoptado las sanciones pertinentes contra las personas del entorno del Kremlin.

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Finalmente, cabe señalar que Lituania prohibió en junio el acceso a través de Kaliningrado, a los trenes que transportaban mercancía rusa. Kaliningrado es un territorio ruso, separado del resto del país y situado a orillas del mar Báltico, que comparte fronteras con Polonia.

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A mediados de julio, la Comisión Europea concluyó que Lituania debía abandonar esa medida. En particular, subrayó que las medidas restrictivas impuestas contra el régimen ruso «no permiten el tránsito por carretera de mercancías sancionadas por parte de operadores rusos. No existe una prohibición similar para el transporte ferroviario».

¿Qué sucedería si Rusia invadiera alguna de las repúblicas bálticas?

En el flanco este, la OTAN se enfrenta a una amenaza cada más intensa. Después de que Rusia se anexionara la península de Crimea en 2014, la Alianza creó pequeñas unidades de combate en Polonia y en los bálticos. Además, desde que comenzó la invasión rusa, las amenazas a la seguridad colectiva de la OTAN se han intensificado.

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Las repúblicas bálticas también exponen su preocupación. En particular, Lituania teme especialmente un ataque en el corredor de Suwalki, una estrecha frontera de 64 kilómetros que conecta al país con Polonia y que se abre paso entre Kaliningrado y Bielorrusia. Para proteger su integridad, Lituania aumentó a principios de marzo su gasto en defensa en casi 300 millones de euros.

Según las opiniones de los analistas geopolíticos, el Kremlin busca aislar a los países bálticos. Por este motivo, el presidente ruso, Vladímir Putin, mantiene a soldados, armas, aviones de combate avanzados y armas nucleares en Bielorrusia, enclave ruso en Europa. Unido al apoyo del Gobierno de Minsk, las tropas se mueven con facilidad por Bielorrusia.

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En el caso de que se cerrase el acceso terrestre, la única salida viable de la población de las repúblicas, es el acceso al mar Báltico. El mar báltico conecta Suecia, Finlandia, Estonia, Letonia, Lituania y Rusia con el resto del mundo. En la actualidad se emplea como ruta comercial. Cabe destacar, que al comienzo de la invasión rusa, la OTAN envió a este enclave, cinco buques de guerra para salvaguardar la región.

No debemos olvidar, que un ataque a cualquiera de los bálticos, podría desencadenar una batalla entre la Alianza y Rusia. La OTAN es consciente de su debilidad en el Báltico, y por ello ha desplegado 2.5000 soldados británicos en Estonia, además de fuerzas estadounidenses. Los militares realizan simulacros y entrenamientos con las fuerzas nacionales que alcanzan 4.000 efectivos.

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Además, la OTAN trasladó hasta allí fuerzas adicionales. En particular, aviones F-35 estadounidenses y F-16 británicos. También envío hasta Lituania un F-35 estadounidense para vigilar el espacio aéreo.

Bajo el propósito de disuadir a Putin, Jens Stotelberg, secretario general de la OTAN, anunció en abril, que la OTAN desplegarían cuatro nuevos batallones de la Alianza en Europa del Este. También que aumentaría los sistemas de defensa áerea en el Báltico y Polonia.

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Top 6 de predicciones de cibereconomía para 2025

Cibersecurity Ventures recopila las principales tendencias en la industria de la ciberseguridad -y en concreto de la cibereconomía- para los próximos cinco años. En este artículo divulgamos su conocimiento y sus investigaciones.

1. Millones de puestos de Ciberseguridad sin cubrir

Según Cybersecurity Ventures, en 2021 habrá 3,5 millones de puestos de trabajo de Ciberseguridad sin cubrir. La tasa de desempleo en Ciberseguridad se sitúa en el cero por ciento en 2021 (para trabajadores con experiencia, no para puestos de nivel inicial), donde ha estado desde 2011. Se prevé un aumento de la ciberdelincuencia que dará lugar a un número igualmente elevado de puestos sin cubrir en los próximos 5 años.

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2. La ciberdelincuencia podría llegar a los 10,5 billones de dólares anuales para 2025

Cibersecurity Ventures expone cómo si se midiera de la misma forma que un país, la ciberdelincuencia sería la tercera economía más grande del mundo después de China y Estados Unidos. Se prevé que para 2021 inflinja daños por un total de 6 billones de dólares. Según exponen, en los próximos años podrían crecer un 15% anual hasta alcanzar los 10,5 billones de dólares anuales.

Esto representa la mayor transferencia de riqueza económica de la historia, pone en riesgo los incentivos para la innovación y la inversión, es exponencialmente mayor que el daño infligido por los desastres naturales en un año, y será más rentable que el comercio mundial de todas las principales drogas ilegales combinadas.

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Los costes de la ciberdelincuencia incluyen el daño y la destrucción de datos, el dinero robado, la pérdida de productividad, el robo de propiedad intelectual, el robo de datos personales y financieros, la malversación de fondos, el fraude, la interrupción del curso normal de los negocios tras el ataque, la investigación forense, la restauración y eliminación de los datos y sistemas pirateados, y el daño a la reputación.

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3. Auge del mercado de los ciberseguros

Se prevé que el mercado de los ciberseguros alcance los 14.800 millones de dólares anuales en 2025. Se espera que el ritmo de adopción de los ciberseguros aumente durante la próxima década, ya que el creciente perfil de los ciberataques a gran escala -y el riesgo financiero que conllevan- impulsa a los directores y ejecutivos de las empresas a actuar para limitar la exposición de su empresa a los compromisos de ciberseguridad.

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Cybersecurity Ventures también predice que el mercado de los ciberseguros crecerá de aproximadamente 8.500 millones de dólares en 2021 a 14.800 millones de dólares en 2025, y superará los 34.000 millones de dólares en 2031, sobre la base de una CAGR (tasa de crecimiento anual compuesta) del 15% durante un período de 11 años (2020 a 2031) calculado.

4. Aumento del gasto mundial en ciberseguridad

El imperativo de proteger a las empresas cada vez más digitalizadas, a los dispositivos de la Internet de las Cosas (IoT) y a los consumidores de la ciberdelincuencia impulsará el gasto mundial en productos y servicios de ciberseguridad hasta alcanzar los 1,75 billones de dólares acumulados durante el periodo de cinco años comprendido entre 2021 y 2025, según Cybersecurity Ventures.

5. Un ciberataque cada dos segundos en 2031

Se prevé que los costes de los daños causados por el ransomware a nivel mundial superen los 265.000 millones de dólares en 2031.

Cybersecurity Ventures prevé que una empresa será víctima de un ataque de ransomware cada 11 segundos en 2021, frente a cada 14 segundos en 2019. Esto hace que el ransomware sea el tipo de cibercrimen de más rápido crecimiento.

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La frecuencia de los ataques de ransomware a gobiernos, empresas, consumidores y dispositivos seguirá aumentando en los próximos 5 años y alcanzará cada dos segundos en 2031.

6. El mundo necesitará ciberproteger 200 zettabytes de datos en 2025

Se prevé que el almacenamiento total de datos a nivel mundial supere los 200 zettabytes en 2025. Esto incluye los datos almacenados en infraestructuras informáticas privadas y públicas, en infraestructuras de servicios públicos, en centros de datos en la nube privados y públicos, en dispositivos informáticos personales -ordenadores, portátiles, tabletas y teléfonos inteligentes- y en dispositivos IoT (Internet de las cosas).

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Turquía, ¿mediador «neutral» en la guerra ruso-ucraniana?

Turquía es miembro de la Organización del Atlántico Norte desde 1952, pero también es un buen aliado de Moscú. ¿Podría llegar a ser un buen mediador en el conflicto?

El alto representante de la Unión Europea para la Política Exterior y Seguridad, Josep Borrell, declaró este 23 de agosto en Twitter que confía que Turquía utilice su influencia sobre Moscú para detener la guerra de Ucrania. Además, en la misma conversación con el ministro de Exteriores turco, Mevlüt Çavusoglu, valoró el papel turco en el acuerdo de la ONU para garantizar la exportación de grano ucraniano.

A mediados de este mes de agosto el presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, declaraba que "Turquía está en el lado de Ucrania" y consideró que la guerra terminará en una mesa de negociaciones. Ankara ha apoyado a Ucrania con ayuda humanitaria mientras que no ha aplicado sanciones contra Moscú a pesar de pertenecer a la OTAN. En relación a esta cuestión, el comercio entre Turquía y Rusia ha aumentado desde primera y Erdogan ha duplicado este año sus importaciones de petróleo ruso a pesar de las sanciones occidentales.

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Hay muchos países que intentan ejercer el papel de "mediador" en el conflicto; en este contexto, Turquía se encuentra en una posición estratégica para hacerlo y conseguirlo. Lo que hace especial a este país para contribuir de manera efectiva a la solución del conflicto es su posición en el supuesto centro: pertenece a la OTAN y suministra armas a Ucrania, pero no sanciona a Rusia porque es un gran socio comercial. Sin embargo, podemos apreciar como "su balanza" se inclina un poco más hacia Ucrania, pero no al bloque occidental en sí.

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"Hay que apoyar a los ucranianos por todos los medios posibles para que puedan defenderse, pero Rusia debe ser escuchada, de una forma u otra", declaró Erdogan tras la invasión rusa de Ucrania. "No podemos justificar los actos de agresión a la soberanía de un país vecino", dijo en una conferencia en directo para NTV.

Sin embargo, hay una de cal y una de arena pues también aprovechó en su discurso para acusar a Occidente de "permitir" la invasión ya que considera que, ante la ocupación de la península de Crimea, no se levantó la voz. "¿Estaríamos frente el escenario actual? Ahora dicen cosas los que se quedaron callados", criticó Erdogan.

"En el seno de la ONU condenó la invasión, pero se abstuvo de votar en el Consejo de Europa, así como de imponer sanciones económicas y cerrar su espacio aéreo a Moscú. Por otro lado, siempre ha participado activamente en el desplazamiento de ciudadanos y refugiados y en la prestación de ayuda humanitaria. Además, aplicó la Convención de Montreux impidiendo el tránsito de los buques de guerra rusos", explicaba Valeria Giannotta, analista experta en Turquía, a El Independiente.

A pesar de rechazar públicamente la anexión de la península por parte de Rusia, mantiene estrechas relaciones con la Federación, importando cerca del 33% del gas total que consume la República. Rusia también es parte del mercado de exportación agrícola turca, y constituye la mayor parte del sector turístico que visita el país otomano.

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El presidente turco también declaró que "a Ucrania la han dejado sola" señalando a Occidente y, a su vez, denunció una "bancarrota" del sistema de las Naciones Unidas. Bajo este contexto hizo un llamamiento a la reforma de la Carta de las Naciones Unidas, para que se anule el derecho a veto en el Consejo de Seguridad.

El debate de este poder exclusivo que solo ostentan unos afortunados vuelve a salir cuando en la práctica se aprecia la ineficacia de la organización. "El mundo es mayor que cinco" es el lema que Erdogan utiliza para defender una reforma del sistema de la ONU. Su crítica coge mayor peso cuando argumenta que, al ser uno de los bandos en el conflicto un miembro permanente del Consejo, en este caso Rusia, la capacidad de imposición de la organización que solo puede emanar de este comité y se ve truncada.

De todas formas, Turquía ha mantenido tensiones sistemáticas con los dos bloques, mediante el derribo de un caza ruso que sobrevolaba el espacio aéreo turco o por la compra de sistemas de defensa de la federación a pesar del desagrado de Estados Unidos. Esta línea de actuación del país nos deja claro que lo más importante, como para todo en realidad, es mirar primero por el interés de su territorio. Esto podría abrir una puerta a una supuesta "neutralidad" entre ambos bloques en la que no llegaría a tomar una posición o inclinarse por uno de ellos sino que va decidiendo según le convenga.

El amor-odio de las relaciones de Turquía con Occidente

Turquía es el país que lleva más tiempo en proceso de adhesión para poder formar parte de la Unión Europea. Sin embargo, desde la llegada de Recep Tayyip Erdogan al poder, cada vez se encuentra más lejos de este objetivo.

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La UE y Turquía llevan siendo socios cercanos desde que se firmó en 1963 el Acuerdo de Ankara con la Comunidad Económica Europea; no obstante, cada lado ha ido actuando en concordancia con sus intereses propios. A pesar de los intentos de actuación conjunta entre Turquía y Occidente, han mantenido una relación "amor-odio". Las idas y venidas de las relaciones surgen también del descontento turco al observar cómo países miembros actuales solicitaron la entrada mucho más tarde que Ankara.

La adhesión se utiliza como herramienta de poder blando y la organización la ha ido utilizando en casos como los de Europa del Este para ayudar a la democratización, pero el caso de Turquía no llega a salir como se espera y las negociaciones se encuentran de alguna manera "congeladas".

A parte de este intento de adhesión a la Unión, los vínculos de Turquía con la Comunidad Europea van mucho más allá. Cooperan en materia de energía, economía y seguridad, pero el acuerdo más remarcable es el que se firmó en torno a los refugiados. Estas negociaciones entraron en vigor en 2016, reduciendo de manera muy considerable la entrada de personas irregulares a Europa, ejerciendo como "tapón".

La ubicación del país es clave para Europa y, sobre todo en cuanto a estas materias, se ha convertido en un socio muy importante. A pesar de hablarse de una modernización de la Unión Aduanera, según dice Ilke Toygür, experta en relaciones entre Turquía y Europa, solo si la república no empeora políticamente, encontrará un hueco en la organización.

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Desde la entrada a la presidencia de la república de Erdogan, se pasó de una postura que era claramente proeuropea y prooccidental a una en contra de los valores que intenta "imponer" la Unión como la secularización y laicización donde en lugar de ello muestra una imagen de clara inclinación al Islam, a pesar de ser oficialmente un estado laico; otro hito fue el autogolpe de estado de 2016 que derivó en más represión y tampoco puede dejarse atrás el trato hacia los kurdos.

Respecto a la OTAN, el país otomano tiene el segundo ejército más poderoso de la organización después de Estados Unidos. A pesar de ser calificado muchas veces como un aliado "incómodo" debido a su mala relación con Grecia y a sus diferentes posturas en el conflicto de la zona kurda, Turquía es un actor muy importante dentro de la Alianza.

El secretario general del Tratado del Atlántico Norte Jens Stoltenberg ha destacado en diferentes ocasiones el esfuerzo que ejerce en la lucha contra el terrorismo, resaltando su labor en la represión de la mayor parte de los ataques terroristas. "Turquía está desempeñando un papel clave para la protección de las fronteras de la OTAN. Es un aliado muy importante para nosotros", declaró, por ejemplo, en una rueda de prensa recientemente en La Haya.

La estrecha colaboración entre Rusia y Turquía

Las relaciones turco-rusas avanzaron tras el fin de la Guerra Fría, pero la recuperación no fue ni fácil ni total. Crisis como los Balcanes, el mar Negro o el Cáucaso, junto al estallido de la guerra de Siria, no ayudaron a desarrollar unas relaciones estables y consolidadas entre ambos países.

A pesar de considerarse "rivales", cada uno veía en el otro una oportunidad de cooperación. Ankara veía oportunidades energéticas, debido a la riqueza de Rusia en gas natural, así como de desarrollo de políticas que solucionaran los problemas de la región; y por su parte Moscú, vio oportunidad de negocio en la misma materia, junto al potencial comercial.

Ambos países han estado trabajando en un proyecto conjunto para construir la primera central nuclear en Turquía y así compensar la necesidad nuclear del estado otomano, aprovechando Rusia también para demostrar su capacidad en la materia. De la misma manera, Ankara es uno de los mayores compradores de gas ruso, por lo que es un cliente fundamental para el país exportador. Además, Rusia aprovecha el enclave estratégico en el que se encuentra para poder suministrar este recurso natural nacional hacia Europa.

Otro sector destacable en las relaciones turco-rusas es el turístico. Turquía es uno de los destinos favoritos de "vacaciones baratas" para los ciudadanos rusos, lo que convierte a Rusia el primer "exportador" de turistas para Ankara. La interdependencia entre los dos países se aprecia claramente cuando se habla de estas cuestiones más allá de la "buena" relación reflejada en diálogos entre ambos países en conflictos como el Alto Karabaj y Libia, donde cada uno apoyaba al bando contrario.

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El mayor punto de disputa entre ambos países lo encontramos en la Guerra de Siria, concretamente en Idlib. Para Rusia es prácticamente imposible conseguir sus objetivos de establecer una estabilidad sostenible en el país a pesar de que declare una victoria militar. Este enfrentamiento ha sido aprovechado desde Occidente, que lo ha visto como una oportunidad de desestabilizar las relaciones y ha mostrado su apoyo a Turquía en el conflicto.

Si no se llega a un acuerdo entre ambos países sobre la situación en Idlib, hay muchas probabilidades de que una nueva tensión se desate entre Ankara y el Kremlin, revirtiendo el acercamiento que se ha ido registrando a lo largo de estos años. Alguno de los dos actores deberá renunciar a sus peticiones en la zona para poder mantener sus relaciones estratégicas.

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Con el actual conflicto se hacen visibles las estrechas relaciones que mantienen en materia comercial ambos países, el presidente de la Oficina de Inversiones de la Presidencia, Ahmet Burak Dağlıoğlu, ha hecho pública la decisión de muchas empresas rusas que han trasladado sus negocios a Turquía a causa de las sanciones impuestas desde Occidente. El político ha negado estar haciendo negocios con personas que beneficien directamente a Putin y se ha mostrado muy molesto ante las acusaciones sobre acoger oligarcas rusos.

"Nunca permitiremos nada ilegal", declaró el político, escudándose en que los oligarcas pueden visitar el país, ya que Turquía no participa en las sanciones impuestas y los turistas rusos son bienvenidos.

La diplomacia “neutral” de Turquía

Turquía lleva siendo un país "problemático" para Occidente en la región bastante tiempo, lo que se observa en la continua debilitación de su economía. Es por ello que, probablemente la involucración de Erdogan en la resolución de la guerra sea también por interés propio, con el objetivo de lograr una colocar en una posición respetable.

Debido a la estrecha relación de intereses que mantiene con ambos bandos, Turquía está jugando un papel central en las negociaciones para terminar esta guerra que también le afecta en buena medida. Ha intentado mostrarse neutral en el conflicto debido a los lazos que mantiene tanto con la OTAN como con la Rusia de Putin.

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"En el seno de la ONU condenó la invasión, pero se abstuvo de votar en el Consejo de Europa, así como de imponer sanciones económicas y cerrar su espacio aéreo a Moscú. Por otro lado, siempre ha participado activamente en el desplazamiento de ciudadanos y refugiados y en la prestación de ayuda humanitaria. Además, aplicó la Convención de Montreux impidiendo el tránsito de los buques de guerra rusos”, arguye Giannotta. 

Erdogan ha dicho que no va a tomar posición en ninguna de las partes del conflicto, no quiere renunciar a ninguna de las relaciones que mantiene con ambos países y, por ello, ha decidido invocar su derecho a bloquear buques de guerra rusos hacia el mar negro y a la vez se ha negado a adoptar las sanciones contra Moscú.

Esta condición es la que muestra la "neutralidad" del país ante la solución del conflicto, ya que no se evidencia la voluntad de favorecer de manera desproporcionada a ninguna de las partes. Tanto Ucrania como Rusia parecen respetar al país y ahí puede residir la esperanza de su diplomacia de tener resultados favorables en las negociaciones.

El portavoz de Erdogan, Ibrahim Kalin, declaró en el Foro de Doha la importancia de realizar una restructuración de la seguridad mundial, ya que considera que este conflicto ha sido una derivación del desequilibrio de poder en el orden mundial tras la Guerra Fría; y es por ello que considera que hay que ser cautelosos al reconstruir de nuevo el orden internacional.

Kalin se reafirma, la guerra no está justificada ni fue provocada, pero no cree que "romper lazos" con Rusia ayude a restablecer la paz . ¿Quién hablará con ellos al final? El político considera que hay que ayudar a Ucrania dándole todo el apoyo que necesite para defenderse, pero que a la vez hay que escuchar Moscú en sus peticiones para poder llegar a "entender" las causas, ambiciones o preocupaciones de seguridad rusas para empezar esta guerra.

El ministro de asuntos exteriores turco, Mevlüt Çavuşoğlu, ha considerado que la mejor salida para Kiev es establecer una política exterior equilibrada, convirtiéndose en un "modelo" que no elija entre los históricos este-oeste, así como ha hecho Turquía por su posición geográfica.

En la primera reunión organizada por Turquía a principios de marzo, el delegado ucraniano renunció por escrito a la solicitud de adhesión a la OTAN, optando por un estatus "neutral" pero a cambio de garantías efectivas de seguridad proporcionadas por una lista de países. En la última negociación, Ucrania mostró la lista de países que quiere como "garantes" de su seguridad: China, Rusia, Estados Unidos, Francia, Turquía, Alemania, Israel y Canadá. No obstante, Moscú no mostró una respuesta favorable ante esta petición.

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Turquía es más optimista y cree que si que hay un plan que puede interesar a las partes, por lo que su objetivo actual es: conseguir una reunión presencial entre Zelenski y Putin. Si esta conversación se consigue, Erdogan podría deshacerse de su mala reputación autocrática ante el panorama internacional.

Por todas estas razones, la involucración de Turquía en el conflicto es esencial, siendo el único país que equilibra la "balanza" de las negociaciones entre los países en guerra. Aunque no pueda decirse que sea por "buena fe", quizás en este caso los intereses de Turquía en mantener su relación con ambos bloques sea clave para lograr una salida efectiva del conflicto.

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¿Quién es responsable del atentado en el que murió la hija de Dugin en Moscú?

Este sábado 20 de agosto la hija del filósofo ultranacionalista ruso, Alexander Dugin, murió en un atentado a las afueras de Moscú. ¿Era ella el objetivo o su padre? ¿Quién está detrás del ataque? Te contamos las hipótesis sobre la autoría del atentado según el experto en desinformación rusa y Profesor de LISA Institute, Daniel Iriarte.

En estos últimos seis meses de guerra en Ucrania hemos visto cómo constantemente Kiev y Moscú se han lanzado acusaciones sobre la autoría de la mayoría de ataques polémicos que ocurren en relación al conflicto. Esto ocurre, una vez más, con la variable de que ahora los eventos sucedieron a las afueras de Moscú en un atentado contra la hija de un personaje supuestamente cercano a Putin.

Este sábado 20 de agosto se notificó la muerte de Daria Dugina, hija del filósofo ultranacionalista ruso Alexander Dugin en un atentado con coche bomba. El Servicio de Inteligencia interior ruso (FSB) no tardó en emitir un comunicado en el que señalaban directamente a los servicios de Inteligencia ucranianos.

En un comunicado difundido por la agencia de noticias rusa, TASS, el FSB apuntaba en concreto a una ciudadana ucraniana llamada Natalia Vovk como la autora del atentado. Según las autoridades rusas, Vovk habría llegado a Rusia a finales de julio con su hijo y habría huido a Estonia tras cometer el atentado. Estas acusaciones no han sido verificadas.

Según el Comité de Investigación de Rusia un artefacto explosivo fue colocado debajo del vehículo de Dugin quien se intercambió su coche con el de su hija después de asistir a un evento a las afueras de Moscú. Según las autoridades rusas, Dugin era el objetivo del atentado.

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El asesor del presidente ucraniano, Mijailo Podoliak, negó las acusaciones rotundamente y desmintió que Ucrania tuviera algo que ver con lo sucedido.

Según Daniel Iriarte, Profesor de LISA Institute y experto en desinformación rusa explica en un artículo para El Confidencial, en el mundo de los asesinatos políticos de alto perfil suele ser difícil atribuir responsabilidades. Además, incide en que ni si quiera está claro si el verdadero objetivo era Daria o su padre.

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El experto también destaca que la ejecución del atentado no tuvo que ser "especialmente complicada" tras la desactivación de las cámaras de vigilancia del aparcamiento en el que estaba aparcado el vehículo que casualmente dejaron de funcionar hace dos semanas.

"Tras lograr la desactivación de las cámaras -o habiendo recibido información sobre su inactividad-, el operativo habría burlado brevemente la vigilancia de los guardaespaldas de los Dugin, si es que esta existía, y habría colocado una bomba lapa en la zona del conductor. La clave estaría en conocer de antemano los movimientos de la familia. En un país con una corrupción tan arraigada como Rusia, nada de esto parece particularmente difícil de conseguir con dinero. Pero hay que tener los contactos", escribe Iriarte en El Confidencial.

En este mismo artículo el experto refleja las diferentes hipótesis que hay sobre la mesa sobre la autoría del atentado: los servicios de Inteligencia ucranianos, un desconocido grupo de resistencia a Putin ruso, una operación de falsa bandera o un ajuste de cuentas.

Servicios de Inteligencia ucranianos

Según Iriarte, esta rapidez del FSB en señalar a Ucrania sin que haya habido tiempo para realizar una investigación podría apuntar a la intención de aprovechar políticamente lo sucedido aunque, no por ello, habría que descartar esta posibilidad.

Según Iriarte, también otros expertos comparten las dudas sobre que la Inteligencia ucraniana tenga tanta capacidad de penetración en Moscú. "En general, son los espías rusos los que tienen infiltrado a las organizaciones de seguridad ucranianas y no al revés". Sin embargo, también podría ser un mensaje de Zelenski para Putin tras las supuestas unidades rusas desplegadas para asesinar al presidente ucraniano desde el principio de la invasión.

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Como opina también en el artículo para El Confidencial esta misma lógica aplicaría a los servicios de Inteligencia occidentales ya que parecería, en un principio, un escaso valor de asesinar a Dugin o a su hija y "muchísimo que perder".

Un grupo desconocido de opositores rusos

Algunos políticos rusos contrarios al Kremlin, especialmente el exparlamentario Illya Ponomarev, ha atribuido a los hechos al Ejército Nacional Republicano de Rusia, una organización clandestina y desconocida que tendría como objetivo derrocar a Putin.

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Daniel Iriarte alerta sobre cómo hay que ver esta reivindicación con cautela ya que, a menudo, las organizaciones violentas tienden a atribuirse atentados ajenos para fingir mayor fuerza de la tienen.

"Como bien saben los especialistas en terrorismo, a menudo las organizaciones violentas tienden reivindicar acciones orquestadas por otros para tratar de presentarse como más fuertes de lo que realmente son", dice el experto.

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Una operación rusa de falsa bandera

En el artículo para El Confidencial Iriarte también explica algunos de los motivos por los que se podría especular sobre la posibilidad de que este fuera una operación de falsa bandera orquestada por el FSB.

Entre ellos se destaca la posibilidad de que a raíz de las dificultades en su "operación especial" en Ucrania, de la que esta semana se cumplirán seis meses, desde el Kremlin se pretenda promover la idea de que Rusia está bajo ataque (incluso en Moscú) para proclamar, finalmente, un estado de guerra y poder ordenar la movilización general de la población e industria rusa.

A favor de esta teoría también estaría que, según algunos especialistas rusos Dugin en realidad no es tan cercano a Putin ni al Kremlin.

Ajuste de cuentas

Otra de las posibilidades que expone Daniel Iriarte es un ajuste de cuentas entre facciones debido a los "muchísimos enemigos" que tienen los Dugina en Rusia.

*Puedes leer el artículo completo de El Confidencial en este enlace.

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